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RESUMEN

INTRODUCCIÓN
Hablar de “hombres héteros”, “hombres gay”, “bisexuales”, “locas”, “maricones”… implica problematizar las representaciones alrededor de la masculinidad y visibilizar la presencia de la norma hétero en la construcción de identidades sexuales, así como los quiebres y rupturas de esa misma norma que propone al binario: hombre/mujer como complementario y lo naturaliza como única posibilidad.
Me interesó trabajar la comunidad social virtual para hombres homosexuales Gaydar, precisamente por algunos amigos que eran parte de ella en el año 2008 y que me explicaban la indignación que sentían cuando un usuario de esta red social, con quien chateaban regularmente o tuvieron una cita personal, se había portado con ellos como un “perfecto hétero” lo que, según su explicación, correspondía a una actitud agresiva contra manifestaciones catalogadas como “femeninas” en otro hombre. Por otro lado, me llamaba la atención como definían y clasificaban a varios miembros, siempre por grupos (osos, alfa, locas…) que determinaban cuán exitosos eran en este espacio.
Gaydar representaba para ellos su principal lugar de socialización, pasaban conectados casi de forma permanente y decían que era, finalmente, el sitio más seguro para encontrarse e interactuar con otros hombres gays, concretar citas interpersonales o tener sesiones de sexo virtual. Esta comunidad social en línea era su espacio privilegiado porque fuera de ella, como ellos mismo decían: “los manes intentan disimular, se comportan como héteros de armario… se hacen los muy hombres”1.
Cuando decidí realizar esta investigación, más de un año después de que tuve conocimiento de la existencia de esta red, partí precisamente de cómo las identidades homosexuales han sido construidas por el discurso heteronormativo y, desde allí, excluidas como “minorías”. Sus prácticas, deseos e interacciones son permanentemente castigadas y relegadas al ámbito de lo privado, en el marco de un discurso de “tolerancia” que les exige, en la mayoría de los casos, habitar ese lugar simbólico del clóset2, que no es uno sino varios. Por ello, los mundos virtuales que agrupan a los usuarios según sus intereses sexuales se convierten en lugares privilegiados para vivir,
1 Conversación mantenida con “Miguel”, julio de 2008
2 Sedwick señaló que el closet es el lugar de una contradicción imposible: no puedes estar adentro y no puedes estar afuera. No puedes estar adentro porque nunca estarás seguro de haber logrado mantener tu homosexualidad en secreto…Pero si nunca puedes estar en el closet tampoco puedes estar fuera… (Sedwick en Halperin, 2004: 57)
Esta tesis problematiza las construcciones y representaciones de “masculinidad” que se generan en la red social virtual para hombres homosexuales Gaydar. Considera que en esta comunidad online se configura y privilegia una “masculinidad hegemónica”, atravesada por características y discursos contradictorios, en medio de constantes dinámicas de reproducción y quiebres de la norma heterosexual.
A partir de una etnografía virtual de esta red en Ecuador, se visibilizan diversos performances que tienen como escenario y mediación a la virtualidad, desde allí se abordan los cambios en las nociones de tiempo y corporalidad que se dan en los procesos de creación de “identidades virtuales”, en este caso de diversas masculinidades que habitan e interactúan en esta comunidad social, en medio de tensiones permanentes que tienen como centro a la “masculinidad”, como construcción social localizada.
Este trabajo intenta además, encontrar los puntos de encuentro de los estudios de masculinidades y de la Teoría Queer, y parte de estos dos enfoques para pensar la representación de masculinidades desde una mirada relacional que permita ir en contra de los esencialismos y analizar ¿hasta qué punto se puede pensar a las comunidades virtuales como lugares “más libres” en los que, en este caso, los hombres homosexuales puedan representarse y vivir su sexualidad?
Por otro lado, se propone entender que existe una relación de co-construcción entre los actores humanos y los no humanos (tecnología), lo que permite pensar a Gaydar no solo como una red social, sino como un actor que genera y reproduce la noción de cómo debe ser la “masculinidad gay hegemónica” que se privilegia en este espacio y por ende qué masculinidades quedan fuera.
Finalmente, esta tesis retoma la necesidad de pensar al género cruzado siempre con características de clase y etnia. En el caso de los usuarios de Gaydar y de la masculinidad hegemónica legitimada en esta plataforma, se analiza su relación con la norma hétero como referente y cómo están presentes en la idea de ser “más o menos masculinos” nociones de “estética”, “raza” y posición económica y social.
En las próximas páginas se abordará qué implica pensarse como hombre homosexual en Gaydar, qué conflictos entre prácticas y discursos se dan en medio de los procesos de representación de estas masculinidades y cómo poder entenderlos desde nociones de quiebres, contradicción y movilidad.

INTRODUCCIÓN
Hablar de “hombres héteros”, “hombres gay”, “bisexuales”, “locas”, “maricones”… implica problematizar las representaciones alrededor de la masculinidad y visibilizar la presencia de la norma hétero en la construcción de identidades sexuales, así como los quiebres y rupturas de esa misma norma que propone al binario: hombre/mujer como complementario y lo naturaliza como única posibilidad.
Me interesó trabajar la comunidad social virtual para hombres homosexuales Gaydar, precisamente por algunos amigos que eran parte de ella en el año 2008 y que me explicaban la indignación que sentían cuando un usuario de esta red social, con quien chateaban regularmente o tuvieron una cita personal, se había portado con ellos como un “perfecto hétero” lo que, según su explicación, correspondía a una actitud agresiva contra manifestaciones catalogadas como “femeninas” en otro hombre. Por otro lado, me llamaba la atención como definían y clasificaban a varios miembros, siempre por grupos (osos, alfa, locas…) que determinaban cuán exitosos eran en este espacio.
Gaydar representaba para ellos su principal lugar de socialización, pasaban conectados casi de forma permanente y decían que era, finalmente, el sitio más seguro para encontrarse e interactuar con otros hombres gays, concretar citas interpersonales o tener sesiones de sexo virtual. Esta comunidad social en línea era su espacio privilegiado porque fuera de ella, como ellos mismo decían: “los manes intentan disimular, se comportan como héteros de armario… se hacen los muy hombres”1.
Cuando decidí realizar esta investigación, más de un año después de que tuve conocimiento de la existencia de esta red, partí precisamente de cómo las identidades homosexuales han sido construidas por el discurso heteronormativo y, desde allí, excluidas como “minorías”. Sus prácticas, deseos e interacciones son permanentemente castigadas y relegadas al ámbito de lo privado, en el marco de un discurso de “tolerancia” que les exige, en la mayoría de los casos, habitar ese lugar simbólico del clóset2, que no es uno sino varios. Por ello, los mundos virtuales que agrupan a los usuarios según sus intereses sexuales se convierten en lugares privilegiados para vivir,
1 Conversación mantenida con “Miguel”, julio de 2008
2 Sedwick señaló que el closet es el lugar de una contradicción imposible: no puedes estar adentro y no puedes estar afuera. No puedes estar adentro porque nunca estarás seguro de haber logrado mantener tu homosexualidad en secreto…Pero si nunca puedes estar en el closet tampoco puedes estar fuera… (Sedwick en Halperin, 2004: 57)

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Es por ello que uno de los pilares en la construcción de “masculinidades hegemónicas”4, en medio de sistemas heteronormados, es el rechazo a las expresiones homosexuales, mucho más a aquellas que son inevitablemente equiparadas con “lo femenino”, que se entiende como carencia.
En medio de este contexto, que tiene fuerza en los países de América Latina, los integrantes de la comunidad homosexual buscan y generan espacios para poder interactuar, establecer contactos y ser parte de dinámicas que son rechazadas en otros ámbitos. En el Ecuador, la comunidad virtual para hombres homosexuales Gaydar es la que más usuarios tiene, según la información publicada en el portal Gayeecuador; su nombre se asocia con “radar de gays” y fue fundada en 1999 por los sudafricanos Gary Frisch y, su compañero, Henry Badenhorst; cuenta actualmente con cerca de cuatro millones de integrantes en 23 países de Europa y América5.
Esta red, que se maneja desde Reino Unido, fue pensada como una plataforma que posibilite a los homosexuales realizar contactos en línea y acordar citas personales; factura anualmente alrededor de un millón y medio de euros. En el caso ecuatoriano, muchos usuarios la ven como una posibilidad de interactuar con otros hombres gays, sin exponerse a lo que llaman el “ambiente” (lugares como bares y discotecas para homosexuales en donde corren el riesgo de ser vistos.)
Aunque no se tiene acceso a la información sobre el número total de miembros en Ecuador, suelen estar conectados 180 usuarios aproximadamente, de forma simultánea, sobre todo en el horario más concurrido: de 14H00 a 18H00; en la noche y madrugada generalmente el número se reduce a menos de la mitad.
Los usuarios construyen un perfil personal que puede ser visitado por los demás, la interacción entre ellos se da a través de mensajes de correo electrónico, conversaciones por chat y, en varios casos, se concretan citas personales, fuera de línea. En todas estas dinámicas se dan trasgresiones al discurso heterodominante; sin embargo, también se lo reproduce, como veremos a lo largo de esta investigación.
En esta red se configura una “masculinidad hegemónica” que determina y privilegia formas y características específicas de lo que se puede considerar como “masculino”. A partir de esta construcción, los usuarios generan diversas representaciones en sus perfiles, que finalmente se constituyen en su identidad virtual,
4 Masculinidades que se privilegian en un contexto determinado y que se vuelven “norma”
5 Esta información fue obtenida del portal Gayecuador, de un artículo que hacía referencia a la muerte del fundador de Gaydar y a las ganancias millonarias que tiene esta red social anualmente.

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en su “yo virtual”, y en base a ellas se dan procesos y dinámicas de inclusión y exclusión entre los mismos miembros, dinámicas que se basan en diversos discursos alrededor de la masculinidad, atravesados por características de etnia, clase social y edad.
Para realizar esta investigación, se llevó a cabo una etnografía virtual encubierta, que se basó en la creación de un perfil masculino, una identidad que fuera parte de esta red y tuviera acceso a las dinámicas y lógicas que caracterizan la interacción de los miembros de esta comunidad en línea.
Esta tesis se centra en las masculinidades como construcciones localizadas, es decir en contexto determinados con características históricas, sociales y culturales específicas. Esta mirada alrededor de la masculinidad surge en el marco de múltiples estudios e investigaciones que se desarrollaron en América Latina, que tuvieron su inicio en la década del 80 (Viveros: 2003).
Mara Viveros hace un recorrido por las temáticas de estas investigaciones que han abordado los siguientes aspectos: construcción de la identidad masculina (Nolasco, 1993) y (Ramírez, 1993); la importancia del contexto y los efectos del contexto económico sobre las relaciones de género (Henao, 1994 y 1997), (Gutmann, 1993) (Escobar, 1998) y (Valdés y Olavarría, 1998).; masculinidades relacionadas con clases sociales e identidades étnico raciales (Bastos, 1999), (De Suremain Acevedo, 1999), (Kogan, 1996), (Fuller, 1993,1995 y 1996), (Octavio Paz, 1959), (Palma, 1990), (Montecino, 1991 y 1995), (Fachel Leal, 1992) y (Viveros y Cañón, 1997).
Se han investigado también las masculinidades vinculadas al tema de la paternidad y a espacios de homosocialización (Fuller, 1997) y (Villa, 1996), otra de las perspectivas se centró en la sexualidad y salud reproductiva de los hombres (Figueroa, 1995 y 1998), (Salcedo, 1995), (Tolbert, 1994) y (Viveros, 1997 y 1998).
Estos estudios dan cuenta de la masculinidad como una construcción social e histórica que se reconfigura en medio de tensiones constantes del sistema. Este trabajo quiere contribuir a la problematización de las construcciones y representaciones de masculinidades en el ciberespacio, considerando las múltiples posibilidades de simulacro y anonimato que ofrece la web, así como el trastrocamiento de los límites que el discurso binario impuso para pensar siempre por separado al ser humano y a la máquina.

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Justificación
Realizar una investigación sobre la construcción y representación de masculinidades en entornos que tienen como escenario a la virtualidad es un aporte para seguir problematizando el tema en la región. Implica centrase en un espacio que en teoría puede posibilitar o potenciar la manifestación de deseos y prácticas entre hombres.
Además, implica dar cuenta de los procesos de representación de géneros en el escenario de la virtualidad y las variaciones en las nociones de cuerpo, tiempo y espacio que se dan dentro de la red, pensada no solo como comunidad virtual, sino como tecnología, actor con agencia y como artefacto.
Es también una apuesta para realizar un abordaje de las “masculinidades” desde el enfoque del performance de Butler (2001) que plantea pensar en identidades no esenciales, en la norma hétero como una construcción que tiene incidencia sobre los cuerpos y sobre el deseo, pero que es finalmente una norma construida e impuesta que está en permanente tensión. Los universales hombre/mujer representan desde el pensamiento hétero aquello que hay que seguir y citar de forma permanente, sin embargo, en esos procesos de citación es precisamente donde Butler afirma que se dan quiebres y ruptura de la norma, donde se da la posibilidad de ver las tensiones y de pensar en identidades móviles y cambiantes. En este sentido, es importante dar cuenta de esas tensiones en las redes sociales virtuales y no pensarlas como lugares de extrema libertad en lo que se refiere a procesos de representación.
Planteamiento del problema
Esta tesis se centra en analizar cómo se representan y relacionan los hombres homosexuales dentro del entorno virtual de la red social Gaydar en el Ecuador; la masculinidad hegemónica que se genera y promueve en esta red, así como los discursos sobre masculinidad que circulan y manejan sus miembros.
Buscará también visibilizar las identidades sexuales virtuales que los usuarios construyen en esta comunidad y su relación o ruptura a la norma hétero como referente, y, a partir de ellas, las dinámicas de inclusión y exclusión de las que son parte los usuarios cuando interactúan en esta plataforma. Se trata de investigar de qué manera las representaciones y dinámicas que se dan en este espacio rompen o se inscribe en la lógica heterodominante que determina “roles” y estereotipos de género.

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Modelo Conceptual
La base epistemológica de esta tesis es la Antropología Simétrica, que surge y se deriva de la Escuela Francesa de Ciencia Tecnología y Sociedad (CTS), y será la articuladora de las dos perspectivas teóricas que se conectan en este trabajo: CTS, desde el enfoque cultural y Género, desde las teorías o estudios sobre masculinidades y la Teoría Queer.
Partir desde el enfoque CTS me permite salir de las nociones binarias de la modernidad que separan al mundo en naturaleza y cultura, esta ruptura me acerca a la concepción del híbrido como posibilidad que complejiza el análisis de una red social virtual como Gaydar, permite una nueva mirada sobre la relación entre humano y artefacto que inevitablemente pierde límites y distinciones.
Esta mirada se contrapone a la lectura determinista de la tecnología y permitirá adentrarnos a conceptos como: cibercultura, ciberespacio; virtualidad; redes sociales, tomando las concepciones que plantean autores como Queau, Lévy, De Ugarte, Requena, entre otros, para definir las dinámicas que se producen dentro de la virtualidad y de la configuración de redes sociales en línea, así como los procesos de representación de identidades “masculinas” que se dan en este espacio.
En el mismo sentido, desde la Antropología Simétrica se propone la existencia de actores humanos y no humanos que son parte de una red, configuradores y configurados por ella; desde aquí se entenderá a la red virtual que se analiza en este trabajo como un actor no humano, un artefacto que adquiere y ejerce una agencia determinada, en el caso de Gaydar, como configurador de un tipo específico de “masculinidad hegemónica” que se promueve y representa de forma constante entre sus miembros.
Se toman también diversos aportes del Género, de donde surgen las reflexiones alrededor de las identidades sexuales y de género; se trabajarán los planteamientos sobre las características y naturalización de la heteronormatividad, desde la cual, y de manera sumamente funcionalista, se configura la idea de los “roles” de género en el contexto del pensamiento binario. Estas construcciones explican el origen y la legitimación de “masculinidades hegemónicas”, es decir aquellas que se posicionan sobre las otras que, finalmente, terminan siendo relegadas y consideradas como “masculinidades no dominantes” y, en muchos casos, asumidas como peligrosas y transgresoras.
Se partirá específicamente de las teorías de las masculinidades que proponen una visión relacional que enfatiza la construcción de diversas “masculinidades

Ver artículo completo en http://bit.ly/1kTGRdZ

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