Una imagen, una historia. 11 de Septiembre 1973. Orlando Lagos.

  • 11 de septiembre de 2016 ·

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    Hector Gonzalez De Cunco

    …11 de septiembre de 1973.© Foto de don Luis Orlando Lagos

    Hoy, la traigo para contar, hasta donde sé, la historia que atribuye esta foto a dos autores diferentes.

    “A las diez de la mañana, los tanques comienzan a bombardear La Moneda. La foto muestra el último recorrido por La Moneda del presidente Allende, portando un casco y con un arma en mano, mira hacia arriba, señal inequívoca del paso de los aviones. Detrás va su médico Danilo Bartulin, apesadumbrado, mirando hacia el cielo: “Sabíamos que el presidente no se rendiría”. Detrás del presidente, en el rellano de la puerta semi abierta, vemos al carabinero José Muñoz y el final el rostro de uno de los GAP. El hecho que aparezca el carabinero significa que la fotografía fue tomada entre las diez y las diez y media de la mañana, pues a esa hora precisa, la guardia presidencial de carabineros abandona el Palacio. (Allende había leído el discurso final poco antes de las 10 AM) Los dos guardaespaldas que surgen en los costados de la fotografía, mirando también al cielo, eran Felipe y Mauricio, que se cuentan entre los detenidos-desaparecidos”.
    (Información tomada del libro “MULTITUDES EN SOMBRAS”, de Gonzalo Leiva Quijada, pag 35. Ed, Ocho Libros, primera edición, agosto 2008)

    detalle libro

    A continuación, “Triste historia de la foto de Luis Orlando Lagos”, reportaje de Camilo Taufic, publicado en el diario La Nación el domingo 4 de febrero del 2008.

    Fue un secreto tan bien guardado, que en todos los homenajes rendidos en estos días al fallecido Luis Orlando Lagos Vásquez (familiares, prensa, colegas y amigos), nadie recordó la hazaña realizada por este pequeño gigante de la fotografía chilena, que ha sido comparado con “clásicos mundiales”, como los reporteros gráficos que estuvieron en Iwo Jima, la caída de Berlín o la guerra de Irak.

    El Chico Lagos retrató -con una cámara Leica- desde adentro el drama que se desencadenaría en La Moneda a primeras horas del 11-S-73. Registró así para la historia el últimore corrido de Salvador Allende por las dependencias de palacio, rodeado de GAP y carabineros, hasta ese momento leales, cuando ya los aviones golpistas sobre volaban el centro de Santiago, eligiendo el trayecto posterior de sus bombas contra la sede del Gobierno.

    Después de cumplir su deber profesional, Orlando Lagos, fotógrafo oficial de La Moneda desde 1970-1,55 de estatura-, logró salir de allí junto con las hijas del PresidenteAllende, Beatriz e Isabel (la actual diputada), entre otros, en una breve tregua concedida por los militares, que avanzaban con tanques e infantería hacia todas las salidas.

    Llevaba oculto entre los pliegues más íntimos de su ropa el rollo con los negativos, -base de las imágenes que se harían célebres-, dejándolo a él en un anonimato que duró décadas, y que recién termina con esta crónica. Las fotos del Chico Lagos se publicaron tres semanas más tarde en Estados Unidos, y empezaron a dar vueltas, desde entonces, por el mundo, en miles y miles de copias sin atribución de autor. La mayoría de las veces como testimonio del último acto político deSalvador Allende, pero también como ejemplo de foto-reportaje en círculos profesionales y académicos.

    AUTOR DESCONOCIDO
    “The New YorkTimes”, considerado por muchos el principal diario del orbe, compró en Santiago, a comienzos de octubre de 1973, por 12 mil dólares -por aquel entonces, una cifra soñada-, un set de seis de las fotografías de Orlando Lagos, con el compromiso de no revelar su nombre hasta el día de su muerte. Pero cuando ésta ocurrió -la tarde del 7 de enero pasado, en el Hogar de Ancianos La Reina, del Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad-, los editores neoyorquinos ya se habían olvidado del compromiso, y ni siquiera registraron el deceso en sus columnas.

    Lo peor es que tal vez el Chico Lagos no llegó a recibir el dinero pagado por sus crudas instantáneas.La operación con el “NYT” pudo haberse hecho a través de un intermediario, del cual nunca más se supo. Lagos jamás estuvo disponible para negociar las miles de “exclusivas” que su posición le permitía tomar día a día.

    Fotógrafo personal de Allende durante sus cuatro campañas presidenciales, Orlando Lagos continuó a su lado en La Moneda entre 1970 y 1973, acompañándolo en todas las giras presidenciales, dentro y fuera de Chile. Cuando se realizó la venta al “New York Times”, estaba siendo seguido de cerca por los esbirros de Pinochet, que allanaron su casa tres veces después del golpe y destruyeron todos sus archivos y aparatos fotográficos, en busca de fotos”comprometedoras”.

    Con el tiempo, el dramático testimonio gráfico del chileno al interior de La Moneda pasó a ser patrimonio común de la prensa mundial y de la “resistencia”, por sobre el copyright del diario neoyorquino, violado incontables veces en libros, afiches, películas, manifestaciones, discos y periódicos (con copias de copias de copias) sin que se mencionara jamás el nombre del verdadero autor de las fotos.

    Tampoco lo hicieron los organizadores del Premio Internacional World Press, otorgado como “La Foto del Año 1973″ a la principal de Orlando Lagos, en que Allende y sus acompañantes (un gap, a la derecha; el médico Danilo Bartulin, al centro, y a su izquierda, el capitán de Carabineros José Muñoz) reflejan en sus rostros la inquietud por la amenaza del inminente bombardeo aéreo que se insinuaba en ese momento.

    APROVECHADOS
    Más allá de las maniobras comerciales, diversas versiones han pretendido atribuir las fotos de Orlando Lagos a otros autores, suponiendo incluso que el ignorado fotógrafo”no era un chileno”. O que las fotos correspondían en realidad a los aprestos defensivos en La Moneda ante el “tancazo” (julio del 73) y no al 11 de septiembre.

    El escritor residente en Canadá, Hermes H. Benítez, en su libro “Las muertes del Presidente Allende” (Ril Editores, Santiago 2006) asegura en la página 88 de su obra que las últimas fotos del Mandatario que encabezó la Unidad Popular, “fueron hechas” por un tal “Freddy Alborta”. Y ese nombre existe, curiosamente, y se trata además de un fotógrafo. Pero es el autor comprobado de las también célebres tomas del Che Guevara luego de ser asesinado en una escuelita de La Higuera, en Bolivia, en octubre de 1967.

    Frank Manitzas, corresponsal de la cadena norteamericana de televisión CBS en Santiago en1973-74, declaró en su momento que el autor de las fotos al interior de LaMoneda, en la mañana del 11-S, “era un tal ‘David’, de unos 40 años,canoso y que usaba un fino bigote”. Orlando Lagos ya era canoso en esa época, pero tenía 60 años y según me declaró su hija, Julia Ester, que lo cuidó hasta sus últimos días, “nunca usó bigotes; ni finos ni gruesos”.

    AL EXTERIOR
    El propósito del reportero gráfico era salir cuanto antes del país en aquellos días, y por eso habría negociado rápidamente las fotos, preocupado por su seguridad personal. Según Manitzas, “se embolsó la nada despreciable suma de 12 mildólares”. Pero Orlando Lagos nunca recibió ese dinero, declara Julia Ester; “por el contrario, permaneció en el país pasando grandes penurias económicas, hasta que pudo viajar a Venezuela, recién el año ’75, y con un pasaje que le tuvo que comprar un amigo, porque él no tenía un centavo”.

    En 1998, el recuerdo del fotógrafo “anónimo” resucitó en un reportaje de un diario santiaguino, que publicó con grandes letras: “¿Está vivo ‘David’? Periodistas franceses lo buscan en Chile para rendirle homenaje”. Pero Lagos no dio ninguna señal, ni siquiera en pleno Gobierno de la Concertación.

    Cuando efectivamente lo homenajeó el Colegio de Periodistas, doce años antes, en 1986, y en plena dictadura, utilizando la tribuna de la Sala América de la Biblioteca Nacional, colmada de periodistas, estudiantes de periodismo y corresponsales extranjeros, el Chico Lagos insinuó la verdad de una tonelada que llevaba encima desde 1973. Nadie -salvo sus más íntimos- reparó en el guiño que contenían sus palabras, cuando expresó textualmente: “Lo más emocionante en mi vida profesional fue el día 11 de septiembre de 1973, cuando estando en La Moneda, el PresidenteSalvador Allende me pidió que abandonara el Palacio de Gobierno, el que fue bombardeado cinco minutos más tarde”.

    No podía decir más entonces Orlando Lagos, que había tomado las fotos que harían historia sólo unas horas antes de la despedida de Allende. Ésta consistió en un firme apretón de manos. Tampoco hablaría en público al respecto con posterioridad. Pero su familia más cercana siempre supo que él era el único autor de aquellas fotos para el bronce. En el último período de su vida, el Chico Lagos cayó en las garras del mal de Alzheimer, agudizado desde fines de 2005, y ya nunca más habló de su hazaña.

    En esta crónica de LND se reconoce, por primera vez en forma explícita en el periodismo chileno e internacional, la paternidad de Luis Orlando Lagos Vásquez sobre las últimas fotos de Allende con vida, al interior de La Moneda, el 11 de septiembre de 1973. El autor de esta nota estaba al tanto de ello desde 1974, en el exilio, pero nunca antes pudo publicarlo, incluso cuando revelar el secreto ya no dañaría a nadie… salvo, quizás, a los que cobraron los 12 mil dólares a nombre del Chico Lagos. Pero eso tampoco se sabía públicamente hasta hoy, domingo 4 de febrero de 2007.

    LA HISTORIA SECRETA DEL CHICO LAGOS

    Fue un secreto tan bien guardado, que en todos los homenajes rendidos en estos días al fallecido Luis Orlando Lagos Vásquez (familiares, prensa, colegas y amigos), nadie ha explicitado lahazaña realizada por este pequeño gigante de la fotografía chilena, que ha sido comparado con « clásicos mundiales» , como los reporteros gráficos que estuvieron en Iwo Jima, la caída de Berlín o la guerra de Irak.
    Texto de Camilo Taufic (publicado en el diario La Nación el domingo 4 de febrero del 2008)

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    CAMILO TAUFIC KALAFATOVIC

    El Chico Lagos retrató -con una cámara Leica- desde adentro el drama que se desencadenaría en La Moneda a primeras horas del 11-S-73. Registró así para la historia el últimore corrido de Salvador Allende por las dependencias de palacio, rodeado de GAP y carabineros, hasta ese momento leales, cuando ya los aviones golpistas sobre volaban el centro de Santiago, eligiendo el trayecto posterior de sus bombas contra la sede del Gobierno.

    Después de cumplir su deber profesional, Orlando Lagos, fotógrafo oficial de La Moneda desde 1970-1,55 de estatura-, logró salir de allí junto con las hijas del PresidenteAllende, Beatriz e Isabel (la actual diputada), entre otros, en una breve tregua concedida por los militares, que avanzaban con tanques e infantería hacia todas las salidas.

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    LUIS ORLANDO LAGOS DIT « EL CHICO »  (LE PETIT) PHOTOGRAPHE DE LA PRÉSIDENCE

    Llevaba oculto entre los pliegues más íntimos de su ropa el rollo con los negativos, -base de las imágenes que se harían célebres-, dejándolo a él en un anonimato que duró décadas, y que recién termina con esta crónica. Las fotos del Chico Lagos se publicaron tres semanas más tarde en Estados Unidos, y empezaron a dar vueltas, desde entonces, por el mundo, en miles y miles de copias sin atribución de autor. La mayoría de las veces como testimonio del último acto político de Salvador Allende, pero también como ejemplo de foto-reportaje en círculos profesionales y académicos.

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    PHOTOGRAPHIES DU PRÉSIDENT ALLENDE, LORS DU « TANQUETAZO » DU 29 DE JUNIO DE 1973  ON N’A PAS PU ESTABLIR L’IDENTITÉ  DU SOUSOFICIER  DE L ‘ARMÉE QUI L’ACCOMPAGNE

    AUTOR DESCONOCIDO

    « The New YorkTimes » , considerado por muchos el principal diario del orbe, compró en Santiago, a comienzos de octubre de 1973, por 12 mil dólares -por aquel entonces, una cifra soñada-, un set de seis de las fotografías de Orlando Lagos, con el compromiso de no revelar su nombre hasta el día de su muerte. Pero cuando ésta ocurrió -la tarde del 7 de enero pasado, en el Hogar de Ancianos La Reina, del Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad-, los editores neoyorquinos ya se habían olvidado del compromiso, y ni siquiera registraron el deceso en sus columnas.

    Lo peor es que tal vez el Chico Lagos no llegó a recibir el dinero pagado por sus crudas instantáneas.La operación con el « NYT»  pudo haberse hecho a través de un intermediario, del cual nunca más se supo. Lagos jamás estuvo disponible para negociar las miles de « exclusivas»  que su posición le permitía tomar día a día.

    Fotógrafo personal de Allende durante sus cuatro campañas presidenciales, Orlando Lagos continuó a su lado en La Moneda entre 1970 y 1973, acompañándolo en todas las giras presidenciales, dentro y fuera de Chile. Cuando se realizó la venta al « New York Times» , estaba siendo seguido de cerca por los esbirros de Pinochet, que allanaron su casa tres veces después del golpe y destruyeron todos sus archivos y aparatos fotográficos, en busca de fotos» comprometedoras ».

    Con el tiempo, el dramático testimonio gráfico del chileno al interior de La Moneda pasó a ser patrimonio común de la prensa mundial y de la « resistencia» , por sobre el copyright del diario neoyorquino, violado incontables veces en libros, afiches, películas, manifestaciones, discos y periódicos (con copias de copias de copias) sin que se mencionara jamás el nombre del verdadero autor de las fotos.

    Tampoco lo hicieron los organizadores del Premio Internacional World Press, otorgado como « La Foto del Año 1973»  a la principal de Orlando Lagos, en que Allende y sus acompañantes (un gap, a la derecha; el médico Danilo Bartulin, al centro, y a su izquierda, el capitán de Carabineros José Muñoz) reflejan en sus rostros la inquietud por la amenaza del inminente bombardeo aéreo que se insinuaba en ese momento.

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    LE GÉNÉRAL  DIRECTEUR DE CARABINIERS DU CHILI  JOSÉ MARÍA SEPÚLVEDA GALINDO, LUIS FERNANDO RODRIGUEZ RIQUELME, MEMBRE DE LA GARDE PRÉSIDENTIELLE (GAP), LE PRÉSIDENT SALVADOR ALLENDEET LE DR.  DANILO BARTULIN  MÉDECIN PERSONNEL DU PRÉSIDENT.   PHOTO D’ORLANDO LAGOS

     

    APROVECHADOS

    Más allá de las maniobras comerciales, diversas versiones han pretendido atribuir las fotos de Orlando Lagos a otros autores, suponiendo incluso que el ignorado fotógrafo» no era un chileno» . O que las fotos correspondían en realidad a los aprestos defensivos en La Moneda ante el « tancazo»  (julio del 73) y no al 11 de septiembre.

    El escritor residente en Canadá, Hermes H. Benítez, en su libro « Las muertes del Presidente Allende»  (Ril Editores, Santiago 2006) asegura en la página 88 de su obra que las últimas fotos del Mandatario que encabezó la Unidad Popular, « fueron hechas»  por un tal « Freddy Alborta» . Y ese nombre existe, curiosamente, y se trata además de un fotógrafo. Pero es el autor comprobado de las también célebres tomas del Che Guevara luego de ser asesinado en una escuelita de La Higuera, en Bolivia, en octubre de 1967.

    Frank Manitzas, corresponsal de la cadena norteamericana de televisión CBS en Santiago en1973-74, declaró en su momento que el autor de las fotos al interior de LaMoneda, en la mañana del 11-S, « era un tal ‘David’, de unos 40 años,canoso y que usaba un fino bigote» . Orlando Lagos ya era canoso en esa época, pero tenía 60 años y según me declaró su hija, Julia Ester, que lo cuidó hasta sus últimos días, « nunca usó bigotes; ni finos ni gruesos».

    AL EXTERIOR

    El propósito del reportero gráfico era salir cuanto antes del país en aquellos días, y por eso habría negociado rápidamente las fotos, preocupado por su seguridad personal. Según Manitzas, « se embolsó la nada despreciable suma de 12 mil dólares» . Pero Orlando Lagos nunca recibió ese dinero, declara Julia Ester; « por el contrario, permaneció en el país pasando grandes penurias económicas, hasta que pudo viajar a Venezuela, recién el año ’75, y con un pasaje que le tuvo que comprar un amigo, porque él no tenía un centavo ».

    En 1998, el recuerdo del fotógrafo « anónimo»  resucitó en un reportaje de un diario santiaguino, que publicó con grandes letras: « ¿Está vivo ‘David’? Periodistas franceses lo buscan en Chile para rendirle homenaje» . Pero Lagos no dio ninguna señal, ni siquiera en pleno Gobierno de la Concertación.

    Cuando efectivamente lo homenajeó el Colegio de Periodistas, doce años antes, en 1986, y en plena dictadura, utilizando la tribuna de la Sala América de la Biblioteca Nacional, colmada de periodistas, estudiantes de periodismo y corresponsales extranjeros, el Chico Lagos insinuó la verdad de una tonelada que llevaba encima desde 1973. Nadie -salvo sus más íntimos- reparó en el guiño que contenían sus palabras, cuando expresó textualmente: « Lo más emocionante en mi vida profesional fue el día 11 de septiembre de 1973, cuando estando en La Moneda, el Presidente Salvador Allende me pidió que abandonara el Palacio de Gobierno, el que fue bombardeado cinco minutos más tarde» .

    No podía decir más entonces Orlando Lagos, que había tomado las fotos que harían historia sólo unas horas antes de la despedida de Allende. Ésta consistió en un firme apretón de manos. Tampoco hablaría en público al respecto con posterioridad. Pero su familia más cercana siempre supo que él era el único autor de aquellas fotos para el bronce. En el último período de su vida, el Chico Lagos cayó en las garras del mal de Alzheimer, agudizado desde fines de 2005, y ya nunca más habló de su hazaña.

    En esta crónica de LND se reconoce, por primera vez en forma explícita en el periodismo chileno e internacional, la paternidad de Luis Orlando Lagos Vásquez sobre las últimas fotos de Allende con vida, al interior de La Moneda, el 11 de septiembre de 1973. El autor de esta nota estaba al tanto de ello desde 1974, en el exilio, pero nunca antes pudo publicarlo, incluso cuando revelar el secreto ya no dañaría a nadie… salvo, quizás, a los que cobraron los 12 mil dólares a nombre del Chico Lagos. Pero eso tampoco se sabía públicamente hasta hoy, domingo 4 de febrero de 2007.

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    PHOTO D’ORLANDO LAGOS, PARU DANS THE NEW YORK TIMES EN 1973



    © Foto de don Luis Orlando Lagos, 40 años después… La publico para intentar contar la historia completa, tan poco conocida… A las diez de la mañana, los tanques comienzan a bombardear La Moneda. La foto muestra el ultimo recorrido por La Moneda del presidente Allende, portando un casco y con un arma en mano, mira hacia arriba, señal inequívoca del paso de los aviones. Detrás va su medico Danilo Bartulín, apesadumbrado, mirando hacia el cielo: “Sabíamos que el president no se rndiría”. Detrás del presidente, en el rellano de la puerta semiabierta, vemos al carabinero José muñoz y el final el rostro de uno de los GAP. El hecho que aparezca el carabinero significa que la fotografía fue tomada entre las diez y las diez y media de la mañana, pues a esa hora precisa, la guardia presidencial de carabineros abandona el Palacio. (Allende había leido el discurso final poco antes de las 10 AM) Los dos guardaespaldas que surgen en los costados de la fotografía, mirando también al cielo, eran Felipe y Mauricio, que se cuentan entre los detenidos-desaparecidos. Información tomada del libro “MULTITUDES EN SOMBRAS”, Gonzalo Leiva Quijada, pag 35. Ed, Ochlibros, primera edición, agosto 2008.

    Publié par Araucaria à 11:00

     
     
    Adriana Goñi Memoria Vigente
     

Chile desde Fuera. Álbum de noticias de un académico.

Mirada retrospectiva de la Dictadura

Publicado el 13 Mayo 2013

ESCRITO POR PEDRO BRAVO-ELIZONDO

Después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, mantuve en un álbum las noticias periodísticas referentes a Chile. La memoria a veces es traicionera. Estas son algunas relaciones.

En “El Universal” de México (Nov. 24, 1977): “Destierra Pinochet a 7 líderes sindicales por estar ‘Haciendo Política’”. El destierro al extremo norte del país afecta a los dirigentes del cobre Bernardino Pincheira, Ramón Arturo Latus, Manuel Orellana y César Pulgar. Héctor Cuevas de la Construcción, Carlos Frez portuario y Juan Sepúlveda, metalúrgico”. En Uno más Uno” México, (Agosto 5 de 1978 se anunciaba “Fin al paro de las viandas de mineros chilenos: Los 10.000 obreros de la mina de Chuquicamata, el centro cuprífero más grande del mundo, decidieron hoy poner fin a su protesta, que consistía en no tomar sus alimentos en los comedores de la empresa, en demanda de aumentos salariales. Los obreros despedidos fueron reintegrados a sus empleos. La protesta se inició el 31 de julio pasado”. En “The Wichita Eagle” (Octubre 6, 1977), nota titulada “Bombas remecen la capital chilena: cinco heridos. Una de las bombas, en la plaza frente a La Moneda. Otra en el subterráneo del edificio de Tesorería, opuesto a La Moneda y más tarde una en el basurero fuera del edificio de la Corte”.

En el “Arizona Republic” (Mayo 27, 1977) el título lee: “La policía chilena conectada con desaparecimientos”. Por vez primera, altos oficiales del gobierno, incluyendo representantes de la policía nacional han testificado en la Corte que la policía de seguridad nacional DINA es responsable de las misteriosas desapariciones de personas en Chile”. El gobierno chileno afirmó: “Es una fabricación y parte de la campaña dirigida por la Unión Soviética para desprestigiar al gobierno militar que expulsó al izquierdista Salvador Allende”. “The Wichita Eagle” (Enero 6, 1978) comentó: “En el referéndum nacional efectuado el miércoles Pinochet obtuvo el 75 % de los votos para determinar si los chilenos lo apoyan en rechazar los cargos de las Nacionales Unidas de violación de los derechos humanos. El referéndum fue amañado por el gobierno de Pinochet, según Estados Unidos, pues donde las normales actividades políticas son prohibidas y donde la libertad de prensa y reunión son claramente restringidas, los ciudadanos no tienen las garantías suficientes para expresar sus puntos de vistas”. La opinión del dictador fue optimista: “Después de esto, el problema de pensar en elecciones está terminado. Esto es historia. Ahora todos a trabajar”. Algo ocurría tras las bambalinas. United Press Internacional informaba el 25 de julio de 1978: “El régimen militar de Augusto Pinochet despidió el lunes, al comandante de la Fuerza Aérea Gustavo Leigh por pedir un urgente retorno a la democracia. La renuncia fue solicitada por los otros tres miembros de la junta. Lo reemplazó el general Fernando Mathei”.

Jack Anderson (1922-2005) destacado periodista, Premio Pulitzer 1972 por sus investigaciones y reportajes, escribió el artículo “Lady Pinochet lacks conscience” (La Dama Pinochet carece de consciencia), en “The Sunflower”, Wichita (Octubre 12, 1979). “En el viaje de Lucía Pinochet a Washington D.C. en 1979, con su hija y esposo, la secretaria personal y seis guardaespaldas, ocuparon casi un piso del lujoso hotel, por una semana. La cuenta ascendió a unos 5.000 dólares. La esposa del general y su hija se dedicaron a una compra desenfrenada. Ni el hotel o la embajada chilena comentaron su visita. Ella se alojó a menos de dos cuadras del lugar donde en septiembre 21 de 1976 agentes asesinos pagados por su esposo hicieron estallar la bomba que mató a Orlando Letelier y a la joven americana Ronni Moffitt. El año pasado la primera dama de Chile, voló a New York para satisfacer sus deseos de comprar pieles, joyas y elegantes vestidos”. Comenta Anderson que Lady Macbeth se sentía culpable y obsesionada por los crímenes de su esposo. Lucía Pinochet parece no tener tales problemas. En noviembre 30 de 1979 la New York Times Service, informaba: “El presidente Jimmy Carter decidió cortar las relaciones diplomáticas, militares y económicas con Chile en represalia por la negativa de Chile de extraditar a los tres policías secretos para enfrentar el juicio por el asesinato en Washington”.

La Associated Press de diciembre 12 de 1977, comentaba la política económica de la junta militar: “La política económica de puertas abiertas del gobierno militar, está revolucionando los hábitos de beber , según hombres de negocios, convirtiendo a los chilenos bebedores del nativo vino tinto y pisco, al whisky escocés importado. George Fava, representante de una destilería, dijo que en su reciente visita a Chile, el consumo de whisky escocés se disparó un 400 % en 1976 por sobre 1975 y aún sigue subiendo”. Jorge Edwards tituló unas crónicas “El Whisky de los Poetas” (Santiago, 1994): “Los poetas de mis comienzos literarios no bebían whisky. Bebían vinos de lija que dejaban manchas moradas en los labios”. Los Chicago Boys, seguidores de Milton Friedman, con seguridad tenían en sus casas, más de una botella de buen whisky escocés.

Pedro Bravo-Elizondo

Wichita State University

Pedro Bravo Elizondo

Profesor de Literatura

Nacido en el barrio de La Puntilla, y criado en una chata (pequeña embarcación que servía como casa), hizo una larga trayectoria para doctorarse y ejercer como profesor en varias universidades norteamericanas. Estudió en la escuela Centenario, en el Comercial y luego en el Colegio Inglés. Se doctoró en la universidad de Iowa.  En la Universidad de Wichita se acogió a retiro. La Universidad Arturo Prat, el año 2013, lo nombró profesor Honoris Causa. Sus libros son claves para entender la historia social y cultural de Tarapacá. Dice que su campo no es la historia, sino la literatura y el teatro obrero del Norte Grande.

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Marcela Eva Santucho escribe la historia y la memoria de su padre

Entrevista a Marcela Eva Santucho. La hija de Mario Roberto Santucho presenta nuevo libro y asegura: “Estamos cada vez más cerca de encontrar el cuerpo de mi padre”.
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El suboficial retirado Víctor Ibañez fue uno de los principales testimonios que aseguró que el cuerpo de Mario Roberto Santucho, líder del ERP, había sido expuesto por los militares en el Museo de la Subversión Juan Carlos Leonetti -inaugurado en 1979- junto a las pertenencias de otros caídos; libros, panfletos, objetos y armas incautadas a los guerrilleros. El genocida Antonio Domingo Bussi, creador de dicho Museo y quien exhibió el cadáver de Santucho, armaba escenas que representaban la actividad guerrillera con maniquíes, vestidos según cada caso. En el caso de Santucho, no se trataba de un maniquí, sino, de su propio cuerpo embalsamado.

Marcela Eva (47 años) es la segunda hija de las tres que tuvo Santucho con Ana María Villarreal.( Ana, y Gabriela y Mario Antonio con Liliana Delfino, ambas compañeras asesinadas)

A 34 años del secuestro de su padre y a dos de su regreso del exilio, se encuentra presentando Santucho, organizador del contrapoder, su reciente libro en donde intenta retratar la militancia del PRT-ERP en el período que va desde 1972 a 1976. Marcela Eva habló con Miradas al Sur de la búsqueda del cuerpo de su padre Mario Roberto Santucho en el marco de una causa que se reabre: buscando el cadáver de Santucho, se realizó la primera excavación en El Campito, uno de los mayores centros clandestinos que existió en la Argentina durante el terrorismo de Estado -se estima que por ahí pasaron entre tres mil y cinco mil presos políticos de los cuales sólo sobrevivieron cien.

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“Estoy convencida que estamos cada vez más cerca de encontrar el cuerpo de mi padre. Ya pude bajar al sótano donde operaba el Museo de la Subversión. Me acompañó Pablo Llonto -abogado de la familia-. En el museo encontraron su diploma de contador público nacional y una foto de Santucho vivo y otra en donde estaba muerto”, cuenta la hija de Santucho.

–¿Cuándo es demolido el Museo de la Subversión?

Lo sacaron en el ’81 porque venía un grupo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de afuera a investigar los campos de concentración de la última dictadura militar argentina. Ellos venían a inspeccionar y ahí fue que barrieron con todo. No sé que hicieron después con los restos de mi padre, como dicen ellos, mi padre es un trofeo de guerra. Saben muy pocos quién lo guardó. No era algo que todos podían saber. Ahora están empezando a llamar a los colimbas frente a la falta de testimonios, quién sabe si alguno de esos colimbas no desfiló frente al cuerpo, actualmente ellos no pueden ser juzgados porque eran civiles.

 

–¿Quién se presume que fue la autoridad que saca el cuerpo de Santucho del lugar?

El testimonio más significativo es el del suboficial retirado Victor Ibañez. Él asegura que fue Martín Balza, en ese entonces Balza era el jefe del Estado Mayor y fue el encargado de demoler las instalaciones del Museo. Este Ibañez fue el que declaró que todos los días había un desfile militar que terminaba en la puerta del Museo, donde estaba el cuerpo de mi padre, los efectivos tenían que rendirle honores, se dice que algunos oficiales se cuadraban frente a él y le gritaban “¡Viva la patria!”.  http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/saydom/lasombra/lasombr5.htm

“Te voy a matar/derrota./
nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez./ vivo o muerto/ un rostro
amado./ hasta que mueras/
dolida como estás/
ya lo sé/ te voy a matar/
yo/ te voy a matar”
(Nota I, Juan Gelman).

Entre 1974 y 1975 Marcela Eva empezó a vivir en casas operativas. Tenía 11 años y jugaba con la hija de Gorriarán Merlo. Sus padres ya no estaban pero la cuidaban “los compañeros”. A su mamá Ana María Villarreal ya la habían matado en la Masacre de Trelew en el 1972. En ese entonces Marcela Eva tenía nueve años. Santucho estaba fuera del país pero antes de irse había manifestado el deseo de que sus hijos sean cuidados por los compañeros de militancia, y no por su madre, con quien tenía una buena relación pero indefectiblemente los iba a terminar criando de acuerdo a su formación “pequeña burguesa y cristiana”.

–¿Cómo te enterás de la muerte de tu mamá?

Me enteré por televisión. Mis familiares estaban un poco perdidos, no estaban al tanto de la fuga. Seguían las noticias y ahí se enteraban de todo, no podían preguntarle nada a nadie. Así fue como un día estaban mirando la tele y se enteraron. Como no se animaron a decirnos que habían matado a mi mamá, nos sentaron en frente del televisor. Los cables con los caídos se pasaban a cada rato. Ellos nos dijeron que iban a dar noticias de nuestros padres y ahí escuché el nombre de mi madre, estaban informando que se había muerto. A todo esto, Santucho se estaba por ir a Cuba, le dieron permiso para llamar y hablar con la madre primero y después con nosotros, los hijos. Estaba triste y nos dijo que iba a volver, que seamos fuertes. Recuerdo que le pregunté cuándo iba a volver y me dijo que pronto.

–¿En ningún momento le recriminaste algo a tus padres?

Durante la adolescencia, que es cuando uno está en rebelde, me hacía muchas preguntas, todo me dolía. Les recriminé que hayan muerto por un ideal colectivo, por un país y me hayan dejado a mí, sola, a mí y a mis hermanos, que éramos lo más importante desde mi punto de vista… Nosotros no habíamos podido aprovechar ni de la educación de ellos ni de su presencia. Yo decía: “¿Y ahora qué hago?” porque no me gustaba estar donde estaba. Cuando fuimos a Cuba, yo no le podía decir a nadie que me quería volver. Nos mandaron a una escuela en el campo. Estábamos ahí toda la semana, salíamos el sábado y entrábamos el domingo. No me gustaba pero nadie me podía sacar de ahí. Era huérfana.

–¿En esa época quién te ayudaba a reconstruir la historia?

Cierta noción de quien había sido nuestro padre, teníamos, los cubanos nos explicaban. Estuvimos politizadas desde muy chicas. En ese momento, por emociones, por ser adolescente, fui la única que recriminé, que dije: “¿yo qué hago? ¿quién me va a sacar de acá? Muy bien, hicieron lo que tenían que hacer por el país, pero…”. Eso me lo preguntaba todo el tiempo.

–¿Cuándo decidiste empezar a investigar?

A los veintipico me fui a Suiza a estudiar. Después de la democracia volví varias veces al país. Vine en el ’89 la primera vez y seguí viniendo cada tanto: veía que nadie se acordaba de nada. En la época de Menem me decían: “Nosotros también estamos yendo al primer mundo, tenemos el dólar 1 a 1, vamos a ser como Suiza”, y nadie se acordaba, pero para nada, de los 30 mil desaparecidos. Yo dije: “No, tengo que decir algo”. Escuchaba que la derecha tenía su voz, estaba la teoría de los dos demonios con Alfonsín, la derecha seguía diciendo “subversión” todos los años después de la dictadura y había muy pocas voces del otro lado. Tarde o temprano, como hija, tenía que escribir. Logré hacerlo en 2008 con el primer libro ( Mario Roberto Santucho, el revolucionario místico) cuando ya me venía a quedar acá. Por supuesto que ayudó el momento político del país, el actual gobierno democrático que tenemos. Ahora, en este libro (Santucho, organizador del contrapoder), me siento con la conciencia más tranquila, no sólo por mis padres, sino por todos los compañeros que conocí bien, por toda la sangre derramada en este país.

–¿Hay algo que te separe de otros militantes compañeros de tu padre?

Lo único que me puede chocar hoy en día de los militantes -algunos, no todos, por supuesto- es que algunos hablan de “derrota” y para mí no se trata de una derrota. Para mí no es una derrota enfrentarse a un poder más grande y pasar a la pelea. Para mí eso es una victoria. Hay gente que dice que no se puede reivindicar todo, pero sí se puede. Te estoy hablando de jóvenes de los ’70 que debatieron un proyecto común de sociedad, que sacrificaron sus bienes, que quedaron en la clandestinidad, y todo por una consigna social. Para mí hay que revindicar eso, no hay forma de decir que se equivocaron en nada. Algunos se asombran ante tanta reivindicación. 

Yo pienso que ya hemos pasado la etapa de las críticas, algunos sobrevivientes han hecho un congreso en Italia, han dicho que todo estaba mal, que las acciones contra Cámpora estaban mal a pesar de que duró sólo tres meses y que era un gobierno títere porque enseguida la derecha lo sacó. Algunos sobrevivientes se fueron al exterior y ya está, ya hicieron la crítica de esa etapa, pero estamos en 2010, yo no tengo por qué estar buscando los errores de estos compañeros. Estamos hablando de muertos que en aquel momento creyeron una cosa y murieron por eso. Si hoy en día una persona que en su momento aceptó todas las resoluciones y la lucha armada, viene a decir hoy que estuvo todo mal. ¿Por qué no lo dijo en ese momento? ¿O qué tenían que esperar? Que les digan “bueno, está bien, tomen un rato el poder porque nos da lástima, tienen razón, la explotación, los monopolios, la multinacionales…”. No, el poder no lo entregan así.

• Santucho, organizador del contrapoder
Autora: M. E. Santucho
Editorial: Venceremos

Miradas al Sur

 

 

http://memoriastierra.blogspot.com/2010/10/marcela-santucho-historia-de-una-mujer.html
Sinopsis

Este libro explica la controversial etapa de la historia argentina ; la década de los 70. El punto de vista es novedoso, porque la autora es hija de protagonistas de la lucha. Mediante escritos de la época el lector accederá a las acciones del PRT-ERP.

DAR A CONOCER A LAS NUEVAS GENERACIONES LOS IDEALES DE LA JUVENTUD DE LOS AÑOS 70 QUE MILITARON Y SACRIFICARON SUS VIDAS POR UN PROYECTO COMÚN Y UNA SOCIEDAD MAS JUSTA… ESTE LIBRO MUESTRA LA MILITANCIA DESDE ADENTRO, UNA VISIÓN QUE EL SISTEMA ESCONDIÓ DESDE LA DICTADURA Y GOLPE DE ESTADO DE 1976 Y CON EL APOYO DE LOS GOBIERNOS SIGUIENTES SOBRE TODO EL MENEMISMO…

 

 

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Este libro continua de 1972 a 1976, abarcando el periodo político más intenso que hayan vivido los argentinos, donde organizaciones de jóvenes revolucionarios protagonizaban la realidad social. ¿Cuáles eran sus valores? ¿Sus objetivos? ¿Cómo eran sus vidas en la clandestinidad? ¿Las relaciones entre ellos? y más interrogantes actuales encuentran respuesta
Descripción
El propósito de este libro es informar sobre los que lucharon, sus ideas, sus objetivos, su visión. Aun hoy existe poca documentación sobre como militaban, como se relacionaban entre ellos www.dunken.com.ar/web2/libreria_detalle.php?id=9918%20
Capítulo I: Contexto histórico y geográfico de las organizaciones revolucionarios al comienzo de la década del 70 en el Cono Sur
SITUACIÓN EN URUGUAY; MLN-TUPAMAROS
SITUACIÓN EN CHILE; EL GOBIERNO SOCIALISTACAPITULO II: PLAN DE FUGA DEL PENAL DE RAWSON-CHUBUT

– entrevista al responsable del grupo de logística

– entrevista en el aeropuerto a los 19 compañeros que no
logran tomar el avión hacia Chile………………………….…………………………………47

-causa nº 9803 caratulada “Paccagnini, Rubén Roberto y otros/
recurso de casación”………………..……………………………………………………………53

CAPITULO III LAS CÚPULAS DE LAS ORGAS QUE SE FUGARON DE LA
CÁRCEL DE RAWSON SALEN DEL PAÍS DURANTE DOS MESES:

10 DÍAS EN EL CHILE DE ALLENDE RELATADOS EN 1RA PERSONA…………………61

– ROBI, VACA NARVAJA SE ENTERAN DEL ASESINATO DE SUS MUJERES,
LOS DEMÁS DE SUS 16 COMPAÑEROS DE MILITANCIA……………………………….63

Entrevista de “Punto Final” a Santucho, Vaca Narvaja y a Osatinski en Chile……65

-Entrevista a Agustín Tosco, relatando los hechos vividos en el penal después de
la fuga y los siguientes 7 días que terminaron en la masacre de Trelew….………80

DESENMASCARANDO DISCURSOS DE DERECHA…………………………………………..87

Replica a Yofre sobre que adjudica dependencia del PRT hacia Cuba………………99

Los comienzos del pensamiento Santuchista; el Indigenismo………………..………100

CAPITULO IV : LOS 10 ASILADOS EN CUBA, VUELVEN A LA ARGENTINA A OCUPAR SUS PUESTOS EN SUS RESPECTIVAS ORGANIZACIONES

RECUERDOS DE ALEJANDRO FERREYRA……………………………………………114

2 militantes cuadros del PRT-ERP cuentan como ingresaron a la lucha;

-Relato de Pola Augier………………………………………………………………….127

-Relato de Humberto Tumini…………………………………………………………..131

CAPITULO V

A. Ferreyra sobre la fraccion que se separo del PRT…………………………141

ERP 22 de Agosto, la fracción que ajusticio al almirante
Hermes Quijada…………………………………………………………………………..143

-COPAMIENTO DEL COMANDO SANIDAD EN BS-AS;

RELATO DE E. ANGUITA………………………………………………………………..160

Congresos del PRT……………………………………………………………………….169

Insersion del PRT en las fabricas…………………………………………………….174

Capitulo VI ;ACCIONES DE RECUPERACIÓN DE ARMAS

FABRICA DE EXPLOSIVOS DE Villa María, Córdoba……………………………218
(DESGRAVACION DE ENTREVISTA)

Caso Larrabure……………………………………………………………………………230

Masacre de Capilla del Rosario-Catamarca………………………………………233

Azul – Bs.As, relatado por Gorrearan Merlo……………………………………..252

Capitulo VII 1975

La Compañía de monte………………….……………………………………………..261

Informe de la situación campesina por el Negrito Fernández..……………..267

La vida en la compañía de monte……………………………………………………286

La guerrilla rural por Ruben Batalles……………………………………………….291

Capitulo VIII EL DESENLACE

El Rodrigazo……………………………………………………………………………….321

Monte Chingolo…………………………………………………………………………..329

Desenmascarando otros discursos derechistas….…………………………….336

Capitulo IX; AÑO 1976

Carta de Robi al PC……………………………………………………..340

19 de julio de 1976 – Villa Martelli, prov. de Bs As;
Relato de Pola Augier………………………………………………..347

Relato de Gorriaran Merlo……………………………………………351

El gringo Menna………………………………………………………….355

Benito Urteaga……………………………………………………………359

Hugo Irurzun……………………………………………………………..361

Eduardo Merbilhaa…………………………………………………..362

Liliana Delfino…………………………………………………………362

Leonel Mac Donald…………………………………………………..363

Carlos German………………………………………………………..364

Juan Manuel Carrizo…………………………………………………366

Hugo Ducca……………………………………………………………371

Pepe Mangini………………………………………………………….373

Respuesta del Colo a Mattini………………………………………..378

Conclusion………………………………………………………………..385

Bibliografía………………………………………………………………..389

Agradecimientos……………………………………………………..392

VER  BIOGRAFÍA 

 OBRAS DE SANTUCHO EN  https://www.marxists.org/espanol/santucho/

Fernando Velo desenterrado. El Chile de Allende

Desentierran las fotografías escondidas del Chile de Allende

Para no exponer a la cárcel, torturas y muerte a quienes aparecían en sus fotos y salvaguardarlas de la sangrienta represión, el periodista Fernando Velo, tras cubrir las primeras horas del golpe militar en las afueras del palacio presidencial,por la noche, el 11 de septiembre de 1973, sin decir nada a nadie, ni siquiera a su familia, escondió todos sus archivos fotográficos dentro de unos tambores de aceite, enterrándolos en unos hoyos que cavó con sus propias manos en el patio de su casa. Después de varios años, a punta de sudor y lágrimas, las rescata y las hace viajar a Estados Unidos, donde reside desde 1976.

Era una colección de alrededor de 23 mil negativos,mayoritariamente inéditos, que empieza a recuperar poco a poco, tras revelar el secreto de los tambores clandestinos a su hermano menor, pero desafortunadamente sus esfuerzos no prosperan según lo planificado. Los archivos que habían logrado sobrevivir, venciendo al paso de los años, la humedad y las lluvias no superan las barreras policiales que se suceden en los aeropuertos. En México, le requisan cerca de 20 mil negativos a una persona de su máxima confianza que se los llevaba a Los Angeles, Estados Unidos, donde llega en 1976 como  refugiado político, después de permanecer un año y medio exiliado en Perú. En vano hizo lo posible e imposible para encontrarlos. Nunca supo dónde fueron a parar.

Las fotos registraban los mil días del gobierno de la Unidad Popular, lo que sucedió en Chile entre 1970 y 1973, el pueblo movilizado a su sueño por un país sin explotadores, ni explotados; la temperatura psicológica de una utopía; un registro logradadesde el corazón mismo de la revolución puesta en marcha fruto de su trabajo como integrante del pool del equipo gráfico de la editorial Quimantú,  fotógrafo oficial de las brigadas muralistas, Ramona Parra, de la Organización Nacional del Servicio Voluntario (ONSEV) de la Secretaría Nacional de la Juventud y colaborador de la revista, “Claridad” de la Federación de Estudiantesde Chile, FECH.

Recuperando una decima parte, algunas universidades norteamericanas le han ofrecido comprar este valioso material. No obstante, él no ha querido embarcarse en ninguna propuesta porque considera que sus fotos constituyen un patrimonio que pertenece al pueblo chileno y a las nuevas generaciones para que puedan conocer la obra y vigencia del compañero presidente Salvador Allende, y  no se dejen llevar  por los discursos de los gestores e ideólogos del golpe militar, y sus propósitos de silenciar la verdad.

En la primera fila de la noticia

La mañana del 11 de septiembre de 1973, Fernando Velo, se levantó temprano, pero no fue como lo hacía de costumbre a la universidad, donde estudiaba Historia y Geografía y realizaba su tesis de grado en Periodismo, dos carrerassimultáneas ya que un año antes había dejado de cursar Derecho por falta de tiempo. Por entonces la educación era pública y gratuita.

A primera hora, escuchando la radioemisora Corporación en un equipo portátil que tenía bajo su almohada,  oyó decir que algo sucedía en La Moneda, y que Carabineros había establecido un cerco en torno a ella. Presintiendo, pues recuerda había una cierta clave que sería propalada al aire en caso de un levantamiento militar, se puso su terno y camisa blanca, que por lo general no solía vestir, prepara su credencial de periodista, sus dos cámaras; una vieja Nikon de visión directa y una Zenith rusa réflex, y se dirige al palacio presidencial.

Ese día, el tránsito estaba disminuido, pero logra subirse a una liebre,  encontrándose allí con un amigo, quién le informa el alzamiento de la Armada, la sublevación de un sector de la marinería, y que algunos barcos de la Operación Unitas, habían regresado a Valparaíso. Esta alerta no fueimpedimento para que siguiera hacia donde pensaba y creía tenía que estar.

Bajándose del vehículo, una cuadra antes de llegar, caminando, desde el paradero más cercano,Carabineros impedía el paso de los transeúntes hacia las calles aledañas al barrio cívico. A él lo dejan pasar, luego que constatan su maletín lleno de rollos fotográficos y sus dos cámaras de fotos. Eran las ocho de la mañana con apenas un par de minutos.

Al llegar a la Plaza de la Constitución, se suma de inmediato a los casi 20 periodistas, reporteros gráficos, entre ellos camarógrafos de canal 13,  Televisión Nacional, y un grupo de corresponsales extranjeros. Poco antes, el Presidente Allende, había salido a uno de los balcones a ver el ambiente exterior.Cerca de las nueve de la mañana,  fotografía la llegada de un microbús de Carabineros que se estaciona frente a la puerta del edificio de la Intendencia mientras sacan con las manos en alto a unas quince personas. A lo lejos, reconoce que era un equipo del GAP (Grupo de Amigos Personales) que había intentado llegar a La Moneda para reforzar a la guardia personal del presidente. A todos, los llevan presos.

La confusión de lo que acontecía era tan grandeque algunos periodistas decían maliciosamente que los detenían por intentar robar en las tiendas del comercio. Hasta este momento nadie dimensionaba la tragedia.

A continuación se produce una balacera, cuyos primeros disparos procedían de una ametralladora de uno de los tanques militares que abría fuego situado en la calle Morandé. Entonces, en medio del fuego cruzado, los equipos de prensa buscan resguardo, parapetándose entre los árboles y arbustos, donde permanecen hasta cerca de las diez de la mañana cuando carabineros en un intento de resguardarles su seguridad física los invita a guarecerse en el sótano de la plaza, donde funcionaba el Servicio de Investigaciones de Accidentes de Tránsito (SIAT).

Estando allí, uno de los camarógrafos filma a un tanque  que se detuvo frente a la entrada del SIAT para informar un incendio en uno de los pisos superiores del Hotel Carrera. Fue el detonante para que el oficial les impidiera seguir laborando, decomisándoles sus cámaras, grabadoras y filmadoras. Fernando dice, que a raíz de esto, le aconsejó no destruir el material gráfico porque “pasara lo que pasara, todo eso era parte de la historiade Chile”.

 También recuerda que antes de entrar a los sótanos de la plaza divisa en el perímetro a los tres tanques Sherman quedisparaban sus ametralladoras contra el palacio de Gobierno. Dice que eran unos armatostes de la Segunda Guerra Mundial que Estados Unidos había donado al ejército chileno como parte de la renovación de material bélico, y a los aviones Hawker Hunter, sobrevolando.

Más o menos, a las 10:45 horas, alrededor de cuarenta carabineros ingresan al subterráneo. Era el contingente de la guardia presidencial a cargo de la seguridad y defensa del palacio. Medía hora después, como a las 11:15, una vez que se sabía con certeza que el bombardeo aéreo se iniciaría al mediodía, un oficial les comunica a viva voz a los periodistas que pueden irse, aprovechando una tregua previa a los ataques por aire y tierra.

Al salir les devuelven los equipos, y escoltados por los uniformados armados con fusiles, SIC, los llevan  a las puertas del edificio delCongreso, donde los dejan libres, y a su propia suerte.

Ahora convencido de que había que marcharse porque ya nada más podía hacer, Fernando Velo, poco antes de despedirse de los corresponsales extranjeros, con quienes reporteó las primeras horas del golpe militar, entrega sus rollos fotográficos a un periodista de la revista mexicana “Siempre”, y a unos argentinos que trabajaban para la televisión sueca. Nunca conoció el destino de aquellas gráficas.

Pasado el mediodía, el palacio de La Moneda en llamas, con un sentimiento de total frustración por el desigual combate que tenía lugar, con su cámara en mano, camina solo, bordeando el Mapocho. Fotografía los murales que habían pintado las Brigadas Ramona Parra en los murallones del río, las paredes con rayados de la Unidad Popular; el arte gráfico que encontró al costado del lecho, y en las cercanías del Parque Forestal.

Este último registro se lo requisa un capitán delbatallón que había cercado la Plaza Italia. Indagando su bolso fotográfico encuentra que había guardado  varios cartuchos vacíos puntocincuenta que recogió como recuerdo en la calle Agustinas y Morandé, tras los disparos de los tanques militares. Tenía 24 años.

Cada momento, una historia

Fernando Velo llega al periodismo atraído por el mundo de las fotografías y las circunstancias fortuitas que le permitieron situarse propiamente en la primera fila de la noticia. En 1971, en la universidad, su profesor de fotografía, Domingo Ulloa, fotógrafo y docente que había sido asistente de Antonio Quintana, y en más de una ocasión trabajó junto a Sergio Larraín, lo expulsó de la sala de clases, argumentando que “un profesor no podía enseñar a otro profesor”. “O se va usted o me voy yo”, le dijo.

Puestas así las cosas, sin nada más que hacer, abandonó la sala  con sus ojos llenos de lágrimas, sellando la promesa de meterse de lleno al arte de la fotografía, sus técnicas de iluminación, encuadres, y procesos de revelados.

Había finalizado el primer curso con muy buenas notas y a modo de premio,  un profesor de ingles, que recuerda como el famoso “Pito” y otro de Historia, lo contactaron para que dictara clases gratuitas de fotografía en el Instituto Chileno Checoslovaco de Cultura. Pese a que sentía que aún  no contaba con las “credenciales propias” acepta el desafío porque le explicaron era un trabajo de índole político.

Constatando su tesón, Mario Planet, decano de la Facultad de Comunicación y Periodismo de la Universidad de Chile, lo envía a realizar su práctica profesional en la Editorial Quimantú,  (Sol de sabiduría, en lengua mapuche), recién nacionalizada por el presidente Allende, en el marco de sus lineamientos programáticos que consideraban a la cultura y la información como una herramienta de cambio social y concientización de sujetos sociales libres, críticos y autónomos.

Integrándose al equipo de doce reporteros gráficos que trabaja en Quimantú bajo la dirección del fotógrafo argentino, Juan Domingo Politi, Fernando  parte cubriendo noticias del quehacer deportivo y en el curso de pocas semanas lo integran a trabajar codo a codo en tareas informativas de índole política, cultural y de carácter comunitario. Al finalizar 1971, el profesor Ulloa le otorgó una nota cinco sin que él hubiese terminado el curso que  impartía.

Quimantú fue una editorial que edita en menos de dos años cerca de quince millones de libros y publicaciones especiales que vendían a muy bajo precio. Fernando conserva como tesoro su colección. Forman parte de su preciada biblioteca que sigue viva e intacta en Estados Unidos. Y es que también los escondió dentro de los tambores bajo tierra, salvándolos de la hoguera y la editorial clausurada.

Tras el golpe militar, se quedó en Chile.  Trabajaba como profesor de Historia y Geografía en el Liceo 18 de Niñas, en el Liceo Nocturno “Federico Hansen”, y en el Colegio Compañía de María. Entre octubre de 1973 y mediados de 1974, los militares lo apresaron en tres oportunidades. La primera vez fue delatado por una alumna y  después por un grupo de padres y apoderados que anónimamente lo acusaron de hacer proselitismo político y pronunciarse públicamente en contra de la Junta Militar.

Emprendiendo por la memoria histórica

Desde 1980 trabaja como editor en el diario Azteca News”, que se publica en California dirigido a la comunidad latinoamericana. Su gran sueño y proyecto personal es montar una muestra fotográfica a nivel masivo a lo largo de Chile. Mientras tanto, digitaliza sus archivos, y sumándose a los innumerables esfuerzos por recuperar la memoria colectiva, ha decidido sacarlas a la luz, y ponerlas paulatinamente a disposición de quienes quieran verlas en Youtube, en las redes sociales, e invitaciones que realiza de manera más selectiva.

Las fotografías de la Unidad Popular no mueren ni moriran. El escrutinio ya es público. Las fotografías que la noche del 11 de septiembre de 1973 fueron ocultas bajo tierra, a 40 años de la tragedia resignifican un testimonio viviente de una hazaña revolucionaria reconocida internacionalmente. En Chile, esperan con los brazos abiertos el arribo de esta colección, y con ella dos nuevos ojos observadores.

 Fotografías Fernando Velo en Los Angeles, Estados Unidos.

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Más información 11 Sept.1973

El otro 11 de Septiembre: Chile 1973

11.09.2011 · 

El 11 de septiembre de 1973 el general Pinochet y otros militares dieron un golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende, quien pronunció su último discurso desde el palacio presidencial bombardeado por la fuerza aérea chilena.

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Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

70 comentarios, de los cuales reproduzco aquellos donde se relatan experiencias personales durante el tiempo que muestra las fotografías.

  1. Alexander Sandoval

    Soy de Guatemala y por cuestiones del destino me acabo de encontrar con esta publicación. Me ha dejado un poco extraño, pues al ir leyendo y ver las fotos sentí que era chileno, que estaba viviendo el momento de represión…al ver las dos fotos, el antes y después de Fernando Velo, me dio tristeza, pero a la vez medio satisfacción que 40 años después pudo revelar parte de aquel material que rescata la memoria histórica en la que Chile ya no puede permitir un momento fascista (si se le podría llamar así a ese momento de represión) el que vivió….estoy seguro que Velo nunca dejó de estar en casa y que ahora regresa como el héroe que siempre fue….Gracias Myriam Pinto por atreverte a ser parte de la historia de tu país, porque nos proporcionas material a los que creemos en latinoamérica y más a los que hemos vivido casos como el Chileno. Es un material que no solo es parte de Chile sino que de Latinoamerica y del mundo entero.
    Felicitaciones por esta publicación.

  2. MARICRUZ FLORES MARTINES

    cuando me entere de esta noticia sentí una alegria y a la vez una nostalgia yo viví esos momentos con angustia en la lejanía monterrey nuevo león mexico recuerdo bien tengo 64 años y estudiaba la secundaria nocturna tenia 22 años estas fotos tan celosamente guardadas serán parte del patrimonio histórico de un suceso aberrante para la humanidad.

  3. La perdurable huella de una fotografía…nos transporta a la caja mágica de los recuerdos, y si nos transportamos al interior de ellos, mil y una imagen , llegan a mi mente, estudiaba la secundaria y ya vivíamos una historia de lucha, aun me duele su muerte..por eso Allende será para siempre y no pasara, por ser un convencido de que por la vía pacifica , se podía llegar al gobierno y desde ahí dar un vuelco total a las estructuras del estado en benéfico de los más necesitados. Recuerdo las consignas estudiantiles…”A los muertos no se lloran, se levanta la bandera”.

    • Elena Parra N

      Notable, la historia esta viva. Vera un familiar querido es emocionante

  4. Alberto

    Recuerdo esa epoca cuando los camioneros pararon mas de un mes para boicotear el gobierno de la unidad popular con la ayuda de los EEUU y el comercio acaparando los alimentos y demas insumos a la poblacion para crear un clima de desestabilizacion, mientras en la base naval de Thno mi familia podia adquirir alimentos casi sin ningun problema por el hecho de pertenecer a la Armada, en esa epoca tenia 11 años y recuerdo cuando el tren de la armada que inicialmente se utilizaba para el transporte de los trabajadores de asmar cambio su funcion despues del golpe de estado para transportar prisioneros politicos que eran ubicados en el gimnasio de la base naval para luego reubicarlos en la isla quiriquina o el fuerte borgoño. Y pensar que una histerica que ahora es candidata a presidente (Evelyn Matthey) tenia 20 AÑOS en esa epoca y no se daba cuenta de nada…..
    ¡¡Allende el unico presidente consecuente con sus principios y que dio la vida por tratar de hacer de Chile un pais mas justo y solidario!!

    • Cecilia Nunez

      También yo recuerdo a los camioneros vendidos que dejaron los rios blancos de la leche que botaban para boicotear el medio litro de leche; lo peor es que después, aprovechándose del pánico, algunos se fueron de Chile como “refugiados”; por Canadá vi a uno de esos.

  5. David

    No pueden dejar de entristecerme esta noticia del rescate de la memoria. Dolorosa derrota de la voluntad de un pueblo.
    Soy español y trascurridos 75 años de nuestra contienda civil que dio paso a 40 años de dictadura franquista, en mi tierra siguen diferenciados los dos bandos, conviviendo en una escucha ciega pero al menos democrática. Convirtiendo la recuperación de la memoria en una piedra política. No solo la histórica sino también la individual, esa que sale del corazón y que en la practica viene a solicitar la recuperación de cadaveres de las fosas comunes, declarar nulos muchos juicios que culpaban de actos de traición a Alcaldes, Concejales, Médicos,… que ejercían su trabajo con verdadera devoción e intentando transformar su realidad por las vías legales y recuperar la dignidad que fue robada a tantas familias tachadas de delincuentes por los que se apropiaron de las leyes a voluntad.
    Espero que los vencedores acepten democráticamente las decisiones de los pueblos en un futuro cuando las tornas vuelvan a cambiar o al menos que los pueblos sepan y puedan defenderse de las ideas impuestas por las armas.

  6. NO PUEDEN DEJAR DE ENTRISTECERME ESTAS FOTOS, RESCATE DE UNA HISTORIA NO CONTADA MASACRADA, VIOLADA,PISOTEADA, HASTA LO MAS PURO DE UN PUEBLO “LOS NIÑOS”
    YO, VIVÍ ESOS MOMENTOS! Y TODAVÍA FALTA MUCHO MÁS POR CONOCER Y HACER JUSTICIA DE VERDAD, POR BIEN DE NUESTRAS GENERACIONES

  7. Piero Quezada

    Me emociona que la fotografía sea parte de un registro y patrimonio histórico de un país… y que para algunos genere o reviva sentimientos y emociones (quiza no muy gratas, pero que te hacen sentir vivos)….. ahora mi critica…. por qué? señores lectores somos pocos autocríticos… por qué ? seguimos en el pasado peliando por algo que ya pasó (ojo no quiero decir que lo que sucedió no fué grave, ni que tampoco tengamos que olvidarlo) lo que quiero decir es que guardamos resentimientos horribles, responsabilizamos a muertos, mientras otros nos siguen ultrajando en el poder… por qué seguimos sembrando la semilla de la violencía.. por qué, y a veces me parece de mal gusto y falta de respeto para las víctimas, aveces utilizamos ese episodio histórico morbosamente como propaganda política…
    es momento, pienso yo, de dejarse de pendejadas y darse cuenta que mientras nos venden sintementalismo histórico .. sigue existiendo “gobierno opresor” y nos siguen cagando… sea quien sea que este en el poder… gracias xdxd

  8. Miguel Perez

    A alrededor de las fotografias de epoca se establece un debate interesante , posiblemente la discusion aborda las diferentes disciplinas de la sociendad…fui exiliado politico de argentina y en los ochentas me encontre y comparti junto a Chilenos gran parte de mi vida, con algunos de ellos nos dedicamos al periodismo investigativo y sobre la epoca de los setentas arribamos a conclusiones que son similares a algunas cosas que suceden hoy en dia…basicamente de los que sucede en Estados Unidos de donde proviene la moneda de referencia hacia la America Latina…se puede abordar los temas desde las ideas y los proyectos distintos, pero siempre uno se pregunta de donde saldra el dinero? pues bien hoy en dia la DEA de estados unidos da millones de dolares al combate contra las drogas…en aquellos años la CIA daba millones de dolares en el combate contra el comunismo…encontre hace algunos años una autobiografia del actual presidente Piñeira donde contaba la ineficiencia de la banca chilena en aquellos dias y de la falta de modernidad y que el junto a un pequeño grupo de muchachos inteligentes se fueron a Chicago a educarse en el modernismo financiero y a su vuelta a Chile lograron establecer un gran sistema finciero que le permitiera a la clase media ser participes del poder hacer…por eso cuando se habla de que la minoria socialista de los setentas se quedo con el gobierno, habria que destacar que la derecha era, minoritaria, atrasada en todo sentido,y que algunos “iluminados” como Piñeira trajeron el dasarrollo bancario a Chile y con llaves que abrian las puertas de los grandes creditos internacionales,que despues pagaria el pueblo chileno. Punto mas, coma menos nos paso a casi todos en America Latina, la diferencia con Chile es que si habia una diferencia de clases muy marcadas en Chile y que la clase media tomo partido por Pinochet y hasta el dia de hoy mantiene una identidad de derecha, no es que en Chile se acabo el Pinochetismo por la muerte del mismo, si no que en algun momento represento las aspiraciones de los sectores dominantes (oligarquias financieras y monopolicas) y elaboro un discurso de orden y progreso para las clases medias, que al final de cuentas fueron, son y seran los que mas han sufrido con la verdad que fue y es el proyecto Pinochetista…

  9. roberto

    despues de ver las fotos y leer tantos comentarios, creo que es tiempo no de olvidar, tampoco de perdonar (porque nadie pidio disculpas), pero si creo que debemos aprender a discutir sin descalificarnos, todos tenemos derecho y deber en opinar, podemos hacer juicios sobre el accionar de un lado u otro, pero debemos pensar que son opiniones respecto de realidades distintas, muchos la pasaron mal durante el tiempo de pinochet, pero tambien no es menos cierto que muchos la pasaron mal durante el tiemoo de allende, seamos mas educados al decir a otro que esta equivocado bajo nuestra realidad recordando que no es la misma para todos

  10. EMILIA ROBERT

    SOY UNA CIUDADANA CHILENA QUE VIVE HACE 40 AÑOS EN EL EXTERIOR, ERA MUY JOVENCITA CUANDO OCURRIO TODO ESE HORROR EN CHILE, HE VIAJADO EN VARIAS OPORTUNIDADES Y SIENTO (LAMENTABLEMENTE PARA MI),QUE SIGUE VIVO EL FANTASMA DE PINOCHET,JAMAS SE BORRARAN DE MI MENTE A ESOS ASESINOS CORRIENDO ENTRE LOS PASAJES DE LAS VIVIENDAS PERSIGUIENDO GENTE. Y VER TODAS ESTAS IMAGENES ME MA MUCHA TRISTEZA.

Alberto Gato Gamboa,periodista popular

Alberto Gamboa: La historia del gato que siempre cae de pie


16/02/1962

Sus seguidores llegaban a hacer fila para contarle sus complicaciones amorosas por su conocido ‘consultorio sentimental’, mientras, los militares lo apresaban cada vez que incendiaba la opinión pública con sus titulares en El Clarín.

Por: P.Bañados, M.Bustamante, J.Moreno

Candentes eran los ejemplares que cada mañana se repartían en los kioskos de todo Chile en los 70’. El Clarín, bajo la dirección de Alberto, “Gato” Gamboa era el responsable de grandes disgustos de la oposición en el período de la Unidad Popular. Según el mismo ex director, la irreverencia va consigo y el miedo no es parte de su vida. Como preso político por tres años y blanco constante de sospecha, aprendió a caer de pie. Como testigo de sus 1.115 días de tortura, escribió ‘Un viaje al Infierno’ donde recopiló testimonios de sus compañeros de encierro e intentó reflejar la humanidad que existió, tras el período de mayores violaciones a los derechos humanos vivido en Chile.

A lo largo de la historia periodística, el rol informativo que ha cumplido la prensa se ha visto ligado a la política,  tanto como en beneficio de gobiernos oficialistas como también, fieles representantes de la oposición pública. Esta última función, es generalmente entorpecida por medio de la censura que ejercen los grandes poderes del Estado, el Golpe llevado a cabo por las fuerzas armadas en el año 73’ eliminó hasta la más mínima prensa de oposición. Sin embargo, la astucia del periodista de trincheras fue pieza clave para restaurar la historia y ayudar al retorno de la democracia. Alberto Gamboa, fue uno de los periodistas destacados por su rol ejercido durante las tres fases que vivió el país producto de la toma del poder; el antes, durante y el después.

Gamboa, nació el 16 de febrero de 1926, profesor egresado del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile jamás ejerció su profesión, a pesar de tener un curriculum diverso por el índole de sus trabajos, el periodismo ha sido el fiel reflejo de su pasión lo que demostró dedicándose a este por más de seis décadas. Gato, su apodo también lleva bastante tiempo haciéndole compañía, esto gracias al ingenio de su compañero de la Escuela Primaria, José Victorino Lastarria. En un principio, el interés periodístico de Gamboa se dirige al ámbito del deporte, ahí se desempeñó como reportero del diario La Opinión a la edad de 17 años. Su esposa, María Estela Urzúa sostiene que lo que potenció a Alberto fue su formación en la calle bajo un gran tutor, Morales Álvarez, quien aprovechó todo el potencial de Gamboa.

Triunfo de Allende y el ascenso de El Clarín

Una vez que Allende llega al poder, el diario El Clarín, ya contaba con una gran circulación nacional y el periodismo popular vivía su auge con la dirección de Alberto Gamboa en el diario. El dueño, Darío Saint-Marie, vio en Gamboa la audacia en la escritura y el reporteo, por esto le pide que sea él quien se encargue de los temas policiales, amorosos y sociales que presentará Clarín en cada edición.

‘Firme junto al pueblo’, era el eslogan del diario. Gamboa se esforzó por obedecerlo al pie de la letra, participando de cada actividad social que se realizara en poblaciones; reuniones sindicales, centros de madres o cumpleaños de personajes populares donde pudiera conseguir una buena historia. Para él cualquier hecho noticioso por insignificante que fuese tenía aristas interesantes, esto se reflejaba en su narrativa, simple y cercana pero abundante en detalles expresados en un lenguaje coloquial que cualquier chileno pudiese comprender.

La insistente preocupación de El Clarín por la clase popular, tenía un tinte político por medio.  El diario, era muy cercano al gobierno de Salvador Allende y el mismo, poseía vínculos amistosos con Saint-Marie y Gamboa. “Allende siempre fue amigo nuestro, naturalmente había que marcar distancia públicamente. Casi todos los días, Salvador iba en la noche a revisar que material íbamos a publicar en la mañana, tipo siete de la tarde. Tengo que decir que él jamás pidió censurar ni editar nada”, recordó  Alberto.

El talento del ‘Gato’ para titular era una gran herramienta para captar audiencia, algunos de los titulares más recordados de su autoría son; La Chabelita es liviana de sangre: tiene buenos choclos”, en alusión a la visita de la Reina Isabel a Chile o “Ramírez habló a poto pelado”, debido a la fotografía del futbolista sin ropa interior. “La mezcla de espectáculos y política era una mezcla sagrada para el éxito, podías divertirte, informarte y tener opinión propia, algo que hoy  no existe en ningún medio”, enfatiza el periodista Federico Gana, cercano a Gamboa.

Término de El Clarín y la libertad de Gamboa

La edición de El Clarín del 11 de Septiembre del 73’, no alcanzó a llegar a los kioskos, la principal razón, la complicidad del diario que sostuvo con el Gobierno de la Unidad Popular. En la madrugada, los militares allanaron las oficinas ubicadas en calle dieciocho y junto con otro grupo de periodistas, el Gato Gamboa fue llevado al Estadio Nacional en calidad de preso político. “El título que teníamos para ese día era más o menos así: ‘Curas engañan a los feligreses haciendo creer que el Golpe es panacea’, y bueno, no estábamos lejos de la realidad”, señaló Gamboa.

La estadía del Gato en el Estadio Nacional duró alrededor de tres meses y luego fue llevado a Chacabuco, la central más grande de presos políticos en Chile. Estuvo allí tres años y fue liberado en marzo de 1976. Durante su estancia en Chacabuco, su capacidad de reportear, además de sociabilizar otra vez se hizo presente, esta vez con la creación del diario mural redactado por los presos de la central y editado por Gamboa.

La experiencia terminó relatada en el libro de su autoría, “Un viaje por el infierno” que recopila testimonios de él y sus compañeros en Chacabuco, donde rescata el lado humano  tanto de los presos como algunos militares que se cruzaron en su camino. En su libro, Gamboa relata  que a su salida del centro Chacabuco,  logró comprender que “esa pelea de la mente y el espíritu, tan agotadora, la había ganado yo. De nuevo estaba entero”.

De vuelta a la vida, de vuelta al periodismo

La reinserción en la vida periodística que tuvo Gamboa durante la dictadura, fue un camino complicado para el periodista. “El Gato tocó muchas puertas, que se le cerraron, pero también hubo otras donde recibieron con los brazos abiertos. Lo que sí, ya no optaba a cargos como director por su asumida y conocida oposición al régimen de Pinochet”, aseguró su esposa. Ante las sugerencias de autoexiliarse el confiesa en su libro “No quería perder el vínculo con los que peleaban acá adentro, me gustaba el merengue y la lucha, aunque fuera silenciosa y completamente ineficaz”.

Un cargo importante en el que se desempeñó pasados los años más intensos de persecución política, fue como director en “El Fortín Mapocho”, que recogió parte de lo que fue la línea editorial de El Clarín, convirtiéndose en otro periódico de oposición. Uno de los titulares más famosos de la autoría de Gamboa en el Fortín, recorrió el mundo y decía así: “Corrió solo y llegó Segundo”, titular que aludía al plebiscito del 88’ con la campaña del Sí y el No. Esta frase lo llevó a la nominación del premio Internacional de Periodismo, Príncipe de Asturia.

Últimas andanzas en el periodismo

Alberto Gamboa, se retira del periodismo en el año 2010 debido a conflictos internos en el diario La Nación, donde se desempeñó como asesor alrededor de cinco años.  Anterior a eso, también trabajó en el diario La Época y La Cuarta (siendo Gamboa uno de los fundadores de éste último), además de la revista Ercilla donde acudió a la llamada del periodista, Emilio Filippi. Sin embargo, ninguno de estos diarios recuerda con tanta pasión y entusiasmo como El Clarín y El Fortín Mapocho. ¿La razón?, “Yo ya no veo ningún diario como antes. El diario que nosotros hicimos (El Clarín), era popular porque íbamos a la casa de la gente, cosa que hoy es poco usual. Yo dejé ‘las patas’ en la calle, no como ahora que el ‘hueveo’ es por Internet”, admite el Gato.

A raíz de sus vivencias como periodista antes, durante y después de la dictadura, el escritor y periodista Francisco Mouat, le propone a Gamboa escribir un libro, el cual se publicó en el 2010 titulado Las Siete vidas del Gato Gamboa Destacando su resiliencia en términos de tortura y profesionalismo.

Gamboa ha sido nominado en variadas oportunidades al Premio Nacional de Periodismo, el cual no ha ganado y se rehúsa a seguir siendo postulado. Sin embargo, ha ganado el Premio a la Trayectoria Periodística, otorgado por el Colegio de Periodistas de Chile, Premio a periodistas destacados de Chile por la Intendencia de Valparaíso, el Premio Camilo Henríquez y el Premio Bicentenario de Periodismo de Chile.

Su vasta experiencia en el periodismo, dejó un legado de la narrativa dirigida a la clase popular y le dio importancia a quienes eran marginados  de la agenda noticiosa. Se permitió ahondar en temas antes no abordados de manera llamativa y que produjo un acercamiento por parte de las capas bajas a la lectura de prensa. En palabras de su amigo, Federico Gana, jugó con la psicología y fisionomía de la sociedad chilena, logrando reflejar una realidad social impresionante.

IMÁGENES

Malo entre los malos. Manuel Contreras

“Manuel Contreras. Por un camino de sombras”, perfil del libro “Los malos”

Por ~ Publicado el 12 junio 2015

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En la DINA —la policía política de Pinochet— no se movía una hoja sin que su jefe, Manuel Contreras, lo supiera. Ahí el Mamo estableció un “mecanismo de relojería” no sólo para seguir los pasos de los opositores a la dictadura, sino que también para prevenir posibles amenazas internas al poder absoluto de Pinochet. Este perfil es parte del libro Los malos (Ediciones UDP), editado por la argentina Leila Guerriero. Agradecemos la autorización de la editorial para publicar un extracto de ese artículo: un pasaje sobre la cercana relación de Contreras con una de sus secretarias, la Chany. » Lee “Anatomía de un malo”.

Manuel Contreras y Adriana Rivas, la "Chany". Foto: Memoria Viva

La foto es en colores y muestra al Mamo tomado del brazo por la Chany, una de sus secretarias de confianza, devenida en agente. Es una foto de mediados de los 70. Ambos miran a la cámara y sonríen dichosos, como dos buenos amigos. Ella, flaca y morena, lleva una falda escocesa en blanco y negro y una blusa de color crema con escote. Él viste un ambo celeste, del mismo color que la sombra de ojos de ella, y ambas cosas, el traje y la sombra de ojos, hacen juego con esa coqueta corbata de rombos azules y grises que luce el jefe de la DINA. Un jefe bonachón, sonriente y bien alimentado, que exhibe la complacencia de quien ha llegado a fin de mes con las tareas hechas.

La DINA no era lo que dicen que era —se queja Adriana Rivas González, la Chany, que está conectada a Skype desde su casa en Sydney.

En su memoria, la DINA era algo como lo que aparece en esa foto: una oficina pública como cualquier otra, con horarios, papeleos y ambiente de camaradería. La Chany se queja, todavía más en este día de marzo de 2014 cuando la televisión australiana acaba de exhibir un reportaje sobre su caso: una secretaria que tiene pedido de extradición de la justicia chilena por formar parte de la brigada que exterminó a una dirigencia completa del Partido Comunista de su país: la Brigada Lautaro, una de las más crueles de la DINA.

—¿Que cómo estoy? Cómo voy a estar, imagínate: en ese reportaje mostraron mi foto, mi casa, todo, todo de mí, que no tengo nada que ver con todo eso de que se me acusa.

Para la Chany todo comenzó a fines de 1973, cuando el Mamo, por orden de Pinochet, se trasladó a la Academia de Guerra, en Santiago, y empezó a diseñar lo que iba a ser la DINA, una policía política que, como cualquier policía, requería personal técnico y administrativo. De ahí que en esas fechas, un grupo de oficiales del ejército llegara al Instituto Manpower de Santiago para reclutar a cuatro o cinco estudiantes de secretariado. La Chany dice que eligieron a las mejores, seleccionadas mediante una entrevista personal y una prueba que rindieron en la Academia de Guerra. Días después, un ex agente me dirá en reserva que es cierto que se eligió a las mejores secretarias, pero también a las más jóvenes y agraciadas de toda una generación.

En ese pequeño grupo estaba Nélida Gutiérrez, la secretaria que el Mamo se reservó para sí una vez que la DINA fue fundada oficialmente en 1974. Nélida se distinguía de las otras. Era ocho o 10 años mayor, más dama que las otras, más señora, explica la Chany:—Tú sabes de lo que hablo: la Nélida era elegante y con clase, y con la clase se nace o no se nace, esa es la verdad… ¿Bonita, dices? Yo diría que sí: una mujer amable a la vista.

A diferencia de la Chany y las otras secretarias, Nélida Gutiérrez no hizo el curso de Inteligencia en Tejas Verdes, curso que estaba a cargo de Ingrid Olderock, la oficial de Carabineros especialista en entrenar perros para violar prisioneros. Nélida, ya se sabe, era de otra clase, y por esas fechas estaba casada y tenía dos hijas. Tampoco pasó por la Escuela Nacional de Inteligencia de Maipú, como sí lo hizo la Chany. El trato especial que el Mamo le dio a su secretaria personal se notó en esa oficina privada del segundo piso del cuartel general de la DINA, en la calle Belgrado, en el centro de la capital, que le reservó al lado de la suya. Todas las demás compartían oficina.

El mecanismo de relojería montado por el Mamo empezaba en su propia oficina, mediante un estricto control interno de su personal. Para saber lo que hacían y conversaban sus agentes de mayor confianza, procuró que unos vigilaran a otros.

La del Mamo, por cierto, era más amplia que cualquier otra. Al fondo, un escritorio con varios teléfonos —negro, verde, rojo— y un puño forjado en hierro que era el emblema de la DINA. Una licorera con licores importados, una caja fuerte, un gabinete para guardar papeles, dos sillones en torno a una mesa de centro y un gran mueble que contenía un televisor con conexión directa al edificio Diego Portales, que Pinochet usó como sede de gobierno en los primeros años de dictadura. Como en las películas de espías de esos años, el Mamo y Pinochet hablaban y se veían las caras en directo.

Lo que no estaba a la vista era un privado, dentro de su misma oficina, donde había un baño y un catre de campaña. Allí guardaba dos maletas con ropa limpia, para partir de viaje en el momento que fuera necesario. Una con ropa de invierno, otra de verano.

Todos los días, de mañana, el Mamo pasaba a buscar a Pinochet por su casa y se trasladaba con él hasta el edificio Diego Portales, donde desayunaban. Ese era el momento en que el jefe de la DINA desplegaba todo su encanto. El tema no eran sólo los opositores y grupos de izquierda, que pronto estuvieron bajo control. Tanto o más peligrosos eran los militares y altos funcionarios de gobierno que podían amenazar el poder absoluto de Pinochet. A ellos, más que a nadie, había que mantener a raya. Por eso, Contreras se ocupó de pinchar sus teléfonos y espiar sus movimientos. Y por eso, también, se ganó enemigos dentro de la misma dictadura. Había una carpeta para cada persona importante, y esas carpetas, que contenían secretos profesionales y de alcoba, eran su seguro de supervivencia: Manuel Contreras, dice el destituido capitán Carlos Vergara, era un maestro de la extorsión, un conspirador de libro.

El Mamo se hizo imprescindible. Un guardia personal de Pinochet y de sí mismo: cuidando las espaldas de su jefe, cuidaba sus propias espaldas. Si no descubría un plan para atentar contra el dictador o su familia, se lo inventaba. Y como Pinochet era un hombre desconfiado, receloso de su propia sombra, necesitaba a una persona como el Mamo que, además, se ganó la confianza y amistad de Lucía Hiriart, la esposa de Pinochet. “Un amigo de la casa”, lo definió Gonzalo Vial, ex ministro y biógrafo del dictador.

Según se lee en Doña Lucía, el libro de la periodista chilena Alejandra Matus sobre la esposa de Pinochet, el Mamo se hizo tan querido y necesario que en 1978, cuando a Pinochet no le quedó otra que mandarlo a retiro ante la presión de Estados Unidos por el atentado que la DINA había ejecutado en Washington dos años antes contra el ex canciller Orlando Letelier, Lucía Hiriart visitó al Mamo en su casa, en señal de desagravio, y luego, en señal de protesta contra su marido, no regresó a la suya en dos semanas. El general tuvo que pedir la mediación de un obispo para hacer entrar en razón a su esposa.

Lucía Hiriart era implacable con aquellos oficiales del ejército que engañaban a sus esposas, quizás no tanto por su fervoroso catolicismo sino porque ella misma era engañada. Tenía su propia red de informantes, de seguro proporcionada por el Mamo, y ningún adúltero de uniforme se salvaba de ser llamado a retiro o destituido de su cargo. Ninguno, a excepción del propio jefe de la DINA. Porque el mecanismo de relojería montado por el Mamo empezaba en su propia oficina, mediante un estricto control interno de su personal. Para saber lo que hacían y conversaban sus agentes de mayor confianza, procuró que unos vigilaran a otros. Y procuró hacerles saber a todos que, como alguna vez dijo Pinochet, en la DINA tampoco se movía una hoja sin que el jefe lo supiera. El respeto se cultivaba con dosis equitativas de miedo y recompensas. Según la Chany, el Mamo se preocupó de mantener un ambiente de camaradería y de asegurar las mejores condiciones para su personal. Aguinaldos, servicios de salud, cabañas de verano, premios. Era común que, después de algún operativo de relieve, los agentes fueran recompensados con un viaje de placer junto a sus esposas o amantes, daba igual, mientras no se enterara doña Lucía.

Un ex agente de la DINA me dirá que el Mamo era particularmente vanidoso del poder que ostentaba. Fue él mismo quien recibió en su oficina de calle Belgrado a las tres militantes de izquierda que, después de permanecer varios meses bajo custodia de la DINA, sometidas a torturas, fueron integradas de manera formal como agentes —con sueldo, credencial y beneficios—, bajo un estricto control. Marcia Merino, una de esas tres mujeres, contó a la justicia que, por alguna razón, en la DINA las prisioneras “eran propiedad” del agente que había practicado la detención. También contó de esa reunión realizada en mayo de 1975, en las oficinas del cuartel general de calle Belgrado, en la que el Mamo, recibiendo por separado a las tres, “hace una larga disertación sobre ex guerrilleros que pasan a colaborar con organismos de seguridad de otros países”. Las tres mujeres quedaron alojadas en un departamento de las torres San Borja, a pocas cuadras del cuartel general. Y a partir de ese momento, según el mismo testimonio, fue común que el Mamo y sus hombres se dejaran caer en ese departamento tras la jornada de trabajo. Llevaban “comida y mucho trago”, testificó Marcia Merino, apuntando un detalle: el jefe de la DINA hacía “insinuaciones amorosas” a las tres.

La Chany dice que no vio nada de eso. Admite que el hombre tenía su genio, que cada tanto lo escuchaba gritarle a algún agente. Pero a puertas cerradas, en confianza, dice que era una buena persona, capaz de ayudar a un ser humano en problemas, como lo hizo con ella cuando su padre tuvo un lío de dinero que lo llevó a la cárcel.

—Le voy a estar agradecida por siempre por eso —me dice Chany—. Yo no sabía qué hacer con el problema que tenía, estaba desesperada, don Manuel me vio llorando y me preguntó: Qué te pasa, Negra, ¿algún problema? Ven a mi oficina y cuéntame, y yo fui a su oficina y le conté lo que estaba pasando con mi papá. Él no me dejó terminar.Entiendo, entiendo, me dijo, quédate tranquila, yo te voy a ayudar, y ese mismo día me volvió a llamar a su oficina y me entregó un sobre con dinero. Yo no sabía qué decir. Imagínate. Al final le dije que no sabía cómo se lo iba a pagar y él me dijo: Anda tranquila, Negrita, ¿quién te está diciendo que me lo pagues?

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LOS MALOS

LEILA GUERRIERO

2015, 558 páginas.

ISBN: 978-956-314-318-8

Precio de referencia: $18.000

Este libro contiene 14 perfiles de ciudadanos de América Latina: policías siniestros, pandilleros feroces, narcos, torturadores, traficantes de carne humana, violadores seriales, soldados sin ley, caníbales, presos con más poder que el mismo Estado. Algunos de los mejores periodistas de Chile, Argentina, El  Salvador, México, Perú, Venezuela, Panamá y Colombia entrevistaron no sólo a esos hombres y mujeres sino a sus víctimas y a sus enemigos, a sus esposas y a sus padres, a sus hijos y a sus amigos de infancia, con el fin de entender esa forma terrible y compleja de la naturaleza humana: el mal.

Los malos, editado por la periodista argentina Leila Guerriero, reúne perfiles biográficos de: Manuel Contreras, “El Mamo”, por Juan Cristóbal Peña/ Miguel Ángel Tobar, por Óscar Martínez/ Santiago Meza López, “El Pozolero”, por Marcela Turati/ Ingrid Olderock, Por Alejandra Matus/ Norberto Atilio Bianco, Por Miguel Prenz/ Luis Antonio Córdoba, “Papo”, por Sol Lauría/ Félix Huachaca Tincopapor Ángel Páez/ Rubén Ale, “La Chancha”, por Josefina Licitra/ Bruna Silva, por Clara Becker/ Wilmer Brizuela Vera, por Alfredo Meza/ Mirta Graciela Antón, por Rodolfo Palacios/ Alejandro Manzano, “Chaqui Chan”, por Juan Miguel Álvarez/ Jorge Acosta, “El Tigre”, por Javier Sinay/ Julio Pérez Silva, por Rodrigo Fluxá.

El resultado es un mapa perturbador de la maldad en América Latina, un atlas de lo más oscuro de la condición humana, un libro que mira a estos hombres y mujeres en primerísimo plano, más allá de los estereotipos, intentando responder esta pregunta: ¿qué es un malo, de qué está hecho?

LEILA GUERRIERO (1967, Junín, Argentina), es periodista. Su trabajo se publica en diversos medios de América Latina y Europa. Publicó los libros Los suicidas del fin del mundo (2005, Tusquets); Frutos extraños (2009, Aguilar y Alfaguara); Plano americano (2013, Ediciones Universidad Diego Portales), Una historia sencilla (2013, Anagrama), Zona de obras (Círculo de Tiza, 2014). En 2010, su texto “El rastro en los huesos”, publicado en El País Semanal y Gatopardo, recibió el premio CEMEX-FNPI. En 2013 recibió el premio González-Ruano de Periodismo, que concede la fundación Mapfre. En 2011 editó el libro Los malditos (Ediciones UDP), diecisiete perfiles de escritores malditos latinoamericanos realizados por autores de todo el continente. Desde entonces, ha editado diversos proyectos para Ediciones UDP, como el libro Temas lentos, de Alan Pauls, Fuga de materiales, de Martín Kohan, y Un hombre flaco, de Daniel Titinger.

Padre Aldunate. En la dictadura no bastaba rezar ni ser cura obrero. Myriam Carmen Pinto.

  • La noticia de que el padre José Aldunate , de 98 años, se encuentra internado en la unidad de cuidados intermedios del Hospital Clínico de la Universidad Católica luego de sufrir un accidente cerebrovacular, el que lo mantiene es estado de gravedad ha remecido dolorosamente al mundo de los DD HH. Su larga y ejemplar vida es narrada en esta crónica.

De acuerdo a su “apuesta por el cielo, pero bien puesta en la tierra, porque aquí se hace el cielo”, el padre, José Aldunate Lyon,  se volvió cura obrero para ser y vivir pobre entre los pobres, acompañar y socorrer a quien lo necesite.

Frente a un escenario de asesinatos,  torturas, miedos y hambre, durante la dictadura militar, arriesgando su propia vida, ayudó a muchos a trepar por los muros de las embajadas para lograr asilo, dirigió una revista clandestina y organizó el movimiento “Sebastian Acevedo” para denunciar que en Chile se torturaba a los presos políticos.

Hasta un poco antes que decidiera convertirse en cura obrero y luego activista defensor de los derechos humanos, el padre José Aldunate, navegaba por las profundas aguas de los mares que lo conducían directo a las altas esferas eclesiásticas, sus purpurados y príncipes obispos y cardenales. Podría haber sido uno de ellos. Tenía todos los ingredientes, cumplía los requisitos y exigencias, pero él, siempre buscando situarse por un buen camino, aspiraba un apostolado que le permitiera decir y hacer, llevar a la praxis su opción por los pobres y de cómo conseguir que la fe no sea alienante sino liberadora, cómo ser cristiano en un continente oprimido y de cómo ser una iglesia servidora de vida.

Procede de una familia vasca muy cristiana, conservadora, y del mundo de los empresas. Su madre, de una familia tradicional inglesa lo crió con institutrices traídas de Inglaterra y a la hora de ingresar al colegio, viajó a Londres para que accediera a lo que consideraba la mejor educación. Al terminar sus estudios regresó a Chile, y tras ordenarse  sacerdote jesuita viaja nuevamente a Europa, obteniendo en Italia y en Bélgica un doctorado en Teología Moral; la especialización que más tarde imparte como una cátedra en la Universidad Católica de Chile.

Vientos de cambios

Era por ahí, a mediados de los años 60, siguiendo las directrices del Concilio Vaticano II, en Chile las misas comienzan a celebrarse en español, se abría una parroquia universitaria, se potenciaba el movimiento obrero de Acción Católica, y los pastores se disponían a evangelizar no solo en las iglesias sino que metidos entre la gente. Reconociendo a la fe como una herramienta de promoción popular y liberación, las comunidades de base avanzan hacia la promoción popular y en el espacio político los vínculos Cristianismo y Socialismo, dan vida a dos nuevos partidos: Izquierda Cristiana (IC) y Movimiento de Acción Popular Unitario, (MAPU).

Diez años después, en 1973, el padre Aldunate se volvía cura obrero. Lo mismo, los padres Rafael Maroto, Mariano Puga, José Correa, y Santiago Fuster. Era su revolución, rompían no solo con sus historias de vida burguesas sino también con sus ejercicios ministeriales.

El padre Aldunate había trabajado junto al padre santo Alberto Hurtado, a quien a su muerte sucede en la dirección de la revista “Mensaje”. También había sido Provincial de la compañía jesuita, además de coordinador del Centro Bellarmino, y secretario del presidente de la Conferencia de Religiosos y Religiosas, Conferre; una asociación erigida por la Santa Sede y miembro de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR).

Esta que era su trayectoria la deja totalmente de lado para ir a vivir entre los pobres, como un pobre. Los curas obreros trabajaban en las faenas de la construcción por lo que no pedían dinero a sus congregaciones. Tampoco a sus superiores, y menos aún a sus fieles. En las poblaciones, nadie les creía lo que eran. Y es que vivían en modestas casas de madera, se preparaban ellos mismos las legumbres que cenaban tres veces a la semana y por las mañanas partían a primera hora a trabajar al igual que sus vecinos pobladores.

El padre Aldunate era ayudante de carpintero, aunque no dejó las clases que impartía en la universidad. El padre jesuita, Ignacio Vergara Tagle, (el maestro Ignacio),  también había cambiado su sotana por un overol, se había convertido en gasfiter y especialista en fierro forjado. Era también un cura obrero vinculado al grupo, pero funcionaba de manera más independiente.

No podemos callar lo que hemos visto y oído

11 de septiembre de 1973. A fuego y sangre derramada, el golpe y la instalación del régimen militar remece a todas las iglesias. Cinco sacerdotes mueren  asesinados y torturados, encarcelan alrededor de 50, expulsan del país a los sacerdotes y religiosas extranjeros, allanan  parroquias e incendian  capillas.

Lideradas por el cardenal, Raúl Silva Henríquez, asumen conjuntamente la defensa legal y social de los caídos y perseguidos, ya sean estos del mundo religioso, político o social. A nadie le preguntaban de dónde eran. Todos tenían aquí cabida.

En las poblaciones, los curas obreros les ayudaban a conseguir salvoconductos, y pasaportes para que partieran al exilio, y cuando había casos de mayor urgencia, organizaban operativos para que pudieran ingresar a las embajadas, saltando incluso las murallas si ello era necesario. También los escondían en las capillas y monasterios.

Así fue como sobre la marcha, se fue articulando un grupo desacerdotes y religiosas comprometidos por la defensa de los derechos humanos. Al poco andar, decidieron organizarse en el Equipo Misionero Obrero, EMO,  incorporando también a laicos.

En 1975, los padres, José Aldunate y Roberto Boltón, arriesgando su vida y exponiéndose a ser expulsados de la curia,  ayudaron a un grupo de 22 personas que habían sido requeridas por los militares a saltar las murallas de la Nunciatura Apostólica, donde solicitan refugio o protección para salir de país. Entraron con ellos a la sede diplomática y al día siguiente, los acompañaron hasta subir las escaleras del avión que los lleva a Buenos Aires, donde logran asilo en embajadas de países europeos. En ningún momento los dejaron solos.

La Vicaría de la Solidaridad brindaba atención y apoyo integral a las víctimas de la represión y sus familiares, abriendo una red social solidaria. El grupo EMO sin embargo fue mucho más allá de la postura oficial. Junto a los familiares de detenidos desaparecidos participaban en huelgas de hambre y ayunos, protestas callejeras, además de impartirles apoyos orientados a sostener una suerte de resistencia moral. Talleres de dolor, le llamaban.

También presidían actos solidarios y vías crucis populares, y entre tantos asesinatos, como pan de cada día, presidían eucaristías y responsos fúnebres, encabezando romerías y peregrinaciones a los cementerios.

Se habían convertido en la voz de los sin voz. Si temor alguno denunciaban la verdad silenciada y promovían una nueva manera de pensar a Dios. No era aquel castigador, ni sufriente sino que un Dios de la vida, un Dios amoroso y respetuoso del otro; un Dios de la vida que traía una buena nueva llena de luz y esperanzas. Nacía en Chile una nueva iglesia capaz de dar respuesta a una nueva realidad. Aquí participaba la base cristiana de la mano con la izquierda de base no creyente.  De manera conjunta organizan ollas comunes, comedores familiares, talleres laborales, comités de salud, bolsas de cesantes, comprando juntos… un sin fin de organizaciones populares que buscan soluciones a problemas concretos. La solidaridad se impone como una respuesta desde la propia realidad vivida.

Venciendo muros sagrados por la vida

Respondiendo a la necesidad de información verdadera, en 1975, el grupo EMO, funda la revista clandestina “No podemos callar”,  rebautizada, más adelante, “Policarpo”, el obispo del siglo II, perseguido y mártir, despedazado por fieras del circo romano.

El padre José Aldunate asume la dirección. La imprimían por las noches en los mimeógrafos de un convento, circulaba de mano en mano y la sacaban también de manera clandestina fuera de Chile. Daban a conocer estadísticas de la represión, casos, y reflexiones orientadas a fortalecer la resistencia cristiana y ética. En uno de sus primeros números informaron la muerte de dos de sus agentes pastorales: Catalina Gallardo y su marido, Juan Rolando Rodríguez, ambos torturados a morir, al igual que al padre y un hermano de ella. En 1978, al cementerio en cuatro cajones llegaba una familia completa. La prensa oficialista había informado se trataba de un enfrentamiento.

En 1995 poco antes de cerrarse, “Policarpo”, planteaba la urgencia de la justicia previa a una reconciliación nacional.

Siguiendo su tarea de denuncia, y tras constatar las prácticas de torturas en las comisarias donde se disponía de equipamiento especializado, en 1983, el grupo EMO, da vida al movimiento “Sebastián Acevedo”. Hasta ahora, ni los mismos torturados, y menos todavía, los torturadores hablaban de esto.En siete años de actividad realizan 180 protestas, venciendo al miedo,  a los gases que les arrojaban a la cara, y a los palos y golpes que intentaban disolverlos mientras la gente en la calle los aplaudía, incluso sumándose a ellos.

Cantando y rezando, todos tomados de la mano resistían, de acuerdo a los postulados de la no violencia activa. Si a uno de ellos lo llevaban preso, todos se subían al carro policial, y los que no alcanzaban o no los dejaban, partían a los recintos policiales, en donde, los cuarteles, los uniformados no sabían qué hacer con ellos al constatar que una buena parte eran curas y monjas de hábitos.

Sebastián Acevedo, fue un obrero del carbón que se inmoló frente a la catedral de Concepción. Estaba desesperado. No tenía ninguna información acerca del paradero de dos de sus hijos detenidos en una cárcel secreta.  A su muerte, horas después, la policía daba a conocer el lugar donde los tenía, liberándolos poco después.

Estatua viviente de aquellos años

Chile 2012. El padre José Aldunate,  ya no vive en mediaguas de madera, ni trabaja como obrero, ni participa en huelgas de hambre y ayunos, pero igualmente, a sus 95 años, sigue activo y vital. Reside en un convento jesuita, donde el teléfono no para de recibir llamados de amigos y personas que lo buscan. Quieren escuchar un sabio consejo, solicitarle prologar un libro, invitarlo a un acto de homenaje recordatorio o bien a una inauguración de algún memorial. También lo buscan los estudiantes tesistas de Historia o de registro de la memoria.

Hay quienes llegan desde el extranjero a verlo para agradecer su apoyo que les permitió salir al exilio, sus sabias palabras y alientos que les permitieron recuperar la confianza, las esperanzas y sobre todo vencer los miedos para seguir adelante con sus vidas. Muchos vienen con sus hijos; los hijos de una misma historia, los exiliados, a quienes brindó refugio, escondió en una casa de amigos o en un convento, consiguió pasajes, y en definitiva les salvó la vida.

A todos recibe y acoge con su espontánea sencillez y humildad. Es la misma actitud cuando lo aplauden en los actos, otorgan reconocimientos y premios que relevan su valiente accionar, su vida totalmente consagrada a los perseguidos, caídos, a los pobres entre los pobres.

Sus ojos ya no ven como antes, pero se las arregla para seguir escribiendo en una antigua máquina de teclas y carros donde pone una hoja en blanco. Estos escritos son después revisados y editados por quienes le ayudan en su entorno y están de manera permanente cerca de él. Ha escrito libros,  artículos de opinión y trabajos de análisis teológico que da a conocer la revista  “Reflexión y Liberación”, algunos medios de comunicación, e importantes publicaciones internacionales.

Aunque sus ojos ya no ven, su cuerpo conserva la misma energía. Y es que es un pedazo vivo de la historia, una estatua viviente de aquellos oscuros años, un testimonio vivo de vida, desde la vida y por la vida. Cuando joven, no quiso seguir el camino de los negocios trazado por su padre, quería hacer el bien al prójimo, andar libre y mantenerse lejos de los círculos económicos y de poder; caminar sin nada a cuestas, encontrando por fin su buen camino, según sus propias palabras: “una apuesta por el cielo, pero bien puesta en la tierra, porque aquí se hace el cielo”. Así es, así fue.

Myriam Carmen Pinto. Zurdos no diestros (serie). Historias humanas de humanos demasiados humanos.

Santiago, Chile – julio- agosto 2012.

Nota de la edición: Entre 1973 y 1985, los padres, José Aldunate y Mariano Puga, fundadores del movimiento, fueron detenidos en más de cinco ocasiones. En 1988, el padre Aldunate recibe el premio Nobel Alternativo de La Paz y en 2009, el padre Mariano Puga, que reside en Chiloé,el premio Héroe de la Paz. El padre Aldunate también es socio fundador de la Corporación Parque por La Paz Villa Grimaldi, que fuera un centro de secuestro, tortura y desaparición de prisioneros políticos durante los primeros años del régimen militar.

Fotografias: (1) retrato blanco y negro. Fernando La Voz; (2) foto color Marcelo Agost (Recuperación del centro de tortura Villa Grimaldi hoy Museo Parque por la Paz); fotos manifestaciones archivos institucionales de la Fundación Archivos de la Vicaría de la Solidaridad, organizaciones de promoción y defensa de derechos humanos y archivos Fortín Mapocho.