Marcela Eva Santucho escribe la historia y la memoria de su padre

Entrevista a Marcela Eva Santucho. La hija de Mario Roberto Santucho presenta nuevo libro y asegura: “Estamos cada vez más cerca de encontrar el cuerpo de mi padre”.
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El suboficial retirado Víctor Ibañez fue uno de los principales testimonios que aseguró que el cuerpo de Mario Roberto Santucho, líder del ERP, había sido expuesto por los militares en el Museo de la Subversión Juan Carlos Leonetti -inaugurado en 1979- junto a las pertenencias de otros caídos; libros, panfletos, objetos y armas incautadas a los guerrilleros. El genocida Antonio Domingo Bussi, creador de dicho Museo y quien exhibió el cadáver de Santucho, armaba escenas que representaban la actividad guerrillera con maniquíes, vestidos según cada caso. En el caso de Santucho, no se trataba de un maniquí, sino, de su propio cuerpo embalsamado.

Marcela Eva (47 años) es la segunda hija de las tres que tuvo Santucho con Ana María Villarreal.( Ana, y Gabriela y Mario Antonio con Liliana Delfino, ambas compañeras asesinadas)

A 34 años del secuestro de su padre y a dos de su regreso del exilio, se encuentra presentando Santucho, organizador del contrapoder, su reciente libro en donde intenta retratar la militancia del PRT-ERP en el período que va desde 1972 a 1976. Marcela Eva habló con Miradas al Sur de la búsqueda del cuerpo de su padre Mario Roberto Santucho en el marco de una causa que se reabre: buscando el cadáver de Santucho, se realizó la primera excavación en El Campito, uno de los mayores centros clandestinos que existió en la Argentina durante el terrorismo de Estado -se estima que por ahí pasaron entre tres mil y cinco mil presos políticos de los cuales sólo sobrevivieron cien.

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“Estoy convencida que estamos cada vez más cerca de encontrar el cuerpo de mi padre. Ya pude bajar al sótano donde operaba el Museo de la Subversión. Me acompañó Pablo Llonto -abogado de la familia-. En el museo encontraron su diploma de contador público nacional y una foto de Santucho vivo y otra en donde estaba muerto”, cuenta la hija de Santucho.

–¿Cuándo es demolido el Museo de la Subversión?

Lo sacaron en el ’81 porque venía un grupo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de afuera a investigar los campos de concentración de la última dictadura militar argentina. Ellos venían a inspeccionar y ahí fue que barrieron con todo. No sé que hicieron después con los restos de mi padre, como dicen ellos, mi padre es un trofeo de guerra. Saben muy pocos quién lo guardó. No era algo que todos podían saber. Ahora están empezando a llamar a los colimbas frente a la falta de testimonios, quién sabe si alguno de esos colimbas no desfiló frente al cuerpo, actualmente ellos no pueden ser juzgados porque eran civiles.

 

–¿Quién se presume que fue la autoridad que saca el cuerpo de Santucho del lugar?

El testimonio más significativo es el del suboficial retirado Victor Ibañez. Él asegura que fue Martín Balza, en ese entonces Balza era el jefe del Estado Mayor y fue el encargado de demoler las instalaciones del Museo. Este Ibañez fue el que declaró que todos los días había un desfile militar que terminaba en la puerta del Museo, donde estaba el cuerpo de mi padre, los efectivos tenían que rendirle honores, se dice que algunos oficiales se cuadraban frente a él y le gritaban “¡Viva la patria!”.  http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/saydom/lasombra/lasombr5.htm

“Te voy a matar/derrota./
nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez./ vivo o muerto/ un rostro
amado./ hasta que mueras/
dolida como estás/
ya lo sé/ te voy a matar/
yo/ te voy a matar”
(Nota I, Juan Gelman).

Entre 1974 y 1975 Marcela Eva empezó a vivir en casas operativas. Tenía 11 años y jugaba con la hija de Gorriarán Merlo. Sus padres ya no estaban pero la cuidaban “los compañeros”. A su mamá Ana María Villarreal ya la habían matado en la Masacre de Trelew en el 1972. En ese entonces Marcela Eva tenía nueve años. Santucho estaba fuera del país pero antes de irse había manifestado el deseo de que sus hijos sean cuidados por los compañeros de militancia, y no por su madre, con quien tenía una buena relación pero indefectiblemente los iba a terminar criando de acuerdo a su formación “pequeña burguesa y cristiana”.

–¿Cómo te enterás de la muerte de tu mamá?

Me enteré por televisión. Mis familiares estaban un poco perdidos, no estaban al tanto de la fuga. Seguían las noticias y ahí se enteraban de todo, no podían preguntarle nada a nadie. Así fue como un día estaban mirando la tele y se enteraron. Como no se animaron a decirnos que habían matado a mi mamá, nos sentaron en frente del televisor. Los cables con los caídos se pasaban a cada rato. Ellos nos dijeron que iban a dar noticias de nuestros padres y ahí escuché el nombre de mi madre, estaban informando que se había muerto. A todo esto, Santucho se estaba por ir a Cuba, le dieron permiso para llamar y hablar con la madre primero y después con nosotros, los hijos. Estaba triste y nos dijo que iba a volver, que seamos fuertes. Recuerdo que le pregunté cuándo iba a volver y me dijo que pronto.

–¿En ningún momento le recriminaste algo a tus padres?

Durante la adolescencia, que es cuando uno está en rebelde, me hacía muchas preguntas, todo me dolía. Les recriminé que hayan muerto por un ideal colectivo, por un país y me hayan dejado a mí, sola, a mí y a mis hermanos, que éramos lo más importante desde mi punto de vista… Nosotros no habíamos podido aprovechar ni de la educación de ellos ni de su presencia. Yo decía: “¿Y ahora qué hago?” porque no me gustaba estar donde estaba. Cuando fuimos a Cuba, yo no le podía decir a nadie que me quería volver. Nos mandaron a una escuela en el campo. Estábamos ahí toda la semana, salíamos el sábado y entrábamos el domingo. No me gustaba pero nadie me podía sacar de ahí. Era huérfana.

–¿En esa época quién te ayudaba a reconstruir la historia?

Cierta noción de quien había sido nuestro padre, teníamos, los cubanos nos explicaban. Estuvimos politizadas desde muy chicas. En ese momento, por emociones, por ser adolescente, fui la única que recriminé, que dije: “¿yo qué hago? ¿quién me va a sacar de acá? Muy bien, hicieron lo que tenían que hacer por el país, pero…”. Eso me lo preguntaba todo el tiempo.

–¿Cuándo decidiste empezar a investigar?

A los veintipico me fui a Suiza a estudiar. Después de la democracia volví varias veces al país. Vine en el ’89 la primera vez y seguí viniendo cada tanto: veía que nadie se acordaba de nada. En la época de Menem me decían: “Nosotros también estamos yendo al primer mundo, tenemos el dólar 1 a 1, vamos a ser como Suiza”, y nadie se acordaba, pero para nada, de los 30 mil desaparecidos. Yo dije: “No, tengo que decir algo”. Escuchaba que la derecha tenía su voz, estaba la teoría de los dos demonios con Alfonsín, la derecha seguía diciendo “subversión” todos los años después de la dictadura y había muy pocas voces del otro lado. Tarde o temprano, como hija, tenía que escribir. Logré hacerlo en 2008 con el primer libro ( Mario Roberto Santucho, el revolucionario místico) cuando ya me venía a quedar acá. Por supuesto que ayudó el momento político del país, el actual gobierno democrático que tenemos. Ahora, en este libro (Santucho, organizador del contrapoder), me siento con la conciencia más tranquila, no sólo por mis padres, sino por todos los compañeros que conocí bien, por toda la sangre derramada en este país.

–¿Hay algo que te separe de otros militantes compañeros de tu padre?

Lo único que me puede chocar hoy en día de los militantes -algunos, no todos, por supuesto- es que algunos hablan de “derrota” y para mí no se trata de una derrota. Para mí no es una derrota enfrentarse a un poder más grande y pasar a la pelea. Para mí eso es una victoria. Hay gente que dice que no se puede reivindicar todo, pero sí se puede. Te estoy hablando de jóvenes de los ’70 que debatieron un proyecto común de sociedad, que sacrificaron sus bienes, que quedaron en la clandestinidad, y todo por una consigna social. Para mí hay que revindicar eso, no hay forma de decir que se equivocaron en nada. Algunos se asombran ante tanta reivindicación. 

Yo pienso que ya hemos pasado la etapa de las críticas, algunos sobrevivientes han hecho un congreso en Italia, han dicho que todo estaba mal, que las acciones contra Cámpora estaban mal a pesar de que duró sólo tres meses y que era un gobierno títere porque enseguida la derecha lo sacó. Algunos sobrevivientes se fueron al exterior y ya está, ya hicieron la crítica de esa etapa, pero estamos en 2010, yo no tengo por qué estar buscando los errores de estos compañeros. Estamos hablando de muertos que en aquel momento creyeron una cosa y murieron por eso. Si hoy en día una persona que en su momento aceptó todas las resoluciones y la lucha armada, viene a decir hoy que estuvo todo mal. ¿Por qué no lo dijo en ese momento? ¿O qué tenían que esperar? Que les digan “bueno, está bien, tomen un rato el poder porque nos da lástima, tienen razón, la explotación, los monopolios, la multinacionales…”. No, el poder no lo entregan así.

• Santucho, organizador del contrapoder
Autora: M. E. Santucho
Editorial: Venceremos

Miradas al Sur

 

 

http://memoriastierra.blogspot.com/2010/10/marcela-santucho-historia-de-una-mujer.html
Sinopsis

Este libro explica la controversial etapa de la historia argentina ; la década de los 70. El punto de vista es novedoso, porque la autora es hija de protagonistas de la lucha. Mediante escritos de la época el lector accederá a las acciones del PRT-ERP.

DAR A CONOCER A LAS NUEVAS GENERACIONES LOS IDEALES DE LA JUVENTUD DE LOS AÑOS 70 QUE MILITARON Y SACRIFICARON SUS VIDAS POR UN PROYECTO COMÚN Y UNA SOCIEDAD MAS JUSTA… ESTE LIBRO MUESTRA LA MILITANCIA DESDE ADENTRO, UNA VISIÓN QUE EL SISTEMA ESCONDIÓ DESDE LA DICTADURA Y GOLPE DE ESTADO DE 1976 Y CON EL APOYO DE LOS GOBIERNOS SIGUIENTES SOBRE TODO EL MENEMISMO…

 

 

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Este libro continua de 1972 a 1976, abarcando el periodo político más intenso que hayan vivido los argentinos, donde organizaciones de jóvenes revolucionarios protagonizaban la realidad social. ¿Cuáles eran sus valores? ¿Sus objetivos? ¿Cómo eran sus vidas en la clandestinidad? ¿Las relaciones entre ellos? y más interrogantes actuales encuentran respuesta
Descripción
El propósito de este libro es informar sobre los que lucharon, sus ideas, sus objetivos, su visión. Aun hoy existe poca documentación sobre como militaban, como se relacionaban entre ellos www.dunken.com.ar/web2/libreria_detalle.php?id=9918%20
Capítulo I: Contexto histórico y geográfico de las organizaciones revolucionarios al comienzo de la década del 70 en el Cono Sur
SITUACIÓN EN URUGUAY; MLN-TUPAMAROS
SITUACIÓN EN CHILE; EL GOBIERNO SOCIALISTACAPITULO II: PLAN DE FUGA DEL PENAL DE RAWSON-CHUBUT

– entrevista al responsable del grupo de logística

– entrevista en el aeropuerto a los 19 compañeros que no
logran tomar el avión hacia Chile………………………….…………………………………47

-causa nº 9803 caratulada “Paccagnini, Rubén Roberto y otros/
recurso de casación”………………..……………………………………………………………53

CAPITULO III LAS CÚPULAS DE LAS ORGAS QUE SE FUGARON DE LA
CÁRCEL DE RAWSON SALEN DEL PAÍS DURANTE DOS MESES:

10 DÍAS EN EL CHILE DE ALLENDE RELATADOS EN 1RA PERSONA…………………61

– ROBI, VACA NARVAJA SE ENTERAN DEL ASESINATO DE SUS MUJERES,
LOS DEMÁS DE SUS 16 COMPAÑEROS DE MILITANCIA……………………………….63

Entrevista de “Punto Final” a Santucho, Vaca Narvaja y a Osatinski en Chile……65

-Entrevista a Agustín Tosco, relatando los hechos vividos en el penal después de
la fuga y los siguientes 7 días que terminaron en la masacre de Trelew….………80

DESENMASCARANDO DISCURSOS DE DERECHA…………………………………………..87

Replica a Yofre sobre que adjudica dependencia del PRT hacia Cuba………………99

Los comienzos del pensamiento Santuchista; el Indigenismo………………..………100

CAPITULO IV : LOS 10 ASILADOS EN CUBA, VUELVEN A LA ARGENTINA A OCUPAR SUS PUESTOS EN SUS RESPECTIVAS ORGANIZACIONES

RECUERDOS DE ALEJANDRO FERREYRA……………………………………………114

2 militantes cuadros del PRT-ERP cuentan como ingresaron a la lucha;

-Relato de Pola Augier………………………………………………………………….127

-Relato de Humberto Tumini…………………………………………………………..131

CAPITULO V

A. Ferreyra sobre la fraccion que se separo del PRT…………………………141

ERP 22 de Agosto, la fracción que ajusticio al almirante
Hermes Quijada…………………………………………………………………………..143

-COPAMIENTO DEL COMANDO SANIDAD EN BS-AS;

RELATO DE E. ANGUITA………………………………………………………………..160

Congresos del PRT……………………………………………………………………….169

Insersion del PRT en las fabricas…………………………………………………….174

Capitulo VI ;ACCIONES DE RECUPERACIÓN DE ARMAS

FABRICA DE EXPLOSIVOS DE Villa María, Córdoba……………………………218
(DESGRAVACION DE ENTREVISTA)

Caso Larrabure……………………………………………………………………………230

Masacre de Capilla del Rosario-Catamarca………………………………………233

Azul – Bs.As, relatado por Gorrearan Merlo……………………………………..252

Capitulo VII 1975

La Compañía de monte………………….……………………………………………..261

Informe de la situación campesina por el Negrito Fernández..……………..267

La vida en la compañía de monte……………………………………………………286

La guerrilla rural por Ruben Batalles……………………………………………….291

Capitulo VIII EL DESENLACE

El Rodrigazo……………………………………………………………………………….321

Monte Chingolo…………………………………………………………………………..329

Desenmascarando otros discursos derechistas….…………………………….336

Capitulo IX; AÑO 1976

Carta de Robi al PC……………………………………………………..340

19 de julio de 1976 – Villa Martelli, prov. de Bs As;
Relato de Pola Augier………………………………………………..347

Relato de Gorriaran Merlo……………………………………………351

El gringo Menna………………………………………………………….355

Benito Urteaga……………………………………………………………359

Hugo Irurzun……………………………………………………………..361

Eduardo Merbilhaa…………………………………………………..362

Liliana Delfino…………………………………………………………362

Leonel Mac Donald…………………………………………………..363

Carlos German………………………………………………………..364

Juan Manuel Carrizo…………………………………………………366

Hugo Ducca……………………………………………………………371

Pepe Mangini………………………………………………………….373

Respuesta del Colo a Mattini………………………………………..378

Conclusion………………………………………………………………..385

Bibliografía………………………………………………………………..389

Agradecimientos……………………………………………………..392

VER  BIOGRAFÍA 

 OBRAS DE SANTUCHO EN  https://www.marxists.org/espanol/santucho/

Padre Aldunate. En la dictadura no bastaba rezar ni ser cura obrero. Myriam Carmen Pinto.

  • La noticia de que el padre José Aldunate , de 98 años, se encuentra internado en la unidad de cuidados intermedios del Hospital Clínico de la Universidad Católica luego de sufrir un accidente cerebrovacular, el que lo mantiene es estado de gravedad ha remecido dolorosamente al mundo de los DD HH. Su larga y ejemplar vida es narrada en esta crónica.

De acuerdo a su “apuesta por el cielo, pero bien puesta en la tierra, porque aquí se hace el cielo”, el padre, José Aldunate Lyon,  se volvió cura obrero para ser y vivir pobre entre los pobres, acompañar y socorrer a quien lo necesite.

Frente a un escenario de asesinatos,  torturas, miedos y hambre, durante la dictadura militar, arriesgando su propia vida, ayudó a muchos a trepar por los muros de las embajadas para lograr asilo, dirigió una revista clandestina y organizó el movimiento “Sebastian Acevedo” para denunciar que en Chile se torturaba a los presos políticos.

Hasta un poco antes que decidiera convertirse en cura obrero y luego activista defensor de los derechos humanos, el padre José Aldunate, navegaba por las profundas aguas de los mares que lo conducían directo a las altas esferas eclesiásticas, sus purpurados y príncipes obispos y cardenales. Podría haber sido uno de ellos. Tenía todos los ingredientes, cumplía los requisitos y exigencias, pero él, siempre buscando situarse por un buen camino, aspiraba un apostolado que le permitiera decir y hacer, llevar a la praxis su opción por los pobres y de cómo conseguir que la fe no sea alienante sino liberadora, cómo ser cristiano en un continente oprimido y de cómo ser una iglesia servidora de vida.

Procede de una familia vasca muy cristiana, conservadora, y del mundo de los empresas. Su madre, de una familia tradicional inglesa lo crió con institutrices traídas de Inglaterra y a la hora de ingresar al colegio, viajó a Londres para que accediera a lo que consideraba la mejor educación. Al terminar sus estudios regresó a Chile, y tras ordenarse  sacerdote jesuita viaja nuevamente a Europa, obteniendo en Italia y en Bélgica un doctorado en Teología Moral; la especialización que más tarde imparte como una cátedra en la Universidad Católica de Chile.

Vientos de cambios

Era por ahí, a mediados de los años 60, siguiendo las directrices del Concilio Vaticano II, en Chile las misas comienzan a celebrarse en español, se abría una parroquia universitaria, se potenciaba el movimiento obrero de Acción Católica, y los pastores se disponían a evangelizar no solo en las iglesias sino que metidos entre la gente. Reconociendo a la fe como una herramienta de promoción popular y liberación, las comunidades de base avanzan hacia la promoción popular y en el espacio político los vínculos Cristianismo y Socialismo, dan vida a dos nuevos partidos: Izquierda Cristiana (IC) y Movimiento de Acción Popular Unitario, (MAPU).

Diez años después, en 1973, el padre Aldunate se volvía cura obrero. Lo mismo, los padres Rafael Maroto, Mariano Puga, José Correa, y Santiago Fuster. Era su revolución, rompían no solo con sus historias de vida burguesas sino también con sus ejercicios ministeriales.

El padre Aldunate había trabajado junto al padre santo Alberto Hurtado, a quien a su muerte sucede en la dirección de la revista “Mensaje”. También había sido Provincial de la compañía jesuita, además de coordinador del Centro Bellarmino, y secretario del presidente de la Conferencia de Religiosos y Religiosas, Conferre; una asociación erigida por la Santa Sede y miembro de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR).

Esta que era su trayectoria la deja totalmente de lado para ir a vivir entre los pobres, como un pobre. Los curas obreros trabajaban en las faenas de la construcción por lo que no pedían dinero a sus congregaciones. Tampoco a sus superiores, y menos aún a sus fieles. En las poblaciones, nadie les creía lo que eran. Y es que vivían en modestas casas de madera, se preparaban ellos mismos las legumbres que cenaban tres veces a la semana y por las mañanas partían a primera hora a trabajar al igual que sus vecinos pobladores.

El padre Aldunate era ayudante de carpintero, aunque no dejó las clases que impartía en la universidad. El padre jesuita, Ignacio Vergara Tagle, (el maestro Ignacio),  también había cambiado su sotana por un overol, se había convertido en gasfiter y especialista en fierro forjado. Era también un cura obrero vinculado al grupo, pero funcionaba de manera más independiente.

No podemos callar lo que hemos visto y oído

11 de septiembre de 1973. A fuego y sangre derramada, el golpe y la instalación del régimen militar remece a todas las iglesias. Cinco sacerdotes mueren  asesinados y torturados, encarcelan alrededor de 50, expulsan del país a los sacerdotes y religiosas extranjeros, allanan  parroquias e incendian  capillas.

Lideradas por el cardenal, Raúl Silva Henríquez, asumen conjuntamente la defensa legal y social de los caídos y perseguidos, ya sean estos del mundo religioso, político o social. A nadie le preguntaban de dónde eran. Todos tenían aquí cabida.

En las poblaciones, los curas obreros les ayudaban a conseguir salvoconductos, y pasaportes para que partieran al exilio, y cuando había casos de mayor urgencia, organizaban operativos para que pudieran ingresar a las embajadas, saltando incluso las murallas si ello era necesario. También los escondían en las capillas y monasterios.

Así fue como sobre la marcha, se fue articulando un grupo desacerdotes y religiosas comprometidos por la defensa de los derechos humanos. Al poco andar, decidieron organizarse en el Equipo Misionero Obrero, EMO,  incorporando también a laicos.

En 1975, los padres, José Aldunate y Roberto Boltón, arriesgando su vida y exponiéndose a ser expulsados de la curia,  ayudaron a un grupo de 22 personas que habían sido requeridas por los militares a saltar las murallas de la Nunciatura Apostólica, donde solicitan refugio o protección para salir de país. Entraron con ellos a la sede diplomática y al día siguiente, los acompañaron hasta subir las escaleras del avión que los lleva a Buenos Aires, donde logran asilo en embajadas de países europeos. En ningún momento los dejaron solos.

La Vicaría de la Solidaridad brindaba atención y apoyo integral a las víctimas de la represión y sus familiares, abriendo una red social solidaria. El grupo EMO sin embargo fue mucho más allá de la postura oficial. Junto a los familiares de detenidos desaparecidos participaban en huelgas de hambre y ayunos, protestas callejeras, además de impartirles apoyos orientados a sostener una suerte de resistencia moral. Talleres de dolor, le llamaban.

También presidían actos solidarios y vías crucis populares, y entre tantos asesinatos, como pan de cada día, presidían eucaristías y responsos fúnebres, encabezando romerías y peregrinaciones a los cementerios.

Se habían convertido en la voz de los sin voz. Si temor alguno denunciaban la verdad silenciada y promovían una nueva manera de pensar a Dios. No era aquel castigador, ni sufriente sino que un Dios de la vida, un Dios amoroso y respetuoso del otro; un Dios de la vida que traía una buena nueva llena de luz y esperanzas. Nacía en Chile una nueva iglesia capaz de dar respuesta a una nueva realidad. Aquí participaba la base cristiana de la mano con la izquierda de base no creyente.  De manera conjunta organizan ollas comunes, comedores familiares, talleres laborales, comités de salud, bolsas de cesantes, comprando juntos… un sin fin de organizaciones populares que buscan soluciones a problemas concretos. La solidaridad se impone como una respuesta desde la propia realidad vivida.

Venciendo muros sagrados por la vida

Respondiendo a la necesidad de información verdadera, en 1975, el grupo EMO, funda la revista clandestina “No podemos callar”,  rebautizada, más adelante, “Policarpo”, el obispo del siglo II, perseguido y mártir, despedazado por fieras del circo romano.

El padre José Aldunate asume la dirección. La imprimían por las noches en los mimeógrafos de un convento, circulaba de mano en mano y la sacaban también de manera clandestina fuera de Chile. Daban a conocer estadísticas de la represión, casos, y reflexiones orientadas a fortalecer la resistencia cristiana y ética. En uno de sus primeros números informaron la muerte de dos de sus agentes pastorales: Catalina Gallardo y su marido, Juan Rolando Rodríguez, ambos torturados a morir, al igual que al padre y un hermano de ella. En 1978, al cementerio en cuatro cajones llegaba una familia completa. La prensa oficialista había informado se trataba de un enfrentamiento.

En 1995 poco antes de cerrarse, “Policarpo”, planteaba la urgencia de la justicia previa a una reconciliación nacional.

Siguiendo su tarea de denuncia, y tras constatar las prácticas de torturas en las comisarias donde se disponía de equipamiento especializado, en 1983, el grupo EMO, da vida al movimiento “Sebastián Acevedo”. Hasta ahora, ni los mismos torturados, y menos todavía, los torturadores hablaban de esto.En siete años de actividad realizan 180 protestas, venciendo al miedo,  a los gases que les arrojaban a la cara, y a los palos y golpes que intentaban disolverlos mientras la gente en la calle los aplaudía, incluso sumándose a ellos.

Cantando y rezando, todos tomados de la mano resistían, de acuerdo a los postulados de la no violencia activa. Si a uno de ellos lo llevaban preso, todos se subían al carro policial, y los que no alcanzaban o no los dejaban, partían a los recintos policiales, en donde, los cuarteles, los uniformados no sabían qué hacer con ellos al constatar que una buena parte eran curas y monjas de hábitos.

Sebastián Acevedo, fue un obrero del carbón que se inmoló frente a la catedral de Concepción. Estaba desesperado. No tenía ninguna información acerca del paradero de dos de sus hijos detenidos en una cárcel secreta.  A su muerte, horas después, la policía daba a conocer el lugar donde los tenía, liberándolos poco después.

Estatua viviente de aquellos años

Chile 2012. El padre José Aldunate,  ya no vive en mediaguas de madera, ni trabaja como obrero, ni participa en huelgas de hambre y ayunos, pero igualmente, a sus 95 años, sigue activo y vital. Reside en un convento jesuita, donde el teléfono no para de recibir llamados de amigos y personas que lo buscan. Quieren escuchar un sabio consejo, solicitarle prologar un libro, invitarlo a un acto de homenaje recordatorio o bien a una inauguración de algún memorial. También lo buscan los estudiantes tesistas de Historia o de registro de la memoria.

Hay quienes llegan desde el extranjero a verlo para agradecer su apoyo que les permitió salir al exilio, sus sabias palabras y alientos que les permitieron recuperar la confianza, las esperanzas y sobre todo vencer los miedos para seguir adelante con sus vidas. Muchos vienen con sus hijos; los hijos de una misma historia, los exiliados, a quienes brindó refugio, escondió en una casa de amigos o en un convento, consiguió pasajes, y en definitiva les salvó la vida.

A todos recibe y acoge con su espontánea sencillez y humildad. Es la misma actitud cuando lo aplauden en los actos, otorgan reconocimientos y premios que relevan su valiente accionar, su vida totalmente consagrada a los perseguidos, caídos, a los pobres entre los pobres.

Sus ojos ya no ven como antes, pero se las arregla para seguir escribiendo en una antigua máquina de teclas y carros donde pone una hoja en blanco. Estos escritos son después revisados y editados por quienes le ayudan en su entorno y están de manera permanente cerca de él. Ha escrito libros,  artículos de opinión y trabajos de análisis teológico que da a conocer la revista  “Reflexión y Liberación”, algunos medios de comunicación, e importantes publicaciones internacionales.

Aunque sus ojos ya no ven, su cuerpo conserva la misma energía. Y es que es un pedazo vivo de la historia, una estatua viviente de aquellos oscuros años, un testimonio vivo de vida, desde la vida y por la vida. Cuando joven, no quiso seguir el camino de los negocios trazado por su padre, quería hacer el bien al prójimo, andar libre y mantenerse lejos de los círculos económicos y de poder; caminar sin nada a cuestas, encontrando por fin su buen camino, según sus propias palabras: “una apuesta por el cielo, pero bien puesta en la tierra, porque aquí se hace el cielo”. Así es, así fue.

Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie). Historias humanas de humanos demasiados humanos.

Santiago, Chile – julio- agosto 2012.

Nota de la edición: Entre 1973 y 1985, los padres, José Aldunate y Mariano Puga, fundadores del movimiento, fueron detenidos en más de cinco ocasiones. En 1988, el padre Aldunate recibe el premio Nobel Alternativo de La Paz y en 2009, el padre Mariano Puga, que reside en Chiloé,el premio Héroe de la Paz. El padre Aldunate también es socio fundador de la Corporación Parque por La Paz Villa Grimaldi, que fuera un centro de secuestro, tortura y desaparición de prisioneros políticos durante los primeros años del régimen militar.

Fotografias: (1) retrato blanco y negro. Fernando La Voz; (2) foto color Marcelo Agost (Recuperación del centro de tortura Villa Grimaldi hoy Museo Parque por la Paz); fotos manifestaciones archivos institucionales de la Fundación Archivos de la Vicaría de la Solidaridad, organizaciones de promoción y defensa de derechos humanos y archivos Fortín Mapocho.