“Londres 38, Londres 2000: Biografías-testimonios de la guerra sucia del Cono Sur 1973-2000” (libro completo) de Sonia M.Martin y Carolina Moroder.

Dos chilenas radicadas en Estados Unidos se conmovieron tanto con el drama de los detenidos desaparecidos por la dictadura de Augusto Pinochet, que derribaron las distancias y obstáculos para escribir un libro que reconstruye la vida íntima de ocho de ellos en la voz de sus familiares más cercanos.

“Londres 38, Londres 2000: Biografías-testimonios de la guerra sucia del Cono Sur 1973-2000” (libro completo) de Sonia M.Martin y Carolina Moroder: entrevista a familiares de personas detenidas-desaparecidas por Pinochet: Jacqueline Paulette Drouilly Yuric, Hernán Sarmiento Sabater, Vicente Israel García Ramírez, Alfredo Rojas Castañeda, Álvaro Barrios Duque, Pablo Aranda Schmied, Néstor Alfonso Gallardo Agüero, Juan Rosendo Chacón Olivares

Este libro fue bautizado en la Universidad Central de Chile, en agosto de 2009,  con la participación de las autoras y el juez Juan Guzman; Gabriela Zuñiga, Vocera de Prensa de la “Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos ” de Chile  y Tucapel Jimenez Fuentes, diputado.

Fue presentado en la Universidad de Stanford (Estados Unidos 2010) y participó en las Ferias Internacionales del Libro de Guadalajara (México, 2012) y Santiago de Chile (Chile, 2013)

Crítica de la Dra. Susana D. Castillo, San Diego State University, Estados Unidos 2009.

Entrevista a las autoras, Estados Unidos, 2009.

Dedicatoria

Este libro testimonio está dedicado al pueblo de Chile, a Salvador Allende, quien murió por sus ideales y a los Jueces Baltasar Garzón y Juan Guzmán, emblemáticos por su decidida voluntad de justicia y respeto de los derechos humanos en nuestro país.

 
De izquierda a derecha: El juez Juan Guzmán; Sonia M. Martin, co-autora; Gabriela Zuñiga, Vocera de Prensa de la “Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos “de Chile; Carolina Moroder, co-autora y Tucapel Jimenez Fuentes, diputado. Aula Magna de la Universidad Central de Chile, agosto 2009.



INDICE
Dedicatoria
Agradecimientos
Prólogo
Presentación
Introducción

EL CALLADITO

Hernán Sarmiento Sabater

Situación Represiva
EL POGOTO DE RITA RAMÍREZ

Vicente Israel García Ramírez

Situación Represiva
“CUANDO NACIÓ, YO LO MIRÉ Y LO HALLÉ LINDO”

Alfredo Rojas Castañeda

Situación Represiva
EL CORAZÓN DE GABRIELA ZUÑIGA. EL BETO Y LA TERE.

Álvaro Barrios Duque

Situación Represiva
EL CONEJITO RUBIO

Pablo Aranda Schmied

Situación Represiva
A COMBO LIMPIO, PERO CON HONOR

Néstor Alfonso Gallardo Agüero

Situación Represiva
PUERTAS CERRADAS

Juan Rosendo Chacón Olivares

Situación Represiva
EL NIETO QUE NO FUE

Jaquelina Paulette  Droully Yurich

Situación Represiva

EPÍLOGO

 AGRADECIMIENTOS

Quisiéramos agradecer a muchas personas por su tiempo y su valor para que nosotras pudiéramos realizar este libro-testimonio. A Mireya García Ramírez, Vice-Presidenta de la “Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos”, quien fue nuestro contacto con la Agrupación y con los familiares de todas las personas que están en el libro. A Gabriela Zúñiga,  vocera y responsable de las Comunicaciones en la AFDD,  quien le dio un sentido humano a todas las entrevistas, siendo nuestra voz en la distancia y apoyando a todos esos familiares y amigos que, una vez más, tenían que vivir el dolor de la ausencia de sus seres queridos. A Marly García Ramírez, por ayudarnos también con las entrevistas desde Suecia, haciendo de embajadora nuestra. A todos los entrevistados, les pedimos disculpas, una vez más, por haber tenido que abrir esa llaga tan dolorosa. Lo hicieron con amor y altura, sabiendo que su dolor, al menos por una vez, iba a ser redentor. Gracias por dejarnos entrar en las vidas de estos hombres y mujeres chilenos que lucharon por un país mejor. Y, finalmente, gracias a todos esos luchadores, cuya rebeldía de pensamiento dejó una semilla que debemos alimentar por siempre.
Nuestra gratitud al periodista y escritor argentino, Jorge Ariel Madrazo, por ser nuestro maestro desde que entró a nuestra  familia de la mano de Patricia Martin Barrios, su esposa.

Agradecemos también en forma muy especial las fotos de la periodista y escritora de viajes, Mary J. Andrade por cedernos su foto de Londres 38, Londres 40. Nuestro reconocimiento al apoyo del abogado, diplomático y poeta, Hernán Montealegre Klenner, al permitirnos publicar sus poemas en nuestro libro; ha sido para nosotras la nota humana que aúna los sentimientos de todos los que vivimos el Golpe de Estado y la dictadura de Pinochet. Estos poemas nos muestran el sentir de un hombre como Montealegre, quien también estuvo preso y en su poemario Convocatoria expresa claramente lo que vivimos durante estos años aciagos. Igualmente agradecemos al arquitecto chileno, Fernando Kusnetzoff por su prólogo para nuestro libro.

Nuestra especial gratitud a la Dra. María Angélica Hernández por el apoyo incondicional a este libro. Agradecemos en especial sus  sabios consejos y acotaciones para Londres 38, Londres 2000.

Carolina y yo sentimos que las manos y mentes de todas las personas que han hecho posible este libro lo han construido junto con nosotras. Gracias una vez más a todas y a todos,
Sonia y Carolina

PRÓLOGO

Con frecuencia se sostiene que Chile, es decir los chilenos, tenemos mala memoria. Para ser más precisos, debiéramos decir que son una parte importante de la clase política y sus voceros, así como los medios de comunicación, los que abonan tal afirmación en lo que respecta a nuestra historia. Aquellos provincianos y capitalinos que cursamos los estudios secundarios en la primera mitad del pasado siglo, sólo vinimos a saber de masacres como la de la Escuela Santa María de Iquique (1) , donde fueran fusilados cerca de tres mil obreros y sus familiares en el mes de Diciembre de 1907, ya en nuestra madurez y no justamente en los textos oficiales de enseñanza.  Tampoco es frecuente la mención de las duras acciones represivas en tiempos de la dictadura Ibañista o del régimen de González Videla a fines de la década de los 40 cuando patentó para Chile el concepto del campo de concentración en la nortina y olvidada ciudad de Pisagua.  Con todo, podríamos entender este desgaste de la memoria histórica como un fenómeno social natural para las nuevas generaciones, expuestas a la incesante presión de lo inmediato y lo material por una sociedad atrapada por el escapismo del consumo.

Pero lo que ya no acepta explicación ética o teórica posible, es el manto de olvido selectivo que se pretende implantar sobre los crímenes institucionales perpetrados en los más recientes y negros años de la dictadura iniciada en 1973 y encabezada por un militar traidor y rapaz. Su reciente fallecimiento, a fines del 2006, fue comentado lapidariamente por el venerable Benedetti en términos de “La muerte se la ganó a la justicia”. Estamos tan sólo parcialmente de acuerdo con él. Pensamos que la justicia “se dejó ganar”, como en esos partidos de fútbol populares en que el arquero mira para el otro lado, sea por temor o soborno cuando se acerca zumbando el pelotazo decisivo.  El sistema judicial y sus ejecutores, con escasas excepciones, jugó a ganar tiempo y así, teniendo plazos más que suficientes para procesarlo en lo civil y en lo criminal, lo dejó libre de condena permitiendo así vergonzosos honores militares a su muerte. Para no caer en el mismo juego del olvido, se llamaba Pinochet Ugarte, Augusto.

Con su muerte, un buen número de militares y civiles que participaron en su espúreo gobierno han respirado con alivio, pues piensan – con bastante razón – que la desaparición del escenario de quien presidiera diecisiete largos años de atrocidades desplaza en forma natural la atención y la investigación sobre las violaciones a los derechos humanos en la que muchos de ellos colaboraron. Con todo, y a pesar de todo, tanto crimen no ha podido silenciarse. Por una parte, los gobiernos que a partir de 1990 sucedieron a la dictadura, han dado algunos pasos importantes con los informes oficiales de las comisiones llamadas Rettig y Valech, acreditando el horror acumulado en más de tres mil asesinatos y sobre veintiocho mil casos de tortura. Debe agregarse el montaje de una Mesa del Diálogo a fines de 1999 donde por primera vez el mando militar asume eufemísticamente un cierto grado de responsabilidad en la esperanza de producir un cierre del pasado.  Por otra parte, un año después del golpe militar se forma la Agrupación  de Familiares de Detenidos Desaparecidos – los que suman más de mil hombres y mujeres – que tuvo por objetivo principal el obtener alguna información sobre padres, hijos o hermanos que participaron en distintos niveles de responsabilidad en la gestión del derrocado gobierno del presidente Allende. Destaquemos que una experiencia semejante se produjo en Argentina con la organización de las Madres de la Plaza de Mayo. Desde entonces y hasta ahora, la Agrupación al luchar por obtener información sobre los “detenidos desaparecidos” ha ido develando los sórdidos mecanismos empleados por las instituciones del Estado, donde la connivencia y evasión del poder judicial se evidenció en numerosos casos sobre la base de que no existía constancia oficial de las supuestas detenciones (2). Un caso clásico y despiadado de lavado de manos.

A lo largo de más de 30 años, el activismo de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desparecidos, apoyada entre otros medios por la Vicaría de la Solidaridad de la Iglesia Católica y diversas instituciones sociales y políticas, ha contribuido al esclarecimiento de centenares de casos, y se ha producido un discreto e insuficiente número de sanciones a los responsables inmediatos. Pero, queda mucho por resolver frente al paso del tiempo que elimina inexorablemente la presencia de testigos que podrían contribuir con valiosas informaciones.  Paralelamente a las acciones de la referida Agrupación, investigadores independientes, militantes de izquierda, periodistas, jueces, colegios profesionales y organismos de solidaridad han agregado impresionantes testimonios de la represión sistemática en el período autoritario (3).

Dentro de estos esfuerzos se ubica el encomiable trabajo de Sonia M. Martin y Carolina Moroder, chilenas expatriadas en la distante California que por largo tiempo han buscado cómo contribuir al esclarecimiento del capítulo más negro de la historia chilena. Su tenacidad logró en años recientes contactar a personeras de la Agrupación con el objeto de realizar una serie de entrevistas grabadas a familiares de algunos detenidos desaparecidos. El método empleado, combinando esas entrevistas con documentación oficial de cada caso, nos causa un profundo impacto al contrastar el lenguaje preciso y objetivo de estos documentos con el testimonio oral de los familiares de las víctimas, testimonio que a pesar de ser la transcripción escrita de las entrevistas nos parece escucharlas y nos impresiona y retrotrae al tiempo y circunstancias del terror oficial.  Estas madres, parientes o compañeras, cada una a su manera, en un lenguaje sencillo y coloquial nos cuentan primero con ternura y dolor, a veces dominadas por la emoción, quiénes eran esos hombres y mujeres jóvenes, su idealismo y solidaridad en un período histórico de optimismo y progreso, vidas valiosas sesgadas en nombre de un orden asesino. Y después nos narran la búsqueda desesperada e infructuosa en comisarías, juzgados, antesalas de jueces y otras autoridades, de algún indicio sobre el paradero de estos jóvenes, al comienzo con la esperanza de saberlos vivos y después con la resignación de por lo menos recuperar sus restos. Nada han logrado, una implacable barrera cínica y burocrática ha anulado todos sus esfuerzos. Nos llama la atención que experiencias tan traumáticas como las narradas, no reflejen una mayor amargura y un odio más profundo a los delincuentes y sus cómplices. Nos queda la sensación de una gran fortaleza, de una afirmación de los valores humanos por encima del mal, que permite tener cierto optimismo para el porvenir de la sociedad chilena. Este texto, preparado con dedicación y respeto por Sonia y Carolina, debiera darse a conocer profusamente, sobre todo a las nuevas generaciones que se inician en la vida social, cultural y pública del país.

Fernando Kusnetzoff
Kensington, 1 de Junio, 2007

Notas:   (1)  En su historia novelada “Santa María de las flores negras”,Seix Barral, 2002. Hernán Rivera Letelier, recrea el trágico fin de la huelga salitrera.

(2) “Dar la vida por la vida: La Agrupación Chilena de Familiares de Detenidos Desaparecidos”, 1982, por Hernán Vidal,  ensayo antropológico publicado por el Institute for the Study of Ideologies and Literature, Minneapolis, Minnesota.  Un notable esfuerzo interpretativo del rol de la Agrupación frente al autoritarismo civil y militar.

(3)“Ocho Arquitectos en la Memoria”, Comité de Derechos Ciudadanos y Humanos, Colegio de Arquitectos de Chile.  Alerce Talleres Gráficos, 2005.  Obras como ésta, similar a la prologada y en este caso concentrada en los casos de mis colegas asesinados, contribuyen en su conjunto en dar a conocer la verdad y estimular la continuación de esta noble tarea.

Presentación

“El olvido está lleno de memoria”

Este título de uno de los poemarios de Mario Benedetti, constituye una propuesta más que apropiada para internarnos en el espacio de la ausencia, personal y colectiva, de quienes han sido arrojados al silencio de la muerte y al vacío de una historia aún por escribirse: la de los desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990.
En las siguientes páginas, las voces de los familiares de ocho desaparecidos recorren el tortuoso camino de sus memorias personales para ofrecer el testimonio en torno a sus seres queridos y a un pasado que necesita ser conocido para que no vuelva a repetirse. ¿Quiénes eran? ¿Cómo eran? ¿Cómo fue su infancia? ¿Cómo era su vida hasta el momento en que desaparecieron? ¿Cómo desaparecieron? ¿Qué pasó con ellos?, son algunas de las muchas preguntas que intentan encontrar respuestas en los relatos de madres, hermanos, esposas, hijos y amigos. Para ellos sus recuerdos representan el lugar donde los desaparecidos se mantuvieron con vida porque allí el terror no podía alcanzarlos. Esas memorias, elusivas por el paso del tiempo, constituyen las más tangibles expresiones que hoy nos quedan de aquellos a quienes la voluntad del olvido no ha podido callarlos, ni el silencio ha podido vencerlos. No son sólo retratos que las mujeres han mostrado en sus pancartas cuando desfilan para pedir justicia. Tampoco son simples números recopilados institucionalmente por organizaciones de derechos humanos. Son también las heridas aún abiertas de una sociedad que pareciera no querer mirarse a sí misma porque, muy probablemente, teme lo que pueda encontrar.  Pero mientras haya memoria, la vida impone su presencia y es necesario escucharla.

Introducción

 El sentimiento de solidaridad, la sed de justicia, y el anhelo de contribuir al legado de la memoria colectiva chilena, han motivado el origen de este libro. Hemos confrontado las dificultades propias que nos han impuesto el tiempo y la distancia, porque quienes concebimos esta idea hemos vivido fuera de Chile desde los primeros años de la dictadura. Este hecho subraya la complejidad tanto de nuestro acercamiento al tema de los desaparecidos, como a los familiares que aquí dan testimonio de ellos. Sin embargo hemos logrado superar muchas barreras gracias al apoyo y ayuda incondicionales de algunos miembros de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), entre ellos Mireya García Ramírez, cuyo aporte ha sido fundamental en el bosquejo inicial de este proyecto; y Gabriela Zúñiga, quien con una voluntad de acero y una perseverancia asombrosa, contactó en Chile a los familiares de algunos desparecidos y grabó las entrevistas que nosotras diseñamos y preparamos desde la distancia.
La selección de los casos aquí presentados responde, en gran parte, a la disponibilidad de los familiares para hablar sobre sus seres queridos. Muchos no querían revivir el dolor de recordarlos.  A otros ha sido imposible contactarlos porque se han mudado de vecindario, de ciudad o, inclusive, de país y no han dejado señas de su nueva dirección. Tampoco han faltado los que han muerto, llevándose consigo importantes trazos de una historia aún por reconstruir. De la lista original de nombres que Mireya García Ramírez nos ayudó a elaborar, sólo pudimos acceder a ocho casos de los mil ciento noventa y dos que registra la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, o de los mil ciento ochenta y cinco, según la versión actualizada en 1999 del Informe Rettig, presentado originalmente en 1991 por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación.  Si bien se trata de una muestra compuesta por menos del uno por ciento de los desaparecidos en Chile, entre 1973 y 1990, su valor trasciende ese aspecto cuantitativo debido a la magnitud misma de las experiencias que ella recoge.  En esta perspectiva coincidimos con los principios que guían a las organizaciones de defensa de los derechos humanos, para las cuales la violación de los derechos del individuo es también un crimen contra la Humanidad, fundamento que rige el espíritu mismo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.  A grandes rasgos, sin embargo, los casos aquí expuestos conforman una muestra representativa del perfil global que predominó en las desapariciones, tanto a nivel de género, de edades, como de actividades: sólo hay una mujer, todos eran menores de cuarenta años y en su mayoría eran profesionales o estaban estudiando una carrera universitaria.  Esta recurrencia no es azarosa ya que responde a la política institucionalizada de exterminio propuesta por la dictadura, a fin de suprimir a toda una generación emergente de intelectuales y activistas políticos percibidos como una amenaza para la nación. Asimismo, la fecha de la desaparición de cada uno está en directa relación con su simpatía o militancia política, aspecto que se inserta en el panorama general de la selectiva agresión gubernamental, concentrada sobre determinados partidos políticos en oleadas o períodos muy específicos.  Finalmente, y como la misma Gabriela Zúñiga destacó durante la recopilación de las entrevistas, a todos los unían características humanas destacables: “todos eran buenos hijos, buenos alumnos, buenos lectores y desde muy pequeños tenían un gran espíritu de justicia social”. Las voces que hoy los representan, en su mayoría pertenecen a las mujeres que les dieron la vida y a quienes, por desgracia, las une el escepticismo frente a la justicia porque han envejecido, o en algunos casos muerto, esperando por ella. Ello en parte ha motivado el título mismo de este testimonial de la violencia: “Londres 38, Londres 2000”.
La primera parte del título es una referencia directa al número 38 de la calle Londres de Santiago, dirección a donde eran llevados todos los prisioneros para ser interrogados y/o torturados, y luego enviados a otras cárceles o centros de detención.  La segunda parte del título “Londres 2000”, tiene como premisa el fracasado intento del juez español Baltasar Garzón de extraditar a Augusto Pinochet a España para juzgarlo, entre otras cosas, por genocidio y graves violaciones a los derechos humanos durante su mandato en Chile entre 1973-1990.  El 11 de enero de 2000, el ministro británico Jack Straw anuncia que la revisión médica indica que Pinochet no está en condiciones para ser juzgado y, por lo tanto, se inclina a rechazar las solicitudes de extradición, decisión que lleva al inculpado a volver repatriado a su país de origen.  A esos dos “Londres” los une el puente de una injusticia que ha prevalecido en Chile por más de tres décadas y que no parece tener fin.

EL CALLADITOHernán Sarmiento Sabater

“No he de callar, por más que con el dedo

ya tocado los labios ya la frente

silencio avises o amenaces miedo”

Francisco de Quevedo

BALADA DE UN PRISIONERO

Me tomaron prisionero por denunciar las prisiones

me hicieron la guerra por hablar contra la guerra

me pusieron en la oscuridad por no soportar lo oscuro

me dieron a comer hormigas por saber filosofía

me trataron de imbécil por no ser tan tonto

mis libros se salvaron de la quema de libros

tuvieron que entregarme una lata de sardinas

ello fue por conocer a un importante carcelero

pero no tuve cómo abrir mi lata de sardinas

taparon las ventanas porque me gustaban las noches estrelladas

de eso no me quejo porque ahí nunca pensé en las noches

estrelladas

resistí el llanto aunque se acercaba el cumpleaños de mi hija

si lloraba podía perderlo todo

me quitaron las sábanas porque fui diplomático

no dejaron que me defendiera por haber defendido a tantos

sólo el Cardenal fue capaz de salvarme la vida

tenía tal hambre y sed de injusticia

la quisieran los que tienen hambre y sed de justicia

me taparon de mentiras porque destapaba la verdad

me hicieron pelear con Dios porque creía en Dios

me trajeron al diablo porque creía en el diablo

todo ocurría dentro de mi concepción del mundo

ya no quise chutear los crímenes para el juicio final

eso también forma parte de mi concepción del mundo

no me gusta dejar para mañana lo que debe hacerse hoy

aunque en la prisión no me dejaban orinar hasta el día siguiente

Hernán Montealegre K

Del libro de poemas Convocatoria

Así inicia Gabriela Zúñiga la presentación de la Tola, madre de Hernán Sarmiento Sabater:

Hoy nos habla Victoria Sabater (La Tola), del desaparecimiento de su hijo, Hernán Sarmiento Sabater, el 28 de julio de 1974, en Parral. A la fecha él tenía 26 años y era egresado de Medicina.

¡Hola Tola! buenas tardes. Buenas tardes. Ya te comentaba de qué trata este proyecto y las preguntas vienen a continuación.
Cuéntanos ¿cómo nació tu hijo? ¿Fue un parto, difícil, una cesárea o un parto normal…?
Fue un parto normal, yo me atendía siempre en la casa de mi comadre, que era matrona. Nació en Santiago, en la calle García Reyes. No tuve ninguna complicación y de ahí yo inmediatamente me iba al campo; no tuve mayores problemas de enfermedades extremadamente graves. Después, él entró a la Escuela 1 de Rancagua a estudiar…

Ya, pero no te me adelantes. Lo tenemos naciendo… ¿no es así? Entonces, el Nano, nace de un parto normal. Cuéntame. ¿Era feíto, era bonito? ¿Cómo era el Nano?
Era un negrito… eh… muy… tenía un aspecto muy varonil. Muy sexi en ese sentido.

¡Ah la guagua–el bebé- sexi!, dice Gabriela – y ambas se ríen de la ocurrencia de un bebé sexi.
Cuando nació era un negrito muy… no era odioso, no era llorón.

¿Era arrugadito? ¿Estaba arrugado o era rojito cuando nació?
Mira, se puso un poco color naranja por la bilirrubina, pero pasó con suero. Después tuvo un problema en el ombligo, pero todo eso pasó. De ahí en adelante, no tuvo nunca enfermedades graves.

No se me adelante, no se me adelante -le dice a la entrevistada, nuestra colaboradora. – Cuénteme, ¿era gordita o era flaquita esta guagua?
Pesaba tres kilos ochocientos.

¿Y comía mucho? ¿Era bueno pa’la teta?
Sí. Pero, le di pecho hasta los tres meses no más. Después le tuve que dar relleno. Anduvo poco, un poquito antes del año.

Fue sanito en ese período. ¿Hasta el año, lo tenemos, sanito, sanito?
Más allá de unas cosas pocas, una gripe, qué podríamos decir, como resfriados, pero más allá, no tenía…

Yo sé que tú tienes más hijos. ¿Cuántos hermanos, tenía el Nano?
Cinco.

Más el Nano son seis. Seis hijos tuviste tú. Y… ¿tú estabas casada, con marido?
Yo, casada, con marido.

¿Los criaste juntos, o sea criaste a tus hijos, junto con tu esposo?
Sí. Mi marido tenía dos hijos más, antes que yo me casara, porque él era mayor que yo. Pero no hubo nunca problemas en ese aspecto.
Porque mi marido trabajaba aquí en Santiago y se iba para allá.

¿Ustedes eran de Linares? ¿De Parral?
No, de Rancagua.

¿De Rancagua? Ah, de aquí cerca.
Esta propiedad la compramos con los fondos de la Caja. Y se fue pagando después.

A ver. Vamos a ubicar geográficamente dónde está Rancagua. Rancagua queda hacia el sur, al sur de Santiago, en la Sexta Región, como a 200 kilómetros de la capital metropolitana. Está a dos horas de Santiago hacia el sur. Y, cuéntanos, ¿cómo era la personalidad del Nano en la infancia?
Le decíamos “El Calladito no más”.

¿El calladito?
Porque él decía “todos hablan, todos piden. Y yo, “calladito no más”. Por eso le pusieron “El Calladito, no más”.

Ya. Y él no pedía nada.
Porque junto con esto, ellos se criaron con mi hermana, que tenía cinco niños más. Vivíamos juntos, porque el marido de mi hermana se fue a trabajar con nosotros porque teníamos una bodega elaboradora de vino. Que nos costó mucho ponerla.

¡Ah! ¿tú hacías vino?
Claro, tenía una de las grandes bodegas de Rancagua y entonces, él repartía. Y mi marido seguía trabajando hasta jubilar, aquí. El trabajaba en la Viña Undurraga de la Viña Santa Rita, que le tienen en una alta estimación. Trabajó 33 años hasta que jubiló le llevó todos los fondos a los García Huidobro. Por eso vivíamos juntos y ahí estaba El Calladito.

 Ahí estaba El Calladito!
Ahí estaba El Calladito. Vivíamos junto con mi hermana y su esposo, que trabajaba en la bodega.

¿Oye, y en la adolescencia, cómo era el Nano?
Tranquilo. Siempre fue tranquilo, mesurado. Calladito no más…

¡Calladito no más!¿Ahora, tú te puedes acordar de alguna anécdota del Nano, cuando estaba chico y una cuando era adolescente? Alguna cosa simpática o así.
Lo llevábamos a ver el Circo Las Aguilas Humanas y entonces se puso a hacer las mismas cosas que hacen los payasos. Pusieron un cordel delante del portón de fierro grande de la casa, hasta un parrón y cuando estaba haciendo de payaso, se corta el cordel, se cae y se pega en la cabeza con una piedra. Lo tuvimos que llevar al hospital a primeros auxilios. Allí lo dejan por 48 horas, porque tuvo pérdida de conocimiento.

¿El Nanito?
Sí.

¿Y que edad tenía en ese tiempo?
Debe haber tenido unos diez años, más o menos. Eso fue cuando tenía diez años… Después, bueno, tú piensa que eran como once chiquillos que vivían en la casa, pero nos partíamos muy bien con mi hermana el trabajo. Hasta el día de hoy, somos muy unidas. Si tú hablas con mis sobrinos, y les preguntas, para ellos, la tía Tola es lo máximo. Y como ellos dicen, yo me preocupaba que todos tuvieran zapatos, que todos tuvieran cómo estudiar. Después vino la separación de mi hermana, porque mi cuñado se fue con otra fulana, pero ya, esa es otra cosa. Esta es la otra anécdota que te voy a contar. Entonces, el Pato, que es mi sobrino, y que era mayor que él pescaron un caballo y se atravesaron el río. En esa época tendría el Nano, unos dieciséis años. Se pasaron el río los dos y eran las seis de la tarde y no llegaban. Yo arriba haciendo señas en los árboles y algo alcancé a ver del otro lado del río, pero no llegaban. ¡Qué desesperación más grande, después de tantas horas y no llegaban! En eso llegó, Mario, mi cuñado, y agarró el camión, los fue a buscar y los hizo pasar el río. ¿Que es lo que pasó? Abrieron las compuertas, creció el río y no se atrevían a pasar. Pero eran horas interminables para mí de angustia, ese susto tan grande ya ahí como que lo iba a perder y al Pato también.

Ya nos dijiste que era tranquilo. ¿Era serio, organizado, ya como rasgos de líder?
Sí, parece que en la escuela ya lo tenía. Ellos después estudiaron en la Escuela de Medicina y vivían en el pensionado Belisario Torres, pensionado universitario y él fue presidente del internado Belisario Torres.

¿Y dónde estudió cuando estaba chico?
En la Escuela 1 y después en el Liceo de Rancagua. Fue uno de los mejores alumnos del Liceo de Rancagua. No tuvo ningún problema para entrar a la universidad. Dio su bachillerato y entró a la Escuela de Medicina.

Yo, ya me estoy convenciendo, Tola, que parece que realmente, nuestros desaparecidos, hombres y mujeres, han sido los mejores. Porque yo he hecho todas estas entrevistas y yo me río, ¿ah? y siempre me encuentro con que siempre fueron los mejores alumnos. Siempre, siempre y también el tuyo. O sea, no es la excepción.
Ahora, cuéntame, cuáles eran sus metas cuando estaba en el colegio. ¿Siempre quiso ser médico o tenía otras aspiraciones?
Sí. Siempre le gustó la biología. Y a mí personalmente. Tengo una hija enfermera y un hijo médico, porque a mí me gustaba mucho la medicina, la practicaba mucho en el campo. Hice unos cursos de la Cruz Roja, me tocó atender niños, yo era la Machi, como me decían allá.

O sea, ¿tú influiste poderosamente en la decisión?
Sí, yo influí con su decisión, pero a él le gustaba la medicina y jamás repitió, no tuvo ningún problema.

¿Tenía algunas aspiraciones sociales o profesionales?
Mira, él, como te digo, era calladito no más, fueron los dos ¿ah? y los dos murieron… El Pato también murió. Una de las cosas que influyó ahí también, para que estudiara Medicina, porque el Pato, el sobrino, estudiaba Medicina y le sale una beca para la Patalumbumba y deja Medicina y se va a la Patalumbumba. Se recibe en la Patalumbumba y entra en la Academia de Ciencia de Moscú y después se viene a Chile a hacer un trabajo de cómo utilizar el desecho del petróleo. Y aquí fue profesor en la Universidad de Chile. Bueno, esa es parte de la historia del Pato. Para qué sigo contando la historia del Pato. Pero esto le tocó mucho al Nano, porque eran muy amigos los dos. Me acuerdo que se les murió un novillo y el Pato, que estudiaba Medicina, le hizo funcionar el corazón y al Nano eso le gustó mucho. Eso fueron también muchas cosas que lo influenciaron para que estudiara Medicina. De allí, como te digo, fue muy buen alumno, según el doctor Almeyda que fue su profesor. Y así salió de Medicina. Y como el Pato era del Partido Comunista, porque era muy comunista y harto bueno, bueno, él también estuvo en las Juventudes Comunistas.
Veamos esa parte. ¿Tú crees que sus aspiraciones políticas fueron de siempre o empezó de adolescente? Cuéntanos, ¿él trabajó, políticamente? ¿Qué sabías tú de lo que él hacía políticamente?
Mira, no te puedo decir si él trabajó políticamente, no te puedo decir mucho, porque yo vivía en el campo y ellos vivían acá. De allí que nació la cuestión esta de… Bueno, el caso es que supe que había estado en el Partido Comunista, como muchos, pero mi hermana, que era la que estaba más cerca de él y todo y él se veía mucho con mi hermana, y con la Carmen también, la compañera; dicen que un día iban pasando por la Alameda, cerca de la Moneda y él les dijo “me cabriaron estos comunistas. Me aburrieron estos comunistas”. Y pescó el carnet y lo tiró frente a la Moneda.

¡Bah! ¿Y para dónde se fue?
Siguió caminado, pero rompió el carnet del Partido Comunista.

Ya, pero se fue a militar a otro partido… digo yo…
No, no, no. Eso fue en el período de la UP. Más allá nunca le conocí nada más… todos sus compañeros, Ballesteros, muchos que son médicos ahora. El Nano era un hombre de izquierda, más que comunista. Y en mi casa todos tienen que ser de izquierda, porque mi padre era radical(masón y…, comenta Gabriela Zúñiga) De los tiempos de Pedro León Ugalde. Mi padre era radical, radical de izquierda. Para el tiempo de Pedro Aguirre Cerda, yo debo haber tenido unos diez y siete años y trabajé, pero… la vida.

Ah mijita, si usted, dice Gabriela a la Tola, era para que fuera médica y de izquierda) ¿Qué edad tenís tú Tola? Cuéntanos Tola, por favor, ¿qué edad tienes?
Nací en 1920.

Mira pus, mejor ni saco la cuenta. No soy capaz.
Ochenta, tengo ochenta.

Tiene ochenta años la Tola y yo la conozco hace miles de años y siempre ha estado en la pará, esta Tola. Fuma como chino en velorio, está lúcida, impecable. Y esta es la Tola que ha estado dando la pelea en la Agrupación buscando a su hijo, durante muchísimos, muchísimos años.

Segunda parte de la entrevista a Victoria Sabater, madre de Hernán Sarmiento Sabater.

Ellas comentan que han hecho una levísima interrupción, pero que quedamos en que la Tola tiene ochenta años y que ha trabajado mucho por la “Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile” y que es una persona emblemática –por usar un término de moda- dentro de la agrupación, dice Gabriela Zúñiga.

Tola, cuéntanos si el Nano tenía alguna religión, si era católico, si era ateo…
No, no era católico. Nunca. Ni ninguno de mis hijos. Porque su padre no era católico. Yo no soy casada por la iglesia.

Ah esta Tola, pero esta Tola. No tenía por donde salir tu hijo.
¿Tú sabes, si cuando era jovencito o cuando estaba en el colegio, o en el Liceo de Rancagua o en la universidad, tú sabes si él hacía trabajos voluntarios?
Sí. Parece que sí. Sí, sí,sí.

¿Sí? Ya. ¿Tú sabes si él habrá desarrollado en la casa o lo que tú alcanzaste a ver, si desarrolló con otras personas de su edad, alguna actividad artística, como teatro, como cantar?…
No, nada, nada. No tenía dedos para el piano. Una de las cosas que quiero destacar, cuando nosotros vivíamos en el campo, hay un paso, que se llama “El paso de los areneros”. Entonces, él, cuando estudiaba medicina, en el último tiempo, curaba a los areneros. El arenero es una persona que si se le rompe un dedo, no tiene cómo curarse, porque no tiene previsión social, así era antes… Él los cuidaba, él los curaba. Me hacía sacarles la sangre en la mañana, tenerle listos los orines, porque se los traía y los analizaba en el hospital.
Así es que tenía un… vi llorar a los areneros.
Ver a esos hombres fornidos, grandes llorar… en una misa, porque ellos le hicieron una misa. Yo tengo guardado un programa que hicieron ellos mismos, con muy mala ortografía y todo, pero le hicieron una misa, ellos hicieron todo. En esa misa, esos hombres lloraban, lloraban a sollozos los areneros. Y lo tienen ellos… siempre… hay una piedra allá… y ellos van y le prenden velas, y se encomiendan a él y le piden cosas.
… como animita milagrosa.
Exacto. Como animita milagrosa.

¿Como animita milagrosa? Oye, ¿tú no sabes si él escribió en un diario del colegio o en el centro de alumnos?
Sí, algo, parece, pero no te puedo decir mucho. Le podríamos haber preguntado a la Carmen, la compañera… de él. Bueno, eso te puedo decir en cuanto a lo social. En cuanto al tiempo de la UP, él me decía –si me veía comprar mucho- pero mamá no compre tanto, lo necesario… si aquí los únicos que tienen que tener carne son mi papá y mi abuelita, porque son personas que lo necesitan, nosotros podemos estar sin carne. Yo por ejemplo, muchas veces compraba de más y él se enojaba, decía que estaba acaparando. Así era, esa era su forma de pensar. Muy poco, como te quiero decir. No compartía con los vecinos porque todos eran momios. El compartía con los areneros, con ellos jugaba fútbol.

¿Tú quieres destacar algo en especial de tu hijo?
Que era muy buen hijo. Muy respetuoso… … Jamás tuve con él un grito fuerte. Si me hubiera gritoneado, me habría sentido, no así de sus otros hermanos. Pero de él… yo siempre le tuve un respeto y él me tuvo un respeto muy profundo. Y eso lo quiero destacar muy especial, para él la palabra de la mamá era muy valiosa y yo también lo respetaba a él. Así es que no teníamos problemas en ese aspecto. Era muy respetuoso.

Después que creció o en su desarrollo, ¿se enfermó de algo?
No, nunca. Era bien sano.

¿Tú sabes si practicaba algún deporte? Tú ya nos decías algo que practicaba fútbol con los areneros… ¿y qué equipo le gustaba?
Fútbol, pues. Era muy bueno para el fútbol. El otro día… te voy a contar una anécdota. El otro día me fui a sacar una ecografía y digo ¡bah, doctor!, ¿Usted conoció a Hernán Sarmiento? Pero claro, puh, me dijo, era muy bueno para jugar fútbol. Era el que tenía…era muy bueno para el fútbol; se perdió en Parral, me dijo, se perdió en Parral. Se desapareció en Parral, le dije yo, y ahí me di cuenta que era momio y no seguí hablando más. Pero me contaba que era muy bueno para el fútbol y que hacían competencias. Cuando se iba para Rancagua, nosotros le pedíamos que se quedara y le decíamos, “quédate pues Nano, quédate para que nos acompañes a meter goles”. Y le gustaba mucho el fútbol.

¿Y tú sabes si jugó en el club deportivo del colegio o de la universidad?
En la escuela jugaba. Era miembro de los futbolistas de la escuela.

¿Tú crees que las ideas que él tenía lo podían hacer diferente al grupo familiar que lo rodeaba?
Con su padre no compartía mucho, pero lo respetaba. Pero su padre era una persona ideológicamente muy diferente, no te voy a decir momio, pero quizá estaría más tirado a la derecha, que nada, pero no se hablaba en ese aspecto de política. Él sabía que la mamá había trabajado por Pedro Aguirre Cerda, que era de izquierda, qué sé yo, pero no más allá. No. Habían grandes, grandes problemas políticos en mi casa. Como te digo, éramos un choclón… pueda ser que algún día los puedas conocer a todos…

Yo fui un día a un cumpleaños tuyo, era masivo.
Y eso que faltaban muchos. Se juntaban todos. Sergio, por ejemplo era Demócrata Cristiano y todos los demás eran de izquierda. El Yaco, era del MAPU.

¿Sergio es hijo tuyo?
No, sobrino. El Yaco es hijo mío, entonces, era del MAPU, y el Nano era de izquierda, como el Pato, comunista.

Oye, cuéntanos, como siempre hablas tú, con el corazón… ¿Cuáles eran las ilusiones que tú tenías con tu hijo?
La ilusión más grande que ya se había recibido de médico; que ya estaba a punto de recibirse de médico, porque egresó. Ya le faltaban como diez días para que le dieran el título… cuando la entrega del título, me llamaron, fue como título póstumo, como médico. Lo tengo yo. Lo recibí en la Escuela. Con eso yo me sentía muy contenta, porque se había realizado. Trabajó en la Posta de San Antonio. Hizo un trabajo maravilloso. Allá, se quedó a cargo de la Posta de San Antonio. Así es que lo vi muy realizado con su trabajo.

Oye, ¿tenía novia?
Hum, sí… novia no, una compañera, una amiga; bueno, más que amiga era. Esa es la verdad, porque lo otro sería mentir. Después que se cerró el Belisario Porras, se arrendaron un departamento y todos vivían ahí en Riquelme. El Víctor estaba en el Pedagógico, Adrián era el que paraba la olla, porque era el que trabajaba y estaba el Nano, el Víctor y Miguel, el menor que estudiaba Ingeniería. Bueno, Ahí tenían sus amigas, sus compañeras, todo. Ahí tenían el mundo. Y la compañera fue la Carmen. Una de sus compañeras, porque era harto picao de la araña.

Ah… interesante detalle; cuéntanos, cuéntanos todo. Era picado de la araña… este chiquillo, o sea, tenía varias mujeres. Le gustaban las mujeres.
Me decía, mire mamá, las miro y se derriten…Pero sí, él era algo especial para… ¿cómo te dijera? Tenía algo especial, por ejemplo, tú te ibas a sentar y él ya estaba listo, traía la silla… y eso era muy grato para una mujer, muy agradable. Le servía el café primero a la dama y después… eso tenía él. Entonces eso atraía mucho. Amigas tenía muchas, muchas amigas y compañeros, compañeros muy buenos. Muy buenos… que hoy día ya han cambiado también, pero en los momentos difíciles fueron muy buenos conmigo también.

La dolorosa búsqueda de la Tola

¿Dónde está el Nano…?

Mira, las periodistas de Estados Unidos nos dicen que, que bueno… que tú para este libro, eres muy, pero muy importante y que ellas conocen del sufrimiento… Y quieren que nos cuentes cuán dolorosa ha sido la búsqueda durante el período de la Dictadura. ¿Qué tan dolorosa fue, qué tan trabajosa fue esa búsqueda de tu hijo… en la época de la dictadura?
Mira la época… esto fue el 28 de julio… ¿no cierto? El Nano estaba de turno en el Hospital Exequiel Gonzáles Cortés y una amiga de él, que era la Anita, una boliviana, que era médico ahí y que estaba revalidando su título, le hizo el turno y fue a avisar al departamento, en donde estaban todos que el Nano no había llegado. Entonces, Miguel, el menor, me fue a avisar al campo a mí y yo inmediatamente al otro día partí a Parral. Yo no conocía Parral. No conocía nada.

¿Y por qué fuiste a Parral?
¿Por qué razón? Porque cuando él estaba de turno y le pidió permiso, justamente a la doctora que te digo yo, y le contó, “tengo que irme”, dice, “porque me llaman por teléfono, porque mi hermano, el que está preso, está muy mal.”

¿Tú tenías un hijo preso, en Parral?
En Parral puh, preso. Ese era el Yaco, que él era profesor en la Universidad Técnica del Estado. Era tres años mayor que el Nano. De ahí fue cuando se les ocurrió escribir un panfleto donde decía “la universidad no se la entregaremos a nadie, mientras no pasen por las aulas de la universidad”; eso se lo dijeron a los milicos. Y Además que él era un ídolo de la juventud. Si llega todavía a Talca y le llenan de flores el auto. Tenía mucho de ídolo… ese sí que… El Yaco -dice Gabriela- El Yaco… ese es un ídolo de la juventud. Daba todo por la juventud.

Él estaba preso en Parral…
Bueno, ahí fue cuando inmediatamente, sacaron un bando que decía “en donde se encuentre Yaco Sarmiento Sabater, será fusilado”. Y lo repitieron varias veces. Yo no lo escuché. Porque yo, preocupada de la casa y de todas las cosas. Pero mi hija lo escuchó en Aysén, en Puerto Montt.

¿Cuál hijo?
Mi hija.

Tu hija, ya.
Y llama por teléfono a una vecina y le dice que quiere hablar con la mamá pero yo no alcancé a llegar. En eso, llega justamente eh eh el Nano y me dice “mamá, mamita,” me dice “aquí, se le acabó a usted de preocuparse tanto de la casa, porque el Yaco está en una situación muy grave.” Y llega la vecina y me dice “llamó la Aidita” y la Aidita también me dice “mamá ¿usted no ha escuchado lo del Yaco?” y ahí supe lo del Yaco. Pero es muy largo explicártelo todo…

Ya puh, pero ellas tienen todos esos antecedentes. Digamos, tienen la historia de la detención del Nano.
¿Del Yaco?

No. Del Nano. Del Yaco no, saben un poco la historia. El punto es que el Nano va a parar ahí a ver a su hermano y desaparece. Y de ahí cómo empieza tu búsqueda, digamos. Porque el punto es que veamos cuál es tu búsqueda todo este tiempo.
Cuando me avisan esto, como dijo el Nano, “mamá, aquí tenemos que irnos” y qué se yo… Entonces él ya se había ido a ver al Yaco y como no llegó, me fui a Parral, poh.
Esas cosas tan sentidas de uno ¿ah? –dice la Tola -como no era la hora de la cárcel para ver al Yaco, que era el que me podía contar, se me ocurre pasar a carabineros y le digo “mire señor, ¿Habrá habido algún accidente o algo similar, porque fíjese que mi hijo no ha llegado y quisiera saber si está aquí en la lista de detención? Entonces me mira y se ríe y me dice “es que aquí son muy buenas las parralinas”. “Mire, no es lo habitual en él,” le dije, nunca… no es su conducta esa. ¿Pero no estará detenido?…” “Ahí tiene el libro”, me dijo, y se me ocurrrió mirar el libro página por página y no estaba. Bueno, me dije, no está preso y no han habido accidentes. Ya me fui más tranquila. Llego a ver al Yaco a la cárcel y no me dejan verlo. Pero él, por intermedio de otra persona, me manda un papel y me decía “mamá, hable con la señora que nos compra la parafina”. Nada más. Con eso me… me fui a la bomba. Hay dos bombas no más. Me fui a la bomba y les pregunté… ah me dijeron, la señora de Don Reca, sí, la que le lleva la parafina a los presos. ¿Me podría dar la dirección? Me dieron la dirección y ahí ubiqué a la señora. Y la señora me dice: “¡Ay señora! ¿Qué anda haciendo aquí? ¿Qué, no ha llegado el doctor?” “No,” le dije yo. ¿Qué pasó? Cuando al Nano se lo llevan detenido, atravesando la plaza de Parral, hay un niño y era un niño que el Nano había operado en el hospital y la señora cuando venía, siempre le pagaba un hotel para que se quedara. Para él era muy importante esa señora, porque ella estaba en Parral y si nosotros no podíamos ir a ver al Yaco, esa señora le llevaba la parafina y le lavaba la ropa al Yaco. Y el niño lo ve cuando se lo llevan y va a avisarle a la mamá. Y le dice “mire, llevan preso al doctor.” La señora sale corriendo, alcanza al sargento Luis Hidalgo y al doctor Oviedo y le dice, “vecino –porque eran vecinos- ¿por qué lleva preso al doctor? Si es por plata, yo le pongo plata y si es por persona conocida, qué más que somos vecinos y parralinos puh?” Entonces él le dice, “ah mire vecina, le dice, vaya a buscarle ropita para que pase la noche.” Insistió la señora, vio cuando lo dentraron a la cárcel –esto está declarado ¿ah? en el expediente-.

Ibamos en que ya tu hijo está con el sargento Hidalgo, lo tiene ya entrando a la cárcel.
De ahí le dijo, “vaya a buscarle ropita y café para que pase la noche.” La señora fue, llegó su marido del trabajo, le sirvió onces, dice, y después fuimos a dejarle las cosas a la comisaría y sale el mismo sargento Hidalgo, y dice, “¡bah! no tenían na’ en su contra y quedaron en libertad.” La señora se quedó tranquila, hasta cuando yo llegué y le fui a preguntar. ¿Cómo? No puede ser, qué sé yo. Luis Hidalgo nunca quiso entrevistarse conmigo, siempre se corrió. No pude nunca conversar con él. Porque se corría, hasta hoy día. Entonces yo puse una… ¿cómo se llama esto? -recurso de amparo, dice Gabriela- no, no es Recurso de Amparo -presunta de Gracia, dice Gabriela- Presunta de Gracia en Investigaciones. Eeeh me tuve que quedar ahí y una señora con seis niños y muy pobres, eran muy pobres, pero ella tan atenta, le hizo la camita a los niños y yo le ayudé a hacer las camitas a los niños. Los niños durmieron en el suelo y eso para mí era muy terrible. Y nos levantamos temprano y ella me acompañó y fuimos a hablar inmediatamente con Colliers y era el que tenía a cargo toda la provincia de Carabineros. Y después que hablé con Colliers, y le expuse, él me dijo, “mire, aquí dice de que lo dejaron en libertad y lo que yo sé es lo que está en el libro, me dice, que está puesto en libertad”. “Pero señor, no está anotado. No está en el libro de… de -de Ingreso, dice Gabriela Zúñiga- no, no en el libro de ingreso. En el libro de detención que tienen los carabineros y tendría que estar ahí. No está señor.” “Mire, yo creo que eso fue un error, no sé… de trámite”, me dijo, así. Y me mandó a hablar con otro fulano más que estaba a cargo… más alto, a Talca y después de ahí… y después hablé también con Cardemil. Cardemil era el Gobernador… y hablé con él y todo. Y todo fue un “sí, claro, los carabineros lo dejaron en libertad, puh…”

Bueno, ¿y cómo fueron todos estos años de búsqueda…?
Bueno, de ahí seguí buscándolo, buscándolo. Eh… inmediatamente me vine al Comité Pro Paz y mi hermana ya había puesto Recurso de Amparo en el Comité Pro Paz, porque como yo estaba allá, ella hizo las gestiones aquí. Se puso Recurso de Amparo… nada… Yo pedí una audiencia con el Presidente de la Corte Suprema, Hernán Aguirre, ¿no?, que era el primer Presidente de la Corte Suprema, que era un momio, el que le puso la banda a Pinochet, pero yo le pedí la audiencia. Y le conté, además que era de la zona. Y le conté, entonces me dice “ah, sí… ya, bien, voy a comprobar lo que usted me dice con todos estos datos y yo le avisaré, o la llamaré para que venga.” Ya. Pasó y a los cinco días llega el furgón de carabineros allá al campo y me dice que tengo que irme porque… el Presidente de la Corte Suprema necesita que yo esté lo antes posible. Y yo me vine puh… si tengo novedad. Y me atendió y qué se yo. Y me dice, “mire señora, ¿quién le ha dicho a usted que fue ese sargento Luis Hidalgo?” Sí señor, le digo esto, porque cuando yo estaba en el juzgado, cuando estaba haciendo todos los trámites, la gente decía, “ah, lo tomó Luis Hidalgo, no va a aparecer más, puh señora, ya lo tienen comiendo repollos. Lo tienen los alemanes. Esto es lo que escuché…”

Perdón. Cuando tú hablas de los alemanes, ¿estás hablando de la Colonia Dignidad?
Sí, de la Colonia Dignidad. Esto es lo que me dicen, cuando me llaman por teléfono, me dicen, mire… quizá… no hay ninguna noticia… yo he tenido las indagaciones del sargento Luis Hidalgo y Chile le debe mucho, mucho a este policía, es un gran policía. Le debe mucho, a este gran policía. No he tenido mayores respuestas de lo suyo. Cuando me dijo que era un excelente policía, me indignó y no pude dejar de decirle “es un excelente borracho, señor.” Porque es alcohólico. Para decirme que es un excelente policía, ¿pa’ eso me llamó? Para decirme que bueno, que cuando supiera cualquier cosa me iba a avisar. Pero no saqué nah, puh. Después de eso, todos los recursos de amparo habidos y por haber.

¿Tú estuviste en las huelgas de hambre…?
Sí. Estuve en la primera que tuvimos en San Francisco, que fue la primera y después en otra huelga de hambre que me tocó con la Patricia Lorca en la Cruz Roja Internacional. Pero resulta que ahí hubo un caso de hepatitis y tuvimos que desalojarla. Así es que no estuve, digamos, en la huelga larga. Pero te diré que ya con tres días, estaba muriéndome. Pero, quizá, dicen que después que pasan algunos días… después ya no se siente tanto. Pero esa fue mi intención. Yo viajaba del campo, pescaba mi cacharra, llegaba a tomar la micro y llegaba a las diez u once de la noche a mi casa. Después de ahí, me dice, de todos los trámites que hice… puse once recursos de amparo, pedí una audiencia para Mendoza…

El general César Mendoza era un integrante de la Junta que representaba a Carabineros.
Carabineros… Pedí una audiencia, él no se acercó a mí, pero estaba en un estrado y a mí me interrogaban, no más; me hacían preguntas y yo le pedía que por favor me dijeran en dónde estaba y que lo había tomado el sargento de Carabineros, Luis Hidalgo. Que él tenía que responder, porque era de Carabineros de Chile. No contenta con eso, le pedí una audiencia a Leigh.
Que era otro representante de la Junta, de la Fuerza Aérea, el general Gustavo Leigh.
De la Fuerza Aérea…
Gustavo Leigh…
Gustavo Leigh… y Gustavo Leigh me recibió y me dice así: “usted, nunca va a quedar sola”. Y llama… al abogado de él –no me recuerdo del nombre en este momento – y le dice: “en manos de él va a quedar y él la va a ayudar”. Ya… Entonces, lo primero que me dice, empieza a hacerme preguntas, qué sé yo y me dice, “vuelva tal día” y yo vuelvo tal día… y cuando ya se hacían comentarios de la gente que habían detenido en Colonia Dignidad, fui y le dije a él: ”Mire, señor, yo quiero que me diga usted, ¿será verdad lo que me dicen?“ ¿hay detenidos en Colonia Dignidad?” Y me dice, -se pasea así… dice la Tola y bajando la voz sigue contando lo que el abogado le contesta- “sí…, hay detenidos en Colonia Dignidad.” Palabras textuales de él. Entonces, eso me sirvió mucho… yo lo puse en conocimiento de la Vicaría, pero no te inflaban mucho, como que no te creían… después, volví y pasó otro tiempo. Y me dice, “mire señora Victoria, no es que yo no vaya a estar al lado suyo. Porque yo, como comandante, voy a estar siempre al lado suyo. Pero quien tiene que responderle a usted es Carabineros de Chile.” Y me puso con la secretaria de Mendoza y le cuento todo yo. Muy dura la mujer. Y me dice, “ya ha pasado mucho tiempo y quiere decir que su hijo no está, qué sé yo”, bueno. “Pero mire señorita” le digo yo, “lo único que le puedo decir es que el asesor del señor Leigh, me dice que sí, que hay detenidos en Colonia Dignidad. Y eso lo dice él.” Y me dice: “No puede ser.” “Venga, me dijo, en 20 días más.” “Ya, en 20 días más.” Y ahí fue cuando se murió, se cayó un avión al lago y se ahogó; ahí murió ella y quedó ahí parado otra vez y seguí en la pelea. De que sí había detenidos en la Colonia, volví a ir donde Patascord Tapias folls. Bueno, él me dijo, “mire, señora Victoria, usted tiene que seguir poniendo recursos de amparo, usted tiene que seguir aquí y allá y cualquier cosa que tenga, le voy a avisar. Pero yo no le entendí nunca, que lo que me dijo, es que habían detenidos en Colonia Dignidad. Después, dada a esta situación que se presentaba, la señora Mackenna, la señora de don Pedro Undurraga, eeh me llamó y me dijo, “Victoria, mira, yo quiero acompañarte y quiero que vayamos donde un abogado mío, para que tome cartas en este asunto. Eran los patrones de mi marido; muy preocupada y ella me llevó donde no me recuerdo cuánto el nombre y por último eso me derivó donde el presidente… no me recuerdo el nombre. El que fue presidente, pero es el que estuvo anoche, pues…

¿Cuánto…?!Ah! Ailwyn…
Ailwyn, ya. Entonces Ailwyn me dijo, “¿sabes que más?”. A todas estas cosas…estaba caleteada por lo del Yaco, porque estaba con estas dos cosas. O entraba a cadena perpetua o que iba fusilado. Pero salió que era fusilado y que lo fusilaban tal y tal día. Entonces hablamos con el jefe y ahí éste me mandó donde José Galiano y José Galiano era instructor, hacía clases en la Escuela Militar, así es que tenía muchos contactos con los milicos. Y él, cambió la cosa. Y en lugar de ser fusilado, lo mandaron a Parral a pagar condena por no sé cuánto. A todo eso, se desapareció el Nano. ¿No es cierto? Cuando le dije la desaparición del Nano, bueno él hizo todo, todo, lo que pudo. Movió todo. Me fui a diferentes partes. Pa’ qué te cuento. Nos movimos a todo nivel. Después hablé con el Cardenal Silva Henríquez, cuando se desapareció el Nano. Por intermedio también de la señora Mackenna. Eh… y también, y no saqué nada en limpio.

O sea, nos queda claro que tú hiciste todo, todo durante la época de la Dictadura.
Te podría decir…te podría contar…

No, yo sé todo lo que tú hiciste, Tola. Podría llenar cuarenta cassettes con todas las aventuras de la Tola. Yo sé, más que allá de eso. Con todo el trabajo que ha hecho la Tola, que realmente ha sido increíble. Cuéntanos, Tola, cuál es tu esperanza hoy día en el Chile de hoy, ¿tenís alguna esperanza?
Lo que me entrega mi alma y no te lo puedo negar. No te lo puedo negar. Que… yo… encontrara sus huesitos. Quisiera… encontrarlo. Aunque encontrara sus huesitos, cualquier cosita de él. Lo que fuera

Quieres encontrar cualquier cosita de él… ¿A quién tú culpas de todo lo que se vivió, de toda tu desgracia?
A Pinochet, puh.

¿A Pinochet…? Sí
Sí.

 ¿Y… también él es responsable por todos los Detenidos desaparecidos en Chile?
Claro, pue. Él fue el que formó la DINA. Y la DINA uno de los métodos que utilizó, fue el secuestro. La desaparición forzada.

¿Y tú crees que existe justicia en este país?
No.

¿No?
No. No hay justicia.

¿Qué piensas del Juez Garzón?
Un hombre inteligente… eh muy consecuente con lo que piensa y con lo que es. Y que hizo una obra maravillosa para… nosotros. Porque, si no es por el Juez Garzón, nosotros no hubiéramos avanzado, no hubiéramos tenido tanto, en cuanto a la justicia, lo poco y nada que hemos tenido. Por lo del Juez Garzón y la detención, en Londres…

Y tú tienes, ya nos decías algo en este momento, esperanza de encontrar los restos…
Por lo que supe ahora último…

¿Qué supiste ahora último?
Que nos van a mandar una revista…

Ya…
Donde… dicen una investigación… no sacan nada con buscar allá en Colonia Dignidad tumbas, porque no existen las tumbas. La forma de estos niños que ellos tenían, era la misma que tenían los nazis. Que eran esos tambores de agua, pa’l agua. Esos los llenaban con agua, los echaban ahí y les echaban un líquido. Y cuando estaba gelatina, se tiraban al río…
Ahí no hay huella ninguna…

¿Y tú crees que eso le pasó a tu hijo?…
Esto es ahora… hasta… sí, hace un tiempo atrás… pensaba que estaba vivo. ¿Te acuerdas que hace tiempo atrás dijeron que lo habían visto, que estaban vivos?… Para qué te cuento. Me hacía las ilusiones de todo. Esto me ha venido a ocurrir ahora. En forma de exterminio y que no quedan huellas.

Claro… musita Gabriela.

En un rinconcito, en el rinconcito en un rinconcito, en ese que no te quieres despegar… que no te puedes despegar… tengo la esperanza de encontrar sus restos.

¿Tienes una esperanza?…
… Tengo la esperanza de encontrar sus restos…

¿Tú te acuerdas qué música le gustaba escuchar a tu hijo?
A ver, le gustaba la música clásica y también le gustaba la música ligera. Y me acuerdo cuando bailaban el rock and roll, era especial. Porque decía que parecía que tenía electricidad en las piernas. Le gustaba mucho. Le gustaba mucho bailar y bailar el rock and roll.

¿Y qué leía?
Sí, leía y tenía varios libros, se me desaparecieron después, pero le gustaba leer. No te podría decir qué especialidad leía, pero leía.
Le gustaba mucho, mucho, todo lo que pasó en la Guerra Civil Española, por lo que te contaba antes de la trayectoria de mis antepasados. Le gustaba mucho a él informarse de la Guerra Civil Española.

Tola, yo te agradezco muchísimo… yo sé que tú lo has hecho muchas veces de contar tu historia, pero cada vez que uno la cuenta, yo sé que a uno igual se le mueve algo… no te deja impávida, así uno lo cuente cincuenta veces. Las cincuenta veces uno tiene una emoción muy fuerte.
Sí.

Yo te agradezco que tú nos hayas permitido conocer más de cerca a Hernán, al Nano, al Calladito
Al Calladito. Al Calladito nomás…

Yo te agradezco muchísimo…
Yo también agradezco, la atención tuya y que esto coopere con un granito de arena a la lucha que estamos dando por encontrar Verdad y Justicia, porque ese es mi lema. Sin Verdad y Justicia yo no transo nada, y eso es un desastre.
Hay muchas cosas que no se dijeron. Por ejemplo, cómo formamos el Sebastián Acevedo. Fue la lucha en la calle. A mí me quebraron mi manito de un palo ahí en la Corte Suprema, me quebraron mi pie de una patá en la Corte Suprema. Conocimos con la Carmen el calabozo, estuvimos en Vergara y en Recoleta. De sacarnos mechones de pelos los pacos, porque no nos entregábamos. Una lucha que, si me mataban, decía yo, estoy más feliz que seguir viviendo con esto. Yo no puedo seguir viviendo con esto. No mirabas tú a quién, ni quién eras. Luchabas cuando se llevaban a una compañera presa. La peleabas hasta dentro de la micro. Me tenían que echar pa’ajo.

Sí claro, sí claro, hay buenas aventuras con eso, buenas aventuras con eso. Como cuando se guardaba el asiento cuando a uno se la llevaban presa y se le guardaba asiento a una amiga, porque quería tenerla al lado y se guardaban el asiento arriba de la micro ¿te acuerdas? Y se decía, no, es que ya viene mi amiga y era la otra que ya estaban tomando presa.
Bueno, ustedes podrán conocer y saber de nosotras de todas estas aventuras que, miradas a la distancia, pueden generar algunas sonrisas, pero cuando las vivimos, fueron bastante duras.

Nombre : HERNAN SARMIENTO SABATER
Rut : 5.966.823 4 Santiago
F.Nacim. : 10 08.47, 26 años a la fecha de detención
Domicilio : Riquelme 312, primer piso, Depto.2 Santiago
E.Civil :  Soltero
Actividad : Estudiante de Séptimo año de Medicina de la Universidad de Chile, interno del Hospital José Joaquín Aguirre
C.Repres. : Simpatizante de Izquierda, sin militancia conocida
F.Detenc. : 28 de julio de 1974

SITUACION REPRESIVA
Hernán Sarmiento Sabater, estudiante de Medicina de la Universidad de Chile, de 26 años de edad y simpatizante de izquierda, fue detenido el 28 de julio de 1974 en la ciudad de Parral, poco después de haber visitado a su hermano Heráclito, quien se encontraba recluido por motivos políticos en la Cárcel de esa ciudad. La detención fue practicada por Carabineros, quienes lo detuvieron junto a Aroldo Vivian Laurie Luengo. Desde esa fecha, ambas personas están en la situación de detenidos desaparecidos.
En la fecha mencionada, Hernán Sarmiento y Aroldo Laurie viajaron a Parral con el objeto de visitar al hermano de Hernán, quien estaba recluido en la Cárcel de esa ciudad, acusado de haber repartido panfletos en contra de la Junta Militar. Después de efectuar esta visita, se dirigieron a buscar un medio de movilización para regresar a sus hogares, al pasar frente al hospital local, en calle Aníbal Pinto, fueron interceptados por dos carabineros a las 17.30 horas aproximadamente, y fueron conducidos como detenidos a la Comisaría de Parral.
Esta detención fue observada por la señora Yolanda Carmona Torrealba, vecina de esa ciudad. La Sra. Carmona conocía a Hernán Sarmiento como interno del Hospital José Joaquín Aguirre, donde se atendía su hijo. Sabiendo que Hernán Sarmiento tenía un hermano preso en Parral, había ofrecido su ayuda y había visitado al preso mencionado en la Cárcel de esa ciudad, llevándole alimentos y otros artículos que éste necesitaba.
Ese día, la Sra. Carmona, había conversado con Hernán a las 14 y a las 16 horas, horario de entrada y salida, respectivamente, de la visita a los presos políticos. Poco después, a las 17.30 horas, aproximadamente, vio que Hernán Sarmiento era conducido como detenido, junto a otra persona, por dos carabineros, reconociendo que uno de estos últimos era un Sargento de apellido Hidalgo, con quien intentó interceder en favor de Sarmiento señalando que lo conocía. El policía le señaló que los llevaban detenidos por sospechosos. Ella los acompañó hasta la Comisaría, donde le indicaron que les trajera café y ropas de abrigo. Tres horas más tarde, la Sra. Carmona regresó con lo solicitado, pero el Sargento Hidalgo le informó que los dos detenidos habían sido dejados en libertad.
Sin embargo, a partir de esa fecha, tanto Hernán Sarmiento como Aroldo Laurie no regresaron a sus hogares y nada se ha podido saber de su destino desde que fueron detenidos por la policía; ellos continúan en calidad de detenidos desaparecidos, a pesar de las gestiones judiciales y administrativas realizadas durante más de 18 años.
Los antecedentes registrados en los procesos judiciales realizados han permitido establecer que la detención fue efectuada en las circunstancias descritas por la testigo Sra. Yolanda Carmona y que los aprehensores fueron los Sargentos de carabineros Luis Alberto Hidalgo y Luis Mena Carvajal. Según sus declaraciones, en la fecha y hora mencionada llevaron detenidos a Sarmiento y Laurie como sospechosos porque no se identificaron, conduciéndolos a la Comisaría de Parral, recinto en el cual los detenidos accedieron a identificarse con sus cédulas respectivas. En estas condiciones, según las declaraciones de Carabineros, los detenidos fueron dejados en libertad y la detención no fue registrada en el libro de novedades de la Comisaría. El Sargento Hidalgo declaró que “no los volví a ver en la ciudad e ignoro por completo, lo que les pueda haber ocurrido”.
La familia de Sarmiento Sabater realizó innumerables gestiones para determinar su suerte. Casi no hubo autoridad del Gobierno Militar a la que no recurrió en busca de alguna respuesta. Por otro lado, hasta la fecha no ha dejado tribuna pública en donde no haya planteado su caso. Al parecer esto se ha traducido en que continuamente ha recibido noticias de posibles lugares donde el detenido se podría encontrar. Es así que informaciones no confirmadas lo han dado como uno de los detenidos desaparecidos que fue llevado a Colonia Dignidad, en otra ocasión la familia recibió información que estaría recluido en un centro para enfermos mentales, informes que intentaron ser verificados por la familia, sin lograr resultados positivos. Lo cierto es que Hernán Sarmiento Sabater se encuentra desaparecido desde el 28 de julio de 1978, día que fue detenido por Carabineros de Parral.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
El 6 de noviembre de 1974 se interpuso un recurso de amparo en favor de Hernán Sarmiento ante la Corte de Apelaciones de Santiago, ingresado bajo el Rol 1364 74. El 18 de noviembre, el amparo fue rechazado por la Corte, en virtud del oficio confidencial del Ministro del Interior, General Raúl Benavides Escobar, que informa que el amparado no se encuentra detenido, y de comunicados similares de la Fuerza Aérea de Chile y del Ejército de Chile. La Corte acordó enviar copia de este Recurso al Juzgado de Letras de Parral.
Ese mismo mes se presentó otro recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de Chillán, el que ingresó bajo el rol 94.073. El 22 de noviembre de 1974, este recurso fue rechazado en consideración a que el amparado “no se encuentra detenido”.
Otro recurso de amparo interpuesto ante la Corte de Apelaciones de Talca, también fue rechazado.
El 26 de junio de 1975 se presentó otro recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de Santiago, al día siguiente fue rechazado. El 30 de junio del mismo año se apeló de la sentencia y se enviaron los antecedentes a la Corte Suprema, la que solicitó información al Ministro del Interior, el que reiteró la negativa de que Hernán Sarmiento hubiese sido detenido. El 23 de julio de 1975, la Corte Suprema confirmó la decisión de la Corte de Apelaciones.
La Sra. Victoria Sabater del Fierro, madre del detenido desaparecido, presentó las denuncias correspondientes ante Carabineros e Investigaciones de Parral, estas denuncias remitidas al Juzgado de Letras de Parral dieron comienzo a la causa rol 29.841 de fecha 16 de agosto de 1974 sobre presunta desgracia que quedó a cargo del Juzgado del Crimen de esa ciudad el 27 de agosto de 1974. Esta causa fue sobreseída el 12 de diciembre de 1974, luego de prestar declaraciones la testigo Yolanda Carmona y el carabinero Luis Hidalgo. El Tribunal consideró que no se encontraba acreditado el delito. Esta resolución fue aprobada por la Corte de Apelaciones de Chillán.
El 26 de diciembre de 1974 se agregaron a esta causa los antecedentes del Recurso de Amparo rol 1364 74 que había sido rechazado.
En junio de 1975, la Sra. Sabater presentó un escrito ante José María Eyzaguirre, presidente de la Corte Suprema, exponiendo la situación de su hijo. La Corte en pleno resolvió remitir una comunicación al Juez del Crimen de Parral para su investigación.
El Juzgado del Crimen de Parral reabrió el sumario y se resolvió constituir el Tribunal en la Comisaría de Carabineros de Parral, lo que se realizó el 25 de julio de 1975. En esta ocasión se llamó a declarar a los tres funcionarios de Carabineros que estaban de guardia el 28 de julio de 1974, pero ninguno de ellos pudo hacerlo dado que uno se encontraba de servicio en la calle, otro había pasado a retiro y el tercero estaba destinado en otra localidad. En el Libro de Novedades no se encontró ninguna constancia respecto de la detención de los desaparecidos. Los oficiales que estaban a cargo de la Comisaría en la fecha mencionada, habían sido trasladados a otras localidades y tampoco pudieron declarar.
En una nueva declaración del Sargento Hidalgo a este Tribunal señaló que ellos actuaron en virtud de una orden emanada de la Fiscalía Militar de Linares, en el sentido de controlar a todo tipo de personas sospechosas para ser puestas a disposición de este tribunal militar. Por su parte, la Fiscalía Militar de Linares informó al Tribunal que esa orden no existía. Con estos antecedentes el Juez del Crimen decretó el cierre del sumario y el 13 de agosto de 1975 sobreseyó la causa, lo que fue ratificado por la Corte de Apelaciones respectiva el 26 de agosto de 1975.
Paralelamente a las gestiones judiciales, la madre del afectado realizó gestiones ante diversas autoridades militares y administrativas. En 1974 envió los antecedentes de la detención y desaparición de su hijo y solicitó información o gestiones específicas a don Enrique Ortúzar, jurista del gobierno militar; a los Intendentes de Linares y Talca, a los oficiales superiores del Ejército, César Benavides, Nilo Floody Buxton, Fernando Blanco Salinas y al Coronel encargado del Servicio Nacional de Detenidos, SENDET, Sr. Jorge Espinoza. También presentó el caso a los miembros de la Junta de Gobierno, Generales Augusto Pinochet, César Mendoza y Gustavo Leigh.
Estas gestiones no tuvieron resultados y el 25 de septiembre de 1974 el Coronel de Carabineros, Carlos Donoso Pérez, del Gabinete del General César Mendoza respondió a la Sra. Sabater reiterando que Hernán Sarmiento Sabater y Aroldo Laurie Luengo “no fueron detenidos por Carabineros, sino que el procedimiento policial se limitó a la comprobación de sus identidades…”. Agregó que se encargó a todas las unidades de la jurisdicción la ubicación de Hernán Sarmiento.
Este caso fue presentado al Sr. Daniel Blanchard de las Naciones Unidas el 4 de noviembre de 1974. En los años posteriores, la familia de Hernán Sarmiento ha seguido realizando gestiones, sin obtener resultado y éste continúa detenido desaparecido.

EL POGOTO DE RITA RAMÍREZ

“La justicia cuando llega tarde, no es justicia”

Sonia M.Martin

“La justicia es igual para todos en Chile…”

Slogan de la tv chilena satelital en el 2004

Sobre la Verdad

A los que creen que el tiempo borra la verdad

o creen que el tiempo cambia la verdad

porque en sus memorias se desvanece la verdad

o porque en sus memorias nunca estuvo la verdad

que sepan que el tiempo sólo pule la verdad

para quienes no aceptan vivir sin la verdad

Del poemario Convocatoria,

de Hernán Montealegre K

“La Justicia puede hacer justicia, pero sólo la víctima puede perdonar.”

SMM

10 de enero 2004

Luego de mucho tiempo, quizá años, finalmente, Rita Ramírez se junta con Gabriela Zuñiga, encargada de leer nuestro cuestionario a las distintas personas que hemos entrevistado para este libro. Muchas veces no fueron sólo las distancias, el tiempo y los quehaceres de cada una de estas personas lo que influyó para llevar a cabo la entrevista solicitada. Como bien expresa nuestra ‘voz’, Gabriela Zuñiga, estas entrevistas son tan dolorosas, aunque todos sabemos que para recordar a estos ‘detenidos desaparecidos’ sólo hablando de ellos es que estarán siempre presentes en nuestras vidas. Cuando nuestras generaciones se hayan dormido para siempre, estas personas sólo serán un nombre y nada más. Pero tanto Rita Ramírez, Gabriela Zuñiga, así como nosotras y otras muchas personas más, creemos firmente que aún tenemos voz para alzarla y recordarle no sólo a Augusto Pinochet Ugarte y a sus secuaces, quiénes fueron y cómo nos truncaron la vida con sus atrocidades. Innumerables veces en los largos años de dictadura, me he preguntado, cuánto pudo hacer Lucía Hiriart de Pinochet y sus hijos, en estos temas de Derechos Humanos, porque según vemos en la prensa, tanto la señora Hiriart, así como sus hijos, saben muy bien defender al esposo y al padre, así mismo pudieron argumentar con el padre sobre los crímenes que él cometía a la vista de la familia  –ellos- y que aceptaban cómodamente sin rechistar al boato que el padre imponía en el país con fines de lucro personal y también con afán narcisista. Ellos son tan culpables como los secuaces de Pinochet.
A lo mejor todos somos algo culpables de aceptar la situación. No lo sé. En el tiempo que me ha tomado escribir este libro y darle la forma que Carolina y yo deseamos para el lector no solamente chileno, me he preguntado muchas veces qué pasó en nuestro país. Qué hicimos mal y por qué aceptamos todos estos años de dictadura. Y hoy, una vez más, me enfrento a mi conciencia y le pregunto a Rita Ramírez quién fue su hijo desaparecido. Quiero saber de los labios de ella cómo era ese joven que ya no está y que las fauces de Pinochet se tragó sin piedad. Y ella, con el alma destrozada nos responde cómo era su “Pogoto”….porque para Rita Ramírez, Vicente Israel García Ramírez, era su “pogoto” o sea su “poroto” (su frijol), su último niño.
Escucho una vez más la voz de Gabriela Zuñiga que como siempre busca la parte positiva de estas entrevistas. Entra en el dolor con elegancia y señorío para apoyar a quien tendrá que hacerle las preguntas que Carolina y yo deseamos que nos contesten las madres, esposas, hermanas y familiares de estos detenidos desaparecidos. Y así es como Gabriela abre la puerta del dolor:

A diez de enero abre la entrevista Gabriela con voz alegre– a diez de enero, repite Rita Ramírez y Gabriela continúa- ya estamos en el 2004 super atrasadas; llevamos como dos años intentando hacer esta entrevista hasta que al final resultó. No sé qué número de entrevista es, pero estamos con Rita Ramírez, la mamá del Vicente Israel García Ramírez. Y vamos a conversar de un tema que para todos es doloroso pero que eeeh… la forma en que lo vamos a conversar y el tema que vamos a tocar tiene que ver con un aspecto super vital. Ritita…mira qué güeno verte puh, Ritita. Güeno que nos ha costado verte. Cuánto nos costó -dice Gabriela riéndose y Rita contesta- parece que una viviera en Rancagua y la otra en Constitución, oye. Oye, es verdad, dice Gabriela y acota, dato importante vivimos a un par de cuadras y nunca nos juntamos. Pero güeno, era ahora o nunca, pero ya nos juntamos… Pero al final nos juntamos, dicen las dos al mismo tiempo.

Bueno, la idea es que conversemos del Vicente y que tú nos cuentes por ejemplo cómo nació el Vicente. ¿Fue un parto normal, fue por cesárea, fue un parto difícil?…cuéntanos.
Mi hijo fue… eeh de un parto normal, pero muy difícil.

¿Le costó salir? pregunta Gabriela.
Le costó mucho salir –acota Rita- porque pesó cinco kilos cuatrocientos –tuuuu… dice Gabriela en señal de admiración- y era cortito, continúa Rita. Cortito y gordito y con dos barbitas.-ah ¿con doble pera?, le pregunta Gabriela y Rita le dice- yo le digo con doble barba o doble pera. Era coloradito como un tomatito.
¡Ay! pero que bueno, fíjate que te adelantaste a lo que preguntaban después. Porque preguntan si nació arrugao si nació rojo…
No. Mi hijo nació coloradito y estiradito. Limpiecito.

¿Y cuánto midió…?
Fíjate que… parece. Como te digo… que era corto, tendría que haber medido…?????????
Cuarenta y ocho midió el mío y parece que era chico…
Como te digo que era corto, tendría que haber medío… como yo creo que… el Vice era bien corto.-O sea era como una bolita… dice Gabriela riéndose y como en pregunta– Por eso es que yo me partí… continua Rita. -Ah ya… dice Gabriela en tono de conocedora del problema que Rita le da a entender sobre el parto difícil.-

Me hundí. Una sola cosa…

Ya, ¿y cuánto fue el trabajo de parto?-
Corto.

¿Cuanto tiempo?
Corto, fíjate. Porque a mis niñas las tuve siempre en la tarde y a él lo tuve en la mañana. Me fui de mi casa como a las siete de la tarde y a las nueve ya había nacido ya.

Ahora cuéntanos, ya está claro que dijiste “mis niñas” eh, eh, ¿cuántos hermanos o hermanas tuvo?
Dos hijas.

O sea eran tres. Las dos niñas y el Vicente. Y tú ¿estabas casada, estabas separada, estabas soltera o arrejuntada?
No. Ellos son hijos de Vicente García y de doña Rita Ramírez.

¿Pero sumamente casados por todas las leyes?
Por todas las leyes.

He je, ya, eres la más legal…
Ahora, ¿cómo era él cuando era chico?
Bueno, un niño juguetón, chiquitito, travieso, no demasiado travieso, te voy a decir. Hasta que empezó a ir al colegio… y cuando fue al colegio… bueno…-La voz de Rita casi no se oye, hay mucho ruido en la grabación y se escuchan voces en la lejanía que Gabriela nos aclara-.

Nos vas a tener que hablar más fuerte y tenemos que aclarar que hay una fiesta al lao

También era muy juguetoncito, muy… mira los primeros años en su colegio le iba pero estupendo. Pero después ya…. empezó un poquitito un poquitito como a bajarrr… la guardia. Cuando ya fue un poquitito más grande,… porque después ya se dedicaba a otras cosas… entonces….le gustaba mucho el deporte…

No te me adelantes, le interrumpe Gabriela – no ves que la señora hace aquí un montón de preguntas… Ibamos como en la infancia… ¿cierto? Era como “dentrate pa’ dentro” oye… Y la adolescencia ¿cómo fue? A pesar de que a él se lo llevaron muy joven ¿ah?

El era adolescente cuando se lo llevaron… Mira… antes del 73, se desarrollaba como una persona normal. Niño de su edad de él. Pero llegando el 73 las cosas cambiaron…

¿Tienes alguna anécdota alguna historia que contarnos donde tiene que ver con lo revoltoso, serio o tranquilo que era, alguna talla que haya pasado de chico o adolescente?
Hummm. No sé, fíjate, han pasado tantas cosas por la cabeza de una, que no sé. Pero te puedo contar de que una vez le dolía mucho una muelita; pero mucho, mucho, mucho. Entonces… el famoso dentista dijo que no había otra solución que sacársela. Y sabes tú que cuatro veces lo pincharon y jamás le podían sacar su muela. La anestesia no le hacía nada. Hasta que tuve que entrar yo y estar ahí con él para que le pudieran sacar la muela.

¿O sea se la sacaron a sangre de pato?
No, no, no, fue con anestesia. Pero no le tomaba. Pero era porque estaba solo. Cuando yo dentré pa’ dentro ya le pudieron sacar su muela.

¡Ah! es que él quería con mami… ¿Qué edad tenía ahí?
Ahí tenía poca edad, como once años…

Y más chico ¿no te acordai de ninguna onda, así de…? No te acordai de ná? No sé. De esas cagás que dejan los niños…

No sé pu. Fíjate que la verdad, cagá así como grandes, grandes, algo así como que alguien lo acuse… que alguna de esas cosas, fíjate que no, oye.

Yo me acuerdo –dice Gabriela- que la Mireya –hermana mayor de Vicente Israel- me contaba que ustedes son del sur y que cuando se iban al colegio se iban metiendo las patas a las posas de agua.

¡Ah, sí!, todas esas cosas, sí pos, por supuesto. Y llegaban todos mojados y yo los regañaba. Todos embarraos.

Ya. Sigamos entonces. Cuando tú conversabas con él ¿qué metas tenía él? ¿Qué prentendía ser? ¿Qué prentendía ser en el colegio? ¿Qué quería ser cuando grande? ¿Qué le gustaría haber hecho?

El… El mira cuando yaaaaaaa… era más grande… él lo único que quería era… Al principio él tenía la meta de educarse muchooo. Porque él siempre decía que él no quería ser obrero como su papá…
Ah! No quería ser obrero. ¡Ya!

Pero después, eso fue como cambiando. ¿Vis tú? Fue como olvidándose. Porque ya habían otras cosas por delante. Entonces quedaba hasta por ahí no más. Entre estudiar… y… Ya no se hablaba mucho que “yo quiero ser esto o quiero ser esto otro”.

Ya. Pero nunca te dijo… o me acuerdo que mi hijo cuando estaba chico decía “quiero… ser esto y quiero ser esto otro…” bueno yo creo que todos los cabros chicos quieren ser pacos cuando son cabros… Mi hijo me decía “quiero ser paco, quiero ser carabinero” y a mí se me paraban los pelos, le dice Gabriela a Rita mientras se ríe.

No, él quería ser marino. Se me había olvidado –dice Rita, mientras le comenta a Gabriela- ¿vís? me tienen que recordar la memoria.
¿Vís?, ta’ bien -dice Gabriela- si todos los cabros chicos rayan con ser paco o marino.

No era ser marino, propiamente dicho. En Talcahuano está la Escuela de Grumetes y él quería dentrar ahí, a esa escuela. Y fíjate que él luchó bastante porque yo…, pero yo no quise…

Mi hijo quiso ser boy scout, y yo tampoco quise- le comenta Gabriela- porque la voz de Rita al comentar este episodio de la vida de Vicente Israel, se le quiebra, y sentimos que se culpabiliza de algo que no es culpable. Gabriela también lo siente y por eso busca distraer la atención con otro comentario.

Yo no quise que dentrara. Después……, bueno, claro, después vienen los arrepentimientos… de las cosas.

Claro, sí. Pero, no sé, poh, ¿ninguna profesión así como quiero ser astronauta, médico, abogado?…
Él quería ser profesional. Él quería estudiar no más. No quería ser obrero como su papá y eso me lo decía siempre y me lo repetía.

Oye, ¿y cuándo tú empiezas a darte cuenta de que sus intereses van con las cosas de la política?
Eh, eh, antes del 73 puh.

Y antes del 73, ¿de qué época estamos hablando? Porque antes él era muy chico…
Chico, chico, como a los trece años.

¿A los trece? Y él entra a las Juventudes Socialistas.
A la Juventud. ¡Hum!

Ya. Y a esa edad… pero antes de entrar tú tienes que haber notado que él tenía como alguna inclinación…
Inclinación… por las cosas, claro, por supuesto… ellos entraron solitos y callaítos…

A ver déjame ver aquí qué dice. ¡Ah! ya, la pregunta tiene algo que ver con lo que tú estabas diciendo recién y tú eres una mujer muy sabia y te adelantas a todo lo que ellas quieren saber. Era eso… Tú te diste cuenta, supiste, te conversó de que él estaba ingresando a la juventud política.

Sí. Sí. Y yo…bueno… me molesté mucho… y un día domingo, los reuní a todos en la mesa, porque voy a meter a los demás.-Si po, dice Gabriela-y le dije a su padre que él hablara con ellos…

-Ja, ja, ja vuelve a reír Gabriela y le hace un par de comentarios que no se entienden en la grabación. En todo caso, es sobre Vicente Israel y sus hermanas.

Claro continúa, Rita, las muchachitas –esto es por las hermanas mayores de Vicente- llegaban muy tarde. Entonces yo dije, mejor que el papito lo sepa. Si él las autoriza a que lleguen tarde, llegarán tarde y si no bueno, no.

Cuando ingresó a las Juventudes Socialistas empezó a militar ¿hubo un cambio en este niñito chacotero o en este niñito que era juguetón? ¿Cambió o se puso más serio o solamente llegó más tarde porque tenía que ir a la reunión del partido…?
Casi nada, oye, casi nada. En esos primeros años, casi nada, oye.

¿Ahora él tenía alguna religión? ¿Creía en Dios?
No. Mira, de creer en Dios, yo creo que sí, pero de tener una religión, así, exacta, de ir todas las semanas, no.

Pero ¿él estaba bautizado, hizo la primera comunión… y todas esas cosas???
Sí, sí, sacramentado.

O sea, ya, moro no era
No.

Ja, ja. Pero no era común que ustedes fueran a misa en familia el domingo.
No, no.

No eran de misa dominical.
No, por el caballero.

Ah no, por el caballero, ¿pero si hubiera sido por ustedes?
A lo mejor habría ido yo, pero para no tener problemas…

Ah… ya. Ahora, eh, ya lo tenemos a los trece años militando, todo esto… ¿El hizo trabajos voluntarios alguna vez?
Sí.

¿Y adónde iba?
¡Ay! No me acuerdo… Parece que fue en Cañete… Curanilahua.

¡Ah! Curanilahua. Estamos hablando del Sur, Sur de Chile. ¡Ya! ¿y qué iba a hacer pa’llá?…Yo me acuerdo que levantábamos mediasaguas en esa época; era como meta hacer mediasaguas ¿ah?
Sí, sí. Mediasaguas. Y también estuvieron haciendo en Talcahuano, en una parte que se llama Tumbe, en la península de Tumbe, allí fueron aaaa… hicieron la escuela.

¡Ah! Hicieron una escuela… ya… Ahora, eeeh aparte de esos trabajos voluntarios, ¿él hizo alguna actividad por ejemplo, en el colegio, junto con otras personas, con los compañeros… alguna otra actividad?…
¿Actividad cómo qué?…
No sé pu… O sea, el centro de alumnos, presidente de curso… ¿no te acordai…? El Vicente… chico ¿tenía algún talento artístico, como por ejemplo, como que pintara, cantara, tocara guitarra? ¿Ná’, ná’?
No, no. Era horriblemente malo mi hijo oye, para los trabajos manuales.

Para trabajos manuales era malo…
Los trabajos manuales se los hacía yo…
Gummm, ¿le haciai tú los trabajos manuales? Qué güena, o sea, le hiciste un lustrín. ¿Te acordai que siempre había que hacer un lustrín? Y a las chiquillas, también –esto no tiene nada que ver con el Vicente- pero a las chiquillas ¿le bordabai las sábanas? ¿Te acordaí que había que bordar una sábana? Y tejer…
Nooo, pero las chiquillas eran distintas. A él se lo hacía…
Oye no te pregunté ¿el Vicente era el más chico?
Era el menor, por eso era mi guagua (el bebé).
Con razón le hacías los trabajos manuales, si era tu guagua. ¿Pero nunca cantó en el coro del colegio?… ¿Salió a pintar murallas?
Sí pu, -dice la Rita en tono bien bajo, como disculpándolo-.
¡Ah, eso sí!. Ahí le salió el talento artístico… continúa diciendo Gabriela en tono alegre.
Harto pintaron, harto, harto pintaron. Harto, harto, mijita. Sobre todo el 73.
Ahora, los adolescentes en general, los jóvenes todos, siempre han escrito cosas. Y de repente les baja lo romántico y escriben poemas. ¿Tú sabes si él escribió algo? ¿Si llevó un diario de vida…o algo así?
No, no. Un diario de vida, no. Pero de escribir yo creo que sí, pero… ¿como te dijera?, qué sé yo… papelitos, cosas secundarias, pero nada serio.
Ahora a él ¿le gustaban las cosas culturales; le gustaba la política o le gustaban las noticias generales?… El Vicente… oye… repite como para sí Gabriela.
Cosas culturales…
Esos eras sus intereses… El Vicente… pu,… pero ¿te hacía rabiar… ese… niño?
Eeeehhh, mira… yo creo que él no me hacía rabiar. Yo rabiaba con ellos, porque yo desde un principio, cuando asumió Salvador Allende yo empecé a tener mucho miedo por mis hijos.
¡Ah!, ¿en cuanto ganó Salvador Allende… te dio susto?
¡Claro! Yo tenía miedo. ¿Por qué teniai miedo? No sé, desde un principio le agarré miedo. Tenía un presentimiento, como que esa custión no iba aaaa durar. Y me daba miedo de perder a mis hijos. Y así como me dio miedo de perderlo… Así fue… De perder a mi hijo… De perder ….todo lo que perdí…
Perdiste todo…pu..
Yo no soy una mujer feliz que tenga a mis nietos, que tenga a mi familia, que tenga nada. La dictadura desgraciada me robó todo. Entonces…. yo por eso los reprendía mucho. A todos…
De que… No se metan en leseras…
Ya. Y…. igual iban… pu
¡Ah! No te pescaban mucho…
No. Ellos del colegio, en vez de tomar la micro para la casa, se iban al partido.

¡Ah! del colegio se iban al partido, ya. ¿Y cómo le iba como alumno en el colegio? ¿Le iba bien o le iba más o menos?
Mira al último momento más o menos. Como había mucha actividad…

Ya. Ya. Qué te gustaría destacar del Vicente. Que le decían “pogoto” además, del Poroto. Le decían así por lo chico, eso debe haber sido. El Pogoto, ¿que te gustaría destacar de él?
Tantas cosas… Pero no sé.

Ya, pero una que te salga. ¿Cómo no va a haber una cosa que destacar?
Sí, pero de haber hay… pero
Trata de acordarte de algo… puh, no sé, puh… ¿Te sorprendió alguna vez con alguna cosita?… para el Día de la Madre…yo todavía me acuerdo…

¡Ah ya!… dice Rita, ahora me acuerdo. En esos tiempos allá que es lo que hacían…
Era la Semana del Niño, le aclara Gabriela.
Era la Semana del Niño y ahí venía el Día de la Madre. Por supuesto… que llegaban con sus cositas pues, con sus regalitos. Mi hijo era muy amoroso, sí. Hasta el final de su tiempo. Incluso me decía… y siempre me decía, ¿ah?: Mira vieja. Tú no te dejís engordar. Si tú soi de esas viejas gordas, a mí me va a dar vergüenza salir contigo…
No te creo, no le gustaban las guatonas- dice Gabriela.
No le gustaban las mamás guatonas, gordas. Sí.

Ya, pero acuérdate de algo por lo que te gustaba… sí te gustaba mucho…. que era super importante de él…
Porque era humilde, porque era humilde; yo le podía, yo lo podía reprender, estar enojada, pero él no era rebelde.

¿Las niñitas eran más parás en las hilachas? ¡Ya!
Él siempre se quedaba calladito no más.

¿Y tú lo retabai y no te hacía collera?
No, nunca…

Dime no más…

Cuando él me pedía… porque él me pedía mucho. Me sacaba el alma. Me pedía, ponte tú, a veces cosas para llevar al partido.

¡Ah!, te pedía cosas ¿como qué?
Ponte tú… una vez no sé por qué tuve tres teteras. No tengo idea.
¿Tres teteras tenías?, ya…
Una vez me dijo ¿por que no me prestai una para llevar pal partido para calentar agua?…cositas así, ¿vís?
Tres y una pa’ llá. No, si igual era generoso.

Muy generoso. Mira cuando mi marido en ese tiempo trabajaba en Compañía Acero del Pacífico, entonces ellos nunca… ellos siempre tuvieron todos sus juguetes, porque la compañía daba los juguetes y eran buenos juguetes. Entonces… y nosotros vivíamos muy cerca de una población marginal. Entonces… cuando, ponte tú el día 20, 21, de diciembre, ya empezaban a pasar los niños a pedir puh. “¿No le quedó un juguetito, señora?… Entonces él me decía, “mamá ¿por qué no dai los nuevos por qué dai los viejos? Dale los que a mí me corresponden”.
No te creo…
Dale lo que a mí me corresponde.
¡Ya! Pero eso es grande, porque normalmente los niños, cuando reciben cosas nuevas, es como que veís juguetes… y esos niños…
O sea mamá, dá lo que a mí me corresponde. Y cuando veía que no habían comido, me decía, “oiga mami, puchas, me decía, me gustaría tener harta plata y decirles que pasaran pa’ dentro y comieran todos estos cabros, que son igual que yo”.
¡Ah! quería invitarlos a que comieran contigo… ¡ya!.¿Viste que había que destacar algo del Vicente? Si, puh. Era super generoso…
Sí. Super generoso.

Ahora, cuéntanos, en sus cortos años, porque a él se lo llevaron cuando tenía diez y nueve ¿no?
O sea a él se lo llevaron super joven. O sea nada, un niño. En ese corto período, ¿él era enfermizo? ¿Tuvo algún tipo de enfermedad o fue siempre un niño sano? Aparte de las muelas o cosas similares.
Aparte de las muelas o cosas similares fue un niño sano.
¿Nunca se enfermó de nada?
No. Nunca se enfermó de nada.

Oye ¿hacía algun tipo de deportes?…
Si.
¿Qué hacía?
Jugaba basketball, fútbol, hockey…

¡Ya! ¡ya… shi,shis… hacía harto puh! O sea basketball. Ahora, a ver, cuéntame a próposito de lo que tú dices, basketball. Los basketbolistas en general tienen que ser como muy altos. ¿Qué pasó con la guaguita cortita, chiquitita???
Es que después fue creciendo y Rita se ríe con risa algo nerviosa.

Ya, después se puso gigantón. ¿Cuánto medía él, metro ochenta, metro setenta?…
No sé oye…
¿Era más alto que las niñitas? Más alto que la Mireya y la Mireya es más alta que yo. O sea, debe haber medido un metro setenta y algo más o menos… ¿Y con quién jugaba basketball?
Con colegios de otro lado. Siempre jugaba por el colegio. Y hockey jugaba, porque pertenecían al… por el trabajo de su padre.

Ya. Ahora, un tema que puede ser como, como doloroso pensar. ¿Qué pensabai tú pa él? ¿Qué te habría gustado que él fuera? Así… porque uno ve a los hijos y de algún modo hace como una proyección pa él. ¿Qué te hubiera gustado de él? Olvídate del 73…
No sé. Me daba lo mismo. Antes de la llegada del 73, como te digo… yo también deseaba que mi hijo fuera… no sé… profesional, fuera ingeniero. No sé una cosa así. Eran aspiraciones mías…

¡Ya! Y que se casara y tuviera nietecitos.
Yo, rodeada de puros nietos…

Que te gustan… Te gustan los nietos, porque a mí me cargan. Yo huuuuuuuuuuy, me cargan. Yo no quiero.

No. En estos momentos yo no quiero. Pero en los tiempos que a uno le corresponde ser abuela, sí.

Oye, entonces tú veías a tu hijo como un ingeniero… y te habría gustado verte rodeada de nietos.
Claro. ¡Hum! sí, imáginate que, cómo no. No. Siga no más…

Diga, diga…
No. Tú tienes las preguntas…y me puedo saltar…

No, dele, dele diga lo que quiera…
Sí, imagínate que cuando él se casó con Karen, yo dije ¡huy! qué bueno que voy a tener nietos, dije yo…

¡Ya! Pero se casó super chico poh.
Mira, él se casó… Pero ¿sabes por qué se casó? Más que ellos… estaban enamorados y la Karen quería casarse con él y su mamá le hizo harto cototo también. Era cosa que yo me iba ir pa’ México con mi marido y Mireya estaba en México. Y Marly se iba a ir al Sur. Y él no quería por nada del mundo salirse de aquí de Santiago. Aquí estaba lo que él hacía. Entonces, para que él no quedara solito, se casaba. Entonces, la Marly se iba a ir al Sur.¿No? La Marly se iba a ir a vivir con su suegra y nuestra casa la iban a arrendar y se iban a repartir el arriendo. O sea, todo estaba ya como planificado.

¿De qué época estamos hablando del 73 o del 74?
No. Eso ya es muy remoto. El 77.

El 77. Ya. O sea, porque ¿cuándo desapareció el Vicente?…
En abril del 77.

!Ya¡
Y yo te estoy hablando más o menos de noviembre, diciembre…del 76.

O sea, los planes eran, tú con tu marido a México en donde estaba la Mireya; la Marly, tu otra hija al Sur, a la casa de su suegra y el Vicente chico se quedaba en Santiago y tú contenta porque se iba a quedar acompañado, porque se casaba.
Hum.

Ahora, él trabajaba en la zona norte. ¿Cierto? Yo tengo la impresión de que lo conocí. Sí, sí, porque yo estuve en el 74, y nosotros estábamos funcionando en la zona norte. Tengo la impresion de haber visto… no sé

¿Tú lo conociste?

Yo creo que sí. Tengo la impresion de haber visto, no sé si una citroneta que estaba siempre estacionada en la entrada de la zona norte.
Si, responde Rita. Una citroneta verde, verde. De ese verde paco.

Yo no me acuerdo, pero tengo la impresión que tendría que haberlo visto.

Y ustedes… por qué decís tú. ¿Qué hacían ustedes?…

Porque ¿te acuerdas que en algún momento cuando…ya se transforma la cosa en la Vicaría de la Solidaridad? Nos mandan a la zona puh, porque Alvaro desapareció en la zona norte.

¿Y en qué año desapareció Alvaro?

En el 74.

¡Ah, ya! Sí puh, ya estaba la Agrupación.
Claro, por eso te digo, no tengo ningún recuerdo de él, pero tengo esa impresión. Allí hacíamos actividades de recreación los días sábado con los niños de la zona norte.

En esa misma citroneta se lo llevaron…

Ahora, eeeh… viene una pregunta más peluda y dolorosa. Según estas chiquillas que quieren hacer este libro… ¿Cuán dolorosa o trabajosa ha sido la búsqueda? Porque piensa que buscamos hace harto tiempo puh…
Mira, yo diría que… más que trabajoso, ha sido doloroso. Pa’ mí ha sido mucho dolor. Porque yo al principio tuve detenido a mi marido, a Mireya, a mi yerno. Entonces yo, cuando Vicente recién se perdió, los primeros días, yo pensaba que la cosa iba a ser así, vís tú, así no más; unos meses, un año, y yo después lo iba a ver.

Ah güeno, pero todos pensábamos en lo mismo. Nosotros ni siquiera sabíamos lo que eran las desapariciones.
Pero cuando ya fueron pasando un año, dos años y tres años, ya la cosa fue cambiando…

¿Cuánto estamos buscando? –dice Gabriela- ¿como treinta años??
Yo me acuerdo, fíjate, de los primeros desaparecidos en el 73. Nosotros estábamos… todavía en Talcahuano. Y… una vez, yo me acuerdo cuando vino el 73, quedamos ahí a brazos cruzados, como toda la gente; pues entonces, yo me puse a hacer comida. Y les daba… ¿no?, yo en mi casa no daba nada. Pero me traían los tiestos y los sacaba pa’ fuera. Y eran las mismas gallas que trabajaban en la Gobernación, todas las mismas viejas que vivían en donde vivía yo. Había una mujer que trabajaba entre todas ellas que se llamaba Dina.

Chupalla, -dice Gabriela riéndose- con ese nombre…

Dina. Entonces una vez va, porque él iba de vez en cuando a mi casa, después del Golpe. Iba de vez en cuando, aparecía.

Ah, te iba a ver.
Claro. Entonces esa vez le digo. Mira ahí viene la señora Dina. Entonces él me dijo “oiga mami, ni en broma haga eso de decir que viene la Dina”.

Claro que con ese nombre, pues mijita… Pero cuando él te iba a ver tú no sabías lo que él hacía en Santiago… todas esas cosas…
No. El iba allá a buscar ropa y plata. Porque desgraciadamente, pasamos, como mucha gente, necesidades, hambre y de too, poh.

Tú lo veías esas veces. ¿Estaba más flaco…muy desmejorado?…
Muy, muy mal. Estaba desmejorado, más flaco… mucho más flaco. Entonces, después, cuando yo me vine a Santiago, que fue el año 75, entonces ahí él cambió.
Sácate la mano de la boca niña, para que se escucheeee poh oiga- le dice Gabriela a Rita.
En el 75 ahí le cambio la vida a él, porque ahí ya tenía su casa. Tenía sus comidas que le gustaban… y la mamita se las hacía. Y dejaba a la mamita con el credo en la boca cuando salía, porque yo sabía a lo que iba.

¿O sea,tú cachabai que iba a alguna parte???
Sí…

Claro, pero no tenías más detalles.
No. No. Porque él me decía que no había que preguntar.

¡Ya! Una mientras menos sepa, mejor.

Claro, por supuesto. Pero yo sabía, porque no era ninguna tonta. Una vez me dejó me acuerdo… yo cacho que debe haber sido por ahí, por donde está la iglesia de San Francisco, después de muchos años fíjate… Salimos y me dijo, mami acompáñeme, que tengo que ir a hacer una movida. Y me dejó por ahí, con la citroneta y yo metía adentro. Y salió pegando, subió por un edificio, no sé por dónde diablos. No llegaba nunca Gabi, te aseguro que yo traspiraba y que yo tenía ganas de hacerme de todo. Y no llegaba y no llegaba y no llegaba, fíjate. Entonces, cuando llegó, te aseguro que le hubiese dicho no sé que cosa. Y yo le dije ¿por qué te demoraste tanto, niño?…Pero ya estoy aquí, me dijo…

O sea, igual pasabai sustito.
Mucho, mucho, mucho. Porque llegaba muy tarde… ponte tú… tú sabís que el último toque era a las dos…

¿A las dos era?… ¿No era a las doce?. ¡Ah!, el último sí, tienes razón, era a las dos. Al principio era a las diez. Sí, tienes razón.
No, no, no. Desde que yo estaba en Santiago, uno era a las doce. El de las doce tú no sabes como… yo no me paraba del…
Cagaaera…dice Gabriela.
Doce cinco y tocaba la puerta. Y yo estaba paraíta detrás de la puerta…
¡Qué susto!, repite Gabriela.
Yo paraíta detrás de la puerta.
Lista para abrirle…
A ver, ¿cómo fueron para tí… esos años de dictadura? Fueron 17 años…
Muy monstrousos. Monstruosos, porque mira, yo me encontraba como muy vacía.
Ya.
Ehhh… Marly y Mireya fuera. También estaban afuera… pero… yo… encontraba que yo estaba sola… Y mi hijo desaparecido. Yo entonces encontré que esos 17 años pa’ mi fueron… no sé, como un monstruo que yo llevaba en la espalda.
Claro, si se destruyó tu familia. Seguramente el Vicho grande sin pega.

Carta de un amigo de Vicente Israel, enviada vía Internet desde Singapur, en relación al cuestionario que Carolina y yo organizamos para los amigos de estas ocho personas de quienes escribimos.

Acerca de Vicente Israel
Estimada amiga, reciba aquí el formulario contestado acerca de mi amigo Vicente. Soy Armando Popa, amigo de infancia de Israel. Actualmente resido en Singapur, pero en modo normal lo hago en Suecia.

¿Cúando y en qué circunstancias lo/a conociste?

Conocí a Israel por los años 60, a fines de ellos, éramos vecinos en Talcahuano. Eramos también amigos nos unía el cariño que le teníamos a Allende. El era compañero de curso de mi hermano menor Roberto qepd. Yo era compañero de curso de su hermana Mireya García.

¿Cómo fue la relación que tuvieron? ¿Desde un principio se cayeron bien o al principio no simpatizaron?

Israel era una persona muy amistosa, lo que se dice en Chile, liviano de sangre. Era muy difícil que él no te cayera bien.

¿Qué cosas compartían juntos?

¿Qué pueden compartir los niños si no es su alegría de vivir, los juegos y las esperanzas de un futuro lleno de dicha y felicidad?

¿Qué admirabas más en esa persona y que te molestaba más de la misma?

Siempre admiré su determinación, desde pequeñito el sabía muy bién lo que quería. No recuerdo que hubiera algo molesto en mi recordado amigo.

Cúentanos una o dos anécdotas que te parezcan importantes destacar para mostrar las cualidades o debilidades de esta persona. No olvides, que de pronto, los seres humanos también tenemos debilidades, pero al mismo tiempo, nos muestran que por ellas somos seres que palpitamos y sentimos.

Un hecho que nunca olvidaré fue su humanismo y su caluroso apoyo en la desgracia, cuando mi hermano Roberto falleció. ¡Israel fue -entonces- notablemente sensible y fraterno!

¿Era esta persona muy idealista o muy práctica?

Yo diría que era un heredero del deporte de su padre (boxeador) él luchaba de una manera estoica para cambiar el mundo por uno más justo. Recibió golpes, fue atacado pero nunca desistió, prueba de ello es su desaparición.

¿Qué le gustaba más a esta persona?

La amistad era un valor que él tenía muy en alto, donde, sin dudas, ¡se incluía la lealtad!

¿Sabías que tenía relación con algún partido político y participaron juntos en ello o bien desconocías totalmente este aspecto de esta persona?

Compartimos casa al interior del PS, estoy orgulloso de haber sido amigo y camarada de Israel.

¿Era una persona trabajadora, soñadora, enomoradizo/a?

¡Muy trabajador, inagotable! Los sueños y el amor eran un lujo para quienes estábamos envueltos en esos efervescentes días.

¿Creía en el amor esta persona?

¡Es evidente que sí, todo lo que el hacía lo hacía por amor!

¿Te hacía confidencias? ¿Te contó alguna vez sus tristezas y alegrías? ¿Te contó si estaba enamorada/o?

Me confidenció en una larga noche en el cordón industrial de Talcahuano, su temor por el desmoronamiento del sueño de tantos, hablábamos de la posibilidad de un efecto Jakarta, con golpe de estado y todo lo demás.

¿Qué clase de música y lectura compartían, si es que compartían esas cosas?

Escuchábamos mucha música de protesta, ¡incluso teníamos amigos que cantaban esa música! ¡Nos deleitábamos escuchando música andina por ejemplo!

¿Qué significaba la vida para ella o él?

La vida era para mi amigo una lucha contra el reloj, parece que él a pesar de ser tan joven nunca tenía tiempo. Era una carrera para llegar a tiempo y hacer un mañana mejor.

¿Qué sentiste cuando te dijeron que era parte de los/as detenidos/as desaparecidos/as?

¿Qué sentiría usted al saber que un hermano ya no está junto a usted? Estaba yo detenido en la Isla Quiriquina cuando supe de su detención, contábamos las horas esperando verle llegar… él nunca llegó.

¿Cuál es tu esperanza en este momento sobre su paradero? ¿Crees que se encontrará su cuerpo o será el mar una vez más el que silencie la dictadura chilena…?

El mar fue -seguramente- quien le ofreció cariño por última vez. Veo difícil que su cuerpo sea rescatado de la barbarie criminal. Estos asesinos no respetaron el derecho ancestral a sepultar a los queridos. Ese -en sí- es un crimen sin perdón . ¡Descansa en paz, amigo Vicente!

Nombre : VICENTE ISRAEL GARCIA RAMIREZ
Rut : 6.554.335 4 Santiago
F.Nacim. : 07 09 57, 19 años al momento de la detención
Domicilio : Santa Alicia 2887, Conchalí
E.Civil : Casado
Actividad : Estudiante, cesante
C.Repres. : Militante del Partido Socialista
F.Detenc. : 30 de abril de 1977

SITUACION REPRESIVA
Vicente Israel García Ramírez, casado, 19 años de edad al momento de la detención, estudiante, militante socialista, fue detenido junto a su cónyuge Karin Reimer Carrasco, por efectivos de la DINA, el 30 de abril de 1977, alrededor de las 08:30 horas, en el domicilio ubicado en la población Rucahue de la ciudad de San Fernando, en donde se encontraba tras haberse casado el 29 de abril, bajo el nombre supuesto de Jorge Luis Aldana Contreras. Luego del arresto, ambos cónyuges fueron trasladados a Santiago con la vista vendada, siendo recluidos en un recinto secreto cuyas características corresponden al cuartel de la ex Dina de calle Borgoño. En este lugar, Vicente García fue violentamente interrogado y torturado, al igual que su cónyuge, la que fue dejada en libertad el 3 de mayo de 1977. Ese mismo día 30 de abril, a las 01:10 de la madrugada, fue allanada la casa de su cónyuge en la capital siendo detenidas su suegra, Viola Carrasco Rodríguez y su cuñada Kathia Reimer Carrasco, quienes también fueron trasladadas al mismo recinto de reclusión. A las 21:00 horas de ese día, fue allanado su domicilio de soltero en donde vivía con su madre y hermana, ubicado en Santa Alicia 2887, por 4 civiles que portaban su cédula de identidad. Dos días después, el 2 de mayo, fue detenido su contacto político, don Jaime Troncoso Valdés, en la esquina de calle Diez de Julio con Arturo Prat.
El día 28 de abril, el afectado se había percatado de la sustracción  desde su automóvil  de una revista, en cuyo interior guardaba documentos internos del Partido Socialista. Posteriormente, ya recluido en el recinto de la DINA, tanto él como Jaime Troncoso fueron interrogados en base a estos documentos.
Acerca de las circunstancias de su arresto, doña Karin Reimer, en múltiples testimonios, varios de ellos judiciales, expresa que el día y hora señalados, encontrándose en San Fernando, llegaron al domicilio donde pernoctaba 4 tipos de civil que manifestaron ser de Investigaciones y que tenían orden de detener a su esposo y a ella. A Vicente le vendaron los ojos con tela adhesiva y le pusieron unos anteojos oscuros, y los trasladaron hasta un automóvil color celeste marca Chevy en impecable estado y partieron rumbo a Santiago. Pasado el primer peaje, a ella también le vendaron la vista y siguieron avanzando hasta que llegaron a un recinto en el cual fueron conducidos por un patio a unos cuartos, dejándola a ella en uno y a su cónyuge en otro. Posteriormente, sintió que su esposo era interrogado y castigado en forma violenta; después la interrogaron a ella en la misma forma, maltratándola. Ese mismo día 30 en la tarde, se percató que allí estaban detenidas su madre y su hermana. La pieza en donde se encontraba detenida, era de 2 por 3 metros, en la cual había un estante blanco con puertas de vidrio lleno de medicamentos de todo tipo, también había una máquina de escribir idéntica a la que había en su casa y que se llevaron los que detuvieron a su madre; el borde de los platos y tazas de té en que les daban de comer, tenía la leyenda “Ejército de Chile”. En uno de los interrogatorios la confrontaron con su cónyuge, a quien obligaban a decir que su nombre era Vicente García Ramírez. Fue dejada en libertad el 3 de mayo bajo amenaza de no contar lo ocurrido.
Doña Kathia Reimer Carrasco, expone en su testimonio, que en el recinto en donde fue recluida junto con su madre, en diversas ocasiones escuchó hablar y gritar a su cuñado Vicente García. En la noche del 30 de abril, en la celda contigua a la suya, sintió quejidos y una dificultosa respiración; quien ahí se encontraba, advirtió su presencia y preguntó quién era, a la vez que decía “mamá”, “Karin”. Reconoció la voz de Vicente García y le contestó que hablaba con Kathia, él se alarmó al saber que también habían sido detenidas. Finalmente, le dijo que creía no los volvería a ver. En la mañana del 1° de mayo la llevaron a otra pieza y le dieron una taza de café. Escuchó luego que abrían la puerta de una celda y que le ofrecieron a Vicente García desayuno a condición de que “hablara”, como él dijera que nada sabía, le cerraron la puerta, advirtiéndole que iba a comer cuando se decidiera a “hablar”. La testigo también fue dejada en libertad el día 3 de mayo. Por su parte, doña Viola Olivia Carrasco Rodríguez, expresa que el 30 de abril de 1977, alrededor de las 03:30 horas, en circunstancias que se encontraba en su domicilio, al igual que su hija Kathia Reimer y dos personas más, que son pensionistas en su casa  uno de ellos, Luis Segundo León Guevara, a esa época Cabo 2° de Ejército  fue detenida por unas 8 a 10 personas que dijeron ser de Investigaciones y que preguntaron por la composición del grupo familiar. Luego de un allanamiento, le vendaron la vista al igual que a su hija Kathia y las subieron a uno de los vehículos en que se movilizaban los agentes; eran 4 vehículos de los cuales 3 eran policiales con la luz que llevan arriba y otro tipo furgón Volkswagen, en este último las subieron trasladándolas a un lugar desconocido desde donde fue dejada en libertad el 6 de mayo. En el recinto donde se la mantuvo separada de su hija, fue interrogada y maltratada. Después de las 10:30 horas del día 30, sintió que habían llegado a ese lugar su hija Karin con su yerno y a ellos los interrogaron de igual forma, percatándose que a su yerno era al que más duro trataban. En los momentos de interrogatorios, ponían las radios receptores que tenían a todo volumen.
Don Jaime Troncoso Valdés, en su último testimonio prestado el 30 de enero de 1991, expone que el 2 de mayo de 1977  en circunstancias que debía encontrarse con Vicente García Ramírez  fue secuestrado por 5 civiles, los cuales lo subieron a un vehículo celeste plateado, donde fue encapuchado. Luego de unos 20 minutos de viaje, el vehículo se paró en un lugar donde se abrió un portón, ingresando por un camino de huevillo. Ahí fue bajado hasta un subterráneo en donde permaneció vendado 21 días, siendo objeto de todo tipo de apremios físicos y sicológicos y sistemáticamente interrogado acerca de sus actividades políticas y las de Vicente García. En el momento del secuestro, dos individuos le tomaron de los brazos casi al momento de bajar del taxi en el que llegó al lugar (Diez de Julio con Arturo Prat). Se cayó al suelo, tiró sus muletas y gritó su nombre, pero fue rápidamente tomado en brazos por uno de sus secuestradores que lo subió al vehículo en que se movilizaba. Respecto a Vicente García Ramírez, el testigo señala que lo conocía desde enero de 1977, fecha que comenzaron a trabajar juntos políticamente en la Secretaría Internacional del Partido Socialista. Una semana antes de la detención de Vicente García, le entregó una revista en cuyo interior había dos comunicaciones de la dirección clandestina del Partido Socialista, las que debían ser enviadas al exterior. El 28 de abril de 1977, Vicente le relató que la mencionada revista con los documentos se le había extraviado o le había sido sustraída por alguien, lo cual les preocupó enormemente. Quedaron de juntarse el 2 de mayo a las 12:00 horas en la esquina de calle Diez de Julio con Arturo Prat, para aclarar qué había sucedido con el documento referido. Concurrió al encuentro pactado siendo detenido de inmediato. Durante su cautiverio, sus torturadores lo interrogaron por Vicente García y por los documentos que éste había perdido; incluso se los leían.
En los respectivos testimonios de doña Rita Ramírez Ramírez y de Marlin García Ramírez, madre y hermana de la víctima, respectivamente, se expresa que el 30 de abril de 1977, a las 21 horas, fue allanado el domicilio de Santa Alicia 2887  donde vivía el afectado  por 4 civiles que dijeron ser de Investigaciones y que los interrogaron por Vicente García Ramírez y sus actividades. Uno de los sujetos era joven de 25 a 27 años de edad, 1.70 a 1.75 mts. de estatura, tez blanca, de bigotes finos, contextura atlética, vestía blue jeans, casaca de mezclilla y un sombrero de mezclilla de los que se usan para la playa. Otro de los sujetos, era de unos 22 a 24 años, mediana estatura, delgado, pelo color castaño, ondulado, quien portaba una cartera de hombre en cuyo interior se encontraba el carné de identidad de Vicente García. El primero de los descritos, era un sujeto que aparentaba mucha seguridad de lenguaje y gestos irónicos; parecía el jefe.
Su familia realizó múltiples diligencias y averiguaciones para dar con su paradero, pero todas ellas resultaron infructuosas y aún desconocen la suerte que corrió en manos de la DINA.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
Con fecha 5 de mayo de 1977, doña Rita Ramírez Ramírez, presentó recurso de amparo en favor de su hijo ante la Corte de Apelaciones de Santiago, rol 205 77, en el cual expone el allanamiento de que fue objeto su domicilio y las insistentes preguntas que los agentes hicieran acerca del amparado. Posteriormente, el 16 de mayo, doña Karin Reimer Carrasco presentó otro recurso de amparo en favor de Vicente García, a la vez que él mismo presentó un amparo preventivo en favor de la recurrente, de su hermana Kathia, y de su madre, Viola Olivia Carrasco R. Este último amparo, originalmente signado con el rol 241 77, fue acumulado al primer amparo por conocer de los mismos hechos. En la tramitación del recurso, se recibieron respuestas negativas del Ministerio del Interior, del Director General de Investigaciones, y del Segundo Juzgado Militar. El 17 de junio de 1977 la Corte de Apelaciones se declaró incompetente y remitió los antecedentes a la Corte de Apelaciones de Rancagua. Este último Tribunal, luego de tomar declaración a las recurrentes y de recibir informes negativos de las autoridades y servicios policiales de la zona, el 5 de agosto de 1977, no aceptó su competencia y devolvió los autos a la Corte de Apelaciones de Santiago. El 16 de agosto, la Corte capitalina aceptó su competencia a la vez que dictó sentencia rechazando el amparo, resolviendo remitir los antecedentes al 2° Juzgado del Crimen de la Granja a fin de instruir proceso por el desaparecimiento del amparado.
El 6 de septiembre de 1977, el 2° Juzgado del Crimen de La Granja dio por recibido los antecedentes remitidos por la Corte, y los acumuló a la causa N°21.485 iniciada el 24 de mayo de 1977 por denuncia de secuestro y otros delitos que van desde arresto ilegal, violación de domicilio, lesiones, hurto y otros.
A la fecha de acumulación, en la causa 21.485, constan las declaraciones de doña Viola Olivia Carrasco Rodríguez, de Karin Reimer Carrasco, quienes exponen detalladamente al Tribunal las circunstancias de sus respectivos arrestos, reclusión en recinto secreto, y las torturas de que fueron objeto junto a Vicente García Ramírez. También consta en los autos, un informe del Instituto Médico Legal en el cual se da cuenta de las lesiones de doña Viola Carrasco R., examinada por ese servicio el 24 de mayo de 1977, 18 días después de ser liberada. En la respectiva orden de investigar diligenciada por la policía de Investigaciones se entrevistó a las denunciantes, y a los pensionistas del domicilio de ellas, los que ratificaron los hechos.
Con fecha 17 de mayo de 1977, el juez don Javier Torres Vera, en virtud del decreto ley de amnistía recientemente promulgado, sobreseyó total y definitivamente la causa. Dicha resolución fue revocada por la Corte de Apelaciones de Santiago el 4 de julio de 1978, ordenando reponer la causa a estado de sumario.
El 25 de septiembre de 1978, el Tribunal acogió una petición de la denunciante, en el sentido de citar a comparecer en autos al testigo Luis León Guevara, Cabo 2° de Ejército, a fin que se le interrogue sobre si es efectivo que Vicente García era propietario de un coche “Austin Mini”, modelo 1964, color verde oscuro, 2 puertas, en el cual se movilizaba frecuentemente con él (se hace presente al Tribunal que el coche fue requisado por la DINA); que indique el nombre y domicilio de la familia que ambos visitaron el 27 de abril de 1977  ese día Luis León había invitado al afectado y su novia a una fiesta a casa de Carlos Gabler, también efectivo del Ejército. Al día siguiente García Ramírez se percató de la ausencia de los documentos del Partido Socialista  y qué sabe de la existencia de ciertos documentos que habría mantenido Vicente García en su poder la semana anterior a su detención.
Diez meses después, el 20 de julio de 1979, compareció al Tribunal Luis Segundo León Guevara, quien expresó que efectivamente el afectado tenía el vehículo señalado; pero no recuerda a qué familia visitaron el 27 de abril y que nada puede decir con respecto a los documentos señalados.
Luego de recibirse informes negativos de la CNI y de organismos policiales de diferentes ciudades del país, el 29 de noviembre de 1979 se sobreseyó temporalmente la causa por no encontrarse acreditado en autos la existencia de algún delito en el desaparecimiento de Vicente García. Con fecha 4 de junio de 1980, la Corte de Apelaciones revocó el auto de sobreseimiento, volviendo la causa a estado de sumario.
El 23 de junio de 1980, la parte ofendida puso en conocimiento del Tribunal, que un automóvil de las mismas características al perteneciente al afectado, fue visto estacionado en calle Borgoño, casi esquina con Independencia, frente a uno de los recintos de la CNI, con la patente “A.S.599, Conchalí de 1979”. Pese a las diligencias ordenadas por el Tribunal no fue posible establecer el real dominio de dicho vehículo.
El 28 de agosto de 1980, a la causa se agregó una querella criminal por el delito de secuestro. Tras lo cual comparece nuevamente Luis Segundo León Guevara, quien esta vez expresó que, efectivamente, invitó a la víctima a la casa de un amigo llamado Carlos Gabler, domiciliado en calle Santa Julia con Américo Vespucio en toda la esquina, quien era compañero en el Ejército. En mayo de 1981 nuevamente la causa fue sobreseída, esta vez también la Corte repuso el proceso a estado de sumario, a fin que se efectuaran diligencias tendientes a establecer las transferencias del vehículo individualizado. Dichas diligencias no dieron resultado alguno. Finalmente, en mayo de 1982, se sobreseyó temporalmente la causa por no encontrarse justificado en autos la existencia del delito investigado. Esta vez, la resolución fue aprobada por la Corte de Apelaciones de Santiago.
Pese a las innumerables gestiones realizadas por su familia, se desconoce la suerte corrida por Vicente Israel García Ramírez, tras su detención por agentes de la DINA el 30 de abril de 1977.

“Cuando nació, yo lo miré y lo hallé lindo”

Alfredo Rojas Castañeda

This was my country and it might be still,

but something came between us and the sun.

(Este era mi país, y aún podría serlo,

pero algo se interpuso entre nosotros y el sol.)

Edmund Blunden

Entrevista a Anita Rojas, madre de Alfredo Rojas Castañeda, detenido desaparecido el 4 de marzo de 1975, tenía a la fecha 33 años, era ingeniero y Director de Ferrocarriles del Estado de Chile. Su madre…, Anita Rojas…, nos cuenta… la historia de su hijo… Alfredo.

Hola Anita, ¿cómo estás?
Bien, gracias.

A ver Anita, acércate un poquito para que… nos salga clarita, clarita la voz…
Preguntas y tu preguntas…

Preguntas y preguntas. A ver Anita, te voy a hacer las preguntas que nos mandaron estas chiquillas desde los Estados Unidos.
Ya…

La idea es que tú nos cuentes, como muy, muy,. personalmente, por ejemplo, cómo nació tu hijo. ¿Fue un parto normal, fue cesárea, fue un parto difícil, nació de tiempo completo? A ver, cuéntanos esa parte.

Mi hijo….nació… a los nueve meses, fue… un parto… natural. Sin cesárea, sin operación. Lo tuve así… yo… con los dolores fuertes…, como madre.

¿Lo tuviste en un hospital, en la casa?
En el hospital. En el Hospital San Borjas,se llamaba.

Y cuéntame, este Alfredo ¿era… era bonito, era feíto, estaba arrugadito? ¿Cómo era?
No, no. Cuando nació yo lo miré y lo hallé lindo. Como madre no lo iba a hallar feo, aunque hubiera sido feo.

Gabriela se ríe y le dice, “no hay hijo feo”. Anita se ríe también y dice: “Sí”. Y se ríen ambas.
Pero para mí… fue la vida mía.

Y cuéntame, ¿era gordito, era flaquito? ¿Cómo era?…
Era delgado. No era gordo.

Una guaguita flaca.
Sí. Flaca, flaca no. Pero no gordoto.

Cuéntanos a nosotros, ¿era… muy comilón? ¿Mucha teta, poca teta, mucha leche, cómo era?
Sí, mucha teta. Harta teta. Mamó hasta los cuatro años… Ahhhh… dice Gabriela extrañada y algo escandalizada.
Caminando y…. venía… corriendo… estaba jugando y venía corriendo… a que le diera teta.
Fíjate que esto no tiene nada que ver conmigo, pero me acabo de acordar que yo le di teta a mi hijo hasta los tres años y yo creí que era campeona. Pero… ¿hasta los cuatro años tomó teta? ¡Ah yaa! Y cuéntanos ¿cómo se fue desarrollando esta, esta guaguita? ¿Cómo creció?
Yo… en primer lugar… tenía que trabajar, porque fui una madre sola…

Tú eres madre soltera.
Soltera. Yo lo tuve soltera… a mi hijo y cuando… lo fui a a pasar por el Civil, quedé juntarme con el padre de él para reconocerlo. Y como no llegó, lo reconocí yo…. legalmente por el nombre y apellido mío.

Sí,sí, igual que el mío. Ya.
Y… después que ya me mejoré, con guagüita… seguí trabajando, porque tenía que seguir trabajando.

¿Y quién te lo cuidaba?
Yo misma… andaba con él… con guagua. Y trabajaba en casas particulares. Me admitían con el niño…
Ahhh. Ahhh…
Sí, sí. Yo fui muy sacrificada; una madre muy sacrificada.

Y cuéntame, eh…. ¿él tuvo más hermanos? ¿Tú tienes más hijos?
No.

Fuiste madre soltera y tuviste solamente a este niño..
A este niño… sí.

Ahora… ¿cómo era el Alfredo cuando estaba chiquitito?
Oy… era lo más amoroso, mijito. Era la vida mía; y obediente, respetuoso… de todo. Lo… enseñé a mi lao, así… es que imagínate…

¿Y cómo fue de jovencito, de adolescente?
De adolescente también lo formé muy bien yo… Porque él cuando… estuvo en las primarias… estuvo… en un colegio muy bueno que lo quisieron mucho… la señorita… Inés -que todavía vive ella, está viejita si-, pero…eeh… muy buuen niño. Y después ahí dentró a laaa secundaria que llaman ahora y de ahí al Instituto Nacional. Ahí hizo los estudios de él. Las Humanidades de la época.
Las Humanidades de la época, repite Gabriela.
Las Humanidades de la época. Las humanidades en el Instituto Nacional. Y de ahí, del Instituto Nacional, después hice todos los trámites para que dentrara a la universidad. Y ahí entró a la Universidad de Chile y ahí hizo su carrera.

Ahora, cuéntanos ¿te acuerdas de alguna cosa que haya hecho, alguna chamboná… alguna lesera que haya hecho alguna vez, que tú nos puedas contar?…
Ninguna chamboná me hizo nunca -dice Anita con voz casi en un susurro y con un gran dejo de tristeza- Era el niño más dulce y más bueno… que existía en la vida… para mí.

Yaa. O sea ¿nunca te hizo naa?
Ninguna maldad. Ninguna maldad me hizo, era respetuoso desde chico.

Y de chiquitito ¿no se mandó ninguna cagadita?
No, ninguna.

O sea, no hay anécdotas de él que contar.
O sea… graves noo…

Pero no tan graves, alguna cosa simpática que haya hecho él –le dice Gabriela con voz de angustia pensando que Alfredo jamás se portó mal con su mamá. Su voz muestra extrañeza e insiste en una anécdota aunque sea una maldad inocente-. O no maldad, no tiene por qué ser maldad…
¡Ah! Lo único que cuando se enfermaba… esa es la única maldad que me ha hecho y que me acuerdo todos los días de mi vida. Que le tenía que colocar una inyección por orden del médico y sale arrancando. Corrió… como cinco cuadras -Ya ¿y?… dice Gabriela- hasta que… hasta que lo pillaron. Y lo trajeron… pero pataleaba y gritaba que no le pusieran la inyección…

Y eso, ¿qué edad tenía?
Tenía seis años. Grandecito ya… pero yo lo ayudé a sujetar, le hice cariño… hasta que lo pincharon… esa es la única… gran maldad.
Y de jovencito… no. Porque fue un niño amante a mí. Yo arrendaba una pieza; después… cuando él estaba en el Instituto Nacional; cuando entró a la universidad igual. Ya cuando se recibió se arregló mi situación.

Yaa…

Ahí se cambió todo…

Ahora… eh cuéntanos… ¿él era ya sabemos que no era revoltoso? ¿Era un poquito serio? ¿Era serio él?. ¿Era tranquilo?
Síí… era serio. Era tranquilo

¿Tenía dotes de líder… según tú… por ejemplo?
No. Lo único que le gustaba conversar con los… amistades de… de… política. Fue político desde niño.

Ya… Ahora, cuéntanos… por ejemplo… ¿cuáles eran… sus metas? Como, como él, no como tú… No lo que tú pensabas, que tú querías que fuera él; ¿tú te acuerdas cuáles eran sus metas como él? ¿Tú te acuerdas cómo eran sus metas como colegial…? ¿Cómo… sus metas sociales, sus metas profesionales… qué quería ser… cuando…?
No… lo que él quería ser….cuando sea grande, mami, me decía… voy a trabajar, para que toda esa gente que está tan pobre, más pobre que nosotros…le le ayudemos.
Siempre pensaba desde niño en la situación… eso. Y él desde jovencito… desde la universidad… se metió al partido político…

Ya… Cuéntanos esa parte. A ver, ¿le gustaba a él la política?
Le gustó mucho la política…

Vamos a suspender un segundito esto, dice Gabriela, y se cierra la grabación.

SEGUNDA PARTE

Bueno, estábamos…, tuvimos un receso. Vino alguien a vernos y ahora seguimos entonces con la conversación con Anita. Y habíamos quedado en… la actividad política que Alfredo tenía por aquellos años. Cuéntanos un poco de eso…

Ehhh, cuando estaba en la universidad… él… con más fuerza se metió en política. Cuando habían paros él estaba organizado… todo eso. Sí…

Y el era militante ¿de qué partido?
Partido Socialista. Y fue desde niño del Partido Socialista.

¿Y tú siempre supiste que él era… militante Socialista?
Sí, siempre, porque tenía un caballero amigo de él, de edad ya, se llamaba Jorge Mallín, que era médico y siempre conversaba con Alfredito. Él siempre iba a mi casa, a mi pieza, y ahí conversaban… de pura política. Yo me acostaba y ellos seguían hasta tarde en la noche… hasta que se iba el caballero. Conversando de pura política. Él era socialista también. Él le enseñó mucho y le pasó libros y de todo.

Ahora, cuéntanos ¿tú sabes si tu hijo tenía algún tipo de religión. Si era católico, evangélico qué hacía?
Cuando chico, católico, porque lo bauticé, hizo la primera comunión también, de lo cual tengo fotos. Pero después cambió de parecer. Ya no era católico.

Era ateo…
Era ateo… Sí.

Ya… Ahora, en ese tiempo de joven ¿fue a trabajos voluntarios?
Siempre. Siempre iba a trabajos voluntarios. Nunca se restó.

Yaaa…

Para las vacaciones si, no iba a trabajos voluntarios, él trabajaba en cualquier cosa, pero trabajaba para tener…
¿un billetito…????
Claro… Unos pesitos…

Ahora ¿tú sabes… bueno tú viviste muy cercana a él, por lo tanto, indudablemente tú tienes que saber… eeeh si él hacia alguna actividad artística… si cantaba, bailaba, hacía teatro o tocaba en una banda?
No, nada. Nada de esas cosas. Se dedicaba al puro estudio y a la política.

Ya. ¿Tú sabes si escribió en algún folleto, en algún diario en el liceo o tuvo alguna actividad cultural?
No. Pero cuando estaba en la universidad en tercer año, le hacía clases a los de primero… le dieron eso…
Ah, pero eso es una ayudantía…
Era una ayudantía y era pagada.

Ahora ¿tu quisieras destacar algo especial de tu hijo????
¡Ay! ¿Qué? Lo más grande de la vida… todo

Se ríe Gabriela y dice… “Para la Anita… todo, todo…”

Para mí, el niño mío jue todo. Fue la vida mía y lo destaco por sobre todas las cosas. Fue buen hijo. Jamás me levantó la voz. Jamás discutimos, ni peleamos, ni nunca yo le di una cachetá, como otras madres, porque él con palabras entendía.

Ahora, ¿el Alfredo cómo era? ¿Era enfermizo, era super sano?
No, era medio delicado del estómago. Siempre que tomaba algo, algún licor, se enfermaba. Así que lo invitaban a unas convivencias, algo… así, él se enfermaba del estómago. Así es que les tenía horror.

Y…. ¿tú sabes si practicó algún tipo de deportes, si jugaba fútbol?
No. El deporte que practicó, uno que se tira en la garrocha pa’l otro lao, bien alto…
Salto alto con garrocha…
Con garrocha, que después se cayó y se quebró un brazo. Y ahí se dejó pa’ nunca más. Era cuando estaba en la universidá.

Ya. Ese fue el deporte que practicaba.
Y ¿tú sabes que las ideas que él tenía lo hacían diferente a ti… en algunas cosas?
No. En ninguna cosa. Ni cuando él se recibió de ingeniero y todo. Decía mamá y todo y me presentaba a toda la gente. Y cuando trabajó en Ferrocarriles, tenía chofer y todo eso…

Suena el teléfono y Gabriela dice, ‘oye, lo vamos a tener que cortar de nuevo. Un segundito por favor…
Segunda interrupción. Retomamos de nuevo la conversación con Anita que nos estaba contando que nada de Alfredo lo hacía diferente a las ideas que ella tenía. Y nos contaba cuando fue Director de Ferrocarriles, presentaba a su mamá… a todas las personas…

Él nunca, nada y me invitaba cuando lo invitaban a él me invitaba también y me presentaba: mi madre. Era orgulloso de mí.

Ya. Ahora.
Yo a veces no quería aceptarle cuando me invitaba, porque yo no tenía palabras para conversar. “Pero, mamá” me decía, “si va conmigo. Yo quiero que usted me acompañe…”

Oye, ¿tenía novia? Esta pregunta no está ahí… pero…
Sí, sí, sí. Después pololeó y se casó po.

Ah…
Se casó él después. Sí. Ah… Y… nunca se metió la mujer en la Agrupación [de Detenidos y Desaparecidos]…nunca fue ni nada. Yo desde el primer día que mi hijito desapareció, fui yo. Ella nunca quiso hacer nada. Yo no sé dónde vive ahora. No tengo idea; no la veo.

Ya. Cuéntanos ahora lo que tú quieras. O sea, ya sabemos que para tí tu hijo fue lo más importante para ti…
Lo más importante para mí. Que yo di toda mi juventud por el amor de él. Yo nunca quise darle padrastro, como hay mamás que quedan solas al tiro llevan otro pa’ que se ensucie las manos cacheteando los hijos que no son de ellos. Yo no. Si quería tener algo, lo tenía fuera. O lejos.
Esa es la Anita, esa es la Anita.
Que nunca me viera mi hijo y nunca me reprochara nada…

¿Y tuviste algo? ¿o no? ja,ja…
Si..cositas pasajeras. Una pasadita a lo pintor no le hace mal a nadie.

¡He! sus cositas pocas por ahí.
Cositas pasajeras… una pasadita a lo pintor no le hace mal a nadie. Yo soy bien franca y digo las cosas.

Ja, ja, ja… Chiquillas de Estados Unidos para que vean aquí. ¿Que edad tenís tú, Anita?
Yo ahora tengo setenta.

Tiene setenta años la Anita y se acuerda aún de las pasaditas a lo pintor que le hicieron alguna vez, ja, ja, ja… Dato anecdótico chiquillas de Estados Unidos.
¿Anita, cuáles eran las ilusiones que tú tenías con él?
Las ilusiones que yo tenía… vivir siempre toda la vida. El justo me iba a comprar un departamento, antes que se lo llevaran. Sí. Ya lo habíamos visto y todo. Porque él quería dejarme bien. Él ya me compró de todo. Gracias a Dios tengo de todo, porque me dejó de too.

Ahora mira… eh
Si, yo no recibo la pensión completa…

Tú recibes…
La cuarta… son tres niños y la mujer; son cuatro.

Ya, ya.
Tuvo tres niños.

Ya ah, ah…
Yo recibo… un pedacito…
Ella está hablando, chiquillas de Estados Unidos, lo que está hablando Anita tiene relación con un dinero que nos entregan a partir del Informe Rettig, en donde se reconoce que nuestros maridos y en el caso de la Anita, su hijo. Perdón, marido en el caso mío, fueron… desaparecidos por gente del Estado y entonces nos entregan un dinero que se los pongo en dólares: a ver yo recibo… ciento cuarenta y siete… serían un poquito menos de ciento cincuenta dólares. Y la Anita recibe…¿cuánto recibes tú Anita?
Ochenta y ocho…

Ochenta y ocho. O sea, la Anita… eh… recibe como… setenta u ochenta dólares. A ver… eh… No… más pu… cien dólares… ciento treinta dólares… ciento treinta dólares… aproximadamente recibe la… Anita y yo… recibo a ver… cien dólares, doscientos dólares…yo recibo como doscientos cincuenta dólares como esposa y… la… Anita recibe como ciento veinte dólares mensuales. A ese dinero… se está… refiriendo ella.

Ahora… cuéntanos Anita… yo sé que esto es complicado… ¿Cuán dolorosa… fue la búsqueda de tu hijo en un país con dictadura?
Uf… terrible. Muy terrible… porque al principio no podíamos salir, pue. Era… era terrible, porque yo tenía miedo que me hicieran desaparecer a mí, pu. Pero yo desde el primer día que mi hijo no llegó… salí. Salí a buscarlo. Salí a todas partes… Y después… ya los organizamos todas las compañeras… con el mismo dolor y empezamos a salir a la calle. En la cual los carabineros nos detenían… los tiraban agua… los pegaban… los tiraban bombas… los llevaban detenidas. Tue… en la… cárcel de mujeres cinco días una vez que nos llevaron a un… grupo.
Sí… sí… me acuerdo… dice Gabriela.
Estuve en las huelgas largas de hambre; estuve diez y siete días, cuando ahí se comprometió Pinochet, de que los iba a dar una respuesta… que termináramos la huelga… porque habían muchas personas graves; en la cual estaba yo grave. Que yo, realmente,… no, no me acuerdo, porque los médicos que nos veían en la noche… me tuvieron que pegar en la cara. Al otro día me vi en un espejo, estaba moreteá. Aonde yo no resistía y me iban a llevar a la clínica, pero no alcanzaron a sacarme a la clínica. Entonces Pinochet… dijo él en Rancangua, en un discurso “que las mujeres detuvieran la huelga, porque sabía que habían personas muy graves y que él al día siguiente nos iba a dar una respuesta”. En la cual… hasta el día de hoy no nos dio nunca la respuesta…

Anita, cuéntame…. ¿cómo te las arreglaste para vivir en la época de la dictadura?
Uhhhh… terrible, pero me las arreglé. Para arriba para abajo… pa’to… sin plata; andando cuadras y cuadras; menos mal que yo tenía una… la pensión de mi trabajo, también la tengo, que es el Seguro Social… que es mínimo; lo más poco que lo que recibo… po.
Es que las pensiones aquí son enanas pa’ colmo…
Y lo más bien que me… las arreglaba… Hacía arpilleras. No e que yo trabajaba en las arpilleras y todas las semanas entregaba…

Sí, sí…
Así es que eso me servía de paliativo y de… harto…

Ahora… cuéntanos ¿cuál es tú esperanza en el Chile de hoy, porque… también… sabemos que tú votaste por Lagos…
Exactamente…

Entonces… ¿cuál es tu esperanza en el Chile de hoy?
¿Tú sabes que yo trabajé con Lagos?

Por supuesto…-la voz de Gabriela suena con énfasis y festiva y dice- por supuesto, si trabajamos juntas…
Y me dieron un diploma… y lo tengo en un marco.

Yo no tengo diploma –dice Gabriela con voz de queja y broma.-
Yo lo tengo en un marco con la foto de él y me reconoció él. ¡Ah! Sí que estoy contenta con ésa… y le mandé a poner cuadro…

Viste…yo no tengo….-dice con voz de niña regalona-.

A mí me lo mandaron…

A mí no me dieron nada… porque yo lo conseguí para todas ustedes.

¿Y para tí, nada?

Y no me dieron a mí, dice con voz de niña consentida Gabriela. Bueno… dale –continúa con su misma simpatía Gabriela-.

¿Cuáles son tus esperanzas entonces?
Las esperanzas mías de… Lagos… de que… alguna vez… lo primero… que sepamos deee… nuestros seres queridos. Todas las madres… esposas… familiares… queremos saber de ellos… que nos entreguen… y no sé cómo… lo voy a… el día que yo vea… que me entreguen a mi hijito… no sé qué me va a pasar… no quiero pensarlo… Y también le pido… yo al Presidente Lagos… que me suba la pensión. Porque las pensiones son super bajas…

Buen aviso, buen aviso. Ahora ¿a quien culpas tú de la desgracia que estás viviendo? ¿Quién tiene la culpa de todo esto que pasó?
A la derecha pue.

Ya…
La derecha…. y los milicos que se… fue la derecha que se juntó co… lo pa’hacer el golpe…

Y la desgracia de los detenidos desaparecidos acá en Chile… ¿quién tiene la culpa… de eso… crees tú?
No sé… -dice con voz casi imperceptible Anita-.

¿Quiénes desaparecieron? ¿Quién dio las órdenes? ¿Qué pasó?
¡Ah!.Los de arriba pue… el General Pinochet. El dio las órdenes. Y la CNI que los torturó.

Cuéntanos. ¿Tú crees que existe justicia aquí… en Chile?
Muy poca. Yo desconfío de la justicia chilena.

Tu desconfías de ella…
Sí. Pero me alegro que haya estado más… de quinientos tres días el viejo allá…

¿En Londres?
En Londres… detenío… gracias a nosotros. Tuvo más de un año.

Eso mismo me engarza con una pregunta que viene acá. ¿Qué piensas del Juez Garzón?
¡Ay! No… sé…-dice con voz nerviosa- él hizo mucho pero parece que… alguien hizo algo para que no siguiera…

La última pregunta Anita. ¿Tienes esperanzas de encontrar a tu hijo?
Sí. Yo tengo esperanzas. Y yo digo, el día que me lo entreguen, y que yo puea enterrarlo, irlo a ver al cementerio todos los días si yo quiero y llorarlo… llearle una flor. Ya yo me quedaría tranquila en la casa. Ahí ya moriría tranquila. Mientras no sepa de él, yo me doy fuerza…

Anita, ¿quieres mandarle un mensaje a estas chiquillas norteamericanas?, como ya terminamos la entrevista ¿Quieres decirles algo a ellas? ¿Quieres pedirles algo, que pongan algo… qué… qué les dirías?
Yo les diría a las… a las señoritas… de allá de Estados Unidos… que por favor haga el libro como lo van a hacer ellas y que se acuerden de nosotros… las madres… las esposas… los familiares. ‘Tamos sufriendo mucho por nuestros seres queridos…(su voz suena con énfasis ahora) veintiséis años ya…

Okey Anita. Muchas gracias… ¿ah?

Nombre : ALFREDO ROJAS CASTAÑEDA
Rut : 4.019.953
F.Nacim. : 22-09-40, 34 años a la fecha de la detención
Domicilio : Clorinda Wilshaw 743, Ñuñoa, Santiago
E.Civil : Casado, tres hijos
Actividad : Ingeniero Civil
C.Repres. : Ex Director de la Empresa de Ferrocarriles; Militante del Partido Socialista.
F.Detenc. : 4 de marzo de 1975

SITUACION REPRESIVA
Alfredo Rojas Castañeda, casado, 3 hijos, ingeniero civil, ex Director de Ferrocarriles del Estado, militante del Partido Socialista, fue detenido por primera vez por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, a fines de septiembre de 1974, y trasladado al recinto de José Domingo Cañas con República de Israel, en donde permaneció alrededor de 10 días tras lo cual fue dejado en libertad. En ese período fue interrogado y torturado intensamente. Posteriormente, a fines de enero o principios de febrero de 1975, nuevamente fue detenido por agentes de la DINA, entre ellos Osvaldo Romo y Luz Arce Sandoval, en su domicilio de calle Clorinda Wilshaw, siendo trasladado a Villa Grimaldi desde donde fue dejado en libertad en horas de la noche del mismo día de la detención. Finalmente, el 4 de marzo de 1975, fue nuevamente detenido por efectivos de ese mismo organismo de seguridad, luego que saliera de su lugar de trabajo en dirección a su domicilio. Tras esta tercera aprehensión fue trasladado a Villa Grimaldi en donde fue sometido a intensas torturas e interrogatorios. En este recinto fue visto hasta finales de la segunda semana de abril de 1975, perdiéndose luego todo rastro de su persona. Sus aprehensores se quedaron con su automóvil Citroen, AK-88 Yagán, patente KR-406 de Providencia.
Durante su estadía en Villa Grimaldi, la DINA lo obligó a firmar cheques de su cuenta corriente los que posteriormente fueron cobrados por otras personas.
De su primera detención y posterior estadía en Villa Grimaldi, da cuenta el testimonio de doña Rosalía Martínez Cereceda, quien expresa haber sido detenida el 22 de septiembre de 1974 y trasladada al recinto de la DINA de José Domingo Cañas con República de Israel, en donde permaneció hasta el 5 de octubre de ese año. Señala la testigo que el 27 o 28 de septiembre llegó a ese recinto Alfredo Rojas Castañeda quien le refirió haber sido detenido en su oficina, que había trabajado en Ferrocarriles y que estaba muy preocupado por su familia ya que ignoraban su detención. Alfredo fue sacado del recinto unos días después y nunca más supo de él.
Acerca del arresto practicado por Osvaldo Romo y Luz Arce Sandoval, esta última da cuenta en su testimonio prestado ante la Comisión Verdad y Reconciliación y que fuera publicado por la prensa, que de las fotografías de personas detenidas en el período de febrero de 1975, reconoce a Alfredo Rojas Castañeda, a quien conoció cuando trabajaba en Ferrocarriles. Agrega la testigo que la DINA la llevó en el vehículo que fue a su casa a detenerlo, en un horario muy temprano, antes que él saliera a trabajar. Agrega que entre los agentes iba Osvaldo Romo, lo que significaba que fue la Unidad de Krassnoff la que realizó la detención. Posteriormente, vio al afectado en el baño de Villa Grimaldi, estaba sentado, amarrado de pies y manos y se notaba que había sido golpeado o torturado; su rostro se veía bastante decaído; un agente le dice, “bueno, vamos a empezar a colaborar”, y Rojas realizó un movimiento negativo con la cabeza. Esa fue la última vez que la testigo lo vio. Finalmente, Luz Arce señala que cuando ella se retiró de Villa Grimaldi, en julio de 1975, aún permanecía ahí el vehículo de Alfredo Rojas.
De su última detención y traslado a Villa Grimaldi y que culminara con su desaparecimiento, dan cuenta los testimonios de varios testigos que sobrevivieron a la DINA. Doña Fidelia Herrera Herrera, expresa en su declaración judicial haber sido detenida el 14 de febrero de 1975 y trasladada a Villa Grimaldi. Posteriormente, no recuerda la fecha, vio en ese lugar a Alfredo Rojas Castañeda a quien conocía de antes por ser también militante socialista. Lo vio hasta el 16 o 23 de abril, fecha en que la testigo fue trasladada de recinto. Durante todo ese tiempo, Alfredo fue mantenido en el sector denominado “La Torre”, y, se encontraban generalmente en las mañanas cuando realizaba el aseo; en alguna oportunidad le lavó la ropa que él le mandaba. Otra ex detenida doña Amelia Odette Negrón Larré, expresa en su testimonio judicial haber sido detenida el 10 de febrero de 1975 y trasladada a Villa Grimaldi. El 4 de marzo llegó hasta la Villa, Alfredo Rojas Castañeda, quien fue recluido en el sector llamado “La Torre”. Lo veía en horas de la mañana o en la tarde cuando los prisioneros de la Torre eran bajados al baño y cuando entregaban ropa sucia para ser lavada. Varias veces conversó con Alfredo Rojas, a quien vio hasta el 21 de marzo de 1975, fecha en que la testigo fue trasladada a 4 Alamos.
Don Jaime Alejandro Oyarzo Espinoza, expresa en su comparecencia judicial que encontrándose en Villa Grimaldi, vio llegar más o menos el 4 de marzo, en horas de la tarde, a Alfredo Rojas Castañeda a ese recinto, y a partir de ese momento lo vio todos los días, cuando eran sacados al baño o para realizar algún trabajo. Lo vio hasta el último viernes del mes de marzo, fecha en que el testigo fue trasladado a 4 Alamos. Por su parte don Guillermo Wilson Muñoz Pérez, expresa en su testimonio judicial que encontrándose detenido en Villa Grimaldi, vio llegar hasta ese lugar -alrededor del 5 o 6 de marzo de 1975- a Alfredo Rojas Castañeda a quien conocía de antes. Desde esa fecha lo vio casi todos los días, hasta el 7 de abril, fecha en que fue trasladado de recinto.
Por otra parte, su último arresto fue reconocido por el Ministerio del Interior, organismo que al ser requerido por los Tribunales de Justicia, señaló que el afectado fue detenido el 14 de marzo de 1975 en 4 Alamos y que el 26 de marzo de dispuso su libertad. Pero la verdad es, que Alfredo Rojas fue detenido el 4 de marzo y se le vio en Grimaldi hasta el 16 o 23 de abril de 1975.
Su familia realizó numerosas diligencias y averiguaciones para dar con su paradero, pero todas resultaron infructuosas y aún desconocen la suerte que Alfredo Rojas Castañeda corrió en manos de la DINA.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
El 19 de marzo de 1975 se presentó un recurso de amparo en su favor ante la Corte de Apelaciones de Santiago, rol 381-75, requiriéndose información al Ministerio del Interior, al Comandante en Jefe de Zona de Estado de Sitio, y al SENDET. El Ministerio del Interior informó a la Corte que el amparado fue detenido en virtud del Decreto Exento N?903 y posteriormente dejado en libertad en virtud del DE N?933. El informe de esa Secretaría de Estado no señala la fecha de ambos Decretos. El Tribunal requirió al Sr. Ministro precisar las fechas de detención y posterior libertad del afectado, pero esa Repartición reiteró lo informado anteriormente. Con el mérito de esta información, la Corte rechazó el recurso de amparo y, pese a que el amparado a la fecha de fallarse el recurso permanecía desaparecido, no se remitieron los antecedentes al Juzgado del Crimen correspondiente.
El 16 de abril de 1975, doña Ana Rojas Castañeda, madre del afectado, denunció el desaparecimiento de su hijo en la Comisaría de Carabineros de Ñuñoa. El parte correspondiente ingresó al 8? Juzgado el Crimen de Santiago, iniciándose un sumario por presunta desgracia. El 8? Juzgado del Crimen se declaró incompetente y remitió los antecedentes al Noveno Juzgado del Crimen de Santiago, Tribunal que aceptó su competencia dando inicio a la causa 14.048-10. En mayo de 1975 la denunciante concurrió al Tribunal ratificando los términos de la denuncia, agregando como antecedente que al concurrir a la Dirección General de Investigaciones a realizar trámites para saber de su hijo, se percató que al frente del Cuartel General de esa Institución, se encontraba estacionado el vehículo Yagán Citroen de propiedad de su hijo y que le fuera sustraído por sus aprehensores. Había sido cambiada la patente original por una patente Argentina, Placa C-473672. El automóvil mantenía todas las otras características: color beige, capota negra, una rasmilladura producto de un choque, y la tapa del estanque de bencina que su hijo le había colocado y que no correspondía a la del modelo del vehículo. Sin embargo, el Servicio de Investigaciones informó al Tribunal que en esa Institución no existía vehículo alguno con esas características, y el Servicio de Aduana señaló que no había ingresado a territorio nacional ningún automóvil argentino con la patente señalada. Asimismo, la orden de búsqueda permanente del vehículo emitida a Carabineros no dio resultado alguno.
Por otra parte, la orden de investigar el paradero de Alfredo Rojas, y que fuera diligenciada por Investigaciones, no dio resultado alguno, salvo el de verificar el desaparecimiento del ofendido. En junio de 1976, comparecieron ante el Tribunal doña Fidelia Herrera Herrera, Amelia Odette Negrón Larré, Jaime Alejandro Oyarzo Espinoza y Guillermo Wilson Muñoz Pérez cuyas declaraciones ya fueron expuestas. En ese mes de junio, el Ministerio del Interior informó que Alfredo Rojas Castañeda permaneció detenido en el Campamento de Detenidos de Cuatro Alamos en virtud del Decreto Exento 903 de fecha 14 de marzo de 1975 y que, posteriormente, quedó en libertad por Decreto Exento 933 de fecha 26 de marzo de 1975.
Con estos antecedentes acumulados, el 12 de febrero de 1977, la jueza doña Norma Tomé Palma sobreseyó temporalmente la causa con el fundamento de que “no se encuentra justificada en autos la existencia del delito denunciado”. Dicha resolución fue revocada por la Corte de Apelaciones de Santiago, por considerar incompleta la investigación, acogiendo así la opinión del señor Fiscal de la Corte, quien señaló en su dictamen, luego de realizar un resumen de los antecedentes, que Alfredo Rojas Castañeda estuvo detenido en Villa Grimaldi con posterioridad al Decreto Exento 933 que dispuso su libertad. El sumario instruido, tampoco permitió esclarecer el destino del vehículo Citroen Yagan. En su resolución, la Corte ordenó decretar las diligencias solicitadas por el Sr. Fiscal, consistentes en una inspección personal a los Libros del Guardia del campamento Cuatro Alamos, establecer el día preciso en que Alfredo Rojas fue dejado en libertad, la hora precisa y de qué manera se realizó el cumplimiento, y despachar a Carabineros una orden permanente de recuperación del vehículo Citroen.
El 21 de julio de 1977, el Tribunal se constituyó en el Campamento de Detenidos de Tres Alamos y revisó los libros de ingresos y egresos de detenidos. El afectado no aparecía registrado. El Tribunal deja constancia que al tratar de revisar los libros del recinto de Cuatro Alamos (a cargo de la DINA), se les prohibió el ingreso a dicho campamento por no contar con la autorización del Ministerio del Interior. Solicitada dicha autorización, el Ministro del Interior informó que dicha diligencia se debía llevar a efecto por intermedio de los Tribunales Militares de la correspondiente Jurisdicción. Posteriormente, el Campamento Cuatro Alamos fue desactivado y la Secretaría del Interior señaló desconocer el destino de la documentación de dicho campamento.
El 24 de febrero de 1979, se presentó ante el mismo Tribunal una querella criminal por delito de secuestro, la que fue acogida a tramitación acumulándose a la causa. El 8 de agosto de ese mismo año, los antecedentes fueron remitidos al señor Ministro en Visita Servando Jordán López, quien se encontraba investigando los casos de personas detenidas desaparecidas del Departamento de Santiago.
La parte ofendida puso a disposición del señor Ministro 6 cheques pertenecientes a la cuenta corriente del afectado, y cuyo cobro podría haberse realizado por sus aprehensores, solicitándose en consecuencia, oficiar a los distintos bancos a través de los cuales fueron cobrados los cheques a fin que informen los nombres de los titulares de las respectivas cuentas corrientes. Sin embargo, las diligencias realizadas al respecto no aportaron antecedentes que permitieran esclarecer los hechos, por cuanto, una de las personas que al parecer cobró uno de los cheques, don Carlos Eduardo Botinelli Rubio no fue habido, registrando Ficha Policial como “estafador”. Por otra parte, el señor Ministro investigador tuvo a la vista las causas 120.332 del Tercer Juzgado del crimen por el desaparecimiento de Santiago Ferruz López y la causa 83.109 del Segundo Juzgado del Crimen por el desaparecimiento de María Isabel Joui Petersen; dejando constancia de las piezas relativas a Villa Grimaldi y la declaración del Mayor de Ejército Rodolfo Wenderoth Pozo, quien señala que en Villa Grimaldi no hay prisioneros y que allí sólo hay dedicación a “las labores inherentes a la carrera de las armas”. En otro ámbito del proceso, el Señor Ministro Servando Jordán recibió respuestas negativas de los diferentes cementerios de la Capital, de las comunas de la ciudad -referida a la renovación de la patente del vehículo buscado- y del Instituto Médico Legal. El 6 de marzo compareció ante la Visita el agente Marcelo Luis Manuel Moren Brito, quien señaló que Villa Grimaldi era un lugar de tránsito de detenidos y al serle exhibida la fotografía de Alfredo Rojas Castañeda manifiesta que no ubicaba a esa persona.
El 30 de abril de 1980, el señor Ministro en Visita decretó el cierre del sumario, resolución que fue apelada por la parte perjudicada. La Corte de Apelaciones acogió la apelación y ordenó reponer la causa a estado de sumario. Posteriormente, el 27 de junio de 1980 y luego de certificarse que en el cuaderno de la visita consta que Villa Grimaldi se encuentra en poder de la CNI y que ésta recibió el lugar de la DINA, sin personal a su cargo, desconociéndose la identidad de quienes ocupaban dicho inmueble, y de recibirse informe negativo del Ministerio del Interior en el sentido de que en esa secretaría no existen antecedentes acerca del lugar en que se encontrarían los registros o “fichaje” de aquellas personas que en el año 1975 habrían sido llevadas a Villa Grimaldi, el Sr. Ministro nuevamente decretó el cierre del sumario. Sin embargo, el propio señor Ministro Jordán dejó sin efecto la resolución al acoger el recurso de reposición presentado por la parte querellante.
El 31 de agosto de 1977, Carabineros informó que las diligencias efectuadas con el fin de ubicar el vehículo Citroen no han dado resultado alguno. En abril de 1981 prestó extensa declaración doña Sonia del Carmen Torres Avendaño, cónyuge de la víctima, quien aporta como antecedente, que en enero de 1975 fueron dos hombres de civil a su domicilio llevándose detenido a su esposo a un lugar que ella desconoce, y que los mismos civiles lo llevaron de vuelta a su casa en hora de la madrugada. En esa oportunidad Alfredo Rojas le manifestó que lo habían careado con una persona que no conocía.
El 12 de mayo de 1981, el señor Ministro en Visita se declaró incompetente de seguir conociendo los hechos, y remitió los antecedentes al 2? Juzgado Militar de Santiago. El 28 de ese mismo mes y año, el Tribunal Militar aceptó su competencia y ordenó a la Primera Fiscalía Militar de Santiago instruir la causa 419-81.
El señor Fiscal, Luis Berger González, recibió respuestas negativas de los diferentes cementerios de la ciudad, de los Servicios de Seguridad de las distintas ramas de las FF.AA. y de Orden. El 4 de diciembre de 1981, el señor Fiscal decretó el cierre del sumario por considerar agotada la investigación. El 8 de enero de 1982, el Juez Militar, Brigadier General Osvaldo Hernández Pedreros, sobreseyó total y temporalmente la causa con el fundamento de que “no resulta completamente justificada la perpetración del delito que dio motivo a la formación del sumario”. En abril de ese año, la Corte Marcial confirmó el auto de sobreseimiento, rechazando el recurso de apelación presentado por la parte ofendida.
El 16 de octubre de 1989, el señor Fiscal General Militar, Enrique Ibarra Chamorro, solicitó el desarchivo de la causa para el sólo efecto de dictar auto de sobreseimiento total y definitivo en virtud del Decreto Ley de Amnistía de 1978.
El 30 de octubre de 1989, el Juez Militar, Brigadier General Carlos Parera Silva, ordenó el desarchivo de la causa y dictó auto de sobreseimiento total y definitivo tal como lo solicitara el Fiscal General Militar. Dicha resolución fue apelada por la parte perjudicada ante la Corte Marcial y luego a la Corte Suprema. Ambos Tribunales confirmaron la resolución de sobreseimiento, encontrándose la causa amnistiada.
Osvaldo Romo Mena, uno de los agentes de la DINA, que participara en la segunda detención de la víctima y uno de los interrogadores del recinto de Villa Grimaldi, desde donde desapareció Alfredo Rojas, fue detenido el 16 de noviembre de 1992. Después de años de búsqueda, en diligencias decretadas en la causa por el desaparecimiento de Alfonso Chanfreau Oyarce, dieron con la ubicación de Romo. Este se encontraba viviendo en Brasil, bajo una nueva identidad -Osvaldo Andrés Henríquez Mena-. A ese país había viajado junto a su familia a finales de 1975, época en que estaba siendo citado por Tribunales en numerosos procesos por víctimas de la represión. En esas circunstancias la DINA le proporcionó los medios para salir de Chile y le otorgó documentos de identidad falsa para él, su cónyuge e hijos.
Romo ha sido interrogado en varias causas de detenidos desaparecidos, y en seis de ellas se ha dictado auto de reo en su contra. A diciembre de 1992, tenía varias citaciones pendientes a Tribunales.

El Corazón de Gabriela Zúñiga

El Beto y la Tere

Aquí hubo sangre, aquí en este hueco inmenso latió

una vida;

aquí en esta húmeda soledad hubo voces, dulces

voces llamando

Vicente Aleixandre

El Obrero y Geografía

¿De qué país vienes?

-Yo soy de…

Al sur del Perú

Al lado de Argentina

Al este de la cordillera de los Andes

Al oeste del océano Pacífico.

¿De qué país vienes?

-Allende

¿De antes o después…?

Los Humanos hacen la historia y geografía

Alfredo Lavergne del libro Cada Fruto

Esta vez nos vamos a encontrar con los amigos de Alvaro Barrios Duque. Conversaremos con Humberto González, (el Beto) y… la cuchara la va a meter también su… esposa, la Tere -Teresa Vargas- que conoció seguramente al Alvaro… Vamos a comenzar con el Beto.

Beto, ¿Cuándo y en qué circunstancias conociste al Alvaro?

Se escucha un largo silencio en la grabación… luego, un suspiro profundo y emerge la voz de un hombre que dice:

Puede ser más o menos del año 52 ó 53 que yo tenía siete años y la circunstancia de que mi papá se casó por segunda vez y nos fuimos a vivir a la calle Altamirano, a dos casas de Alvaro, que por ese tiempo debe haber tenido unos cinco o seis años.

Huuu, o sea, harto tiempo… o sea… ya… ¿Cómo fue la relación que tuvieron?, pensando que se conocieron a los cinco años… ¿Se cayeron bien al tiro o… o… no simpatizaron?
Sí. Sí. Eeh… claro, yo diría que desde… el comienzo hubo mucha afinidad. Obviamente, él me veía como… como su amigooo…mayor…

¿Cuánto mayor eras tú?
Uno o dos años…

Ah ya… tú eras viejo…
Bueno, simpatizamos mucho. El vivía como en una casa quinta, muy atractiva, porque nos permitía jugar libremente… correr y rodear la casa jugando… digamos…
Ah… –nos dice Gabriela Zuñiga- yo tengo que contarles que están hablando del marido mío. De tal manera que yo sé de la casa que estás hablando; estás hablando de la casa de las tías…
Sí, claro…
Estás hablando de la casa de la tía Lucita…
Sí. Era una casa así, de estilo antiguo… pero muy atractiva. Tenía una inmensa palmera al interior de la casa. Eh… muchos árboles, entonces nosotros… eh… nos juntábamos allí a jugar con mi hermano Ricardo, fallecido hace tres años ya. Y uno que otro amigo… uno o dos amigos más. Bueno, Alvaro como… como dueño de casa, o anfitrión, eh… siempre fue bien… bien abierto, bien generoso; nos recibía bien…eh compartía su fruta… (se ríe con una risa entre nerviosa y de añoranza) La de los árboles…
¿Qué había átras?, habían unos árboles… eran unos ciruelos ¿qué eran?
Bueno, en esa casa habían higueras, habían nogales, habían naranjos, limones, ciruelas, eh… uva… o sea parrones… eeh y un olivo. Eso es lo que yo recuerdo. Bueno, allí fuimos creciendo. Ibamos a los mismos colegios.
¿Siempre fueron a los mismos colegios? ¿Cuándo estaban chicos también?
Bueno… a partir desde que yo… llegué a ese barrio; o sea al año siguiente. Ibamos… íbamos a la misma Escuela 18.
Ah… yo los hacía juntos siempre en el “Valentín Letelier”
Eso es en la Enseñanza Media.
Yo sé, pero pensé que ahí se habían juntado…
No, nos juntamos en la Básica. Y… es más, por esos años no habían muchos automóviles en las familias y el papá… de Alvaro, disponía de un automóvil –él trabajaba en Correo- o bien era una camioneta.
La camioneta de Tito.
Entonces nos íbamos todos juntos a la escuela. Y salíamos qué sé yo, tipo, no sé, un cuarto para las ocho de la mañana. Entrábamos a las ocho. Nos íbamos los cuatro fundamentalmente. Cuatro amigos. Ricardo, Alvaro, yo y un vecino que vivía al frente de nosotros, Mario.
El Mario, sí, sí… -dice Gabriela, como recordando-.
Un tipo menor incluso y un tanto “quedao”, pero igual, nos juntábamos y, y, y, bueno, para los juegos había que hacer número. En las mañanas, sobre todo en el invierno, recuerdo, que… eh, una cosa era subirse a la camioneta y luego bajarse para empujarla, de modo que partiera y ahí nos ibamos todos.
Ah, entonces estaba fría…
Si pu… y en esa tarea tenían que colaborar también nuestros papás. Salía el papá del Mario, mi papá, etc., entre todos empujábamos la camioneta y cuando partía… ya nos íbamos y llegábamos a la escuela.
Se puede decir, perdona, que ustedes crecieron juntos. O sea que tienen más aventuras…
Claro, claro. Nosotros fuimos creciendo juntos en ese barrio.
Y cuentános, ¿qué cosas compartían en el lapso de tiempo, en esa cantidad de años que estuvieron juntos?
Principalmente los juegos. Te digo, que sé yo, eh, así como existe un “Club de Tobi”, nosotros nos hicimos también una casucha al interior o al fondo de la casa de Alvaro, bajo un olivo. Y entonces, dentro de esa casucha que era de tabla, con techo, con fonolas o no me acuerdo de que haya sido. Bueno teníamos un fogón, y entonces allí si en la tarde nos daba por cazar pajaritos con hondas; luego los desplumábamos y lo echábamos dentro de unos tarros y le echábamos verduras…
¿Y se comían los pajaritos?
No puh. Como no los sabíamos destripar, entonces nos quedaban muy amargos… quedaban con todos los interiores. Era más que nada la entretención y hacerse la idea que íbamos a darnos un festín con los pajaritos, con los gorriones que habíamos cazado…
¿Y ya más de jovencitos? Si crecieron juntos, más de jovencitos ¿qué hacían?
Mira, yo creo que estuve hasta los dieciseis años viviendo junto a Alvaro. Casi diez años, si; y te cuento rápidamente, qué pasó en todo ese tiempo. El grupo se amplió un poco; al final éramos como seis u ocho en todo ese tiempo. Erámos como seis.
Siempre Tobi, interrumpe Gabriela en tono de pregunta. ¿Y las mujeres?-
No, no… contesta Beto.
¿No habían mujeres?, pregunta otra vez, Gabriela…
Bueno, de repente jugábamos a las escondidas con algunas vecinas de por ahí. Pero no era lo habitual. No era lo habitual que estuvieran integradas. No habían mujeres en el grupo. Porque nuestras entretenciones eran jugar al fútbol. Jugar a la pelota. Y donde, por supuesto…, habían dos personas, que eran las mayores. Hugo, uno que se integró al final al grupo. Hugo Aravena, un dentista que hoy reside en España, que es poco menos que millonario… y… eh… y yo. Entonces… la cosa era… repartir al grupo, normalmente, tres o cuatro para cada bando. Y jugar toda la tarde a la pelota.
¿Y Alvarito era malo…?
No, no, era bueno.
¿Ah, era bueno?
Y siempre alineaba para el lado mío, sí.

Ambos se ríen a carcajadas, celebrando el comentario sobre Alvaro Barrios.-

Bueno, a eso jugábamos. Y también a otro juego; fundamentalmente…, eh… Alvaro… era como muy soñador… eh y le gustaban los libros como por ejemplo de Salgari, de Emilio Salgari. Entonces le gustaba jugar a eso, a Sandokan; o qué sé yo; le gustaba subirse a los árboles, esconderse, hacer trampas. Esconderse para pillar a los enemigos, etc. Cosas de ese estilo. Nosotros seguíamos esa… esa volá, puh. Entonces, también, nos repartíamos. Hacíamos dos bandos, uno lucha y peleaba contra el otro; tomábamos prisioneros… etc., blah, blah, blah. Y en eso se nos iba…
¿Y eso a qué edad?
Yo diría entre los siete… y los diez años. Posteriormente, entre los doce y los quince, ya íbamos al estadio. Y en esa época en Chile, los niños no pagaban entradas. Bastaba con que uno… eh… se colgara del brazo de un adulto y le dijera papá y entonces pasaba como hijo… y no pagaba la entrada. Entonces nosotros, sábados y domingos, estábamos pegados en el Estadio Santa Laura, de la Plaza Chacabuco. Siempre bien vestidos… o sea… limpios y y y y bien vestidos. A objeto de poder pasar a las tribunas, porque nos gustaba ver el partido desde las tribunas. Ahora, en esas tribunas, nosotros, una vez finalizado el partido, recogíamos muchas colillas de cigarros y luego en la casa cruz desarmábamos los cigarros, o sea, le cortábamos la parte quemada, los filtros. Muchos filtros no habían en esa época. Y luego mezclábamos y remezclábamos todo ese tabaco y lo fumábamos en unas pipas que nos hacíamos ya sean con corchos o con cuescos de palta…
Aja,aja- dice Gabriela con ironía- y luego cambiaron el tabaco por otra cosa, entiendo.
Je je… no, no, o sea, también, pero… eso… íbamos también cuando en Chile apareció la mariguana, pero nosotros como niños ni la conocíamos… Entonces nos buscábamos sustitutos. Entonces nos habían dicho que el guano de conejo… era… era… muy similar a… a… a la mariguana. También, también, muchas veces picábamos cáscaras de plátanos y las poníamos al sol en el techo…
Oye, eso se transforma en alucinógenos fácilmente … ¿de qué año estamos hablando?
A ver, tendría que ser comienzo de los sesenta. Bueno, eso es lo que yo te puedo decir de la etapa infantil. Recuerdo también yo me empecé… momentáneamente… o quizá me tuve que apartar un poco del grupo por ser mayor junto con Hugo, comencé a pololear, entonces ya no le podía dedicar, qué sé yo… todo el día… al, al grupo. Yo me desaparecía desde … desde las siete de la tarde, dos tres horas… no sé y bueno ahí… naturalmente, eso creaba un malestar –celos, dice Gabriela- Sí… porque… ellos decían de que… yo me distanciaba… Que ya no los miraba igual… Que ya no les dedicaba el mismo tiempo. Yo decía, bueno ya llegará el momento que ustedes van a hacer lo mismo… Pero por esa época también yo me trasladé, me cambié de barrio. Tuve una relación con Alvaro igualmente estrecha, pero de fin de semana. De hecho lo hacía, de repente, los días viernes en la noche me iba a su casa y me quedaba hasta el domingo, qué sé yo… Pero era más de fin de semana. En esa época… bueno… ya estábamos en la universidad.
¿Estamos en qué año?
Bueno, en los años 65, diría yo…
¡Ya!
En los años 65… y fundamentalmente ahí… de lo que se trataba… era… juntarse en la casa de Alvaro, porque él como tipo medio soñador y ¿cómo te podría decir?… como intelectual…-ja,ja,ja, se ríe Gabriela- ocupaba mucho tiempo en leer…-ese era mi marido, dice Gabriela esta vez-Ocupaba mucho tiempo en leer y quizá en reflexionar y etc., etc.
Esa cuestión ya la conozco yo… ja,ja,ja -dice Gabriela otra vez y se ríe.
Ya puh…, entonces cada vez que ibas a la casa, siempre lo encontrabas. Además que costaba mucho sacarlo de la casa. Mucho sacarlo de la casa.
Además que la mamá lo regaloneaba ene.
No –dice Tere-además teníamos que ser objetos de sus experimentos, según la lectura… Porque le dio un tiempo por la hipnosis…
Ja,ja,ja -se ríe Gabriela.
…entonces… encontró que lo más adecuado… era aplicar la hipnosis a nosotros para… ver si daban resultados todos los conocimientos.
Yo sé, yo sé, si andaba hipnotizando en la universidad.
Claro, entonces a mí me hipnotizaba también y el miedo nuestro era de que no pudiéramos volver. Pero en realidad era un miedo estúpido, porque nunca nos fuimos puh…- Se ríen todos del comentario de la Tere. – Ah, y que había que quedar con la mente en blanco también… eh… y que uno con eso se relajaba cualquier cantidad. Y la verdad que con lo que más nos relajábamos era con las risas de esta custión puh… o sea de… de que no nos resultaba poh…
Bueno –dice Gabriela- la que está hablando ahora, es Teresa Vargas. Y Teresa, es la esposa de Beto poh… que yo los conozco casi… ya… un poco menos de los que ellos conocieron a Alvaro… pero… treinta años o más… ¿no?
Claro…
O sea, hemos envejecido ya. ¿Qué es lo que más admiraban en Alvaro y qué es lo que más les molestaba del Alvaro?
Mira –continúa Teresa- a mí…eh… lo que más me gustaba… era… lo que él sabía a través de los libros. Porque él trasmitía lo… que leía; lo analizaba, lo enseñaba, lo explicaba, entonces para mí eso era pero… interesantísimo. Eso me gustaba mucho. Pero era muy arranao…
A ver… -dice Gabriela-traduzcamos para estos gringos que es arranao… o sea…
Claro… Que costaba moverlo… o sea… costaba sacarlo de la casa. Entonces todos los inventos de él eran de que conversáramos. En la cama de él nos sentábamos los tres ¿ya? y todas las conversaciones eran ahí. Entonces Beto proponía salir a dar una vuelta y con mucho esfuerzo lo conseguía… de que siguiéramos con el mismo tema que llevábamos del último libro que Alvaro había leído y que lo conversáramos dando una vuelta a la manzana para que camináramos. Pero él, eh… se resistía y eso a mí me molestaba…

De hecho… nosotros–interviene Beto ahora- para… para… para aguijonearlo… para hacerlo salir, para que se moviera un poco más… le decíamos “la vieja”.

Risas de Gabriela con este comentario.
Sí, me acuerdo –comenta Gabriela- me acuerdo –dice y se ríen todos.
Entonces decíamos –continúa Beto- vamos a ver a “la vieja”… vamos a ver a Alvaro…
Ja,ja ja… Me acuerdo, me acuerdo, repite Gabriela entre risas y recuerdos del pasado. Todos se ríen…
También, me olvidé de decir-comenta Beto- que en la etapa infantil, cuando él se conducía mal en algún momento y el grupo lo castigaba, lo automarginaba… esas cosas, las peleas de niño, entonces le decíamos Josefina o Josefa.
Esa no la sabía yo… – comenta Gabriela riéndose.
Y… nosotros nos seguíamos juntando en su casa, pero en la puerta de su casa. Y ahí le cantábamos –y cantan todos a coro la cancion de Josefina; ‘Hola Josefina, como te va a ti… Se ríen y siguen cantando la canción entre risas y jolgorio, recordando al amigo, al esposo, con ternura y cariño.- Claro-continúa el Beto- entonces, intercedía la mamá.”¿Por qué si ustedes son tan amigos, están peleados?” “Si nosotros no estamos peleados, es que él se corrió.” Pero esas peleas no duraban más de dos o tres días.

Y cuando estábamos lolos e íbamos a fiestas- dice Tere- y le acota Gabriela, cuando eran teenagers, jovencitos-nunca quería bailar…
Yo nunca lo vi bailar al Alvaro, dice Gabriela.
Sí, sí bailaba el Alvaro, afirma el Beto.
Bailaba lento –dice Tere- él no bailaba. Entonces, a mí eso me hacía sentir incómoda, porque… se servía un vaso de bebida o un trago y se sentaba en un sillón que… él tomaba siempre una ubicación muy especial. De no estar encima, un poco retirado y observaba a los demás, hum… Le insistíamos que bailara… y yo… eh, bueno, uno más joven,como que le importa que el otro no baile. Hoy en día si quiere baila y si no no, pero… entonces los esfuerzos míos eran que bailara. Y yo lo sacaba a bailar y después de muchos esfuerzos, conseguía bailar con el Alvaro. Pero bailaba un puro baile, porque se volvía a sentar en el sillón. Y eso me molestaba y le decía a Beto ”me gusta que traigamos a Alvaro a estas fiestas, pero en realidad, los únicos que bailamos somos nosotros y él se queda ahí arranao.” Y yo le preguntaba “oye Alvaro, ¿y tú no te aburres aquí… eh… sin bailar?”. “No, estoy sumamente entretenío, sumamente entretenío.” –Se ríe Gabriela y continúa Tere –O sea, en realidad, estaba relacionado con esta custión de física de… de, de no moverse mucho… desde lolo hasta despues que ya éramos más mayores puh.
Nosotros vivimos parte de nuestro noviazgo sentaos, dice Gabriela, o acostaos…
Yo no recuerdo cosas… que… me molestaran de él acota Beto. Todo lo contrario. O sea, quizá lo único que podría ser incómodo era el hecho de que costara tanto sacarlo a una fiesta o a caminar o a cualquier lugar. El tenía los mismos intereses que todos los jóvenes, pero, eh, por ejemplo, si nosotros decíamos “vamos al estadio”, “vamos al estadio”, él iba,¡olvídate!; sí… Si decíamos “vamos a la piscina”, también, “vamos al cine”, también, “vamos al teatro”, lo mismo, a todo eso, bien… eh… pero… el resto… diríamos de la vida social… transcurría al interior de su hogar y todos nos adaptábamos a eso. Y más que en el interior de su hogar, al interior de su dormitorio…

Exacto -acotan Tere y Gabriela-sí sí…

Ahí, ahí, ahí. Sentados en su cama… vuelve a decir Beto- o… ya después hizo… tenía… vivía… en… en… una casa que… disponía del dormitorio más de un pequeño living… entonces en el living ahí con la estufa, una tetera, qué se yo… se preparaba un tecito, un café o de repente, un vino caliente… eh… pero estaba ahí…
Sí, sí dice Gabriela.
Incluso hasta para Semana Santa, si es que se nos ocurría comer…. almejas, mariscos, claro, íbamos a comprarlas, pero las comíamos ahí mismo. No salíamos. Entonces,yo… lo que le criticaba, lo que siempre le planteaba, era eso. ¿Por qué… por qué… no… había más interés en… en… él en ir a fiestas, en ir a baliar… como todos nosotros. Eh… Nos acompañaba, pero participaba sí un poquito a la distancia. Lo otro, que yo le manifestaba… que me preocupaba… eh… yo… yo… siempre fui pololo… O sea, digamos… A partir de la edad que uno empieza a pololear, yo no dejé de pololear nunca… creo… Eh… pero veía que él no pololeaba y a mí me preocupaba eso que él…
Que no tuviera novia, le acota Gabriela.
Eso… dice Beto- que no tuviera novia… ya… que no tuviera una compañera… a los quince, diez y seis o diez y siete años… diez y ocho años…
Es que yo no había aparecido en su vida, todavía, por eso… dice Gabriela riéndose…
Je,je,je… dice Beto riendo… No, si tenía… de repente, tenía sus pololas… pero duraban poco… en el fondo duraban poco y nunca lo vi comprometido con… con… con… la idea del pololeo. No sé, a mí me habría gustado más participar con… con… su pareja, así como yo tenía la mía, etc. Me habría gustado más. Pero bueno, no sé puh… él tenía su estilo, pero a mí me habría gustado más.

Ahora, yo creo que Alvaro era tímido –dice Tere-o sea, yo pienso que él era un poco tímido.

Mira, es relativo –dice Beto- yo creo que tenía una timidez, yo creo, relacionado con las niñas;- con las mujeres dice Gabriela y acota el Beto – era tímido con las mujeres. Pero no con los varones. Pero yo no lo veía tímido en medio de los hombres. Ahí estaba con una pequeña tranca. Pero respecto de las cualidades, con las cosas que a mí me gustaban… o que yo siempre valoré… se rompe la voz de Beto. Alvaro ha sido para mí… el, el, el amigo más grande en toda mi vida; es más, o sea, yo estoy hablando en este momento- se oye la voz de Gabriela que dice ¡ay mi Betito qué lindo…!- y han trascurrido tantos años, pero nunca he podido hablar de corrido. Eeh, yo me recuerdo de él y… y me quiebro. Ese ha sido el amigo más grande de toda mi vida. Y yo sé que siempre fui y seré para él, el amigo más querido que él tuvo también. Ahora, respecto a esa lealtad que hay en mí, a esa inmensa fidelidad, recíproca. Recíproca, porque los dos igual –la voz del hombre se quiebra otra vez- eh nunca se quebró, nunca, nunca hubo una falta a esa fidelidad. Yo nunca me comporté mal con él. Y él nunca se comportó mal conmigo. A pesar de que en algún momento podríamos tener algunas diferencias, pero era una diferencia eh, atendible, comprensible y respetuosa. Respetuosa por ambas partes. Y eso es lo que más… que yo más recuerdo y agradezco de él. No he conocido otra persona igual.

Aquí interviene la Tere otra vez. Con respecto a eso, o sea, esto que habla Beto, la falta de Alvaro para nosotros, tú no lo vas a creer, pero… con su manera de ser, porque él criticaba a Beto. Porque Beto obviamente es de un carácter mucho más agresivo, con menos paciencia que él. Y Alvaro sentía eso, lo captaba y lo llamaba siempre a la paz interior. A la tranquilidad. Y te voy a decir que él era muy refinado para criticar. Es decir, eeeh yo sentía que a Beto lo calaba profundo de repente. Y eso es seguramente lo que, Beto nunca más consiguió. Porque la gente te critica duramente hoy en día o a lo mejor siempre, pero de otra manera; en cambio tú con él sentías que salías fortalecido, ¿ah? Y te calaba duro, porque te podía decir igual dónde estaba tu defecto, tu problema, pero dicho de tal forma que es como cuando uno lo lee. Cuando uno lee un libro a veces le dice cosas terribles de lo que uno es, poh. Pero uno no se enoja con el libro, sino que uno medita y dice… “hum esto pasa conmigo y qué malo es”. ¿No es cierto?. Pero si te lo dice otra persona y te lo dice en mala forma, lo más probable es que uno termine enojao, ¿no es cierto? Entonces esa cualidad yo te digo grande… y de los problemas que hemos vivido posteriormente. Siempre he pensado, y no lo he dudado nunca, de que si Alvaro hubiese seguido a nuestro lado… eh… habría sido para Beto en las dificultades más grandes, habría sido ese aliciente… eeeh profundo que a Beto lo tranquilizaba y lo llevaba a pensar o a repensar las cosas y a tomar una actitud mejor. Entonces… esa es la parte más bella que yo recuerdo de él. Muy, muy, bonita…
A ver chiquillos… cuéntennos una o dos anécdotas que les parezcan importantes destacar para mostrar las cualidades o debilidades del Alvaro. No olviden que de pronto, los seres humanos también tenemos debilidades, pero al mismo tiempo, nos muestran que por ellas somos seres que palpitamos y sentimos. ¿De que se acuerdan ustedes de alguna anécdota, alguna aventurita… cualquiera?
Es que a lo mejor… dice Beto… Esta anécdota… dice… No importa -contesta Gabriela- aunque me incluya…
Dele, dele –dice Gabriela, no importa que en esta anécdota se me incluya- no olvidemos que Gabriela es la esposa de Alvaro Barrios Duque-. Esta anécdota, continúa Gabriela, está avisada como sabrosa. ¡Ya, dale!
Bueno, en la época de adolescente, debe haber tenido 18 años o algo así, Alvaro nos relató, una experiencia que había tenido con su polola –novia-.
Que no era yo -acota Gabriela y Beto le responde-
A lo mejor eras tú…
No, dice Gabriela, no era yo… 
a lo mejor -insiste Beto- es que puede ser y se trata del hotel de Mosqueto y ahí es donde íbamos nosotros.
Estaban abonados al hotel de Mosqueto… ya; -dice Gabriela, riéndose-.
Entonces, me dice que fue al hotel y que lo encontró bueno, etc., y que no había problema; estaba también al alcance del presupuesto…
Era para universitarios –comenta Gabriela otra vez-.
Sí… era limpio. Sí, comentan los tres muy serios-
Bueno, pero sucede que les tocó una habitación bonita… y todo; ningún problema. Pero sucede que una vez que ellos apenas habían llegado, tipo cuatro de la tarde, en primavera o verano, eeeh, comienza a ensayar…
Ja, ja, ja. Era yo -dice Gabriela llena de risa-Era la banda del Magallanes…
Comienza a ensayar -continúa el Beto- en la casa contigua, la banda instrumental del Magallanes. La Banda de Guerra del Magallanes, el equipo de fútbol más antiguo de Chile, El Magallanes. Y entonces estuvieron toda la tarde…

Y todos comienzan a cantar alegremente la canción del Magallanes:

Magallanes, Magallanes
Manojito de claveles

Eso, fue conmigo. Fue conmigo.
Se ríen mucho.
No hiciste nada, ninguna cosa terrible. No fue un error, no. Fue conmigo. Fue un día sábado. Nuestras idas al hotel eran los días sábado. Me da la impresión que ellos ensayaban para el partido de fútbol del domingo. Estuvieron todo el rato dele que suene con ‘Magallanes, Magallanes… manojito de claveles…” Sí, sí, sí…
Qué poco romántico -acota Tere- esto del Magallanes.
Y el Beto continúa- Sí, de hecho…
Sí, sí dice Gabriela, pero tú te acordabas de otra aventura del Alvaro en que ya está claro que era un flojo. Flojo. Flojo más bien porque le costaba moverse. No le gustaba salir… Le gustaba estar siempre acostadito leyendo y escuchando música y tú nos contabas una aventura…

En esta parte el cassette se termina y Gabriela nos lo hace saber para continuar que ahora viene La Aventura del Colchón.

Aventura del colchón

Vamos, dice Gabriela y Tere continúa con la narración:

Un compañero de universidad parece que tenía que abandonar la pensión universitaria, la pensión o el lugar en donde vivía. Entonces se tenía que cambiar y le dijo a Alvaro “¿tú me podrías ayudar a cambiarme? No es mucho lo que tengo que llevar, porque bueno, no tengo cosas.” –como estudiante, dice Gabriela- como estudiante reafirma Tere- claro. O sea tengo que llevar algunas cositas y tengo que llevarlas a otro sector. Bueno y Alvaro le dijo “sí, yo te puedo ayudar.” Entonces lo fue a buscar al lugar y le dice el compañero, “mira, el velador no me lo voy a llevar. Como es un cajoncito que hay aquí, así es que no tiene importancia. Pero me tengo que llevar el colchón. Me llevo el colchón y la ropa. Entonces, le dijo, pero la ropa son varios bolsos y son más o menos incómodas, así es que tú lleva el colchón. Mejor, lleva tú el colchón. Ya, le dijo el Alvaro, pensando ponerse el colchón en la cabeza –y se ríe de la ocurrencia –y puedo caminar y así llevaba una sola cuestión, o sea no hay problema. “Ya”, le dijo el otro, “vamos”. Y Alvaro le dijo, “oye pero ¿en algún lugar iremos a conseguir algo en qué subir el colchón y los bolsos? “No”, le dijo el otro- “tiene que ser a pie, porque no hay plata para nada. ¿De donde nos van a llevar con colchón?”.

Beto interviene diciendo.
Yo creo recordar que iban en un carretón de mano o bien era en un triciclo como esos de panadería.
Como una bicicleta, dice Gabriela.
Yo recuerdo que era como por el Parque Forestal, incluso- sigue diciendo el Beto.

Continúa la Tere su narración:
Entonces Alvaro decidió tomar el colchón, pero ya, como era flojo y todo eso y cada cierto rato, éste bajaba el colchón y depende de la gente que había, se acostaba en el colchón y se ponía las manos en los hombros- se ríe otra vez al decir- o sea, se ponía las manos debajo de la cabeza y se ponía a descansar. Y si había mucho público, lo doblaba y se sentaba un rato.
Se ríen todos de la ocurrencia del Alvaro y hacen comentarios todos juntos que no se pueden desgrabar.

Y la Tere continúa con la aventura de Alvaro: 
Entonces, lo más trágico de esto, es que Alvaro pensó que eran un par de cuadras o sea como que ahí no mas, cortito. Y caminaban y caminaban, y caminaban y no llegaban nunca al lugar. Entonces llegaron al lugar, pero la cosa fracasó.
Todos se ríen de lo que cuenta Tere y Gabriela pregunta ¿y tuvieron que devolverse…? Y Tere continúa.
Y los compañeros de universidad le dijeron que no le iban a arrendar y todo el asunto. Y le dijo Alvaro al amigo “bueno, no hay ningún problema, devolvámonos”. Pero Alvaro ya no daba más y le dijo, “no, pero perdóname, pero ahora yo no me puedo llevar el colchón. Ahora te llevai tú el colchón y yo me llevo una bolsa”. Así que esto lo dejó muerto. Después de esa jornada él que era tan regalón y lo estaba esperando la señora Sarita, su mamá y no quiso saber más.
Ahora bien ¿ustedes consideran que el Alvaro era muy idealista o muy práctico?
Era inminentemente un idealista,puh, dicen los amigos a coro. Alvaro era un idealista. Práctico para nada.
Y qué es lo que más les gustaba, ya se ha dejado entrever, en lo que ustedes han dicho, pero ¿qué es lo que más les gustaba del Alvaro, en pocas palabras…
A mí… me … gustaba conversar con él. Era entretenido –dice Beto- uno podía estar horas y uno no se daba cuenta cómo pasaba el tiempo. Me gustaba lo afectuoso, lo cariñoso. Y principalmente eso y verlo tan distinto del resto de las personas. Eso es. No quiero que se me interprete mal, pero era flojo, no, no era flojo, era como cómodo, como remolón, la vida descansada, reposada, eso, pero no flojo. O sea, él cuando tenía que hacer sus cosas, las hacía. De hecho estudiar o trabajar o lo que fuera.
Pero quería estar cómodo dice Gabriela, él quería estudiar en su cama, comiendo unos ricos sandwiches y escuchando buena música…
Esa era su casa dice Beto. Su casa era su feudo.
Hummm, humm expresa Gabriela como recordando a su esposo y sus gustos personales.
Y su dormitorio… continúa el Beto… era… era
Su reino, dice Gabriela.
Claro, como el lugar de las visitas, el lugar de los amigos, el lugar de compartir, en donde recibía a sus amigos, el lugar íntimo, privado, cómodo de compartir, alejado del mundo, dice con añoranza el Beto.
¿Y a ti, Tere? Tere, Tere-  pensativa antes de contestarle a Gabriela la pregunta y responde lejana.
Mira… a mí… me gustaba…porque…eeh nunca puse en duda yo su amistad. Yo tuve muchas ocasiones de estar sola con él. ¡Hum! Y güeno, nos acostábamos en la cama igual con él, esperando al Beto.
Yo sé, yo sé, dice Gabriela.
Claro y conversábamos los dos sentados. Y fíjate que nunca me dijo una lesera; y fíjate que me piropeaba… ”Hummm”-me decía- “llegaste imponente hoy día, ¡Ah! Esos zapatitos son nuevos; ese vestidito es nuevo”. Él se daba cuenta; se fijaba en el peinado, se fijaba en todo. Pero lo hacía de tal manera, que yo me sentía a gusto, pero nunca amenazada digamos…
¿Un ataque sexual? acota Gabriela
No, o que él me fuera a, a, a decir una pesadez.
Una vulgaridad – vuelve a intervenir Gabriela como pregunta-
No. Jamás, jamás. Eso a mí me hacía sentir muy segura. Muchas veces el Beto no llegó puh. O sea, que nos íbamos a juntar con Alvaro y uno no sentía el tiempo. Porque como conversaba mucho, eh, a mí me gustaba harto escucharlo. No sentía yo el tiempo. Muchas veces el Beto aparecía a las once y media de la noche y yo había llegado a la casa de Alvaro a las nueve. Bueno, éste con la informalidad llegaba atrasado y todo. Eso… a mí me gustaba… eeeh… lo que yo notaba a veces… eeeh… que a Beto no le creaba ningún problema, pero con otros amigos… eeeh… notaba yo que a veces en el asunto político, digamos, de conversaciones, de análisis políticos… eeeh… yo no te diría tanto como intolerante, pero… no le gustaba aceptar así no más un asunto, una idea que podría no estar muy clara, entonces insistía en ella, hasta que la idea no te diré que la imponía, pero quería dejarla clara ¿ah? y asegurarse que saliéramos de la equivocación, eeeh a través del análisis que él hacía o de la información o de las explicaciones que él tenía y en eso era a veces categórico muy, muy insistente, te diría yo, ¿ah? Pero nunca como para discutir con fuerza, pero sí para aclarar bien la idea, ¿no?
Bueno, la Tere nos ha dado pie para la pregunta siguiente ¿Sabían ustedes si Alvaro tenía relación con algún partido político? ¿O participaron juntos o bien desconocían totalmente este aspecto de Alvaro?
Ahora habla el Beto. 
No, siempre yo estuve al tanto, porque tenía una relación muy estrecha con él. De hecho yo… trabajaba con el Partido Socialista y… él en el Pedagógico, eeeh, tengo entendido que su primera actividad política también fue con el Partido Socialista. Luego, no sé a cuánto tiempo, eeeh… se separó de los socialistas y… me informó que estaba trabajando con el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) Eso fue como en el año 72, aclara Gabriela. Iniciamos la Unidad Popular siendo militantes socialistas. Claro, claro, añade Beto- en esa época todos eramos socialistas. Claro, claro…
Y para ustedes Alvaro era una persona trabajadora, soñadora, enamoradiza, ¿cómo era?
Silencio largo y Beto dice, antes de contestarte eso, quiero agregar un poquito más aaaa la pregunta anterior respecto a la actividad política. De hecho, después del golpe, Alvaro me dijo que, en virtud de los compañeros de su partido que habían caído o habían sido detenidos durante el golpe mismo, o sea cercano al 11 de septiembre, a él le habían asignado… no recuerdo el cargo… pero, o sea, estaría mintiendo si dijera, Secretario General, o algo así, pero, digamos, el responsable, el primer hombre del Regional Cordillera. Yo le dije, “Alvaro ese es un cargo inmenso, o sea, para lo joven que tú eres y el poco tiempo que llevas en el MIR, te estás tirando una pelota muy grande. No, ¿no, crees tú que es excesivo? ¿Por qué no lo reconsideras? Piénsalo. Y más aún en este momento. Tú, tú, tú sabes que te vas a convertir en, en, en, la persona más buscada…”
Gabriela dice… hum hum hum sí. No, eso fue una responsabilidad partidiaria de él…
Entonces me dijo, “sí, sí lo entiendo, pero también no puedo eludirlo, porque eeeh… no hay otros elementos. O sea, no hay muchos elementos”. “Pero ¿por qué tú, puh?” –le, dije-. “¿No habrán muchos elementos, pero por qué, precisamente tú puh?. Ni siquiera vives en ese regional. Me estuvieras diciendo ‘ya, me están tirando de mi comuna’, pero te estás tirando al Cordillera, que es tan amplio. Y, y, y, tú, tan nuevo”.
Y piensa tú, que al Alvaro le ofrecieron muchas veces…, o, nos ofrecieron a ambos, muchas veces irnos del país –acota Gabriela- pero por una responsabilidad partidaria no quisimos hacerlo.
No, si eso me queda claro. Yo, en un momento determinado, tambien, tú recuerdas pues Gaby, cuando nos visitaban los días domingo o sábados, ya no recuerdo, en nuestra casa de recién casados, ahí en la Gran Avenida. ¿Te acuerdas las circunstancias que se estaban dando en el país? Las peleas que estaban dando los estudiantes en el Pedagógico.
A Alvaro ya lo habían echado… interviene Gabriela-
Exacto ¬dice Beto y continúa¬ y por todas esas circunstancias, la responsabilidad que tenía en ese momento en el MIR, yo le planteaba que por qué no se iba, al menos por un tiempo, mientras, mientras, eeeh, se calmaba esto y no estuviera tan agitado, porque era, era, un riesgo muy grande para él.
Sí. Piensa –dice Gabriela- que en el año 74 la primera represión fuerte es al MIR; por eso es que Alvaro, es como de los primeros desaparecidos. Habiendo muchos en el 73 mismo. Pero la primera represión sistemática es al Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Y Alvaro cae en el minuto que está toda la represión y cae todo el Comité Central y Alvaro también, o sea, como dirigiente del MIR, ¿no?
¿Cuál era la pregunta? –acota el Beto-
La pregunta posterior era si ustedes consideraban que el Alvaro era soñador, enamoradizo, trabajador…  -responde Gabriela.
Enamoradizo, para nada, exclama el Beto.
Gabriela se ríe y responde… 
No, si yo….yo no había aparecido todavía. Hasta que aparecí yo… ustedes tienen que aclarar esa parte, dice Gabriela.
¿El creía en el amor?
Si, claro puh. De hecho. Claro, eh, eh, pero todo esto muy filosofado, ja,ja,ja y muy idealizado, siempre todo. Pero no quiere decir, cuando yo digo, filosofado e idealizado que no se pudiese desenvolver en el plano práctico. A lo mejor por un sentido estético de la vida, o de las cosas, le daba todo este carácter primero tan, tan ideal, intelectual o filosófico. Pero, bueno, no se podría haber desarrollado en política, siendo solamente un soñador, puh. Si él no se hubiera desarrollado en un trabajo práctico… imposible. ¿No es cierto? Sí, él era un soñador. Como, como, como todos lo éramos en ese tiempo, también. A lo mejor él más, no lo sé. Pero cuando sí, sí… cuando había que… actuar en términos prácticos, de hecho, se desenvolvía muy bien…
¿No sabré yo, cariño?, acota con voz profunda, Gabriela y la Tere interviene diciendo…
¡Ah! y lo otro que yo recuerdo es que él no se sentía buenmozo.
¡Ah! ¿él se sentía feo?, pregunta Gabriela.
Sí, sí, -dice Beto.
Y Tere continúa:
Claro… pero no como complejo, sino que él no se sentía muy agraciado y no para que uno le dijera que lo era sino que era tan tierno…
Ah negrito bonito -dice Gabriela con voz tierna y se ríe- Ahora, cuéntenme ustedes aquí. ¿Les contaba él de las penas y de las alegrías? ¿Les contaba si estaba enamorado, les contaba todo?
Todo, todo – dice Beto.- Nos contaba todo. Alvaro para mí no tenía secretos… me contaba… todo, todo… no, no.
En privado me van a contar todo lo que decía de mí, ¿ah? acota Gabriela riéndose y Beto y Tere le hacen coro.
Se ríen y Beto continúa la conversación.
Lo que sí, Alvaro no era de las personas que si tenía una alegría o una pena, iba a tomar el teléfono y te iba a decir, “Beto, mira me ocurrió tal y cual cosa”. O “sabís que esto, y estoy terriblemente abrumado por tal situación”. No. Si no que esperaba solamente de que uno apareciera –porque él jamás iba a ir a visitarme a mi casa- esperaba que uno apareciera y ahí le contaba a uno sus alegrías y sus penas…
¿Y te contó si había estado enamorado? –indaga Gabriela, entre curiosa y cumpliendo al mismo tiempo, con el trabajo de esta entrevista…-
Silencio largo de parte de Beto y Tere hasta que Tere rompe el silencio y acota: 
Sí pues, nosotros lo molestábamos mucho con una niña que en la época, antes que aparecieras tú…
La de la carnicería -dice Gabriela. 
No sé – responde el Beto.
Había una niña que había tenido una relación con Alvaro -sigue diciendo Tere- y en realidad había estado enamorado de ella.
Era una niña de Nueva de Mate -dice el Beto
La Tere confirma que Alvaro había estado enamorado de ella. Y Gabriela corrobora.
Yo recuerdo que en el caso de ella, Alvaro se fue a trabajos voluntarios. Y la muchacha mientras él se fue a trabajos voluntarios había tenido varios novios y Germán la había visto. Y le contaron:, “tu novia andaba con otro”… Y Alvaro decía, “no importa, porque podía tener muchos hombres, pero lo amaba a él”.
Pero le duró bastante lo de esa niña, bastante tiempo -dice Tere y el Beto acota “estaba herido de amor…” Y Gabriela les dice:
Yo entré presisamente en ese instante; ahí entré yo. Ahí me metí yo…
¡Ah! -dice Beto- estaba herido de amor… Bueno, pero de tí nos habló mucho. Nos habló muy bien. Eh en términos de que eras una persona muy activa políticamente, con muchísima experiencia política, quizá más que todos nosotros; que habías recorrido Europa incluso, en misiones partidiarias o congresos y cosas por el estilo; bueno nos hablaba de tus virtudes. Que eras una persona muy franca, muy abierta, espontánea e incluso, muy explosiva  –Gabriela ríe con este último comentario.. –Eh, eh, estaba muy contento cuando te conoció a tí –replica la Tere y Beto se queda en un eh…
Estaba contento cuanto te conoció a tí -dice la Tere- y Beto hace coro, diciendo, sí, muy contento.
Sí, muy contento, riposta Tere para continuar, y ,y cuan… cuando… nos conocimos… y yo te vi; yo sentí así como que tú lo ibas a zarandear, como él era tan tranquilo… –y yo no, se ríe Gabriela, recordando el pasado- y tú no; entonces yo sentía que lo ibas a tomar, así… y lo ibas a sacudir y Beto repite, lo ibas a sacudir… esa es la sensación que tenía yo. Y yo creo que así fue un poco. ¿No es cierto? Porque… yo veía que cuando nos visitaban en la casa.
Por lo menos yo lo sacaba de la casa y podíamos ir a la casa de ustedes; eso era un avance- se ríe Gabriela otra vez-. 
Hum – dice la Tere y repite -eso era un avance, claro. Pero y ustedes contaban la actividad que habían tenido en la semana; ustedes habían ido para acá y para allá, habían hecho esto, lo otro. Entonces yo decía hum…este Alvaro con la Gabriela va a terminar con taquicardia.- Y se ríen todos. -Y le comentaba a Beto, oye ella se mueve mucho es muy dinámica y Alvaro la mira, y le dice que bueno, que sí y le da risa. Creo que él cambió ahí, o sea, ahí se puso más abierto. Tenía su humor, pero este humor estaba más relacionado contigo; un humor más desvergonzado, así también –y Gabriela se ríe de buena gana- claro, por ejemplo, los garabatitos. El Alvaro no era de garabatos, no decía groserías para hablar y apareces tú con tus garabatos y… –claro, dice Gabriela, y yo soy de garabatos; soy terrible de garabatera- claro, entonces eso lo sentí yo como un vuelco eh, eh. Y, tenía en un principio yo el temor de que la cosa no funcionara y me extrañó mucho que entre la tranquilidad de él y la locura tuya, así de moverlo y todo, eh… a él le gustara eso. Porque a él le gustaba, poh.
–Sí, claro, yo creo que a él le gustaba dice con voz algo trémula y contenta al mismo tiempo, Gabriela. A él le gustaba. Yo creo que le gustaba, por algo me casé con él. Lo pasábamos tan bien juntos…
Sí, claro… y estoy muy sorprendida, por eso; muy sorprendida por eso- expresa la Tere otra vez como pensando en voz alta…
Bueno. Yo recuerdo, o por lo menos dentro de la mitología de la relación que podemos hacer pa’trás, que ustedes en algún momento tocaban guitarra y cantaban. ¿Qué clase de música o qué clase de lectura compartían, si es que compartían algunas de esas cosas? Yo recuerdo que algo de guitarra había.
Bueno… Alvaro… tocaba… intentaba… tocar guitarra… ¿quién más?… no recuerdo, dice Beto.
El Mario, pues… -dice Tere -y le anduvo haciendo un poco el empeño el Hugo Aravena, pero el más lejano era el Hugo, definitivamente, como que andaba en otra onda. El se puso a pololear muy en serio con una novia de muchos años, un pololeo muy largo, y por otra parte los estudios.
Para mí -dice Beto .como éramos jóvenes, era un problema de liderazgo. El Hugo era aun tipo que le iba bien en el colegio y era un tipo buenmozito, tenía éxito con las niñas y era bueno para bailar… entonces, en su colegio ejercía un cierto liderazgo, pero cuando llegaba al grupo del vecindario, de nuestra… ¡ah! y además era bueno pa’ la pelota, para el fútbol. Era mejor que todos nosotros. Pero nada de esos atributos le servían en el grupo nuestro. Porque ahí el liderazgo lo ejercía yo, pero por antigüedad. Porque yo venía con ese liderazgo desde los siete años, poh. Y si yo no estaba, el liderazgo lo ejercía Alvaro.
Ya, puh, pero ¿qué música tocaban?… ¿o qué cantaban aparte de lo de la Josefina? ¿O qué leían?
No, principalmente todo lo que está relacionado con la música Pop de los años, o sea, de los comienzos de los sesenta…
Ustedes son más viejos que yo, puh, porque yo soy de los setenta…
Sí, bueno… entonces cantábamos todo lo que se cantaba en las radios a comienzos de los sesenta y antes que aparecieran los Beatles… también después los Beatles.
¡Ah! pero me acabo de acordar de algo, pero lo vamos a hacer cortito porque tengo terror que se me acabe el coso -la cinta- …Cuando les dio por peinarse no sé si a lo Elvis, alguien que usaba un copete o un jopo de pelo y se acostaban con una media en la cabeza. ¿Tú te acostate con una media en la cabeza?
No, dice, Beto.
Porque Alvaro se acostaba con una media en la cabeza con un hoyo al medio y por ahí salía el pelo, para que le quedara el copete.
Hugo se peinaba con copete y a lo mejor Alvaro. Yo no podía, porque tenía el pelo crespo…
Ahora ¿qué creen ustedes que significaba la vida para él? ¿qué significaba la vida?
Yo… no… no… ¬dice Beto- no te podría responder bien. Esa pregunta queda sin respuesta. Porque él estaba recién, o sea, todos estábamos comenzando a hacer nuestras vida. Todos estábamos comenzando a hacer nuestra vida… como… como adultos, cuando vino esto; entonces todo quedó trunco… eh… eh… uno a los 18 a los 20 o ni siquiera a los 25 creo yo, tiene uno la madurez tal como para decir: “esto va a ser mi vida”. Uno la va haciendo… en la medida que… uno la va haciendo camino al andar como dice el poema. Entonces, eso queda trunco, ¿no?. Eso no lo sabremos nunca… No podríamos saber adónde habría llegado el Alvaro. Como no podríamos saber como habría sido la vida de Tere si no la echan de Carabinero… ni a mí del Ministerio de Salud, eso quedó sin respuesta.
¿Qué sintieron ustedes cuando supieron que Alvaro era parte de los Detenidos Desaparecidos?…

Se siente un gran silencio en la cinta. Cada inflexión de voz, cada sentimiento, está patente en estas cintas que le tocó grabar a Gabriela.
La Tere una vez más rompe el silencio y dice: 
Yo por lo menos, alimenté la esperanza… ¡ah, no! parece que estoy equivocada… cuando él recién desapareció… cuando recién lo tomaron preso…
No.  dice Gabriela  Cuando ya hay conciencia de que él está desaparecido…
Yo pasé varios años pensando que podía suceder algo milagroso, que él hubiese estado en unos de estos campos de concentración y que hubiera salido a algún lugar. Yo pensé que hubiera estado en un pueblo lejano, como relegado, pero era una parte soñadora mía. Porque yo decía, después de haber estado en Londres…
En Londres 38 -aclara Gabriela.
Claro – repite la Tere – es difícil que lo hayan liberado así. O sea, yo pensaba en forma fría y decía “eso llegó hasta ahí no más y murió”. Y parece que yo quería pensar y lo pensé varios años, de que él estaba en otro lugar. Y que algún día nos iba a llamar y que nos iba a decir “no le cuenten a nadie dada la situación, pero yo salí del país, crucé la frontera”… que hubiera ocurrido un hecho así. Eso lo pensé fácilmente unos seis años…
Sí puh, dice Gabriela, Alvaro estuvo en Londres 38 como el título del libro de estas mujeres…
Yo, en cambio, desde el comienzo tuve otro visión  acota el Beto  eh absolutamente trágica. Yo creo que había transcurrido un año o menos de un año, cuando me convencí que el Alvaro no iba a aparecer nunca y menos con vida. Eh, eh esto lo minaba –decíamos- una: por el cargo político que tenía al momento de la detención. En segundo término, por el lugar de detención, al cual se supo que lo habían llevado. Y además, lo mezclaba con antecedentes que a lo mejor son poco conocidos. Alvaro, en los últimos dos años, creo yo, anterior a su desaparición, había manifestado unos signos de salud, bastante extraños. Incluso había ido al médico, se desmayó caminando por la calle un par de veces.
Exacto. Incluso, agrega Gabriela, de hecho, habíamos ido al médico y le habían diagnosticado epilepsia; le dio un ataque y fuimos a otro médico y no era epilepsia.
Alguna cosa rara había ahí – dice el Beto  y grave.- Entonces yo pienso de que… me hice la siguiente versión desde el comienzo: Si llegó a Londres, en Londres lo torturaron. Y Alvaro con lo idealista, no abrió la boca…
Hum – murmura Gabriela, como pensando en el grave momento que debió pasar su esposo en Londres 38.
Y sin tener conciencia sus aprensores de, de, de, de su estado de salud, se les pasó la mano y en la tortura, se les murió. Eso es concreto para mí. Eso es concreto.
Ahora, lo del estado de salud, yo quisiera hacer, una salvedad. Nosotros habíamos revisado –esto era en mayo- pero la verdad es que le habíamos hecho un electro y no aparecía epilepsia. De hecho no tenía otra sintomatología que eso. Y aparentemente, no demostraba otros signos, digamos; se había desmayado un par de veces. Ahora, era también un clásico que en la universidad –nosotros veíamos al médico de la universidad- era catastrófico, pa… daba unos diagnósticos así… ya… cáncer… eran todos para… terminales. Uno iba por una muela y él decía… noooo, hay que hacer cambio maxilar… no sé, cualquier cosa…
Terminales -agrega Tere riendo al recordar el pasado y Gabriela le hace coro-.Exagerado.
Pero debemos convenir en que el Alvaro nunca tuvo una, una… mucha fortaleza física –dice el Beto-e interviene Gabriela para decir:
No; eso yo transo absolutamente; o sea, indudablemente era un tipo débil…
Era un tipo débil -continúa el Beto.
No era enfermizo  -enfatiza Gabriela-  pero era débil…
Sí, pero era débil, claro… un apretón fuerte… y si no era eso, sería el corazón…
¡Ay! ¡ya! -dice Gabriela con sentimiento y como queriendo olvidar lo que pudo sucederle a su esposo y cambia de tema con otra de nuestras preguntas.
Ahora, ¿cuál es la esperanza que tienen ustedes en este momento sobre su paradero? ¿Creen que se encontrará su cuerpo o creen que el mar una vez más será el que silencie la dictadura chilena?
Yo no sé si el mar, porque no todos están en el mar. Yo creo que… que… que… en… en… en cualquier lugar que… que… que… hayan determinado… las mentes enfermizas que en ese momento decidían nuestros destinos… eh… eh, puede ser en una fosa, en algún… lugar… puede ser en la nieve, en la cordillera, por qué no…
El Osvaldo Romo dijo que los habían tirado en unos volcanes –comenta Gabriela.
Y Beto le hace coro, exclamando:
Claro, claro. Ya… en cualquier sitio inaccesible… eh… eh donde… yo creo… que nunca vamos a saber de su paradero… O sea…
¿Tú crees que no lo vamos a encontrar nunca?…
Yo creo que no se va a encontrar nunca. Al Alvaro… y a los… porque no van a ser tan cuidadosos de haber hecho una fosa… para… para… para poner a… a… a … a los restos de esa gente. Tomen en cuenta que para ellos, si eran basura en vida… una vez muerto, ya eran –¿escoria?, acota Gabriela, en tono de pregunta- eran la podredumbre… entonces si hubiese habido una máquina trituradora de basura, ahí mismo los habrían tirado…
¿Tú crees lo mismo, Tere? ¿Tú crees que no lo vamos a encontrar? -le pregunta Gabriela con un tono de esperanza en la voz, de que la amiga diga algo diferente a Beto-.
Es… queeem… yo siempre me doy esa posibilidad de que…
Es que esa es una esperanza, es un deseo – dice Beto.
Y Gabriela continúa con voz de angustia… 
Por esa esperanza pregunto yo…
Por esa esperanza, sí… yo… yo… lo veo tan difícil como…

Nombre : ALVARO MIGUEL BARRIOS DUQUE
Rut  : 5.541.054-2
F.Nacim. : 09-04-48, 26 años a la fecha de su detención
Domicilio : Altamirano 2333, Conchalí, Santiago
E.Civil : Casado
Actividad : Estudiante Pedagogía en Inglés, Universidad de Chile; participante en el Centro Cultural Vivaceta
C.Repres. : Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)
F.Detenc. : 15 de agosto de 1974

SITUACION REPRESIVA
Alvaro Miguel Barrios Duque, estudiante universitario, militante del MIR, -quien se había casado recién en julio de ese año- fue detenido por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), el 15 de agosto de 1974, al mediodía, en su domicilio y en presencia de su familia. A esa hora llegaron hasta su hogar Luz Arce Sandoval y Patricio Alvarez Poblete -quienes iban en calidad de detenidos- ambos vecinos y conocidos del afectado, los que lo condujeron hasta una camioneta Chevrolet color rojo, con toldo, sin patente y en la que había más civiles. Después, los mismos agentes detuvieron a Julio Cañas, a Sergio Riveros Villavicencio (actualmente detenido-desaparecido), a Rodolfo Espejo Gómez (actualmente detenido-desaparecido) y, por último, a Gregorio Gaete Farías (también detenido-desaparecido).
Según lo denunció Elena Gómez, madre de Rodolfo Espejo, ante el Tribunal en 1991, los agentes pertenecían a la Agrupación de Inteligencia denominada “Aguila”, dependiente de la DINA y conformada, entre otros, por Miguel Krassnoff Martchenko, Osvaldo Romo Mena, Basclay Humberto Zapata Reyes (“El Troglo”), y el Negro Paz (“Pulgar”).
Luz Arce Sandoval -quien nunca pudo ser citada a declarar al Tribunal en el proceso por la desaparición de Alvaro Barrios- era militante socialista y, posterior a las torturas y amenazas sufridas durante su detención, se transformó en colaboradora de la DINA. En 1990, concurrió a la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación en donde dio a conocer, entre varios otros asuntos, la existencia y conformación de la agrupación “Aguila”. En relación al afectado, dijo que Alvaro Miguel Barrios había caído como consecuencia de la lista que ella había entregado a la DINA, lista en la que también aparecía el nombre de Patricio Alvarez Poblete. Luz Arce, vecina y conocida de la víctima, había también participado junto a Alvaro Miguel y a Patricio Alvarez en el Centro Cultural Vivaceta.
Efectivamente, el 14 de agosto de 1974, a las 23 horas, fue detenido Patricio Alvarez. Tal como lo declaró el testigo, a esa hora llegó hasta su casa Luz Arce, la que le pidió que saliera a la calle para que le señalara el domicilio de una amiga. Patricio Alvarez accedió. Una vez afuera, un hombre lo encañonó con un revólver, lo esposó y lo llevaron hasta la esquina de su casa donde lo subieron a una camioneta grande color amarillo, le vendaron la vista y lo trasladaron a un recinto desconocido, en donde fue interrogado -en presencia de Luz Arce- acerca de Alvaro Miguel Barrios. Ella le recomendaba que dijera todo lo que sabía en relación al afectado y a otros compañeros de la universidad.
Al día siguiente, 15 de agosto de 1974, Patricio Alvarez fue conducido junto a Luz Arce, en una camioneta y acompañado por dos oficiales -uno de los cuales se identificó como Teniente ante el testigo que iba vestido con “jeans” y casaca roja- hasta las cercanías del domicilio de la víctima. Allí le sacaron la venda de los ojos y lo obligaron que fuera con Luz Arce hasta la casa de Alvaro Miguel y que lo hicieran salir a la calle.
Luz Arce y Patricio Alvarez fueron recibidos por el hermano menor del afectado, el que no dudó en llamar a Alvaro Miguel. Cuando éste salió, lo encaminaron hacia la esquina, a unos 200 metros de distancia, y lo subieron a la camioneta. Le vendaron la vista y lo esposaron. Anduvieron unas cuantas cuadras y se dirigieron a detener a Julio Cañas, el que quedaría en libertad el mismo día y después de que su madre siguiera al vehículo donde lo llevaban detenido hasta las puertas de Londres 38, centro secreto de detención y tortura de la DINA. Frente a ese recinto, ella armó tal batahola, reclamando a gritos la libertad de su hijo, que los agentes lo soltaron en el mismo lugar.
Inmediatamente después de que se produjera la detención de Julio Cañas, los aprehensores fueron a dejar a Patricio Alvarez hasta su domicilio. Cañas, por su parte, testimonió que fue detenido por un civil que se identificó como perteneciente al Servicio de Inteligencia Militar. Fue subido a una camioneta roja, Chevrolet, posiblemente del año 57, en cuyo interior iba Alvaro Barrios Duque. Fueron llevados a Londres 38, lugar en el que fue ingresado junto a la víctima. Ambos pudieron intercambiar unas palabras.
El mismo 15 de agosto de 1974, pero a las 21 horas, Alvaro Miguel Barrios fue conducido por sus captores nuevamente hasta su domicilio. Ingresó solo a su casa y -tal como lo relataran su padre y hermano- se le veía nervioso, recogió algo de ropa, pidió pan y cigarrillos y rechazó un dinero que le ofreció su padre. Dijo estar detenido por un servicio de inteligencia y se retiró de su hogar. Héctor Germán, su hermano, vio cuando lo subían a una camioneta color oscura, quizá verde, con toldo de lona en la que también había civiles a los que nadie pudo identificar.
Al día siguiente, 16 de agosto, Gabriela Zúñiga -cónyuge del afectado- acudió hasta el domicilio de Patricio Alvarez, el que le confirmó la detención de Alvaro Miguel.
Posteriormente, en 1976 y en 1977, civiles llegaron hasta el domicilio de Rafael de la Puente -tío del afectado- preguntando por Alvaro Miguel Barrios. En 1976, tres individuos jóvenes manifestaron al testigo que buscaban a Alvaro Miguel porque se le había aprobado un préstamo en una Caja de Previsión que no individualizaron. El testigo les hizo notar que su sobrino se encontraba desaparecido desde hacía dos años y que le extrañaba que al cabo de ese tiempo se le hubiese recién aprobado un préstamo. Ellos le respondieron que la situación se producía porque no había dinero en las cajas, pero que archivarían los antecedentes.
Seis años después del desaparecimiento del afectado, en 1980, estalló el escándalo que fue conocido por la opinión pública como “Fraude del IVA”. La empresa Union Trading, a cuya cabeza estaba el comprobado agente de la DINA Eduardo Romero Olmedo, estafó al Fisco en 250 millones de pesos de la época (1980), utilizando distintos tipos de documentación. Entre estos documentos aparecieron facturas a nombre de Alvaro Miguel Barrios Duque. El caso de fraude fue investigado por el Ministro Alberto Echavarría, quien declaró reo a Romero Olmedo y otros.
Cuando los inculpados se encontraban detenidos en Capuchinos, se vieron involucrados en salidas ilegales del recinto penal. La investigación correspondiente demostró que Romero Olmedo se dirigía a sus oficinas ubicadas en la calle Santa Lucía N°270 y que, tanto él como los otros implicados, habían realizado numerosas llamadas telefónicas desde Capuchinos a las oficinas del General (R) Manuel Contreras Sepúlveda. Durante la investigación que realizó el Ministro en Visita Servando Jordán López en relación al desaparecimiento de Alvaro Miguel Barrios, declararon, entre otros, Eduardo Romero Olmedo, Manuel López Jiménez y Alfredo Alfaro Mothles -todos inculpados en el caso del fraude del IVA- los que reiteradamente iniciaban sus declaraciones diciendo que en todo esto nada tenía que ver el ex- Director de la DINA, Manuel Contreras, pero sin dar ninguna explicación al hecho de haber usado la identidad de Barrios Duque.
Hasta la fecha Alvaro Miguel Barrios Duque se encuentra desaparecido.

El conejito rubio
Pablo Aranda Schmied

¡Oh, pueblo, si tú supieras lo que puedes hacer!

Leyenda de uno de los “Caprichos” de Goya

pintados entre 1790 y 1818

FUSILAMIENTO

Jamás se ha revelado la impotencia

como en el rostro del que van a fusilar

atado de pies y manos

sin embargo no pueden inmovilizar su corazón

late más fuerte que todos los corazones del mundo

vibra con los amores que tuvo

dándoles una última caricia

no, la suma de todas las caricias

apunten contra ese corazón que no quiere detenerse

maldito no para por sí solo

llénenlo de plomo y arrójenlo a los perros

disparen carajo fuego

ocho fusileros contra un solo corazón

después de las balas la sangre tiene la última palabra

Hernán Montealegre K

De su libro de poemas Convocatoria

Entrevista a Marcelina Judith Ceballos Schmied, prima hermana de Pablo Ramón Aranda Schmied, detenido y desaparecido el 17 de septiembre de 1973. Pablito era estudiante, tenía 20 años y en ese momento estaba en tercer año de Medicina.
Nos cuenta Gabriela Zúñiga, nuestra colaboradora en grabar los interviews, que este es el segundo intento de entrevista, ya que la primera no les resultó. No se grabó nada y sufrieron mucho recordando todo lo que hoy volverán a recordar para esta segunda grabación y para que el lector sepa de boca de los familiares y amigos de los detenidos desaparecidos, quiénes eran ellos, qué hacían y cuáles fueron sus culpas para ser encarcelados, torturados y asesinados por los esbirros de Pinochet. Su delito fue pensar.

Con el humor que caracteriza a Gabriela, nos dice ‘no hay primera sin segunda’, como decimos en Chile. Y le agradecemos a Marcelina, porque vamos a tener que rehacer todo lo que hicimos y pasar por las mismas escalas de dolor que tuvimos, cuando conversamos. Marcelina buenas tardes y disculpa…

Buenas tardes… así son las cosas, tenemos que repetir todo de nuevo.
Bueno, lo hemos repetido durante tantos años que una vez más… .y sobre todo ahora que lo estamos repitienddo para gente amiga… de repente puede ser…
Bueno, en todo caso, cuéntanos cómo fue el nacimiento de Pablo. ¿Fue un parto normal, era bonito… era gordito, cómo era el Pablo?
Fue parto normal y era muy bonito. Era peladito, muy rubio, su tez blanquita. Nació en el Hospital Salvador de Santiago de Chile.
Yo creo que era bonito, y que era considerado, como te decía la vez anterior, bonito, porque además, ustedes por el apellido y tú… se puede ver en el rostro y en el pelo de Marcelina, que ellos son rubios. Yo creo que el “Schmied” se les salió por ahí. Ahora, tú eres prima hermana de él, su mamá era Lorena, ¿sí?
Sí.
¿Cuéntanos, era bonito, era flaquito, era muy bueno para estar colgado de la teta? Tú nos contabas algo al respecto.
No, no, porque mi tía no tuvo mucha leche y luego le tuvo que dar relleno. Gordito sí, bien gordito. Era bien rellenito cuando era guagua. Y como digo era muy lindo, muy bonito.
Y ella ¿tuvo más hijos?
No, él es hijo único.
Y su madre, ¿era madre soltera?
Sí. Mi tía era hermana de mi mamá; madre soltera…
Ahora, tú… en la entrevista que no salió, nos contabas algunas cosas acerca de Pablo, cuando estaba chico. Que ustedes le decían conejito o le cantaban conejito… ¿cómo era la infancia?
Sí… mi tía le hacía unas tenidas muy lindas, porque todas, mi mami y mi tía, tejían muy lindo… y mi madre lo adoraba y entonces… vivía haciéndole tenidas muy hermosas. Y nosotras le cantábamos, cuando mi tía ya lo traía, porque generalmente pasaba con nosotras todos los… mi tía trabajaba. Y generalmente lo traía el día lunes y se lo llevaba el día viernes. Pero durante semana, pasaba con nosotras… todo vestido de blanco, desde su gorrito, eh… le cantábamos: “ahí viene el conejo saliendo de su casita” y él se moría de la risa… porque era guaguita… nos conocía la voz.
¿Cómo era de adolescente? ¿Cómo era de jovencito?
Bueno, eh… siempre estuvo al lado de nosotros, luego ya empezó a los ocho años, yo en ese tiempo tenía catorce años y me lo llevaba a veranear al sur de Chile, a la casa de mi abuelita, que vivía en Cañete, bien al sur de Chile ¿ves tu? y de ahí nos íbamos a acampar al lago Lanalhue. El Lago Lanalhue es un lago maravilloso, verde, de aguas muy tranquilas y cristalinas, que está rodeado de la Cordillera de Nahuelbuta.
(Suena un teléfono y Gabriela, dice, lo dejamos hasta acá, porque suena un teléfono. Volvemos en un ratito). 
Sigamos con el Lago Lanalhue y las vacaciones que ustedes tenían con el Pablo.
Ya. Y Pablito jamás me dio problemas, a pesar que él tenía en ese tiempo ocho años y yo catorce. Tremenda responsabilidad estar en un lago con él. Así es que siempre al ladito mío andaba y como les digo, el Lago Lanalhue está rodeado de la Cordillera de Nahuelbuta, donde hay copihues rojos, que es la flor natural de aquí, de nuestro Chile querido. Tan patriota que le salió a ella… güeno( y se ríen ambas.)
Y el Pablito, ¿entonces tenía rasgos de líder, era revoltoso, era serio, era tranquilito?
Pablito siempre tuvo, de niño tuvo… era serio, él no jugaba con trompos, con bolitas, con volantines, no. El siempre pensaba en cosas más serias. Siempre tuvo alma de líder. Yo diría eso.
Y cuéntame ¿cuáles eran sus metas escolares o sus metas sociales, o sus metas profesionales? ¿El siempre quiso ser médico? ¿Cómo le fue en el colegio?
Sí. Siempre quiso ser médico. Siempre se sacó los primeros lugares, desde la preparatoria. Desde entonces se sacó los primeros lugares.
¿Y siempre quiso ser médico?
Siempre quiso ser médico.
Su vocación era la medicina.
La medicina, sí –repite Marcelina-.
Y la cosa política. ¿A él le gustaba la cosa política o nunca se metió en la cosa política?
Bueno, Pablito desde niño, porque después… ya… yo me trasladé, yo me casé y me trasladé a La Ligua y ahí, Pablo… nosotros con mi marido lo mirábamos… y… siempre pensábamos que iba a ser un gran líder político, porque él reunía a todos los campesinos, que eran campesinos que trabajaban de sol a sol en ese entonces… La Ligua es un pueblito que queda para el norte. Al norte de Santiago de Chile… y… esa escuelita en donde nosotros trabajábamos… estaba rodeada de puras casas de campesinos, que trabajaban de sol a sol, como digo, y él los reunía a hombres viejos, maduros ya. Y siempre les decía… nosotros lo salíamos a buscar por los potreros… y de repente veíamos a un montón de hombres y él en el medio, diciéndoles que no se dejaran explotar, que… que tenían que trabajar sus ocho horas diarias. Y en ese entonces tenía diez años…
Hum… bueno. Cuéntanos ahora, ¿qué sabía la familia en relación a lo que él hacía en el último tiempo?
Eh… ¿tú te refieres a cuando ya grande?
Claro, cuando ya estaba militando…
Ya. No… él….era estudiante de medicina y era dirigente de la Escuela de Medicina; así es que ya todos sabíamos… del Partido Comunista….ya todos sabíamos de que él estaba metido en política y lo apoyábamos, porque no era nada del otro mundo ser dirigente en la Escuela de Medicina, además, él nunca se metió en problemas, jamás. Todo lo contrario. Si él eligió ser dirigente fue porque lo sacaron como dirigente y que él quería lo mejor para sus compañeros.
Y él ¿tenía alguna religión… o era ateo?
No, cuando grande no. Pero cuando chiquitito fue bien religioso. El andaba con… hacía mandas y… a una santa… que se llama…
A una virgen,.pues
A una virgen. …que se llamaba…
A la Virgen de Andacollo, me contaste la otra vez.
La Virgen de Andacollo. El tenía mucha fe en su Virgen de Andacollo.
¿Tú sabes si él participaba, por ejemplo, en trabajos voluntarios para la comunidad?
Sí. Dentro de Medicina, él siempre estaba haciendo trabajos voluntarios y no ganaba un veinte, pero sí, trataba de llevar… eh… las enfermedades… de la gente de fuera de Santiago… del norte y del sur y ese también es un trabajo voluntario, que lo llevaba muy adentro de su corazón.
¿Sabes también si él desarrolló con personas de su edad otras actividades de tipo artístico?
Cuando niño era… era muy… se disfrazaba de…
De payaso… me contaste.
De payaso, de payaso. De payaso, tenía toda su tenida de payaso… con nariz, los ojos pintados. Unos sombreros de copas. Siempre le gustó… ser payaso.
Oye, cuéntame, ¿cantó, escribió… pintó… hizo alguna de esas cosas?
Mira… lo que le gustaba mucho… porque… dentro de todo su andar, él estudió en el Liceo de Punta Arenas, y le fascinaba hacer eh… monos de nieve. El hacía, pero monos de nieve, maravillosos.
Algo que nosotros no conocemos, los que vivimos en Santiago, no conocemos la nieve…
Si… porque la nieve… digo en Punta Arenas. Punta Arenas queda ya muy al sur de Santiago en un punto bastante alejado… y ahí… está nevando constantemente. Casi todos los días.
Cuéntanos, ¿tú quieres destacar algo especial de Pablo… alguna característica que te halla llamado la atención? Algo que quieras que… nos enteremos y se enteren estas mujeres norteamericanas y una chilena por supuesto…
Bueno, ¿que puedo decir de Pablo? Puedo decir lo mejor. Porque fue un excelente niño… él siempre quiso el bienestar para los demás. Nunca se preocupaba de él. Era de los que se sacaba su ropa para regalarla. Acá… a Santiago, llegaban los enfermos muy graves del norte y del sur de Chile y siempre los médicos dicen que él se sacaba todo lo que tenía… puesto, porque decía, “yo tengo aquí mi familia y la gente que viene de afuera no tiene nadie.” Así es que les pasaba sus chalecas. Lindas… chalecas que le tejía mi mamá y le tejía… mi tía Lorena.
Cuéntanos , Pablo ¿era… enfermizo o era… un joven… sanito?
Sano. Siempre fue muy sano, Pablo. Siempre fue muy sano.
¿Y tú sabes si le gustaba algún deporte, si practicaba algún deporte, algún tipo de actividad deportiva con… sus compañeros o con sus amigos?
No, fíjate que no. No fue deportista –se ríe un poco al negar que Pablo fuera deportista o practicara algun deporte-.
¿Y qué pasaba con el fútbol, que es pasión de multitudes?
No, fíjate que no. El era, no… Prefería leer. Leía mucho.
Y… ¿tenía algunas ideas que lo hicieran diferente al grupo familiar?
Bueno, la idea de… de… de… ser, era… eh de izquierda… esa fue la idea de…
Bueno, pero tú eres de izquierda…
Sí, nosotros somos de izquierda, pero la mayoría de mi familia es de derecha. El resto de mi familia es derechista. Entonces era un grupo… menos… porque somos como cincuenta primos, todos derechistas, era la mayoría. Y nosotros éramos como la oveja negra. Porque… él, su mamá y nosotros.
Ahora cuéntanos –según las preguntas que nos mandan- con tu corazón en la mano, sobre Pablo. Cuéntanos lo que tú quieras… Y también nos puedes contar… acerca de las ilusiones que tenía la Lorena, que era su mamá y que ahora está muerta. O tú misma… sobre lo que iba a hacer el Pablo, ¿cuáles eran los sueños que ustedes tenían en relación a Pablo?
Bueno, nosotros siempre pensamos… ver a Pablo, ya maduro, grande… con su….clínica particular. Rodeado de niños que lo iban a ir a ver. Eh… un excelente médico, nosotros sabíamos que el Pablo era muy inteligente. Sabíamos que iba a ser un gran médico y… que no iba a llevar la medicina por un valor monetario, sino que la iba a llevar muy dentro de su corazón y que iba a ayudar mucho al pueblo de Chile.
Y… cuéntanos también… porque para la gente que va a hacer este libro, entienden lo terrible que ha sido la desaparición de un ser querido. ¿Cuán doloroso, cuán trabajosa fue la búsqueda de Pablo en el país, en Chile, cuando estábamos en dictadura?
Bueno, es largo de contar, porque desde que se desapareció, que empezamos a buscar en diferentes partes… que mucho… gente a uno… la… la desviaba del camino. Que lo habían visto en una parte o que lo habían visto en otra, yo hasta difrazada de abuela pasé por la Academia de Guerra. En la Academia de Guerra estaba un hermano de mi esposo detenido. Y… sin miedo, porque la verdad de las cosas, es que no sé de donde saqué tanta valentía… llegué a un… seminario, donde posiblemente, yo tenía la esperanza que lo iba a encontrar. Ahí habían detenidos, que estaban ahí, pero no estaba Pablo. Eh… yo… todos los días iba al Estadio Nacional, porque justamente vivía en ese entonces… a una cuadra del Estadio Nacional. Yo vivía dentro del Estadio Nacional, que es un recinto de fútbol. Donde se juega fútbol, muy grande. El estadio más grande que tiene Chile. Y… ahí era un recinto… de… detenidos; donde se… torturó, se mató… Nosotros sentíamos las ráfagas, porque vivíamos ahí mismo. Eh… en la noche… tipo tres de la mañana, pasaban los camiones… Eran los camiones Progreso que ahora ya no sé dónde están, porque ahora no hay camiones Progreso aquí en Chile. Eh… Y nosotros suponíamos que después de las ráfagas, eran muertos que sacaban del estadio. Yo hice muchas entrevistas, porque vivía en el estadio. Yo no vivía en mi casa. Yo vivía en el Estadio Nacional. Luego lo buscamos en… Tres Alamos, que también era otro recinto. Otro recinto que también tenían detenidos, pero ahí salieron muchos al extranjero, exiliados. Tampoco estaba. Eh… No solamente buscábamos nosotros a Pablo, sino que… yo… llevaba encomiendas… para los… colegas, porque mi esposo es profesor. Yo llevaba encomiendas para profesores… que… jamás fueron devueltas. Yo me ponía en la letra A, B, C, Ch,D, y … las de Pablo… me las devolvían. Y eso quería decir que Pablo no estaba en el Estadio Nacional. Y… tampoco fui… ayudada por un pariente, que él entraba y salía del estadio porque él se llama Roberto Schmied Sancin y fue el brazo derecho de Gordon, que ahora en este momento Gordon se… falleció…
O sea, no descansa en Paz –dice Gabriela-
No descansa en Paz… sí, porque fue un hombre terrible… malo.
Era el Jefe de la CNI –agrega Gabriela-
Era el Jefe de la CNI y mi primo fue el brazo derecho de él.
Se le pidió ayuda, incluso, y… siempre nos dijo cosas negativas. Que no podía… que no podía hacer nada… Siempre decía que no podía hacer nada… Pero… desde ahí… nos perdimos todo, adonde nos decían que podía estar, allá íbamos. Fue una lucha tremendamente grande. Dentro de esta lucha, eh… la mamá de Pablo falleció. Falleció de un cáncer, donde… siempre ella… porque después de todo, esto… más pasaba en mi casa. Y salíamos juntas. Y juntas pedimos el Recurso de Amparo y juntas lo buscamos en todas partes. Después ella empezó a agravarse y seguí la lucha yo…
¿Cómo fue en general para tu familia, esta cosa de los años de dictadura? Ya nos has contado lo que significaba la búsqueda. Lo que significó para tí y para Lorena la búsqueda. Pero en términos generales, como familia, ¿cómo fue esta cosa de la dictadura?
Bueno, fue espantosa… porque fuera de… de… pedirle, no sé a al ser supremo… que nos siguiera dando fuerzas, mi esposo fue …ehmm
¿Fue exhonerado? ¿Lo echaron?
Fue exhonerado. Sí, sí.
Ya… ¿Lo echaron del trabajo?
Sí, sí, mi esposo el once fue… el golpe del setenta y tres. El catorce ya no tenía trabajo y era lo único que él sabía hacer. Entonces… fue tan terrible… que yo tuve que dejar mi departamento, porque tuve que andar arrancando. Viví en diez partes, en diez partes, antes de vivir adonde vivo ahora, que esta fue… definitivo. Tuve que dejar mi departamento a puerta cerrada, porque eso… eso no lo conté denantes…
Ah, sí…cierto, eso no lo habías contado…
Yo vivía en la Avenida Grecia 1479 Departamento 407. Era dirigenta de las JAP…
Las JAP -dice Gabriela Zúñiga- eran las Juntas de Abastecimiento y Precio. Era una organización que se genera en la época de la Unidad Popular, del Gobierno Popular, ante el problema de desabastecimiento, se generan estas organizaciones a niveles poblacionales para poder hacer una repartición equitativa de lo que había. Dentro de las dirigentas.
Yo era dirigenta de eso… de esa organización. Y… yo no me quería ir, porque la verdad de las cosas… que yo… yo no tenía que… ¿por qué me iban a tomar detenida? Pero… mis vecinas –gracias a ellas, creo que estoy con vida-. Porque después pasaron meses y… me seguían buscando, me seguían buscando. Y no me quedó otra. Porque, primero, no tenía plata donde ir a … a… arrendar una casa; segundo… o eran las cosas materiales o éramos nosotros. Fue terrible como luché. Incluso, anduvimos vendiendo huevos para poder sobrevivir. Y eso a mí no me da vergüenza decirlo, porque fue una lucha constante, para nada más que para sobrevivir. Con mi niño, que en ese entoces, tenía doce años. Mi único hijo…
¿Cómo se llama tu único hijo?
Mi único hijo se llama, Tomás Patricio Cortés Ceballos y es idéntico a Pablo.
Hum… Ahora, eh… ¿cuáles son tus esperanzas hoy día… hoy día? En la entrevista anterior decíamos… han pasado aproximadamente, diez años de lo que se llama la transición en este país. Está… de presidente, lleva muy poco tiempo –lleva tres meses- Ricardo Lagos, que entiendo fue además tu candidato. ¿Qué esperanzas tienes en el Chile de hoy?
Bueno, yo… tengo esperanzas, sobre todo en este candidato, porque… yo lo conozco muchos años. El también estuvo exiliado y llegó a Chile con la esperanza de que él iba a hacer algo por nosotros. Yo tengo esperanza, tengo fe en que esto va a cambiar. Que va a costar, sí. Va a costar mucho, porque él tiene muchos enemigos; tanto de izquierda como también de derecha.
Y ¿a quién culpas tú… de esta desgracia que… se está viviendo; que viviste acá en… en… Chile y de la desgracia de haber tenido a tu primo detenido, desaparecido?
Para mí, mira, hay muchos culpables, Gaby, hay muchos culpables… y tú lo sabes. Pero el culpable mayor… para mí… yo digo, que este hombre… no… no tiene nombre, en lo malo y perverso que fue… es Pinochet. El mismo lo dijo y lo repetía a cada rato y se vanagloriaba con “que aquí en Chile, no se movía una hoja sin su consentimiento”. Entonces… quiere decir que él sabía todo lo que estaba pasando aquí en Chile. Porque todos los días le informaban de todo lo que estaba pasando. Entonces el único culpable para mí… es él…
¿Y tú crees que existe la justicia aquí?
Mira, te voy a ser bien franca, Gaby. Fuera de la esperanza de… saber… de que posiblemente esto tenga un vuelco… y alguna vez tengamos justicia… Yo no creo en la justicia chilena.
Bueno, de ahí entonces viene la pregunta que tú nos contabas, -de la entrevista anterior, la que no salió- ¿qué piensas del Juez Garzón? Aparte que ya lo dijiste que andas con la foto de él ahí… en la cartera. (Se ríen ambas de este hecho) Ya … cuéntanos del Juez Garzón…
Sí… el Juez Garzón para mí es lo máximo. Yo creo que en Chile nosotros tendríamos que levantarle un monumento al Juez Garzón, porque él no siendo chileno, lo ha dado todo por nuestros casos. Todo, que él ha luchado… yo sé que él ha luchado enormemente. Que no le resultó lo que él realmente esperaba… y se merecía… por todo lo que él luchó… Pero nosotros le estamos enormemente agradecidas… no tendríamos cómo pagarle… todo su esfuerzo que él hizo por nosotros. Pero alguna vez yo creo que va a tener su… su recompensa. Aquí en Chile se lo quiere mucho, nosotros, por supuesto… porque la derecha no lo puede ver…, pero… Además nosotras le dimos… un altar… un reconocimiento que ojalá lo tenga en su poder.
No. No lo tiene.
¿No? ¿No lo tiene…?
No… Mira, yo te voy a explicar… lo que pasó. Pasa que los juicios, si se mantienen, si se mantienen los juicios en España, él es parte del juicio y nosotros también. Y él no podía recibir oficialmente ningún tipo de premio, porque podía ser acusado de, no sé… de alguna cosa extraña entre las partes, digamos; entonces él se mantuvo al margen. Pero nosotros esperamos que cuando alguna de nuestras dirigentes o alguna de nosotras llegue a España, le entregue personalmente este reconocimiento que tu decías. Pero no pudo recibirlo…
Lamentablemente, porque yo también había propuesto, que los médicos legistas y antropólogos de aquí de Chile, que día a día están luchando por encontrar a nuestros seres queridos y tampoco pudieron recibir… el [reconocimiento] por lo mismo… .
Por lo mismo. Y aquí ingresamos con la última pregunta que es la más dolorosa… que es la que… bueno, la que más duele, porque la pregunta que viene del cuestionario es que si tienes esperanzas de encontrar los restos.

Bueno, yo creo que hay que aclarar, que Marcelina sí encontró a Pablo… Y… en la entrevista anterior, que no salió –insisto- fue muy doloroso para ella recordar cómo fue… que… encontró a… Pablo.
Pablo estaba dentro de los restos del Patio 29. Yo voy a contar un poquito mientras ella… [suspira]… y toma un poquito de aire. Pablo… fue… encontrado ahí… estos médicos legistas hacen un trabajo extraordinario, porque son los que determinan la causa de muerte. Y ella hizo ese proceso… extremadamente doloroso… y ahora sí parece que ella puede contar con esfuerzo.

Si… hem… bueno… eran… el Patio 29… queda… es… en el… Cem… Cementerio General. También era uno de los más grandes de aquí de Santiago. Ymmm… habíannnn 18 cadáveres ymmm tres fosas. Ahí habíannn… tres extranjeros y los otros quinceee erannn… erannn chilenos… Eh… se hizo suuu… funeral… como correspondían en una iglesia que se llama San Ignacio de aquí de Santiago. Y luego… el Hogar de Cristo donó todos los cajones y los tres extranjeros se fueron a su país. Y después nosotros, con… Laura…
Laura Atencio –dice Gabriela- es otra compañera de aquí de la Agrupación…
Sí. Laura Atencio, es una compañera de la Agrupación. Encontró a su papá ella… ehh la ayudamos… a los médicos legistas, porque tuvimos que hacer el traslado de los cajones grandes a cajoncitos pequeños, para que ellos quedaran en el Memorial… que se hizo… a la entrada del Cementerio General.
Eh… A mí me correspondió con Laura… sacar los restos… de todos… de casi los quince… porque no podía… quedar… eeeh… nada. Ni un polvito… nada, todo tenía que traspasarce a los cajones chicos… entonces… y ahí… ( se le quiebra la voz y llora y dice) voy a volver a llorar… porque no puedo, no puedo. No aguanto. No aguanto de ver algo tan terrible. Es algo tan terrible. De que yo tuve su cráneo… en… mis manos. Por estas cosas… de que… los instintos… de uno… (sigue llorando desconsolada) de saber que él jamas le… le hizo un daño a nadie. Y me entregan un certificado donde dice: “traumatismo encefalo craneano por disparo de bala”. Fuera… que antes… había sido tan torturado… Él fue tan torturado… él fue torturado… pero salvajemente… porque la última persona que lo vio… fue una doctora que fue sacada con él de allá….del… del Hospital San Juan de Dios. Y le pedía ella a los torturadores que no le hicieran nada, porque era un niño muy bueno. Y… y… ese… certificado… recuerdo que yo tengo….traumatismo encefalocraneano por disparo de bala… fuera de todas las torturas que le hicieron antes… tonces… besé su cráneo. Yo lo besé… y lo tengo pero muy patente en mi memoria. Como… él… los hoyos que tenía… por las balas…
Ha llorado mientras nos relata todo esto y aunque Gabriela ha tratado de interrumpirla un par de veces con otras preguntas, Marcelina no puede controlar el llanto, el dolor y el relato que se le viene vivo a su memoria.

Tú decías que lograron fijar la data de la fecha de cuando lo mataron y eso fue el 17 de septiembre de 1973.
Aquí y en otros dolorosos momentos, las voces de Marcelina y Gabriela se confunden de tal manera con el dolor que no podemos transcribir exactamente cómo están hablando..
Marcelina repite la fecha. 
17 de septiembre de 1973. A él lo detuvieron el 14 de septiembre y el 17 de septiembre ya estaba muerto… Y en esos días… puras torturas… puras torturas… un joven… maravilloso que nunca le hizo daño a nadie –Marcelina sigue llorando desconsolada mientras habla de Pablo. .Sigue llorando…
Yo siento… haberte… hecho de nuevooo… recuperar… esa memoria… que… tanto nos duele, y… te agradezco… y te pido disculpas… ¿aaah?, pero esas son las torpezas que uno comete…
No Gaby,… si…
Pero tú dijiste, claro están experimentando conmigo… claro, no resultó el experimento y a lo mejor con las otras compañeras no se nos va a hechar a perder la grabación.
No… pero… Mira, hemos repetido tantas veces lo mismo… que una vez más no quiere decir… Yo… quiero… terminar… agradeciéndole a estas dos personas… que… ¿Cómo se llaman?
Una se llama Sonia y otra Carolina…
Ya. A Sonia y a Carolina… pero de todo corazón lo digo… de que hayan tenido ellas la gentileza de hacer algo por nosotras. Yo sé que en todas partes del mundo hay alguien pendiente de nosotras. Yo les agradezco… enormemente… de todo corazón… les deseo lo mejor. Lo mejor en sus vidas. Y que… todo les salga bien y que este libro sea un éxito…
Y va a ser un éxito. Y también va a depender de nosotros…
Gracias, Marcelina…
Gracias, Gaby.

Nombre : PABLO RAMON ARANDA SCHMIED
Rut : 106.690 Punta Arenas
F.Nacim. : 12 4 53, 20 años a la fecha de su desaparición
Domicilio : Diagonal Cervantes 790, Depto. 218, Santiago
E.Civil : Soltero
Actividad : Estudiante 3° año de Medicina, Universidad de Chile, Sede Occidente.
C.Repres. : Juventudes comunistas, delegado estudiantil ante la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH)
F.Detenc. : 17 de septiembre de 1973

SITUACION REPRESIVA
Pablo Ramón Aranda Schmied, soltero, 20 años de edad a la ocurrencia de los hechos, estudiante de Medicina, militante de las Juventudes Comunistas, fue detenido el 17 de septiembre de 1973, en la mañana, en el interior del Hospital San Juan de Dios  donde hacía sus estudios prácticos  por efectivos Militares de un Batallón del Regimiento Yungay de San Felipe, que se encontraba apostado en la Quinta Normal y en el Instituto Nacional Barros Arana. A cargo de estas fuerzas Militares estaba el Coronel Donato López Almarza y el Capitán Mario Caraves Silva, quien encabezaba la patrulla que detuvo a la víctima.
La detención de Pablo Ramón se inscribió en tres operativos militares que se realizaron en el Hospital San Juan de Dios, los días 15, 17 y 19 de septiembre de 1973, por los efectivos Militares del Regimiento Yungay de San Felipe. Dichos operativos tuvieron como resultado la detención de 7 personas, cinco de las cuales fueron ejecutadas, mientras dos permanecen en calidad de detenidos desaparecidos. El 15 de septiembre fue detenido Manuel Jesús Ibáñez García, dirigente del Sindicato de Trabajadores del Hospital San Juan de Dios. Fue conducido al Internado Barros Arana, y el 23 de septiembre de 1973, sus familiares encontraron su cuerpo en el Instituto Médico Legal. El certificado de defunción señalaba como fecha de muerte el día 20 de septiembre, a las 7 horas, en el Puente Bulnes sobre el río Mapocho, por múltiples heridas a bala. Cuando su cuñado ingresó al Instituto Médico Legal para reconocer el cuerpo, dijo haber visto también los cadáveres de Jorge Cáceres Gatica, de Lucio Bagús y de un joven que era estudiante de Medicina.
El 17 de septiembre de 1973, también al interior del Hospital San Juan de Dios, fueron detenidos el afectado, José Lucio Bagús Valenzuela, Manuel Briceño Briceño, Raúl Francisco González Morán y Jorge Rolando Cáceres Gatica. Pablo Ramón Aranda y José Lucio Bagús se encuentran actualmente detenidos desaparecidos. Según testimonios, habrían permanecido en el Instituto Nacional Barros Arana y conducidos por sus captores a un sitio eriazo ubicado en la calle San Pablo a la altura del 7.000, en donde los militares les dieron muerte. Sus cuerpos nunca aparecieron. En cuanto a las otras personas detenidas en esta oportunidad, sus cadáveres fueron encontrados por sus familiares en el Instituto Médico Legal, todos presentados múltiples heridas de bala.
Estas detenciones se produjeron ante la presencia de numerosos testigos, todos funcionarios de dicho centro hospitalario. Incluso, la señora Ana Alvarez Oyarzún  conviviente de José Lucio Bagús  alcanzó a llegar al Hospital cuando recibió el aviso del operativo que allí se realizaba. Vio entonces cuando dos militares se llevaban detenido a Bagús.
Por último, el 19 de septiembre de 1973, fue detenido, por los mismos militares, el sacerdote católico de nacionalidad española, Joan Alsina Hurtos, quien a la fecha se desempeñaba como Jefe de Personal del Hospital San Juan de Dios. Permaneció recluido en el Instituto Nacional Barros Arana y el 27 de septiembre, su cuerpo se halló en el Instituto Médico Legal. Según el certificado de defunción, la fecha de muerte fue el mismo día de su detención en el Puente Bulnes por “múltiples heridas de bala” y “lesiones apergaminadas en la cara”.
Los operativos realizados en el Hospital San Juan de Dios fueron expresamente reconocidos por el Coronel Donato López Almarza ante el 2° Juzgado del Crimen de Santiago, donde se investigaba la desaparición de José Lucio Bagús Valenzuela. En sus declaraciones judiciales  julio de 1975  expuso que en septiembre de 1973, se encontraba al mando del Batallón del Regimiento Yungay de San Felipe, acampado en la Quinta Normal. Que en esa calidad, recibió una solicitud del Director de dicho Hospital  a la sazón el doctor Carlos Salomón Rex  para desalojar el plantel. Así, el Coronel Donato López dispuso “tropa a resguardar ese recinto y a petición expresa del Director se desalojó a aquellos funcionarios que entorpecían la labor de ese establecimiento”. Agregó que del Hospital salieron 6 o 7 personas, las que fueron puestas en libertad de inmediato.
Por su parte, el doctor Carlos Salomón Rex señaló en el mismo proceso que, después del 11 de septiembre de 1973, llegaron Militares al establecimiento hospitalario a su cargo producto de una denuncia de que allí “se fabricaban bombas”. Afirmó que ningún Jefe Militar habló con él, salvo un Teniente o Subteniente a cargo de una patrulla. Agregó que no solicitó resguardo militar ni desalojo de funcionarios.
Sin embargo, en sus declaraciones judiciales ante el Ministro Enrique Zurita, relativas a la situación particular del afectado, el doctor Carlos Salomón Rex señaló  en abril de 1975  desconocer los hechos que rodearon la detención de Pablo Ramón Aranda, sin hacer mención de la llegada de Militares al Hospital San Juan de Dios.
Además, y también en la causa de José Lucio Bagús, el director del Instituto Nacional Barros Arana en 1980, David Vergara Torres, informó a la III Fiscalía Militar de Santiago, que el 11 de septiembre de 1973 alrededor de las 10 horas y durante 24 días, el establecimiento educacional fue ocupado por el Regimiento Yungay de San Felipe. (Mayores antecedentes en el caso de José Lucio Bagús Valenzuela).
Irma Lorena Schmied  madre de la víctima  señaló ante el Tribunal, que el Decano de la Facultad de Medicina, sede Occidente, Gabriel Lobo Parga, envió un Oficio al Rector de la Universidad, en esa época el General del Aire César Ruiz Danyau, quien respondió que el afectado había sido puesto en libertad el 25 de septiembre de 1973.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
El 24 de marzo de 1974, se interpuso un recurso de amparo masivo por 131 personas ante la Corte de Apelaciones de Santiago, el que fue rolado con el N°289 74. El nombre de Pablo Ramón Aranda fue incluido en la presentación.
La Corte consultó a las distintas autoridades de la época, sin que se lograra establecer la situación particular de los amparados. El 28 de noviembre de 1974, el recurso fue rechazado. Se apeló de la resolución y el 31 de enero de 1975, el Pleno de la Corte Suprema confirmó el fallo y, en el mismo acto, acordó nombrar un Ministro en Visita Extraordinaria para que se abocara a la investigación correspondiente. La designación recayó en el Ministro Enrique Zurita Camps, quien, el 24 de febrero de 1975, instruyó el proceso rol N°106.657 en el 1° Juzgado del Crimen de Santiago.
El proceso se inició con la citación a declarar a los familiares denunciantes, los que fueron compareciendo en el transcurso de los meses. En el caso particular de Pablo Ramón Aranda, su madre declaró el 27 de marzo de 1975. En su testimonio ella entregó los antecedentes que poseía en relación a la aprehensión del afectado. Agregó que había acudido a la Quinta Normal  donde también estaba el Batallón del Regimiento Yungay  y que allí le dijeron que nada sabían de los hechos. Dijo, además, que habían sido testigos de la detención de su hijo, médicos y funcionarios del Hospital San Juan de Dios (resultaba imposible no enterarse de los operativos militares) y que incluso el doctor Parrochia había hablado con el Jefe de la patrulla militar que llevaba detenido al afectado. Más aún, Irma Lorena Schmied agregó que un dirigente del Centro de Alumnos, Patricio Lemp Miranda, le informó que el Decano Gabriel Lobo Parga le había dicho directamente a él que el Rector César Ruiz Danyau informaba que Pablo Ramón había sido puesto en libertad el 25 de septiembre de 1973.
Sin embargo, en sus respectivas declaraciones judiciales, hechas en abril de 1975, el doctor Carlos Salomón Rex  en 1973 Director del Hospital  y el doctor Carlos Esteban Parrochia Beguin, dijeron desconocer los hechos relatados por Irma Lorena Schmied.
Nada más se investigó en relación a la suerte corrida por la víctima.
Simultáneamente, se enviaron Oficios a las autoridades  todos con respuestas negativas  y se acumularon procesos por presunta desgracia, incluyendo los expedientes de 9 personas que habían sido detenidas en Isla de Maipo, algunos de cuyos cuerpos aparecieron en los Hornos de Lonquén, y las causas de Enrique París Roa y de Enrique Huerta Corvalán, ambos desaparecidos el 11 de septiembre de 1973, en La Moneda.
El 25 de septiembre de 1975  sin que se hubiese profundizado en ninguno de los casos denunciados  se cerró el sumario “por no poderse adelantar más en la investigación”. El 29 de septiembre del mismo año, el Ministro Enrique Zurita dictó fallo. En algunos casos se declaró incompetente, por estar involucrado personal uniformado (Ejército, FACH y Carabineros, respectivamente) y remitió los antecedentes a la Justicia Militar. En 22 casos sobreseyó parcial y definitivamente el proceso, por encontrarse estos en libertad y no desaparecidos. En relación a la víctima, el proceso fue sobreseído temporalmente por no “estar plenamente justificada la existencia de algún hecho delictuoso”. El 10 de mayo de 1976, la Corte de Apelaciones de Santiago aprobó la resolución del Ministro en Visita.
Años más tarde, el 14 de mayo de 1991, su padre Ramón Aranda Vargas ante el 4° Juzgado del Crimen de Santiago, rol N°143648 8 interpuso querella por la desaparición de su hijo, a raíz de los antecedentes que habían sido remitidos a dicho Tribunal por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. La causa se encuentra en tramitación en estado de sumario (fines de 1992).
Por su parte, durante todos estos años, Irma Lorena Schmied realizó innumerables gestiones administrativas tendientes a dar con el paradero de la víctima, haciendo largas jornadas de espera en el Estadio Chile, Estadio Nacional, Ministerio de Defensa, Carabineros, Investigaciones, Instituto Médico Legal, Cruz Roja. Todas ellas infructuosas. Su madre falleció después de una larga enfermedad que sobrellevó en medio de la búsqueda de su hijo. Los antecedentes antropomórficos de Pablo Aranda Schmied fueron anexados a la causa 4449 AF del 22do. Juzgado del Crimen de Santiago por el delito de inhumación ilegal, en el Patio 29 del Cementerio General, de personas no identificadas muertas entre septiembre y diciembre de 1973. El juez instructor de la causa ordenó la excavación de 108 tumbas en septiembre de 1991. De allí se exhumaron 125 cuerpos, los que fueron remitidos al Instituto Médico Legal. Informes preliminares indican que uno de los cuerpos correspondería a la víctima. En la actualidad (fines de 1992) se está a la espera de la confirmación de esta identificación.

A COMBO LIMPIO, PERO CON HONOR Néstor Alfonso Gallardo Agüero

DESAPARECIDOS

Están en algún sitio/concertados

desconcertados/sordos

buscándose/buscándonos

bloqueados por los signos y las dudas

contemplando las verjas de las plazas

los timbres de las puertas/las viejas azoteas

ordenando sus sueños sus olvidos

quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza

si ya se fueron o si no

si son pancartas o temblores

sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros

e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer

hace tres cinco siete ceremonias

a desaparecer como sin sangre

como sin rostro y sin motivo

vieron por la venta de su ausencia

lo que quedaba atrás/ese andamiaje

de brazos cielo y humo

 

Mario Benedetti. Geografías.

Todos tenemos una historia que contar. Pero algunas son dolorosas y casi no salen las palabras de nuestros labios para contarlas. Otras, aunque dolorosas y tan profundas como las de ustedes, las escuché contar con lágrimas en los ojos, pero sin odio. “Mi abuela me enseñó a no tenerle odio a Pinochet, para que pudiera vivir tranquila”, me confiesa Viviana Rodríguez, quien tenía un año y medio cuando sus padres y su tío fueron detenidos y desaparecidos. Nunca más se supo de ellos.

La cara de esta niña de 25 años muestra dolor, pero no odio ni rencor. Yo no sé que fibra tocará los corazones de ustedes, con mis preguntas sobre los seres que ustedes buscan. Necesito saber que ellos nacieron y se criaron como todo el mundo, o quizá, no eran como todo el mundo. Cómo eran, quiénes eran, cuáles eran sus esperanzas y sus metas y tantas cosas que solamente ustedes me pueden contestar para reconstruir una biografía-testimonio; para buscar la verdad y enterrar, si no sus cuerpos, al menos nuestro dolor; porque el dolor de ustedes, es el dolor de muchos chilenos y de mucha gente en el mundo que los apoya. Espero que me ayuden a escribir esta historia, esta biografía de ocho seres que, aún siendo tan conocidos como Pablo Neruda o Gabriela Mistral, pocos conocen sus nombres, quiénes fueron y cómo fueron, no tienen rostros ni nombres, sólo el recuerdo que ellos murieron asesinados por un dictador que tuvo Chile. Entre ustedes y yo, les volveremos a dar fuerza a sus nombres y a sus rostros, al menos un soplo de vida y justicia poética, ya que no los podemos traer otra vez al lado de ustedes… pongámosle vida a la vida que tuvieron…

Berkeley, 29 de abril de 2000,
casa de Fernando y Eliana Kuznetsoff.

Lección de cosas

Guillenic

La sangre de un muerto

por accidente

no es igual en la calle

a la de un muerto por

la libertad

también caído en la calle

cada una tiene su manera

de ser roja y de gritar

Gabriela Zúñiga: Entrevista número tres y es a Silvia Gallardo Agüero, hermana del detenido desaparecido, Néstor Alfonso Gallardo Agüero, quien desapareció el 28 de septiembre de 1974, a la edad de veinticinco años. El era egresado de contabilidad y al momento de su detención había congelado o suspendido, sus estudios en el tercer año en Economía, en la Universidad de Chile.

Silvia, ¿cómo estás tú? Buenas tardes.
Buenas tardes. Estoy muy bien.

Qué bueno que estés bien.
Y muchas gracias por esta entrevista. Y la posibilidad de poder comunicar nuestra historia a otras personas.
Hay que agradecer a estas chiquillas, que tienen la inquietud de contar eeh… nuestras historias. Tú eres la hermana. La… la mamá de Silvia hay que aclarar, y la mamá de Néstor Alfonso, ya está enferma, ya está viejita, y la búsqueda de siempre, ha sido de la hermana, de Silvia, yo te conozco, ¿hace cuánto?…. Hace veintitantos años que andamos buscando; así es que Silvia va a tratar de reconstruir esta parte de la historia. Yyyy cuéntanos ¿qué sabes tú, que supiste tú a nivel de la familia? ¿Qué te contó tu mamá acerca de cómo nació Néstor?
Ella trae anotadito –dice Gabriela Zuñiga entre risas y seria- aaah… ella trae anotadito… porque le preguntó a la mamá.
Bueno. Mi hermano Néstor Alfonso… Nosotros le decíamos, Alfonso no más; eeeeeehm… nació en la casa con matrona y con practicante, porque parece que la cosa fue más o menos de urgencia. Nació bien… eeeh en el noveno mes, fue parto normal y nació sano. No era ni flaco ni gordo…
Ella se está adelantando a las preguntas… .-dice Gabriela riéndose. Silvia también se ríe.- ¿Era bonito o era feo?
Era muy lindo.-Se ríen ambas-. Sí, bastante eeeh grande. No sé exactamente cuánto medía, pero era bastante grande en su tamaño al momento de nacer.
¿Era gordito o era flaquito?
Era más bien gordito, rellenito.
Ya. ¿Qué te contó tu mamá? ¿Cómo creció este niñito? ¿Creció sanito… cómo creció
Sí. Creció sanito, fue un niño tranquilo… estudioso. Nunca dio problemas. (En este punto, quien nos hace de entrevistadora, comenta- ‘oye, ni un detenido desaparecido ha dado nunca, nunca problemas. Parece que eran muy especiales) – responde Silvia. Fíjate que cuando me toque contar el cuento de mi desaparecido. No. Era bastante más normalito él. Fíjate… que no…no…no. Yo ya estoy entrando en sospecha, todos eran super, güeeeenos y super estudiosos. ¡Qué bueno! Qué bueno que hayan sido así, estos muchachos y estas muchachas que desaparecieron. Ahora, cuéntanos eeeh indudablemente no era hijo único. ¿Cuantos hermanos, o hermanas?
Cuatro. Tres hermanas mujeres, mayores, y él era el menor.
Humm y era un matrimonio, papá, mamá… ¿sí?
Papá, mamá, y… las tres hermanas y, él, regalón.
Me imagino…¿Cómo era… la personalidad en la infancia de Néstor Alfonso? O de Alfonso.
Era un niño tranquilo que le gustaba jugar en la casa, inventaba sus juegos, sus cosas, tenía sus juguetes; no le gustaba salir a jugar con otros niños. Nació en una ciudad… en un pueblo chico, que estáaaa… como a 850 kilómetros al sur de Chile, de la capital…
¿Adónde era?
En La Unión, en la provincia de Valdivia.
Humm, humm
Así es que allá, la vida, bueno, en un pueblo chico, la vida es siempre más tranquila. Los niños juegan en sus casas…, además en el sur hace frío, llueve, así es que él… prontooo… aprendió a leer…. Jugaba… Leía mucho. Siempre, toda su vida. Le gustó mucho leer. Toda su vida le gustó leer. Inventaba sus propios juegos. Se fabricó incluso un tablero de ajedrez con todas sus piecesitas talladas en madera.
¿Las tallo él?, le pregunta Gabriela.
Cuando era niño… sí… eeeh ¿qué más te cuento? ¿De niño?
De la adolescencia. A ver…
eeeh… De la adolescencia… Ya. Él estudió en el Instituto Comercial. Después del colegio, el Liceo y en el Instituto Comercial y ahí empezó de contador. Era dirigente estudiantil,-¿cuando estaba en el colegio?, pregunta Gabriela- cuando estaba en el Instituto Comercial… eeeh… Tendría que decir que desde el primer año que entró al colegio, a la escuela primaria, en ese entonces, él sacó siempre el primer lugar en el curso. Silvia se ríe y comenta: ‘mi amiga se ríe, pero es verdad.’
Ja, ja, ja se escucha la risa de Gabriela, que comenta, está bien. Está bien.
Eeeh. O sea, mi padre fue siempre– porque él falleció el año pasado- mi padre fue siempre muy organizado y ordenado y tiene todos los certificados de mi hermano, los diplomas y todas esas cosas. Entonces… por eso lo digo yo con causa.
Con conocimiento de causa –le agrega Gabriela. -Tiene prueba- dice Gabriela otra vez riendo.
Con conocimiento de causa -repite Silvia. Tengo además pruebas, tengo todos los certificados de notas anuales, certificado de buena conducta, certificado de mejor compañero. Realmente era así, era así. Entonces…
Ya. Yo no lo pongo en duda, pero llevo tres entrevistas y las tres… todos los tipos nunca quebraron un güevo. Nunca hicieron, nada eran todos fantásticos… yo no lo pongo en duda, pero entonces… me da risa… ¿no? Está bien… ya ¿Tienes una anécdota que contarnos acerca de tu hermano?
Bueno, cuando niño, empezamooos por ejemplo, cuando tenía cinco años,-ya, primer año, a los cinco años y medio estaba en primer año- eeeh tuvo una pelea con un compañero, que era muy prepotente, muy insolente, y él se defendió. Y se defendió y delante de profesores, del inspector del colegio, eeh los dejaron que peleara porque peleaba bien y peleaba limpio. Después lo felicitaron a mi papá que tenía un hijo muy valiente y muy correcto.
¿A puñetes fue?
Sí… pelearon a puñetes… y los profesores los dejaron que pelearan a puñetes, porque se estaba defendiendo de algo que correspondía defenderse. Y looo y después a mi padre lo felicitaron que tenía un hijo valiente y que era…
Güeno pa’ los puñetes -acota Gabriela entre risas. -Ahora ¿tú sabes de sus metas como estudiante, sus proyectos sociales… profesionales?
Sí, bueno. Él estaba estudiando Economía y … él tenía muchas intenciones, bueno eran sus deseos de lleno desde el momento que ingresó a este movimiento de….
Sí, dígalo no más… dice Gabriela sin miedo- de Izquierda Revolucionaria –al MIR, acota Gabriela otra vez.
Al MIR, él tenía… él se consagró de lleno a tratar de hacer algo, de lograr cambios en este país, para que hubiera igualdad de oportunidades, que no hubiera pobreza, ni… todas esas cosas que todavía existen en este país. Esas eran sus metas. Trabajar en eso.
¿Y cuando chico?
Cuando chico, cuando niño, sus metas eran estudiar; leía mucho, él jugaba, él jugaba, practicaba deportes, jugaba y hacía crucigramas; todas esas cosas. Él era un niño tranquilo; estudiaba mucho y su pasión era leer. Se devoraba los libros.
Ahora dime. ¿Sabía la familia? ¿Ustedes sabían cuál era la vida que llevaba él en términos políticos; lo que él hacía?
Bueno, sí, claro que sí. ¿Su tendencia? Nosotros la sabíamos. Porque ya desde que estaba en el Instituto, un adolescente de quince o dieciséis años, el tenía correspondencia y recibía diarios de Cuba y de otros países. Tenía intercambio y… y… fue invitado a Cuba a un encuentro de juventudes.
Póngale año –dice Gabriela.
Cuando él tenía como diecisiete años, quizá, fue en el año sesenta y siete.
Bueno, yo me sé esa historia, porque yo la conozco, -dice nuestra entrevistadora- pero quiero que tú la cuentes. ¿Él se fue a Cuba y tú lo ayudaste para que se fuera a Cuba?
Claro, porque ese era el sueño máximo. Su sueño máximo era ir a Cuba. Él era un idealista y encontraba que la revolución cubana, el Ché Guevara y todo eso, eran un ejemplo, para Latinoamérica y todos los jóvenes. Entonces, hubo mucha influencia del Ché aquí en Chile con los jóvenes, en esa época. Entonces, para él era el sueño máximo poder ir… y claro, yo lo ayudé. (Se fue vía Francia, me contaste, le dice Gabriela a Silvia ). Sí. Tuvo que viajar… No habían vuelos directos de Chile aaa La Habana. Así que se fue vía Francia, porque no habían vuelos directos a La Habana, en esa época desde Chile. Estuvo en París… después siguió a La Habana y de regreso, lo mismo…. Tenía dieciseis o diecisiete años…
Ahora, bien. Dime, ¿tenía tu hermano algún tipo de religión? ¿Creía en Dios o no creía en Dios? ¿Era católico, musulmán, judío? ¿Qué era?
Bueno, al principio como… se usa acá, en ese tiempo sobre todo, los niños eran bautizados de inmediato. Cuando nacían eran bautizados. Después, como a los ocho años, hizo la comunión; la primera comunión y todo eso. Pero, yo creo que después, él fue madurando y ya no era religioso, o sea… no tenía ninguna religión; no practicaba ninguna religión.
Pero ¿tú sabes si hacía trabajos voluntarios en la comunidad? ¿Desarrollaba algún tipo de actividades de esa naturaleza?
Me parece que mucho, sí. Porque bueno, cuando él entró a la universidad, se vino a Santiago y nosotros seguíamos en Valdivia. Pero él trabajaba y estudiaba. Incluso, no quería que de la casa le mandáramos dinero, incluso el dinero de nuestros padres. Él decía, tengo. Yo gano dinero. Además de eso, él hacía cosas. Toda su vida estuvo dada a hacer cosas por los demás. Él se entregaba a los demás… siempre.
¿Hizo algún tipo de actividad con otra gente de su edad, de tipo artístico, como el teatro, tocar guitarra?
Si, eeh tocaba guitarra eeh tocaba flauta también. Guitarra, flauta.. Era muy deportista también. Jugaba basketball… fútbol. Lo que más le gustaba sí, era el basketball. Y que como allá, ciudad del sur, en Chile, llueve mucho hay más gimnasios, más lugares cerrados para practicar deportes.
¿Tú sabes si él escribía en algún diario juvenil, o escribía poesías, cuentos?
En el colegio no más y como fue dirigente estudiantil, sé que había un diario mural en donde escribía siempre cosas.
¿Tú quisieras destacar algo especial de tu hermano?
A ver, ¿qué podría decirte de él? ¿Que decirte que ya no te hayan dicho otras personas sobre sus seres queridos?
Dígalo no más… pues.
Era una persona digna, recta, correcta, responsable.
Él pensaba en el bien común, más que en el bienestar propio. Tal es así, que congelo sus estudios… y hubiera sido un muy buen economista, porque siempre fue brillante en todo lo que él hacia. Hubiera ganado muchísimo dinero y todo eso si hubiera seguido ahí. Pero él, no, prefirió dedicarse a la causa de eeeh, de trabajar por la gente, por los cambios y esa era su vida al momento que lo hicieron desaparecer…
Y dime, ¿tendía a enfermarse o era super sano?
Era sano. Era sano, sí.
Bueno, ya nos contaste que le gustaba los deportes, concretamente, el basketball y ¿qué pasaba con el fútbol, por ejemplo?
Sí, jugaba fútbol, pero no tanto…
¿Practicó en el barrio, en la escuela?
Con los compañeros en la universidad y en el Instituto Comercial. Desde que era adolescente que jugaba, pero más que fútbol, él jugaba basketball.
¿Tú crees que las ideas que él tenía, acerca de la vida o la forma de ser como tú nos cuentas que era, lo hacían diferente a la gente del grupo familiar?
Sí, muy diferente a los demás integrantes de la familia. No así a mí, que siempre andábamos medios empatados en las ideas….
Pero tus hermanas, sí eran distintas…
Sí, por supuesto. Mis hermanas eran totalmente distintas. Eran diferentes.
Aproveche, mijita. Aproveche de descargarse… –y se ríen ambas. Silvia dice firmemente, no, no, no… y se ríe.
Eran diferentes. Nunca estuvieron de acuerdo con lo que mi hermano hacía o lo que pretendía. Los ideales de él para ellas, eran un absurdo. Porque según ellas él lo que debía hacer era simplemente, terminar su carrera, ser profesional, ganar dinero y pasar una buena vida. Por lo menos, esa ha sido la vida de ellas.
Y cuéntanos ¿qué ilusiones, qué sueños puedes haber tenido tú o tu familia o tu madre o tu padre en relación con Alfonso? Esos sueños que uno tiene para con otras personas ¿no?
Bueno, para mí, que mi hermano hubiera, logrado, logrado, realmente concretar sus ideales. Que este país realmente hubiera tenido cambios; que no hubiera niños con hambre, gente que sufre por tantas privaciones, o sea, cambiar el sistema. Porque hay muchas cosas que cambiar para que las cosas no sigan como ahora.
Ya. Ahora, ¿cuán dolorosa y trabajosa fue la búsqueda de tu hermano en el período de Dictadura?
Bueno, primero, nosotros no sabíamos que él estaba detenido. No sabíamos que estaba desaparecido, porqueeee él vivía solo. Hay una parte que no dije antes, que él se casó y alcanzó a estar casado muy poco tiempo, porque vino el Golpe Militar y la señora se fue para Argentina. Entonces, él tuvo que abandonar la casa en donde vivía en Temuco en ese momento y se vino a Santiago y después de un año de estar acá tratando de hacer algo contra la Dictadura, fue detenido.
De la mujer de tu hermano, nunca más se supo. O sea, digamos, se fue, ella se fue. ¿Se fue y hace su vida fuera de Chile?
O sea, él se casó con una niña argentina, que estudiaba aquí en Chile en la universidad. Y cuando fue el Golpe, ella, por seguridad, se fue ella para Argentina. En realidad, yo ayudé a mi hermano para que él se hubiera ido del país. Pero él no quiso irse. Dijo que no sacaban nada con irse ellos, los dirigentes, qué sé yo y dejar a la gente sola, al pueblo solo, padeciendo, con todo lo que se venía encima. Entonces él dijo que no, que él no se iba.
¿Y entonces, cómo empieza esta cosa de la búsqueda? ¿Cómo se enteran ustedes que él desapareció? ¿O qué está detenido por lo menos?
Nosotros presentamos el recurso de amparo… porque…
Perdona, tú dijiste hace un ratito que ustedes no supieron de la detención; uds. no se enteran del momento mismo de la detención.
No, nos enteramos y no nos enteramos; simplemente él nos iba a ver cada cierto tiempo y nos decía que nos iba a ir a visitar y como no apareció, no fue, nosotros hicimos la denuncia de detenido desaparecido. Después, la esposa avisó desde la Argentina, que ella por medio de una embajada, había sabido de que mi hermano había sido detenido y había sido baleado. Entonces, eso nos confirmó la sospecha que teníamos de que estaba detenido desaparecido.
¿Cuánto tiempo pasó entre que ustedes se enteraron o ponen la denuncia y el minuto que fue detenido?
Eeeeh A ver… pasaron como cuatro meses.
A él lo detuvieron el 28 de septiembre y ustedes toman informe o confirman esa detención, tres meses después. O sea, en diciembre, por ahí.
Claro, por ahí. Incluso, hicimos la presentación, aún sin que nos hubieran confirmado la detención. Porque ya hacía mucho tiempo que nos nos llamaba ni nos visitaba. Como nosotros no lo podíamos ubicar a él, porque no teníamos su dirección. Él vivía en el Centro de Santiago, en un departamento, pero nunca nos dio la dirección por seguridad, tanto para él como para nosotros.
Entonces, solamente teníamos que esperar que él me llamara a mí, para decirme cuándo iba a la casa porque mis papás vivían conmigo.
¿Y cómo fue entonces en diciembre?
Confirmamos que lo habían detenido, primero por el Comité Pro Paz. Primero hicieron la denuncia mi padre con mi cónyuge y después él estuvo trabajando dos meses ahí en el Comité Pro Paz.
Entonces, al principio yo no iba, porque yo, yo, estaba muy mal. Yo quedé pésimo. Por muchos años yo estuve muy mal.
No ha mejorado mucho mi amiga, poh. Mi perrita, hermosura, le está bajando la penita -dice nuestra entrevistadora y sentimos en la cinta que la abraza con cariño- venga p’aca coshita, póngale la lágrima no más, mi huacha, linda. ¿Apagamos esto?
No, no lo apagamos. Yo pensé que iba a ser más fuerte, pero… no, no lo pare…-se siente el llanto de Silvia en la grabación…
Párelo si le da penita…
Bueno, eehm, entonces, a raíz del golpe que fue como mil terremotos juntos, tuvimos queee partir todos de Valdivia y dejar abandonado todo prácticamente. Le cuento, mi cónyuge y yo, fuimos exonerados, echados de nuestros trabajos por ser izquierdistas.Entonces, tuvimos que empezar a consumirnos lo que teníamos. Primero, vendimos un vehículo, después el otro, porque teníamos un auto cada uno. Se vendieron y se consumieron, porque la familia toda, tenía que comer. Mi padre tenía una jubilación pequeñísima, él jubiló por invalidez, por un problema a la columna, entonces… bueno, había que seguir adelante. Después se consumió el dinero de otra casa, porque trabajo no encontrábamos ninguno, porque estábamos en lista negra. Bueno, estuvo trabajando en el Comité Pro Paz él y ahí se hizo la denuncia, él se enteraba de algunas cosas que ocurrían y me mantenía informada. Después yo encontraba trabajos esporádicos, que duraban un par de meses, hasta que les llegaba la información de la lista negra y chao de nuevo, y entonces tuve varios trabajos que duraban muy poco tiempo. Eeh, ese es otro tipo de tortura para la gente, porque… los que no eliminaron ellos o detuvieron o exiliaron o la gente exonerada, que se quedó en este país, que no tuvo ninguna opción prácticamente, solamente tratar de sobrevivir en este país. Después de eso, como yo no trabajaba y él se informaba con mi papá, que era el que visitaba el Comité Pro Paz y la Vicaría al principio… después aparecí yo, haciéndolo y participando en las asambleas y participando en las denuncias, recibiendo los palos de los pacos y respirando los gases y las bombas lacrimógenas y todas esas cosas hasta ahora, que… llevamos ya cuantos años… tratando de saber algo de ellos…
¿Tienes alguna esperanza… hoy día?
¿Hoy día, de que aparezca? Yo creo que ahora porque todos están interesados en este país ahora de que aparezca, porque al parecer, todo indica que lo que quieren es, por fin, ponerle punto final a este asunto. Yo creo que la gente ahora va a informar, porque hoy día incluso llamaba el Presidente del Comité Episcopal, que las iglesias, los curas, las capillas, todo el mundo, está dispuesto a escuchar anónimamente las denuncias, los datos, la información, de si algo saben de dónde pueden haber detenidos desaparecidos.

La fecha que menciona Silvia, es 6 de julio de 2000.
Lo que ella nos cuenta en esta entrevista, tiene relación con los resultados emanados de una Mesa de Diálogos que se instaló en Chile, en que nosotros-la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile- nosotros no participamos y tampoco estamos de acuerdo en el contenido de los resultados de esa mesa, pero que ha movilizado al país, en torno a la búsqueda o a la entrega de los restos, pero en términos arqueológicos, que no tiene que ver con la justicia y eso es lo que Silvia está comentando en este minuto. En el Chile de hoy, 6 de julio de 2000, existe alguna esperanza, nos dice ella, de que encontremos restos. Pero sólo eso, restos…

Sí, sí. Yo creo que vamos a encontrar porque…, o sea, la oposición, los derechistas de este país, quieren ponerle punto final y les sirve esta Mesa de Diálogos, y les sirve este asunto, porque están desesperados, como vuelvo a reiterar, terminar, esto que para ellos es una pesadilla. Eeeh. Porque nuestra organización ha sido fuerte y firme y ha peleado tantos años. Por todo lo que le pasó a Pinochet en el extranjero, ya no hallan cómo terminar con el tema. Entonces, ahora se van a enfrascar todos a dar información, por todos los medios que se están abriendo, por todos los canales, para que la gente hable y digan entonces, dónde se pueden encontrar los restos. Lo terrible va a ser cuando los encontremos… –su voz se quiebra-… cuando veamos qué cosas les hicieron… Cuando nos informen… qué cosas les hicieron… y de qué murieron…, porque…, los pocos compañeros que se han encontradooo… en la formaaaaa que han estado… sus… restos, sus huesos, por ejemplo… ha sido de múltiples fracturas y balazos por… cualquier parte… y y… un tiro de gracia en la nuca; entonces… lo terrible va a ser cuando a uno le entreguen, a uno le digan, esto… es… lo que era… tu familiar…
¿A quién culpas de esta desgracia que estas viviendo tú, que vivimos en Chile, durante la Dictadura y por la desgracia de la existencia de nuestros familiares como detenidos desaparecidos?
Bueno, en primer lugar, eeh, los militares, porque desobedecieron la Constitución. Porque Salvador Allende fue elegido por votación popular y fue después confirmado por el Congreso pleno, tanto diputados como senadores. O sea, asumió con todas las de la ley el gobierno socialista en Chile, y la derecha… no podía permitir eso… Entonces, son tan culpables los militares… que usaron la violencia… no respetaron la Constitución, no respetaron ni el Palacio de Gobierno, ni al Presidente… como la derecha misma, como Onofre Jarpa y todos los tipos como él que… usaron a los militares… para que esta cosa ocurra… así es que culpo a la Derecha de este país y a los Militares…
¿También por la desaparición de nuestros familiares?
De la detención de nuestros familiares, porque… en todos los grupos que hubo de secuestros… y detención de familiares, que después los dieron por desaparecidos… participaban tanto civiles como militares. Sobre todo en el sur de Chile o en los campos de Chile; hubo mucho abuso de los patrones, de los derechistas, de los latifundistas, que ellos juntos con carabineros o militares detenían a gente que después nunca más apareció…
¿Silvia, tú crees que existe justicia en Chile? ¿Hay justicia aquí?
Se escucha un largo suspiro de parte de la entrevistada… un ‘pfuuu… y luego nos dice:
Aparentemente… como que se abriera una ventana, una esperanza de que puede haber justicia aquí en Chile. Hay casos que se han llevado adelante, pero como hemos visto, la experiencia nos ha demostrado, hay muchos casos que después de investigar se les ha aplicado la Ley de Amnistía. Esa es la espada que nosotros tenemos encima, de que aunque los juicios, aunque haya un juez valiente que se decida a llegar a fondo… en la investigación, después que se ubican los culpables y todo, se aplica la Ley de Amnistía… entonces… claro, aparentemente, hay justicia. Pero realmente… No. No creo que haya justicia. No, no se concreta en el fondo la justicia…
Ya. ¿Y cuéntanos qué piensas del Juez Garzón?
¿El Juez Garzón? Es un tema aparte.
¿Por que tan tema aparte?
Porque es un hombre muy correcto, muy valiente. Yo lo admiro mucho y lo respeto, por todo lo que ha hecho hasta este momento y espero y confío, que las investigaciones que él está haciendo y el juicio que pretende llevar adelante, algún día lo logre. Porque en él tengo mucha confianza.
Algo tú nos decías hace un ratito atrás, pero por seguir el orden de las preguntas… pero tú ya un poco lo desarrollaste en la entrevista. ¿Tienes ahora esperanzas de encontrar los restos de tu hermano?
Yo creo que sí van a aparecer.
¿Los de tu hermano?
Sí. Yo creo que sí van aparecer. Aunque, como dijo Romo, la otra vez, uno de los que detenía a la gente, incluso el que detuvo a mi hermano… él dijo… -se le quiebra la voz- que muchos fueron tirados al mar, a la montaña, a los volcanes… Yo creo, que sí van a aparecer. Y confío en que mi hermano va a aparecer. Y no sé que va a pasar en ese momento…-su voz se nubla…-
¿Que va a pasar contigo?
¿Qué va a pasar conmigo? ¿Qué va a pasar conmigo? No sé.
Vamos a tener que apuntalarnos.
Sí, vamos a tener que apuntalarnos.
Vamos a tener que apuntalarnos, vamos a necesitar mucho cariño y comprensión en esos días, de nuestro grupo.
Mi mamá en este momento tiene ochenta y cuatro años, está muy viejita. Para ella fueee un duro golpe cuando desapareció mi hermano… prácticamente ahí la vida para ella terminó… y es casi ciega. Ha tenido tres trombosis… –se escucha el llanto de la entrevistada– casi no escucha… y tiene varias otras dolencias más…
Usted pues mi’jita que ha hecho todo por todos. Yo tengo que contarle a estas amigas chilenas-americanas que, bueno, Silvia es una terrible mujer, es muy amiga mía. Es apoyadora de todo el mundo; pero no se apoya a sí misma, la negra esta, poh. Apoya a su mamá y está en la búsqueda de su hermano. Yo te quiero mucho y además de quererte mucho, además de quererte mucho, te admiro, loca. ¿Como tanto?, digo yo, ¿cómo esa capacidad de dar, dar y dar? Me encantaría tener la mitad de esa capacidad… Ya pues, ya estamos casi terminando… y le dio más pena…

Las lágrimas de Silvia caen lentamente en nuestra grabación..

Nombre : NESTOR ALFONSO GALLARDO AGUERO
Rut : 224.118 / 5.911.205 de Santiago
F.Nacim. : 12 05 49, 25 años a la fecha de la detención
Domicilio : Manuel Rodríguez 1023, Temuco
E.Civil : Casado
Actividad : Estudiante de Ingeniería Comercial
C.Repres. : Dirigente Regional del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Temuco
F.Detenc. : 28 de septiembre de 1974


SITUACION REPRESIVA
Néstor Alfonso Gallardo Agüero, casado, estudiante universitario, dirigente regional del MIR de Temuco, fue detenido durante el mes de septiembre de 1974 en la ciudad de Santiago. El último día que fue visto por su familia corresponde al día 16 de septiembre de ese año.
Su padre, don Néstor Narciso Gallardo Olivares, relató en la querella por secuestro presentada ante el señor Ministro en Visita Extraordinaria, don Servando Jordán López, que había sido informado por una persona de nombre Héctor René Guerrero Alvarado, quien estuvo detenido junto a su hijo en el recinto de Cuatro Alamos, que la aprehensión del afectado tuvo lugar el día 28 de septiembre de 1974 en la calle y fue practicada por cuatro civiles armados que lo habrían conminado a bajarse de un automóvil en el que viajaba, disparándole en un brazo. Esta versión la obtuvo el testigo por el propio relato de Néstor Gallardo, encontrándose ambos detenidos.
La circunstancia de haber sido herido a bala al momento de la aprehensión, le fue también corroborada al padre por un asilado en la Embajada de Italia, que no ha sido identificado, quien le entregó los mismos detalles. Por su parte la cónyuge del afectado doña María Ester Serpa, de nacionalidad argentina y residente en su país a la fecha, obtuvo una información similar que le entregara el Vice Cónsul de Italia en Buenos Aires, en el sentido que Néstor Gallardo se encontraba arrestado y en grave estado de salud.
Con anterioridad a su arresto el afectado era intensamente buscado por los servicios de seguridad. Incluso esto fue comunicado por la prensa, que lo sindicaba como miembro importante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y prófugo de la justicia.
Es así como, el 25 de marzo de 1974, el diario La Tercera publicó entre sus titulares uno en el cual se decía textualmente: “Plazo fatal de 15 días de Miristas prófugos” señalando en el contenido de esta noticia que diversas personas, entre las cuales Néstor Gallardo, debían presentarse voluntariamente a la Fiscalía Militar de Cautín ante un Consejo de Guerra que los enjuiciaría por su calidad de miembros del MIR. Decía la publicación que eran “requeridos por existir responsabilidades en su contra como miembros de la citada organización extremista, que echó fuertes bases en la región durante los tres años de gobierno de la fenecida Unidad Popular”. Agregaba que de no presentarse “agravarán sus delitos” y que sus nombres serían remitidos al Ministerio del Interior para solicitar su detención.
Una información similar entregó el diario El Mercurio en su edición del día 27 de marzo de 1974, bajo el título “Empieza el proceso al MIR” refiriéndose a preparativos para un Consejo de Guerra a celebrarse en la ciudad de Temuco, en el que iban a ser sometidos a proceso altos dirigentes de ese movimiento. En ésta se menciona a la organización regional del MIR, atribuyéndole a Néstor Gallardo Agüero la calidad de miembro del Secretariado Regional y Encargado de “Logística”, y conocido como “David”.
En años posteriores y en las acciones judiciales realizadas para ubicarlo, se conoció que la Dirección General de Investigaciones recibió cuatro UBIDET (ubicar y detener) en contra del afectado, emanados del Servicio de Inteligencia Militar y de los organismos de inteligencia que se individualizaban como CAJSI y SICAJSI de fechas 13 de marzo, 10 de agosto, 12 de septiembre y 10 de diciembre de 1974. De estos antecedentes se desprende sin lugar a dudas que el afectado era buscado por servicios de seguridad del régimen militar para detenerlo.
Conforme a declaraciones de testigos, Néstor Gallardo Agüero estuvo preso en el recinto de reclusión de Cuatro Alamos entre septiembre y octubre de 1974.
Cristián Van Yurick Altamirano arrestado por agentes de la DINA en julio de 1974, señaló en declaración jurada prestada ante notario, que vio entre numerosos detenidos en el recinto de Cuatro Alamos al afectado: “Todos los siguientes pasaron por la pieza 13 y por José Domingo Cañas: Néstor Gallardo Agüero, estaba herido a bala en un brazo, estaba vinculado a Valparaíso, parece”. Señala este testigo en el cuerpo de su declaración, que en esa misma fecha y época fueron también detenidas otras personas ligadas a actividades políticas en Valparaíso, las que también están actualmente desaparecidas, como son Sonia Bustos Reyes, Roberto Chaer Vásquez, Héctor Zúñiga Tapia, María Cristina López Stewart, Mario Calderón Tapia y Ariel Salinas Argomedo.
Otro testigo de su reclusión fue Manuel José Salinas Letelier quien, en declaración jurada de 19 de noviembre de 1976, dice haberlo visto en Cuatro Alamos entre julio y noviembre de 1974, fecha de su estada en ese lugar. Dice este testigo: “En Cuatro Alamos estuve en la misma pieza (la N°13) con varios de los detenidos por la DINA y no reconocidos por el gobierno como tales, muchos aparecieron en la lista de los 119 “miristas muertos en enfrentamiento en el extranjero”, según informó la prensa en julio de 1975. Luego menciona a las personas que recuerda allí entre las cuales individualiza, entre otros, a Arturo Barría, los hermanos Antequera, Galo González, Carlos Gajardo, David Silberman, Ariel Salinas y Néstor Gallardo. Agrega en declaración que: “A todas estas personas las vi entre los meses de agosto y septiembre porque pasaban por la pieza trece”.
Con fecha 15 de julio de 1975 el diario La Tercera de la Hora publica un titular aludiendo en forma directa a la persona de Néstor Alfonso Gallardo Agüero a quien sindica como el terrorista internacional apodado “Carlos”, a la fecha muy requerido por la policía de varios países. Señala esta noticia… “se trataría del mirista chileno Néstor Alfonso Gallardo Agüero, de 26 años, contador, casado con una profesora. Hace más de un año desapareció de nuestro país y no se ha registrado en las listas de asilados ni expulsados. Sencillamente, al parecer, huyó del país cuando las fuerzas de seguridad chilenas comenzaron a aprehender a diversos miristas, entre ellos a Miguel Enríquez, que cayeron a sangre y fuego. Es considerado extremadamente peligroso y audaz, de modo que hay un gran porcentaje de suposición que sea él”. La publicación mostraba además una fotografía del afectado con la leyenda: “Esta es la foto del mirista chileno Néstor Alfonso Gallardo Agüero, que se estima sea “Carlos”, el temible terrorista que mató a dos policías y otra persona por motivos políticos en Francia”. El mencionado terrorista Carlos no era Néstor Gallardo Agüero y a julio de 1975 llevaba 9 meses detenido por la DINA.
A los pocos días de esta noticia, una nueva alusión por la prensa se hace a la persona del afectado. El diario El Mercurio del día 23 de julio da su nombre en una lista de 60 personas de filiación mirista, presuntivamente fallecidos en el extranjero. Esta información reproducía un supuesto cable publicado por una revista argentina llamada LEA, la que posteriormente se supo no tenía editor ni dirección responsable y que apareció en ese número exclusivamente. A esta información se agregaba otra nómina de 59 personas muertas en Argentina.
Cabe señalar que la totalidad de los incluidos en dicha nómina corresponden a 119 personas detenidas en Chile por los servicios de seguridad y desaparecidos hasta la fecha.
Con respecto a esta información, el Mayor de Ejército Enrique Cid, contestó a Oficios en que se le recababan antecedentes en investigaciones judiciales: “No hay antecedente oficial que las personas nombradas en las nóminas publicadas por LEA o O’DIA hayan fallecido en el extranjero, tampoco hay antecedentes de que hayan salido del país (de haberlo hecho tendría que ser en forma clandestina); y que las autoridades de los países de las publicaciones nada han informado sobre el particular”.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
Con fecha 17 de febrero de 1975, el padre del afectado, don Néstor Gallardo Olivares, presentó un recurso de amparo en su favor que llevó el rol 243 75. En dicha presentación se solicitaron informes al Ministerio del Interior, a la Dirección de Inteligencia Nacional, al Jefe de Zona en Estado de Sitio, al SIM, SIMCAR, al Hospital Militar y al Hospital de la FACH a fin de que entregaran antecedentes sobre su arresto. No se accedió a todas las peticiones, pero se ofició a la Jefatura de Estado de Sitio y al Ministerio del Interior, respondiendo ambas instituciones que no tenían antecedentes al respecto. El recurso de amparo se rechazó el 24 de marzo de 1975.
A petición del recurrente de amparo se continuó con la investigación de presunta desgracia en la desaparición de Néstor Gallardo Agüero, ante el Segundo Juzgado del Crimen de Santiago en la causa rol 83.236 8. En dicho proceso se realizaron otras diligencias, tales como requerir información del Servicio del Registro Civil e Identificación para conocer si tenía antecedentes penales, la que fue respondida negativamente en el sentido que no los tenía; Oficio al Servicio de Gendarmería para saber si se encontraba detenido, también respondido negativamente y Oficio a la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos que también contestó que no poseía información.
En este mismo proceso y en la investigación realizada por el Servicio de Investigaciones se determinó que el afectado tenía antecedentes políticos registrados en esa repartición como dirigente político del MIR, con nombre político “David”. También en esta investigación se dio cuenta de las órdenes de detención que registraba en su contra Néstor Gallardo Agüero.
Asimismo en esta causa se requirió información sobre la existencia de órdenes de detención emanadas de la Fiscalía Militar de Cautín que según los diarios tramitaba un proceso en contra del afectado. Este Oficio fue contestado por el Ministerio del Interior señalando que de ese Tribunal Militar no había emanado ninguna orden al respecto.
Después de la aparición de la noticia que Néstor Gallardo Agüero había fallecido en Argentina en rencillas entre miristas, se pidió al Ministerio de Relaciones Exteriores que informara sobre estos hechos. La respuesta fue que: “…la noticia publicada por la revista LEA de Buenos Aires, habría provenido de México vía FONEL (Fondo Editorial Latinoamericano) agencia periodística especializada en actividades marxistas”. Y agrega este Oficio: “No hay antecedente oficial alguno de que las personas nombradas en las nóminas publicadas en LEA y en O’DIA hayan fallecido en el extranjero”.
Con fecha 9 de diciembre de 1975 se dictó sobreseimiento en la causa porque “no se encuentra justificada la existencia de un delito en los hechos denunciados”. Esta resolución fue aprobada por la Corte de Apelaciones el 26 de diciembre de ese año.
En agosto de 1979 el padre del detenido, don Néstor Gallardo Olivares, presentó una querella por secuestro dirigida en contra de Osvaldo Romo Mena y de todos los que resultaran responsables en ese delito. Esta nueva acción judicial fue conocida por el señor Ministro en Visita Extraordinaria don Servando Jordán López, a la época designado por la Corte Suprema para conocer de causas relacionadas con varios detenidos desaparecidos. En esta querella se solicitaba la citación de varios testigos que habían pasado en calidad de detenidos por Cuatro Alamos y que tenían antecedentes.
Luego de varias presentaciones entregando antecedentes para investigar en este caso, se acogió la petición de reabrirlo. En el lapso comprendido entre agosto de 1979 y abril de 1982, se pidieron reiteradamente las siguientes diligencias en este juicio:
Citación a declarar a los testigos Luis y Héctor René Guerrero Alvarado, quienes vieron al afectado en Cuatro Alamos.
Citación a declarar al testigo Cristián Van Yurick Altamirano, que estuvo con el afectado en Cuatro Alamos.
Citación a declarar al Coronel Manuel Manríquez Bravo, acerca de su participación en la DINA.
Citación a declarar al funcionario de prisiones Orlando Manzo Durán, encargado del Campamento de Cuatro Alamos a la fecha de la permanencia del afectado en ese lugar.
Citación a declarar a los representantes legales de los diarios “La Tercera” y “El Mercurio”, que habían publicado informaciones en relación al afectado.
La mayoría de estas diligencias no fueron acogidas por lo que la causa se sobreseyó temporalmente en el año 1982.
Recién en noviembre de 1992 es detenido el agente Romo Mena en Chile. Este había sido expulsado desde Brasil, al ser ubicado tras una serie de diligencias decretadas por el 3er. Juzgado del Crimen de Santiago, en la causa por el desaparecimiento de Alfonso Chanfreau Oyarce.
No fue posible lograr que declarara Romo en la causa por Néstor Alfonso Gallardo en 1979, ya que éste se encontraba viviendo bajo un nombre falso en Brasil. A ese país había llegado por instrucciones de la DINA, organismo que entre otros medios le proporcionó identidad falsa para él y su grupo familiar. Su nueva identidad era Osvaldo Andrés Henríquez Mena.
Desde que fuera detenido había declarado en varios procesos por detenidos desaparecidos y en 6 causas, a diciembre de 1992, había sido encargado reo.

PUERTAS CERRADAS

Juan Rosendo Chacón Olivares

Vienen los lobos hinchados

[y] las bocas relamiendo

los lomos traen ardiendo

los ojos encarnyçados

los pechos tienen somidos

los yjares rregordidos

que no le pueden mouer

mas quando oyen balidos

lygerios saben correr

Coplas de Mingo Revulgo

Esta entrevista la hizo Marly García Ramírez, la hermana de Mireya García Ramírez, según nos cuenta por e-mail, Verónica Martínez. También en ese correo nos dice que su esposo se llama Juan, pero no aclara el apellido del mismo. Durante toda la entrevista lo llama “él” o “mi esposo”. Esto es debido al dolor de Verónica al recordar el pasado y al no tener solución con la desaparición de su esposo en el presente.
Desde Suecia nos envía sus respuestas Verónica Martínez:

Soy la hermana de Mireya, aquí estoy con una amiga,
para hacerle unas preguntas, para hacer un aporte para tu libro… Yo creo que podríamos empezar, que ella se presente, y nos cuente de ella…

¡Hola Sonia! Mi nombre es Verónica Martínez, soy la esposa de un prisionero político, detenido desaparecido, el 15 de julio del 74. Fuimos detenidos juntos en Santiago, hemm… ese día llegaron a mi casa, en la tarde, aproximadamente 15 hombres de civil, todos armados. Eeeeh… al mando de ellos, iba Osvaldo Romo Mena, hemm… apodado “el Guatón” Romo. Bueno, desde ah… ya… se desencadena todo lo que es la búsqueda de mi compañero, al salir yo en libertad emm… a fines de septiembre. Estuvimos juntos en Londres 38 y después nos llevaron a Cuatro Alamos, en donde quedé incomunicada. Él se quedó en ese lugar que es la última vez que yo sé de él. Después no he vuelto a saber, solamente por un relato de un compañero que estuvo preso en Colonia Dignidad, él da nombres y entre ellos… eeh… lo nombra a él. Es lo último que yo supe. Bueno, ahora comenzará Marly a hacerme las preguntas que tú mandas en tu cuestionario.
A ver Verónica, ¿tú nos podrías contar un poquito, como nació él? ¿Cómo fue? Si tú te acuerdas o si tu suegra te contó cómo fue su parto? Si nació a tiempo, si era un niño hermoso; era gordito, flaco, comilón, en definitiva, cómo fue su desarrollo… de él…
Mira, yo te quiero contar, de que mucho mi suegra no me contó de él. Lo que yo sé… más de él fue por sus tías; mi suegra fue madre soltera… eh… sus tías estaban todas solteras en ese entonces; por lo tanto, él fue un niño muy regalón de sus tías. Ehhhh… ellas me contaban de que él fue un niño sano… que pesó cerca de cinco kilos o cinco kilos al nacer y que era muy hermoso. Fue un parto normal, no tuvo problema. Y…eso; más de su nacimiento… no… no sé…-expresa Verónica con voz consternada.-
¿Y… cuántos hermanos eran? ¿Cómo era su padre de él? Cuéntanos un poquito de eso…
Bueno, eeeh… mi suegra a… los años, cuando yo creo que él tendría unos ocho años, ella se casa y de ese matrimonio nacen tres hijos. La infancia, después él me contó –porque este siempre fue un tema tabú, nunca se habló- yo siempre pensé que él era hijo de este señor… ¿no? pero él me cuenta… un día, de que…… él había sufrido mucho en su niñez, porque, bueno, tú sabes… en Chile… con todos los prejuicios que hay… él cuando comenzó la escuela, por no tener apellido, entonces… sus compañeros se mofaban de él y le decían ‘guacho’… Después, este señor, cuando ya se casa, le da, digamos, su apellido. Pero hasta ese entonces, él era Olivares, Olivares.
Sí. Y ¿te contaron cómo era su… personalidad en la infancia, en la adolescencia… de él? Cuéntanos anécdotas sobre él. ¿Era revoltoso, tranquilo, organizado, líder? Cuéntanos cómo era él.
Bueno, la verdad, que de ese pasaje de su vida yo no, no sé mucho. Sólo sé que era un poco retraído y que era muy estudioso. Eeeeh… seguramente él se refugiaba en sus estudios. Y un poco juguetón, sí. Más… más… no, no puedo responder a esta pregunta, porque la verdad, es que no sé mucho…
Ahora, ehm… a él ¿le gustaba la política? O… no actúo jamás en ella. Eeeeh… en todos estos casos, sabemos su filiación o no filiación política; pero es importante saber qué sabía la familia… en relación a la vida que llevaba.
Bueno, ehmm…,yo creo que siempre la familia supo de que él tenía inquietudes, ¿no? él siempre de jovencito se mostró como un niño ehmm… que se rebelaba frente a las injusticias sociales, digamos. Y eso lo fue ya desarrollando más en la universidad. Y yo creo que le sirvió mucho a él su estadía en Cuba. El después que sale del Liceo en Chile, su padre, que es Ingeniero en Minas, fue contratado por el Che Guevara, para ir a trabajar a Cuba, durante la revolución. Ehmm… y ahí él estudia un año y ahí yo creo que se acentúa más su… militancia, digamos, porque él ya empieza en ese entonces a militar en el Partido Comunista. Después, él, más adelante, ya en la universidad, él cambia y, se pone a trabajar en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Y donde es ya bastante activo, digamos, en la política.
Él ¿tenía alguna religión? ¿Era ateo… musulmán, evangélico… Testigo de Jehová; qué religion él tenía?
Mira,a pesar de haber estudiado él en un colegio católico… ehhhh… nunca nosotros tomamos el tema de la religión. Nunca fue importante para nosotros; no… erámos… nada. No erámos… ni creyentes ni nada. Siempre respetamos, si, todas las creencias, pero nosotros, y él en particular, no practicó ninguna religión…
¿Hacía trabajos voluntarios para la comunidad; desarrolló alguna actividad con otras personas de su edad de tipo artístico, como hacer teatro, tocar guitarra o en una banda… ehhh… hacer murales, pintar, tal vez?
Eeeeh. Sí. Él cuando estaba en la universidad… ehhh… desarrolló trabajos voluntarios. Ehhh… también… participó activamente durante el período de la Guerra de Vietnam; y… un año, no recuerdo en este momento, se hizo una gran marcha, que partió desde Santiago a Valparaíso y él participó en esta marcha, que duró varios días… Ehhhmm, sí… eso es lo que… puedo destacar…¿A ver qué más dice esta pregunta?
¿Escribió algún poema?
No. No escribió…
¿Escribió en algún periódico de la escuela, del liceo, de la universidad o de tipo comunitario, ya sean cosas culturales o bien de corte político, de noticias generales?
Él escribió un trabajo en la universidad que fue publicado en una revista en Estados Unidos, cuando él estaba trabajando ya como investigador en la Universidad de Chile. El escribió un artículo… que sé que fue publicado.
¿Quisieras destacar algo especial de él…?
Sí. –Y la voz de Verónica se torna ronca y expresa un dolor profundo al destacar esta cualidad de su esposo- Que era un hombre de una gran calidad humana. Y siempre preocupado por los demás. Él se postergaba a sí mismo por entregar mucho de él a los amigos, a sus compañeros, a su madre, a sus hermanas, a su familia en general. Era un hombre muy generoso, muy generoso.
¿Él era un ser enfermizo o super sano? ¿Le gustaban los deportes o si los practicó junto con otras personas, con su grupo de estudios o amigos? ¿Le gustaba el fútbol, lo practicó en algún club deportivo, en el barrio o en la escuela?
No. Él… no practicaba… No… él no era muy amante del deporte, no. Pero… sí yo sé que en la universidad a él le encantaba jugar ping-pong; y no era malo, parece, le gustaba. Y a veces… jugaba, pero por distraerse más que nada…, algunas pichangas, así… en el fútbol, pero… no… No era algo que a él lo apasionara el deporte… Le gustaba más estudiar…
¿Tenía ideas que lo hacian diferente a su grupo familiar?
Sí… su… Sí, él era diferente; era un hombre que era… tenía una personalidad muy fuerte. Y… se rebelaba. Se rebelaba mucho, ante las injusticias sociales. Ante… eso… yo creo que más que nada eso lo hacía a él diferente al resto de su familia. Ehhhh… le molestaba mucho… ehhhh… que hicieran diferencias de clases sociales. Que…… su… madre o su familia, más bien ehhh… más arribista, él no. No… le gustaba… no le gustaba mofarse de la gente o mirar en forma inferior a la gente porque no tenían una educación o un título universitario. No. Él siempre luchó por la justicia.
Verónica, por favor, háblanos con tu corazón sobre tu compañero, lo que deseeas; también nos puedes hablar de las ilusiones que tú… que ustedes tenían; sueños que tiene uno a veces con los hijos o con su marido. Lo que sea. Vida es vida y uno sueña…
Hum. Eeeeeh…… buenoo… yo te quiero contar, de que nosotros nos conocimos siendo yo bastante niñita, iba recién a cumplir los dieciseis años. Yo fui creciendo al lado de él; fui aprendiendo…, me hice mujer. Emmm… Por supuesto que teníamos muchos sueños, ¿no?. Emmm… Cuando fuimos detenidos, teníamos tres años de matrimonio; habíamos tenido una relación de seis años de pololeo. Eeeh… fueron nueve años de mi vida junto a él. Y por supuesto de que siempre fueron años con mucho futuro, con muchas perspectivas de vida… eeehmmm… con muchos sueños…queríamos tener hijos, hemmm tener una casa grande… tener ……, perros…gatos…ehmmm …

-Se escucha un largo silencio y la voz de Verónica vibra con unos extraños. Pero en el fondo de esa voz que se trata de parar y erguir, hay alguien que llora en silencio, porque sabe que hay “puertas cerradas” para ellos e imperturbable, en apariencia, Verónica continúa con voz anhelante…-

…Hemmm… todo lo que es vida, todo lo que… que… se ve y se toca. Todo lo que no… … todo lo con… … con lo que sueña todo ser humano, con el sol, con la luna, las estrellas. Teníamos el mundo en nuestras manos; queríamos transformar ese mundo, que todo lo que nosotros estábamos viviendo, todo lo lindo, a todo lo que nosotros teníamos acceso, queríamos que fuera igual para todos; para todos los niños, más que nada, nos preocupaba el futuro de todos los hijos que nosotros pensábamos tener, los hijos de nuestros compañeros, los hijos del pueblo. Ehmmm… queríamos lo mejor para todos. Esos yo creo que eran principalmente nuestros sueños… … ¿No?… Que todos los hijos de nuestro pueblo tuviesen lo mejor. Tuviesen acceso a la educación, a la vivienda, a la salud… todo lo que sueña el ser humano, el ser humano generoso, el ser humano que se proyecta hacia otras cosas, a otros valores de la vida… … Queríamos lo más lindo…
Tú y ustedes son muy importantes en este libro… han sufrido la desaparición de un ser querido… cuéntanos, cuán doloroso y trabajoso fue la búsqueda de él en un país con dictadura…
Ehhhhmmm- la voz de Verónica vuelve a cambiar y sus tonos son vibrantes, su sonido es como el de una campana de cristal a punto de estallar-ehmmm… ehhh, mira….ehhhmmmmmmmmm, cuando yo salgo en libertad… me sentía como… … … cuando le cortan las alas a un pájaro… … ehhhmmmm…. yo… te conté… de que… al lado de él yo me formé, crecí, fui mujer, fui compañera, fui madre… y… … me sentía… muy sola. Eeeeh…cuando salí en libertad… eeeh… y me van a buscar a mi celda, y no lo veo a él… yo no me quería ir… …no quería abandonar ese lugar, porque… … no quería salir, si no salía con él… Ehhmmm… Me resistí… Pero… no podía hacer nada, tenía que seguirlos a ellos.Ymmmm mi primer día de libertad… ehhmmm…… sentía que no era yo… que me faltaba un pedazo de mi vida… Que… cuando caminaba por las calles me hacía falta ese pedazo de mi vida… hasta, hasta hoy, me hace falta… eeeh…mmmm
Hemmmm era para mí… era… para mí era… el aire que yo respiraba a pesar de que andaba con tanto miedo; tenía tanto miedo… de que me volvieran a detener, porque me habían amenazado tanto… eeeh… sentía la terrible responsabilidad que yo tenía sobre mi hija, pero también la responsabilidad… y el deseo de… … de encontrarlo…, entonces, como todas las compañeras hoy día que siguen buscando, comencé a buscarlo sola; sola golpeaba puertas, sola golpeaba puertas y no se abría ninguna… Ehmmm nos fuimos encontrando las mismas caras, en los mismos lugares. Siempre las mismas y… vimos la necesidad de juntarnos de… … de reunirnos, porque solas no, no podíamos hacer mucho. En cambio en conjunto, nuestras voces podían ser escuchadas… quizá… Pero… eeeh buscar… a un desaparecido en dictadura… los primeros años, fue terrible, terrible. Porque nos encontramos con muchos problemas. Como te digo, todas las puertas se nos cerraban, en esos años. Pro Paz nos abrió sus puertas, ahí tuvimos asistencia jurídica; después se abrió la Vicaría… y ya el pequeño grupo… … se fue agrandando, lamentablemente. Ojalá no hubiese sido así .Ojalá no hubiesen habido más desaparecidos, pero cada día se sumaba más gente a esta búsqueda y eso nos daba tanta pena. ¿No? Ehhh… … Pero sí, fue muy dolorosa y fue con mucho, mucho miedo. Todas teníamos miedo. En cada acción, cuando salíamos a la calle, no sabíamos… … nadie sabía si iba a regresar o no… Eehmm… yo creo que a grosso modo es lo que te puedo decir de esta dolorosa búsqueda que ya lleva tantos años.

¿Cómo fue para ti estos años de dictadura? ¿Cuál es tu esperanza hoy? ¿A quién culpas de la desgracia que estás viviendo y a quién culpas de la desgracia de los detenidos y desaparecidos de Chile?
Ehmmm… … Evidentemente que la culpa la tiene Pinochet, la Junta Militar y Pinochet a la cabeza ¿no? Ehhh, después vienen los aparatos represivos…

Otra vez la voz a Véronica se le torna trémula, está ansiosa y afectada profundamente con este cuestionario y continúa preguntando lo siguiente:-

Perdona, no… no… no entendí bien la pregunta…

¿Qué fue para ustedes o para tí los años de dictadura? ¿Cuál es tu esperanza hoy? ¿A quién culpas de las desgracias que estás viviendo y a quién culpas de las desgracias de los detenidos desaparecidos de Chile?
¿Qué esperanzas tengo hoy? Mira, la verdad, que aunque han pasado tantos años, me cuesta tanto hacerme la idea de que voy a encontrar restos como han encontrado otras compañeras. Ehmm… yo dejé a un hombre fuerte, lleno de vida, como eran todos. Y cuesta hacerse la idea de que hoy día que estamos… … quizá a pasos de la verdad, tener que ir a… a encontrar restos… Ehhh… A veces… cuando estoy en las noches y pienso… me rebelo… me rebelo…… tanto…, no, no, es como que mi ser se niega – la voz otra vez se torna más trémula con esta respuesta. El sufrimiento es latente aún después de casi treinta años- a… … a… a esta verdad que, que, es tan cruel, tan dura. Porque cuando nosotras comenzamos la búsqueda, era la búsqueda por la vida; no sabíamos que habían desaparecidos, no existía para nosotras la palabra “desparecidos”. Todas las que andábamos buscando, pensábamos “en algún campamento, en algún sitio los íbamos a encontrar…” y siempre nos quedamos con esa esperanza. Y yo creo que para la mayoría de los familiares eh… cuesta, cuesta, hacerse la idea de que hoy día, podamos encontrar restos, si es que, si es que… porque de los que tiraron al mar, o de los que quemaron vivos… eeh… nunca vamos a saber… nunca vamos a saber…-dice con voz queda la esposa de Juan Chacón Olivares-.
¿Existe justicia en tu país?
No. Nunca existió justicia para nosotros. Todos los casos están documentados; todos están… muchos con el nombre de los aprensores; ehhmm… pero siempre… la, la, justicia se cerró para nosotros. Todos los casos o la mayoría de los casos están sobreseídos. Ahora… ehmm… la esperanza que nos queda… hemm…. No. Lo que yo quiero… es verdad y justicia. Yo quiero saber quién lo mató. Porque el que lo mató tiene nombre y apellido y puede estar caminando libremente por las calles de Santiago. Yo quiero que esa persona sea llevada a la justicia y sea… que le den el castigo que se merece. El castigo que puede… tener una persona que ha asesinado, que ha matado tan cruelmente. Eso es lo que yo quiero: Justicia y Verdad.
¿Qué piensas del Juez Garzón?
Que fue un hombre valiente. Que llevó al tapete el tema de, de, del atropello de los derechos humanos en Chile. Ehhh… Muchos seguramente se habían olvidado de lo que había pasado en Chile. Pero gracias al Juez Garzón y a Joan Garcés… hemmm, el tema Pinochet…… El…… el sangriento golpe de Estado en Chile… eeeh salió al tapete nuevamente… eeeh se supo mundialmente… eeeh… se dieron a conocer los crímenes espantosos de la dictadura. Ehhh…. el que antes a lo mejor no creía hoy día sabe todo, todo lo que pasó en Chile. Yo creo que sí, que él hizo lo humanamente posible para que Pinochet fuera extraditado a Chile..Perdón… a España.
¿Tienes esperanzas de encontrar sus restos?
A veces sí, y a veces no. Pienso de que en particular en el caso de él, no lo veo muy factible. Porque él figura en la lista de los 119. De 119 chilenos que aparecieron muertos en Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, que obedece a la Operación Cóndor; entonces… yo creo que a todos esos compañeros los mataron… y de una forma muy cruel. A veces pienso que los pueden haber tirado de un avión… o, no sé… pero… a veces creo que a lo mejor sí… … No sé… no puedo… no sé…
Gracias Verónica, eso era lo último…

Nombre : JUAN ROSENDO CHACON OLIVARES
Rut. : 5.216.058 8
F.Nacim. : 24 06 45, 29 años a la fecha de su desaparición
Domicilio : Antonio Varas 240, Departamento 202, Providencia
E.Civil : Casado, 1 hija
Actividad : Médico Veterinario
C.Repres. : Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)
F.Detenc. : 15 de julio de 1974

SITUACION REPRESIVA
Juan Rosendo Chacón Olivares, casado, una hija, médico veterinario, militante del MIR, fue detenido el 15 de julio de 1974, alrededor de las 20:00 horas, en su domicilio de calle Antonio Varas, por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), encabezados por Osvaldo Romo Mena y movilizados en varios vehículos, entre éstos, camionetas Chevrolet C 10.
Horas antes, alrededor de las 15:00 hrs. de ese mismo día, había sido detenida en la vía pública, también por agentes de la DINA, María Inés Alvarado Börgel (detenida desaparecida), en presencia de Verónica Martínez Ahumada, cónyuge de Juan Rosendo Chacón. Verónica logró escabullirse y dirigirse hacia su domicilio en calle Antonio Varas, en donde informó de los hechos a un primo de su marido que allí se encontraba, Antonio Osorio Olivares. Según declaraciones de este último, a partir de entonces se notó un intenso despliegue de personas que evidenciaban ser agentes de seguridad, en torno al edificio.
Alrededor de las 17:30 hrs., unos 10 individuos, entre ellos, Osvaldo Romo, se presentaron en el departamento, identificándose como funcionarios de la DINA. Estos iban armados y llevaban a María Inés Alvarado, la que se veía muy asustada y sangraba del labio superior. Después de confirmar la dirección, procedieron a llevársela, mientras otros agentes allanaban el inmueble. A las 19:00 hrs., llegó Raúl Chacón Zenteno (padre del afectado) y media hora después lo hizo Martín Elgueta. A las 8 de la noche apareció Juan Rosendo.
Todos fueron detenidos. Raúl Chacón Zenteno, Verónica Martínez y Antonio Osorio, quedarían posteriormente en libertad; el afectado, Martín Elgueta y María Inés Alvarado, permanecen desaparecidos hasta hoy. El grupo fue trasladado al recinto secreto de reclusión y tortura de la DINA conocido como Londres 38, en donde el afectado y su familia (Verónica Martínez, Raúl Chacón y Antonio Osorio) permanecieron durante cinco días. En ese lapso no se les permitió sacarse la venda de los ojos y fueron continuamente interrogados y flagelados. A Juan Rosendo, tal como lo declararon diferentes testigos, se le torturó por medio de aplicación de corriente eléctrica. En una oportunidad, el mismo afectado informó a Antonio Osorio que durante el interrogatorio le habían roto la lengua. Verónica Martínez tenía que hacerle masajes en la espalda para calmarle los dolores que le producía la aplicación de corriente en el cerebro y sienes, mientras Juan Rosendo decía que las torturas a que era sometido le resultaban insufribles.
Al cabo de los 5 días, Juan Rosendo Chacón, su padre Raúl Chacón, su esposa Verónica Martínez y su primo Antonio Osorio, fueron trasladados a Cuatro Alamos, habiendo firmado previamente un documento en que decían que no habían sufrido malos tratos y que se les había atendido bien. El traslado se concretó en un camión cerrado y en aquel recinto el afectado quedó en la misma celda con su padre. Días después se concedió la libertad a todos, excepto a Juan Rosendo, el que permaneció en Cuatro Alamos, desde donde desapareció.
Raúl Chacón Zenteno  después de salir en libertad  concurrió, junto a su esposa a dejar ropa a su hijo. Sin embargo, el nombre de éste ya no aparecía en las listas de detenidos.
A la semana siguiente de la detención de Juan Rosendo Chacón, el 22 de julio de 1975, su madre, María Cristina Olivares, y su suegra, Ana Ahumada Moraga, concurrieron hasta el departamento del afectado, encontrándose con que el inmueble estaba ocupado por 10 agentes de la DINA, entre ellos Osvaldo Romo. Ambas señoras fueron detenidas en esos momentos y conducidas por sus captores al recinto de Londres 38, quedando en libertad al otro día.
Por su parte, Verónica Martínez Ahumada, días después de quedar en libertad, pasó por su departamento para constatar lo sucedido. Al entrar a éste, se dio cuenta que su hogar había sido saqueado: habían robado toda la ropa de su marido, de ella y de su hija; las camas estaban hasta sin colchones; habían desaparecido anillos de oro, pulseras, collares, alfombras, radio y otros enseres domésticos; todos los elementos de trabajo de su esposo, diplomas, documentos, se encontraban esparcidos en el suelo y hecho tiras; lo que no se habían llevado, estaba completamente destrozado.
Un año después de ocurridos estos hechos, en julio de 1975, el nombre del afectado apareció en la lista de 119 chilenos que presuntivamente habían muerto en enfrentamiento en Argentina. La veracidad de este hecho jamás ha podido ser comprobada, más aún, ningún Gobierno, ni siquiera el chileno, lo ratificó oficialmente.
El nombre del afectado apareció en la revista “Lea” de Buenos Aires, en una única adición, sin domicilio y sin editor responsable.
Posteriormente su cónyuge debió viajar al exilio, su seguridad estaba en riesgo por lo que ella y su hija abandonaron el país.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
El 25 de julio de 1974, se presentó por Juan Rosendo Chacón, y por Verónica Martínez y Antonio Osorio un recurso de amparo en la Corte de Apelaciones de Santiago, el que fue rolado con el Nº 803 74. Durante la larga tramitación de éste, el Ministerio del Interior reconoció la detención del afectado, el que habría quedado en libertad  según se informó oficialmente  el 7 de agosto de 1974, en virtud del Decreto Exento Nº 274. Sin embargo, el General de División y Ministro del Interior, Raúl Benavides Escobar, respondió inicialmente a un oficio de la Corte, el 12 de diciembre de 1974, que “Juan Rosendo Chacón Olivares no se encuentra detenido por orden emanada de este Ministerio”. Meses después, el 2 de abril de 1975, el mismo Ministro Benavides, en otra respuesta dirigida al mismo Tribunal, señaló que “por Decreto Exento Nº 248 de este Ministerio, Juan Rosendo Chacón Olivares se encuentra en el Campamento de Detenidos de Cuatro Alamos. Posteriormente y en virtud de lo dispuesto en el Decreto Exento Nº 274, también de Interior, fue puesto en libertad”.
No obstante la evidente contradicción existente entre ambas informaciones oficiales entregadas por la misma autoridad, el recurso fue rechazado por la Corte de Apelaciones el 7 de abril de 1975.
El 17 de diciembre de 1974 se interpuso una denuncia por presunta desgracia de Juan Rosendo Chacón en el 1º Juzgado del Crimen de San Miguel, la que fue rolada con el Nº 41730 5. Durante la tramitación de ésta y respondiendo a una orden de investigar del Tribunal, el Servicio de Investigaciones, Comisaría de San Miguel, informó, el 22 de enero de 1975, que “consultada la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos (SENDET), manifestaron que Juan Rosendo Chacón Olivares se encuentra detenido en el Campo de Prisioneros de Tres Alamos desde el 15 de julio de 1974”.
Sin que se realizaran mayores diligencias, el 4 de febrero de 1975, se cerró el sumario y se sobreseyó temporalmente la causa. El 24 de julio del mismo año, se interpuso querella por el delito de secuestro de Juan Chacón. En esta oportunidad, el Juez se declaró incompetente y remitió los antecedentes al 7º Juzgado del Crimen de Santiago, donde se abrió la causa rol Nº 77.237 2. También el Servicio de Investigaciones informó que consultado el SENDET, se estableció que el afectado “fue puesto en libertad el 7 de agosto de 1974, en virtud de Decreto Exento Nº 274 del Ministerio del Interior”.
Después de interrogar a testigos de la detención y reclusión del afectado y recabar información del Ministerio del Interior, el que señaló que Juan Chacón no se encontraba detenido por orden de esa Secretaría (abril de 1976), se cerró el sumario y sobreseyó temporalmente la causa (27 de octubre de 1976). El fallo fue confirmado por la Corte de Apelaciones de Santiago el 23 de diciembre de 1976.
El 27 de julio de 1979, se interpuso una nueva querella por secuestro de Juan Chacón Olivares ante el Ministro en Visita Servando Jordán López, quien había sido designado por la Corte Suprema para investigar los casos de detenciones seguidas de desaparecimientos denunciadas en Santiago. En la presentación se solicitaba la citación a declarar a Osvaldo Romo Mena, a Manuel Contreras Sepúlveda, a Miguel Krassnoff Martchenko y a Pedro Espinoza Bravo, todos agentes de la DINA. Además, se solicitó la reapertura del sumario de la causa rol Nº 77.237. En esta oportunidad no se dio lugar ni a la querella ni a la reapertura.
En septiembre de 1979 se entregaron nuevos antecedentes al Ministro en Visita Servando Jordán, especialmente relacionados con la existencia de testigos de la reclusión del afectado y se insistió en la citación al Tribunal de Osvaldo Romo. El 17 de septiembre del mismo año, se reabrió el sumario y se acumuló la causa a la rol Nº91.675 seguida por el desaparecimiento de María Inés Alvarado Börgel y de Martín Elgueta Pinto. El 27 de marzo de 1980, la familia de Juan Rosendo Chacón entabló una querella por el delito de secuestro en contra de Osvaldo Romo Mena y del grupo que operaba bajo el amparo de la DINA. Y entre otras diligencias se solicitaba la citación a declarar del Teniente Coronel de Carabineros Conrado Pacheco Cárdenas, jefe del Campamento de Detenidos de Tres Alamos. Al respecto, se consignó la declaración prestada por dicho Oficial, en octubre de 1975, en la que señalaba que el pabellón Cuatro Alamos estaba a cargo de la DINA y que su jefe era el Teniente 1º de Gendarmería Orlando Manzo Durán. Por su parte, este agente de la DINA había reconocido ante la Justicia, en junio de 1977, que efectivamente el año 1974 había estado a cargo del pabellón de Cuatro Alamos, agregando que llevaban un listado con los nombres de los detenidos que ingresaban y salían de dicho recinto.
Simultáneamente, el Ministro en visita inició una infructuosa búsqueda de Osvaldo Romo Mena, la que se mantuvo durante el transcurso de los años sin que fuera posible lograr su ubicación, y menos su concurrencia a los distintos Tribunales en los que ha estado citado por su implicancia en casos de desaparición de numerosas personas. Los servicios de seguridad y las autoridades correspondientes negaron permanentemente a la Justicia antecedentes al respecto. Incluso, cuando Manuel Contreras Sepúlveda compareció ante el Ministro Jordán, en agosto de 1979, declaró que Osvaldo Romo fue solo informante de algunos agentes de la DINA, pero que posteriormente nada se supo de él. También negó la existencia de Londres 38 como centro de reclusión del organismo que él presidía. Al respecto, el Ministro de Defensa Nacional y Teniente General de Ejército, Raúl Benavides Escobar, ofició al Ministro Jordán señalando que “Londres 38 no pertenece a las Fuerzas Armadas ni de Orden” (14 de julio de 1979).
El 28 de abril de 1980, el Ministro en Visita Servando Jordán López, declinó su competencia para continuar conociendo del proceso, remitiendo los antecedentes a la Justicia Militar, la que los acumuló a la causa rol Nº 553 78, instruida en la 2º Fiscalía Militar de Santiago, el 6 de agosto de 1982. Esta causa se había iniciado en agosto de 1978, en el 10º Juzgado del Crimen, por una querella que presentaron numerosos familiares de detenidos desaparecidos en contra del General Manuel Contreras Sepúlveda, de Marcelo Luis Manuel Moren Brito y Rolf Gonzalo Wenderoth Pozo, Coronel y Teniente Coronel de Ejército respectivamente.
Frente a la declinación de la competencia, los querellantes apelaron de la resolución ante la Corte de Apelaciones de Santiago, la que confirmó la incompetencia del Ministro en Visita, en mayo de 1981. Sin que se realizaran diligencias durante cuatro años, el 20 de noviembre de 1989, el Teniente Coronel de Ejército Enrique Ibarra Chamorro, Fiscal General Militar solicitó para esta causa la aplicación del Decreto Ley de Amnistía (D.L. 2.191) porque el proceso había tenido como finalidad exclusiva la investigación de presuntos delitos ocurridos durante el período comprendido entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978 y porque durante los 10 años de tramitación no se había logrado “determinar responsabilidad de persona alguna”. El 30 de noviembre de 1989, la solicitud fue acogida por el 2do. Juzgado Militar, el que sobreseyó total y definitivamente la causa  la que aún se encontraba en etapa de sumario , por “encontrarse extinguida la responsabilidad penal de las personas presuntamente inculpadas en los hechos denunciados”. Las partes querellantes apelaron de dicha resolución a la Corte Marcial, la que confirmó el fallo en enero de 1992. Se interpuso entonces un Recurso de Queja ante la Corte Suprema de Justicia, la que al mes de diciembre de 1992, aún no evacuaba su resolución.
(Mayores antecedentes en el caso de Eduardo Enrique Alarcón Jara).
En noviembre de 1992 se detuvo al ex agente de la DINA Osvaldo Romo Mena, este había permanecido con identidad falsa desde finales de 1975 en Brasil. A dicho país había llegado por instrucciones de la DINA y por años había sido apoyado en su estadía. En julio de 1992 fue ubicado en ese país en el curso de variadas diligencias decretadas por la jueza Gloria Olivares del 3er. Juzgado del Crimen de Santiago en la causa por el desaparecimiento de Alfonso Chanfreau Oyarce. A diciembre de 1992 todavía no se conocían las implicancias que tenía la detención del mencionado agente y los antecedentes que él estaba entregando en los diversos tribunales en que estaba siendo requerido. A esa fecha ya se contabilizaban 7 encargatorias de reos, 6 en caso de detenidos desaparecidos y una en caso de una persona muerta.

El nieto que no fue…   Jacqueline Drouilly Yurich

Pasión por Chile

Voy a a hablar de la patria durante la dictadura

con la voz más clara que yo pueda hablar

Aviones grises bombardearon La Moneda

seguros de que nadie los podía derribar

tanques imponentes dispararon contra los portones del palacio

seguros de que nadie los podía contener

era el golpe de estado más seguro del mundo

más seguro que nadie los cuatro generales

miraban con anteojos de muy larga vista las maniobras

de película

todos contra el Presidente hasta que el Presidente

se quitara la vida con sus propias manos

La Moneda ardió como las lámparas de los mineros de Lota

porque el palacio quedó convertido en carbón

Voy a hablar de la patria durante la dictadura

con la voz más clara que yo pueda hablar

He aquí el teatro de la guerra

en el frente sur hay miles de campesinos desarmados

en el frente norte hay miles de mineros desarmados

en el frente poniente no hay barcos enemigos

en el frente oriente está el silencio de la cordillera

lo deja a uno solo con su propia conciencia

este es el frente más peligroso de todos

yo os desafío generales a que nombreis

las batallas gloriosas de la guerra del 73

Hernán Montealegre K.

Del libro de poesías Convocatoria

Señales

Por ahí estarán

los huesos de muchos compañeros

dialogando lo que pudo ser y no fue

Por ahí: en el fondo del mar, en el fondo de la tierra o quizás a flor

de tierra

los huesos, esos huesos

estarán haciendo extrañas señales

del libro

El Asco y otras Perspectivas de Mario Milanca

Como en un juego de ajedrez

Era un lindo día de noviembre cuando nos avisaron

hace ya tanto tiempo Jaqueline.

Y los años se nos han resbalado entre los dedos

y me niego a aceptar, que de ti sólo quedaron

unas fotografías borrosas,

un recuerdo lejano,

un eco olvidado

un tejido inacabado

unos hilos de bordar

el telegrama ése que me enviaste, te acuerdas?

Y un nombre en una lista.

No Jaqueline, pero qué estoy diciendo!

Si no es que sólo quede eso, sino que además queda eso.

Poesía de Michelle Drouilly

Para la madre de Jacqueline

Entrevista enviada por Nicolle Drouilly

Sonia: eeeh…largo silencio….hoy día es primero de junio y estoy enviándote finalmente, las respuestas al cuestionario. Primero que nada quiero decirte, que estoy extremadamente agradecida del trabajo que tú has puesto en esto, por Jacqueline, por el resto de los desaparecidos y que gracias a gente como tú, que la memoria de ellos puede preservarse. Okay… voy a empezar con el cuestionario.

Mi nombre, es Nicolle Drouilly y soy la hermana de Jacqueline Drouilly Yurich. La Jacqueline fue una guagua feliz. Mi madre siempre hablaba de… lo… simpática que era como guagua. Fue un niño hermoso y grande. Trajo la felicidad a mis padres… y a sus abuelos. Luego que Jacqueline nació, mi madre pensó, por razones de salud, que no podía tener más hijos. Entonces Jacqueline fue el hijo único durante siete años… eh… que nació…eh… su segunda hermana.

Esta es la pregunta número tres. Acerca de la personalidad en la infancia. Jacqueline era una niña extremadamente simpática y risueña… una marcada personalidad de independencia. Siempre muy popular con sus compañeras… eh… con la gente que la rodeaba; era una persona que iluminaba los lugares en donde estaba. Tenía amigos desde pequeña extremadamente leales, que la seguían en las cosas que a ella se le ocurrían hacer. Siempre estaba inventando una nueva travesura… –La voz de Nicolle se quiebra profundamente en este comentario-.Era una persona de la cual es difícil de olvidarse una vez que uno la ha conocido. Hasta el día de hoy, nosotros nos hemos contactado con compañeros del colegio, del liceo de ella, que sin tener el conocimiento de ella más adulta, todavía recuerdan su personalidad y recuerdan el impacto que ella provocó en sus vidas. Jacqueline era una persona muy inteligente y al mismo tiempo tenía mucho respeto por el trabajo constante y persistente, era… una luz. Era una persona… que quizá estaría…eeeh… para ella era más importante hacer las cosas, que planificarlas.

La pregunta número cuatro: acerca de sus metas colegiales, sociales, profesionales. Jacqueline se destacó desde muy temprana edad en sus convicciones acerca de la justicia social. Su compasión por la gente pobre, por la gente oprimida, su compasión y el entender problemas que eran casi clásicos de Temuco, como en la discriminación a la población mapuche. La situación con las cadenas de poblaciones callampas que rodeaban la ciudad. Jacqueline fue siempre una persona muy sensible a la pobreza de los demás. Ella siempre tuvo actitudes de compasión y de ayuda hacia los demás. Saliendo de la adolescencia, conoció a quien sería su compañero por el resto de su vida, a Marcelo Eduardo Salinas Eytel. Él está desaparecido hoy en día. El, Marcelo, era un joven muy inteligente, muy capaz, muy sensible. De una ternura infinita, que, en un momento enamoró a Jacqueline y desde entonces seguirían juntos. Ella a través de él se incorporó en el trabajo político junto al MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y esto constituiría el resto de su vida.

La familia de Jacqueline, nosotros, siempre fuimos de izquierda. Nuestro padre pertenecía al Partido Radical y dentro del Partido Radical, estaba, en las posiciones, eeeh, más hacia la izquierda. Mi padre siempre tuvo una actitud de aceptación con respecto a la elección política de Jacqueline y de Marcelo. Y mi familia quería entrañablemente a Marcelo. Nunca nos planteamos una crítica acerca de la elección política que Jacqueline había elegido. En el futuro una de sus hermanas también elegiría el mismo camino político y el resto de sus hermanas siempre estaría y simpatizaría con la izquierda más radical, -silencio largo…- toda la familia tenía una posición de rebeldía con respecto al sistema imperante. Eran los años de Alessandri y Frei. Durante el gobierno de Frei habían terribles injusticias contra los pobres del campo, en la zona de Temuco, donde los terratenientes tenían poderes feudales. Jacqueline siempre, junto a Marcelo y nuestra familia, tuvimos una actitud de rechazo hacia esa extrema injusticia social. Sin embargo, Jacqueline mantendría, durante toda su vida, relaciones de cariño y emocionales con gente; con mucha gente, no con todas ellas, que pertenecían a su elección política.

Con respecto a la pregunta cinco acerca de la religión. Nuestra familia, ehm… si bien nuestros padres, fueron eehmm, criados en un ambiente liberal, con respecto a la religión, ellos decidieron con nosotros, que nosotros decidiríamos en una edad adulta, si queríamos pertenecer a una religión. Eso nunca sucedió. Nuestra familia siempre mantuvo una actitud agnóstica y atea. Jacqueline nunca tuvo una actitud de acercamiento a cualquier religión.

Respecto a la pregunta seis, la Jacqueline participó en muchos trabajos voluntarios. Participó en muchas actividades relacionadas con el trabajo político del MIR… ehmm …participó en actividades que tenían que ver… que estaban relacionadas… con la gente más pobre de la zona de Temuco. A nivel artístico, Jacqueline siempre estuvo interesada en el teatro, desde muy joven. Pero debido a su interés que tenía por el aspecto social, ella entró a estudiar Servicio Social, en la universidad en Temuco. Pero luego, decidieron con Marcelo irse a Santiago y ella decidió dejar la carrera y estudiar una carrera de carácter vocacional para ella, que era el teatro. Y comenzó en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. En esa universidad y con la gente que ella conoció y el ambiente que había, ella fue muy feliz y llevaba una vida muy plena, haciendo lo que realmente ella quería hacer. Desgraciadamente, con el advenimiento del Golpe de Estado, la escuela se cerró y Jacqueline decidió transferirse a Servicio Social en Santiago, en el Pedagógico, para terminar la carrera que había empezado en Temuco. Durante ese tiempo, ella renovó su interés por el Servicio Social y conoció gente, conoció compañeros, que eeeh… tendrían un recuerdo muy importante de ella, luego de su desaparición. Hasta el día de hoy, conocemos gente que la conoció en esos momentos… y a los cuales su vida ha sido impactados terriblemente por la desaparición de Jacqueline y todavía la recuerdan, eeeh… con un gran cariño.
La Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Asistentes Sociales, que siempre ha sido muy activo, eeeh…hicieron…, han hecho, eeh… durante mucho tiempo actividades para conmemorar a los Asistentes Sociales y a los estudiantes de Asistentes Sociales que fueron desaparecidos y ejecutados, y hay una placa con el nombre de ellos, en la Escuela de Servicio Social. Eso a nuestra familia nos ha dado mucho…eeeh… les tenemos un gran reconocimiento a ellos, por perpetuar la memoria de Jacqueline y también porque la carrera de Servicio Social, está unido a la aspiración de justicia social y de… compasión por los desposeídos…que Jacqueline tuvo siempre desde muy pequeña.

Con respecto a la pregunta siete. Acerca de algo especial de Jacqueline, era una persona que no se podía ignorar. Era una persona, extremadamente atractiva, sin ser tradicionalmente bonita. Su personalidad irradiaba… eeeh confianza en sí misma. Era simpatiquísima. Y era muy fácil encantarse con ella y estar horas escuchándola solamente para ver mover los ojos y hacer millones de expresiones con su cara. Sus amigas, sus compañeros, Marcelo, la familia de Marcelo, su familia, hermanas, padres, simplemente adoraban a Jacqueline. Para nosotras, las hermanas de Jacqueline, es un gran orgullo que nos digan que en algún aspecto nos parecemos a ella.
Jacqueline era rebelde y sin ninguna convencionalidad en su vida, ella estaba siempre dispuesta a tener un punto de vista diferente o a cuestionar la verdad establecida. Hablaba las cosas sin tapujos y era muy valiente en sus opiniones. Nunca se quedaba callada frente a la injusticia.

Pregunta ocho. Jacqueline era una persona sana, una persona fuerte. La sensación de vitalidad que irradiaba de ella era extraordinaria. -Se hace un silencio denso con esta respuesta.- Parecía que nada la podía tocar, que nada la podía afectar.

Con respecto a la pregunta número 9 eeeh… no, realmente con respecto a la pregunta número diez, Jacqueline representaba para sus hermanas, eeh el ideal de… una mujer independiente, inteligente, una mujer… poderosa, en el sentido de la palabra. Eeeh, ella no le tenía miedo a nadie. Hacía cosas insensatas, como era venirse de Santiago a Temuco sola, en esos años. Para mi Jacqueline era la persona que yo quería ser cuando tuviera su edad. Yo…. Tenía… una veneración por ella. Ella representaba… a la ….mujer…que no es….a la mujer que no toma su rol tradicional de depender de los hombres….Una mujer con sus propias opiniones… Una mujer valiente. Una mujer no tradicional. –Se escucha un largo silencio en la cinta. Y continúa hablando con dolor reprimido.– Si hubiera habido… Si yo tuviera que pensar en una persona que pudiera… Cuando pensaba en Jacqueline… Jacqueline… había una sensación de fortaleza tan grande con su personalidad… ella misma… que hubiera sido difícil imaginarse… la sensación de desolación que entraría en su vida… desde que fue… arrestada… por la DINA. Yo soñaba con mi futuro con ella. De diez y siete años, preparando… mi Prueba de Aptitud Académica… yo había planificado que iba a estudiar en Santiago y para eso iba a vivir con ella… y con Marcelo. Y eso para mí… era… el extremo de la felicidad. Era… era… -suspira con profundidad, con tristeza contenida- era como una gran vacación. Porque a mí todo me interesaba con Jacqueline. Era una persona que a veces una podía sentarse… a observarla. Una persona profundamente entretenida, que siempre tenía… la capacidad de provocar interés… con lo que ella hablaba, con lo que ella hacía. Yo soñaba con ese futuro… donde yo personalmente me convertiría en una persona independiente… eeeh… entraría en otro medio universitario y tendría a Jacqueline cerca de mí. Yo quería seguir sus pasos en todo. Yo soñaba en el futuro con tener eeeh un compañero, ooo… con tener un hombre que fuera como Marcelo. Un hombre no machista… un hombre inteligente, un hombre que adoraba a Jacqueline, un compañero. Nosotros, sus hermanas, teníamos una gran admiración por Jacqueline. Porque ella era rebelde en todo. –

Largo silencio otra vez.

Mi… Jacqueline era una hermana extremadamente querida. Pero también una hermana que uno podía ver en ella la persona que uno quería ser. Y Jacqueline tendría estas actitudes extremadamente no convencionales y al mismo tiempo, su personalidad, su carácter era complejo… ella era una persona entera y podría estar horas involucrada… en conversaciones… eeeh políticas y luego, se sentaría a bordar. Hasta el día de hoy, nosotras, sus hermanas tenemos su caja de lata… donde ella guardaba sus hilos de bordar, sus agujas, que tenía una etiqueta de ella, encima de la lata, que decía “no tocar”.

Mi otra hermana… Michelle, comentaría, que al pasar los años, la escritura en esa etiqueta se empezó a borrar con el tiempo y era una sensación… simbólica… terrible… de pensar que las memorias se estaban desvaneciendo. Hasta el día de hoy tenemos cosas bordadas por ella.

Jacqueline era muy protectiva de nosotras… había mucha… diferencia de edad. Ella también tenía sueños con nosotros. Tenía sueños que nos fuera bien en los estudios, que fuéramos mujeres independientes, que tuviéramos buenos compañeros, que nos involucráramos en política. Que fueramos exitosas. Es difícil saber si eso se ha cumplido. Pero la opinión de ella… era… extrem… muy importante para nosotros. La opinión de ella sobre nosotros. Y muchas veces haríamos… muchos esfuerzos para tratar de ganarla.
En el día de hoy… es un gran sufrimiento, para nosotros –llora quedamente- pensar que ella no está presente en nuestras vidas, pensar que ella… no conoció a su sobrino… no conoció a sus cuñados… no conoció a nuestros amigos… Es un pedazo de nuestras vidas que nunca… pudo existir. Pero sin embargo… siempre existen las fantasías… que es lo que uno está haciendo está en última instancia, aprobado por ella misma. Que ella de alguna manera… está presente en las decisiones que nosotros tomamos. Decisiones pequeñas y decisiones centrales en nuestras vidas. –Se calla otra vez por largo rato y retoma con voz más serena la próxima pregunta nuestra.-

Con respecto a la pregunta once: Y hablando de la desaparición de Jacqueline. La vida de nosotros como familia, se rompió de un golpe. La seguridad familiar, el sentido de unidad… como familia sería profundamente afectado…. por el resto de nuestras vidas. –Suspira profundamente como cansada del efecto de la emoción de lo que esta narrando para todos nosotros.- Un poco más de un año después… la familia se separó definitivamente…, ya que mi padre estaba amenazado en Chile y tenía que dejar el país. Y nunca más… desde… 19…74… volvimos a estar juntos. Pero aún más… nunca más desde 1976… volvimos a estar los integrantes de la familia… sin Jacqueline. Nunca estuvimos en la misma pieza –habitación.- El efecto de la desaparición de Jacqueline en nuestras vidas no tiene un momento histórico. Es un efecto que tiene un impacto profundo en la vida de cada uno de nosotros hoy día. En la vida de mi padre, de mi madre y de mis hermanas. Incluso, tiene un gran efecto en la vida de nuestro sobrino y tiene un efecto en la vida de la gente que constituye nuestro medio, en el cual nos movemos, nuestras parejas, nuestros amigos. La falta de presencia de la Jacqueline en nuestras vidas… ha tenido tanto impacto… como su presencia. Es una parte ineludible en nuestra vida. Permanentemente, cuando hablamos con mis hermanas en Chile, cuando hablamos con mi mamá, con mi papá. Jacqueline está dentro de nuestras conversaciones, de las maneras mas pequeñas y nimias como en su parte central. Mi hermana… una de mis hermanas, me contactó ayer, porque… el esfuerzo… que había tenido durante muchas semanas, había dado fruto y un lugar de recuerdo se había establecido en Villa Grimaldi. Una pequeña caja… donde están algunos de los objetos que ella tenía, que es como un permanente… recuerdo… a su memoria.

Yo me encuentro… en este momento produciendo algo acerca de su vida, ya queemm… octubre de este año se cumplen 30 años de su desaparición. Y 30 años suena terriblemente grande…suena eterno. Sin embargo, nosotros tenemos los mismos sentimientos… de desamparo, de desesperación… de impotencia… que teníamos… cuando Jacqueline… fue arrestada. Y nunca la volvimos a ver……A Jacqueline la buscamos hasta el día de hoy. Y la seguiremos buscando… Y no solamente buscamos… dónde está… sino que buscamos su recuerdo también. Es… cuando uno conoce… uno siempre anda buscando a gente que conoció a Jacqueline, antes que desapareciera, antes que la arrestaran, incluso. Y siempre es lo mismo, uno pregunta ¿cómo era ella? Porque los años van pasando y uno va perdiendo retazos de esa persona y preguntamos “cuéntame de ella… cuéntame cosas importantes, cuéntame cosas pequeñas de ridículas, háblame de ella…” porque es tan necesario para nosotros seguir viéndola.

Muchas veces nos sentamos cuando nos reunimos con mis hermanas, con mi mamá, con mi padre. Nos sentamos a hablar de ella. A simplemente hablar de ella. A contarnos las mismas historias una y otra vez, para sentir… que Jacqueline aún está presente en nuestras vidas…. A veces es difícil a veces lo que uno quiere hacer es nunca más hablar de esto. Pero… Eso no es así. Sabemos que el precio… de no hablar de ella…de evitar pensar en ella… es más terrible… que tenerla siempre… a flor de piel… que tenerla siempre en nuestros pensamientos… en nuestras palabras. Nosotros no somos responsables de su desaparición. Nosotros la podemos mantener viva con nosotros. Es fundamental…. que la gente… no se olvide… de Jacqueline y del resto de los desaparecidos. Porque una vez que las víctimas se olvidan, se olvida el crimen. Y nosotros no descansaremos hasta que cada una de las personas que tuvo una influencia directa o indirecta en su arresto, tortura y desaparición no sea llamada a juicio. Tenemos todo el tiempo del mundo, tenemos perseverancia y no nos cansamos de buscarla… Es terrible… el… el no poder… hacer el duelo… con una persona que es tan cercana a uno, que es tan querida por ellos. A veces uno tiene una envidia insana con personas que han perdido a sus seres queridos durante la Dictadura y que los seres queridos han sido ejecutados y existe una tumba donde ir, llevarle flores. Eso… es un… eso es algo que nosotros no tenemos y seguramente no vamos a tener nunca. Para nosotros es muy imposible, a nivel psicológico, lidiar con esto, y yo estoy convencida… que todos los familiares de desaparecidos tenemos un nivel… de insanidad, con el cual vivimos, porque la verdad… es imposible de aceptar. Entonces… uno tiene que construirse… estructuras sicológicas y explicaciones… para poder vivir día a día con esto.

Con respecto a la pregunta número doce, a la Dictadura. Los años de oro de Chile fueron durante la Unidad Popular. Fue la primera vez, y esperamos que no la última, que en Chile los pobres tuvieron voz. Que en Chile se abrieron espacios que no existían antes. Había esperanza por primera vez. Yo tenía trece años, cuando Allende fue elegido. Participamos activamente en su campaña con mi familia. Y en sus campañas anteriores. Y cuando Allende fue elegido fue un momento de felicidad tremenda para nosotros y para la gente que conocíamos. Hoy pienso en ese tiempo…. Y pienso que… no parece que fue tan corto. Tengo tantos recuerdos… del tiempo de la UP, tengo tantos recuerdos de la… de la… sonrisa de Jacqueline, durante esos años. Incluso, los conflictos de ese tiempo, son conflictos positivos. Fue el mejor tiempo de Chile. Fue el único momento en mi vida que yo me sentí orgullosa de ser chilena…. –Escuchamos un largo silencio. Sus dos hermanas, Michelle y Nicolle, empezaron la universidad en Santiago, sin Jacqueline. -Era un Santiago hostil… amenazante….-Silencio largo y profundo.– Pidiendo información por los desaparecidos… sin la Jacqueline… el corazón se nos detenía cuando en algún momento nos decían que iban a preguntar adentro, nosotros pensábamos que… había habido alguna noticia. Mi padre había perdido su trabajo y la situación económica era difícil. Pero la angustia permanente de no saber lo que pasaba con la Jacqueline, era terrible. Hacía sólo unos meses… que Jacqueline había desaparecido y nosotras teníamos que dedicarnos con mi otra hermana… a pasar de curso, a estudiar, a empezar en una universidad desconocida, con gente desconocida, con las cuales no se podía hablar, porque hablar de política en ese momento estaba prohibido. Entrábamos a la universidad, al pedagógico de la universidad de Chile, en las mañanas, con banda de música de la Dictadura, La Alborada. Y era terrible tener que vivir en ese momento. Mi madre y mi padre estaban en ese momento, con nuestra hermana menor en Temuco… y estábamos angustiados por… los peligros que corría mi papá, quien… había tenido una actitud… muy que él… había sido muy activo durante el tiempo de la UP en su acercamiento al MIR. Tuvimos una suerte extraordinaria, que a pesar de… de que mi padre estuvo detenido en dos oportunidades no fue… hoy día lo tenemos con nosotros…y no fue… eeeh torturado… ni apresado. Pero la angustia… era un elemento permanente de nuestras vidas. Son tiempos que no queremos recordar. Donde nos sentíamos terriblemente solas. Donde ese Chile que había sido… tan excitante… donde ese sentido de comunidad… tan grande que había durante el tiempo de la UP, todo se había roto. Y Chile en ese momento… era un país… lleno de enemigos para nosotros.
Desde que desapareció la Jacqueline, y empezamos a mover todas las puertas… y a tratar… por los sistemas más… rebuscados de tratar de… encontrar alguna información… nos encontramos día tras día, con gente que después de haber sido parte de nuestro grupo social, no quería relacionarse con nosotros, por cobardía, por mezquindad. Estábamos buscando a Jacqueline solos. La única ayuda la recibimos de los otros familiares que buscaban a sus seres queridos, en ese momento… bajo el alero del Comité Pro Paz. Y conocimos personas extraordinarias. En ese momento, la agrupación se venía formando… el ‘74. Conocimos a su presidenta… conocimos a… a mujeres, a dueñas de casa que habían salido de la casa a buscar a sus hijos, a sus maridos… Era el único lugar en que uno podía hablar la verdad, sin tapujos. Fueron momentos terribles… sobre todo… porque en algún lugar de nuestras cabezas… estaba la posibilidad de que Jacqueline estaba viva. Y esa posibilidad… era incluso más terrible, porque esa posibilidad implicaba que… en ese momento mismo la estaban torturando.
Era un 30 de octubre, en la noche, cerca de las 12 de la noche, cuando llegaron a buscar a Marcelo, a la casa… donde vivía con Jacqueline, en donde arrendaban una pieza. No encontraron a Marcelo y decidieron quedarse… hasta que llegara, pero en el intertanto, golpearon y abusaron de Jacqueline… y luego de una horas más tarde… se la llevaron detenida… a José Domingo Cañas. Marcelo, por su parte, se había tenido que quedar afuera, estaba el toque de queda. Pero ya sabían que habían caído otros compañeros… eeeh de la estructura.
En la mañana tempranísimo, llamó por teléfono para avisarle a Jacqueline que la pasaba a buscar. Pero Jacqueline ya estaba en el centro de tortura y la DINA obligó… a la arrendataria que era compañera de Jacqueline en la universidad de Asistente Social, a que respondiera que Jacqueline se estaba bañando y que le pasaría el recado. Marcelo llegó confiado… en un taxi a buscar a Jacqueline para llevársela, porque ya el peligro los acechaba, pero ya era demasiado tarde. Cuando llegó al lugar se dio cuenta… que habían hombres afuera de la casa… y le dio instrucciones al taxista de que continuara. Pero los agentes de la DINA le dispararon a los neumáticos del taxi y apresaron a Marcelo, a quien se lo llevaron también… donde se encontraba Jacqueline por algunas horas… José Domingo Cañas… desde entonces supimos de ellos… supimos de ellos a través de testigos que sobrevivieron José Domingo Cañas, de la Venda Sexy, de Villa Grimaldi, de Cuatro Álamos. Supimos que Jacqueline y Marcelo habían sido brutalmente torturados, pero también supimos… de gente que había estado con Jacqueline, de ex presas políticas, de que Jacqueline, había demostrado siempre… lo que la caracterizaba, que eran esas ganas de vivir, ese optimismo… -silencio profundo otra vez-incluso, hay gente que la recuerda… porque Jacqueline trataba de subirles el ánimo, después de las torturas… a compañeras que estaban con ella. A mediados de diciembre… se la llevaron de Cuatro Álamos y nunca más… vimos nosotros o recibimos un testimonio de un sobreviviente que la hubiera visto después de esa fecha.
Cada vez que escuchábamos un relato de ese tipo… los sentimientos… eran encontrados… Teníamos una alegría inmensa de saber que estaba viva. Y sin embargo, el dolor de ella, era nuestro dolor. Cuántas veces no deseamos… en la familia… que nos hubieran detenido a nosotros en vez de a ella. El dolor… de la impotencia de no poder hacer nada, cuando una persona, tan importante y querida en la vida de uno… está sufriendo, es indescriptible. Esa sensación la tenemos nosotros hasta hoy en día. La sensación de no haber podido ayudarla… de no haber podido rescatarla. La familia decidió cambiarse a Santiago debido a que mi papá… había perdido el trabajo y en Temuco no podíamos mantenernos y necesitábamos estar en Santiago, para poder ir…. mantener la presión… ir a preguntar dónde estaba Jacqueline… y mantener el contacto con la agrupación. Así es que la familia se fue a Santiago. Las condiciones no eran fáciles. No teníamos dinero… pero por lo menos estaba la familia junta. Y sin embargo, la pena y la angustia…con que vivíamos día a día… no había un momento del día en que no pensáramos en Jacqueline… y en Marcelo. Son momentos tristes que yo recuerdo. Son momentos que… no quisiéramos volver a vivirlos. Era el vivir con la angustia permanente, con el corazón en la boca.
Y seguíamos extremadamente envueltas en la búsqueda de Jacqueline. Recuerdo que, al principio, cuando a Jacqueline la arrestaron, con mi mamá le hicimos una maleta… de cosas urgentes, de cosas de emergencia… porque pensábamos que si a ella la dejaban libre por un minuto, mi papá… le compraba un pasaje y la sacábamos fuera del país… con Marcelo. Entonces nos demoramos mucho decidiendo qué poner en esa maleta. Cosas que ella quería, cosas que eran de primera… necesidad para ella. Y la maleta estaba… en la pieza de mi mamá esperando… por días, esperando, esperando esperando, por semanas, esperando por meses. Y casi… dos años después… cuando yo y Michelle… nos fuimos de Chile a reunirnos con mi padre en Argelia… mi madre llorando… decidió abrir la maleta y regalarnos algunas cosas de Jacqueline…porque ya no tenía sentido… sin embargo, nosotros éramos incapaces de decirnos a nosotros mismos, que Jacqueline estaba muerta. Hasta el día de hoy… no nos permitimos eso…no nos permitimos pensarlo… Y no nos permitimos… decírselo a nadie… porque no tenemos derecho a pensarlo….
Nuestra vida, de alguna manera ha girado, alrededor de la desaparición de Jacqueline, desde 1974. Incluso antes, desde el momento del Golpe de Estado, nuestro gran terror era, acerca de ella y de Marcelo. Nosotros estábamos en Temuco cuando sucedió el golpe y Jacqueline y Marcelo estaban en Santiago. Y estábamos angustiados de pensar que les podía pasar algo. Luego, yo estuve con ella durante las vacaciones… de verano del 74 y estuve un mes y medio con ella. Y fue una experiencia maravillosa pa’ mí. Y en esos momentos para mí era fundamental que ella entendiera… que no podía venir a Temuco, porque en Temuco todo el mundo la conocía… a ella y a Marcelo….
Cuando Jacqueline desapareció… nos llamaron por teléfono… su compañera de curso… para avisarnos… que la habían detenido, los agentes de seguridad. Si bien nosotros sabíamos, que había una cantidad extraordinaria de gente que eran detenidos y que eran soltados uno o dos días después, también sabíamos que había mucha gente que había sido asesinada, mucha gente que estaba desparecida. Queríamos pensar que ella… iba a tener una mala experiencia, pero que iba a ser corta en el tiempo y que nosotros podíamos una vez que estuvieran libres… asegurarnos que Marcelo y Jacqueline salieran del país. Mi padre empezó inmediatamente a hacer trámites para conseguir eeehmmm, para conseguir que Jacqueline… saliera… una vez que estuviera libre. Los primeros días… estábamos esperando la noticia que Jacqueline nos iba a contactar. A los dos días mi madre viajó a Temuco, visitó la pieza de ella y de Marcelo. Y lo que vio allí…-silencio– dejó una impresión… en ella… para el resto de su vida. Mi madre sólo nos contó esto… no hace muchos años… que en la cama de ella… había rastros de sangre…        –silencio largo– en la sábana y que ella… pensaba, que… eso indicaba…que …Jacqueline había sido abusada y violada. Los agentes de la DINA estuvieron en la pieza de ella por bastantes horas con música fuerte y se sentían los ruidos desde… abajo. La compañera de ella podía escucharlos y ella estaba aterrada en el primer piso. Lo cierto es que… nosotros estamos siempre… con… esas imágenes… de pensar en Jacqueline sola y desamparada… con… cuatro o cinco hombres… ahí… violentos… que lo único que querían era destruirla. Mi madre todavía guarda las sábanas… yo nunca he querido verlas.

Otra vez Nicolle guarda un pesado silencio, pero continúa…  Suspira…mientras nos dice… 

Recuerdo cuando nos juntábamos en Santiago… no había pasado un mes de la desaparición de Jacqueline… y estábamos todos los días yendo al  Comité Pro Paz, hablando con los abogados. Recuerdo que nos estábamos quedándo donde mis tíos y yo y mi madre dormíamos en la misma cama. Y en las noches… nos quedábamos durmiendo. llorando. Y recuerdo que un día ella me dijo “yo realmente deseo si ella está sufriendo… eeeh… prefiero que muera, en vez de seguir sufriendo”. Porque nosotros en ese momento, sabíamos… lo que les estaba pasando a ella… y al resto… de los detenidos que estaban incomunicados y de los cuales una cantidad no iba a salir nunca… libre. Incluso, mi mamy me dijo ”a veces pienso, que en condiciones así, morirse… es como dormirse como cuando uno está tan cansada… y los ojos se cierran solos y luego uno no se despierta…”
Era una tragedia. Recuerdo esos días para mí, era como vivir en las películas en blanco y negro acerca de la Segunda Guerra Mundial, en donde los judíos sabían que, finalmente los iban a agarrar y los iban a mandar a un campo de exterminación. Era como estar viviendo tiempo prestado. Son cosas que están siempre con uno. Mi familia tuvo que salir… de Chile. Mi padre estaba amenazado, y mi madre no podía dejar Chile, porque todavía estábamos esperando por Jacqueline. Mi madre se quedó en Chile con mi hermana menor, de quince años y yo… –La voz en la grabación se quiebra y le sigue un largo silencio que se rompe con una idea totalmente distinta. Nicolle continúa con otro tema…

En 1976 en enero, mi padre salió a Argelia, y en junio, eeeh yo y mi hermana eeeh de 17 y 18 años salimos… a Argelia a reunirnos con él. Mi madre se quedó en Chile con mi hermana Vivian de 14 años. Para mí, la idea de dejar Chile, fue terrible. Yo sentía la necesidad de que era fundamental seguir resistiendo contra la dictadura. Era fundamental para mí… estar en Chile. Sentía que resistir contra la dictadura era nuestro deber y era la única manera… de acelerar… esos tiempos horribles que vivíamos. Sin embargo, yo sabía que mi padre estaba destrozado con la desaparición… de Jacqueline y yo no podía permitir que estuviera solo… fuera de Chile… fuera de su familia. Fue una decisión desgarradora… al mismo tiempo… mi padre y mi madre estaban terriblemente asustados que nos pudiera pasar algo a Michelle y a mí. Así es que nos fuimos de Chile, en un viaje que pensábamos que iba a durar… un par de meses…quizás un año… y luego la dictadura sería derrocada y nos encontraríamos la familia y con suerte, en el intertanto, Jacqueline habría aparecido. Los sueños que teníamos en esos momentos… ya no importaba que Jacqueline estuviera libre, ya no importaba que Jacqueline pudiera salir del país… de sólo pensar que Jacqueline podía estar en libre plática y presa, aunque fuera por diez mil años… era para nosotros… eeeh… una tranquilidad. Lo único que queríamos era que Jacqueline saliera del período de incomunicada. Pero eso también sería una esperanza que se desvanecería.

La vida en Argelia… era difícil y al mismo tiempo… era tan espectacular estar en un país donde no hubiera dictadura. Eran los mejores años de Argelia. Pero la separación de mi mamá y la separación… con mi hermana menor, era difícil de aguantar. Pero uno siempre sale adelante y construimos nuestras vidas ahí en Argelia; finalmente ahí estuve cuatro años y medio… y mi hermana cinco. Y mi padre estuvo en Argelia ocho años, antes de que después se fuera a vivir a Cuba.

La primera vez que fui a Chile… habían pasado trece años de que yo me había ido. Llegué a Chile y para mí, Chile era Jacqueline. Pero ya Jacqueline no estaba….Nuestra familia… fue como otras miles de familias… desperdigadas a través del mundo. En un momento… esta familia… no tan grande… …de los cuales… quedábamos cinco… Habían dos personas en Chile, una en Cuba, una en Francia y una en Inglaterra….-Silencio profundo…y con voz de gran dolor, pero firme como ha demostrado nuestra entrevistada en todo momento, nos dice:- Yo no tengo esperanza de que en Chile se haga justicia, porque no está… la voluntad política de hacerlo. Porque en Chile… la Dictadura nunca fue derrocada políticamente, sino simplemente a través de un pacto político, se cambió el ejecutivo. Todos los cambios estructurales, que hizo Pinochet en Chile, se mantienen. La política económica es exactamente la misma. Las trabas constitucionales son exactamente las mismas. Sin embargo, la burguesía chilena sigue gozando como siempre, de sus privilegios. En un país donde… hacer huelgas… son ilegales. Hoy en día, tenemos un gobierno civil. Un gobierno social demócrata de derecha. Pero no tenemos un gobierno democrático. El gobierno, la derecha, la burguesía, las fuerzas armadas, quieren lo mismo. Quieren que el pasado se olvide. Quieren borrón y cuenta nueva. No quieren… que haya justicia… porque no quieren… tener su porción de culpa. Esto fue claramente establecido… cuando Pinochet estuvo detenido… en Londres. Después de haber estado… libre…por ocho años, en Chile, gozando… de privilegios de ex gobernante democrático. Fue sólo cuando salió del país, fue sólo en Londres, que por primera vez se hizo un intento de juzgarlo. Pero el gobierno chileno movería toda sus… palancas en orden de conseguir …. que Pinochet quedara libre. Porque no era parte del pacto que Pinochet fuera juzgado. Y en esos momentos Pinochet, las embajadas chilenas, el gobierno chileno, la burguesía chilena, la extrema derecha chilena, las fuerzas armadas, los torturadores, estaban todos en un lado y nosotros, los familiares de las víctimas, los ex presos políticos, los exiliados, la gente que había sufrido durante la dictadura, la gente que tenía solidaridad, con aquellos que habían sufrido, estábamos en otro lado. Y eso no ha cambiado.

La pregunta trece: –con voz serena y firme:- No, no hay justicia en nuestro país. Lo que sí hay… es que el aparato de justicia… se ha permitido que marche sin entrabarlo como sucedía obviamente, en el tiempo de Pinochet. Pero no ha habido ninguna voluntad política del gobierno para poner más recurso, para acelerar los casos. Entonces claro, mucha gente de la DINA está presa, mucha gente también está bajo fianza y mucha gente está libre… Los civiles que participaron… en las violaciones de derechos humanos, no han sufrido por esto. Tenemos senadores… de derecha… que fueron parte del aparato represivo, están gozando de la granjería de la clase política. No. No hay justicia en Chile. Y yo no pienso que vaya a haber justicia en Chile. Sin embargo, tenemos que seguir trabajando… por pequeños logros. Tenemos que seguir asegurándonos, que esto no quede en el pasado. Y que esto, ésto esté siempre al frente, en el tapete.

Catorce: con respecto al Juez Garzón, le tengo agradecimiento, que él se dedicó a este caso de alto perfil. También le tengo agradecimiento, a todas las personalidades europeas, de España, de Inglaterra, de Bélgica, de Francia, de Italia, que en momentos determinados cuando Pinochet estaba detenido aquí, eeeh…tuvieron actitudes… que fueron importantes para mantenerlo aquí, preso, quinientos tres días.

Quince: Desgraciadamente no tengo esperanzas de encontrar los restos de la Jacqueline; pero debiera decir, primeramente, que esas son frases que no me gusta decirlas. No me gusta hablar de restos. La Jacqueline era una persona entera. Una persona que no sabemos dónde está…

Nombre : JACQUELINE PAULETTE DROUILLY YURICH
Rut : 6.853.430 5
F.Nacim. : 03 12 49, 24 años a la fecha de su detención
Domicilio : Alberto Decombe 1191 Providencia, Santiago
E.Civil : Casada. Embarazada
Actividad : Estudiante de 3er. año de la carrera de Servicio Social, en la Universidad de Chile
C.Repres. : Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR
F.Detenc. : 30 de octubre de 1974


SITUACION REPRESIVA
El matrimonio integrado por Jacqueline Drouilly Yurich y Marcelo Salinas Eytel, esperaban su primer hijo, eran estudiantes universitarios, ambos militantes del MIR, arrendaban, desde el mes de septiembre de 1974, el segundo piso de una casa ubicada en el N°1191 de la calle Alberto Decombe de la capital. En el primer piso vivían los propietarios del inmueble, la familia Varela Arias, con sus tres hijos, una de las cuales, María Luz, era compañera de Universidad de Jacqueline, y sería testigo presencial de gran parte de los hechos que a continuación se exponen.
El 30 de octubre de 1974, a las 21:00 horas, un grupo de alrededor de ocho individuos, vestidos de civil y armados, que se identificaron, verbalmente, como miembros de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), llegaron hasta la casa de Anita Salinas Eytel, hermana de Marcelo y la interrogaron acerca del domicilio de éste último. Como Anita desconocía la información requerida, la obligaron a indicar la dirección de una amiga del afectado, Magna Aranzazu Castro  estudiante de Teatro de nacionalidad española  y a conducir a los agentes hasta el lugar, con el fin de indicarles la casa. Al llegar hasta allí, constataron que en la morada se encontraban Magna y su padre. De esta manera, los sujetos se trasladaron, en compañía de las tres personas ya mencionadas, hasta el domicilio del matrimonio Salinas Drouilly.
Al llegar a la dirección de Alberto Decombe, los agentes de la DINA forzaron a Magna Aranzazu a descender del vehículo en que la transportaron, y a preguntar por Marcelo Salinas Eytel, quien no estaba en ese momento, encontrándose sólo su esposa Jacqueline.
En estos instantes, algunos de los agentes se retiraron del lugar en compañía de Anita Salinas, Magna Aranzazu y el padre de ésta última. El resto de los sujetos ingresaron al segundo piso del inmueble, procediendo a su allanamiento, sin exhibir orden alguna para ello.
Siendo aproximadamente la 01:00 hora (ya del día 31 de octubre de 1974) y dado que Marcelo Salinas tardara en llegar a su hogar, tres de los agentes deciden marcharse, llevándose a Jacqueline Drouilly  la que estaba embarazada de dos meses  en calidad de rehén y según señalaron, “hasta que apareciera su marido”. Permanece sólo uno de ellos, de punto fijo en la morada de los afectados, señalando el resto, que volverían más tarde.
Relataría, posteriormente, María Luz Varela Arias, en declaración prestada ante el 11° Juzgado del Crimen de Santiago, en el proceso sustanciado para investigar una presunta desgracia de Jacqueline Drouilly, que “el 30 de octubre de 1974 se encontraba, junto a sus hermanos, en su domicilio de Alberto Decombe 1191, en compañía de la empleada de la casa, pues sus padres habían viajado a Mendoza. Por esta razón y dado, además, que Marcelo Salinas, arrendatario de los altos de su vivienda, había avisado a su esposa Jacqueline que no llegaría a dormir, esta última se fue a alojar a la pieza de María Luz. Siendo aproximadamente las 23:45 horas, escucharon sonar el timbre del segundo piso, dirigiéndose Jacqueline a abrir la puerta, en camisa de dormir. Como no regresara al dormitorio, María Luz subió a ver qué sucedía, constatando que la puerta de acceso estaba abierta y había luz en la pieza de la afectada. Al ingresar, la testigo se encontró con varios sujetos, los que se habrían identificado como miembros del Servicio de Inteligencia Militar (S.I.M.), exhibiendo unas tarjetas chicas a las que no dio importancia, vestidos de civil, armados con ametralladoras y pistolas, quienes la obligaron a bajar y fueron luego a pedirle el teléfono. En esta ocasión, uno de ellos, al parecer el que hacía de jefe, la interrogó sobre la persona de su arrendatario Marcelo Salinas Eytel, agregándole que era el “mirista más buscado”, y si tenía conocimiento que un cuñado suyo permanecía detenido en la Academia de Guerra. Alrededor de la 01:00 hora, los individuos se llevaron a Jacqueline, señalando que regresarían para esperar a su esposo, quedando sólo uno de ellos en la casa”.
Siguiendo con el relato de los acontecimientos, y según la declaración judicial aludida, aproximadamente a las 05:40 horas de la madrugada del día 31 de octubre de 1974, regresaron al lugar cuatro de los sujetos de civil, siempre armados, de los cuales dos subieron hasta la morada de los afectados, otro se apostó en la puerta de acceso al inmueble, y un cuarto se instaló en el portón de entrada de los autos. Esta vez se movilizaban en más de un vehículo y vestían casacas verdes.
Entre las 07:00 y 07:15 horas de la mañana, llamó por teléfono, Marcelo Salinas Eytel, preguntando por su esposa. Contestó María Luz Varela, diciéndole que Jacqueline se encontraba en el baño en circunstancias que se la habían llevado detenida horas antes. Debió dar esta respuesta presionada por agentes de la DINA. Marcelo Salinas avisó entonces que pasaría a buscar a Jacqueline, en media hora más.
Rato después, Marcelo llegó hasta su domicilio en un taxi, pero observando algo extraño, le indicó al taxista que continuara el viaje sin detenerse. Los agentes que permanecían en su casa al ver lo que ocurría, dispararon contra las ruedas del taxi y, deteniéndose el vehículo, se concretó la detención de Marcelo Salinas, junto también al chofer del taxi, quien hasta hoy no ha sido ubicado.
La testigo María Luz Varela relató que “una vez que escuchó los disparos en la calle, se asomó por una ventana, y desde allí vio a Marcelo Salinas con los brazos en alto, mientras era registrado. Al poco rato, los agentes volvieron a la casa, entregándole las llaves y señalándole que podía ingresar a arreglar, si lo deseaba. En este momento, la testigo aprovechó de preguntarles si le había pasado algo al afectado, pero los sujetos le respondieron que no le habían hecho nada, ya que los disparos se habían efectuado a las ruedas del taxi, para evitar que arrancara.
Fueron también testigos de estos hechos los vecinos del matrimonio Salinas Drouilly, uno de los cuales señalaría que Marcelo fue introducido en una camioneta marca Chevrolet, de color rojo, patente EM 965 de Las Condes, la que partió con rumbo desconocido.
Asimismo, declararía ante el 11° Juzgado del Crimen de Santiago, doña María Eliana Arias Rivas  madre de María Luz Varela  que el día 2 de noviembre de 1974, los mismos sujetos que detuvieron a los afectados, concurrieron hasta el domicilio de Alberto Decombe, llevando a Marcelo Salinas, esposado, y procedieron a sacar de su pieza frazadas, una guitarra o charango, un acordeón, un equipo electrónico, y varias cajitas pequeñas que contenían condensadores y otras piezas, al parecer para armar equipos de transmisión y recepción. Luego de retirados estos objetos, abandonaron el lugar.
Continúa relatando la testigo Arias Rivas, que algunos días después, alrededor de las 24:00 horas, llegaron nuevamente al domicilio, dos hombres vestidos de civil, en una camioneta cerrada, de color rojo, la que dejaron con el motor funcionando. Una vez que ingresaron a la morada, se identificaron, verbalmente, como funcionarios de Inteligencia Militar, señalando que iban a hacerle “una gauchada” a Jacqueline, en el sentido de que querían llevarle ropa. Subieron, entonces, hasta las que habían sido las piezas de los afectados y retiraron de allí ropa de ambos. Antes que se marcharan, la testigo les preguntó por el matrimonio Salinas Drouilly, contestándole que no podían decirle nada sobre ellos, pero que sabían que al día siguiente serían cambiados de campo.
Por su parte, Anita Salinas Eytel, fue liberada la misma noche del 30 al 31 de octubre de 1974, abandonando el país. Magna Aranzazu, luego de permanecer desaparecida unos días y de aparecer posteriormente recluida en “Tres Alamos”, fue también liberada y abandonó el país, en diciembre de 1974.
Se deja constancia que en carta enviada por Jacqueline Drouilly a su padre, fechada el 13 de mayo de 1974, le relata detalladamente que el día viernes 3 del mes y año indicado a las 14:45 horas, se presentaron en el domicilio anterior de los afectados, tres sujetos que se identificaron verbalmente, como miembros del Servicio de Inteligencia Militar (S.I.M.), y preguntaron si vivía ahí una persona determinada, a quien no conocían. Procedieron a allanar el domicilio y a interrogar a Marcelo y a Jacqueline. En un closet cerrado encontraron unos documentos que eran del ex dueño del inmueble, un abogado socialista, y que correspondían a unos expedientes de la defensa judicial de un militante del MIR conocido. Todo el operativo duró como una hora y media, retirándose los sujetos, luego de darle la orden de no salir durante la tarde, pues regresarían.
En efecto, los sujetos regresaron esa tarde, con un trato más suave, pues al parecer habían solicitado referencias de la afectada en la Escuela de Servicio Social de la Universidad de Chile. Señalaron que el involucrado era el ex dueño de la casa, pero que de todos modos llevarían a Jacqueline, para ver si era reconocida o no por un detenido. Fue así, como el 6 de mayo de 1974 la afectada fue conducida por tres sujetos hasta el domicilio de la esposa del detenido, ubicado en el paradero 14 de La Florida, quien no la reconoció. Luego de esta diligencia, Jacqueline fue devuelta a su casa, señalándole que si venían o llamaban preguntando por la persona que buscaban, se lo informaran. Así estuvieron llamando los sujetos, por algún tiempo, al domicilio de los afectados.
A lo largo de los años se han ido acumulando diversos testimonios y antecedentes, que dan cuenta de la permanencia del matrimonio Salinas Drouilly, en los centros secretos de reclusión y tortura de la DINA, de José Domingo Cañas con República de Israel, Villa Grimaldi y el Pabellón de Incomunicados de 4 Alamos.
En declaración prestada por Enrique Pérez Rubilar señala el testigo que fue trasladado desde la Cárcel Pública de San Antonio a la casa de José Domingo Cañas, el 1° de noviembre de 1974, e introducido en una pieza de uno por dos metros, donde se encontraban 16 detenidos más, entre los que recuerda a Marcelo Salinas Eytel, Jorge Humberto D’Orival Briceño, y la esposa del primero de los nombrados, Jacqueline Drouilly Yurich (esta última permanecía en la pieza de al lado). Agrega, Enrique Pérez, que le consta que el matrimonio fue torturado salvajemente por el agente de la DINA Osvaldo Romo Mena y su equipo, colocándose a uno de ellos sobre la parrilla (catre metálico al que se ataba a un detenido, desnudo) y al otro por debajo, y aplicándoseles corriente eléctrica. Esto ocurría todos los días en horas de la noche, descansaban sólo cuando los torturadores tenían muchos detenidos. La razón por la que se preocupaban tanto por estas personas (Salinas, D’Orival y Drouilly) era por sus supuestas vinculaciones políticas con el entonces Secretario General del MIR, Andrés Pascal Allende.
Confirman también la permanencia del matrimonio Salinas Drouilly, en la casa de José Domingo Cañas, los primeros días de noviembre de 1974, los ex detenidos por la DINA y residentes en Alemania, Edmundo Lebrecht y Gilda Bottai Monreal, como asimismo, los ex detenidos Liliana Ojeda, Amanda De Negri y Luis Humberto Lillo Ahumada.
Continuaría relatando Enrique Pérez Ruhlar, que alrededor del 10 u 11 de noviembre de 1974, fueron trasladados hasta Cuatro Alamos, oportunidad en la que pudieron conversar un poco, antes de ser distribuidos en el nuevo recinto, pues les sacaron las vendas que cubrían sus ojos. Fue así, como Marcelo Salinas quedó recluido en la Pieza N°13, la más grande del Campo, el testigo y Luis D’Orival Briceño fueron introducidos en la N°6, y Jacqueline Drouilly quedó en la N°3. Aproximadamente el 20 de noviembre de 1974 estas tres personas, fueron sacados de 4 Alamos, para ser llevados  según dijeron los guardias de la DINA conocidos por los apelativos de “El Bigote” y “Mauro”  a otro lugar mejor. Posteriormente, otros compañeros que venían desde Villa Grimaldi, señalaron que habrían estado con Salinas, D’Orival y la señora Drouilly, los que de nuevo estarían siendo sometidos a torturas. Lo cierto es que los tres permanecen desaparecidos hasta hoy.
Asimismo, el 3 de febrero de 1975, el Comité Internacional de la Cruz Roja, envió a la señora Isabel Drouilly de Larco, tía de la afectada y residente en Lima, la siguiente comunicación: “con referencia a su carta fechada el 23 de enero de 1975, tenemos el agrado de informarle que nuestros delegados han podido visitar el 20 de noviembre de 1974, a la señora Drouilly, Jacqueline detenida en la Cárcel de Tres Alamos (debió señalarse Cuatro Alamos, que correspondía al pabellón de incomunicados del recinto señalado). En lo que concierne al señor Marcelo Salinas Eytel, hemos enviado una demanda de búsqueda a nuestra delegación en Santiago”.
Sin embargo, tiempo después, la Policía de Investigaciones de Chile, devolviendo una orden de investigar emanada del 11° Juzgado del Crimen de Santiago, informó al Tribunal con fecha 10 de octubre de 1975, que entrevistado el Delegado de la Cruz Roja Internacional en Chile, señor Laurent Nicole, éste señaló que requiriéndose informe en el Campo de Prisioneros de “Tres Alamos”, con el fin de ubicar el paradero de doña Jacqueline Droully, se constató que no figuraba en las listas de detenidos. Solamente algunos de los detenidos con quienes se conversó, manifestaron que dicha persona podría estar incomunicada. Agregó que por un error de información se comunicó a Ginebra que la afectada se encontraría detenida en el Campo mencionado. Con respecto a Marcelo Salinas, señaló que la Cruz Roja Internacional no ha intervenido en diligencias destinadas a ubicar su paradero.
Después del 20 de noviembre de 1974, la afectada Jacqueline Drouilly, fue vista en el centro secreto de reclusión y tortura de la DINA conocido como Villa Grimaldi, por Iris Guzmán Uribe y su hija Marcela García Guzmán. Recordaría en declaración jurada, la primera de ellas, que teniendo la certeza de encontrarse privada de libertad en el recinto de Villa Grimaldi, pudo comprobar que se encontraba detenida allí, aproximadamente desde el 23 ó 24 de noviembre de 1974, Jacqueline Drouilly, quien le relató que ella, junto a su esposo, habían sido traídos desde “Tres Alamos” (más correctamente “Cuatro Alamos”, pues los afectados nunca estuvieron en libre plática), pues les habrían señalado que quedarían libres, ya que incluso portaban sus maletas.
Por los testimonios allegados, relativos a la reclusión de los afectados, podría afirmarse que estos fueron sacados desde Cuatro Alamos y conducidos a Villa Grimaldi, para ser luego regresados al primero de estos recintos.
En efecto, se confirma la permanencia de los afectados en Cuatro Alamos, en virtud de las declaraciones formuladas, en la ciudad de Washington, por doña María Estella Dabancens Gándara, la que a la letra señala: “fui ilegalmente detenida junto a un grupo de amigos y familiares, en Algarrobo, el día 2 de noviembre de 1974, por elementos que se identificaron como pertenecientes a la Dirección de Inteligencia Nacional, siendo vendada y llevada contra mi voluntad a Santiago, a un lugar que después reconocí como Villa Grimaldi. Esa misma noche, después de un interrogatorio, fui conducida hasta la Pieza N°3 del Pabellón de Incomunicados de la DINA conocido como Cuatro Alamos, permaneciendo allí unos dos meses, para ser luego expulsada del país. Mi estadía en este lugar es un recuerdo constante de trato inhumano, por el régimen de terror impuesto a los detenidos, y por la gran cantidad de personas que allí estaban. Recuerdo que los primeros días de noviembre de 1974 llegó hasta mi celda, Jacqueline Drouilly, Asistente Social, detenida junto a su esposo Marcelo Salinas Eytel, en octubre del mismo año. La señora Drouilly había sido brutalmente golpeada y torturada en la casa de interrogatorios, ubicada en José Domingo Cañas, de Ñuñoa. Sus zapatos y ropa estaban destrozados por la violencia del trato recibido. Ella permaneció en mi celda hasta aproximadamente los primeros días de diciembre de 1974 (esta fecha podría corresponder en realidad a los últimos días de noviembre de ese año, en que la afectada, fue llevada a Villa Grimaldi, regresando a 4 Alamos los primeros días de diciembre).
Jacqueline Drouilly, que se destacó por sus grandes condiciones humanas, su alegría, su convicción, buscando permanentemente la forma de establecer algún tipo de comunicación con su esposo, fue trasladada, por esas fechas, a la celda N°4, contigua a la mía, comunicándonos, desde entonces, por las ventanas de las mismas. Una noche de mediados de diciembre de 1974, alrededor de las 02:00 horas, elementos de seguridad, sacaron a la afectada al pasillo del Pabellón, en compañía de su esposo Marcelo Salinas Eytel. Al resto de los detenidos no dejó de parecernos extraña esta situación, pues no era esa una hora para efectuar traslados a “Tres Alamos” ni para dejar a alguien en libertad, por la vigencia del toque de queda. Desde entonces, nunca más volvería a ver a las víctimas ni a saber de ellos”.
Se encuentra acreditada, asimismo, la permanencia de Jacqueline Drouilly, en el Pabellón de Prisioneros Incomunicados de “Cuatro Alamos”, en las fechas señaladas, por los dichos de los testigos Sandra Machuca Contreras, la madre de ésta Valeska Contreras Alvarez y Cecilia Jarpa Zúñiga. Estas dos últimas compartieron la celda N°4 con la afectada, en el recinto señalado.
Asimismo, fue testigo de la reclusión de Marcelo Salinas, Eytel en los recintos de Villa Grimaldi y “Cuatro Alamos”, Juvenal Cortés, entre el 25 y 27 de noviembre de 1974 y en diciembre del mismo año, respectivamente.
Asimismo, se ha señalado que el afectado fue visto en muy malas condiciones físicas, en la casa de tortura de la DINA, ubicada en Londres 38 y conocida con ese nombre, los primeros días de noviembre de 1974.
En Informe sobre Violación de Derechos Humanos de Naciones Unidas, de fecha 4 de julio de 1975, se señala que Jacqueline Drouilly fue vista positivamente en “Cuatro Alamos”, entre el 22 y 24 de diciembre de 1974.
Por su parte, Cristián Van Yurick Altamirano, primo de la afectada y detenido por agentes de la DINA el 12 de julio de 1974, señala que vio a Jacqueline en el Campo de “Cuatro Alamos”, en el mes de enero de 1975, y conversando con ella, le expuso que se encontraba allí con su esposo Marcelo Salinas Eytel, que estaba bien y que le avisara a su familia.
Asimismo, en informe de Amnesty International este organismo afirma haber visto a la afectada en Cuatro Alamos, en el mes de marzo de 1975.
No obstante todos los antecedentes expuestos, el gobierno chileno, informó a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones unidas, que Jacqueline Paulette Drouilly Yurich, “no tenía existencia legal”.
El nombre de los afectados figura en una nómina de 60 miristas chilenos, supuestamente muertos por “sus propios compañeros de lucha” en diversos países extranjeros (Argentina, Colombia, Venezuela, Panamá, México y Francia), “en la culminación de un largo proceso de divergencias mutuas recriminaciones y disputas por dinero, que se inició con la caída del gobierno marxista de Salvador Allende”, publicada en el semanario LEA de Buenos Aires, que salió a circulación por una sola vez (el 15 de julio de 1975), precisamente para dar a conocer la “lista de muertos”, esfumándose luego. Esta nómina, unida a otra lista de 59 chilenos miembros del extinto Movimiento de Izquierda Revolucionaria (M.I.R.), dados por muertos, heridos o evadidos en acciones guerrilleras con fuerzas de seguridad en la localidad de Salta, Argentina, y publicada en el Diario O’Dia de Brasil, entera un total de 119 personas.
Tres periódicos chilenos reprodujeron estas informaciones: El Mercurio, La Segunda y Las Ultimas Noticias, de fechas 23, 24 y 25 de julio de 1975, respectivamente.
Consultado el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, sobre la efectividad de tales informaciones, informó a la Corte de Apelaciones de Santiago, Tribunal que conocía de un recurso de amparo, interpuesto en favor de Jacqueline Drouilly, que no existía antecedente oficial alguno que permitiera establecer que las personas mencionadas hayan fallecido en el extranjero o hayan abandonado el país, como asimismo, que las autoridades, de los países en que, de acuerdo a las publicaciones, habrían ocurrido los hechos, nada han informado sobre el particular.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
El 11 de noviembre de 1974, la madre de la afectada, doña Norma Yurich Costagliola, interpuso, ante la Corte de Apelaciones de Santiago, un recurso de amparo en su favor, el que fue rolado con el N°1390.
Con el mérito del Informe del Ministro del Interior y del de otras autoridades que negaron la detención de Jacqueline Drouilly, la Corte declaró sin lugar el recurso interpuesto el 29 de noviembre de 1974, ordenando remitir los antecedentes al Juzgado del Crimen correspondiente a fin de instruir sumario e investigar el presunto desaparecimiento de la afectada.
Por Oficio de la Corte de Apelaciones se inició el 9 de diciembre de 1974, un proceso por presunta desgracia de Jacqueline Drouilly, ante el 11° Juzgado del Crimen de Santiago, que roló con el N°796 2.
El Tribunal decretó de inmediato orden amplia de investigar, la que no aportó antecedentes que permitieran establecer el paradero de la afectada. Luego de verificarse infructuosas gestiones en Postas, Hospitales, Instituto Médico Legal, Casa Correccional y Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos, fue devuelta al Tribunal, el que ordenó agregarla a los autos.
Con su sólo mérito, el señor Juez Thomas Dahm Guíñez, declaró cerrado el sumario y sobreseyó temporalmente la causa, pues no resultaba completamente justificado la perpetración del delito que dio motivo a la formación del sumario, el 31 de enero de 1975. Apelada esta resolución fue confirmada por la Corte de Apelaciones de Santiago el 19 del mes y año señalado.
Posteriormente, el 26 de febrero de 1975, la madre de la afectada, interpuso un nuevo recurso de amparo en su favor, ante la Corte de Apelaciones de Santiago, que fue rolado bajo el N°294.
Se acompañó a la presentación una fotocopia de la información proporcionada por la Cruz Roja Internacional con fecha 3 de febrero de 1975, que señala que sus delegados, visitaron a la afectada el 20 de noviembre de 1974, en la Cárcel de “Tres Alamos”, y una de la carta que Jacqueline Drouilly remitió a su padre el 3 de mayo de 1974, en la que da cuenta de haber sido visitada por miembros del SIM.
El 27 de febrero de 1975, la Corte ordenó remitir oficios al Ministerio del Interior y a la DINA. De esta manera, el 10 de marzo del mismo año, el Director de Inteligencia Nacional, rogó a la Corte de Apelaciones “tener la amabilidad de dirigirse al Ministerio del Interior (Departamento Confidencial), o a la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos (SENDET), los que tienen como misión dar este tipo de informaciones. Por su parte, el Ministro del Interior por Oficio de 17 de marzo de 1975, informó que la afectada no se encontraba detenida por orden del Ministerio.
Para mejor resolver, la Corte ordenó el 26 de marzo de 1975, se pidiera informe al Jefe del Campamento de “Tres Alamos”, haciendo presente que la afectada habría sido visitada, en dicho recinto, en noviembre de 1974, por Delegados de la Cruz Roja Internacional.
En Oficio de fecha 29 de abril de 1975, el Secretario Ejecutivo Nacional de Detenidos, Coronel Jorge Espinoza Ulloa, informó a la Corte que remitió el Oficio que da cuenta de la solicitud precedentemente aludida al Ministerio del Interior, por ser esa Secretaría de Estado la encargada de responderla. El 7 de marzo de 1975, el Ministerio del Interior insiste en que la afectada no se encuentra detenida.
El 9 de mayo de 1975 la Corte ordena reiterar el informe pedido al Jefe del Campamento de “Tres Alamos”. Sin embargo, el día 29, del mes y año señalado, el mismo Tribunal decide dejar sin efecto lo resuelto, y siempre para mejor resolver, ordena oficiar al Ministerio del Interior, para que informe si Jacqueline Drouilly está o no efectivamente recluida en el mencionado recinto. En junio de 1975 el Ministerio del Interior vuelve a repetir que la afectada no se encontraba detenida.
El 13 de junio de 1975, la Corte de Apelaciones rechazó el recurso de amparo interpuesto, y ordenó remitir los antecedentes al Juzgado del Crimen correspondiente, a fin de que instruya un sumario, con el objeto de establecer si se ha perpetrado algún delito en el desaparecimiento de la amparada.
De esta manera, por Oficio de la Corte de Apelaciones, se inicia el 19 de junio de 1975, causa por presunta desgracia de Jacqueline Drouilly, ante el 11° Juzgado del Crimen de Santiago, la que fue rolada con el N°2681.
El Tribunal decretó orden amplia de investigar, exhortó al Juzgado de Turno de Temuco, a fin de que se interrogara a la recurrente del amparo y se le pregunte por el nombre y domicilio de los testigos de la detención, como asimismo, la remisión de Oficios a los Ministerios del Interior y de Defensa, y al Sendet.
El 30 de junio de 1975, el Ministro del Interior, insiste en informar que la afectada no ha sido detenida por orden de esa Secretaría de Estado.
El 23 de julio de 1975 el Tribunal ordena pedir informe a la Dirección de Inteligencia Nacional.
Agregada a los autos la orden de investigar, se dejó constancia en ellos que se entrevistó a María Luz Varela Arias, testigo presencial de la detención de los afectados, quien declara extrajudicialmente sobre los hechos ya expuestos en la situación represiva. Igualmente, doña María Eliana Arias Rivas, ratificó íntegramente, lo expuesto por su hija. Asimismo, consultado el SENDET, se informó que la afectada no registraba detención, idéntica información entregó directamente al Tribunal este organismo el 4 de agosto de 1975.
Con fecha 12 de agosto de 1975, previa citación, declaran ante el Tribunal María Luz Varela Arias y su madre María Eliana Arias Rivas, propietarias del inmueble de Alberto Decombe 1191, lugar en el que se verificó la detención de Jacqueline Drouilly y Marcelo Salinas.
Luego de pedir cuenta del exhorto despachado al Juez de Turno de Temuco, de certificarse en autos que no se cumplió con la diligencia de citar e interrogar a doña Norma Yurich Costagliolo, por no ser habida, y de agregarse al proceso un Oficio del Ministerio del Interior de fecha 14 de agosto de 1975, en que se señala que la afectada no ha sido detenida y que la DINA en Oficio (R)3550/1536 de 30 de julio del mismo año, informó que dicha persona no registra antecedentes en sus kardex, se sobreseyó temporalmente la causa.
Paralelamente a la tramitación del proceso anterior, la madre de la afectada, presentó ante el 11° Juzgado del Crimen de Santiago, con fecha 16 de julio de 1975, una denuncia por el delito de secuestro en la persona de Jacqueline Drouilly y Marcelo Salinas, la que en un principio fue rolada con el N°2994, pero posteriormente se acumuló a la causa por presunta desgracia sustanciada ante el mismo Tribunal, conservando el rol 2681 4.
En el escrito de denuncia se solicita se cite a la presencia judicial a la testigo presencial de la detención del matrimonio Salinas Drouilly, como asimismo la remisión de Oficios al Ministerio del Interior y de Defensa, al SENDET, Jefe de Zona en Estado de Sitio, Comando de Aviación de Combate, Dirección General de Carabineros e Investigaciones, y en especial a la DINA y al Instituto Médico Legal. El Tribunal dio lugar a todas las diligencias pedidas y tuvo por interpuesta la denuncia.
Asimismo el 25 de agosto de 1975, se dictó orden amplia de investigar, se pide cuenta de los Oficios despachados, reiterándose los mismos, y se deja sin efecto la citación de la testigo Varela Arias, pues ésta ya había prestado declaración en autos.
Los primeros días de septiembre de 1975, el Ministerio del Interior y la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos, informan que los afectados no han sido detenidos ni registran antecedentes, agregando el primero de los organismos mencionados que se hace presente que la DINA, en su Oficio (R) 3550/5/50 ha informado que Jacqueline Drouilly y Marcelo Salinas no registran antecedentes en los kardex de esta Dirección.
Por su parte, respondiendo al oficio enviado, el Instituto Médico Legal informó que efectuada una revisión minuciosa desde 1973 a la fecha no aparecen ingresados los afectados. Asimismo, el Secretario  Jorge Aguilera Rivera  del II Juzgado Militar, informó que revisados los libros de ingresos de causas, desde 1973 a la fecha, no aparece registrado proceso judicial en contra de los afectados. En el mismo sentido informó al Tribunal el Comandante del Comando de Combate para Tribunales de Aviación en Tiempos de Guerra, General Mario Vivero Aguila.
En virtud de la orden de investigar se efectuaron diligencias infructuosas en el SENDET y Campamento de Prisioneros de “Tres Alamos”. Asimismo, declarando extrajudicialmente ante los funcionarios policiales, el Delegado de la Cruz Roja Internacional en Chile, Laurent Nicole, desmintió la información dada por este organismo el 3 de febrero de 1975 a la familia de Jacqueline Drouilly (señalando haberla visto en “Tres Alamos” el 20 de noviembre de 1974), aduciendo que se habría tratado de un error.
Por esta razón, el 23 de octubre de 1975, el Tribunal ordenó citar al señor Nicole a la presencia judicial. Sin embargo, antes de que pudiera practicarse esta diligencia, se declaró cerrado el sumario y se sobreseyó temporalmente la causa el 31 de marzo de 1976, teniendo presente que del mérito de los antecedentes reunidos, no se encuentra acreditado en autos la existencia de un delito o cuasidelito en los hechos denunciados. Apelada esta resolución, la Corte de Apelaciones aprobó el sobreseimiento el 18 de junio de 1976.
El 3 de octubre de 1975, la madre de la afectada, Norma Yurich Costagliolo, interpuso un nuevo recurso de amparo en su favor, ante la Corte de Apelaciones de Santiago, el que fue rolado con el N°1263. En este recurso se plantea la condición de embarazada al momento de la detención de Jacqueline Drouilly.
A la presentación se acompañaron los siguientes documentos, en fotocopia: 1) carta respuesta de fecha 3 de febrero de 1975, en virtud de la cual la Cruz Roja Internacional informó a los familiares de la afectada que “ésta fue visitada por sus delegados en la cárcel de “Tres Alamos”, el 20 de noviembre de 1974″, 2) publicación de prensa del Diario El Mercurio de Santiago de fecha 23 de julio de 1975, que reproduce la noticia aparecida en la Revista LEA de Buenos Aires; y 3) carta enviada a familiares de la víctima por Amnesty International, en la que se señala que Jacqueline Drouilly fue vista en Cuatro Alamos en marzo de 1975.
El 15 de octubre de 1975, el Ministro del Interior, General Raúl Benavides Escobar, se hizo parte en este recurso de amparo, y con fecha 16 de este mismo mes y año, informó a la Corte de Apelaciones que “en repetidas oportunidades, esta Secretaría de Estado ha expresado carecer de antecedentes sobre la afectada, después de haber agotado todas las diligencias realizadas ante los organismos encargados de velar por la Seguridad Interior del país, circunstancia que hasta la fecha no ha variado”. Agregando que “respecto de las publicaciones aparecidas en diarios de esta capital, relativa a ciudadanos presuntivamente muertos, evadidos o desaparecidos en el exterior, no le cabe responsabilidad alguna al Gobierno de tales informaciones de prensa, y las investigaciones ordenadas, por el Supremo Gobierno para establecer su veracidad, no han dado resultado positivo alguno hasta el momento”.
El 20 de octubre de 1975, con el sólo mérito del Informe del señor Ministro del Interior, se declaró sin lugar el recurso de amparo interpuesto. Apelada esta resolución, fue confirmada por la Corte Suprema el 27 de octubre del mismo año.
El nombre de la afectada se incluyó, el 28 de mayo de 1975, en una denuncia por secuestro masivo, presentada ante la Corte de Apelaciones de Santiago, por un total de 163 personas desaparecidas luego de su arresto, solicitándose la designación de un Ministro en Visita que dirigiera las investigaciones. Se advirtió que la petición abarcaba la situación de personas arrestadas durante el segundo semestre de 1974 y primero de 1975, por las cuales se había recurrido oportunamente de amparo y solicitado además una investigación por los Tribunales Ordinarios del Crimen.
La petición de designación de Ministro en Visita, la que fue debidamente documentada en cada caso en particular, fue rechazada por el Pleno de la Corte de Apelaciones, el 23 de junio de 1975. Sólo cinco de sus magistrados estuvieron por acogerla.
El 4 de julio de 1975, el Comité de Cooperación para la Paz en Chile, haciendo suya la solicitud de los familiares de las 163 personas desaparecidas tras su arresto, elevó una nueva petición de designación de Ministro en Visita, esta vez ante la Corte Suprema, la que fue rechazada el 11 de julio del mismo año, aduciéndose que los jueces respectivos han practicado en la mayoría de los sumarios correspondientes las investigaciones adecuadas”. En esta ocasión, tres magistrados del Máximo Tribunal, su Presidente don José María Eyzaguirre, y los Ministros señores Ortiz y Erbetta estuvieron por acoger la petición “atendida la gravedad que presenta el caso dado el número de personas desaparecidas y el tiempo transcurrido desde que lo están”.
En virtud de la ocurrencia de nuevos acontecimientos que significaron agregar importantes antecedentes a los casos presentados, el Comité de Cooperación para la Paz en Chile, presentó una nueva petición de designación de Ministro en Visita, el 1° de agosto de 1975, la que también fue rechazada. Entre estos nuevos antecedentes está el hecho de que el 23 de julio de 1975, la prensa nacional reproducido una noticia de la Revista LEA de Buenos Aires, según la cual 60 chilenos son dados por muertos en Argentina, Colombia, Venezuela, Panamá, México y Francia. Como asimismo, el 24 de julio del mismo año, el Diario La Segunda, citando como fuente el Diario O’Dia, de Curitiba, Brasil, entregó una nueva nómina que esta vez incluía a 59 chilenos supuestamente muertos, heridos o evadidos, a raíz de un enfrentamiento armado con fuerzas policiales argentinas, ocurrido en la localidad de Salta.
La familia de Jacqueline Drouilly, particularmente su madre Norma Yurich, no descansando en su deseo de obtener alguna información que le permitiera establecer el paradero de su hija, estuvo visitando regularmente el Campamento de Prisioneros de “Tres Alamos” durante el tiempo que funcionó y realizando visitas personales a la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos, Ministerio de Defensa y Cruz Roja Internacional. Con el mismo objetivo, se le dirigió carta, el 14 de febrero de 1975, al entonces Comandante en Jefe de la Guarnición Militar de Santiago, General Sergio Arellano Stark.
Todas las diligencias y los muchos esfuerzos resultarían infructuosos. Hasta hoy nunca se supo que pasó con el hijo que esperaban y tanto Jacqueline Drouilly como su esposo Marcelo Salinas, permanecen desaparecidos.
Uno de los agentes que, según uno de los testigos, torturaba al matrimonio Salinas Drouilly en noviembre de 1974 en el recinto de José Domingo Cañas, era Osvaldo Romo Mena, quien fuera detenido en noviembre de 1992, después de ser expulsado desde Brasil. El mencionado agente residía en Brasil desde finales de 1975 bajo la identidad de Osvaldo Andrés Henríquez Mena. En esa época por instrucciones de la DINA, organismo al cual pertenecía, abandonó el país, pues estaba siendo citado por varios Tribunales que tramitaban causas por violación a los derechos humanos. Su localización fue el resultado de una serie de diligencias decretadas en la causa por el desaparecimiento de Alfonso Chanfreau Oyarce. Desde que fuera detenido, y a diciembre de 1992, ha declarado en varios procesos por detenidos desaparecidos y en 6 de ellos se le ha encargado reo.

EPILOGO

“El exilio y la tristeza van siempre de la mano”.

Julio Cortázar

Si bien es cierto que la dictadura fue una etapa de nuestra historia patria muy traumática y negra, con los años, la muerte o exilio de un par de generaciones de chilenos, la memoria se desluce y casi está transparente. Ética y memoria histórica se desvanecen de nuestro panorama nacional poco a poco. Sentimos que es como un cuadro que se borra en la muralla del olvido. Hoy, a casi setenta años de la instauración de la dictadura de Francisco Franco, España se preocupa más de sus muertos y de sus exiliados que Chile de las víctimas legadas por una dictadura que comenzó sólo hace treinta y tres años. El gobierno español emprende su apoyo incondicional a “Los Niños de la Guerra” y las televisoras le muestran al mundo las tumbas de los fusilados en pueblos en donde recién se atreven a hablar del pasado; en cambio nosotros continuamos callados. ¿Acaso habrá que esperar el paso de dos o tres generaciones más para recoger los pedazos de nuestra memoria colectiva?
El Poder Judicial en Chile es lento y tardío; de este modo no hay, ni se hace  justicia. Poco sabemos aún sobre los detenidos desparecidos, aunque el mayor esfuerzo por recopilar y aportar información lo realizan organizaciones de defensa de los derechos humanos, de familiares de detenidos o desaparecidos, o constituyen iniciativas individuales que hoy canalizan, a través de las páginas de la Web, una visión detallada de cada caso que la burocracia parece ignorar. Pero aún falta mucho más por indagar también en otras áreas, como la del exilio.  ¿Qué ha pasado, por ejemplo, con los niños apátridas, por qué aún no tienen documentos ni de chilenos, ni de los países en donde les tocó nacer? ¿Qué ha pasado con ellos? La falta de voto para quienes vivimos fuera del país y que no volveremos, o la doble nacionalidad, son temas sin solucionar en nuestro largo camino desde que terminara la dictadura hasta los largos años que llevamos de democracia en el país.
Escribir este libro con porfía, ha sido nuestro norte, justamente porque en muchas oportunidades no hemos podido encontrar la respuesta a nuestras preguntas en las organizaciones a las que hemos pedido ayuda o en las hemerotecas donde yacen las páginas censuradas de los diarios. Aún así, podemos decir que se han logrado metas en la búsqueda de culpables, como por ejemplo, la detención y encarcelamiento de Manuel Contreras, Jefe de la DINA. . La detención de Pinochet en Londres, es otro logro que ha permitido, entre otras muchas cosas, levantar el telón en torno los fraudes que cometió junto con sus familiares y que hoy se conocen como el Caso Riggs. Igualmente, su destitución ha permitido dar a conocer los nombres de muchos civiles que se involucraron directamente con el golpe y lo apoyaron tanto desde Chile, como desde el extranjero. Muchos desparecidos o personas muertas han obtenido una respuesta de la justicia, pero aún queda un largo trecho que andar.  La complicidad del Poder Judicial entre 1973 a 1983 estará siempre presente en la historia de Chile o en su historia paralela. Mientras exista un sólo desaparecido en Chile o los culpables de los abusos a los derechos humanos no hayan sido juzgados uno a uno, este libro no tendrá un epílogo…Los valores que se perdieron, la democracia que se esfumó de un día para otro, el desprecio a la vida humana,  el exilio, los campos de concentración, la tortura, la represión dentro y fuera del país y nuestra profunda división, que aún persiste,  no nos permiten hacer el epílogo que nos habría gustado entregarle al lector… La Historia Paralela de la Guerra Sucia de Latinoamérica y de Chile, aún se está escribiendo…

©Sonia M.Martin y Carolina Moroder
“Londres 38 Londres 2000
Biografías-testimonios de la guerra sucia del Cono Sur
1973-2000”
Santiago de Chile
Cesoc 2009

Foto portada: Mary J. Andrade
Diseño portada: Ernesto Vega

 

 

RESISTENCIA GRÁFICA. DICTADURA EN CHILE: APJ – TALLERSOL

La penumbra es esa sombra débil entre la luz y la oscuridad que no deja percibir dónde empieza la una o termina la otra. Y también es el lugar de donde las investigadoras Nicole Cristi y Javiera Manzi recuperaron los casos de dos colectivos gráficos activados durante la dictadura: la Asociación de Plásticos Jóvenes APJ (1979-1987) y el Tallersol (1977) ¿La intención de esta operación de rescate? Sacarlos a la luz. La investigación que adopta –estratégicamente– el formato de un libro se propone iluminar esas zonas “ensombrecidas por el peso de los relatos centrales en la historia de la gráfica nacional”. Y lo consigue.

En un volumen de 284 páginas, Cristi y Manzi despliegan –de forma crítica e impecablemente documentada– el origen, las estrategias y complejidades en que se desarrollaron la APJ y el Tallersol. Ambos, colectivos que persistieron en la producción de afiches, panfletos y pasquines “superando el cerco de la censura sobre la imagen y la palabra escrita” (p. 58). Ambos, colectivos que pensaron los muros como un espacio de persuasión ideológica. Ambos, colectivos cuya obra, relevancia e historia permanecía invisibilizada. O en la penumbra.

Afiche Exposición Agrupación Plásticos Jóvenes, APJ, Sammy Benmayor y Jorge Tacla, 1979, serigrafía, 50 x 72 cm.

El reposicionamiento y valorización de este material resulta doblemente eficaz. En una primera instancia a nivel de archivo, porque en las páginas de Resistencia Gráfica. Dictadura en Chile: APJ – Tallersol emergen cientos de afiches –en su gran mayoría inéditos– que constituyen un aporte significativo a la reescritura de la historia gráfica nacional. Y luego, inmediatamente a nivel de sentido, pues cada pieza gráfica es presentada, entendida y analizada en su condición de acción política.

El libro está ordenado en cuatro capítulos que le configuran al material visual un sólido marco teórico. El primero expone las condiciones que propiciaron el surgimiento de una gráfica de resistencia en la dictadura. El segundo explora las trayectorias de convergencia de ambos colectivos. El tercero aborda la trastienda de producción de los afiches. Y el cuarto funciona como una caja de herramientas que establece los métodos de elaboración.

Cada uno está inteligentemente ensamblado con el otro y entre ellos hay un relato cronológico que le da sentido a los textos, pero también a la disposición de las imágenes. Una acertada selección de las más de 3.000 piezas gráficas del Tallersol y los archivos de la APJ encuentran en este flujo un espacio de exposición y reflexión. Y, a nivel de diseño editorial, resulta especialmente interesante cuando la investigación se confunde visualmente con la reproducción de ciertos documentos gráficos en los que prima la tipografía, como los boletines, cartas y actas.

El punto de vista que, de entrada, adoptan las investigadoras es fundamental para comprender hoy el valor de estos afiches. Cristi y Manzi parecieran cuestionar el término de “apagón cultural” durante la dictadura en Chile, justamente para ingresar e iluminar aquellas acciones que ocurrieron a la sombra del discurso oficial. Piensan la resistencia cultural desarrollada por la APJ y el Tallersol como parte de una trama múltiple y plural, “cuya agencia productiva contribuyó en la regeneración y ampliación de vínculos y la elaboración de nuevas poéticas y lenguajes críticos” (p. 56). Y encuentran un respaldo teórico e histórico sólido para su hipótesis.

Las investigadoras abordan la gráfica como un medio de desacato espontáneo y profundizan en el modo de actuar político durante la dictadura. Se proponen incomodar el concepto de precariedad con que se suele abordar la gráfica de resistencia del período dictatorial, planteando que la economía de recursos con que fueron realizados obligó a sus creadores a desarrollar estrategias de alto impacto visual: “Precario para nada, era parte de una lucha potente donde las cosas que uno hacía, los elementos que usábamos, junto con las cosas que hacían otros, era resistencia” (p. 129), dice un testimonio de Alberto Díaz.

Por un retorno digno, imagen central de Gracia Barrios, 1989, offset, 36 x 54 cm.
Afiche abierto, APJ s/a, serigrafía, 38 x 61 cm.
¡Justicia! Para Orlando Letelier, APJ, 1985, offset, 38 x 45 cm.
Parte de la Serie gráfica, APJ, 1984, serigrafía, 45 x 35 cm.
Acta de la Jornada de Intercambio de Experiencias entre la APJ y el Tallersol en diciembre de 1985
Acta de la Jornada de Intercambio de Experiencias entre la APJ y el Tallersol en diciembre de 1985

El libro narra el desplazamiento de la gráfica política desde los muros céntricos de la ciudad (que tras la UP y bajo las órdenes de Augusto Pinochet fueron blanqueados por los militares) hacia otros espacios y soportes de circulación alternativos “que permitieron mantener la disputa sobre el régimen de visibilidad instituido” (p. 152). Ese relato está secundado por testimonios de algunos autores de los afiches que aparecen impresos en papel semitransparente y en un comienzo resultan apenas legibles. Pero basta con alejar un milímetro esa página de la que la sucede para que el texto se vuelva absolutamente nítido.

Esas decisiones materiales completan el ejercicio de rescate y le otorgan un ritmo al libro. Es que Resistencia Gráfica. Dictadura en Chile: APJ – Tallersol está claramente originado por un afán integrador. Todos esos valiosos afiches que estuvieron por años desperdigados, olvidados y relegados a la sombra recuperan aquí su visibilidad. Hoy la selección de piezas publicadas y la investigación constituyen un cuerpo. Y una voz capaz de narrar las acciones disidentes colectivas realizadas por la APJ y el Tallersol durante la dictadura. Y página a página esos afiches, esas acciones, ese relato reconstruyen –luminosamente– la experiencia de la resistencia.

Antonio Kadima en trabajo de montaje para la exhibición del trabajo gráfico de Tallersol en la Peña Cultural Center, en Berkley, San Francisco, EE.UU. 1986.
Afiche abierto, APJ s/a, serigrafía 22,5 x 36, 5 cm.
Afiche abierto, APJ s/a, serigrafía 22,5 x 36, 5 cm.

Resistencia Gráfica. Dictadura en Chile: APJ – Tallersol

Nicole Cristi y Javiera Manzi

Editorial LOM, 2016, 284 páginas, 14 x 21,5 cm.

Coedición: Consejo Nacional de la Cultura y las Artes

Las suaves cenizas del olvido.

Las suaves cenizas del Olvido

BRIAN LOVEMAN y ELIZABETH LIRA, Las suaves cenizas del olvido. Vía chilena de reconciliación política 1814-1932 y Las ardientes cenizas del olvido. Vía chilena de reconciliación política 1932-1994, LOM Ediciones-Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Santiago, 1999 y 2000 respectivamente.

La obra de Loveman y Lira, planificada en tres volúmenes y que hasta ahora ha dado a la luz los dos primeros, resulta una investigación fundamental sobre nuestro pasado, con notables implicancias en el presente y evidentes y fundamentales consecuencias hacia el futuro de la convivencia nacional.

La importancia del trabajo dice relación, en primer término, con su objeto de estudio, es decir, la forma en que en Chile se ha producido la reconciliación política luego de las crisis y conflictos que ha experimentado el país a lo largo de su evolución republicana. El tema, además, y dada la actualidad del problema en el Chile de hoy, viene a demostrar que toda historia es contemporánea y que los estudiosos del pasado deben estar muy atentos a vivir su presente para interrogar al pasado.

También es una investigación de mérito, porque el libro, además de abordar su objeto de estudio particular, y como una forma de comprenderlo en su verdadera dimensión, es una completa historia política de Chile. Comprensiva, interpretativa y, principalmente, documentada, lo que es esencial dado el carácter que han tomado algunos textos que pretenden hacer historia reciente. En este contexto, y qué duda cabe, lo más trascendente de ella es la evidencia respecto a que cuando los principios se han dejado de lado en razón de las coyunturas políticas o de los intereses de grupos, el país lo ha pagado con violencia.

Por último, se trata de un trabajo de valor, pues al explicar las causas que en diferentes momentos se han dado para amnistiar, perdonar, olvidar y correr el “tupido velo”, es decir, aplicar la “vía chilena de la reconciliación política”, Loveman y Lira nos permiten adentrarnos en la historia de las mentalidades, en el carácter y actitudes de una sociedad, en la larga duración. Algo tan útil cuando se trata de comprender el comportamiento de una sociedad.

En relación con su objeto de estudio, los autores muestran una doble preocupación. Por una parte está la de estudiar los procesos de reconciliación, la trayectoria histórica de los mismos en cuanto realidad histórica. Pero, como la reconciliación supone la existencia previa de violencia política, de conflictos, de crisis institucionales, de rupturas y odiosidades, entre otros elementos, la obra que comentamos no solo estudia las “formas” de reconciliación política practicadas en el país, sino también las circunstancias y coyunturas que las motivaron. Así, al abordar las formas de reunir a la gran familia chilena, como Loveman y Lira lo hacen, necesariamente también han debido aludir a las instancias que han provocado la ruptura de la paz social. Esto es lo que hace posible que también nos encontremos frente a una historia política del Chile republicano.

Una historia política que al ser fruto de la comprensión de los procesos de reconciliación y de transición en que estos se dan, necesariamente resulta interpretativa, incluso con la presentación de algunas tesis de gran interés para quienes se adentran en el estudio de nuestro país.

Así por ejemplo, los autores plantean la polaridad, siempre presente a lo largo de la historia republicana nacional, entre reconciliación política, propia de la cultura cristiano-occidental, y resistencia, propia del pueblo. Constatación por lo demás interesante y de proyecciones analíticas si se considera que Chile presume de formar parte del mundo occidental y de practicar los valores de su cultura, pese a lo cual, según Loveman y Lira, su pueblo siempre se ha opuesto a una de sus manifestaciones más trascendentes en términos de nuestra convivencia social y política.

Otra idea fuerza que nos resulta interesante es la que plantea que la vía chilena de la reconciliación política constituye un verdadero sistema de gobierno. Ella no solo lleva a la conclusión que la impunidad ha sido la regla de nuestro régimen político, obligándonos a revisar y estudiar en sus verdaderos alcances el funcionamiento político republicano, sino que también representa un verdadero reto hacia el futuro en momentos en que es urgente revisar y democratizar una institución esencial como lo es la Constitución Política.

Pero al caracterizarse a la vía chilena de reconciliación como “correr el velo del olvido”, “el perdón jurídico a través de amnistías e indultos” o “el uso de una práctica destinada a dejar atrás sin justicia lo ocurrido”, y de acuerdo con las razones esgrimidas cada vez que se puso en práctica esta vía, podemos también conocer algo más de la mentalidad de nuestra sociedad o, si se quiere más exactamente, del carácter de la clase política chilena y de las motivaciones que la llevan a actuar de la forma en que lo ha hecho. En la polaridad olvido/perdón, perdón/castigo, justicia/impunidad, amnistía/impunidad y en las causas que la explican en cada coyuntura histórica, está también nuestra historia cultural y las motivaciones profundas que explican nuestro comportamiento como sociedad. Razones más que suficientes para valorar el texto de Loveman y Lira.

Considerando que aún falta la publicación del último volumen de esta obra, y que por lo tanto sus autores todavía están a tiempo de recoger algunos planteamientos sobre su trabajo, como nos consta que lo han hecho respecto de los volúmenes publicados, es que a continuación ofrecemos algunas interrogantes motivadas por la lectura de su obra.

Nos preguntamos si en razón de lo que hoy ocurre en Chile respecto de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet, es todavía posible sostener que la impunidad, el olvido, el perdón o el tupido velo son siempre los elementos propios de nuestras reconciliaciones. ¿Cómo se explicaría esta que parece una actitud “diferente” y contradictoria con nuestra historia de reconciliaciones?

Por otra parte, la vía chilena de la reconciliación es propia de la evolución nacional, del país en su conjunto, o solo lo es respecto de las elites, los grupos dominantes, la clase política o como quiera que se le llame. ¿No se estará confundiendo, una vez más, historia de la elite chilena con historia de Chile?

Si como nosotros creemos la vía chilena de reconciliación es en lo esencial la vía de reconciliación de la elite chilena, ello explicaría el uso intensivo que Loveman y Lira demuestran que se ha hecho de esta vía. Ello porque dicho grupo necesita perdonar y olvidar desde el momento en que todos forman parte de un mismo sector relacionado por múltiples factores que, necesariamente, debe seguir conviviendo y por lo tanto “arreglar” de algún modo las disputas surgidas en su seno.

También explicaría la situación actual, esto es, el rechazo al olvido, a la amnistía y a correr el tupido velo sobre los crímenes y abusos de la dictadura, pues el drama que ella provocó fue más allá de la elite y afectó a sujetos de un espectro social mucho más amplio. La mayor parte de ellos ajenos al modo tradicional de superar los conflictos practicado por la elite. Lo anterior, sin perjuicio de la conciencia mundial que hoy existe respecto a los derechos humanos que, sabemos, antes no existía y que obliga, lo estamos viviendo, a enfrentar problemas que, también sabemos, algunos quisieran haber “barrido bajo la alfombra”.

Pero, y a propósito de la última de las actitudes mencionadas, esta contrasta con lo ocurrido precisamente durante el gobierno militar, pero también luego de la victoria conservadora en Lircay y el acceso al poder de Portales. Esto es, la persistencia de una actitud oficial que imponía el recuerdo de todos los males y desgracias causados por quienes habían sido desbancados del poder. Entonces no hubo ni perdón, ni olvido y la vía chilena de reconciliación política no operó para ellos. ¿No será que además existe otra mentalidad que funciona paralalela a la que explica la vía chilena de reconciliación política y que, por el contrario, hace imposible el olvido y el perdón? ¿Cómo cabe esta realidad en la caracterización realizada por los autores?

Por otra parte, nos preguntamos y preguntamos también cómo se explica la supervivencia de una nación y una sociedad que según la obra que nos ocupa acumula conflicto tras conflicto: sin enfrentarlos, sin hacer justicia, siempre olvidando y amnistiando. ¿Es posible la sobrevivencia de una sociedad en esas condiciones? ¿Es ella una sociedad “sana”? ¿Es posible vivir así por siglos?

En la obra de Loveman y Lira tenemos la historia oculta de nuestro país, la que pocos quieren mostrar y la que todavía menos quieren conocer. Esta historia y los hechos que la conforman están ahí, han sido documentados como vía chilena de la reconciliación política. Ella nos lleva a preguntarnos si ha existido y existe una verdadera cultura política nacional, como se supone que existe, cuando Loveman y Lira nos muestran que esta, de existir, ha sido la de la “institucionalidad autoritaria” compuesta por un “arsenal de modalidades represivas”.

Entonces, y a la luz de la trayectoria republicana nacional, evidentemente integradora de cada vez más sectores y sujetos al sistema y sus beneficios, volvemos a preguntarnos si a través de la obra que comentamos estamos conociendo el conjunto de la nación, si estamos abordando la totalidad del proceso político experimentado por nuestra sociedad, o sí solo nos estamos ilustrando de un aspecto de dicho fenómeno y de las acciones emprendidas por un sector de nuestra sociedad. Naturalmente necesarios de conocer, imprescindibles de integrar en nuestra historia pero, creemos, lejos de marcarla definitivamente con su impronta autoritaria y represiva.

Pero más allá de las interrogantes que suscita el texto de Loveman y Lira, por lo demás muestra de su valor, el mismo tiene el mérito adicional de recuperar un ángulo de nuestro pasado que puede transformarse en “principio de acción para el presente”1. Es decir, de utilizarlo con vistas al presente y al futuro, de aprovechar las lecciones de las injusticias sufridas para luchar contra las que se producen hoy día. En especial, si como creemos, en nuestra trayectoria histórica también hay procesos y elementos que permitirían esperar un presente mucho más plural y democrático que el que actualmente vivimos.

A este respecto, la recuperación de las voces discordantes, siempre presentes y en contra de la “vía chilena de la reconciliación”, pero que Loveman y Lira solo ofrecen como forma de reproche y censura del fenómeno que ellos han identificado y estudiado, sería muy deseable.

Tal vez en el próximo volumen de esta obra, palabras como las de un diputado que en 1936 se oponía a la ley de amnistía que entonces se discutía argumentando que “…no unamos a la familia chilena amnistiando a los que merecen castigo. Unámosla sancionando a los culpables…”, puedan ser rescatadas en sí mismas, como testimonio que paralelamente a los instrumentos de la vía chilena de reconciliación, por lo demás la mayor parte de ellos jurídicos, siempre existió una conciencia moral que incluyendo a parte de ella está más allá de la elite. Cierto, poco exitosa en términos de la legislación, pero no en función de hacer avanzar una noción de justicia y una mentalidad política democrática que hoy se muestra plenamente vigente y, como siempre, luchando por evitar que una vez más algunos impongan su vía “chilena” de la reconciliación.

Rafael Sagredo Baeza


1  El concepto y su significado en la obra de Tzvetan Todorov, Los abusos de la memoria, Ediciones Paidós Ibérica, S.A., 2000.

Tortura: Aspectos Médicos, Psicológicos y Sociales

Tortura: Aspectos Médicos, Psicológicos y Sociales

S E M I N A R I O     I N T E R N A C I O N A L

TORTURA:
Aspectos Médicos, Psicológicos y Sociales. Prevención y Tratamiento

Equipo de Salud Mental-DITT del Comite de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU)
Organización Mundial contra la Tortura (O.M.C.T.) Ginebra – Suiza

Santiago – Chile. Noviembre 1989

PRESENTACIÓN

 

 

 

Desde la instauración de la dictadura militar el 11 de septiembre de 1973, la tortura sistemática, individual o masiva, brutal o refinada, se hizo una constante en Chile.

Desde esa misma época, profesionales de la salud asumieron la tarea de dar tratamiento a aquellos que lo necesitaban. El desafío comprometió acciones en diferentes terrenos que iban mucho más allá de lo estrictamente clínico: lo jurídico, lo ético, lo social, lo político, entre otros; y las condiciones en que se desarrolló el trabajo asistencial bajo la dictadura no sólo estuvieron marcadas por severas dificultades, sino también implicaba riesgos que son fáciles de comprender.

La experiencia acumulada durante más de 16 años atendiendo a las víctimas de la represión política y a sus familiares, es inmensa. Ella abarca innumerables aspectos en el campo clínico, tanto en lo terapéutico propiamente tal, como en la prevención y en la denuncia.

Actualmente la mayoría de dichos profesionales trabajan en equipos especializados e interdisciplinarios en el seno de organismos de Derechos Humanos. Conocidos son el equipo de Salud de la Vicaría de la Solidaridad, el equipo de Salud Mental de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC), el equipo de Denuncia, Investigación y Tratamiento del Torturado y su núcleo familiar (DITT) del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU), el equipo de Salud Física y Mental de la Fundación de Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia (PIDEE) y, últimamente, el grupo médico del Centro de Investigación y Tratamiento del Stress (CINTRAS).

En 1985, el equipo de Salud Mental del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo había efectuado, conjuntamente con el Comité para la Defensa de la Salud, de la Ética profesional y los Derechos Humanos del Pueblo Argentino (CODESEDH), en Buenos Aires, el Primer Seminario Latinoamericano sobre la Tortura.

La aspiración era, sin embargo, realizar en Chile, bajo dictadura, un evento de carácter internacional que develara el profundo significado que la presencia de la tortura tenía en Chile, en todos los campos del quehacer humano y ayudara al conocimiento, denuncia, investigación y superación del sistema que tortura y de los efectos que provoca individual y socialmente.

Apoyados por la Organización Mundial Contra la Tortura con sede en Ginebra, y con el patrocinio de FASIC, PIDEE, CINTRAS, se llevó adelante esta iniciativa con los siguientes objetivos:

– Reunir profesionales que han brindado asistencia a las víctimas de la tortura en el interior de Chile, así como a personalidades internacionales que se han destacado por su trabajo en el tema.

– Avanzar en el tratamiento y en la prevención de la tortura a través del intercambio profesional de conocimientos y experiencias.

– Difundir y denunciar, tanto en Chile como en el extranjero, la persistencia de la práctica de la tortura y contribuir a través de esta denuncia a su erradicación.

Bajo el título “Tortura: aspectos médicos, psicológicos y sociales. Prevención y tratamiento”, este seminario se realizó en Santiago de Chile exactamente un mes antes de las elecciones presidenciales, elecciones a través de las cuales Chile pretende dejar atrás la dictadura c iniciar su camino de transición a la democracia. El problema de la Salud Mental y los Derechos Humanos, debía estar entonces presente de una manera destacada en la discusión y el interés de la opinión pública.

Si bien este Seminario estuvo marcado por la necesidad de revelar la verdad de lo ocurrido, no es menos cierto que resultaba fundamental también reunir a todos quienes han sufrido la tortura y a quienes la han estudiado con el fin de combatirla y contribuir así desde ambas perspectivas a una mejor comprensión de sus consecuencias tanto a nivel individual como colectivo: es la tarea de la reparación y la rehabilitación. Hemos pretendido asimismo, discutir las acciones concretas para evitar que los atropellos de los Derechos Humanos, de entre los cuales la tortura es el paradigma más atroz, vuelvan a ocurrir: es la tarea de la prevención de! trastorno socio-político y de la promoción efectiva de la dignidad humana.

El fin de la dictadura no suprime los daños que su imperio durante más de 16 años ha provocado. Habrá que atenderlos. El advenimiento de la democracia no garantiza por si mismo que el respeto de los Derechos Humanos quede automáticamente preservado. Habrá que trabajar por ello, cuidar que ética y política sean cuestiones indivisibles y esta es una tarea de todas las organizaciones sociales y políticas, de todo el pueblo. Profesionales de la Salud y la Jurisprudencia, sin embargo, cargan sobre sus hombros un deber particularmente insoslayable en lo que se refiere a la prevención de la tortura.

El Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo entrega al conocimiento de la opinión publica el presente volumen, que reúne todos los trabajos presentados por profesionales chilenos y extranjeros en este Seminario, en la confianza que represente una contribución efectiva a la tarea éticamente intransable en la que el pueblo de Chile está hoy empeñado: el establecimiento de la Verdad, el encuentro con la Justicia y la construcción de una sociedad basada en el respeto de los Derechos Humanos.


SEMINARIO INTERNACIONAL

TORTURA: 
Aspectos Médicos, Psicológicos y Sociales. Prevención y Tratamiento

Organizadores
Equipo de Salud Mental-DITT
del Comite de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU)

Santiago – Chile

Organización Mundial contra la Tortura (O.M.C.T.) Ginebra – Suiza

Patrocinantes

Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC)
Fundación para la Protección de la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia (PIDEE)
Centro de Investigación y Tratamiento del Stress (CINTRAS)

PROLOGO

ANTECEDENTES

SESIÓN INAUGURAL

SYMPOSIUM

Symposium Nº l: Concepto. Orígenes, objetivos y técnicas de la tortura. Agentes ejecutores

La Tortura: Agencia Primaria del Terror. Tito Tricot

La tortura: un enfoque social. Domingo Sánchez

La tortura como Crimen Contra la Humanidad. Andrés Domínguez

Represión Política e Impunidad en la Argentina. Darío Lagos, Daniel Kernec

Acerca de Cinco Ex Torturadores. Eduardo Pérez Arza

Casos Arsenales y Atentados: la dimensión de lo personal y lo social en la tortura. Carlos Madariaga

Incomunicación Prolongada: Otra forma de tortura repercusión psicológica en el individuo. Elisa Neumann, Consuelo Macchiavello

Symposium Nº 2: Efectos médicos, psicológicos y sociales.
Repercusiones sobre el individuo, la familia y la sociedad.

El dolor invisible de la tortura en las familias de exiliados en Europa. Jorge Barudy

Lo igual y lo distinto en los problemas psicopatológicos ligados a la represión política. Mario Vidal

La Tortura como experiencia traumática extrema, su expresión en lo psicológico, en lo somático y en lo social. María Isabel Castillo, Elena Gómez, Juana Kovalakys

Salud Mental y Derechos Humanos. Sergio Lucero

Tortura en el Hospital “Almirante Neff” (Valparaíso): Comunicación de tres casos. Luis Ibacache

Situación de Salud en prisioneros políticos. Algunos efectos de la tortura y reclusión.
Pedro Marín Hernández

Algunos comentarios sobre la experiencia de asistencia urológica en pacientes torturados. Guillermo Sohrens, Fernando Bustamante

Un viaje muy particular. Sergio Vuskovic

Vivir en parejas: Vivencia y elaboración de los traumas. Héctor Faúndez, Mónica Hering, Sara Balogi

Adolescencia en familias reprimidas. Héctor Faúndez, Mónica Hering, Sara Balogi

Symposium Nº3: Asistencia y tratamiento. Diversas formas de abordaje terapéutico.

Daño y reparación: una aproximación conceptual. Gloria Maureira

Efectos psicológicos de la represión en la comunidad universitaria de San Luis. Eduardo Llosa

Experiencia terapéutica integral con niños. Nicolás Zárate

Grupo terapéutico de reencuentro. Mónica Esterio, Lilian Román, María Teresa Almarza

Taller Terapéutico: una experiencia de trabajo grupal en pacientes sometidos a situaciones de violencia extrema. Carmen Contreras, Carlos Corvalán

La comunidad y la asistencia terapéutica en Derechos Humanos. Norberto Liwski

La psicoterapia de la tortura: el valor terapéutico de la solidaridad, la esperanza y la justicia. Jorge Barudy

Trauma, encuentro y significado. Inger Agger, Soren Buus Jensen

El modelo de trabajo de CEPAR: una práctica transcultural. Julio González

Terapia al torturado: una reflexión de una práctica humana. Paz Rojas

Prisioneros políticos: dimensiones psicoterapéuticas de la asistencia jurídica. Sergio Pesutic

Tortura y terapia familiar: discusión acerca de la integración de un enfoque sistémico en un caso de traumatización extrema. David Becker. Elizabeth Lira

Una experiencia de terapia ocupacional con afectados por la represión política. Alejandro Guajardo

Kinesiología y daño psicológico: una experiencia clínica. Patricia Cardenal

Violencia organizada y problemas psicosociales de los refugiados: algunas experiencias en un país de reasentamiento. Dr. Nils Johan Lavik

MESAS REDONDAS

Mesa Redonda Nº1: El daño y la reparación en Salud Mental. La perspectiva de los afectados directos.

Mi experiencia personal con la tortura. Hernán Montealegre

Daño psicológico y social en las víctimas de la represión. Atenas Dedes

Los detenidos-desaparecidos y la Justicia. Sola Sierra

La situación de los presos políticos. Cecilia Acuña

La tortura, el daño y la reparación. Juez Rene García Villegas

Mesa Redonda Nº 2: Acerca de la patología provocada por la tortura: problemas epistemológicos y nosológicos.

Objetividad en ciencias. Juan M. Pérez Franco

Cuestiones epistemológicas. Héctor Faúndez

El problema de las clasificaciones psiquiátricas frente a la patología provocada por la tortura. Rodrigo Erazo

Mesa Redonda Nº 3: Experiencia de trabajo de grupos e Instituciones. Modos de abordaje terapéutico.

Programa terapéutico de FASIC. Una experiencia de psicología viva. Adriana Maggi

Experiencia de trabajo de CINTRAS. Mario Vidal

Estudio prospectivo de los talleres como recurso terapéutico. Sonia Herrera, Gunter Seelmann

El método testimonial como ritual y evidencia en psicoterapia para refugiados políticos. Soren Buus Jensen, Inger Agger

Tortura, exilio y salud mental: nuestra conceptualización. Jorge Barudy

Experiencia de trabajo en el centro psicosocial de Frankfurt, Alemania Federal. Carlos Corvalán

Mesa Redonda Nº4: Aspectos preventivos: experiencia de trabajo con grupos. 
Capacitación y Salud Mental

La tortura desde una perspectiva jurídica. Carlos Fresno

Nuestra respuesta a la situación de tortura institucionalizada. Rosa Parissi

Capacitación y salud mental: una experiencia colectiva. Mónica Peña

En torno al modelo psicosocial de dominación. Jorge Pantoja

Represión, temor y participación. Formación de monitores en Salud Mental. Elisa Neumann, Angélica Monreal

La visita carcelaria: un abordaje terapéutico en grupos familiares de presos políticos. Chetty Espinoza, Myriam George, M. Inés Villar, Gloria Vío Grossi

FORO PLENARIO

Perspectiva para la reparación y para la profilaxis del daño. Cuestiones éticas y jurídicas. Responsabilidades individuales, de grupos profesionales y del Estado.

Reparación y prevención. Perspectiva desde la salud mental. Angélica Monreal

Reparación jurídica. Jorge Mera

Verdad y Justicia desde la perspectiva de los partidos políticos. Fabiola Letelier

Consideraciones éticas. Padre José Aldunate

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “Persona, Estado, Poder. Estudios sobre Salud Mental. Chile 1973-1989”

Palabras de Alfredo Jadresic V.
Palabras de Jaime Castillo Velasco
Palabras de Fernando Oyarzún P.

ANEXOS

Comentario a “Un viaje muy particular” Sergio Vuskovic
La tortura en la formación militar. Miguel González

Introduction (english)
Introduction (francais)


© Este libro fue elaborado y editado por el Equipo de Denuncia, Investigación y Tratamiento del Torturado y de su núcleo familiar (DITT) del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU).

Santiago de Chile, Abril de 1990

El testimonio de experiencias políticas traumáticas: terapia y denuncia en Chile (1973-1985)

El testimonio de experiencias políticas traumáticas: terapia y denuncia en Chile (1973-1985)

ELIZABETH LIRA
INTRODUCCIÓNEn muchos países, al final de las dictaduras y guerras civiles, se han establecido comisiones de la verdad que han escuchado a las víctimas y han reconstruido la historia de las violaciones de derechos humanos ocurridas durante el período examinado. La coincidencia de miles de testimonios ha posibilitado la identificación de los recintos secretos de detención, sus rutinas cotidianas así como los procedimientos represivos y el clima de terror instalado en las víctimas y en la sociedad. El reconocimiento oficial de lo ocurrido ha hecho exigible al estado procurar la justicia y la reparación de las víctimas.

En el caso de las violaciones de derechos humanos en Chile miles de personas dieron testimonio durante el régimen militar denunciando detenciones arbitrarias, torturas, desaparición de personas y ejecuciones políticas ante organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, tribunales de justicia, espacios terapéuticos y medios de comunicación entre otros, desde 1973 en adelante. Después de 1990, la Comisión de Verdad y Reconciliación reconstituyó la situación de muertos y desaparecidos por razones políticas (1990-1991) y luego la Comisión de Prisión Política y Tortura (2003-2005) recibió testimonios de miles de personas que fueron detenidas y torturadas entre 1973 y 1990.

La tortura, la desaparición de un familiar, así como sobrevivir a la propia ejecución eran situaciones simultáneamente políticas y personales, identificadas en la mayoría de los casos como experiencias traumáticas. Los represores eran agentes del estado que ejecutaban la política definida por el régimen militar. Los perseguidos eran declarados “enemigos de la patria” y un peligro para la seguridad nacional.

En este trabajo se analiza el testimonio de experiencias políticas traumáticas como instrumento terapéutico en el tratamiento de víctimas de tortura y de otras víctimas de violaciones de derechos humanos durante el régimen militar en Chile. Consideramos como testimonio el relato personal realizado por quien ha sido protagonista de hechos que tenían implicaciones sociales, políticas o criminales entre 1973 y 1990 y que ha sido testigo de lo sucedido a otros que compartían su situación. En este contexto, el testimonio de la experiencia represiva comprende el relato descriptivo o en primera persona acerca de la detención, los interrogatorios y la reclusión de quien estuvo preso por motivos políticos. En los casos de detenidos desaparecidos o ejecutados políticos el relato suele ser realizado por un familiar. Casi siempre incluye la situación de detención, la desaparición o ejecución de su hija o hijo, de su padre o madre y de su compañera o compañero y las acciones realizadas para encontrarlo y conocer las circunstancias de su muerte y las consecuencias de esta situación sobre los miembros de la familia.

La primera parte del trabajo describe la función terapéutica del testimonio. En la segunda parte se analiza la función social del testimonio al ser utilizado para denunciar las violaciones de derechos humanos.


PSICOTERAPIA Y REPRESIÓN POLÍTICA

La modalidad de trabajo que describiremos fue una de las respuestas de los profesionales de salud mental ante las consecuencias de las violaciones de derechos humanos sobre las personas y las familias. Es importante recordar que el régimen militar se inauguró con una política de represión masiva contra los partidarios del gobierno derrocado. El país fue declarado en estado de guerra interna y se suspendieron las garantías y derechos individuales. Más de cinco mil personas fueron detenidas entre el 11 y el 13 de septiembre de 1973 a lo largo del país y más de dieciocho mil fueron detenidas en los meses siguientes.1 La mayoría de los detenidos fueron torturados brutalmente durante horas, días o semanas. Miles de personas partieron al exilio. Muchas fueron ejecutadas sumariamente. Otras desaparecieron después de ser detenidas.

Esta situación llevó a representantes de diversas denominaciones religiosas a crear en octubre de 1973 el Comité de Cooperación para la Paz, con el fin de otorgar defensa legal a los perseguidos. Durante 1975 se creó la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC). En enero de 1976, la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago sustituyó al Comité Pro Paz disuelto por presiones del régimen. Esas instituciones proporcionaron asistencia legal y humanitaria a las personas que solicitaban ayuda.

Se constataba día tras día que la represión política tenía efectos devastadores sobre las personas y sus familias. Por ello, algunos profesionales de salud mental empezaron a proporcionar atención de emergencia en sus consultas particulares como parte de la red de apoyo creada en los organismos de derechos humanos. Solamente en septiembre de 1977 se inició en FASIC el Programa Médico Psiquiátrico formado por médicos psiquiatras, psicólogos y asistentes sociales.2

Las personas que consultaron en 1977 y 1978 en su mayoría eran presos políticos que habían sido condenados en consejos de guerra y tramitaban la conmutación de la pena de cárcel por extrañamiento, es decir, debían partir al exilio acogiéndose al decreto ley 504, de 1975.3 En pocos días salían de la prisión, se reunían con la familia y emigraban. En la mayoría de los casos era posible realizar sólo una o dos sesiones, individuales, familiares o grupales según los casos. Se trabajó principalmente en grupos caracterizados como “grupos de orientación al exilio” formados por ex presos y sus familias. Los participantes pudieron hablar del impacto de la represión política sobre sus vidas, principalmente acerca de los efectos de la tortura. Hablaron de sus temores e incertidumbres y pudieron anticipar también las dificultades del exilio que se avecinaba. Un número cercano a los cinco mil presos políticos conmutaron la pena de cárcel por el exilio según el decreto ley ya mencionado y tramitaron a través de FASIC su salida del país entre 1975 y 1980. Cerca de seiscientos recibieron atención psicológica (familiar, grupal o individual) entre 1977 y 1980.4

El atropello a la dignidad personal, la situación de amenaza generalizada y el desamparo legal y social había afectado a las familias de distintas maneras. El prisionero político había pasado mucho tiempo separado de su familia, recibiendo visitas esporádicas bajo condiciones de extremo control, desconociendo muchas veces los detalles de lo que les había ocurrido a sus familiares después de su detención y había temido por ellos. A su vez, la familia había presenciado con impotencia la detención, la incomunicación y la reclusión de su familiar y temía por su integridad física y psicológica y por su vida. La incertidumbre, el temor y la inseguridad se sumaban a la confusión ante las acusaciones oficiales difundidas por los medios de comunicación acerca de que el padre, el esposo o esposa, la hija o hijo, el hermano o la hermana era un delincuente que había cometido los peores crímenes. Los problemas económicos, el aislamiento, los miedos y las rabias circulaban entre las familias, y los conflictos entre sus miembros se agudizaban.

La mayoría de los ex presos señalaban que necesitaban reivindicar su dignidad y su honor. Habían carecido de las más elementales condiciones procesales y habían sido acusados de los peores crímenes en nombre de la defensa de la patria, estigmatizándolos como delincuentes. Requerían ser reconocidos como protagonistas y militantes de un proyecto de cambio social y político legítimo y no como gestores de un proyecto criminal.

Los profesionales observaban que la realización de denuncias y acciones en los tribunales exigiendo justicia favorecían la recuperación moral y psicológica de los afectados. Por esta razón se consideró la posibilidad de elaborar la denuncia en el contexto del proceso terapéutico que incluía atención médica integral, medicación y terapia ocupacional, entre otras. El objetivo primordial de la intervención era aliviar los síntomas y permitir a las personas restablecer sus vínculos afectivos y sociales, recuperando el control sobre su vida.

La propuesta de grabar el testimonio fue acogida con gran interés por quienes consultaban. La grabación era percibida como una forma de registro permanente de su experiencia que confirmaba que aquello les había sucedido “efectivamente”, contradiciendo la negación oficial de la tortura y, en muchos casos, de la detención, no obstante existir testigos de la misma.

El testimonio era un proceso penoso y al mismo tiempo aliviador. La grabación se transcribía y se trabajaba con el texto en algunas sesiones, volviendo sobre el relato y sus detalles, sobre las emociones, sobre la tristeza, la culpa. El testimonio era finalmente el documento que encerraba la historia de la persona tal y como quería comunicarla. Esta forma de trabajo fue implementada principalmente en los casos de presos políticos torturados y se fue adaptando a los requerimientos de los pacientes y a la mejor comprensión acerca de su función terapéutica. En 1980 se analizaron los resultados obtenidos en los primeros casos atendidos y se revaluaron en 1981. Esta experiencia psicoterapéutica y sus resultados fueron publicados en los años siguientes.5

La atención de víctimas de la represión política tenía un fuerte impacto moral y emocional sobre todos aquellos que trabajaban con las víctimas. Ese impacto era encauzado hacia el cuidado y la protección de la vida de las personas y también hacia la necesidad de denunciar lo que sucedía ante los tribunales, ante las iglesias, la opinión pública nacional e internacional, entre otros.6 Las denuncias enfatizaban las secuelas que se advertían en las personas y en las familias, en particular los efectos traumáticos que persistían en el tiempo y se buscaba impedir que continuara la represión política.7 De esta manera, la denuncia canalizaba parcialmente la rabia y la violencia asociada a este tipo de casos, no solamente para los consultantes sino también para los abogados, terapeutas y trabajadores de derechos humanos.

PSICOTERAPIA Y MEMORIA

La psicoterapia para las víctimas de la represión política era un ámbito profesional desconocido. Fue necesario investigar sobre diagnóstico y tratamiento en situaciones relativamente afines tales como las situaciones de persecución durante la Segunda Guerra Mundial. Algunos de esos estudios documentaban la sintomatología observada en ciertos casos clínicos, pero muy pocos se referían a los procesos terapéuticos. Eso hizo necesario rastrear en los trabajos que dieron origen a la investigación clínica y terapéutica sobre el trauma a mediados del siglo XIX. Se trataba de casos de mujeres jóvenes que presentaban una sintomatología angustiosa, cuadros de parálisis parcial no vinculados a las estructuras neurológicas correspondientes o cegueras repentinas sin que fuera posible atribuirlas a algún daño sensorial. Se trataba de patologías invalidantes que resultaban incomprensibles para el conocimiento científico de ese entonces. El significado de la sintomatología no era claro, aunque los médicos consideraban que ese comportamiento se debía a “algo mental” de origen emotivo. Las hipótesis de diagnóstico y tratamiento se fueron construyendo sobre la base de atribuir el origen de la “enfermedad” a una experiencia intolerable que no había podido ser procesada psicológicamente. En consecuencia, se requería encontrar modalidades de tratamiento que permitieran acceder a esa experiencia. Esta manera de aproximarse a los casos surgió durante la segunda mitad del siglo XIX, en el hospital de la Salpêtrière de París. El médico neurólogo Jean-Marie Charcot trabajaba con esos casos y buscaba la manera de comprender y tratar esa patología. Atribuía gran importancia terapéutica a la posibilidad de recordar lo sucedido y para ello utilizó la hipnosis. Se pudo observar que en estado de trance la persona “recordaba” lo que hoy sería caracterizado como “el hecho traumático”.8

La mayoría de los casos atendidos remitían a experiencias de abuso sexual u otras experiencias conflictivas vinculadas a la sexualidad. Las pacientes eran mujeres y el diagnóstico global fue “histeria”, connotando una vinculación específica a la sexualidad femenina. En muchos casos parecía que la experiencia sufrida había constituido una amenaza existencial de gran envergadura. Se suponía entonces que el origen del trauma se vinculaba a un conflicto moral y psicológico (de origen religioso o cultural) asociado a una experiencia sexual principalmente abusiva. La persona disociaba el recuerdo de la experiencia vivida y de todos aquellos elementos significativos vinculados a ella, intentando funcionar como si aquello no hubiera sucedido jamás. Suprimido el recuerdo solamente quedaban los síntomas que expresaban de manera aparentemente “incomprensible” la huella de esa experiencia intolerable.

Aunque inicialmente el objetivo del tratamiento era acceder a la experiencia traumática y a las emociones que habían sido reprimidas, en la hipnosis el recuerdo se producía en un estado alterado de conciencia y aunque desencadenaba emociones de gran intensidad, no modificaba el estado mental de la paciente. La imposibilidad de acceder posteriormente al recuerdo recuperado bajo hipnosis hacía que lo que se había “descubierto” se mantuviera disociado y permaneciera reprimido, es decir, continuara en el “olvido”.

Sigmund Freud, que había estado en el hospital de La Salpêtrière en París trabajando con Charcot, descartó posteriormente la hipnosis y exploró otras alternativas, utilizando finalmente la asociación libre y desarrollando, hacia fines del siglo XIX, el psicoanálisis como práctica clínica y teoría psicológica. Su trabajo clínico con este tipo de casos describió cómo el recuerdo reprimido rescatado de las profundidades del olvido era clave en el proceso de mejoría. Observó que la catarsis asociada al recuerdo producía un alivio ostensible, aunque casi siempre transitorio. Concluiría más tarde que los síntomas desaparecerían y el alivio podría ser duradero si ese recuerdo llegara a formar parte de un saber del sujeto sobre sí mismo y su historia. Era necesario que la persona comprendiera cuándo y cómo esa experiencia había amenazado su existencia y cómo el síntoma “traducía” el significado de la experiencia y, al mismo tiempo, la defensa y la “negociación” psicológica para sobrevivir, lo que implicaba asumir y elaborar el significado de la experiencia y no solamente “recordar” lo sucedido, que era lo que ocurría en la catarsis.9

Atribuíamos importancia a esta discusión por sus analogías con algunos aspectos de las situaciones que enfrentábamos. Sin embargo, una diferencia importante era que no estábamos trabajando con memorias suprimidas y olvidadas por completo. También trabajábamos con fragmentos de memorias penosas y persistentes que abrumaban a las personas cotidianamente. Se trataba de un pasado reciente que para muchos no llegaba todavía a ser pasado sino que era vivido como un presente traumático. La intervención terapéutica se realizaba sobre memorias vivas y al mismo tiempo sobre memorias disociadas. Nos parecía que era necesario recordar, verbalizar y nombrar, pero a veces era imposible: no había palabras. Sin embargo, hablar y decir permitía ordenar en parte las dimensiones caóticas y fragmentadas del recuerdo. Pero la palabra y la memoria estigmatizaban y aislaban a las víctimas. Pocos querían escuchar y saber lo que les había sucedido. Muchos negaban. Otros se angustiaban y se llenaban de miedo y tampoco querían saber. Un silencio general rodeaba a la represión política como si aquello solamente existiera en la mente de las víctimas.

EL TESTIMONIO COMO INSTRUMENTO TERAPÉUTICO (1978-1982)

La psicoterapia de las víctimas de la represión política, en particular de quienes fueron torturados y estuvieron presos durante varios años, permitió identificar un hecho central: para muchos de ellos, el compromiso político constituía el eje más significativo de sus vidas y había jugado un papel decisivo en su capacidad de resistir las atrocidades. Esa capacidad de enfrentar lo insoportable surgía del valor de aquello por lo cual se había luchado y se había amado más que la propia vida.10 A su vez, la pérdida que significaba la derrota del proyecto político en lo personal, se asociaba y subordinaba a la pérdida sufrida por la sociedad chilena.

Para algunos la percepción de derrota era acompañada también por una disposición a reflexionar sobre su responsabilidad en el fracaso de dicho proyecto, buscando repensar y proyectar su vida ante el cambio de escenario político que cambiaba su lugar y su poder. Otros subrayaban la angustia ante “la muerte y la pérdida” del proyecto político, como si la suerte del país y la suya propia fueran una sola y misma cosa. Esa percepción de pérdida irreversible desmoronaba sus defensas y el sentido de su resistencia ante la catástrofe vital experimentada. Algunos se aferraban a las prácticas partidarias como si la rigidez de los rituales garantizara la permanencia del proyecto y el sentido de sus vidas. Era angustioso para ellos percibir que carecían de control sobre muchas situaciones que los afectaban vitalmente y que estaban expuestos a nuevas detenciones o a perder la vida o tener que salir del país para protegerla.

Por su parte, la violencia represiva y la indefensión generalizada habían producido desconfianza e inseguridad en la relación con los otros y consigo mismos. En muchos casos se alteraba el juicio de realidad. El miedo afectaba el pensamiento y las funciones cognitivas básicas, dando crédito a rumores que aumentaban la inseguridad.

La ilegalización de los partidos políticos de la Unidad Popular y de muchas organizaciones sindicales y sociales había destruido las redes sociales en las que estaban insertos. Muchos perdieron sus trabajos y sus medios de vida, empobreciéndose dramáticamente. Todo ello contribuía a que muchos se abrumaran y se aislaran, corriendo el riesgo de interiorizar lo que les ocurría como una pérdida insuperable, dándose por vencidos.11

La situación terapéutica podía constituir una suerte de tregua, un espacio en el que se podía hablar y se podía pensar. Para ello era fundamental establecer un vínculo de confianza que pudiera contener el dolor y la rabia y que permitiera proyectar la propia vida bajo estas nuevas y adversas circunstancias.

Los fragmentos siguientes de los testimonios de José, Pedro y Diego, quienes fueron presos políticos entre 1973 y 1978, ilustran las posibilidades de esa elaboración. Todos ellos habían sido condenados de por vida. Cuando fueron atendidos, habían optado por conmutar la pena de cárcel por exilio y estaban por salir a los distintos países que les habían otorgado visa. Se iban a separar después de haber compartido casi cinco años de cárcel y de haber pasado juntos los interrogatorios y torturas. En ese sentido, sus testimonios fueron resultado del diálogo que sostuvieron entre sí, a propósito de la represión padecida y sus consecuencias pero también por la separación forzosa debido a la partida al exilio. La elaboración de la experiencia represiva vivida había ocurrido entre ellos durante los largos años de reclusión.

Dijeron que se habían preguntado muchas veces acerca de “quién soy, qué me pasó, qué me perturba, qué me duele, dónde estoy y para dónde voy”. Los hechos vividos fueron entramados por cada uno en un relato escueto que, si bien soslayaba en parte aquellos aspectos que sentían que los desmoronaban, a la vez proporcionaban, por su concisión misma, las claves de su supervivencia.

El relato grabado fue transformado en un testimonio, excluyendo aquellos aspectos más íntimos y penosos que habían sido comunicados en las sesiones. Separaron lo íntimo y privado de aquello que, aunque también era personal, consideraban que formaba parte de lo público y social.12

José, militante socialista, detenido el 30 de septiembre de 1973.

Yo soy José, tengo veintinueve años, nací en el campo cerca de Chanqueahue. […] Llegué a ser miembro de la seguridad del presidente Allende. Llega el 11 de septiembre y se acaba todo. Caí como todos los compañeros en una situación de inseguridad, en la cual no se sabía qué hacer. […] Muchos compañeros determinaron entregarse [voluntariamente]. Según alegaron, no había que resistir, y se entregaron; de ellos, cuatro fueron liquidados al poco tiempo; Otros [que fueron encontrados y detenidos] fueron encarcelados, entre ellos, yo. De los encarcelados hubo fusilados sin sentencia, veintiséis fueron muertos.

A todo esto yo no me quise entregar. Me fui de mi casa, bueno, era una reacción natural si se quiere dentro de uno, de lo que uno conoce. [Se había ocultado para evitar su detención]. Fui detenido en el pueblo por prevención [en un operativo] por carabineros, y de ahí trasladado a distintos retenes, comisarías, hasta llegar a la Dirección General de Investigaciones. Posteriormente, el mismo día me trasladaron al Estadio Nacional, donde estuve más o menos, durante cuarenta y cinco días. De ahí fui trasladado a la Oficina Salitrera Chacabuco. Posteriormente, quince días después, al Regimiento de Calama. Bueno, ahí empezó un proceso en el cual yo no tuve participación, sino que fui como el hombre que necesitaban, porque si al interrogarme de una forma decía lo que tenía que decir, no lo creían. Si hubieran querido interrogarme para conocer alguna cosa, lo habrían hecho, pero no lo hicieron, me interrogaron tres veces, pero una fue para preguntarme, la otra para golpearme. Sin preguntar nada.

Después de eso viene el proceso, según ellos. […] Bueno, de partida ningún hecho comprobado: que tuve un viaje a Cuba, que fui a aprender artes marciales, actividad guerrillera –absolutamente falso, no lo podía comprobar yo ni ellos tampoco–, la situación de ser miembro de la seguridad del Presidente Allende. Se sabía que era miembro de la seguridad, pero buscaban otras actividades que no eran las de seguridad, sino asaltos y cosas así, nada que ver. Después de eso viene el Consejo de Guerra y en seguida una condena a muerte, firmada y todo; después la intervención –creo yo– del arzobispo. Me rebajaron la condena a perpetua. Después de un año y meses que estuve encarcelado me trasladaron por razones de seguridad a Copiapó; estuve quince días en Iquique, de paso. En Copiapó estuve dos años y tantos, con lo cual hice cuatro años, cuatro meses y días más. Solamente estuve libre desde el 11 hasta el 30 de septiembre de ese año. […]

Toda nuestra situación ha sido tan terrible, ¡y cómo se ha cumplido en parte lo que pretende la Junta! Aquí, si no se puede matar en todo sentido, se trataba de hacer que cada uno viera cada cantidad de problemas que desembocaban en llegar a pensar que la vida no tiene ningún brillo, que no tiene valor, cuando somos nosotros los que le damos ese valor; pienso que prácticamente ése es el logro de lo que la Junta quiere: llevarnos a esa condición de quebrarnos así.

Es lamentable, para mí es lamentable, porque muestra que han logrado en parte lo que querían, y muestra cómo fue tan terrible lo que pasó el 11 de septiembre. Las organizaciones, todos los compañeros quedaron prácticamente desarticulados, y generalmente se cayó en el aislamiento, y el aislamiento fue debilitando a los compañeros, los fue llevando a centrarse en sus problemas, vivir para sus problemas, hasta llevarlos a sentirse inútiles, cuando siempre somos útiles, somos útiles de una u otra manera, y la vida siempre tiene valor, siempre es bonita, todo depende de cómo nosotros tratemos de encontrarle ese valor.

Pedro, funcionario público, detenido el 11 de septiembre de 1973.

Me llamo Pedro U. Tengo treinta años. Nací y me crié en Rancagua. Estuve preso y salí recién. Cuando me encontré fuera de la cárcel tuve una depresión nerviosa, porque me “quise comer la calle”, por usar un término así. Salí de la cárcel, fui donde mi familia, estuve un par de horas ahí y me dieron ganas de salir y recorrer Rancagua de punta a cabo, y anduve y anduve y anduve mirando, no sé, una cuestión media rara, porque salí medio diferente de la cárcel, fue así como un shock el que tuve. Salí medio diferente y sentía como que eso era mentira, era mentira todo lo que estaba viendo. Posteriormente me vine a Santiago y aquí ha sido verdaderamente terrible pasear, caminar, me he ido al paseo Ahumada, he visto, no sé, me da la impresión de ver en la gente cierto automatismo de indiferencia, el trabajo de las hormigas, que no es un trabajo consciente sino que es un trabajo mecánico. Entonces después que llego a la casa como que llego cansado, agobiado, me agobia este trabajo de hormigas, si lo pudiéramos llamar así, tan indiferente, tan frío. Y cada uno va por la calle, se mete a un negocio, sale a tomar la micro y si muere alguien al lado, a nadie le importa; si alguien está pidiendo una limosna, no importa, y si sale en los diarios un asesinato que hay que condenar, a nadie le importa. Y cuando hablan, por ejemplo, lo de Aldo Moro, las declaraciones de gobierno, yo digo: ¡qué cinismo! ¡Cómo repudian esto y todas las cosas que han hecho ellos, que uno ha visto, la experiencia misma de uno! […]13

Lo otro es que, para mí, Santiago es estar solo. Es estar metido entre dos millones de personas, solo; estar en un recinto apretado de gente, pero solo. Yo pienso como la gente de provincia que viene a Santiago. Uno siente que aquí en Santiago son todos más o menos parecidos, que en el centro la gente se comporta como robots, con cara de robots, de cadáveres. Lo otro es la hipocresía, del que dirá “yo no entiendo tanta hipocresía, para qué?”; eso a uno lo deprime y es mejor no pensarlo, porque si uno se pone a ver todo lo que escriben los diarios, digamos, es claramente programado, ¡y cómo mienten, cómo pueden ser tan hipócritas! Lo mismo en la televisión cuando dan informaciones, yo digo cómo se sentirán ellos, cómo se sentirán como personas, ¿sentirán que están haciendo la historia? ¿Se sentirán los salvadores de Chile? ¿Los salvadores del país? Me imagino que sí.

Seguramente la historia no nos va a nombrar, no nos va a individualizar, pero en una u otra medida, nosotros somos entes partícipes de un momento histórico, de un proceso, y actualmente somos todavía partícipes de la historia, la historia no nos ha dejado de lado, tan sólo si nosotros mismos nos apartamos de ello. Entonces toda la experiencia nuestra debe ir encauzada hacia allá, a ubicarnos nosotros mismos dentro de nuestra vida futura y dentro de toda la vida de este pueblo.
Diego, veintisiete años, condenado a muerte por Consejo de Guerra.

Tenemos una situación adversa –la realidad es adversa, es terrible–, que nos lleva a provocar las crisis en nuestro interior, en nuestras ideas, en nuestras aspiraciones; si nosotros no entendemos esa realidad como un elemento antagónico que nos permite poder enfrentar nuestra propia vida, frente a eso estamos sonados, estamos fritos. Porque si uno cae preso, el mundo sigue igual; cuando a uno lo están interrogando, [uno] sabe que le están poniendo corriente, y afuera la gente está caminando, comprando en la feria o qué sé yo. O sea, eso es lo terrible de descubrir, o sea, el poco significado o la poca importancia que tiene la vida. Realmente la vida no tiene ninguna importancia, la importancia se la da uno, y esa importancia se la da uno en la medida en que uno vea las cosas y las exprese con una mayor dosis de equilibrio, de sentido común, de unidad de criterios. Y en el matrimonio yo creo que eso es importantísimo, lo esencial; por eso que las decisiones del matrimonio mismo, incluso lo que se quiere poner o lo que se quiera hacer, por muy particular que uno lo crea, debe hacerlo ver a la compañera, debe hacerlo ver a la otra persona porque es lo único que nos permite desprendernos un poco y conocernos.

Yo creo que es un asunto muy difícil de superar en la pareja, en el matrimonio. Es reconocer la crítica de la compañera; para mí, mi mujer es antes que nada una compañera; es compañera y la compañera con mayúscula. Yo entiendo el sentido de compañera, lo entendí estando preso, lo entendí cuando la llevaron detenida y la interrogaron, lo entendí cuando me amenazaron con matarla, y lo entendí cuando me amenazaron con llevarme la guagua para meterle corriente, tenía 4 meses. Lo entendí cuando me fue a ver a la fiscalía cuando aparecí por primera vez; lo entendí cuando fue por primera vez a la cárcel y vi la forma en que la registraron, y cómo la tocaban; cuando viajaba hasta allá lloviendo, comprendí el sentido de la palabra compañera. Es decir, antes no captaba; sabía lo que era, porque era mi compañera, porque estaba conmigo, pero lo entendí, mejor dicho, verdaderamente ahí, en ese momento: antes que nada mi mujer es mi compañera, no es propiedad mía.
Como instrumento terapéutico, el testimonio permitía restablecer las capacidades del yo de la persona que eran necesarias para iniciar un proceso psicoterapéutico. El testimonio conectaba a la persona con sus sentimientos y daba lugar a una catarsis. Dicha catarsis era penosa, violenta, y casi irreal. Podía ser considerada como el inicio de un viaje hacia el pasado que permitía reconocerse en una historia que era propia aunque en ese momento fuera percibida en muchos aspectos como ajena.

En las sesiones, la comunicación reconstituía los hechos de la experiencia represiva así como la historia personal en todas sus dimensiones. El trabajo de elaborar el documento del testimonio daba lugar a una profundización de su contenido. Finalmente se transformaba en la expresión material de una etapa del trabajo realizado. El documento quedaba en poder de la persona y en la carpeta personal que permanecía en la institución. A veces con su nombre e identificación completa. A veces utilizando un seudónimo para proteger su identidad.

En algunas situaciones el testimonio tenía mayor valor terapéutico que en otras. Los ex presos políticos y los torturados experimentaban un alivio importante al comprender mejor cómo la represión y la tortura se habían instalado en sus vidas, y cómo, por otro lado, a pesar de que sus consecuencias los acompañarían por largo tiempo, paradójicamente, la tortura no era “personal”. Torturador y torturado no se conocían previamente; cada uno representaba los “bandos” en conflicto en la sociedad. La crueldad y la intimidad del dolor y la muerte compartidas entre extraños y “enemigos” daban cuenta del conflicto profundo existente en la sociedad, que tarde o temprano habría de volver al espacio público donde se había originado, y donde podría empezar realmente la reparación de las víctimas.


SOBREVIVIENTES DE EJECUCIÓN

La experiencia de sobrevivientes de ejecución es distinta a las de los presos políticos. Al parecer no más de cinco ejecutados sobrevivieron a esa experiencia. Dos de ellos, Lázaro y María, consultaron entre 1979 y 1980.14

Lázaro era un dirigente sindical campesino, de cincuenta y cinco años de edad en el momento de la consulta. Relató haber estado detenido durante nueve días en un recinto policial y luego en un regimiento, de donde fue sacado y llevado en la mitad de la noche a un puente donde fue fusilado el 26 de septiembre de 1973, y arrojado al río. Los impactos de bala no le afectaron órganos vitales y permaneció herido en el lugar, escondido entre matorrales. Caminó durante tres noches hasta llegar a su casa. Permaneció oculto en una pieza durante cinco años, en condiciones de extrema pobreza. Allí sobrevivió gracias al apoyo afectivo de su familia y al compromiso de todos ellos de no comunicar su presencia a nadie, lo que cumplieron incluso los hijos menores que todavía no iban a la escuela.

Un día supe que uno de los tres más pequeñitos –el mayorcito– se pasaba llorando, se pasaba tardes enteras llorando porque el papá se había muerto, entonces el otro lo consolaba. Le decía, “no llorís, Coné” –porque así le decíamos, Coné–, “no llorís Coné que el papito no está muerto”. Tampoco sabía el que lo estaba consolando que yo estaba vivo. Así es que cuando supe que se la pasaba llorando, le dije a mi señora “mira, aquí yo me voy a arriesgar el todo por el todo, porque no vamos a dejar que se enfermen, les vamos a decir que estoy vivo”. Entonces fue la mamá, los llevó al comedor y les dijo “miren, el papá […] el papá no está na’ muerto, el papá está por allí, va a llegar ligerito aquí a conversar con ustedes”. Los fue preparando, entonces luego los trajo y ahí tuvimos una alegría enorme, no se puede decir de otra forma, no hay palabras para esas cosas.
El trabajo terapéutico se desarrolló entre octubre y noviembre de 1979. Apuntó a reconstituir la historia personal, desde la niñez, la vida sindical, las opciones políticas, así como la represión padecida. Los primeros destinatarios de su testimonio fueron sus hijos. Empezaba su historia diciendo:

Yo conocía la miseria desde muy pequeñito; quizás va a parecer mentira, pero a los dieciocho años aún no me había puesto zapatos […]. Les cuento que en mi casa sólo había un catre, una sola cama, donde dormían mi padre y mi madre, los demás dormíamos en el suelo, en payasas de hojas de choclo, hechas con sacos de cáñamo […].

[…] Las miserias que uno ha vivido no se olvidan, y todavía más, si esas miserias después de treinta años de vida sigue viéndolas en otros niños, sigue viendo a estas familias campesinas tan pobres como uno ha sido, entonces empieza a pensar uno ¿quién tiene la culpa de esta situación? ¿Por qué existe esto? ¿Es verdad que es la borrachera de los campesinos la que los mantiene en la pobreza, o es que no se les da el pago suficiente por su trabajo? Y cuando uno empieza a comprender que no es la flojera de los campesinos, que no es la borrachera lo que los mantiene pobres, sino que es la injusticia, entonces ya uno no tiene miedo de luchar, ya sabe quiénes son los culpables.

[…] No recuerdo muy bien la fecha, pero me parece que fue el año de 1965, cuando por primera vez hablé con un patrón en nombre mío y de otros trabajadores. Fue para reclamar el pago de veintitrés horas de trabajo extraordinario que se nos adeudaba. Esto que, dicho así parece tan fácil y simple, en ese tiempo era tan peligroso como tirarle la cola a un león.
Al momento de consultar, Lázaro y su familia estaban decidiendo qué hacer con sus vidas. Debido a la situación extrema padecida por esta familia, les habían ofrecido visas para un país europeo. Tenían temor de permanecer en el país y también temían verse obligados por las circunstancias a salir al exilio. Las historias compartidas entre el padre, la madre y los hijos acerca de lo que vivieron y sintieron en todo ese tiempo tuvo un efecto catártico para todos. Posibilitó hablar acerca de las fantasías y temores que habían tenido y les permitió entender el compromiso político del padre y el sentido de su lucha sindical. Tomaron la decisión de permanecer en Chile, a pesar de las adversidades y la pobreza y de la eventual persecución que les significaba seguir viviendo en el campo, y bajo la dictadura.

María, tenía algo más de cuarenta años al consultar. Había sido alcaldesa de un pueblo en el sur durante el gobierno de Salvador Allende. Fue fusilada el 18 de septiembre de 1973 en un puente cerca de su casa. No le alcanzaron los impactos de bala, pero cayó al río. Su esposo fue fusilado con ella y fue arrastrado por las aguas. Ella sobrevivió oculta en diversos lugares y sus hijos fueron internados en hogares de menores por las autoridades de la época. María experimentó un grave trastorno emocional y una pérdida de memoria que la llevó por algunos años a ignorar su nombre, y a olvidar totalmente la experiencia vivida. La terapia duró casi dos años. Al inicio, solamente recordaba la detención y la ejecución. La parte del testimonio que citamos a continuación fue realizada en enero de 1980, algunos meses después del inicio de la terapia.

En la comisaría no me interrogaron absolutamente para nada; me pidieron nada más el nombre, el número de carnet. Conmigo, al comienzo, llegaron mansos, pero sí llegaron a allanarme la casa; en el allanamiento de la casa me hicieron pedazos los colchones. Yo los tenía tapizados; ésos los partieron a lo largo, atravesados, porque ellos creían que entre el tapiz estaban las armas, y los colchones los hicieron pedazos, los plumones, porque allá se usa la pluma, los abrieron. Las cosas las dejaron de una manera terrible, no le dejaron una cama a mis hijos para que duerman, una cama, porque yo les tenía plumones a todos mis hijos. Y después que destruyeron todo, nos llevaron y dejaron a mis hijos mirando y llorando.

Y el sargento tuvo la sinvergüenzura de decirle a mis hijos “los otros ya lloraron, ahora les toca a ustedes llorar”. Se lo dijo a mi niñita de seis años. ¿Qué sabría esa criatura? ¿Qué sabría la otra de ocho años? ¿Qué sabría el otro de diez años? ¿Qué sabría el otro de doce años? ¿Qué sabrían? ¿Tendrían ideas ellos?

Estuve ahí desde las cinco de la tarde hasta las doce de la noche, estuve en el retén. Finalmente llegó un cabo de carabineros y abrió el calabozo y me dijo: “Señora, salga”. Salí. “Pase al despacho.” Pasé al despacho. En un papel en blanco ordinario que estaba en el libro me hicieron firmar y me pidieron el carnet y pusieron el número del carnet ahí, y el carnet se perdió porque no me lo entregaron. Y así lo hicieron con todos.

Como a las doce de la noche dispararon dos tiros de metralletas al aire, ése fue el aviso para que llegara el grupo que nos venía a buscar y para atemorizar a la gente de la comuna. Echaron a los hombres a patadas y a culatazos dentro del vehículo y a mí me mandaron un culatazo y de ladito me echaron para adentro. Andaríamos en vehículo como dos horas, porque es lejos, y otra es que se fueron por caminos desviados para emborracharnos a nosotros.
Lázaro y María habían sobrevivido a la propia ejecución. En ambos casos se trataba de una experiencia extraordinaria. Estar inerme ante la arbitrariedad, el despojo y la inminencia de la muerte llevó a María a condensar toda su vida en una sola vivencia, olvidando todo el resto y perdiendo hasta la noción de su identidad. La miseria, la persecución, el temor permanente de ser encontrada y asesinada, coexistían en ella con una angustia cuyo origen no podía recordar. El testimonio de María se fue elaborando paulatinamente durante casi dos años. Cada cierto tiempo se recapitulaba en la medida en que habían surgido los recuerdos. En ese tiempo pudo recuperar la relación con sus hijos y empezó a vivir con uno de ellos. Al tener un lugar donde vivir e iniciar acciones legales por lo que le había sucedido, María mejoró notablemente.

Lázaro y María hablaron de su vida antes de la dictadura y de su quehacer social y político; de sus esperanzas y proyectos; de la ejecución frustrada, de la angustia ante la muerte y de la azarosa supervivencia posterior. Cada una de esas etapas era relatada como parte de su propia vida, pero al mismo tiempo como una experiencia muy distante, disociada y casi ajena. Lograron ponerle palabras a su historia a pesar de la angustia y de la sensación de irrealidad que los acompañaba al recordar lo sucedido. La estabilidad emocional alcanzada con tanta dificultad no se sostenía únicamente en el testimonio sino también en otras herramientas terapéuticas. Entre ellas era crucial el apoyo social para resolver las condiciones de vivienda, alimentación, vestuario y trabajo. Finalmente, ambos revalorizaron sus afectos y su vida de familia, dándoles prioridad en las metas que se propusieran para el futuro.

EVALUACIÓN RETROSPECTIVA DEL TESTIMONIO

El testimonio se iniciaba casi siempre con la individualización del protagonista como miembro de una familia, como un ser humano activo y participativo en organizaciones sociales y políticas. Se recapitulaba su trayectoria y pertenencia política y su motivación social. En ese contexto se recogía la denuncia de los hechos represivos que le afectaron. Ello permitía subrayar la condición de persona y protagonista de una historia política y social de quien había sido víctima de la represión del régimen. A su vez, daba cuenta de los efectos de la tortura y la represión sobre personas concretas y sus familias, así como sobre determinados grupos políticos y redes sociales.

Más de veinte años después, me parece que el testimonio fue terapéutico para quienes consultaron en esos momentos. La experiencia represiva reciente abría la posibilidad de profundizar en las emociones asociadas a las pérdidas que amenazaban sus vidas y sus condiciones de vida. Para muchos era la pérdida del empleo o la vivienda; del derecho a vivir en su patria, al buen nombre y dignidad y al derecho a luchar por sus valores y creencias. A su vez, situar la experiencia represiva en el contexto de la vida y del compromiso político de la persona, permitía relacionar dimensiones afectivas personales y dimensiones político sociales, habitualmente muy disociadas, lo que contribuía a potenciar los recursos personales y facilitaba una mejor convivencia cotidiana al interior de la familia.

Un aspecto crucial era el vínculo terapéutico que permitía contener experiencias brutales y devastadoras, restableciendo poco a poco la confianza básica y la posibilidad de un vínculo humano confiable, estable y cálido.

En otro plano, las autoridades negaban la práctica de torturas y la represión política. Es más, después de 1977 los detenidos que eran liberados de los recintos secretos de interrogatorio eran obligados a firmar una declaración reconociendo haber sido bien tratados y no haber sido torturados. Estas negaciones oficiales tenían consecuencias muy perturbadoras sobre los afectados. Contrarrestar esos efectos requería confirmar la realidad de los hechos y la realidad de la experiencia de la persona. Esa confirmación se lograba a través del testimonio permitiendo restablecer en parte el juicio de realidad sobre lo sucedido. A su vez, el documento como tal posibilitaba difundir esa experiencia sin tener que volver a relatarla una y otra vez. Era una forma simbólica de poner “en el afuera” algo que se había experimentado internamente y que no había sido posible expresar en palabras durante largo tiempo. Algunos mencionaban que querían fijar la experiencia “tal como fue” antes de que se desvaneciera por efecto del olvido o simplemente por el paso del tiempo. Querían que quedara constancia de lo ocurrido “para la historia”. A diferencia de las declaraciones entregadas en la comisiones de la verdad, estos testimonios eran procesados de acuerdo a las posibilidades psicológicas de cada persona, durante el tiempo que fuera necesario.

Los efectos de esta modalidad terapéutica, además de los mencionados, fueron variados, no solamente debido a las diferencias individuales en cuanto a motivación, experiencias vitales y capacidad de elaboración. Un aspecto decisivo fue la necesidad de tomar en cuenta la evolución del contexto represivo y la percepción social de las violaciones de derechos humanos. A fines de los años setenta, el hecho de dar un testimonio personal sobre la experiencia represiva para denunciarla tenía un impacto psicológico mucho mayor para las víctimas que después de 1983. Iniciado el período de las protestas nacionales, las revistas de oposición empezaron a denunciar regularmente la represión existente a través de casos relatados in extenso. Al masificarse la denuncia se fue creando un amplio consenso acerca de la veracidad de las violaciones de derechos humanos y de la necesidad de poner fin a la dictadura, lo que modificó el lugar de la denuncia e hizo menos necesaria la gestión del testimonio en el proceso terapéutico.

LA FUNCIÓN SOCIAL DEL TESTIMONIO Y EL VALOR DEL ESCRITO

Si la historia reconstruida era el primer paso hacia la recuperación de lo vivido para el propio paciente, observábamos también que los testimonios recogidos en forma de documento podían tener además un gran valor simbólico. Especialmente para quienes apenas sabían leer y escribir este valor se acrecentaba. El documento cumplía con una función social en tanto que su contenido se podía compartir. Surgidos del registro fiel de la comunicación, mantenían el lenguaje propio de cada persona y su forma de expresarse. La persona lo reconocía como un escrito que contaba su vida con sus propias palabras. Su forma escrita permitía compartir con otros los recuerdos y las experiencias de dolor y miedo que habían quedado registradas. Podía ser releído y su contenido reelaborado después de la terapia, incluso, quizás, por personas distintas al autor del testimonio. El documento había “fijado” el pasado con toda su tragedia, tal como fue dicho, tal como fue recordado y, por tanto, como la persona relató haberlo sufrido. Algunos pacientes valoraban que sus palabras se dejaran “documentadas” para las generaciones futuras, y que de esa forma, ese testimonio podría llegar a ser un documento histórico.

Habíamos observado que las personas que habían vivido una experiencia brutal, humillante y denigrante tenían una gran dificultad para comunicarla. Temían abrumar a las personas cercanas si les contaban los horrores padecidos. Temían verse disminuidas o despreciadas. Recordar les producía tal conmoción que no podían hablar. La posibilidad de comunicar su experiencia, conservarla en una grabación, hacerla un texto y sentir que para alguien podía ser importante escucharla generaba emociones ambivalentes. Producía temor y ansiedad imaginar que había de recordar lo sucedido. Al mismo tiempo, “contar” aparecía como la posibilidad de liberarse del recuerdo dañino, doloroso, humillante, que volvía a su mente una y otra vez. Especialmente cuando había servido para poner por escrito algunas situaciones particularmente extremas y brutales y podía ser utilizado como un registro de lo sucedido con fines judiciales.

Algunos ex detenidos relataban que en la cárcel, entre los compañeros que habían sufrido la misma situación, se había dado espontáneamente una comunicación profunda sobre el horror padecido, y que se habían sentido aliviados por la comprensión y capacidad de acogida del otro. Visto desde esta perspectiva, el testimonio no era sólo un texto que había ayudado a reconstruir la propia historia, o un registro del pasado sino que podía ser utilizado por la persona para revindicar el valor de su compromiso político, de su lucha social y participación en partidos y sindicatos antes de la dictadura, y para reconocerse como alguien que había sido perseguido a causa de ello.

Ya sea porque el testimonio permitía objetivar la experiencia a través del lenguaje y recomponer los fragmentos de la historia personal, o porque al ser utilizado como denuncia permitía canalizar la agresión experimentada, se observaba que el regreso casi ritual al documento modificaba la percepción que la persona tenía sobre sí misma y la situación que la había afectado. La persona podía verse a sí misma ya no solamente como víctima, sino como aquella persona activa y participativa que había sido y que tal vez podía volver a ser. Este cambio frenaba el ciclo de deterioro emocional en el que estaba sumergida.

De esta manera, el testimonio se volvía continente de un mundo persecutorio que no era producto de la subjetividad de los pacientes, sino que existía en la realidad, aunque fuera negado por las autoridades. Posibilitaba compartir con los demás el sufrimiento individual sin desvirtuarlo y sin que el sujeto tuviera que revivir una y otra vez el dolor al tener que contar su historia. El testimonio se constituía, según las propias víctimas, en “un valioso elemento de denuncia”, para prevenir que tales crímenes se volvieran a cometer. En suma, permitía que el conocimiento del daño sufrido por la persona no quedara restringido a la relación terapéutica.


EL TESTIMONIO COMO INSTRUMENTO DE DENUNCIA Y SU VALOR TERAPÉUTICO

Algunos de los textos de los testimonios fueron utilizados por las víctimas como denuncia y en acciones legales contra los culpables, especialmente después de 1980. Los relatos facilitaron reconstituir detalladamente lo ocurrido al realizar denuncias judiciales. Algunos pacientes enviaron su testimonio a organismos internacionales de derechos humanos (principalmente a los relatores especiales sobre la violación de derechos humanos en Chile nombrados por Naciones Unidas). Otros los entregaron a periodistas que investigaban situaciones puntuales y algunos de ellos fueron publicados en revistas y libros. Más de alguno fue difundido en las transmisiones de programas de radio dirigidos a Chile, como era el caso del programa “Escucha Chile” de Radio Moscú. Otros se los dieron a conocer únicamente a sus hijos y su familia.

La posibilidad de usar el testimonio en una denuncia que tuviera valor legal tuvo gran importancia en el proceso terapéutico. De esta manera se encauzaba la hostilidad experimentada por la víctima al ser sometida a tratos denigrantes e inhumanos hacia el “hacer justicia”, “poner las cosas en su lugar” en los cauces legales y judiciales. Por otra parte, fue a través de esas historias que, más allá del círculo de los afectados, se fue conociendo quiénes eran las personas que habían sido perseguidas y qué les había sucedido. Era un relato en primera persona, simple, descriptivo, incluso anecdótico. Daba cuenta de lo vivido de una manera que permitía la identificación del lector o del que escuchaba con las emociones comunicadas a través del testimonio. En algunos casos los datos entregados hacían posible identificar a la persona y sus circunstancias, pero en otros, los detalles y lugares habían sido cambiados para proteger su identidad. Con excepción de las denuncias enviadas a las Naciones Unidas y a los tribunales, casi siempre los testimonios circularon con seudónimos hasta 1984. En la mayoría de los casos, la difusión de los testimonios fue realizada por los “testimoniantes” y no existe un registro que permita conocer en detalle su distribución y su impacto.

DETENIDOS DESAPARECIDOS

Una situación diferente se produjo en relación con los testimonios realizados por los familiares de detenidos desaparecidos. Las denuncias judiciales empezaron en 1974 y dieron origen a la formación de la agrupación de familiares y a acciones de búsqueda y denuncia destinadas a encontrar a sus familiares detenidos y desaparecidos.

Hay pocos documentos trabajados como testimonios. El primero de ellos fue la película No olvidar, de Ignacio Agüero, filmada en 1979. El testimonio de la familia Maureira es recogido en el relato de la madre, doña Elena Muñoz, y de los hijos sobrevivientes, poco tiempo después de haber encontrado los restos de sus familiares en los hornos de cal de Lonquén. Ellos cuentan aspectos de la historia familiar y laboral, del trabajo sindical, y luego la detención y desaparición del padre, Sergio Adrián Maureira Lillo, y de sus cuatro hijos mayores el 7 de octubre de 1973. La madre cuenta acerca de la búsqueda y las hijas señalan que la búsqueda terminó cuando fueron encontrados sus cuerpos junto a otros campesinos desaparecidos de la localidad de Isla de Maipo. Relatan que después que ellos los reconocieron, las autoridades dispusieron que los restos fueran arrojados a la fosa común del cementerio de Isla de Maipo. Finalmente señalan que en el proceso judicial contra los carabineros que los habían detenido quedó establecido cómo murieron, pero los responsables fueron amnistiados. Durante años este documento tuvo una difusión privada en el país. Los nombres de sus autores fueron conocidos solamente después de 1988.

Otros testimonios de familiares de detenidos desaparecidos fueron publicados como libro bajo la autoría de las ocho mujeres, familiares de detenidos desaparecidos que relataron su historia. Tal como el film No olvidar, este libro no fue realizado específicamente con propósitos terapéuticos. Cada una de ellas hizo su relato en primera persona, identificando a su familiar por su nombre y edad y contando la historia familiar, laboral, sindical y política. Detallaron las circunstancias de la detención y las respuestas de las autoridades. Describieron la búsqueda realizada durante años y la incertidumbre persistente sobre su destino hasta el período en que se realizó el testimonio (1980). Sólo en 1987, fue posible publicar estos relatos en el libro titulado Memorias contra el olvido.15

El testimonio de los familiares de detenidos desaparecidos tuvo desde el inicio la finalidad de la denuncia y, por este motivo, era repetido muchas veces ante abogados y jueces, en reuniones de solidaridad, en entrevistas periodísticas y otras instancias. La necesidad de repetir el relato en función de la denuncia generaba una cierta disociación emocional que era útil para ese propósito. La desaparición había dado origen a una situación de búsqueda que no se cerraba sino hasta conocer el destino final de la persona desaparecida. El carácter interminable de la situación represiva y el desgaste asociado a la denuncia permanente reducían o anulaban la función terapéutica que el testimonio podía tener en otros casos. Por ello, en esas circunstancias, todo testimonio era necesariamente un relato inconcluso que, por sí mismo, no producía mayores cambios en el estado emocional de la persona.

TESTIMONIOS GRUPALES EN EL MARCO DE LAS PROTESTAS DE 1983-1984

El testimonio fue utilizado para denunciar situaciones de represión colectiva que ocurrieron entre 1983 y 1984. El 12 de julio de 1983, el día de la tercera protesta nacional, veintinueve mujeres de la Olla Común de la Comunidad Esperanza situada en la zona noroeste de Santiago, fueron detenidas en el momento en que cocinaban para las familias que se alimentaban diariamente gracias a la existencia de la olla común. Las cocineras que estaban preparando el almuerzo, la directiva de la olla común y algunas mujeres que habían llegado a buscar el alimento para llevarlo a sus casas fueron arrestadas sin orden alguna de detención.

La olla común era el resultado del esfuerzo colectivo de la comunidad para obtener alimentos y cocinarlos para trescientas familias que almorzaban todos los días, excepto el domingo, gracias a esta iniciativa. Mientras las veintinueve mujeres estuvieron detenidas, las familias no pudieron alimentarse. La detención produjo una gran conmoción en la comunidad y tenían mucho miedo por ellas. Algunas de las mujeres fueron liberadas después de permanecer en un recinto policial durante un día. Otras fueron trasladadas a un recinto secreto de detención por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), sin que se tuviera noticias de su paradero durante varios días. Casi todas fueron maltratadas y denigradas y algunas de ellas fueron torturadas. Cuando las liberaron solicitaron ayuda en organismos de derechos humanos. En ese contexto se inició el trabajo grupal.

Participaron en el grupo algunas de las que habían sido detenidas, sus esposos y algunos de sus hijos. El testimonio de las detenidas (y por otro lado, el de sus esposos) fue reconstruido en el trabajo terapéutico grupal. Las sesiones fueron grabadas, transcritas y su contenido fue elaborado en conjunto. El primer objetivo fue poner en común la experiencia de detención que había ocurrido tres semanas antes de empezar las sesiones. Desde el inicio se contempló utilizar el documento para denunciar lo ocurrido dentro de la comunidad y fuera de ella. A fin de impedir alguna forma de represalia decidieron cambiar los nombres de las personas y de la comunidad en el documento final.

El testimonio es muy extenso y fue trabajado desde el inicio como una historia colectiva de la detención del grupo. Cada una de las participantes se presentó y contó su experiencia. En ese relato intervinieron distintas voces, incluso algunos niños. Se ha seleccionado el relato de una de las dirigentes de la olla, María del Carmen, quien estuvo detenida por más tiempo. El testimonio data de agosto de 1983.

Yo me llamo María del Carmen, tengo cuarenta y cinco años, tengo cinco hijos, mi marido está cesante, trabaja en el Empleo Mínimo (PEM). Ése no es trabajo, es una explotación más por el hambre. A mí me llevaron a la CNI; me sacaron de noche [del recinto policial donde permanecía detenida], con la vista tapada, esposada y me metieron en un furgón, de cabeza y con los pies casi levantados, metidos, enrollados, y con todo mi cuerpo encima de los brazos, esposada, y enseguida me tiraron una manta, yo sentía que en ese momento me iba a morir por falta de aire.

Yo les dije que por qué me llevaban a mí en esas condiciones “me siento como un condenado a muerte, yo no he hecho nada, ¿hay alguna ley que me castigue –le dije yo– por pedir un plato de comida para mis hijos?, que además tengo dos desnutridos”. Entonces me dijeron “últimamente nosotros las leyes nos las estamos metiendo por la raja”. Así es que pensé que de ahí no iba a salir con vida, por el trato que recibí, por la forma en que me mantuvieron allí. Torturaban fuertemente a los hombres.

Al llegar a la CNI me desnudaron, me atendió una mujer y se escucharon voces de hombres. Me desnudaron, se burlaron mucho de que yo era obesa y decían: “Así hablan del hambre”. En los interrogatorios en todo momento hicieron notar la gordura de mi cuerpo, conocían muy bien mi cuerpo.

[…] ¿Sabe lo que creo? Que esto que me pasó es terrible, porque la CNI determina si uno es culpable o no. Ellos son los tribunales, porque a mí no me llevaron a ningún otro lugar. Me hicieron firmar cualquier cantidad de documentación que yo no pude leer, porque tenía un poquito levantada la venda solamente para firmar.

[…] Me dijeron que afuera estaba mi hijo y yo sentí el llanto de un niño, (que no era mi hijo, el deficiente mental, porque yo ubico el llanto de cada uno de mis hijos). Me dijeron que lo tenían afuera y yo sentía el llanto, pero me quedé tranquila, en el fondo, porque pensé que no eran ellos. Pero dije ¡no! ¡mis hijos no! En un grito grande, fuerte.

Y ahí sentí ya que el cuerpo ya no era el mío, como que no me pertenecía ya mi cuerpo, sentí esa sensación, o sea que en este momento, una parte de mi cabeza me funcionaba y el resto del cuerpo para nada. Me dejaron de interrogar, después volvieron otra vez, y así en forma muy violenta me interrogaban y me amenazaban, por ahí llegó un tipo que me golpeaba fuertemente en el hombro. Una cosa que molestaba, no dolía exactamente, pero era desesperante sentir que le estaban haciendo así a uno.

A mí en todo momento me acusaban de política y de hacer política, y fuertemente presionada para dar algún nombre de algún político. […] En todo momento en la CNI me interrogaban fuertemente, la presión fue muy grande, muy fuerte, y la acusación grave, porque me acusaron de ser una persona política. Entonces yo a Dios le pedía a gritos que me fortaleciera para poder responder, que no fuera a ser cosa que yo me quebrara de tal manera que me traicionara y me culpara de algo que jamás he hecho. Me acusaban ellos de ser una persona activista en una célula Alicia Ramírez; que yo me había inscrito como comunista en esa célula en el año 1974. Yo le dije: “Quiero verla, usted tiene que tener algún motivo para estarme diciendo eso, yo quiero verla, quiero ver mi firma porque yo ubico mi firma en cualquier lugar, y tan analfabeta como ustedes creen no soy”.

[…] Yo me desesperaba, había momentos en que me quebraba de tal manera que yo sentía que me moría, y decía yo que no podía ser que estuviera en esas condiciones por estar esperando la comida para mis hijos. Ellos se quedaban callados y me daba la impresión que comentaban entre ellos, porque yo ya estaba tirada de espaldas en la cama y yo suplicándoles que me sacaran de ahí, porque estaba sudada total, tenía el buzo mojado. No me lo sacaron tampoco, yo en mi vida había transpirado en la forma en que transpiré ahí, las manos se me mojaban. Además, cuando me largaron del interrogatorio me amenazaban, y torturaban a personas, torturaron a muchas personas antes de mi interrogatorio.

[…] Estuve en la CNI desde la noche del viernes hasta el lunes y me dejaron botada en una calle en la comuna de Quinta Normal, en el camino a mi casa, pero lejos todavía. Me bajaron del furgón con la vista tapada, dos tipos y una mujer, y me sujetaron para que no me cayera porque temblaba, y eran como las 8.20 de la mañana, había una neblina cerrada, me destaparon la vista y me dijeron: “Señora, si usted se mueve de aquí antes de tres minutos o se le ocurre mirarme a mí para saber quién soy, dese por muerta”. Yo me quedé temblando aterrada, porque me dijo que no me podía mover para ningún lado. No sé cuantos minutos pasaron, yo esperaba que alguien me dijera “puede caminar”, “puede irse”. Nadie me dijo nada, hasta que un señor que iba pasando por ahí me dijo: “¿Señora, le sucede algo?”. Entonces yo me atreví a contestarle, se acercó y me tomó de las manos porque yo estaba temblando, con un bolso colgado aquí y con las manos así y los ojos cerrados. Entonces le dije “¿hay algún auto en la calle?”. Debe haber mirado y me dijo “no, no veo nada […]”, me volvió a preguntar “¿le sucede algo? ¿Para dónde va?”. Le dije yo “es que sabe, me acaban de bajar de un furgón de la CNI y me amenazaron de que si miraba para algún lado me iban a disparar” y él me ayudó. Pero yo no podía caminar, estaba como trabada, empalada, no sé, por la tensión, y tenía mucho miedo, mucho.16
La reconstitución de la experiencia de las mujeres de la Olla Común de la Comunidad Esperanza estaba orientada a identificar los hechos, reconocer los temores y recuperar el juicio de realidad respecto de lo que les había ocurrido. El miedo se había transformado en pánico. Algunas tenían miedo de reunirse en el recinto donde preparaban la comida y creían que podrían ser detenidas en cualquier momento. Otras pensaban que para evitar la represión debía suspenderse el funcionamiento de la olla común. Pero todas carecían de los recursos mínimos para asegurar el alimento a sus familias y si se cerraba “la olla” la situación se haría insostenible. La conflictividad entre ellas se incrementaba día a día. Reproducían rumores sobre eventuales represalias si seguían organizadas y se acusaban mutuamente. La reacción de María del Carmen, como se aprecia en la parte del testimonio que se ha incluido, ilustra la dificultad de algunas mujeres para recuperar la normalidad de la vida cotidiana a raíz de la experiencia represiva. Ella empezó a ejercer de denunciante antes los Tribunales, las radios y medios periodísticos de oposición, los organismos de derechos humanos y otras instituciones a las que tuvo acceso. Se alteró emocionalmente. Se visualizaba a sí misma en una calidad inédita: su detención y su miedo la habían hecho “importante”. Es cierto que, por unos pocos días, ella fue el centro de la noticia en su población, en su familia, en la olla común, incluso en la opinión pública. Fue la que recorrió los organismos de derechos humanos y solicitó atención psicológica para ella y sus compañeras. Pero la atención pública a su caso fue necesariamente transitoria. Los detenidos eran cientos y muchas personas habían muerto el día de la protesta. La imposibilidad de procesar lo que le había ocurrido, la había llevado a adoptar esta postura del denunciante y a repetir lo que le había sucedido a quien se lo quisiera oír. La reacción de María perturbó a su familia y al grupo que hacía funcionar la olla común. Se agudizaron los conflictos que había tenido antes con su pareja y con sus compañeras. En María, el miedo había sido aplacado con su denuncia permanente, sin que hubiera mayor elaboración ni comprensión de su miedo ni de lo que le pasaba. La producción del testimonio, en el contexto del trabajo grupal, logró precisamente contener parte de su ansiedad, hasta entonces incontrolable. Al mismo tiempo abrió la posibilidad de elaborar, aunque parcialmente, los conflictos con su entorno, desencadenados por esta reacción ansiosa (hubo necesidad de continuar trabajando con ella en forma individual).

Para María y las otras mujeres que habían sido detenidas, se trataba de una experiencia caótica y angustiosa, que era emocionalmente incontenible mientras no tuviera al menos alguna estructura que les permitiera comprender lo sucedido. En ese sentido, la estructura del relato fue un elemento que las ayudó a ordenarse, expresar sus miedos y a discriminar, al menos parcialmente, las eventuales amenazas. Cada cual pudo contar lo que le sucedió y se pudo ordenar cronológicamente lo ocurrido. Luego, la lectura de las grabaciones propició un tiempo para la reflexión, cuando, a partir de éstas, se fue construyendo un solo texto. La revisión de la historia permitía que la experiencia pudiera ser recuperada más allá de la dimensión individual. Como las mujeres lo señalaron, su texto documentaba lo que les había ocurrido para que fuera “una lección para Chile”. Su detención y miedo eran el precio de haber luchado por su derecho a la vida y a la comida de sus hijos, pero también por un cambio para el futuro.

ASPECTOS METODOLÓGICOS Y ÉTICOS DEL TESTIMONIO EN TERAPIA

El testimonio como herramienta terapéutica constituyó una manera de integrar los aspectos de la experiencia traumática vivida a causa de la represión política. Las víctimas de tortura, en particular, comunicaban de manera fragmentaria lo que les había sucedido –en parte hechos, en parte emociones–. Y sólo lo vivido, recuperado en su globalidad, podía tener alguna significación para la persona, es decir, le permitía saber y entender “por qué me ocurrió a mí”. Paradójicamente, el testimonio era en cierta forma una confesión completa, aquella que fue exigida por el torturador y que el sujeto había protegido a costa de su dolor. Como se ha señalado, cuando las circunstancias políticas se modificaron, el testimonio fue cada vez menos útil debido a que la eficacia terapéutica del testimonio se diluyó.

Queremos subrayar la necesidad –metodológica y ética– de que el investigador distinga entre un testimonio dentro de un proceso terapéutico y una entrevista utilizada en el marco de una investigación en ciencias sociales. Historias como la de María del Carmen suelen ser “interesantes” para los investigadores sociales. Ella ilustra lo ocurrido en Chile a personas que, como ella, fueron dirigentes sociales populares. Tanto en los momentos críticos como en los años siguientes, muchos de ellos han sobrevivido a sus angustias, a sus pérdidas y dolores en medio de conflictos familiares, deterioros económicos, persecuciones reiteradas y otras adversidades. En general, esas personas aceptan contar sus vidas y sus experiencias represivas cuando alguien se los pide. Hemos visto cómo María del Carmen se sintió valorada cuando se habló de su detención en la prensa y en los tribunales, y cómo experimentó por un tiempo un cierto alivio a su situación emocional. Lo mismo pasa con muchos dirigentes: experimentan un gran bienestar emocional al ser considerados “interesantes” y al ser escuchados largamente. En la mayoría de los casos ese bienestar es transitorio, pero produce en los investigadores la ilusión de que hablar del pasado y de la vida de las personas ha sido benéfico para la persona entrevistada o al menos inofensivo. Si para unos la entrevista puede tener un efecto terapéutico, para otros puede ser devastador. Reactivar las angustias y vulnerabilidades ante el recuerdo de pérdidas personales o de épocas de su vida que fueron muy penosas, puede tener efectos muy dolorosos, pero en algunos puede ser también muy desestabilizador.

El testimonio de una víctima de represión política puede entenderse como un mapa de dolores que al recorrerlo reabre heridas y que requiere, por tanto, de un cierre con el protagonista o testigo, aunque, a simple vista, esos dolores parezcan estar amortiguados y sean casi invisibles. Un cierre que permita contener lo sucedido en el proceso de recordar y que destaque los recursos y fortalezas que han sostenido a la persona. La entrevista hecha en el marco de una investigación en ciencias sociales requiere tomar en cuenta estos aspectos a fin de resguardar la integridad psicológica del entrevistado.

La experiencia demuestra que un investigador atento y cálido puede conducir una entrevista en profundidad sin dañar al entrevistado, con la condición de que sea capaz de reconocer la emoción y la sensibilidad del otro y sus propios límites, es decir, pueda reconocer cuándo debe detenerse para no exponer a la persona entrevistada a mayores dolores. Para ello es necesario acordar previamente el sentido y el encuadre de la entrevista, tal como se hace en un proceso terapéutico, definiendo las reglas de la relación y los aspectos de la vida de la persona que quedarán fuera.

Otra diferencia a considerar es el tema de la “verdad”. Durante el período de negación extrema y de silencio que caracterizó a la dictadura era muy importante poder “decir” en la terapia lo que le había ocurrido a la persona. En términos psicológicos, eso implicaba una confirmación de la experiencia y una validación de las percepciones del consultante, desvirtuando la negación a la que había estado previamente forzado por la autoridad y continuaba estándolo a nivel público. Por ello, la psicoterapia daba particular importancia a la “voz propia” de la persona para decir “su verdad”.

La experiencia de la víctima, reinstaurada como verdad en un testimonio escrito, era parte de la denuncia de las violaciones de derechos humanos de la dictadura. Ello le permitía al propio denunciante reconocer su experiencia junto a la de otros a quienes les había ocurrido algo semejante. Había otras versiones con las cuales podía comparar su propia historia y concluir, tal vez, que se trataba de “una masacre en general”, como dijera un dirigente campesino al reflexionar sobre su experiencia como detenido.

Ahora bien, el relato de ese sujeto reprimido, la verdad reconstruida que confirma su experiencia –una experiencia que coincidía con la de muchos otros– no es la “historia de la represión”. Lo que se intentaba, en esos momentos, desde el ámbito terapéutico, era encontrar un sentido a lo vivido, dentro del curso de la propia existencia, situando lo ocurrido no en la “locura que nos afectó” –expresión sobre la época que desdibuja toda responsabilidad–, sino en el ámbito de un conflicto político nacional en el cual se había participado.

En suma, el testimonio entregado en el espacio terapéutico se asemeja, en muchos aspectos, a las historias de vida y otros relatos personales de la llamada historia oral, también a las historias clínicas y a los testimonios judiciales. Pero posee diferencias metodológicas importantes que tienen que ver con su finalidad específica: la de aliviar el padecimiento que aflige a la persona que consulta, y permitirle que retome el curso de su vida como protagonista de ella y no encerrado en la condición de víctima.

CONCLUSIONES

La práctica clínica desarrollada durante la dictadura militar en Chile permitió llegar a un nuevo saber sobre lo traumático, en particular su efecto sobre la memoria. Se pudo observar que las experiencias de amenaza vital percibidas como tales por los sujetos (es decir, la toma de conciencia de una amenaza de muerte) alteraban el funcionamiento de la memoria. Generaban, en algunos casos, un olvido masivo de la totalidad de la experiencia. La experiencia así como la operación de olvidarla se hacían inaccesibles a la conciencia. O, por el contrario, aparecía una suerte de amplificación de la memoria haciendo literalmente inolvidable lo vivido, en sus detalles y significaciones. El recuerdo se imponía e invadía la vida del sujeto, con imágenes recurrentes y angustias intolerables, que no daban tregua ni en el sueño ni en la vigilia.

La práctica clínica demostró también que, especialmente en el tratamiento de traumatizados, la catarsis era aliviadora e incluso podía incidir sobre algunos de los síntomas, pero que, casi siempre, era transitoria, porque el psiquismo se había reorganizado en función de la amenaza de muerte percibida. La disociación era la defensa más común ante la angustia experimentada. Los hechos podían ser relatados punto por punto, como si el relator fuera solamente un testigo ajeno e inconmovible. No bastaba solamente con volver al momento de la amenaza y recordar lo sucedido en ese entonces. Rehacer en la terapia el camino del “olvido” implicaba trabajar con lo que había vivido el sujeto también después del hecho traumático, recordando cómo la amenaza se había experimentado como “muerte” y se había inscrito en su historia, había cruzado sus vínculos, su trabajo y sus sueños.

El testimonio articulaba la experiencia individual con el proceso histórico en el que había ocurrido. Permitía entender cómo el proceso colectivo se entretejía con las vidas concretas que lo hicieron posible. Este entrecruzamiento permitía entender “qué me pasó a mí” como algo que había ocurrido a muchos otros, y este entendimiento acerca de “qué nos pasó” conducía ahora a un “por qué nos pasó”. Así del análisis sobre lo vivido individualmente se podía transitar a una revisión dialéctica de la catástrofe a la vez personal, familiar y del país, asumiendo un mayor juicio de realidad sobre lo sucedido. A este respecto, era importante que el consultante pudiera percibir los límites explicativos de versiones que, o bien enfatizaban únicamente las culpas individuales, o bien pretendían excluir toda responsabilidad personal, situando el peso de los acontecimientos únicamente en la conspiración política.

Finalmente, había que tener en cuenta que no todos los consultantes experimentaban alivio al contar su historia. Muchos de ellos la contaban de manera disociada, manteniendo las defensas estructuradas a partir del trauma. No necesariamente el mero hecho de reconstituirla podía tener algún efecto percibido positivamente por la propia víctima. Muchos pacientes decían expresamente que querían olvidar y que no querían volver a hablar nunca más de lo que les había sucedido, especialmente en relación con experiencias denigrantes y atroces.

Por otra parte, nuestra experiencia terapéutica nos mostró cuán persistente es la creencia de que es posible y recomendable olvidar. Sin embargo, la capacidad de olvidar suele ser el resultado del proceso de recordar y elaborar el pasado hasta lograr estar en paz con la verdad propia y con la verdad de los hechos.

La tragedia griega interpretaba como resultado del “destino” aquellas partes de la vida que le tocaba vivir a un ser humano y sobre las cuales no tenía control alguno. Al mismo tiempo, subrayaba que lo propio de lo humano era luchar para vivir de acuerdo a su condición, es decir no resignarse al destino.17 Transmitía a los asistentes el horror ante la violencia, la muerte y el daño devastador e irreparable del abuso de poder, especialmente cuando se producía entre cercanos y parientes. Buscaba exponer los dilemas del perdón, de la venganza, el odio, así como también de la generosidad, de la lealtad y el amor. Los asistentes se identificaban emocionalmente con la acción dramática. Las reacciones de piedad, conmiseración, horror y tristeza ante los personajes y los acontecimientos dramatizados eran tanto mayores cuando resonaban en sus vidas más allá de las meras referencias políticas. Al invitar a sentir y pensar sobre un hecho que había afectado a una comunidad, la tragedia operaba, no obstante, como una escenificación potente de algunos dilemas básicos de la convivencia humana, cuya significación traspasaría los siglos.

Durante los años de la dictadura “recordar” y “mantener la memoria” fue un tema de las víctimas. “No olvidar” era su respuesta permanente, fraguada desde las lealtades viscerales con sus muertos, sus proyectos y sus esperanzas, ante la propuesta de olvidar del régimen que se manifestaba en los discursos de la vida diaria. Contar lo sucedido, buscar la verdad acerca de ello tenía a veces un efecto ritual aliviador precisamente porque “mi relato se preservaría como una historia externa a mí, independiente de mi recuerdo” y entonces “yo podría tal vez olvidar” o, al menos, “no tendría que tener el compromiso de recordar en forma permanente”.

Las víctimas que atendimos luchaban para que se instalara en la sociedad la responsabilidad por la memoria más allá de sí mismos. Tal vez la dramatización de la tragedia griega respondía a la necesidad de delegar la responsabilidad de no olvidar mediante un testimonio a varias voces que interpelaba a sus contemporáneos. Tal vez la tragedia griega al dramatizar acontecimientos reales o verosímiles de la historia, que cruzaban y destruían las vidas de sus protagonistas en conflictos políticos y personales, los liberaba de tener que sostener la memoria como tarea individual.

NOTAS

1. Ministerio del Interior. Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura. Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura. Santiago: 2005, pp. 203-221. Las cifras mencionadas corresponden a los declarantes ante la Comisión. Es probable que el número sea mayor.

2. Eugenia Weinstein, Elizabeth Lira y Eugenia Rojas. Editoras. Trauma, Duelo y Reparación. Santiago: FASIC e Interamericana, 1987.

3. El Decreto Ley 504 de abril de 1975 permitió que los presos condenados por consejos de guerra conmutaran la pena de cárcel por extrañamiento (exilio).

4. Patricio Orellana y Elizabeth Q. Hutchison. El Movimiento de Derechos Humanos en Chile 1973-1990. Santiago: CEPAL, 1991.

5. Ana Julia Cienfuegos y Cristina Monelli. “El testimonio de experiencias políticas traumáticas como instrumento terapéutico”. Crisis política y daño psicológico. Lecturas de psicología y política. Tomo 2, pp. 78-88. Colectivo Chileno de Trabajo Psicosocial, 1982 (sin pie de imprenta). Un análisis más completo se publicó con el título “The testimony of political repression as a therapeutic instrument”. American Journal of Orthopsychiatry. Nueva York: enero 1983, pp. 43-51. Otra versión se encuentra en Elizabeth Lira y Eugenia Weinstein (editoras). Psicoterapia y represión política. México: Siglo XXI, 1984, en el capítulo “El testimonio de experiencias políticas traumáticas como instrumento terapéutico”, pp. 17-34.

6. El régimen militar presionó a las iglesias para impedir esas denuncias. La presión ejercida determinó el cierre del Comité de Cooperación para la Paz en 1975, lo que decidió al Cardenal Silva Henríquez a fundar la Vicaría de la Solidaridad, que continuó su labor.

7. Ana Catalina Rodríguez de Ruiz Tagle “Detenidos Políticos, Sufrimiento y Esperanza”. Mensaje. Volumen 26, núm. 275, diciembre 1978, pp. 777- 783.

8. Judith Herman. Trauma and Recovery. Basic Books, 1992. En el capítulo 1, “A forgotten history”, la autora desarrolla extensamente los antecedentes de la investigación clínica sobre el trauma desde el siglo XIX hasta la actualidad.

9. Véase Jean Paul Sartre. Freud. Madrid: Alianza Editorial, 1985, p. 159 y ss. Este libro corresponde al guión que hiciera Sartre para un film sobre Freud. Fue publicado póstumamente bajo el título Le Scénario Freud. París: Gallimard, 1984.

10. El testimonio de un dirigente campesino torturado registrado entre 1975 y 1976, me mostró la importancia que tenía para una persona denigrada y destruida situar la experiencia represiva en el contexto de la historia de su vida y de los valores morales y religiosos que lo habían inspirado en su actuación política. Elizabeth Lira. La psicología del compromiso cristiano. Santiago: Instituto Latino Americano de Doctrina y Estudios Sociales. Tesis, 1976.

11. Elizabeth Lira y Eugenia Weinstein. “El testimonio de experiencias políticas traumáticas como instrumento terapéutico”. Elizabeth Lira y Eugenia Weinstein (editoras). Psicoterapia y Represión política. México: Siglo XXI, 1984, pp. 17-34.

12. Los testimonios fueron realizados en 1978. Se encuentran en un manuscrito no publicado sobre algunos casos atendidos entre 1978 y 1980.

13. Se refiere al secuestro y posterior asesinato del político italiano Aldo Moro, presidente del Partido Demócrata Cristiano de Italia. Sus captores, las Brigadas Rojas, abandonaron su cadáver el 9 de mayo de 1978 en un callejón de Roma.

14. El análisis de estos casos está en el capítulo de Elizabeth Lira. “Sobrevivir. Los límites de la psicoterapia”. E. Lira y E. Weinstein (editoras). Psicoterapia y represión política. México: Siglo XXI, 1984.

15. Rosario Rojas de Astudillo et al. Memorias contra el olvido. Santiago: Editorial Amerinda, 1987.

16. “Una triste lección para Chile: Comunidad Esperanza. Protesta 12 de julio 1983”. 1983, manuscrito.

17. Aristóteles. Poética. Caracas: Monte Ávila, 1991.

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Preso sin nombre, celda sin número – Jacobo Timerman

VIERNES, 5 DE MARZO DE 2010

Preso sin nombre, celda sin número – Jacobo Timerman

La celda es angosta. Cuando me paro en el centro, mirando hacia la puerta de acero, no puedo extender los brazos. Pero la celda es larga. Cuando me acuesto, puedo extender todo el cuerpo. Es una suerte, porque vengo de una celda en la cual estuve un tiempo— ¿cuánto?— encogido, sentado, acostado con las rodillas dobladas. La celda es muy alta. Saltando, no llego al techo. Las paredes blancas, recién encaladas. Seguramente había nombres, mensajes, palabras de aliento, fechas. Ahora no hay testimonios, ni vestigios. El piso de la celda está permanentemente mojado. Hay una filtración por algún lado. El colchón también está mojado. Y tengo una manta. Me dieron una manta, y para que no se humedezca la llevo siempre sobre los hombros. Pero si me acuesto con la manta encima, quedo empapado de agua en la parte que toca el colchón. Descubro que es mejor enrollar el colchón, para que una parte no toque el suelo. Con el tiempo la parte superior se seca. Pero ya no puedo acostarme, y duermo sentado. Vivo, durante todo este tiempo,—¿cuánto?— parado o sentado.

La celda tiene una puerta de acero con una abertura que deja ver una porción de la cara, o quizás un poco menos. Pero la guardia tiene orden de mantener la abertura cerrada. La luz llega desde afuera, por una pequeña rendija que sirve también de respiradero. Es el único respiradero y la única luz. Una lamparilla prendida día y noche, lo que elimina el tiempo. Produce una semipenumbra en un ambiente de aire viciado, de semi-aire.

Extraño la celda desde la cual me trajeron a ésta—¿desde dónde?—, porque tenía un gujero en el suelo para orinar y defecar. En ésta que estoy ahora tengo que llamar a la guardia para que me lleve a los baños. Es una operación complicada, y no siempre están de humor: tienen que abrir una puerta que seguramente es la entrada del pabellón donde está mi celda, cerrarla por dentro, anunciarme que van a abrir la puerta de mi celda para que yo me coloque de espaldas a ésta, vendarme los ojos, irme guiando hasta los baños, y traerme de vuelta repitiendo toda la operación. Les causa gracia a veces decirme que ya estoy sobre el pozo cuando aún no estoy. O guiarme—me llevan de una mano o me empujan por la espalda—, de modo tal que hundo una pierna en el pozo. Pero se cansan del juego, y entonces no responden al llamado. Me hago encima. Y por eso extraño la celda en la cual había un pozo en el suelo.

Me hago encima. Y entonces necesito permiso especial para lavar la ropa, y esperar desnudo en mi celda hasta que me la traigan ya seca. A veces pasan días porque— me dicen— está lloviendo. Estoy tan solo que prefiero creerles. Pero extraño mi celda con el pozo dentro. La disciplina de la guardia no es muy buena. Muchas veces algún guardia me da la comida sin vendarme los ojos. Entonces le veo la cara. Sonríe. Les fatiga hacer el trabajo de guardianes, porque también tienen que actuar de torturadores, interrogadores, realizar las operaciones de secuestro. En estas cárceles clandestinas sólo pueden actuar ellos, y deben hacer todas las tareas. Pero a cambio, tienen derecho a una parte del botín en cada arresto. Uno de los guardianes lleva mi reloj. En uno de los interrogatorios, otro de los guardianes me convida con un cigarrillo y lo prende con el encendedor de mi esposa. Supe después que tenían orden del Ejército de no robar en mi casa durante mi secuestro, pero sucumbieron a las tentaciones. Los Rolex de oro y los Dupont de oro constituían casi una obsesión de las fuerzas de seguridad argentinas en ese año de 1977.

En la noche de hoy, un guardia que no cumple con el Reglamento dejó abierta la mirilla que hay en mi puerta. Espero un tiempo a ver qué pasa, pero sigue abierta. Me abalanzo, miro hacia afuera. Hay un estrecho pasillo. y alcanzo a divisar frente a mi celda, por lo menos dos puertas más. Sí, abarco completas dos puertas. ¡Qué sensación de libertad! Todo un universo se agregó a mi Tiempo, ese largo tiempo que permanece junto a mí en la celda, conmigo, pesando sobre mí. Ese peligroso enemigo del hombre que es el Tiempo cuando se puede casi tocar su existencia, su perdurabilidad, su eternidad. Hay mucha luz en el pasillo. Retrocedo un poco enceguecido, pero vuelvo con voracidad. Trato de llenarme del espacio que veo. Hace mucho que no tengo sentido de las distancias y de las proporciones. Siento como si me fuera desatando. Para mirar debo apoyar la cara contra la puerta de acero, que está helada. Y a medida que pasan los minutos, se me hace insoportable el frío. Pongo toda la frente apoyada contra el acero, y el frío me hace doler la cabeza. Pero hace ya mucho tiempo—¿cuánto?—que no tengo una fiesta de espacio como ésta. Ahora apoyo la oreja, pero no se escucha ningún ruido.

Vuelvo entonces a mirar. Él está haciendo lo mismo. Descubro que en la puerta frente a la mía también está la mirilla abierta y hay un ojo. Me sobresalto: me han tendido una trampa. Está prohibido acercarse a la mirilla, y me han visto hacerlo. Retrocedo, y espero. Espero un Tiempo, y otro Tiempo, y más Tiempo. Y vuelvo a la mirilla. Él está haciendo lo mismo. Y entonces tengo que hablar de ti, de esa larga noche que pasamos juntos, en que fuiste mi hermano, mi padre, mi hijo, mi amigo. ¿O eras una mujer? Y entonces pasamos esa noche como enamorados. Eras un ojo, pero recuerdas esa noche, ¿no es cierto? Porque me dijeron que habías muerto, que eras débil del corazón y no aguantaste la “máquina”, pero no me dijeron si eras hombre o mujer. Y, sin embargo, ¿cómo puedes haber muerto, si esa noche fue cuando derrotamos a la muerte?

Tienes que recordar, es necesario que recuerdes, porque si no, me obligas a recordar por los dos, y fue tan hermoso que necesito también tu testimonio. Parpadeabas. Recuerdo perfectamente que parpadeabas, y ese aluvión de movimientos demostraba sin duda alguna que yo no era el último ser humano sobre la Tierra en un Universo de guardianes torturadores. A veces, en la celda, movía un brazo o una pierna para ver algún movimiento sin violencia, diferente a cuando los guardias me arrastraban o empujaban. Y tú parpadeabas. Fue hermoso.

Eras—¿eres? —una persona de altas cualidades humanas, y seguramente con un profundo conocimiento de la vida, porque esa noche presentaste todos los juegos; en nuestro mundo clausurado habías creado el Movimiento. De pronto te apartabas y volvías. Al principio me asustaste. Pero enseguida comprendí que recreabas la gran aventura humana del encuentro y el desencuentro. Y entonces jugué contigo. A veces volvíamos a la mirilla al mismo tiempo, y era tan sólido el sentimiento de triunfo, que parecíamos inmortales. Éramos inmortales. Volviste a asustarme una segunda vez, cuando desapareciste por un momento prolongado. Me apreté contra la mirilla, desesperado. Tenía la frente helada y en la noche fría—¿era de noche, no es cierto?—me saqué la camisa para apoyar la frente. Cuando volviste, yo estaba furioso, y seguramente viste la furia en mi ojo porque no volviste a desaparecer. Debió ser un gran esfuerzo para ti, porque unos días después, cuando me llevaban a una sesión de “máquina” escuché que un guardia le comentaba a otro que había utilizado tus muletas como leña. Pero sabes muy bien que muchas veces empleaban esas tretas para ablandarnos antes de una pasada por la “máquina”, una charla con la Susana, como decían ellos. Y yo no les creí. Te juro que no les creí. Nadie podía destruir en mí la inmortalidad que creamos juntos esa noche de amor y camaradería.

Eras— ¿eres?— muy inteligente. A mí no se me hubiera ocurrido más que mirar, y mirar, y mirar. Pero tú de pronto colocabas tu barbilla frente a la mirilla. O la boca. O parte de la frente. Pero yo estaba muy desesperado. Y muy asustado. Me aferraba a la mirilla solamente para mirar. Intenté, te aseguro, poner por un momento la mejilla, pero entonces volvía a ver el interior de la celda, y me asustaba. Era tan nítida la separación entre la vida y la soledad, que sabiendo que tú estabas ahí, no podía mirar hacia la celda, Pero tú me perdonaste, porque seguías vital y móvil. Yo entendí que me estabas consolando, y comencé a llorar. En silencio, claro. No te preocupes, sabía que no podía arriesgar ningún ruido. Pero tú viste que lloraba, ¿verdad?, lo viste sí. Me hizo bien llorar ante ti, porque sabes bien cuán triste es cuando en la celda uno se dice a sí mismo que es hora de llorar un poco, y uno llora sin armonía, con congoja, con sobresalto. Pero contigo pude llorar serena y pacíficamente. Más bien, es como si uno se dejara llorar. Como si todo se llorara en uno, y entonces podría ser una oración más que un llanto. No te imaginas cómo odiaba ese llanto entrecortado de la celda. Tú me enseñaste, esa noche, que podíamos ser Compañeros del Llanto

Durante el régimen militar, Timerman fue detenido por orden del extinto general Ramón Camps, y permaneció en centros clandestinos, cuando el militar ocupaba la jefatura de la Policía Bonaerense. Esa detención fue cuestionada y denunciada por EL DIA reiteradas oportunidades.
Posteriormente recuperó su libertad y se asiló en Europa hasta el retorno de la democracia.
Esta experiencia Timerman la reflejó en su libro “Preso sin nombre, celda sin número”, editado en 1982, y en 1988 publicó “Chile: el galope muerto”, en donde hizo un análisis de la situación política del país trasandino y el golpe de Augusto Pinochet, en 1973.
Pero su capítulo profesional más destacado pasó por el diario “La Opinión”, que dejó una huella en la forma de hacer periodismo.
La semana pasada, en una larga entrevista -que resultó póstuma- por un canal de cable, hablando sobre la reciente muerte de su entrañable amigo y poeta Rafael Alberti, y ponderando su alegría de vivir y su optimismo, Timerman dijo, sorpresivamente: “él se murió, pero yo le gané, estoy muerto desde antes”. Nunca pudo reponerse a la muerte de su mujer, Risha, ocurrida en 1992.

Timerman había nacido el 6 de enero de 1923 en Bar, al sur de Kiev, en Ucrania y llegado a la Argentina a los cinco años, el 11 de octubre de 1928 junto con sus padres, Natan Timerman y Eva Berman, y su hermano José, de siete años.
Como militante de Mapan, una organización del socialismo israelí, en febrero de 1950 fue a un seminario en Mendoza, donde conoció a Risha, una joven cordobesa y judía que por primera vez había dejado las sierras para conocer la montaña, y de la que él se enamoró.
En mayo de ese mismo año se casaron, en mayo de 1951 nació su primer hijo, Daniel Natalio, en diciembre de 1953, Héctor Marcos, ex director de ‘Trespuntos’, y en mayo de 1961, Javier Gustavo, el menor.
En sus primeros tiempos, Timerman trabajó como cronista y traductor en Correo literario, Qué, Noticias Gráficas, France Press, Nueva Sion, Comentario, pero recién en 1957 se le abrió la puerta grande del periodismo: entró como columnista político al vespertino La Razón, bajo la tutela de Félix Laíño, porque era el único diario en el que no se trabajaba de noche.
Después de pasar por varios medios, hizo su propia empresa: nació Primera Plana, en 1962. El staff lo integraban, entre otros, Ramiro de Casasbellas -que, por esas vueltas del destino, vino a morir justamente dos días antes-, Tomás Eloy Martínez, Osiris Troiani y Jorge Listosella.
Llegada la última dictadura en marzo de 1976, Timerman, ya en La Opinión, fue detenido.
El periodista pasó por varios centros clandestinos: Puesto Vasco a Campo de Mayo, de Coti Martínez a Magdalena, antes de ser “blanqueado”. Su calvario concluyó con su arresto domiciliario en abril de 1978.

La secreta obscenidad de la Historia de Chile contemporáneo. El informe Church

La secreta obscenidad de la Historia de Chile contemporáneo

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“LA SECRETA OBSCENIDAD DE LA HISTORIA DE CHILE CONTEMPORÁNEO”
Luis Corvalán Marquez

El 18 de diciembre de 1975, el senador norteamericano Frank Church dio a la luz pública un documento que para los chilenos tiene la mayor significación. En él se expusieron los resultados de las investigaciones que llevara a cabo una comisión del Senado de los EE.UU. sobre las actividades clandestinas que durante diez años el gobierno de ese país realizara en Chile. El documento recibió el título de Acciones encubiertas en Chile, 1963-1973. Sin embargo, es más conocido por el nombre de Informe Church. Años después, en febrero de 1999, con posterioridad a la detención del general Pinochet en Londres, el tema se vio reavivado en los EE.UU., fue así como el Senado de ese país aprobó una enmienda a través de la cual se exigía al gobierno norteamericano que presentara un informe escrito sobre las operaciones encubiertas que llevara a cabo la CIA en Chile. Como resultados de ello se desclasificaron cerca de tres mil documentos secretos de distintas agencias norteamericanas. El Informe Church y los documentos norteamericanos desclasificados muestran una realidad sorprendente, sobre todo cuando ponen en evidencia el carácter integral que la intervención de los EE.UU. tuvo en Chile. Este libro intenta poner de relieve lo que algunos de esos documentos nos informan y de visualizar a la luz de ellos los procesos políticos que se dieran en el país entre comienzos de los sesenta y mediados de los setenta del siglo XX.

Luis Corvalán Marquez
Profesor; Magíster Artium en Historia con mención en Historia de Chile por la Universidad de Santiago, y Doctor en Estudios Americanos con mención en Pensamiento y Cultura en el Instituto de Estudios Avanzados de la USACh. Es académico en el Instituto de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso. También imparte docencia en el Departamento de Historia de la USACh. Se ha orientado al estudio de la historia política y de las ideas de Chile contemporáneo y a la historia de las ideas en Latinoamérica. Ha participado en Congresos, dirigido investigaciones y tesis de titulación sobre estas materias y ha publicado sobre las mismas en diversas revistas especializadas. Es autor de los siguientes libros: Los partidos políticos y el golpe del 11 de septiembre. Contribución al estudio del contexto histórico. Universidad Bolivariana, 2004. [CESOC, 2000]; Del anticapitalismo al neoliberalismo en Chile. Izquierda, centro y derecha en la lucha por los proyectos globales. 1950-2000. Ed. Sudamericana, 2002; Nacionalismo y autoritarismo durante el siglo XX en Chile. Los orígenes, 1903-1931. Ediciones de la Universidad Católica Silva Henríquez, 2009; Manuel Rodríguez, más allá del mito. Editorial de la USACH, 2009 y de Centenario y Bicentenario: los textos críticos. Ed. Universidad de Santiago, 2012

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El caso Pinochet: lecciones de la lucha transnacional contra la impunidad (Borrador)

El caso Pinochet: lecciones de la lucha transnacional contra la impunidad (Borrador)

Institute for Policy Studies. Virginia M. Bouvier

¿Cuáles fueron los factores que contribuyeron a la reacción internacional única al golpe y a las violaciones de los derechos humanos en Chile?

La reacción internacional frente al golpe en Chile fue inmediata y arraigada en una serie de condiciones y alianzas establecidas en las décadas previas y después del golpe, tanto como factores internos y externos. Estas condiciones contribuyeron a la consolidación de nuevas normas, relaciones, e instituciones que más tarde formarían la base para un ambiente que apoyara la detención de Pinochet en Londres y los esfuerzos posteriores y actuales de buscar la justicia en el caso chileno en Inglaterra, en España, en Bélgica, en los Estados Unidos, y en muchas otras partes del mund13o.

Primero, existían muchos lazos entre Chile y el exterior antes del golpe. Entre todos los países latinoamericanos, Chile ya había atraído un interés particular en la comunidad internacional a partir de los años cincuenta, cuando fundaciones como la Ford y la Rockefeller, tanto como las organizaciones como UNESCO, UNICEF, US AID, la Alianza para el Progreso, la OEA, y una variedad de gobiernos e instituciones europeas establecieron sedes, institutos y programas de investigación, intercambio, y enseñanza en Chile. En aquella época se inició organizaciones como la FLACSO y programas de intercambio tales como el establecido entre la Universidad de Chile y las universidades de California.

Éste, financiado con $10 millones de la Fundación Ford, resultó entre otras cosas en licenciaturas y doctorados para más de 125 profesores chilenos entre 1965 y 1978 (Puryear). Tales programas fortalecieron los vínculos institucionales y el intercambio de conocimientos entre Chile, Europa y los EEUU, y promovieron también la creación de redes profesionales, académicas, científicas y técnicas, tanto como relaciones personales entre chilenos y gente del exterior.

En las vísperas de la revolución cubana, los EEUU buscó ofrecer alternativas al comunismo en América Latina. Chile, donde la izquierda tenía un arraigo fuerte, fue la vitrina de la Alianza para el Progreso. Entre 1962 y 1969, Chile recibió más de un billón de dólares de asistencia, préstamos, y donaciones de los Estados Unidos -más per cápita que cualquier otro país en el hemisferio- (U.S. Senate,1975). Centenares de norteamericanos fueron a Chile en los años sesenta para participar en el Cuerpo de Paz. Los bancos privados habían abierto posibilidades de crédito para el desarrollo en Chile en los años sesenta y había mucha inversión extranjera en el país -un factor que complicaría las campañas internacionales tanto como la política chilena-.

Chile estaba repleto de gente de otros países. La nueva Junta condenó la presencia de algunos 10,000 extranjeros a quienes llamó “extremistas,” y quienes prometió expulsar. (Washington Post, 15 septiembre 1973). Estos extranjeros incluyeron un sinnúmero de latinoamericanos -de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay- que habían encontrado amparo en Chile de la represión política en sus propios países. Había además en Chile y el Cono Sur refugiados criminales que participaron en la persecución de los judíos bajo el régimen nazi en Alemania. Su presencia ya había despertado un interés por parte de los llamados “cazadores de Nazis” que mantuvieron sus presiones durante el régimen militar de Pinochet. (“Jewish Group Asks Chile to Extradite Walter Rauff”, Sept. 6, 1972)

El carácter internacional de las iglesias, los partidos políticos y los sindicatos -instituciones fuertes en la historia de Chile – ofrecían redes de organización y amparo importantes y ya establecidas. Muchos misioneros extranjeros vivían en Chile. Los vínculos entre las iglesias americanas y europeas se habían profundizado a raíz de la conferencia episcopal latinoamericana en Medellín en 1968, cuando los obispos se pronunciaron a favor de la opción preferencial para los pobres. Se vio una proliferación en Chile (y Brasil) de comunidades de base inspiradas en la nueva “teología de la liberación” y estos experimentos atraían la atención de gente de afuera y llamaron a un nuevo tipo de misionero dispuesto a comprometerse a vivir entre los pobres. También en 1971 se estableció Serpaj como un movimiento panamericano a favor de la justicia social y la no-violencia activa que creó otra red de comunicación y de confianza y relaciones personales que serían importantes en el período después del golpe. (Pagnucco)

Los cambios en la iglesia contribuyeron a un ambiente eclesiástico que apoyó una posición menos ligada al apoyo de las élites tradicionales y más dispuesta a defender los derechos del pueblo frente al dictador venidero. Este espíritu ecuménico resultó en la creación de respuestas conjuntas de las iglesias y grupos religiosos tales como el Comité CONAR y COPACHI, y la Vicaría de la Solidaridad, institución protegida por la Iglesia Católica que empleó en su cenit algunas 200 personas con un apoyo de $2 millones anuales del exterior. (Puryear)

Mucho antes del 11 de septiembre de 1973, Chile ya había despertado un interés intelectual, político, e ideológico por su experiencia con un sistema democrático que había permitido cambios políticos entre sectores de la derecha, izquierda, y centro por la vía electoral. Cuando llegó Salvador Allende– un socialista cuya trayectoria democrática era conocida — a la presidencia, muchos intelectuales extranjeros ya estaban en Chile o se fueron para allá para observar o participar en la “revolución pacífica” que Allende proponía llevar a cabo.

Con Allende, Europa parece haber descubierto a Chile. Pablo Neruda, en Confieso que he vivido memorias, escribió que bajo Allende:

afiche1El nombre de Chile se había engrandecido en forma extraordinaria. Nos habíamos transformado en un país que existía. Antes pasábamos desapercibidos entre la multitud del subdesarrollo. Ahora por primera vez teníamos fisonomía propia y no había nadie en el mundo que se atreviera a desconocer la magnitud de nuestra lucha en la construcción de un destino nacional. (Neruda 465)

Entre los partidos políticos, los comunistas, socialistas, social-demócratas, y demócrata-cristianos tenían vínculos fuertes con el exterior, sobretodo en Europa, donde estos vínculos se habían fortalecido durante la época de Allende..

Neruda observó que:

Todo lo que acontecía en nuestra patria apasionaba a Francia y a Europa entera. Reuniones populares, asambleas estudiantiles, libros que se editaban en todos los idiomas, nos estudiaban, nos examinaban, nos retrataban. … La ardiente simpatía hacia Chile se multiplicó con motivo de los conflictos derivados de la nacionalización de nuestros yacimientos de cobre.

En el caso de los sindicatos, muchos en el exterior ya habían movilizado para apoyar las demandas de los trabajadores bajo la administración de Allende cuando él tomó una posición fuerte frente a las compañías multinacionales

Apartado 2

Aparte de esa trayectoria de lazos, había condiciones internas y externas que facilitaron una reacción internacional al golpe y los abusos que ocasionó. Primero, un golpe militar en Chile era fuera de costumbre. La naturaleza de la cultura chilena política, su historia democrática de constitucionalismo, su tradición de participación activa en la vida electoral, y su tradición de una prensa libre e independiente, tanto como las normas del estado de derecho garantizadas por la Constitución de 1925 y la costumbre del control civil de los militares- puso de relieve el choque dramático del derrocamiento de un líder electo del pueblo y el establecimiento de un régimen militar que asumiera el poder por la fuerza. Además el uso descarado de la tortura, la detención-desaparición, y el exilio forzado como instrumentos del poder político violó la tradición chilena, las sensibilidades humanas, y las normas internacionales.

La naturaleza del golpe no dejó espacio para la especulación. No había una erosión gradual de las estructuras democráticas como en Uruguay o Perú. En Chile quedó claro desde el inicio que el golpe militar era el inicio de un ataque simbólico tanto como físico al tejido social de Chile. Primero, el golpe en sí era brutal y comunicó las intenciones del nuevo régimen sin ambages. Se bombardeó La Moneda, se desmanteló el Congreso, se eliminó abruptamente los medios libres de comunicación al mandar cerrar 26 periódicos y revistas, se persiguió al liderazgo y a las bases de la administración anterior, y se prohibió los sindicatos y el derecho a la asamblea. De los miles que detuvieron en el Estadio Nacional, algunos, como Adam y Patricia Garrett-Schesch, estudiantes graduados de la Universidad de Wisconsin, lograron escapar y dar testimonio de las ejecuciones que habían presenciado. (Washington Post, 24 septiembre 1973)

Aparte de la historia democrática de Chile, el choque del golpe, y la ferocidad de la represión, la asociación creciente del régimen con la figura de Pinochet en el año después del golpe contribuyó a la consolidación de los esfuerzos nacionales e internacionales en su contra. Como la institución militar chilena se consideró una de las más jerárquicas del mundo con una orden rígida y establecida, fue lógico atribuir al comandante-en-jefe la autoridad y responsabilidad definitiva de lo que pasaba en el país. Desde la primera etapa -no como en Perú, Brasil, Uruguay, o Argentina, donde hubo una difusión del liderazgo militar- se asoció el régimen militar en Chile con una sola personalidad.

La política de relegar a los opositores al exilio también contribuyó a la reacción internacional al golpe por dos razones principales. Primero la gente recurrió a las Embajadas para ayuda, dando a conocer de inmediato la brutalidad del régimen al mundo diplomático. Algunos diplomáticos que intentaron ayudar, como el embajador sueco, Harald Edelstam, fueron expulsados luego por la nueva Junta, y se dedicaron a luchar para la restauración democrática. Segundo, miles de chilenos salieron de Chile a vivir en Europa, América del Norte, Australia, y otros países de América Latina, donde difundieron información, formaron amistades, y en el mejor de los casos, generaron apoyo y solidaridad y contribuyeron a los esfuerzos de aislar al dictador. Los diplomáticos chilenos en Ginebra, Estocolmo, México, Caracas, y otras ciudades del mundo presentaron sus renuncias con el golpe y muchos se quedaron en el exterior. Si agregamos los chilenos que tenían que salir por razones económicas, INCAMI, una organización católica chilena, calcula que un millón de chilenos salieron de Chile en los primeros tres años después del golpe. (Kay 1987, p. 50-51)

Aparte de las capacidades individuales de los exiliados, algunos también ya tenían vínculos en el exterior a través de fundaciones, instituciones y asociaciones académicas (como LASA en los Estados Unidos), partidos políticos, iglesias, y otras organizaciones internacionales. Ayudados por estas redes internacionales, algunos consiguieron puestos en universidades o en organizaciones como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Banco InterAmericano de Desarrollo, y la Organización de Estados Americanos, desde donde buscaron mecanismos para resistir la nueva orden política introducida con el golpe.2820a

Paradójicamente, en los Estados Unidos algunos chilenos podían aprovechar del espacio creado en las universidades por parte de la lucha de los chicanos y afro-americanos durante los años sesenta. Con los programas de acción afirmativa, la llegada de los chilenos coincidió con cierta abertura a las minorías étnicas en muchos campos.

Los chilenos exiliados rápidamente sirvieron de nexo entre Chile y el exterior. Se establecieron grupos de solidaridad con Chile, muchos iniciados por chilenos desterrados, en más de 80 países del mundo. (Ropp y Sikkink 1999, p. 176) En Francia, se organizó 400 comités de apoyo de los chilenos en los primeros cinco meses. (Chile Newsletter, febrero 1974, 1:4.) En Inglaterra, se formó la Chile Solidarity Campaign (CSC) inmediatamente después del golpe, y algunos meses más tarde el más amplio Chile Committee for Human Rights. En ciudades por todo el mundo, surgieron otros comités parecidos. Algunos, como los comités de NICH (Non-Intervention en Chile), tenían vínculos con los partidos políticos -en este caso, el MIR- en Chile, y otros buscaron crear alianzas multi-partidarias.

En el mundo cultural también había muchos contactos globales. Figuras culturales como Violeta Parra, Víctor Jara, Quilapayún, Inti-Illimani, y Patricio Manns ya habían llamado la atención del mundo con la nueva canción chilena, y cuando se derrocó a Allende, algunos de estos músicos se encontraron en una gira en Europa desde donde siguieron con una nueva misión de concientización.

La cultura jugó un papel importante en la sensibilización de la comunidad nacional e internacional a los efectos de la dictadura. Primero, la cultura sirvió de pájaro en las minas, y cuando se torturó hasta la muerte al poeta y cantor, Víctor Jara, en el Estadio Nacional — con tantos otros -y se condenó a los Inti Illimani y los Quilapayún al destierro- se concientizó al público y estimuló la solidaridad de un sector importante del mundo artístico.

En los Estados Unidos, músicos como Holly Near, Arlo Guthrie, Ronnie Weaver, y Pete Seeger dieron a conocer al público la tragedia que se vivía en Chile. Joan Báez cantó el poema de Violeta Parra, “Gracias a la Vida.” Pete Seeger adaptó y cantó el poema, “Estadio Chile,” de Víctor Jara (quien décadas antes había introducido a Chile la versión castellana de “If I had a Hammer.” Holly Near, invitada por Alive, un grupo femenino de jazz, escribió una canción que mencionó por nombre una lista de las mujeres desaparecidas en Chile. Sweet Honey in the Rock rindió su escalofriante “Chile, Your Waters Burn Red Through Soweto.” Menos de dos semanas antes de su asesinato, Orlando Letelier habló en un evento organizado por el National Coordinating Center in Solidarity with Chile, Chile Democrático, y el Chile Committee for Human Rights, en Madison Square Garden en el cual figuraron Joan Báez y Pete Seeger. Y muchos de los que han cantado en una nueva honda musical a favor de los derechos humanos -Jackson Browne y Sting, entre otros- cantaron de Chile y Pinochet.

Las peñas, establecidas por chilenos en muchas partes del mundo, ofrecieron también un lugar de solidaridad y compañerismo donde a la vez recaudaron fondos para los presos políticos y la resistencia a la dictadura e invitaron la participación de colaboradores. Actores y dramaturgos — pienso en Michelle Feiffer, Martin Sheen, Jack Lemon, Mike Farrell — también mostraron interés en el caso chileno y utilizaron su estatus en la sociedad norteamericana para educar al público.

Las películas (tales como “Battle of Chile,” “Missing,” “Il Postino,” y “Death and the Maiden”), poesía, drama (pienso en “Tres Marías y una Rosa”), novelas (como La casa de los espíritus), revistas, música, baile, y artes gráficas (como el de René Castro y Naúl Ojeda, el uruguayo recién fallecido) y artes plásticas consiguieron dar cara, cuerpo, y voz a la población chilena.

Apartado 3

La represión organizada bajo la Operación Condor llegó al exterior y atacó a la soberanía de otros países al transgredir las fronteras de Chile. Las más conocidas de sus actividades que provocaron respuestas internacionales incluyeron: el asesinato por la DINA en 1974 de General Carlos Prats (el precursor de Pinochet) y su esposa en Buenos Aires; el asesinato fracasado en el mismo año en Roma de Bernardo Leighton, líder demócrata-cristiano y exVice-Presidente de Chile; el aplan-condorsesinato en septiembre de 1976 de Orlando Letelier, ex ministro de relaciones exteriores con su colega, Ronni Moffitt, en Washington, D.C., el secuestro y detención de docenas de chilenos en otros países del Cono Sur.

El Institute for Policy Studies (IPS) había invitado a Orlando Letelier a trabajar con él para iniciar centros transnacionales de investigación — resultado en parte de una relación iniciada cuando el cineasta Saul Landau lo conoció cuando Orlando era embajador en Washington. Su muerte y la de otra colega de IPS, Ronni Moffitt, profundizaron el compromiso institucional de IPS tanto como el compromiso personal de muchos que los conocieron o que trabajaron con ellos o sobre el caso chileno.

Aparte de la represión a los exiliados del exterior, la dictadura eliminó a muchos residentes extranjeros en Chile, tales como Frank Teruggi, Charles Horman, Sheila Cassidy, y Carmelo Soria. Si bien la represión contra los chilenos propios era mucho más extensiva, estos ataques legitimaron desde el primer momento el activismo de gobiernos extranjeros en el caso chileno en un momento cuando no había desarrollado un consenso en la práctica como el que existe hoy sobre la universalidad de los derechos humanos y el derecho de la comunidad internacional de opinar cuando un gobierno no cumple con sus deberes de proteger y promover los derechos humanos de sus ciudadanos. 4 (“24 Chilean and Uruguayan Refugees Abducted in Argentina,” Washington Post, 12 June 1976.)

Uno de los factores externos que contribuyó a la respuesta extraordinaria al golpe fue que el golpe se dio en un momento histórico propicio para una resistencia internacional. Los años sesenta era un momento histórico de mucha energía social. Había una nueva concientización del poder del pueblo, de optimismo y esperanza, de fe en las posibilidades de los cambios sociales.

En los Estados Unidos, como en muchas partes del mundo, los estudiantes se habían organizado, los movimientos sociales de la no-violencia activa habían contribuido a parar la guerra en Vietnam, se había logrado avances en los derechos civiles para las minorías étnicas estadounidenses y para las mujeres en muchas partes, se estaba organizando a favor de la independencia de las colonias africanas y en contra del sistema de apartheid en África del Sur. Era un momento de abertura a las ideas progresistas y de visiones alternativas.

Apartado 4

Paradójicamente el papel de los Estados Unidos respeto a Allende y a Pinochet contribuyó al interés en el caso chileno y al enfrentamiento ideológico. Seis meses antes del golpe se había abierto una investigación en el Senado de los Estados Unidos sobre la intervención de la CIA y las compañías multinacionales (ITT, Kennecott, y Anaconda) en la política chilena. En este contexto, las revelaciones sobre la manipulación extensiva de la política interna de Chile a partir de los años sesenta, tanto como la actitud y el papel de la administración de Nixon y de la CIA en el derrocamiento de Allende, la arrogancia de Henry Kissinger, el subsiguiente apoyo abierto a Pinochet, y consiguieron enardecer mucha oposición doméstica en el público tanto como en el Congreso norteamericano. Un sentido de responsabilidad, rabia, y vergüenza motivaron a muchos norteamericanos.

Después del fracaso en Vietnam y el escándalo de Watergate, el público norteamericano eligió al Congreso norteamericano algunos representantes que una nueva clase de políticos– los llamados “Watergate Babies” -que exhibió una conciencia crítica respeto al papel estadounidense en el mundo y buscaba hacer nuevos caminos en su política exterior. El Congreso entonces se hizo sitio del debate ideológico sobre la política estadounidense de apoyar a las dictaduras- tales como se había apoyado en Vietnam. Estas políticas de apoyar dictaduras militares en nombre del anti-comunismo y la doctrina de la seguridad nacional se había visto en décadas anteriores en América Latina -en Guatemala y Paraguay (1954), Brazil (1964), la República Dominicana (1965), Bolivia (1972) y pocos meses antes del golpe chileno, en Uruguay (Junio 1973). El caso chileno, sin embargo, dio impulso y enfoque para una reevaluación de esta política.

2. ¿Cuáles eran algunas de las campañas exitosas de solidaridad transnacional durante la época de Pinochet?

Primero habría que definir lo que constituye un éxito, y creo que estas definiciones son múltiples, y cambiaron según la época y según las campañas. Tendría que decir que hubo victorias de varios tipos. Victorias simbólicas, triunfos sustantivos, y concesiones temporales. Al nivel general, habría que observar que la gama de resistencia al golpe fue impresionante, inmediata, y sostenida durante muchos años.

El primer triunfo fue que la sociedad civil chilena seguía activa a pesar de la dictadura. No hubiera sido posible la resistencia sin la alta capacidad de organización de los chilenos. Cuando las numerosas delegaciones extranjeras viajaron a Chile a investigar los derechos humanos, contaron con la experiencia, el conocimiento y los consejos de muchos grupos de derechos humanos tales como la Vicaría de la Solidaridad, la Comisión Chilena de Derechos Humanos, FASIC, CODEPU, PIDEE, Serpaj, la Comisión Nacional Contra la Tortura, el Movimiento Sebastián Acevedo, todas las agrupaciones de familiares de las víctimas de la represión -de los desaparecidos, de los presos políticos, de los ejecutados, de los detenidos- que se establecieron durante la dictadura.

Las iglesias lograron éxitos imprescindibles que fueron apoyados por la comunidad internacional.

En la primera etapa del golpe, estos éxitos y éxitos parciales incluyeron el establecimiento de organizaciones en Chile que pudieron ofrecer la asistencia humanitaria, sicológica, y legal a las víctimas de la represión –a los que huían de la represión y a los que quedaron. Con la colaboración del Alto Comisionado de las Naciones Unidas de Refugiados (ACNUR) y el Comité Internacional para la Migración de las Naciones Unidas (UN International Committee for Migration), líderes de las iglesias católica, ortodoxa, protestante, y la comunidad judía crearon el Comité Nacional de Ayuda a los Refugiados (?) (CONAR) que facilitó el salvoconducto de algunas 4,500 personas en los primeros seis meses después del golpe.

El Consejo Mundial de Iglesias, por la gestión del pastor presbiteriano Charles Harper y el obispo luterano Helmut Frenz, fundó el Comité por la Paz en Chile (COPACHI o el Comité Pro-Paz) el 6 de octubre de 1973, en el cual participaron representantes de las iglesias católica, luterana, baptista, etodista, metodista pentecostal, ortodoxa, y la comunidad judía. COPACHI recibió 86% de su apoyo del extranjero y el resto de Caritas Chile. La mitad de sus finanzas venía de organizaciones evangélicas, show_image_NewsPostsobretodo del Consejo Mundial de Iglesias; el apoyo católico vino de la organización holandesa, CEBEMO, MISEREOR de Alemania, y la Conferencia Episcopal de los EEUU. Entre sí, CONAR y COPACHI ofrecieron apoyo legal, fiscal, y emocional a las víctimas de las violaciones de los derechos humanos. (Hawkins 2002, p. 56).

En enero de 1976, dos meses después de la disolución forzada de COPACHI y con el amparo del Cardenal Raúl Silva Henríquez y la iglesia católica, se estableció la Vicaría de la Solidaridad. La Vicaría, que durante una etapa era el único espacio de resistencia permitida al dictador, llegó a ser una institución modela para los defensores de derechos humanos en el exterior. Recibió entre 1974 y 1979 un apoyo internacional que se calculó en 100 millón de dólares para los programas de derechos humanos y desarrollo económico. (Brian Smith, 325-326, cited in Hawkins 2002,p. 56).

Había otros éxitos o éxitos parciales en Chile que la comunidad internacional apoyó. Las organizaciones gremiales de los sindicatos tomaron el liderazgo de las protestas nacionales cuando declinó la economía chilena a principios de los años ochenta, los partidos políticos ganaron fuerza cuando se decidió seguir una estrategia electoral con la campaña del NO a fines de los años ochenta; los periodistas lograron sacar revistas independientes bajo muchas presiones, los médicos comenzaron a organizarse contra la participación de los médicos en las sesiones de tortura, los trabajadores culturales mantenían viva las memorias y el deseo popular de justicia; los intelectuales analizaron la situación y ofrecieron visiones de salidas posibles; los abogados defendieron a las víctimas de violaciones de derechos humanos a gran riesgo personal; las mujeres demandaron la democracia en la casa y en la calle; los mapuches buscaron proteger sus derechos a la tierra, y la gente que sufría la crisis económica en carne propia en las poblaciones se organizaron en ollas comunes, centros de salud, grupos de apoyo para los cesantes, y muchos otros.

Aparte del apoyo humanitario de las iglesias y el establecimiento de grupos de apoyo dentro y fuera de Chile, habría que reconocer entre los éxitos y éxitos parciales al nivel internacional: el aislamiento diplomático; la organización de manifestaciones masivas de gente en muchas partes del mundo durante los años de la dictadura chilena; los boicots económicos de productos chilenos; y la negación de los estibadores de cargar productos chilenos en California, Francia, y en otros sitios. Tuvieron éxito parcial e intermitente las campañas internacionales para liberar a los presos políticos y para permitir volver a los exiliados, tanto como las campañas para someter el régimen militar a un embargo de comercio, o para ampliar el espacio para la libertad de expresión, o para buscar la justicia en casos particulares tanto como colectivos. Recientemente, una campaña organizado por Amnistía Internacional, IPS, y TNI, con la colaboración de muchos grupos chilenos y el apoyo de los estibadores sigue teniendo éxito. En 2003, lograron excluir de los puertos en Holanda, Suecia, España, Perú, Ecuador, Panamá, y San Francisco en los Estados Unidos, el “Esmeralda,” uno de los barcos utilizado como lugar de detención y tortura en Chile�marcando una victoria simbólica del rechazo de la tortura como instrumento del poder.

Las campañas exitosas o parcialmente exitosas en Washington incluyeron la campaña de cerrar la Oficina de Seguridad Pública de la AID (la agencia que tenía la responsabilidad de entrenar las fuerzas policiales extranjeros) y restringir los programas de educación y entrenamiento militar internacionales (International Military Education and Training –IMET); la campaña de las ONGs con el Congreso para más supervisión y control sobre las actividades de las agencias de inteligencia; la prohibición de ayuda militar o policial y la reducción de ayuda económica a los más necesitados; la abolición de las garantías y créditos del Banco EXIM y las garantías de crédito de los productos (Commodity Credit Corporation guarantees); el desarrollo (y después los esfuerzos para promover su implementación) de legislación que condicionó la ayuda bilateral norteamericana y sus votos en el Banco Munidal y el Banco Inter-americano de Desarrollo sobre las prácticas de los gobiernos recipientes de los derechos humanos; los esfuerzos de vincular la política norteamericana con la cooperación del gobierno chileno en el caso de los asesinatos de Letelier y Moffitt en Washington.

Cada voto en las Naciones Unidas presentó un desafío y una oportunidad para los chilenos y los grupos de derechos humanos. Las Actas de la Honorable Junta de Gobierno demuestran que la posición de los Estados Unidos en aquel foro internacional le preocupaba mucho al gobierno de Pinochet. (Goldberg 2003) Fue la presión de grupos no-gubernamentales que logró que en noviembre de 1975 los Estados Unidos dejara de abstener de votar por las resoluciones en las Naciones Unidas que condenaron los abusos del gobierno de Pinochet, y una década después que los Estados Unidos comenzara a liderar la denuncia de tales. También los grupos no-gubernamentales colaboraron con los gobiernos para lograr el establecimiento de un rapporteur especial en la ONU sobre Chile.

Recientemente, habría que reconocer las alianzas internacionales que facilitaron la detención de Pinochet en Inglaterra por acciones de abogados españoles con el apoyo de documentos recopilados por chilenos. Las campañas subsiguientes de apoyo -como por ejemplo la que lanzó el National Security Archives para reclasificar y dar a conocer aquellos documentos que podían contribuir a los esfuerzos de los que acusan a Pinochet- han tenido éxitos parciales en parte porque contaron con la experiencia y conocimiento de individuos como Peter Kornbluh y el fortalecimiento de la sociedad civil en los Estados Unidos a causa del caso chileno.

Los esfuerzos internacionales parecen haber contribuido a las decisiones de disolver a la DINA, de poner fin oficial a la práctica de hacer desaparecer a los detenidos, de cambiar el gabinete de Pinochet, de levantar el estado de sitio, de garantizar condiciones electorales más abiertas y hacer permitir más libertad de prensa, y de hacer respetar los resultados del plebiscito en 1988.

Con la ventaja que proporciona una mirada retrospectiva, se ve la necesidad de tomar una perspectiva de largo plazo al evaluar cuáles han sido los éxitos y se nota que a veces las metas de corto plazo no importaban tanto como la educación, la sensibilización, y las alianzas y relaciones de confianza que contribuyeron al establecimiento de comunidades de derechos humanos que se iban creciendo con cada acción tomada y que contribuyeron a la creación de una conciencia internacional sobre Chile.

3. ¿Cómo cambió el trabajo en derechos humanos en Chile y en el exterior?

El trabajo sobre los derechos humanos en Chile cambió según lo que pasaba en el exterior y en Chile, y según lo que pasaba en el desarrollo de las normas, mecanismos, y evolución de las ONGs de derechos humanos. Chile y el caso chileno tenían mucho que ver con el cambio que se dio en el ambiente internacional durante las últimas tres décadas. Hoy este ambiente se ve mucho más propicio -en la corte, en la calle, en la prensa, o en las altas esferas- a juzgar no sólo a Pinochet, sino a cualquier dictador criminal.

En Washington y los Estados Unidos (y me imagino en muchos otros países), el trabajo sobre Chile se relacionó primero a los cambios de gobierno y la evolución de una sociedad civil que se preocupara por las violaciones de los derechos humanos. Durante la administración de Ford y Nixon, la capacidad organizativa de los grupos fuera de Chile no era muy desarrollada, y no había un consenso sobre el papel de los derechos humanos en la política exterior de los Estados Unidos. En 1973, el representante Donald Fraser, jefe del Subcommitteee on International Organizations and Movements of the House Foreign Affairs Committee, lanzó una serie de audiencias sobre el papel del gobierno norteamericano en la protección internacional de los derechos humanos, motivada en parte por las situaciones en Chile y Corea del Sur. En aquella época, su comité concluyó:  “El factor de los derechos humanos no se otorga la prioridad que merece en nuestra política exterior  Por desgraciala actitud predominante ha llevado a Estados Unidos a adoptar los gobiernos que practican la tortura y descaradamente violan casi todos los derechos humanos garantizan pronunciadas por la comunidad mundial una mayor prioridad a los derechos humanos en la política exterior es a la vez un imperativo moral y práctico necesario. (Fraser, p.218)

Esta conclusión resultó en una confrontación directa entre el Congreso y la rama ejecutiva, cuyo Secretario de Estado Henry Kissinger había concluido: “I believe it is dangerous for us to make the domestic policy of countries around the world a direct objective of American foreign policy.”Creo que es peligroso para nosotros, para que la política interna de los países de todo el mundo un objetivo directo de la política exterior de Estados Unidos.”

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Chile fue el catalizador de una nueva época en la historia de la defensa de los derechos humanos y de la política norteamericana al respeto. Cuando Pinochet entró al poder en Chile, al nivel internacional ya existieron herramientas y normas que no se habían aplicado. Una generación anterior de defensores de derechos humanos había codificado los derechos humanos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (1948), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ECOSOC) (1966) -que entraron en vigencia en 1976- y la convención interamericana de derechos humanos (1969) que estableció la corte regional de derechos humanos. Los juicios de Nuremberg ya establecieron un modelo de atribución de responsabilidad por las atrocidades.

Los esfuerzos de los chilenos en Chile y fuera de Chile provocaron respuestas activistas de cuerpos regionales e internacionales. En 1974, la OEA por primera vez condujo una investigación in situ de violaciones de derechos humanos en Chile, donde centenares de chilenos -la mayor parte mujeres- fueron a las oficinas establecidas en Santiago para denunciar la detención y desaparición de sus familiares y amigos. La OEA, como organización intergubernamental cuyo mandato requiere consultas con los gobiernos miembros, nunca antes había tomado acción sobre las alegaciones de violaciones de un país miembro; inclusive había negado de hacerlo con un informe sobre la tortura en Brasil hace tres meses antes del golpe chileno.

El caso de Chile sentó un precedente en las Naciones Unidas también cuando respondió por primera vez a los abusos de derechos humanos, sin considerarlos necesariamente como una “amenaza internacional a la paz y seguridad.” (Kamminga 1992) Las Naciones Unidas estableció su primer grupo de trabajo (working group) en 1976 sobre Chile y su primer rapporteur especial sobre derechos humanos en 1978 en Chile. La expansión de las actividades de estas organizaciones abrió nuevas oportunidades para acciones de documentación, vigilancia, denuncia, y debate sobre el caso chileno.

Aparte de su impacto en el ámbito internacional, el caso de Chile tenía un impacto en los sistemas nacionales. En los primeros meses después del golpe y en los años subsiguientes, el trabajo en parte era el de crear conciencia y hacer cuestionar lo que pasaba en Chile, la posición de los Estados Unidos frente a los gobiernos de Allende y Pinochet, el carácter de la Doctrina de Seguridad Nacional, y los costos del modelo neo-liberal de los “Chicago Boys.” En eso habría que reconocer el trabajo de NACLA, entre otros. Parte de este trabajo fue establecer normas en la legislación doméstica que coincidiera con las normas establecidas en los instrumentos internacionales, tales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En esta primera etapa cuando había poca conciencia de América Latina en Washington, fue un éxito establecer relaciones de confianza entre las ONGs y el gobierno norteamericano. Fue un logro encontrar gente dispuesta a recibir a los chilenos y a responder a lo que sucedía en Chile, gente como Mark Schneider, Nancy Soderberg, y Sen. Edward Kennedy; Ed Long y Rep. Ted Weiss; entonces Rep. ahora Senador Tom Harkin; Cindy Arnson y Rep. George Miller; Jan Shinpoch y Rep. Stan Lundine; (ahora diputado) James McGovern y Rep. Joe Moakley; Rep. Toby Moffett; Nancy Agris, Vic Johnson, Lilian Pubillones y Cong. Mike Barnes; Rep. Don Fraser y John Salzburg; Bob Dockery y Sen.  Christopher Dodd; Sen. John Kerry; Barry Sklar, y el personal del Senate Foreign Relations Committee; Cong. Bruce Morrison, Cong. Pete Stark, Cong. Tom Lantos, Cong. Rick Boucher, Cong. Bill Alexander, Rep. Doug Bereuter, y otros.

El golpe provocó respuestas institucionales por parte de las iglesias católicas y protestantes, quienes vieron la necesidad de asegurar que las realidades vividas por sus colegas en aquellos países se representaran en las altas esferas de Washington. Chile fue catalizador de la formación de una serie de nuevas organizaciones cívica-religiosas como la Washington Office on Latin America, cuya primera directora -Diane LaVoy-, jugaría un papel en la famosa investigación del Senador Frank Church sobre las acciones de la CIA en Chile, cuyo segundo director, Joe Eldridge, era misionero metodista en Chile cuando vino el golpe; también Heather Foote, que dirigió WOLA en los años ochenta y ahora se encarga de la oficina del AFSC en Washington, había trabajado en Chile como colaboradora con el Comité Pro Paz.

El Council on Hemispheric Affairs, creado en 1975, también fue producto del encuentro con Chile, donde su director, Larry Birns, trabajaba con ECLA de la ONU en los meses antes del golpe. Chile también dio nueva energía y enfoque al tema de los derechos humanos en las actividades de organizaciones como Americans for Democratic Action, the Friends Committee for National Legislation, the Human Rights Working Group of the Coalition for a New Foreign and Military Policy, Clergy and Laity Concerned y Center for International Policy, grupos que habían luchado con cierto éxito en contra de la política norteamericana en Vietnam y que en los años iniciales del golpe buscaron establecer nuevas normas en la política exterior y más vigilancia por parte del Congreso sobre las acciones de la rama ejecutiva. La represión contra ciertos sectores en Chile: tales como los trabajadores, los periodistas, los artistas e intelectuales, los trabajadores de la salud, y los estudiantes o tácticas como el uso de los médicos en la tortura mobilizaron muchos homólogos en el exterior a formar sus propios grupos o campañas de solidaridad o a organizar visitas de investigación a Chile.

Estas organizaciones y otros que aparecieron más tarde, como Americas Watch, sensibilizaron al público del tema de Chile y promovieron una política a favor del respeto de los derechos humanos frente a las instituciones gubernamentales, intergubernamentales y no-gubernamentales. Debe haber muchas otras historias parecidas en otras partes del mundo también.

Con el establecimiento y la consolidación de organizaciones de derechos humanos, hubo también más presión al nivel de la política norteamericana hacia Chile. Los esfuerzos para promover audiencias públicas sobre Chile lograron en los Estados Unidos que cada año a partir de 1973, los comités de relaciones exteriores de la Cámara de Diputados y del Senado recibieron testimonio sobre Chile cuando debatieron el proyecto de ley para la ayuda externa.

En la primera década de Pinochet, bajo Ford y Nixon, los grupos de derechos humanos (que se iban constituyéndose) buscaron crear las herramientas y mecanismos nacionales de presión sobre sus gobiernos y el gobierno de Chile. Entre 1975 y 1977, consiguieron que los Estados Unidos cortara la ayuda militar, limitara la ayuda económica, y se opondría a préstamos en el Banco Inter-Americano de Desarrollo y el Banco Mundial a los gobiernos que violaron sistemáticamente a los derechos humanos de sus ciudadanos. En 1976, como respuesta a las críticas del Congreso sobre la política norteamericana hacia Chile, el Departamento de Estado inició la publicación de un informe anual sobre el estado de los derechos humanos para la cual las embajadas extranjeras comenzaron a tener que prestar atención y tomar contactos con los grupos de derechos humanos.

Durante la administración Carter (1977-81), hubo una alianza entre la rama ejecutiva y la legislativa para crear y fortalecer mecanismos gubernamentales para promover los derechos humanos de manera más sistemática. Fue en estos años cuando se estableció la legislación más exigente para los gobiernos recipientes de la ayuda norteamericana en cuanto a su posición respeto a los derechos humanos referida antes.

Con el liderazgo de Carter y su administración, Chile fue beneficiario de una política de promoción de los derechos humanos en las instituciones nternacionales. Carter nombró a Andrew Young, asistente de Martin Luther King, Jr. y del equipo del Southern Christian Leadership Conference, como Embajador a las Naciones Unidas. Young señaló como asistente al recién fallecido Brady Tyson, también conocido por su participación en la estrategia de la no-violencia activa en defensa de los derechos civiles.

Se había establecido en 1976 una oficina de coordinación de derechos humanos y asuntos humanitarios que sirvió de consejero del secretario de estado. Bajo Carter se ascendió la posición en 1977 al nivel de subsecretario de estado, aumentaron el personal de 2 a 7 personas, y Carter nombró como subsecretario a Patricia Derian, otra activista de los derechos civiles y fundadora de la Mississippi Civil Liberties Union. (Schoultz 1981; p. 126) Sirvió como asistente Mark Schneider, uno de los responsables del trabajo sobre Chile en los primeros años de Pinochet en el Senado, donde trabajaba como asistente de Senador Edward Kennedy.

En la subsiguiente administración de Reagan -la época de la “diplomacia silenciosa”- los Estados Unidos cambió de posición y las leyes que fueron establecidas anteriormente fueron violadas abiertamente. Por consiguiente, en aquella etapa, las ONGs lucharon para vigilar su implementación.

Hubo una lucha para establecer las definiciones de la violación “sistemática” de los derechos humanos, para contestar las afirmaciones que la situación se mejoraba, y para hacer implementar las leyes que se había establecido antes. Cuando la administración de Reagan trató de quitar la prohibición de ayuda militar a Chile, por ejemplo, la oposición en el Congreso norteamericano consiguió suavizar la modificación al introducir algunas condiciones a la ayuda. En otro caso, a pesar de la ley, la dministración comenzó a votar a favor de los préstamos para Chile. La legislación no resultó suficiente para prevenir que la administración simplemente no afirmara que cumplían con las condiciones del Congreso.

Una consecuencia fue que algunos grupos como WOLA ampliaron el enfoque de su trabajo en el Congreso. De los comités que trataron temas de relaciones exteriores (SFRC y HFAC), comenzaron a cultivar relaciones con los congresistas (republicanos y demócratas) en los comités que financiaron las instituciones financieras internacionales. Tal era el caso del representante Bruce Morrison, que participó en una delegación auspiciada por WOLA y una serie de actividades en Chile en 1986.

Las acciones internacionales respondieron también a los eventos en Chile. Cuando en 1982 llegó la recesión económica a Chile, y se iniciaron los días nacionales de protesta, los grupos nacionales ya habían desarrollado los mecanismos para responder, y ya estaban vigentes los mecanismos de denuncia frente a las organizaciones internacionales como la OEA y las Naciones Unidas. A mediados de los años ochenta, hubo cambios profundos en la oposición. Con el Acuerdo Nacional en 1985, dentro de Chile hubo un cambio de un enfoque de derechos humanos a un enfoque electoral.

Los grupos de derechos humanos en el exterior buscaron apoyar y ampliar una abertura política para aumentar las posibilidades de un cambio a un sistema más democrático, llamando la atención a las condiciones bajo las cuales se preparaba la campaña electoral para el plebiscito de 1988. (Hawkins 2002, p. 59) Las fundaciones ampliaron su apoyo y empezaron a financiar organizaciones más abiertamente políticas. Entre 1985 y 1988, se calcula que donaron un promedio anual de hasta 55 millón de dólares. (Angell 1994) Estos fondos ayudaron a reconstruir los partidos políticos, los sindicatos, y los medios de comunicación que los años de dictadura habían prácticamente destruido. (Hawkins 2002, p. 60)

Habría que reconocer un cambio también en la provisión de fondos. En los años ochenta, los gobiernos y partidos políticos extranjeros reemplazaron a las iglesias y grupos de derechos humanos en la provisión de ayuda. Las fundaciones políticas alemanas contribuyeron 26 millones de dólares a Chile entre 1983 y 1988; los Estados Unidos dio $6.8 millones desde 1984-1988; e Italia Holanda, y otros también contribuyeron. (Pinto-Duschinsky 1991, p. 40).

Después de la toma de poder del nuevo presidente Patricio Aylwin y la publicación del informe de la Comisión Rettig, se vio la transformación de la agenda doméstica en Chile sobre los derechos humanos. Primero, gran cantidad del personal de las ONGs de derechos humanos se trasladaron a trabajar con el nuevo gobierno. Segundo, las ONGs se encontraron en el papel incómodo de criticar a un gobierno electo que incluyó a muchos con quienes se había trabajado en la oposición a Pinochet. Cuando la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas concluyó en 1996 que la tortura seguía como práctica en Chile y que el gobierno no había actuado para controlar las actividades de las fuerzas de seguridad, paradójicamente no había mucho espacio para mobilizar a los chilenos o a dar una respuesta internacional. (US Dept of State, Chile Human Rights Practices, 1997)

Tercero, después de recibir apoyo sustancial durante los años de dictadura, con la entrada de un gobierno electo, las ONGs perdieron el financiamiento. El nuevo fondo gubernamental de inversión social absorbió el dinero de la Unión Europea y otros que antes llegaba a las ONGs. Cuarto, la Vicaría de la Solidaridad dejó de operar y los otros grupos de derechos humanos tuvieron que re-evaluar sus estrategias dado la falta de personal y dinero. También grupos como la Fundación Inter-Americana dejó de actuar en Chile en 1996.

Esos cambios tenían su impacto también en el exterior. En los años noventa, predominaron los temas de la justicia transicional y la naturaleza “tutelada” de la democracia. La experiencia con la Comisión Rettig por ser pionero anticipó la popularidad de tales proyectos y el trabajo de la Comisión no generó mucha atención en Washington, en parte porque todos lo reconocieron como una negociación política que privilegió la reconciliación sobre la justicia. Irónicamente, creo que también hubo mucha reticencia por parte de los extranjeros que habían trabajado del mismo lado a favor de los derechos humanos de repente juzgar el proceso inadecuado. Sin una visión clara de la nueva relación en la democracia, faltaba la acción decisiva.

En los años noventa y a principios de los años de 2000, había contactos e informes sobre la situación en Chile, pero no se podía sostener la atención de los políticos extranjeros, el público, la prensa, las fundaciones, y la misma comunidad de derechos humanos, que ya se vio preocupada por otras situaciones de crisis en otras partes del mundo con Centroamérica en particular, y después con Haití, Perú, las repúblicas anteriores de Yugoslavia. “Human rights NGOS tend by their nature to be short- staffed and overworked and each new crisis displaces the last before one is able to work through the resolution of the earlier one,” me comentó un observador.

Cambios de personal en algunas organizaciones en Chile y en el exterior debilitaron las relaciones institucionales entre grupos. Muchos chilenos que vivían en el exilio volvieron a Chile a negociar nuevas vidas allá. Después de largos años de la dictadura, muchos se sentían libres de buscar nuevos caminos profesionales y personales, entregando lo aprendido por su relación a la lucha en otros ámbitos.

Cuando en 1992, la Vicaría tomó la decisión de cerrar sus puertas, una voz importante en el exterior se perdió. No sé hasta que punto el financiamiento extranjero se había agotado o si la disolución de la Vicaría anticipó las decisiones de las organizaciones filantrópicas al señalar que la reconciliación seguía en buen camino y las estructuras democráticas re-establecidas marchaban bien (si con algunas restricciones).

WOLA, que había sido muy activa en cuestiones de Chile en las décadas setenta y ochenta, dejó de iniciar muchas actividades sobre Chile al salir Pinochet de la presidencia. Se sentía que había un proceso doméstico legal y político de que los chilenos podían aprovechar, que no era asunto que requería la intervención de terceros. Como un miembro de un ONG me contó, “No había un mandato claro para la comunidad internacional. Nadie venía para pedir ayuda o apoyo internacional, como sería el caso de los centroamericanos con los procesos de paz en El Salvador y Guatemala.”

¿Cómo se mantuvo viva la búsqueda para la paz y la justicia en los primeros años de los años noventa?

 Los ritos y la cultura han mantenido viva la memoria de los sufrimientos colectivos y personales tanto como el deseo de hacer justicia. Las ceremonias cada septiembre en el círculo de Sheridan — lugar donde fueron asesinados Letelier y Moffitt — tanto como el entregamiento anual de los premios de derechos humanos “Letelier-Moffitt” han servido como ritos importantes que convocan a la gente para renovar el compromiso para con la memoria de las víctimas de la dictadura. Han contribuido a la creación de una comunidad y han ofrecido un contacto continuo que ha fortalecido los lazos de amistad y comunicación entre chilenos y “chilenistas.”

En Washington, el círculo de Sheridan, tal círculo de amistad, es uno de los lugares que provoca lo que Alex Wilde ha llamado “irrupciones de la memoria.” Los ritos del círculo  la música, la oración, las flores, las lágrimas, las sonrisas, las palabras y el silencio– son la base de “nuestra América”–una América de compasión, de recuerdos intencionales, de espiritualidad profunda, de indignación ante las violaciones cometidas, y de dignidad compartida.

Una América que denuncia la injusticia y anuncia el poder del amor, de esperanza, y de la justicia.

El arte ha servido y sigue sirviendo como una “luz entre tinieblas” nombre de una exposición artística organizada por Robb Hite — que viaja por los Estados Unidos desde hace tiempo LOGO ASAMBLEA ANDDHHy que relata en imágenes y textos la lucha, la esperanza, la visión de un futuro mejor, el triunfo de la vida sobre la muerte. Tales proyectos colaborativos crean comunidades que en la producción tanto como en la presentación fortalecen alianzas de luz y energía y visión.

Surgió de la pesadilla de la dictadura las arpilleras, dolor hecho arte, que lograron transformar las víctimas en protagonistas, los familiares en comunidad, y que dieron forma a los cuyos cuerpos desaparecidos y robados. A través de las décadas, esta arte popular, tejido por las lágrimas y el coraje de las mujeres, mantenía viva las quejas y expectativas colectivas de justicia, y se comunicaron su angustia en un lenguaje simbólico y directo a la comunidad internacional.

Los familiares de los detenidos-desaparecidos o las otras víctimas de la represión y sus abogados — por su voluntad y por su coraje–han jugado y siguen jugando un papel importante en las cortes tanto como frente a la opinión publica internacional. La documentación extensiva recopilada en los años setenta y ochenta por los grupos de derechos humanos en Chile como la Vicaría, la CCDH, FASIC, Serpaj, la Agrupación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, y FEDEFAM es lo que hace posible acusar a Pinochet hoy. Las dificultades que encontraron estos grupos de hacer responsables a los culpables en Chile, los llevó a buscar alianzas en el exterior, donde se pudo hacer quejas y acusaciones formales y documentadas.

Los cambios en el medio ambiente internacional a partir de los primeros años de los noventa siguen ofreciendo nuevos modelos, nuevas posibilidades y nuevas esperanzas. Ahora hay instituciones como la Corte Criminal Internacional tanto como nuevas convenciones contra la tortura. En muchos países del mundo se ha establecido comisiones nacionales para esclarecer los hechos ocurridos y establecer responsabilidad para los abusos. Se ha visto el establecimiento de mecanismos de justicia con los tribunales creados en las ex repúblicas de Yugoslavia , Rwanda, Kosovo, East Timor, y Sierra Leone; y por todas partes del mundo se va buscando la reconciliación interior, en la comunidad, y al nivel nacional e internacional. Hoy existe una cultura internacional más propicia a los derechos humanos, en gran parte fortalecida por la experiencia chilena.

FUENTES CITADAS

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“¡Lo agarraron!” Representaciones del arresto de Augusto Pinochet en Londres y el despertar del exilio chileno en Europa (1998-2000)

1Manuel Gárate
“¡Lo agarraron!” Representaciones del arresto de Augusto Pinochet en Londres y el despertar del exilio chileno en Europa (1998-2000)
“They caught him!” Representations of Pinochet’s arrest in London and the awakening of the Chilean exile in Europe (1998-2000)
“Ils l’ont attrapé!” Représentations d’Augusto Pinochet à Londres et à l’éveil de l’exil chilien en Europe (1998-2000)
[07/07/2016]
Abstracts

El arresto de Augusto Pinochet en Londres tuvo una serie de consecuencias jurídicas y políticas tanto en Chile como en el ámbito de la justicia penal internacional. La imagen negativa de Pinochet en Europa (política y estética) se había construido desde los primeros días del Golpe de Estado de 1973, cuestión que se debió en gran medida a los miles de chilenos que llegaron exiliados al continente, así como a la brutalidad de la represión del régimen durante sus primeros años. Menos conocido es el papel que jugaron estas mismas comunidades en el desarrollo de los acontecimientos que rodearon la detención de Pinochet en Inglaterra en 1998; la resignificación de sus identidades como diáspora política, y los alcances de este episodio en el fin de la transición política chilena.

Palabras claves :exilio, Chile, Pinochet, caricatura política

Introducción
El arresto del dictador y el despertar de la memoria
De la derrota a la posibilidad de justicia: un camino de reivindicación identitaria
Pinochet bajo arresto. La imagen y la caricatura del dictador
Una derrota con sabor a victoria
Conclusión

Introducción

1 Este artículo ha sido realizado dentro del marco del proyecto FONDECYT posdoctoral Nº3130649: “La c (…)
2 Técnicamente enfrentó un juicio de extradición en Inglaterra por querellas interpuestas por un juez (…)
1  El día 16 de octubre de 1998 será una jornada difícilmente olvidable para Chile y para las comunidades de ex refugiados políticos chilenos 1. El general Augusto Pinochet Ugarte, dictador durante 17 años (1973-1990) y senador vitalicio de la transición política chilena (hasta aquel momento un intocable), enfrentaba, por primera vez, una corte de justicia por cargos de secuestro, torturas y desaparición de personas 2. Lo impensable ocurría sin que ningún actor nacional o internacional lo hubiera previsto ni en su más afiebrada imaginación. El accidente histórico; el acontecimiento es su forma más pura, nos mostraba la posibilidad de una inflexión radical en el curso de la historia reciente de Chile y de la justicia penal internacional. El hombre que había gobernado Chile con puño de hierro, y que además lo había sometido a la transformación socio económica más radical de su historia, aparecía como un débil anciano en manos de una infinidad de actores políticos y judiciales que dieron a este caso una dimensión internacional. Se abría, de manera inédita, la posibilidad de juzgar a un ex jefe de Estado por delitos cometidos durante su mandato en un tercer país.

Imagen – Detención de Pinochet en Londres

Imagen – Detención de Pinochet en Londres
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Fuente – Fundación Salvador Allende

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3 Recomendamos especialmente la lectura de: Roger Burbach, The Pinochet affaire: state terrorism and g (…)
4 Ver: Roht-Arriaza, Naomi. “Pinochet Precedent and Universal Jurisdiction, The.” New Eng. L. Rev. 35 (…)
5 Sobre la cuestión de la justicia transicional y post-transicional en relación al caso Pinochet, ver (…)
2Lo que se conoce desde entonces como el “Caso Pinochet”3, constituye un ejemplo de estudio y un hito respecto de la tesis de la extraterritorialidad de la justicia para crímenes contra la humanidad (genocidio) en caso de guerra o represión a manos de agentes del Estado4. Los diversos estudios en torno a este y otros casos similares han constituido un nuevo campo de trabajo académico conocido como “justicia transicional y post-transicional”5.

6 Un interesante trabajo de sociología sobre el exilio chileno en los años ’70 y ’80, puede encontrar (…)
7 Uno de los mejores y más completos estudios sobre el exilio chileno de la dictadura militar corresp (…)
3Sin embargo, aún se desconoce bastante el papel jugado por las comunidades de exiliados chilenos en la organización de la estrategia de extradición y en la construcción de una causa judicial en contra del ex dictador. El arresto de Pinochet en Londres tuvo también un efecto aglutinador en comunidades que habían sufrido un desgaste natural de los años de exilio6 y las rutinas propias de la adaptación a las sociedades de acogida7.

8 Sobre la relación del general Augusto Pinochet con el tráfico de armas y drogas, ver: Burbach, Roge (…)
4La noticia de la detención del ex dictador en la exclusiva The London Clinic, impactó fuertemente a quienes, desde hacía años, habían abandonado toda esperanza de justicia y castigo a los responsables de violaciones a los derechos humanos ocurridas en Chile y en el extranjero durante la década de 1970 y 1980. Augusto Pinochet había viajado al Reino Unido por razones personales, entre las que se encontraba una vieja dolencia lumbar que se hizo operar en una prestigiosa clínica londinense. Además, Pinochet había sido invitado por la fábrica inglesa de armamento Royal Ordnance, con la cual hacía negocios desde fines de los años ‘808, sin jamás imaginar que sus aliados británicos de antaño, especialmente durante el gobierno de Margaret Thatcher, no podían asegurar su inmunidad al ingresar en territorio británico, gobernado en 1998 por el “Nuevo Laborismo” de Tony Blair. Fue justamente esta oportunidad la que aprovecharon los querellantes chilenos y españoles, y por requerimiento del juez Baltasar Garzón, para pedir la extradición de Pinochet y exigir su juicio en España.

9 Ver: Casilda Béjar, Ramón, La década dorada. Economía e inversiones españolas en América Latina 199 (…)
5A los pocos días del arresto, ya estaba claro que se trataba de un caso extremadamente complicado en lo judicial y con muchas aristas políticas. Por un lado, estaba la justicia española que pedía la extradición de Pinochet a contrapelo de la política diplomática del gobierno español, conducido en aquellos años por el líder de derecha, José María Aznar. Es necesario recordar las numerosas e importantes inversiones que tenía y aún posee España en las más importantes empresas de servicios chilenas9. En segundo lugar, estaba el gobierno laborista inglés que no deseaba generar problemas con sus aliados europeos (España), pero tampoco con Chile, al mismo tiempo que, y paradójicamente, la extradición de Pinochet se le presentaba como una posibilidad única de demostrar su compromiso con los derechos humanos y la justicia internacional. Un tercer actor lo constituía el Estado chileno y su gobierno de centro-izquierda, cuya política permanente fue exigir el retorno de Pinochet para ser juzgado en Chile, rechazando de paso la extraterritorialidad de la justicia penal y reclamando el principio de soberanía del derecho internacional. Por último, un cuarto actor lo constituyen justamente las comunidades de chilenos en el exilio quienes no vacilaron en poner todos sus recursos disponibles en favor de la extradición y el juicio de Pinochet en España. Para ello, también movilizaron a las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos, así como a otros gobiernos europeos que iniciaron sus propios procesos de extradición en contra de Pinochet y de otros dictadores latinoamericanos del mismo periodo.

10 Sobre el concepto de Pierre Nora de “lugares de memoria” interpretado desde el contexto latinoameri (…)
6La organización de las comunidades en exilio, y con especial énfasis de aquellas residentes en Francia, constituye un fenómeno interesante para investigar, pues con el tiempo ha tomado la forma de un “lugar de memoria”10 (no físico) y un hito que marca su identidad y la de sus hijos al constituir una experiencia común con características épicas, si bien el resultado final de todo el proceso no fue el que ellos deseaban (el proceso judicial de Pinochet en España). Tal y como lo precisa la socióloga franco-chilena Fanny Jedlicki :

11 Jedlicki, Fanny, “El caso Pinochet. Recomposiciones y apropiaciones de la memoria, Documento ILAS, (…)
“De esta manera, concurrimos, durante el “caso Pinochet”, a un verdadero regreso de la memoria para los ex-refugiados chilenos y a una redefinición de ésta en el caso de sus hijos, quienes al participar en una movilización activa, buscan apropiarse de su herencia familiar.”11

12 Según las cifras del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales del año 2013 (…)
7En otras palabras, el arresto de Pinochet en Londres puso en movimiento una serie de acontecimientos que han tenido repercusiones incluso hasta nuestros días. Un ejemplo de aquello son las causas judiciales contra ex agentes de la dictadura chilena; muchos de las cuales continúan abiertas y otras con sentencias ejecutoriadas (prisión, y prisión remitida principalmente)12.

El arresto del dictador y el despertar de la memoria

13 Un buen recuento y análisis sobre este periodo y las diferentes acciones de negociación y legitimac (…)
8 Las pocas horas que pasaron tras el arresto en Londres mostraron como Chile se polarizaba entre partidarios y detractores de Augusto Pinochet. Lo impensable había pasado por una ironía de la historia: Pinochet había viajado a un país que consideraba “cercano” y aliado tras el apoyo de la dictadura chilena al ejército británico durante la Guerra de las Malvinas (1982); en calidad de senador vitalicio, y además legitimado absolutamente por el sistema político chileno y la mayor parte de sus adversarios. Pinochet era un actor político consolidado y sólo la intervención de la justicia española puso fin a su carrera y a su influencia en un Chile acostumbrado a negociar y convivir con el legado dictatorial 13.

9Una vez confirmado el arresto, las comunidades de chilenos en Europa rápidamente comenzaron a organizarse y a retomar contactos en un frenesí ni siquiera visto cuando Pinochet enfrentó el plebiscito de 1988. Los llamados telefónicos a todas horas de la noche fueron pan de cada día para estos chilenos que veían por primera vez una posibilidad real de hacer justicia, y mejor aún, frente a quien consideran el principal responsable de sus desdichas. Se los habían “servido en bandeja” y no lo dejarían escapar, aunque tuviesen que mover el cielo y la tierra. Las manifestaciones siguieron a las conferencias de prensa y a las reuniones en Londres y en las principales ciudades europeas para coordinar las acciones de prensa, la presión política, la presencia permanente de un piquete en las calles cerca del lugar de detención del general y frente a las cortes de justicia londinenses, así como el apoyo a la estrategia judicial tendiente a lograr la extradición de Pinochet e España. Todas estas acciones debían estar perfectamente coordinadas y actuando al mismo tiempo y en varios países.

Imagen 2 – Piquete de Londres

Imagen 2 – Piquete de Londres
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Fuente: Amnistía Internacional España

14 Entrevistas con Manuel y Hernán, ambos integrantes de la comunidad de chilenos exiliados en Francia (…)
10En una época donde Internet recién iniciaba su expansión, la prioridad la seguían teniendo el teléfono, el fax, el correo postal, las fotocopiadoras y las ondas de radio. Un miembro de la comunidad de chilenos en Paris nos relató cómo la empresa de telecomunicaciones France Telecom les facilitó equipos, fotocopiadores y líneas telefónicas gratuitas para organizar las comunicaciones, utilizando además una oficina facilitada por la tienda de departamentos FNAC para funcionar como sede del movimiento14.

11Cada decisión de la justicia inglesa era celebrada o sufrida en reuniones comunes frente a las embajadas de Inglaterra o España, y con un nivel de emoción pocas veces visto en reuniones de este tipo. Ni la euforia deportiva – hace apenas algunos meses se había jugado el Mundial de Fútbol en Francia, donde la selección chilena tuvo una participación más que honrosa – había alcanzado nunca tales niveles de emocionalidad. Una mezcla de alegría y revancha reinaba entre estos chilenos, al mismo tiempo que el dolor de la memoria afloraba después de años de silencio y resignación. La fuente de todos sus dolores y sufrimientos estaba en Europa; inerme, debilitado, enfrentado a la justicia y a sus demonios; sin las infinitas capas de protección de las que siempre se había beneficiado en Chile. Ni su poder ni fortuna ni influencia podían mermar la voluntad de los exiliados de llevar a Pinochet ante la justicia española y, sobre todo, ante lo que entendían como un definitivo “tribunal de la historia”.

15 Un completo estudio sobre las memorias del exilio chileno de la dictadura pueden encontrarse en: Re (…)
16 Sobre los traumas del exilio chileno, recomendamos la lectura de: Peris Blanes, Jaume, “Trauma y de (…)
12La memoria del exilio resurgió entonces de manera inesperada y violenta, poniendo en tensión la necesidad del recuerdo con aquella del olvido ante los traumas del pasado15. Para movilizarse había obligatoriamente que recordar, verbalizar, hacer público, registrar e incluso denunciar aquello que muchas veces se guardaba como secreto incluso antes sus seres más queridos16. El dolor del exilio, la tortura, la pérdida de amigos y compañeros volvía a la superficie para juzgar al ex dictador, pero no sin dejar daños colaterales de por medio. No son pocos los casos de personas que dejaron durante semanas sus trabajos y familias para movilizar todos sus recursos y partir a Londres a luchar “por la causa”. Otros que pocas veces o nunca participaban en las actividades asociativas del exilio, se vieron impelidos internamente a tomar posición y movilizarse para impedir el retorno de Pinochet a Chile. El recuerdo de la militancia revivió en muchos, pero ahora con una causa que también sentían como internacional.

13El marco social de re-significación de la memoria en exilio lo constituye, en primer lugar, la familia, donde se transmite la memoria de una generación a otra, aunque cargada de silencios, vacíos e idealizaciones. Son los hijos de los exiliados quienes con el tiempo construyen sus propios relatos identitarios a partir de las experiencias compartidas, pero también respecto del contraste con otros relatos de pares o incluso de personas que no han compartido la experiencia del exilio. El segundo marco social de re-significación de la memoria está dado por la comunidad y sus espacios de sociabilidad: asociaciones culturales, clubes deportivos, agrupaciones políticas, etc. A los hitos originarios de la Unidad Popular, el Golpe de Estado, el fin de la dictadura y el exilio, ahora se sumaba el arresto en Londres como un cuarto hito fundacional de la memoria del exilio, pero también como un evento que permitió superar muchas diferencias acumuladas por décadas y confederar a muchas asociaciones en pos de un objetivo común: que Pinochet fuese juzgado y condenado en Europa.

17 Sobre la experiencia del exilio en primera persona, recomendamos el artículo del historiador chilen (…)
14Los acontecimientos desatados a partir de aquel 16 de octubre de 1998 abrieron un nuevo capítulo en la historia del exilio político chileno. Por primera vez las más altas autoridades europeas, incluyendo a los Lords de la Justicia Británica reconocían públicamente el carácter ampliamente represivo de la dictadura chilena, así como la propia historia de los exiliados chilenos y de otras dictaduras latinoamericanas. Al mismo tiempo, los defensores del ex-dictador se vieron obligados a reconocer algunos de esos crímenes para alegar la inmunidad soberana, poniendo de manifiesto lo que siempre había sido negado. La estrategia de la defensa no podía seguir negando lo evidente, sino que más bien se refugiaba en la soberanía estatal para demandar el retorno de Pinochet a Chile. Este hecho fue de gran importancia para las comunidades del exilio, pues se reconocía oficialmente, al menos en parte, la versión de los hechos que durante años habían relatado los exiliados a sus propias familias y amigos17.

De la derrota a la posibilidad de justicia: un camino de reivindicación identitaria

15 La socióloga Fanny Jedlicki ha definido este fenómeno como una suerte de “alivio” para toda una generación que fue acusada de urdir mentiras en contra de Chile al mismo tiempo que huían del país que decían amar. Por fin podían expulsar esos sentimientos de derrota y culpabilidad y considerarse actores de una lucha que, al parecer, no había terminado. La vergüenza recaería ahora en el gobierno de coalición de centroizquierda chileno y en aquellos que pedían el regreso del dictador por razones de soberanía o de humanidad, aludiendo a los pactos de la transición democrática y a la supuesta posibilidad de la justicia chilena de juzgar al ex dictador. Los papeles se invertían. El caso Pinochet se convirtió en la posibilidad real de salir del oprobio y mostrarse ante los suyos y cercanos como luchadores de una causa mundial: los derechos humanos.

18 Jedlicki, Fanny, « Les exilés chiliens et l’affaire Pinochet. Retour et transmission de la mémoire (…)
19 Sitio Web de Radio Cooperativa (EFE), “El arresto de Pinochet en Londres, 15 años de un caso “catár (…)
“Aquellos que durante tanto tiempo fueron aplastados por el discurso insultante del ex dictador, y que todos pensaban intocable, regresan a la escena internacional y aparecen como los actores de una lucha ejemplar”.18
“… el arresto fue catártico pues nos permitió ser escuchados y creó un espacio político para empezar a hablar de una transición democrática que aún después de 15 años no se logra. Chile aún vive bajo la Constitución política de una dictadura” (Carlos Reyes, exiliado)19.

20 Sobre las dificultades de los exiliados en su retorno a Chile, recomendamos el artículo de Loreto R (…)
16Los testimonios que tantas veces habían quedado archivados en organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, parecían tomar nueva fuerza como argumentos y pruebas en contra de la estrategia de la defensa jurídica de Pinochet. A los sentimientos de justicia y verdad, se sumaban también gritos de rabia y revancha, como si la memoria del exilio, tantas veces reprimida, se hubiese convertido súbitamente en la reivindicación de una palabra pública que necesitaba ser expresada. Esto tomó aún más fuerza cuando muchos de los exiliados decidieron por razones económicas o familiares no regresar a Chile o retornar a sus países de acogida tras vivir la incomprensión y la indiferencia de un país muy distinto al que dejaron por la fuerza20. El Chile de la transición democrática les parecía ajeno, mediocre e incluso incomprensible, sobretodo cuando gobiernos que se decían de centro-izquierda hacían lo imposible por lograr el retorno de Pinochet. La “razón de Estado” argumentada y defendida por el gobierno concertacionista de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, alejaba aún más a estos antiguos exiliados del Chile contemporáneo, pero también los hacía despertar de la idea de un Chile imaginado, fruto de la nostalgia de la Unidad Popular, el cual había desaparecido o quizás nunca existido.

21 Para una historia del exilio chileno en Francia (que cubre un periodo anterior del arresto de Pinoc (…)
22 Stern, Steve, Luchando por mentes y corazones, las batallas de la memoria en el Chile de Pinochet. (…)
17La movilización permanente y, a veces, frenética se convirtió en la forma de vida de muchos de los chilenos exiliados que comenzaron a circular entre Londres, Paris21, Bruselas, Roma, Berlín, Viena, Madrid y Estocolmo, aunque las movilizaciones también se realizaban en distintas ciudades europeas. La lucha contra la impunidad adquirió los rasgos de una “batalla por la memoria y los corazones”, siguiendo de la expresión de Steve Stern sobre las luchas memoriales en la historia reciente de Chile22. Las reuniones y manifestaciones se multiplicaron retomando los viejos usos y cánticos de la experiencia política de la Unidad Popular, así como de los primeros años del exilio. Las formas del discurso, la retórica y los llamados a la acción dan cuenta de un pasado que se reactiva ya no como derrota, sino como posibilidad abierta al futuro. El entusiasmo desbordante escondía, no pocas veces, las dificultades de un proceso judicial de extradición que estuvo siempre contaminado por cuestiones extrajudiciales, tanto políticas, económicas como diplomáticas. Ello no impidió, sin embargo, que las comunidades de exiliados expresaran su confianza en que: “esta vez sí se haría justicia con el ex-dictador”.

23 En el caso de los exiliados chilenos en Francia, y especialmente de la mayor comunidad que vive en (…)
18Como bien sostiene Jedlicki, la mayor parte de los exiliados se encontraban, hacia 1998, y justo antes del arresto de Pinochet en Londres, en una etapa que define como de “post-exilio”, es decir, ya superados los traumas de la instalación y de la aculturación en las sociedades de acogida; en general integrados social y laboralmente, pero escindidos respecto de una pertenencia idealizada al país de origen y una pertenencia real respecto del país de acogida. Esta etapa de post-exilio se caracteriza también por una mayor autonomía e independencia respecto del grupo inicial, aunque todavía guardan sus espacios comunitarios para las ocasiones de celebración familiar o eventos emblemáticos como la fiesta de la independencia nacional del 18 de septiembre23.

19Estas manifestaciones y reuniones guardan los aspectos más identificables del recuerdo de la Unidad Popular: la sensación de vivir una experiencia histórica singular, pero al mismo tiempo con todas las divisiones y disputas de la izquierda heredadas de la misma. Resurgen entonces los eslóganes e himnos más identificables (¡Venceremos!; ¡El pueblo unido jamás será vencido!), junto con la efigie mítica de Salvador Allende, suerte de divinidad tutelar y factor de unidad de todas las comunidades de antiguos exiliados chilenos en el mundo.

20Para estas comunidades del exilio, la díada Allende-Pinochet es absolutamente fundamental en términos de identidad y toma de posición política y ética, adquiriendo las características mágico-religiosas, e incluso maniqueas, de la lucha del bien contra el mal. Es difícil ver otro caso de este tipo para comunidades de exilio latinoamericanas, donde la personificación del adversario alcance estos niveles de identificación. Probablemente el caso de los cubanos de Miami sea el más próximo, pero no en términos de una díada (dos figuras tutelares).

24 Ver: Robertson, Robin, Jungian Archetypes: Jung, Gödel, and the History of Archetypes, Universe, 20 (…)
21En este combate simbólico, Salvador Allende representa la figura sacrificial del mártir y del héroe de la democracia, frente a la imagen de un Augusto Pinochet anciano, todavía vivo (hasta el 2006), que representa al mismo tiempo lo más abyecto de la traición, la represión de derecha, el militarismo, y el vínculo con el “imperialismo norteamericano”, además de la violación masiva a los derechos humanos. En tal sentido, Pinochet se universaliza y adopta las características del mal absoluto, como una suerte de figura supletoria de los grandes dictadores y tiranos del siglo XX y específicamente del periodo de la Guerra Fría (tanto del campo socialista como capitalista). Pinochet captura y encierra la maldad del siglo XX, y de paso exculpa a los europeos de su propia historia, incluso simbólicamente a través del uniforme prusiano y sus característicos lentes oscuros. Pinochet representa muchas cosas a la vez: la traición, la barbarie, la cobardía, la represión, la mentira, la trampa, la simulación e incluso al final de su vida: el robo y la decrepitud. En tal sentido, el ex dictador es el villano y el enemigo perfecto; una suerte de imagen arquetípica junguiana, que resume universalmente los rasgos más reconocibles del mal24. Es por esta misma razón que para los exiliados era inconcebible una posible liberación de Pinochet por razones humanitarias (como finalmente sucedió), y menos por petición de un gobierno que se decía de centro-izquierda. Su figura se ha convertido con los años en uno de los modelos universales de la violación a los derechos humanos. Prueba de esta “encarnación” arquetípica del mal son las imágenes que las comunidades de exiliados mostraban durante sus manifestaciones en Londres y otras capitales europeas (imágenes 5 y 6).

Pinochet bajo arresto. La imagen y la caricatura del dictador

25 Sobre los usos, alcances y conformación de la memoria colectiva en historia, ver: Lavabre, Marie-Cl (…)
26 Sobre el tema de la caricatura de Pinochet, se publicó recientemente: Gárate, Manuel, “El nacimient (…)
22Y si hoy sabemos que la memoria es un proceso dinámico de reconstitución permanente del pasado en el presente, la presencia de Augusto Pinochet en Europa no podía sino que generar una ola de recuerdos y una suerte de reactivación memorial, pero ahora con alcances internacionales y colectivos25. Para dar ilustrar de lo anterior, hemos utilizado algunas caricaturas de prensa relativas al caso Pinochet, recopiladas en el marco de nuestra investigación sobre el humor político, Pinochet y la dictadura chilena en el periodo 1973-2006 26.

23En relación con lo anterior, es importante no olvidar el carácter universal de la figura de Pinochet desde el mismo día del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. La muerte trágica del Presidente Allende, el bombardeo del palacio de La Moneda y la dura represión posterior, hicieron de la dictadura chilena el modelo de la represión militarista de derechas de los años 1970, y a Pinochet, en especial, el ícono preferido del mal y de los dictadores del periodo.

24 La espectacularidad del Golpe de Estado, las imágenes que recorrieron el mundo y la idea de socialismo democrático destruido a sangre y fuego, marcaron la dictadura chilena y, en particular, a su hombre fuerte. Pinochet se había transformado entonces en el villano ideal y el epítome de la represión a las izquierdas latinoamericanas (tanto revolucionarias como socialdemócratas). La fotografía del general con lentes oscuros, tomada por el reportero gráfico holandés Chas Gerretsen el 18 de septiembre de 1973, volvió con aún más fuerza en 1998, a lo que sumaba la caricatura de prensa, la cual resumía magníficamente la imagen que el mundo se había hecho de Pinochet.

Imagen 3 – Fotografía de Chas Gerretsen (19-09-1973)

Imagen 3 – Fotografía de Chas Gerretsen (19-09-1973)
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Imagen 4 y 5 – Ilustraciones de Augusto Pinochet utilizadas durante las jornadas de movilización en Londres y Madrid (1998)

Imagen 4 y 5 – Ilustraciones de Augusto Pinochet utilizadas durante las jornadas de movilización en Londres y Madrid (1998)
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Fuente : Amnistia International y DW

25Las viejas imágenes del general fuerte, dibujadas en los años ’70, y muchas veces vinculadas con la metáfora del dictador “gorila” (imagen 7) contrastaban con las nuevas imágenes del anciano dictador en silla de ruedas. Un ejemplo de lo anterior, lo vemos respecto del problema del gobierno inglés frente a la demanda española de extradición queda de manifiesto en la siguiente caricatura del periódico ingles The Independent (imagen 8).

Imagen 6 – Bill Andrews, Daily World, noviembre 1974

Imagen 6 – Bill Andrews, Daily World, noviembre 1974
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26Augusto Pinochet, después de haber prácticamente desaparecido del imaginario caricatural europeo (1990-1998), y legitimado institucionalmente gracias a la transición política chilena (imagen 9), resurgió de manera explosiva durante todo el periodo de su arresto europeo, pero ahora completamente desarmado frente a sus captores ingleses (imagen 10). Prácticamente de inmediato los medios escritos del continente redescubrieron al dictador de los años ’70 y ’80; el mismo que se había atrevido a enviar comandos terroristas a la capital de Estados Unidos y a otros países latinoamericanos y europeos para perseguir a sus opositores; quien había comandado/encabezado? una larga dictadura que reprimió, desapareció y exilió a miles de sus compatriotas en plena Guerra Fría.

27 En relación a los seguidores acérrimos del general Pinochet en Chile, recomendamos el documental de (…)
28 El general Augusto Pinochet dejó la comandancia en Jefe del Ejército el 10 de marzo de 1998, tras 2 (…)
27Para sus seguidores en Chile y los partidos de derecha que siempre lo apoyaron incondicionalmente, el shock del arresto fue enorme. Por primera vez después de casi treinta años, se vieron obligados a justificar su versión de la historia ante la sociedad chilena y especialmente ante la comunidad internacional. Sus idas y venidas constantes a Londres durante el periodo del arresto (1998-2000) tuvieron, en algunos casos, la característica de una verdadera peregrinación, debiendo enfrentar además el desprecio de la mayoría de la opinión pública europea, y en especial de las comunidades de chilenos en el exilio. Estos no trepidaron en humillarlos en cada ocasión que fuese posible. Gritos, insultos, pancartas y manifestaciones contantes de desprecio fueron el pan de cada día para quienes viajaron a apoyar la causa del anciano general27. La mayor parte de los televidentes chilenos miraban estupefactos como aquellos que gobernaron Chile con un poder casi total por 17 años, y aún se comportaban con la soberbia de quienes se sienten los dueños del país, rogaban por la protección de la policía inglesa. Su “héroe” de “liberación de Chile” y baluarte de la defensa contra el marxismo internacional, estaba siendo acusado de graves crímenes contra la humanidad y corría un riesgo real de ser extraditado a España para enfrentar un largo juicio. En pocas semanas la imagen plácida del senador vitalicio en tanto actor de la transición chilena, había mutado a la del anciano general acusado de violar masivamente los derechos humanos. Y todo ello por un viaje a Inglaterra que el general había planificado desde hacía meses, y que el gobierno de Chile no había evaluado en término de sus consecuencias. Era el primer viaje que hacía Pinochet tras dejar la Comandancia en Jefe del Ejército28, y por lo tanto sin su investidura militar. La inteligencia del gobierno chileno no había previsto, ni en el peor de los escenarios, la captura del anciano general en Europa, ni menos el tener que exigir su libertad aduciendo razones diplomáticas y de soberanía territorial.

Imagen 7 – Danziger, Los Angeles Times, 19-10-1998

Imagen 7 – Danziger, Los Angeles Times, 19-10-1998
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Texto: “La policía británica arresta al dictador Pinochet y se niega a revelar su paradero, lo que significa que el general Pinochet… de alguna manera… desapareció”.

29 Sobre la discusión jurídica de la inmunidad soberana de los Jefes de Estado, ver: Hasson, Adam Isaa (…)
28Es importante recordar que Europa, a fines de la década de 1990, vivía aún las consecuencias materiales y éticas de la última Guerra de los Balcanes o de la ex-Yugoslavia (1991-1999). La imagen de la violación masiva a los derechos humanos, de la prisión política, la tortura y el genocidio, habían vuelto al territorio europeo 40 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial. La cuestión espinosa del juicio a los ex-Jefes de Estado (dictadores o no) por delitos cometidos durante su ejercicio del poder, estaba en su momento más álgido. El ejemplo más claro lo constituía el caso del ex Presidente serbio Slobodan Milosevic, acusado de crímenes contra la humanidad por el Tribunal Internacional para la ex-Yugoslavia, tras los bombardeos de la OTAN en 199929.

30 Sobre la comparación del caso Pinochet con la situación de Milosevic y el caso Eichmann, recomendam (…)
31 Debemos recordar que toda esta corriente multilateral de internacionalización de la justicia se dio (…)
29En este contexto, y en términos políticos, la cuestión del caso Pinochet se relacionó mucho más con la propia situación europea respecto a cómo tratar la inmunidad soberana que respecto de los crímenes de la dictadura chilena. Extraditar a Pinochet a España para juzgarlo por crímenes contra la humanidad (cometidos en un tercer país, Chile) era la prueba irrefutable de una nueva doctrina jurídica internacional que dejaba atrás principios tradicionales como la inmunidad soberana, aceptados por el derecho internacional desde la Paz de Westfalia en 1648. Ya no habría refugio territorial ni ley que protegiera a los violadores de derechos humanos que actuaran en control o por órdenes de un Estado. Pinochet se transformaba entonces en el símbolo, pero también en el ejemplo perfecto para demostrar lo que se podía hacer con Slobodan Milosevic30 (imagen 11) y con cualquier otro dictador (actual o futuro) acusado de crímenes de guerra y de violaciones masivas a los derechos humanos31.

Imagen 8 – Garland, Daily Telegraph, 20-10-1998. La muerte apunta a Slobodan Milosevic, mientras sostiene un periódico donde se anuncia el arresto de Pinochet

Imagen 8 – Garland, Daily Telegraph, 20-10-1998. La muerte apunta a Slobodan Milosevic, mientras sostiene un periódico donde se anuncia el arresto de Pinochet
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Una derrota con sabor a victoria

30Así como durante los tres años de la Unidad Popular buena parte de estos militantes de izquierda sintieron que “hacían historia”. 25 años después volvían a sentir la misma identificación con una lucha por ideales, pero esta vez con un carácter mundial y con los ojos del mundo puestos en lo que sucedía en Londres. Tras largos años de un sentimiento permanente de derrota e impotencia frente a lo que sucedía en Chile, el arresto de Pinochet abría nuevamente la posibilidad de recuperar ese tiempo y volver, quizás por algunos instantes, a vivir esa euforia de la juventud del periodo 1970 y 1973. Pero como bien lo describe Jedlicki, las viejas rencillas entre los diferentes grupos políticos del exilio afloraron apenas la euforia del arresto hubo pasado. Las diferencias se centraron principalmente en la estrategia a seguir para lograr la extradición de Pinochet a España y las formas de actuar políticamente sobre los gobiernos europeos para evitar su liberación y forzar un juicio en el viejo continente.

31Para los grupos más radicales, la estrategia consistía en presionar en Europa a través de las manifestaciones permanentes en embajadas, parlamentos y ministerios, pero también confrontándolos a su propio pasado traumático (la colaboración, la ocupación alemana, la guerra de Argelia, la dictadura de Franco, etc.), con el objetivo de mostrar a Pinochet como la posibilidad de hacer justicia por aquel “pasado oscuro”. Por otro lado, existía una segunda posición mayoritaria (no excluyente con la anterior), que daba prioridad a la acción internacional, al trabajo con las ONGs de derechos humanos, y a la insistencia en que el caso Pinochet representaba un hito en la construcción de una nueva justicia penal para el mundo, donde ya no hubiera impunidad ni menos inmunidad para Jefes de Estado. El caso Pinochet no debía entonces causar división entre los gobiernos europeos ni menos tensiones con las comunidades de exiliados, sino que permitir a Europa erigirse como paradigma de un nuevo sistema internacional de justicia. Ello pasaba, evidentemente, por aislar la posición del gobierno chileno y de todos aquellos que demandaban la liberación de Pinochet por razones políticas, judiciales e incluso humanitarias.

32 Op.cit., Jedlicki, párrafo 39.
32Desde un primer momento, quedó muy claro que todas las formas de reagrupamiento del exilio post arresto de Pinochet tendían a reunir a los chilenos y a dejar fuera, o en un segundo plano a los ciudadanos locales que deseaban participar (franceses, ingleses, españoles, suecos). De cierta manera, el tema fue visto como “una cuestión de chilenos que debían resolver los chilenos” del exilio. Efectivamente aceptaban y pedían ayuda a sus sociedades de acogida, pero se reservaban todas las resoluciones importantes. Las asociaciones de exiliados priorizaron las formas de acción que conocían desde el inicio del exilio. Prueba de ello es que la mayor parte de los afiches y panfletos fueron redactados en español, y se evitó sumar a otros grupos de exiliados latinoamericanos preocupados por la suerte de otros ex dictadores como Jorge Rafael Videla o Jean-Claude Duvalier32. El caso Pinochet aparecía como diferente y excluyente, pero sobre todo como una cuestión identitaria. Los mensajes no iban dirigidos únicamente al mundo y a los gobiernos europeos, sino que a Chile en particular; el país que los había olvidado, que no había hecho justicia y que incluso ahora reclamaba al ex-dictador en tanto Senador de la República y objeto de un viaje con pasaporte y misión diplomática. Para la mayor parte de los exiliados, las particularidades y negociaciones de la difícil transición democrática chilena no eran más que la demostración de un Chile entregado a la derecha y al neoliberalismo.

33 Ver: Rousso, Henry, Le Syndrome de Vichy de 1944 à nos jours, Éditions du Seuil, 1990.
33La culpabilidad “absoluta” y oficial de Pinochet en tanto personificación de todos los males y sufrimientos de la dictadura chilena, permitía atenuar la culpabilidad de la derrota de la Unidad Popular y retomar la palabra en el espacio público, especialmente como un deber de los sobrevivientes frente a quienes ya no estaban o habían desaparecido por causa de la represión. Al deber de recordar, se sumaba ahora el deber de reparación y el orgullo de reivindicar una memoria que antes era de derrota y que ahora tomaba la forma de resistencia e incluso de revancha. La lectura del pasado memorial de la “resistencia francesa” nos puede ilustrar sobre esta mutación de una memoria que muta desde la vergüenza hacia el orgullo con relación a un pasado plagado de zonas grises33.

34 Op.cit., Jedlicki, párrafo 45.
“El caso Pinochet posee un valor reparador que permite a los exiliados encontrar por fin una coherencia a sus trayectorias individuales”. La movilización social que dirigen, así como el asunto judicial del cual son actores esenciales; de su lucha del exilio en exilio les da nuevo sentido a su presencia en Francia34.

35 Ver: Prognon, Nicolas, « L’exil chilien en France du coup d’état à l’acceptation de l’exil : entre (…)
36 No hay que olvidar que para una buena parte de la opinión pública francesa (medios de prensa en gen (…)
34Frente a las diferencias estratégicas y políticas respecto de cómo enfrentar el caso Pinochet, fue únicamente la acción cultural (música, teatro, poesía, deporte) lo que permitió mantener la unidad del exilio entre y al interior de las diferentes asociaciones de antiguos refugiados políticos. La fuerza del mensaje antipinochetista de los exiliados chilenos en Francia, radicaba principalmente en la idealizada imagen del militante de izquierda héroe-mártir, que había combatido al “imperialismo” y que insuflaba a la izquierda francesa de los años 1970 con un mensaje de resistencia. Este carácter heroico del exiliado chileno (y de las dictaduras del Cono Sur en general), a pesar del desgaste y la llegada de otras olas migratorias, seguía ejerciendo gran fuerza en el imaginario francés de la década de 199035, y especialmente en los medios de prensa36. No ocurría lo mismo en el Reino Unido, que a pesar de haber sido también tierra de acogida del exilio chileno, había mantenido cercanas relaciones con la dictadura chilena durante la década de 1980, especialmente durante el conflicto con Argentina por las Islas Malvinas. En general, Pinochet no era visto por todos los sectores políticos ingleses como un tirano, sino más como un viejo aliado caído en desgracia. Sólo ciertos sectores de la izquierda laborista manifestaron claramente su repudio al anciano general y la necesidad de que fuese juzgado en Europa.

Conclusión

35 La idea de un exiliado chileno antes militante y después justiciero, tomó fuerza al interior de las comunidades, y muchos de los secretos guardados – incluso con vergüenza – durante años, salieron a la luz como prueba de los crímenes cometidos por la dictadura militar chilena. El silencio se transformó en testimonio y después en evidencia contra el ex dictador. Parecía como si todos los sufrimientos de antaño tomaran sentido y pudiesen ser recanalizados en la figura de Pinochet. Las fotos de los muertos y desaparecidos surgieron una y otra vez en las pancartas de los manifestantes, convirtiendo los símbolos funerarios (velas, imágenes, ataúdes) en armas simbólicas contra la memoria de los vencedores de 1973. Y a esto se sumaba que la cobertura mediática fue permanente por parte de los medios europeos como también los chilenos. Nunca antes se habló tanto en Chile de las comunidades de exiliados en Europa. Del largo anonimato y la palabra silenciada se pasó abruptamente al discurso mediatizado y a la ocupación del espacio público tanto virtual como real.

36Las tratativas que finalizaron con la liberación del anciano general a principios de 2000, terminaron por demostrar el éxito de las gestiones del gobierno chileno, que tuvo que negociar el retiro definitivo de Pinochet de la vida política, y asegurar la posibilidad de un juicio en Chile. Los antiguos exiliados que vieron partir a Pinochet de Inglaterra sabían, así como la mayoría de los chilenos, que nunca sería juzgado y que las mismas razones humanitarias serían esgrimidas para archivar las causas judiciales en Chile. Fue así como finalmente sucedió, pero inesperadamente se abrió un camino para hacer justicia en otros cientos de casos de violaciones a los derechos humanos. Todo lo realizado no había sido en vano. Tras cumplirse 40 años del Golpe de Estado (2013), y aunque la comunidad de exiliados no logró el objetivo de enjuiciar a Pinochet en España, (imagen 13), los recuerdos de todo el periodo del arresto en Londres hoy forman parte de una memoria compartida que se consolidó gracias a un acontecimiento que fue toda una sorpresa para estos chilenos desperdigados por el hemisferio norte.
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Stern, Steve, Luchando por mentes y corazones, las batallas de la memoria en el Chile de Pinochet. Libro Dos de la trilogía La caja de la memoria del Chile de Pinochet, Ediciones UDP, Santiago de Chile, 2013.

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Notes

1 Este artículo ha sido realizado dentro del marco del proyecto FONDECYT posdoctoral Nº3130649: “La construcción de la imagen del dictador latinoamericano a través de las caricaturas sobre Augusto Pinochet publicadas en la prensa extranjera: 1973-2006 (Estados Unidos, Francia e Inglaterra)”.
2 Técnicamente enfrentó un juicio de extradición en Inglaterra por querellas interpuestas por un juez español en España respecto de delitos cometidos en Chile.
3 Recomendamos especialmente la lectura de: Roger Burbach, The Pinochet affair: state terrorism and global justice, The University of Michigan & Zed Books, 2003. Uno de los libros más completos en torno a las. repercusiones del caso Pinochet, lo constituye el conjunto de trabajos editados por FLACSO Chile el año 2001: Rojas Aravena, Francisco & Stefoni, Carolina (Eds.), El “Caso Pinochet”. Visiones hemisféricas de su detención en Londres, Santiago, Chile, FLACSO-Chile, 2001, 334 p.
4 Ver: Roht-Arriaza, Naomi. “Pinochet Precedent and Universal Jurisdiction, The.” New Eng. L. Rev. 35, 2000, p.311-319; Stern, Steve, Remembering Pinochet’s Chile: On the Eve of London 1998, Duke University Press, 2009.
5 Sobre la cuestión de la justicia transicional y post-transicional en relación al caso Pinochet, ver: Collins, Cath. Post-transitional justice: Human rights trials in Chile and El Salvador, Penn State Press, 2010; Roht-Arriaza, Naomi, and Javier Mariezcurrena, eds., Transitional justice in the twenty-first century: beyond truth versus justice, Cambridge, Cambridge University Press, 2006.
6 Un interesante trabajo de sociología sobre el exilio chileno en los años ’70 y ’80, puede encontrarse en: Kay, Diana, “Chileans in Exile: Private Struggles, Public Lives”, Edinburgh Studies in Sociology, Wolfeboro, New Hampshire, Longwood Academic, 1987.
7 Uno de los mejores y más completos estudios sobre el exilio chileno de la dictadura militar corresponde al conjunto de trabajos coordinados por José del Pozo Artigas, publicado en español pocos meses antes de la muerte de Augusto Pinochet. Ver: Del Pozo, Jose (Coord.), Exiliados, emigrados y retornados: chilenos en América y Europa, 1973-2004, Santiago, RIL Editores, 2006.
8 Sobre la relación del general Augusto Pinochet con el tráfico de armas y drogas, ver: Burbach, Roger, “Pinochet, Arms Merchant”, NACLA Report on the Americas, Mar/Apr2008, Vol. 41 Nº 2. Disponible en: https://nacla.org/article/pincohet-arms-merchant
9 Ver: Casilda Béjar, Ramón, La década dorada. Economía e inversiones españolas en América Latina 1990- 2000, Servicio de publicaciones Universidad de Alcalá, 2002, 476 p.
10 Sobre el concepto de Pierre Nora de “lugares de memoria” interpretado desde el contexto latinoamericano, recomendamos: Regalado de Hurtado, Liliana, Clío y Mnemósine. Estudios sobre historia, memoria e historia del tiempo presente, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 226 p.
11 Jedlicki, Fanny, “El caso Pinochet. Recomposiciones y apropiaciones de la memoria, Documento ILAS, p.1, disponible en: http://www.ilas.cl/elcaso1.htm En el documento se hace mención también al siguiente trabajo de la misma autora: Fanny Jedlicki, “Mémoires d’exil : quels héritages ? Trajectoires familiales de réfugiés chiliens, de l’Unité Populaire à l’affaire Pinochet”, tesis de “maîtrise” de Etnologia, Universidad Paris V-la Sorbonne, 1999.
12 Según las cifras del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales del año 2013: “El número de encausados desde el año 2000 en procesos de derechos humanos en calidad de procesados, imputados o condenados ronda las 800 personas, de quienes un tercio tiene por lo menos una condena definitiva en su contra. Alrededor de 70 individuos se encuentran, o deben encontrarse, cumpliendo penas de cárcel por dichos crímenes, con media docena en prisión preventiva. 13 represores más ya han sido liberados por beneficios o por haber cumplido la totalidad de su sentencia” (p.2). Ver: Observatorio de DDHH, Universidad Diego Portales, Boletín informativo Nº 21 – diciembre 2012, enero y febrero 2013.
13 Un buen recuento y análisis sobre este periodo y las diferentes acciones de negociación y legitimación de Pinochet en la nueva democracia chilena pueden encontrarse en: Brian Loveman & Elizabeth Lira, El espejismo de la reconciliación política: Chile 1990-2002, LOM ediciones, 2002.
14 Entrevistas con Manuel y Hernán, ambos integrantes de la comunidad de chilenos exiliados en Francia. Paris, Noviembre 2013 (Ellos han preferido mantener sus apellidos en el anonimato).
15 Un completo estudio sobre las memorias del exilio chileno de la dictadura pueden encontrarse en: Rebolledo, Loreto, Memorias del desarraigo. Testimonios de exilio y retorno de hombres y mujeres de Chile, Editorial Catalonia, Santiago, 2006. Ver de la misma autora: Rebolledo, Loreto, “Exilio y Memoria: De Culpas y Vergüenzas”. IV Congreso Chileno de Antropología. Colegio de Antropólogos de Chile A. G, Santiago de Chile, 2001.
16 Sobre los traumas del exilio chileno, recomendamos la lectura de: Peris Blanes, Jaume, “Trauma y denuncia en los testimonios del exilio chileno”, Anales de Literatura Hispanoamericana, 2009, vol. 38, p. 261-278.
17 Sobre la experiencia del exilio en primera persona, recomendamos el artículo del historiador chileno José del Pozo. Del Pozo, José, « Los chilenos en el exterior : ¿ De la emigración y el exilio a la diáspora ? El caso de Montréal », Revue européenne des migrations internationales [En ligne], vol. 20 – n°1 | 2004, URL : http://remi.revues.org/4968
18 Jedlicki, Fanny, « Les exilés chiliens et l’affaire Pinochet. Retour et transmission de la mémoire », Cahiers de l’Urmis [En ligne], 7 | juin 2001, párrafo 28.
19 Sitio Web de Radio Cooperativa (EFE), “El arresto de Pinochet en Londres, 15 años de un caso “catártico” para exiliados”, 15-10-2013. Disponible en: http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/augusto-pinochet/dd-hh/el-arresto-de-pinochet-en-londres-15-anos-de-un-caso-catartico-para-exiliados/2013-10-15/102002.html
20 Sobre las dificultades de los exiliados en su retorno a Chile, recomendamos el artículo de Loreto Rebolledo publicado en la revista cultural Rocinante de febrero de 2004. Ver: Rebolledo, Loreto, “Volver del exilio”, Revista Rocinante, nº64, febrero 2004.
21 Para una historia del exilio chileno en Francia (que cubre un periodo anterior del arresto de Pinochet en Londres), recomendamos el siguiente trabajo: Prognon, Nicolas, La diaspora chilienne en France, l’exil et le retour (1973-1994), Tesis de doctorado, Universidad de Toulouse II, Le Mirail-IPEALT, 2002.
22 Stern, Steve, Luchando por mentes y corazones, las batallas de la memoria en el Chile de Pinochet. Libro Dos de la trilogía La caja de la memoria del Chile de Pinochet, Ediciones UDP, Santiago de Chile, 2013.
23 En el caso de los exiliados chilenos en Francia, y especialmente de la mayor comunidad que vive en los alrededores de Paris, desde hace más de 30 años se celebra ininterrumpidamente la fiesta del 18 de septiembre en la localidad de Savigny le Temple, distante aproximadamente a una hora de Paris en la región periurbana sureste. Esta fiesta tradicional es organizada por la Federación de Asociaciones Chilenas en Francia (FEDACH) y actualmente por la UDACH. Imágenes de la versión 2013 de esta fiesta pueden verse en: https://www.youtube.com/watch?v=OKimZWDuF3E
24 Ver: Robertson, Robin, Jungian Archetypes: Jung, Gödel, and the History of Archetypes, Universe, 2009, 324 p.
25 Sobre los usos, alcances y conformación de la memoria colectiva en historia, ver: Lavabre, Marie-Claire,
“Maurice Halbwachs et la sociologie de la mémoire”, publicado en Raison Présente, 128, octubre de 1998, pp. 47-56. Disponible también en español en: http://www.historizarelpasadovivo.cl
26 Sobre el tema de la caricatura de Pinochet, se publicó recientemente: Gárate, Manuel, “El nacimiento de un monstruo. El Golpe de Estado en Chile y la imagen de Augusto Pinochet a través de las caricaturas de la prensa escrita francesa (1973-1990)”, Caravelle, n° 104, p. 87-114, Toulouse, 2015.
27 En relación a los seguidores acérrimos del general Pinochet en Chile, recomendamos el documental de Marcela Saïd Cares, “I Love Pinochet”, Pathé , France, 2001, 52 m. Este material nunca ha sido difundido por la TV abierta chilena, pero fue emitido por el canal norteamericano de cable History Channel el 11 de septiembre de 2007. Disponible actualmente en: https://vimeo.com/32608607
28 El general Augusto Pinochet dejó la comandancia en Jefe del Ejército el 10 de marzo de 1998, tras 25 años de mando ininterrumpido y después de haber sido nombrado por el propio Presidente Salvador Allende. Un extracto de la ceremonia de despedida está disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=0Rsvzn26t0E
29 Sobre la discusión jurídica de la inmunidad soberana de los Jefes de Estado, ver: Hasson, Adam Isaac, “Extraterritorial Jurisdiction and Sovereign Immunity on Trial: Noriega, Pinochet, and Milosevic. Trends in Political Accountability and Transnational Criminal Law”, Boston College International and Comparative Law Review, nº1 Volume 25, 2002.
30 Sobre la comparación del caso Pinochet con la situación de Milosevic y el caso Eichmann, recomendamos la siguiente tesis de master en derecho internacional: Markus, Tadjana, Breaking the Wall of Immunity: Questions raised by Eichmann, Filartiga, Pinochet and Milosevic Trials, Master thesis, Faculty of Law, University of Lund, Suecia, 2002, 71 p.
31 Debemos recordar que toda esta corriente multilateral de internacionalización de la justicia se dio en el contexto previo a los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. A partir de este momento la cuestión de la seguridad del Estado y de la guerra al terrorismos se impusieron en la agenda internacional, relegando a un segundo plano el tema de la justicia penal internacional, cuestión que, además, los diferentes gobiernos estadounidenses han rechazado en forma permanente.
32 Op.cit., Jedlicki, párrafo 39.
33 Ver: Rousso, Henry, Le Syndrome de Vichy de 1944 à nos jours, Éditions du Seuil, 1990.
34 Op.cit., Jedlicki, párrafo 45.
35 Ver: Prognon, Nicolas, « L’exil chilien en France du coup d’état à l’acceptation de l’exil : entre violences et migrations », Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM [En línea], 21 | 2011, Publicado el 08 juin 2011, consultado el 15 septembre 2014. URL : http://alhim.revues.org/3833
36 No hay que olvidar que para una buena parte de la opinión pública francesa (medios de prensa en general) el exilio latinoamericano de los años ’70, y el chileno en particular, es aún hoy considerado como ejemplar en términos de adaptación a la sociedad francesa, sobre todo respecto a otras comunidades de inmigrantes residentes en Francia.
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List of illustrations

Title Imagen – Detención de Pinochet en Londres
Caption Fuente – Fundación Salvador Allende
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Title Imagen 2 – Piquete de Londres
Caption Fuente: Amnistía Internacional España
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Title Imagen 3 – Fotografía de Chas Gerretsen (19-09-1973)
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Title Imagen 4 y 5 – Ilustraciones de Augusto Pinochet utilizadas durante las jornadas de movilización en Londres y Madrid (1998)
Caption Fuente : Amnistia International y DW
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Title Imagen 6 – Bill Andrews, Daily World, noviembre 1974
URL http://nuevomundo.revues.org/docannexe/image/69482/img-5.jpg
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Title Imagen 7 – Danziger, Los Angeles Times, 19-10-1998
Caption Texto: “La policía británica arresta al dictador Pinochet y se niega a revelar su paradero, lo que significa que el general Pinochet… de alguna manera… desapareció”.
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Title Imagen 8 – Garland, Daily Telegraph, 20-10-1998. La muerte apunta a Slobodan Milosevic, mientras sostiene un periódico donde se anuncia el arresto de Pinochet
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References

Electronic reference
Manuel Gárate, « “¡Lo agarraron!” Representaciones del arresto de Augusto Pinochet en Londres y el despertar del exilio chileno en Europa (1998-2000) », Nuevo Mundo Mundos Nuevos [Online], Current issues, Online since 07 July 2016, connection on 18 July 2017. URL : http://nuevomundo.revues.org/69482
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About the author

Manuel Gárate
Doctor en Historia EHESS, Paris. Académico del Departamento de Historia Universidad Alberto Hurtado, Chile.
mgarate@uahurtado.cl

By this author
Una historia de lo político en Chile contemporáneo: discursos, conceptos y memorias [Full text]
Published in Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates
Cristina Moyano Barahona, El MAPU durante la dictadura. Saberes y prácticas políticas para una microhistoria de la renovación socialista en Chile, Santiago, Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 2010, 572 p. [Full text]
Published in Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Book reviews and essays
Pauline Bilot, Allemandes au Chili, Rennes, Presses Universitaires de Rennes (PUR), 2010, 209 p. [Full text]
Published in Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Book reviews and essays
Guía del investigador americanista en la ciudad de Santiago de Chile [Full text]
Versión actualizada 2011
Published in Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Guidelines to the Americanist scholar
Avatar. La consolidación del juego de video y el fin del cine como factura [Full text]
De James Cameron, Estados Unidos, 2009, 162 min.
Published in Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Images in motion, 2010
“La Nana”, y la evolución de una sujeción atávica al empleo remunerado [Full text]
La Nana, de Sebastián Silva, Chile, 2009, 95 min.
Published in Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Images in motion, 2009
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Memoria en la Web.Ha muerto Juan Seoane, el detective que se quedó en La Moneda el 11 de Septiembre de 1973…

El libro que cuenta la historia del detective que acompañó a Allende en el bombardeo a La Moneda

Entrevista a Juan Seoane

por  3 febrero, 2014

El libro que cuenta la historia del detective que acompañó a Allende en el bombardeo a La Moneda
Me dijo Miranda (Alquimia Ediciones), primera novela del argentino Federico Galende, parece inspirada en Juan Seoane Miranda, el mítico jefe de la guardia presidencial de Investigaciones. Galende articula su texto al modo de un testimonio repetido por otro, haciendo que cada capítulo empiece con la misma sentencia: “Me dijo Miranda” o simplemente “me dijo”, como si en ella participaran dos narradores –como el escribano anónimo que refiere el testimonio de Pereira en Sostiene Pereira, de Tabucchi.

me dijo Miranda alta

La historia mundial es abundante en héroes desconocidos, sin calles que lleven sus nombres o conmemoraciones en fecha alguna. La historia chilena está lejos de ser una excepción. Con facilidad se han olvidado personajes que no cuadran con las viñetas patrióticas de un país que prefiere vehementes saltos al vacío que actos de consecuencia llevados al extremo.

Entre quienes protagonizan hechos como los últimos están los diecisiete detectives que acompañaron a Salvador Allende en La Moneda hasta su muerte, todos bajo el mando de Juan Seoane Miranda, quien desobedeció la orden del mandatario de desalojar el palacio de gobierno y decidió permanecer ahí para cumplir su palabra de –tratar de– protegerlo.

En Me dijo Miranda (Alquimia Ediciones, Santiago de Chile, 2013), primera novela de Federico Galende (Rosario, Argentina, 1965), un narrador anónimo retransmite la historia del detective Juan Miranda, personaje que trae a la memoria al detective Seoane. Galende articula su texto al modo de un testimonio repetido por otro, haciendo que cada capítulo empiece con la misma sentencia: “Me dijo Miranda” o simplemente “me dijo”, como si en ella participaran dos narradores –como el escribano anónimo que refiere el testimonio de Pereira en Sostiene Pereira, de Tabucchi.

Uno de estos narradores –el autor, digamos– hace la traducción simultánea desde el lenguaje testimonial del otro –Miranda– al lenguaje de la ficción. Nada en el libro indica que la novela esté inspirada en el caso de Seoane, aunque varias veces el narrador da a entender que Juan Miranda es un personaje real y tuvo ocasión de reunirse con él, entrevistarlo en distintas ocasiones y lugares, ver sus documentos, libros, objetos del pasado.

Así conocemos las anécdotas y testimonios de Miranda, quien comenzó su carrera en la Brigada de Homicidios, pero fue removido pronto de ahí, sin explicaciones, mientras investigaba el asesinato del general Schneider. Luego fue reclutado en la Policía Política, donde sufrió la pérdida de varios colegas. La desaparición de uno de ellos, jefe de la guardia presidencial, marcaría su destino: el avión que lo transportaba desde Lima hasta Santiago se extravió en algún lugar de la selva y Juan Miranda fue designado para tomar su lugar.

A consecuencia de esto estableció una relación de cercanía con Allende, a quien acompañó en su viaje a México, Estados Unidos, La Habana, Moscú, pasando por Marruecos, Ecuador y Perú. Las anécdotas de Miranda son varias: el recibimiento multitudinario que tuvo Allende en México, un intento de comer camarones en Ecuador ante la mirada fija de un garzón, un baño en la tina del rey Hassan II en Marruecos y una carta escrita a su esposa en papel real que la mujer todavía conserva enmarcada, por mencionar algunas.

A estos episodios se suman los sucesos que envuelven al narrador durante su trabajo de investigación y escritura: un encuentro casual con un ex GAP que conoció a Miranda, una chica que aparece y desaparece de la vida del escritor mientras pasa una temporada en Estados Unidos, y otros momentos en los que el narrador se despega de su máscara, volviendo aún más amena la lectura.

A veces dan ganas de conocer en detalle la historia paralela del narrador, apenas insinuada, para tener respuesta a preguntas como, qué lo motivó a contarnos la historia de Miranda, o por qué no volvió a verlo después de varias entrevistas. Pero el relato principal, la historia de Miranda, absorbe la atención tanto por la minuciosa escritura como por la frescura del punto de vista que el detective nos entrega, en su calidad de colaborador cercano de Allende, apolítico, que sólo a fuerza de contacto entendió la dimensión del personaje histórico que protegía.

Como resultado, se obtiene un texto que exuda dedicación, en el que Galende, su voz ajena, erige la historia de este detective y logra imprimirle un dinamismo magnético que arrastra con ligereza al lector a través de capítulos donde la ausencia de puntos aparte no da tregua. Sin florituras, con descripciones livianas pero plenas de detalles que enriquecen, el narrador da a conocer el mundo de este policía que nunca manifiesta su ideología política, lo que salva a la novela de volverse panfletaria.

Si bien la intensidad de los sucesos narrados amenaza con opacar sus formas narrativas, Galende asume ese desafío elaborando un estilo transparente, en el cual se insertan y divisan claramente los hechos. Cabe preguntarse por qué un autor argentino escribe la historia de un personaje perdido en los dobleces de la historia política chilena, pero quizás a eso se deba la referencia a Tabucchi, autor italiano que creó una gran novela sobre la dictadura en Portugal.

Como sea, es de esperar una mayor atención de los lectores sobre Me dijo Miranda, no solamente porque constituye un esfuerzo narrativo admirable, sino porque logra trascender del yo testimonial y entregar una visión de un hecho histórico que pertenece a cualquiera, más allá de todo nacionalismo.

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Mirando a Miranda

 

 

Archivo De Cultura Chilena Eucanter

 

UN VIEJO ROBLE HA MUERTO DE PIE, JUAN SEOANE

JOSÉ MIGUEL CARRERA·MARTES, 13 DE JUNIO DE 2017

Hoy es un día triste, falleció el ex detective Juanito Seoane, un hombre leal a la Constitución y las leyes, como quizás diría el presidente Salvador Allende.
El día del golpe de estado de 1973, con los servidores de los ricos chilenos vestidos de uniforme atacando La Moneda, según se cuenta en los relatos de sobrevivientes que la defendieron, Allende antes de morir lo liberó de su responsabilidad de protegerlo y le dijo que se podía retirar de La Moneda con sus hombres de la policía de investigaciones.
Él lo cuente en una entrevista al periodista Claudio Betsalel del Diario el Mundo “Cuando se fueron los agentes de la Guardia del palacio y cambiaron de bando, el presidente me llamó. Estaba en el salón Toesca, en una mesa grande, sentado sobre la mesa y con los pies colgando. Estaba solo. Me acerqué y me dijo que estaba liberado para retirarme junto con todos los funcionarios a mi cargo. Le contesté: -Yo voy a quedarme-. Entonces me dijo: -Estaba seguro de que usted se iba a quedar, porque los viejos robles mueren de pie-. No fue nada grandilocuente, sólo una cosa sentida”.
¿Por qué se quedó en La Moneda? Le preguntaron nuevamente: “Uno piensa en ese momento en muchas cosas. Que se ha estado cumpliendo una función, que hay una familia que ha creído en lo que uno decía… ¿Con qué cara me iba a presentar a todo el mundo si escapaba? Son decisiones sin vuelta, sin importar lo que vaya a suceder”.
Sus detectives, leales como él, al saber su decisión, no abandonaron tampoco a Allende, a diferencia de la guardia de carabineros, que si se retiró al otro bando.
Juan Seoane fue detenido y debió salir al exilio, a México. En ese país se enteró años después, que la Revolución Popular Sandinista había triunfado el 19 de julio de 1979, compañeros del GAP, ex escoltas de Allende, que participaron como combatientes internacionalistas en el Frente Sur de la guerrilla, lo invitaron a colaborar, y fue así como se transformó en el asesor primero de la naciente Policía Sandinista de Nicaragua y dedicó todos sus esfuerzos en esa tarea. Ejemplarmente como diría los dirigentes sandinistas.
Ahí lo conocimos muchos de nosotros, en los ajetreos de la revolución, fuimos sus amigos y compañeros, nos tomó cariño, casi nos veía como hijos, y por lo menos yo, como un padre.
Nos volvimos a encontrar en Chile después que terminara la dictadura de Pinochet y cuando podíamos lo visitábamos en su casa, siempre se preocupaba de nuestro futuro, incluso una vez lo entrevistamos junto a compañeros del colectivo G80.
El año 2009 publicó sus memorias en un libro que tituló “LOS VIEJOS ROBLES MUEREN DE PIE” en honor a Salvador Allende.
Fue un hombre bueno, leal, constitucionalista, un gran hombre.
Descansa en paz compañero Juanito Seoane.
Santiago, Chile, Junio 2017