Trazos familiares: tres familias, tres generaciones, una dictadura

Trazos familiares: tres familias, tres generaciones, una dictadura

Por Gastón González Napoli

Vivimos en un tiempo raro. Los nazis vuelven a andar en público con orgullo. No solo en Estados Unidos, con la marcha espeluznante en Charlottesville del año pasado; también acá, a la vuelta, en la charla que dieron Agustín Laje y otro asustaviejas en el Palacio Legislativo hubo alguna esvástica. Hace ver que todavía son necesarias las obras de arte de denuncia contra el nazismo. Pero alejémonos de la historia negra europea del siglo XX y vayamos a la nuestra: tampoco hay, y es una vergüenza, mucha diferencia. Que sigan viniendo entonces las películas como Trazos familiares, aunque sean imperfectas. Aunque vuelvan a transitar caminos ya andados.

Sí, Trazos familiares es un documental sobre la dictadura. La protagonizan tres familias que la sufrieron de maneras distintas. La más conocida es la historia de Mariana Zaffaroni Islas, que descubrió con 16 años que los padres que la criaron no eran los biológicos, y que su nombre original no era Daniela, y que su cumpleaños posta no era en setiembre. Descubrió, es decir, que era hija de desaparecidos. Los otros dos casos de Trazos familiares exploran uno el exilio con Ernesto Salvo, que vive en Cataluña, su ex esposa Marta Barreto, que vive en Viena, y el hijo de ambos, Federico, que también vive en Austria. El otro se centra en la familia Casariego Celiberti, y con ella se ven otros dos aspectos lúgubres: el secuestro, que Lilián Celiberti y sus hijos sufrieron en Brasil, abortado a tiempo por una denuncia masiva de la prensa local; y la prisión por causas políticas, tanto a través de Lilián como de los ojos de su hijo Camilo, que la visitaba.

La dirige José Pedro Charlo, cuya filmografía documental incluye El almanaque, sobre la vida en el Penal de Libertad del preso político Jorge Tiscornia; El círculo, sobre el guerrillero tupamaro Henry Engler, co-dirigida por Aldo Garay; y A las cinco en punto, sobre la huelga general inmediatamente posterior al golpe de Estado de 1973. Charlo no tiene el foco puesto en el proceso cívico-militar porque sí: estuvo preso entre el ’76 y el ’84. Un dato que tiene mucho que ver con el trasfondo de su última obra.

La conexión entre las tres familias es la razón de existir de la película, y es un problema. Es que resulta confusa. No hay un esfuerzo cierto por aclararlo para los no-iniciados. Le faltaría una suerte de árbol genealógico que mostrara los vínculos, quizá un repaso apenas más pormenorizado de eventos como el vuelo de los niños exiliados de 1983. Trazos familiares da por descontado que se sabe de qué se está hablando, no se para a pensar en que los más jóvenes pueden no tenerlo tan presente (aunque el vuelo fue el foco de otra película reciente, Tus padres volverán). Error en el que cae mucha de la discusión en torno a la historia reciente, literaria, noticiosa y hasta televisiva, como en el debate incomprensible entre Héctor Amodio Pérez y Federico Fasano. Pero lo peor en este caso es la mezcla de nombres en danza. En el párrafo siguiente, un intento por bajarlos a tierra.

Estando preso, el director Charlo se perdió el dichoso vuelo, que solo conoce por medio de filmaciones de la época. Viendo esas imágenes le llamó la atención una bandera que daba la bienvenida a Camilo y Federico: reconoció enseguida de quiénes eran hijos, viejos compañeros de militancia suyos. Los Salvo, padres de Ernesto, abuelos de Federico, y los Celiberti, padres de Lilián, abuelos de Camilo, eran vecinos; Charlo había visitado esos apartamentos de joven y conocido a Federico y Camilo de pequeños. Ver esa bandera fue la chispa que encendió el documental. Mariana Zaffaroni entra de costado a Trazos familiares, tanto que su presencia casi resquebraja ese concepto inicial. En la despedida de Ernesto Salvo y Marta Barreto con Jorge Zaffaroni y María Emilia Islas, la muy niña Mariana le regaló un oso de peluche al muy niño Federico. Años más tarde, en el vuelo de 1983, Federico, rubio y pelilargo, se ve filmado con el osito que todavía conservaba. Suficiente vínculo para que Charlo incluya la historia de Mariana en la película.

Por suerte lo hace: es el mayor gancho que tiene, con diferencia. Mariana comunica bárbaro y su historia es surrealista, por los hechos que le tocaron y por cómo los vivió. Si esto fuera Hollywood ya tendría su película y su remake. Pero no deja de ser un estiramiento de sus propias reglas internas.

Si se aceptan esas imperfecciones, Trazos familiares guarda un guantazo entre tanta entrevista tomando mate. Las cosas que narra no son nuevas, cualquiera que haya leído un poco o prestado algo de atención en las clases de Historia del liceo maneja los datos macro. Acá el dolor está en lo micro. En lo humano. No en un villano de botas y uniforme sino en un hijo chico furioso con su madre presa. En una madre, otra, que debe ir a reconocer cuerpos temiendo encontrar el de su hija. O quizá deseando hallarla, para al menos poner un punto final. Y en una mujer que empieza a usar un sobrenombre para evitar incomodidades ajenas cuando alguien le dice por su otro nombre, el que tenía antes de saber la verdad.

¿Por qué es necesario patear de nuevo la pelota a la casa de don Plan Cóndor? La respuesta está en Twitter. Las redes sociales, y los comentarios en las noticias, son termómetros bastante certeros y terroríficos para comprobar hasta qué punto no se puede hablar de la dictadura sin dividir las aguas. No se puede criticar a los tupamaros por alzarse contra una democracia sin que vuelen acusaciones de fascismo; no se puede hablar de desaparecidos o de nunca más, ni condenar el pacto de silencio militar, sin que asome su fea cara la teoría de los dos demonios. Uno de los males más atroces, el de un Estado contra sus ciudadanos, se relativiza y, lo que es hasta peor, se partidiza. Se convierte en eslogan de unos mientras otros callan. Terreno fértil para el desastre.

Estudiar historia y ver sus ciclos provoca que uno vaya de ojos abiertos y note los patrones preocupantes. Por eso, que sigan viniendo las películas como Trazos familiares. Se precisan hoy tanto como ayer.

ENTREVISTA del cineasta ROBERTO ROSSELLINI a SALVADOR ALLENDE. 1971

ENTREVISTA del cineasta ROBERTO ROSSELLINI a SALVADOR ALLENDE

El maestro Roberto Rossellini – hombre de izquierda y uno de los directores que impulsó el neorrealismo italiano con filmes como Roma Ciudad Abierta y Paisá– viajó a Chile en 1971 para documentar de labios del propio Allende, en qué consistía este socialismo a la chilena.

Con apenas 8 meses en el cargo, el Presidente Allende habla desde los orígenes de su pensamiento político, luego realiza una defensa de su programa y un análisis de los problemas que aquejan a América Latina.
Exhibida por primera vez en el Festival de Trevignano en Italia, el filme fue bautizado como INTERVISTA A SALVADOR ALLENDE : LA FORZA E LA RAGIONE (Entrevista a Salvador Allende, la Fuerza de la Razón).

El 15 de septiembre de 1973, cuando La Moneda todavía exhalaba el humo tras el bombardeo, los italianos veían por televisión este documento homenajeando al extinto Presidente.

…..”Pienso en el hombre del siglo XXI como un ser humanizado, con un alto nivel de valores, que no se deje llevar por el ansia del dinero y la explotación”, le dice a Allende a Rossellini hacia el final del filme.

A pesar de estar en italiano -de todas formas se entiende bastante- diseccionado en 4 partes que ahora ponemos a disposición.

**************************************************************************

 

s.a 342

Salvador Allende : Un homme politique aux facettes multiples                                                                                     Par José Del Pozo, professeur d’histoire, UQAM

Bien de choses ont été écrites et dites en sur Salvador Allende en occasion du centenaire de sa naissance. Il a été salué tour à tour pour avoir été le plus jeune ministre du premier gouvernement de gauche au Chili en 1938, pour avoir ensuite été le premier  dirigeant marxiste au monde élu démocratiquement à la présidence d’un pays, pour sa défense des richesses naturelles du Chili contre l’emprise du capital étranger et enfin pour  avoir défendu jusqu’à la mort la légitimité de son mandat le jour de son renversement.

Dans le texte qui suit je me propose d’écrire sur le président mort en 1973 non pas pour relever de nouveau les faits qui ont jalonné sa vie politique, mais plutôt pour essayer de cerner sa personnalité et sa trajectoire dans sa spécificité, qui fait de lui un homme politique à la fois unique et très représentatif de son temps et du pays qui l’a vu naître.

En effet : ce qui est fascinant chez Allende c’est sa capacité de s’adresser à des groupes de la société très divers, à conjuguer  des concepts parfois contradictoires et à défendre des options politiques difficiles à harmoniser. C’est donc le politicien aux accents multiples que je vais essayer de caractériser.

filles d'allende (Carmen Paz,Isabel,Beatriz)

D’abord l’homme dans sa vie privée et familiale. Ses adversaires essayaient souvent de le décrier à cause de ses origines « bourgeoises » et de son goût pour la bonne vie, ce qui allait en  contradiction, disait-on, de ses idéaux de gauche. Laissant de côté la superficialité de ces reproches, il reste que le premier n’était pas vraiment fondé. Petit-fils d’un médecin et fils d’un avocat, Allende eut une enfance et une adolescence plutôt aisées et eut droit à certains privilèges, notamment celui de compter sur une domestique à son service personnel, qui l’accompagna durant une bonne partie de sa vie, devenant une sorte de deuxième mère. Mais son père, qui s’appelait aussi Salvador, n’était pas riche et surtout, sa situation économique s’était considérablement détériorée au moment ou le jeune Salvador commençait ses études universitaires, ce qui l’obligea à travailler pour pouvoir compléter sa carrière en médecine.

Le notaire Allende est mort au moment ou son fils terminait ses études, ne laissant aucun héritage matériel à ses enfants. Dans cette perspective, Salvador n’a été ni plus ni moins que beaucoup d’autres jeunes issus de la classe moyenne, qui parvenaient à décrocher un diplôme universitaire grâce en partie au fait que les frais de scolarité de l’Université de Chile, la principale université publique,  étaient très réduits à l’époque, ouvrant ainsi la porte à la mobilité sociale. Allende incarnait aussi le destin de beaucoup de jeunes de sa génération, qui grâce à l’exercice d’une profession atteignaient un meilleur niveau de vie. Dans cela, il n’était pas en contradiction avec les idéaux politiques de gauche.

allende et famille2                                                                                                                                                                      Lorsqu’il faisait ses premiers pas dans la vie politique, Allende épousa une jeune étudiante d’histoire, Hortensia Bussi, issue aussi de la classe moyenne professionnelle. Elle ne pratiqua cependant pas le métier d ‘enseignante auquel elle s’orientait, préférant celui de mère de famille, s’occupant de ses trois filles et plus tard des petits-enfants. Doit-on voir dans cela un signe de « vie bourgeoise », dans lequel l’épouse, confinée à la maison, restait dans l’ombre de son mari, ce qui constituerait une autre contradiction pour le dirigeant socialiste? Et les filles furent éduquées dans un collège privé plutôt huppé, au lieu de fréquenter le lycée public. Nous ne savons pas  comment ces décisions ont été prises; il se pourrait bien que le couple Allende-Bussi ait adopté un cadre de vie assez  fréquent à l’époque dans la classe moyenne des années 1940-1950, dans lequel bien de femmes ne voyaient pas d’objection à rester à la maison, même si elles auraient pu aller sur le marché du travail, sans que cela ait signifié une condition de femme soumise ni dépourvue d’idées.

fam.s.a

Cela s’est vu clairement après le coup d’état de 1973, alors que Hortensia, partie vivre à l’extérieur avec plusieurs de ses petits-enfants, fit preuve d’une grande énergie et détermination, dénonçant les auteurs du coup d’état partout au monde, et demandant aux gouvernements qui la recevaient de les isoler diplomatiquement. Enfin, le fait que deux de ses deux filles se soient lancées avec passion dans la politique prouve clairement que le contexte familial, si « bourgeois » en apparence, était orienté vers les idées défendues par le président.

 allende 002Voyons maintenant la participation d’Allende dans diverses instances de la société chilienne. Tout jeune, en 1925, il fit le service militaire, activité que pour la grande majorité des enfants de la classe moyenne et supérieure, était quelque chose à éviter, considérée comme une perte de temps. Et les jeunes aux idées socialistes ne font pas toujours bon ménage avec les militaires, encore que des exceptions notables sont à signaler, tant au Chili qu’ailleurs [1].

Il est très possible que Salvador ait été influencé par son grand-père, Ramón Allende, qui en tant que médecin fut chargé de diriger une équipe sanitaire accompagnant les troupes chiliennes lors de la campagne contre le Pérou dans la guerre du Pacifique, en 1880. Il partageait certains concepts chers aux militaires, comme la défense de l’ « honneur » et le patriotisme. Cette attitude était tellement ancrée chez Allende qu’il s’était battu en duel à pistolet en 1952 contre un sénateur du parti radical, se sentant insulté par ce dernier. Cet épisode est difficile à comprendre : il s’agissait non seulement d’une pratique désuète mais illégale, et elle tombait en pleine campagne électorale, lors de sa première tentative de devenir président. Heureusement les deux adversaires avaient raté le tir…

s.a.4

En 1935, peu après avoir participé à la fondation du parti socialiste, Allende prit une autre décision qui ne cadrait pas non plus avec le gauchiste-type : entrer dans les rangs de la franc-maçonnerie. Comment un marxiste peut-il adhérer à une organisation formée par la bourgeoisie et dont les membres ne proviennent jamais de la classe ouvrière? Ses adversaires ont dit plus tard qu’Allende ne cherchait qu’à gagner des appuis politiques. En faisant cela, Allende était sans doute inspiré de nouveau par ce grand-père qu’il admirait, qui avait été aussi franc-maçon à l’époque où cette condition équivalait à agir en tant que critique des valeurs conservatrices de la société. Et il ne faut pas oublier qu’un des fondateurs du PS, Eugenio Matte, avait été aussi membre de cette institution. Enfin, on peut aussi voir cette décision comme une démarche visant à mieux connaître la société chilienne, et à intégrer ce secteur à la gauche socialiste, qui ne devait pas être constituée uniquement par les marxistes. C’était l’Unité populaire avant la lettre, alors que radicaux, sociale-démocrates et chrétiens avaient joint l’alliance des socialistes et communistes.

s.a2

Cette perspective ouverte sur la société, qui l’amenait à dialoguer avec des secteurs qui n’étaient pas souvent avec la gauche peut expliquer sa participation au Collège des médecins. Il s’y impliquait à tel point qu’à l’époque où il était ministre de la santé, en 1940, il fut à l’origine de la loi qui créait le Collège, en remplacement de l’ancienne association médicale. Plus tard, il occupa la présidence de l’organisation entre 1950 et 1952. Allende s’intéressait surtout à organiser la médecine publique, afin de concrétiser ses idées sur la prévention des maladies et de doter au pays d’une véritable médecine sociale. Bien des années plus tard, ce même collège lui ferait la vie dure lors de sa présidence, car de nombreux médecins participèrent aux grèves contre son gouvernement, en 1972. Mais sans la participation d’Allende, on peut penser que l’hostilité des médecins aurait été encore pire.

Les autres aspects apparemment contradictoires d’Allende sont bien connus :  la recherche de l’appui du parti radical, déjà en 1964, afin d’élargir l’alliance de la gauche et  ne pas la limiter à l’axe socialiste-communiste, geste qui fut très critiqué au début [2]; son appui moral à la révolution cubaine alors qu’il défendait l’utilisation de la voie électorale pour parvenir au pouvoir au Chili; le dialogue qu’il entamait avec le MIR [3], qui ne croyait pas en sa démarche politique, mais qui acceptait que plusieurs de ses membres fassent partie de la garde personnelle qui assurait la sécurité du président, le GAP, constituent d’autres manifestations de sa capacité à s’ouvrir à toutes les composantes de la gauche, tant au Chili qu’à l’extérieur, afin de faire avancer le projet inédit qu’il essayait d’appliquer, la « voie chilienne vers le socialisme ». À ceux qui affirment que ce projet était voué à l’échec, on peut riposter  qu’il représentait bien la réalité chilienne, la complexité de son expérience politique et la diversité de sa société, de laquelle Allende était issu.

allende venceremos

Allende fut ainsi un homme aux convictions fermes mais très ouvert au dialogue, capable de discuter avec ses adversaires d’hier et de chercher de nouveaux alliés. Ce sont sans doute des qualités qui ont fait de lui un politicien habile et respecté, le seul qui pouvait faire triompher le projet socialiste démocratique au Chili.

————————————————————————————————–

[1] Au Chili, le cas de Marmaduke Grove, chef de la Force aérienne chilienne et créateur de la « République socialiste » de 1932. Au Brésil, le capitaine Luiz Carlos Prestes, devenu chef du parti communiste de son pays dans les années 1930 et 1940. Et plus près de nous, Hugo Chávez au Venezuela…

 [2] Le parti radical, une formation politique très ancienne, était mal vu par les partis marxistes après la trahison du président issu de ce parti, Gabriel González Videla, qui avait mis hors la loi le parti communiste en 1948, qui pourtant avait contribué à son élection en 1946.

 [3] MIR : mouvement de la gauche révolutionnaire, groupe formé en 1965, qui ne faisait pas partie de l’Unité populaire

 

relacionado

 La-fuerza-y-la-razón película

El “Descubrimiento” de América . Eduardo Galeano

El “Descubrimiento” de América

eduardo-galeano

por Eduardo Galeano

Compartimos el artículo Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo americano, del célebre escritor Eduardo Galeano, a propósito de su reflexión sobre el denominado “Descubrimiento de América”.El 12 de octubre de 1492, el Capitalismo descubrió América. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el Almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor.

·
EL CIUDADANO

zapatista_marcha_01

Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.

Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible.

América, ciega de racismo, no las ve.

***
El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar (“que deprendan fablar”). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental (“mentally retarded”) porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

***
El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.

Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.

De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir ek nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua. El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.

Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?

***
Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.

El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.

En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios. El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundacao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de desaparecerlos. Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás. Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.

mujerindigena

***
Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.

La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus refugios comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel. O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.

Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.

El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.

***
El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador:

-No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos el viento.

Y canta lo que le cuenta la neblina:

-Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío.

Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo:

-Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia.

Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice: Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío?

El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado quemar todas las quenas y demás instrumentos de música de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus engaños. Y en 1625, el oidor de la Real Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los demonios.

indigenas21

***
Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:

-Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

***
Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas.

América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina.

***
Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.

El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de kis indios araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.

El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno. A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.

El arzobispo de Lima había mandado quemar todas las quenas y demás instrumentos de música de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus engaños.

Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos.

El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.

***
El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.

En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación. En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental. Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió para contarlo.

Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres. La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el vivio de la rebelión se transmite por los genes.

Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece mejor suerte? La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar las dudas. Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam. Y no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan. Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia.

Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos supieran que existía. Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.
Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino? Tiempo.

Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.

***
¿Civilización? La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.

No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América. En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado: Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada? Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial:

¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo? Porque son holgazanes.

¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara? Porque los salvajes no tienen vergüenza.

¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de riqueza? Porque son más parientes del mono que del hombre.

¿Se bañan con sospechosa frecuencia? Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición.

¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres? Porque son incapaces de castigo ni doctrina.

¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces? Por influencia de Satán o por pura estupidez.

¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer? Porque son incapaces de dominar sus instintos.

¿Aman cuando sienten deseo? Porque el demonio los induce a repetir el pecado original.

¿Es libre la homosexualidad? ¿La virginidad no tiene importancia alguna? Porque viven en la antesala del infierno.

***
En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores:

-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?

El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades? La América precolombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.

En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.

***
En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su triunfo:

-Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.

Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como debe ser, y que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas. Como debe ser.

Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros días siguen luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo sus molas, hechas de muchas telas de colores que se cruzan con siempre asombrosa capacidad de imaginación y de belleza: visten sus molas en la vida y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte.

En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel Noriega aseguró que Panamá era un país respetuoso de los derechos humanos:

-No somos una tribu -aseguró el general.

***
Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.

Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción; pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a los hombres y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menos. ¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional? En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.

Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común. Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitarios. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener dueño la tierra? Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete? La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.

Es sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El racismo es también una máscara del miedo.

¿Qué sabemos de las culturas indígenas? Lo que nos han contado las películas del Far West. Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos? Lo que nos ha contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo.

Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África. Después robaron el África de mí.

La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.

***
A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre. Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.
Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombroso, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.

Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia.

En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico: las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.

Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba: Los negros no tienen ideas religiosas.

En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de obstinación de la dignidad humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.

Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las aguas dulces, fue la Virgen de la Candelaria…

Dioses prohibidos. En las colonias españolas y portuguesas y en todas las demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano. Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez:

-Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.

Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe.

***
La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así, la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias. Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la democracia racial consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo. James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos:
-Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad.

Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía.

***

Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia:

-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen.
Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.

La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir.

***
El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitamente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica. Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación. Esos valores fundamentales no son objetos de museo. Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al sistema que los niega.

***
Hace algún tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz de descubrir, me dijo:

-Es el oprimido el que descubre al opresor.

Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.

Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.

¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata?

Por Eduardo Galeano

Tomado de: Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno Editores, México, 1992.

” Operación Masacre” Rodolfo Walsh. Un modelo de Investigación a seguir.

Operación Masacre
wikipedia.org
Escrito porRodolfo J Walsh
ISBN9507425640
Acerca de

Operación Masacre

Libro

Portada que muestra el cuadro El tres de mayo de 1808 en Madrid de Goya.

Operación Masacre (1957) de Rodolfo Walsh es el nombre de la primera obra de “ficción periodística” o novela testimonio, el relato novelado de un hecho real. Se adelantó nueve años a A sangre fría (In Cold Blood) de Truman Capote, el libro a menudo citado como iniciador de este género. La novela desnuda la trama oculta de lo sucedido en los llamados “fusilamientos de José León Suárez“. En 1972, fue llevada al cine.

Resumen[editar]

En 1956 un contra-golpe militar de inspiración política de izquierda contra la dictadura de extrema derecha de la llamada Revolución Libertadora fracasa, y en un terreno descampado de José León Suárez, Provincia de Buenos Aires, Argentina, son fusilados cinco civiles sospechados de estar en el alzamiento. A casi seis meses del hecho, “alguien” le dice a Walsh que “un muerto vive”. En el curso de los meses siguientes descubre que hay más de uno: hay siete sobrevivientes de ese matadero. Y los contacta uno a uno, mientras reconstruye los hechos y acumula, en forma clandestina, la categórica evidencia que se convertirá en Operación Masacre.

Con la publicación del libro en 1957, Walsh no dio por terminada la investigación. En las sucesivas ediciones fue incorporando nuevos elementos y variando su reflexión final sobre los hechos, a medida que variaba su concepción sobre el sistema que regía a la Argentina. Los fusilamientos quedaron impunes. Operación Masacre, sin embargo, cumple su cometido histórico: pulveriza la versión oficial de los hechos y ofrece para el futuro un valorable ejemplo.

Estructura externa

La obra se divide en:

  • Prólogo: cuenta cómo se entera de la existencia de los sobrevivientes y los primeros pasos de la investigación
  • Primera parte: LAS PERSONAS: presentación de los personajes que serán fusilados y su entorno.
  • Segunda parte: LOS HECHOS: narra cómo se llevaron a cada uno de los hombres del departamento, el traslado a la Unidad regional de San Martín, el traslado al lugar de fusilamiento, las conversaciones entre los presos y sus sentimientos, el fusilamiento propiamente dicho y el modo en que se salvaron los que pudieron lograrlo.
  • Tercera parte: LA EVIDENCIA: reproducción del expediente formado por la denuncia de Livraga, las declaraciones de los implicados, víctimas y victimarios y el fallo final.
  • Apéndice: habla sobre la filmación de la película “Operación masacre”
  • Secuencia final: especie de alegato final en la que participan el pueblo, los fusilados, políticos y diferentes personalidades con hondo contenido social y emocional.

La primera edición de este libro fue hecha en 1957. En 1964, editorial Continental realiza una edición en la que se incluye el expediente Livraga. La edición analizada corresponde a Ediciones de la Flor y es la décima novena de febrero de 1994. Consta de 204 páginas. En 2011 la misma editorial publica, en edición definitiva, este clásico de la literatura política argentina incluyendo comentarios de Osvaldo Bayer.

La Historia[editar]

A las 23.30 del 9 de junio de 1956, la policía de la Provincia de Buenos Aires allana una casa en la localidad de Florida y detiene a un grupo de civiles que suponen implicados en la rebelión militar del general Juan José Valle contra el gobierno de facto del general Pedro Eugenio Aramburu. En la madrugada del día siguiente, aproximadamente seis horas después, esas personas son fusiladas en un basural de José León Suárez, en cumplimiento de la ley marcial que se promulga y difunde por radio después que fueran arrestados. El saldo: cinco asesinados. Sus nombres: Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Carlos Alberto Lizaso, Mario Brión y Vicente Damían Rodríguez. Cinco hombres que dejarán -entre hijos, viudas y familiares- dieciséis deudos.

Para contar las vidas y los últimos pasos de los protagonistas, narrar lo sucedido la noche de los asesinatos y mostrar el expediente judicial que se genera posteriormente, el autor elegirá una forma llana de escritura con un certero equilibrio entre lo novelado y lo testimonial. Se sabrán detalles íntimos: algunos intuidos, otros obsesivamente buscados.

La tensión subirá y el ritmo de la novela irá pasando cada vez más rápido. Utiliza sencillos recursos: datos sutiles para afirmar la veracidad de lo narrado y la investigación en la sensación que, seguramente, tuvieron esos hombres. Así, la matanza será reconstruida, más que nada, con los últimos diálogos y pensamientos de los hombres.

De los que sobreviven, quizá el relato más estremecedor es el que protagoniza Di Chiano. Luego del tiroteo, el hombre ha quedado ileso. Tirado boca abajo en el piso, comprende que están rematando a los caídos y que ahora le toca a él.

No los ve pero sabe que le apuntan a la nuca. Esperan un movimiento. Tal vez ni eso. Tal vez le tiren lo mismo. Tal vez les extrañe justamente que no se mueva. Tal vez descubran lo que es evidente, que no está herido, que de ninguna parte le brota sangre. Una náusea espantosa le surge del estómago. Alcanza a estrangularla en los labios. Quisiera gritar. Una parte de su cuerpo -las muñecas apoyadas como palancas en el suelo, las rodillas, las puntas de los pies- quisiera escapar enloquecida. Otra -la cabeza, la nuca- le repite: no moverse, no respirar”.

El tiro de gracia nunca llegará y Don Horacio habrá nacido de nuevo. A Livraga le perforan la cara de un balazo, lo tiran herido en la comisaría de San Martín (Buenos Aires) y luego lo pasan a la cárcel de Olmos, donde estará dos meses junto a Giunta, que antes había sido sometido a tortura psicológica. Mucho más tiempo estará Díaz en la misma prisión. Gavino, Benavídez y Julio Troxler (asesinado por la Triple A el 20 de septiembre de 1974) se exiliarán en Bolivia.

Repercusiones

Las certezas de esa noche provienen de la investigación que realizó Walsh. En el libro esta todo: nombres, fechas, horas, situaciones, que muestran la dimensión del trabajo que construyó. De hecho, la única investigación judicial que se realizó por la denuncia de Juan Carlos Livraga no prosperó: el juez castrense no encontró delitos en el accionar de ningún funcionario policial.

Cuando los asesinatos ocurrieron, los diarios importantes del país no registraron nada. No fue sino hasta el 23 de diciembre de 1956, en que Leónidas Barletta publicó en su periódico Propósitos la denuncia del sobreviviente. Hoy se sabe que esa iniciativa fue de Walsh:

Esta es la historia que escribo en caliente y de un tirón, para que no me ganen de mano, pero que después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseo por todo Buenos Aires y nadie me la quiere publicar, y casi ni enterarse”.

Al final y desde el 15 de enero y hasta el 30 de marzo de 1957, el autor publica una serie de notas en el periódico Revolución Nacional. Después, del 27 de mayo al 29 de junio del mismo año, publica nueve artículos más en la revista Mayoría de los hermanos Tulio y Bruno Jacovella. Walsh se presenta en el Estudio Ramos Mejia donde funcionaba el Semanario Azul y Blanco y pide hablar con el Dr Marcelo Sanchez Sorondo quien dirigia esa publicación, y es así que la primera edición del libro aparecerá unos meses después en Ediciones Sigla que era sostenida por Jorge Ramos Mejia y propiedad del dirigente nacionalista Marcelo Sánchez Sorondo, con el subtítulo: “Un proceso que no ha sido clausurado”.

En rigor, no hay que decir que las desmentidas, réplicas, apéndices y corolarios se extendieron hasta abril de 1958 y que, técnicamente, la obra, tal y como se conoce hoy, le llevó al periodista cerca de quince años de trabajo, ya que en 1972 efectúa la última corrección a la que sería la cuarta edición del libro.

Véase también

Referencias

  • “Memorias” de Marcelo Sánchez Sorondo – Editorial Sudamericana 2001

Carta abierta de Alejandro Goic al Ministro de Cultura. ( el de sus años verde oliva…)

Carta abierta de Alejandro Goic al Ministro de Cultura

30 de noviembre de 2013

Sr. ministro de Cultura, Roberto Ampuero

 

De mi muy circunstancial y efímera consideración:

 

A través de esta carta pública (y tal es justa y necesaria,

toda vez que la otorga su condición de hombre público), quisiera expresarle

mi gratitud por mi nominación al premio Pedro Sienna como mejor actor de

cine en la categoría de rol protagónico.

 

Dicho esto, le comunico que he decidido declinar tanto la nominación como

eventualemente el galardón, si deviniese otorgado.

A continuación enumero, su excelencia, las consideraciones de mi

“verónica” a este premio que amenaza eventualmente con

embestirme (permítame un ‘pichintún’ de pecaminosa vanidad), por tercera

vez:

 

Consideración primera: la película “Carne de Perro”, la cual protagonizo y

por la cual estoy nominado al premio Pedro Sienna, es la cinta chilena más

premiada, y Fernando Guzzoni, su director y guionista, el más galardonado

director de los dos últimos años, obteniendo:

 

-Premio nuevos directores del Festival Internacional de Cine de San

Sebastián

-Premio en el Festival Internacional de Cine de Valdivia

-Premio en el Festival Internacional de Cine de Toulousse, Francia

-Premio en el Festival Internacional de Cine de La Habana

 

Otro premio más en el Festival Internacional de Cine de Punta del Este,

Uruguay, y el prestigiosísimo premio Ingmar Bergman en el Festival de Cine

de Gotemburgo, Suecia, entregado personalmente por el maestro del cine

alemán Herr Schlondorf y en la presencia de Margaretta von Trotta.

No meciono los más de 20 festivales internacionales de cine en los que

“Carne de Perro” fue seleccionada oficialmente, para no dilatar mi

consternación.

 

Ni “Carne de Perro” ni Fernando Guzzoni han sido nominados. es

simplemente incomprensible e inaceptable para mí. Añado el hecho

de que no le fue otorgado (fondos) a su proyecto para su segundo largometraje.

Pero no se angustie: acaba de ganar el primer premio en el concurso

internacional de proyectos cinematográficos de Torino, otorgado entre otros

maestros del cine por el director del Festival de Venecia. Para su regocijo y

el de quienes amamos el cine arte, Fernando podrá producir su próxima

película.

 

Consideración segunda: fui invitado a la inauguración del Festival

Internacional de Cine de Viña del Mar. Escuché su discurso inaugural.

Quisiera aclararle lo siguiente, señor ministro:

 

Carlos Orellana no fue parte de una diáspora abstracta e indefinible, o

como dijo usted en su discurso, “parte de esa diáspora” de chilenos que

partieron al extranjero. Él fue detenido en el Estadio Chile, posteriormente

trasladado al Estadio Nacional, transformado en campo de concentración,

donde fue vejado y humillado. Luego expulsado al exilio forzoso, donde

junto a otros fundó la revista “Araucaria”, no sólo una magnífica revista

cultural, como dijo usted, sino una revista de resistencia cultural a la

dictadura de Pinochet y de sus amigos pinochetistas.

 

Usted a vuelto a vejar al querido compañero Orellana al omitir las

verdaderas razones de la “diáspora” y el sentido profundo de “Araucaria”,

cuyo sólo nombre es más que elocuente.

 

En el terrible castigo del exilio al que sometió Augusto (no se preocupe, me

refiero al emperador romano) al gran Ovidio, sólo escribió un texto final,

cuyo título es “Tristes”.

 

¡¡¡Qué tristeza, señor escritor, qué tristeza!!!

 

Se despide,

 

Alejandro Goic

Alejandro Goic (actor) – Wikipedia, la enciclopedia libre 

  1. Carne de perro (2012) – Cinechile 

     

    Una compleja semana en la vida de Alejandro. Un hombre de 55 años de edad, solitario, frágil e impredecible que carga con la hostilidad de un pasado oscuro.

 
 

Ciclo de Cine Documental sobre la Unidad Popular abre conmemoración de los 40 años del Golpe en la Academia « Universidad Academia de Humanismo Cristiano / Admisión 2012

Ciclo de Cine Documental sobre la Unidad Popular abre conmemoración de los 40 años del Golpe en la Academia « Universidad Academia de Humanismo Cristiano / Admisión 2012. Ciclo de Cine Documental sobre la Unidad Popular abre conmemoración de los 40 años del Golpe en la Academia Este lunes se inauguró el primer ciclo de […]