HISTORIA DEL MIR. Luis Vitale ( original escrito por Prof. Vitale)

 En el 25 aniversario de la depedida de Miguel Enricp.aez
y Bautista van Schouwen, en el 21 aniver5ario del adiOs
de Humberto Valenzuela, en el 28 aniverario
de la despedida de Luciano Cruz , en el
centenario del nacimiento de Clotario Blest.y en el 5& Aniversario del fallecimiento de Enrique Sepülveda,todos fundadores del MIR
ContribuciOn a la
HISTORIA DEL MIR
1965 — 1970
por Luis Vitale
Investigador-testigo de época
Ed. Instituto de InvestigaciOn de Movimientos Sociales “Pedro Vuskovic” Santiago, 1999
PROLOGO
Este escrito tiene como base un borrador que comencé a elaborar cuando el padre de Miguel, don Edgardo, me solicitO en 1978 en Caracas -durante Un descanso del Encuentro de Solidaridad Internacional— que redactara un ensayo de “Miguel como politico”. Su proyecto era solicitar a personas que conocieron a su hijo en diversos aspectos de su personalidad, como la infancia de Miguel en ConcepciOn, su adolescencia, sus primeras ideas sociales, estudiantiles, su entomb, amigos de la escuela secundaria, su vida universitaria, su carrera de Medicina, amigos, primeros ainores y fundainentalmente u actividad r evol uc ions r i a. 

Le dije entonces: -creo que sOlo podria aproximarme a una parte de su vida politica “por dentro” desde el momento que lo conoci (1964) Kasta mi militancia en el MIR (27 de julio de 1969). Y me respondiO: -Pero eguramente después usted siguiO los pasos politicos de mi hijo. Y eso es lo que nos imports. Por lo que pude apreciar en las cenas en que lo invitaba a mi casa a conversar con Marco Antonio, Miguel, Inés y su novio, el Bauchi, y por sus planteamientos en el proceso de la Reforms Universitaria de ConcepciOn, cuando yo era Rector, creo que usted es el mãs indicado para analizar objetivamente la relevancia politics de Miguel; pero quiero pedirle algo más: que no lo idealice, que no lo mitifique, por favor, cuente sus aciertos y errores, criterio que taithién tiene su hermano mayor, Marco Antonio, ahora exiliado en Francis.
Acepté el desafio de don Edgardo, agradeciéndole la confianza depositada en ml. Y me puse a refiexionar sobre el plan de trabajo: contar
cronoiOgicamente su trayectoria politics?. Mejor lo hans alguien que lo conociO desde muy joven. Mi ensayo podnia comenzam desde el dia en que lo conocI. Si, porque vi un joven en po de uris utopia y con decisiOn de conquitarla “jusq’au bout”, como diria Moustakis. Y comencé a borronear las primeras páginas.
Años después, a mediados de 1985, encontré a don Edgardo en Mexico, participando en el Semiriario convocado por la UNAM para discutir los 9 tomos de mi Historia General de America Latina. Le conté de los avances en el tmabajo que me pidiO, pero luego de agradecerme me dijo que el proyecto de hacer la vida de Miguel por varias personas, no habia avanzado. Preferia entonces volcar algo en las Memorias que estaba preparando y que efectivamente se publicamon cuando retomnO a Chile del exilio, bajo el titulo: Edgardo Enriquez FrOdden; Testimonio de Un destiemmo, basado en reportajes de Jorge Gilbert, Ed. Mosquito, Stgo, diciembre 1992.
De todos modos, segui tomando notas e informaciones que recogla de mi convemsaciones con militantes miristas del periodo 1965-1970. A medida que avanzaba en la investigaciOn del tema, me fui dando cuenta que la vida politics de Miguel sOlo podria ser comprendida cabalmente analizando el proceso de genesis y desarrollo del MIR hasta el dia de su muerte en coinbate. Y me decidi a redactar unas notas pars uris Historia del MIR.
Avancé haciendo entrevita a compafieros del MIR que militaron activamente durante la Unidad Popular, que sufrieron el golpe militar y tuvieron que partir a otras tiemmas. Dumante mi largo exilio en Europa y en varios paises de “Nuestra America”, como dij era Marti, grabe varios cassetes y videos sobre la histonia del MIR. En Caracas publiqué un libro titulado: La Vida Cotidiana en los Campos de ConcentraciOn de Chile, Ed. Universidad Central de Venezuela-CES, 1979, con la siguiente dedicatoria: “A la memoria de Miguel Enriquez, muerto en combate, en un octubre rojinegro, al igual que el Che Guevara, en pos del socialismo y del ideal bolivariano de unidad de los pueblos latinoamericanos”.
En la página 3, escribi: “Dedico este libro a is memoria de Miguel Enniquez, cuya muerte nos afectO profundamente cuando escuchamos la noticia por radio en Chacabuco. Ese dia hicimos varios mitines clandestinos en el Campo de ConcentraciOn recordanido la trayectoria revolucionaria de Miguel. En aquella ocasiOn manifesté que, a pesar de algunas diferencias politicas que tuve con Miguel o Viriato, como le declamos en el Comité Central del MIR, siempre tuve una gran admiracián por su tenacidad, inteligencia y rapidez mental. Recordé un di&J.ogo que tuve con Miguel en un intervalo del II Congreso Nacional del MIR, realizado en 1966 en un viejo galpOn de Conchali; le dije entonce: mira Miguel, en má de 20 años de e5tadia que llevo en Chile he vito, además de mi “viejo” Valenzuela, surgir dos grandes cabezas politicas, tü y … Le manifesté enseguida: con tu capacidad puedes ilegar a ser Presidente de la Repiblica o presidente de los soviets chilenos; escoge desde ya el camino.. .No pudo llegar a ser lo uno ni lo otro. MuriO combatiendo sin duda embarcado en la segunda opciOn”. 0 

Mi intervenciOn clandestina en Chacabuco, prosegula: “este modesto homenaje a Miguel el 5 de octubre de 1974, en pleno campo de campo de concentraciOn, a la luz de una vela, en medio de la noche fria del desierto painpino, con el cielo cubierto de estrellas y una luna tan prOxima que casi la abrazabamos con las manos, en una antigua covacha habitada afios ha por hacinados obreros del salitre; y ahora, esta dedicatoria, no sigriifica que se haya mellado el fib de mi crItica a los errores cometidos por el partido que él dirigiO con fuerza de titan. Podria haber escogido el camino fãcil de omitir las crlticas que hicimos algunos presos a la direcciOn del MIR, pero creo que por respeto a la memoria de Miguel no caben actitudes versallescas; él me conociO muy bien en los 4 aflos que estuvimos juntos en el Comité Central como para no esperar de ml sálo frases ditirábicas, pues mAs de una vez le inanifesté por escrito y verbalmente mis criticas a su concepcián de partido”.
Y a mi retorno a Chile en 1989, redacté articulos o notas para una biografia de Luciano Cruz y Bautista van Schouwen: “En camino del Hoinbre nuevo. Testimonio sobre pasajes de la vida del Bauchi”, editado en el periOdico “El Rebelde”, septiexnbre 1991. En el mismo periOdico, agosto 1991, publique “El Congreso de FundaciOn del MIR y la crisis del ilainado “Socialismo”. Tres afkos más tarde, participé en el programa Informe Especial de TelevisiOn Nacional sobre la Historia del MIR, filmado por Santiago Pablovich, quien redujo mi intervenciOn a 3 minutos, quizá por falta de tiempo. En rigor, me habia filmado por espacio de una hora y diez minutos, cuyo registro quedo en mi poder, donde ante una pregunta de Pablovich sobre Miguel, me explayé acerca de su relevante papel politico.
Con ocasiOn del 30 aniversario de la fundaciOn del MIR, celebrado en agosto de 1995 en un local del FPMR, presenté una ponencia sobre la “Vigencia y limitaciones del MIR”, que abriO un interesante debate, poniendo de relevancia el papel de los fundadores del MIR, como Clotario Blest, Huinberto Valenzuela, Enrique Sepülveda y Miguel Enriquez, junto a otros luchadores de larga trayectoria en el sindicalismo y en otros movimientos sociales; tema que habla analizado en el libro De Marti a Chiapas. Balance de un Siglo, Ed.Slntesis-Cela, Santiago, 1995.
Alcancé a borronear rasgos biograficos de Miguel Enriquez:
Durante los dos primeros gobiernos del Frente Popular (Pedro Aguirre Cerda y Juan Antonio Rios) nacieron los Enriquez Espinosa: Marco Antonio (16-11—1939), Edgardo (15-12-1941), Inés en 1942 y Miguel en Talcahuano el 27 de marzo de 1944. Su madre: Raquel Espinoza y su padre: Edgardo Enriquez Frödden, director del Hospital Naval de Talcahuano, luego profesor de Medicina de la Universidad de ConcepciOn, doride liegO a ser Rector; y Ministro de EducaciOn del gobierno de Salvador Allende; autor del texto “Anatomia del sistema nervioso central”; adherente activo de la francmasonerla, educO con Raquel a sus hijos con un criterio de tolerancia ideolOgica.

 

Don Edgardo, en sus “Memorias”, y Marco Antonio, en un reportaje concedido en Paris el 2-02-99 a dos estudiantes de Valparalso, cuentan que Miguel era regalOn de las dos nanas: Celfia y Cupertina; hiperquinético y juguetOn fue creciendo mimado por su madre; bueno pa’las bromas, que a veces las hacia bien pesadas; “duro y mordaz con aquellos que pretendian abusar de el”. Le gustaba nadar y hacer ginmasia, aunque no practicaba fütbol ni jugaba a los dados y naipes. Escuchaba misica “clásica o selecta” y también iba a bailar con sus amigos/as. Buen conversador desde su adolescencia, mãs tarde apodado “metralleta” por la forma acelerada que hablaba.
Asiduo lector, segün su padre: “siempre andaba con libros en los bolsillos o en el portadocumentos”. Marco Antonio lo iniciO en la lectura del Manifiesto Comunista, apasionndose luego con los libros de Lenin, a quien llamaba “el pelao”, y “chivo” a Trotsky. RecibiO, asimismo, influencia de su tia Inés, primera mujer Intendenta de Chile y primera mujer diputada, y del tic Humberto, quien a veces les hablaba de “El Capital” de Marx.
Cuando cursaba estudios secundarios en el Saint George, hizo a los 13 aftos su primera acción politica: con ocasiOn de las manifestaciones de protesta por el alza de la movilizaciOn, decretada por el segundo gobierno del general Ibafiez, el 2 de abril de 1957 se recostO con otros compafteros, entre ellos el Bauchi , en el paviiuento de una calle del centro de ConcepciOn
para impedir la circulaciOn de las micros. Quizas este suceso marcO para siempre la praxis de Miguel por la significación que tuvo en el pais la cuasi— in.surrecciOn popular urbana del 2 y 3 de abril de 1957; estudiantes, obreros y pobladores de Santiago, Valparaiso, ConcepciOn y otras ciudades ocuparon durante dos dias las calles, haciendo retroceder a los carabineros y obligando al gobierno a sacar algunas unidades del Ejército.
Esta movilizaciOn desbordO a la izquierda, como lo reconoce el propio Comité Central del PC a mediados de abril de 1957: “la verdad es que fuimos un tanto sorprendidos por la magnitud del movimiento, el 2 de abril escapO a las manos del Partido, de la CUT y el FRAP”.
Gran parte de la generaciOn de Miguel criticO entonces el papel jugado por el PC, el PR, la direcciOn del PS y la CUT, con excepciOn de su presidente Clotario Blest, quienes hicieron de “bomberos” para apagar el fuego de aquella uventud insurgente. Importantes sectores de la Juventud Comunista, encabezados por Gonzalo Toro Garland y Federico Garcia M, rompieron con su partido, incorporándose al trotskista Partido Obrero Revolucionario, orientado por el dirigente sindical Humberto Valenzuela, con el cual comenzO a simpatizar Marco Antonio, hermano mayor de Miguel.
Al afio siguiente, Marco Antonio lo llevO a participar en las
multituthnarias concentraciones de la campafia presidencial de Salvador Alleode, quien apenas perdiO por 40. 000 votos ante el candidato de los gerentes: Jorge Alessandri R. Por primera vez, Miguel, el Bauchi, Luciano, Edgardo y compafieros pudieron ver a miles de trabajadores politizados, que gritaban corisignas que desbordaban el reformismo del FRAP (Frente de AcciOn Popular, integrado por los partidos de la izquierda tradicional).
Y se produjo el principal ixupacto politico experimentado por la generaciOn de Miguel: el triunfo de la revoluciOn cubana, la entrada de los barbudos de Fidel, Camilo y el Che a La Habana el dia del Afio Nuevo de 1959. Por primera vez en la historia de nuestra America, los oprimidos derrotaban a sua seculares

 

vencedores. Y si este canto de triunfo se habia entonado a 80 millas del imperio m&s poderoso del mundo, por qué no corearlo en cada pais latinosinericano?
Capitulo I
El proceso de unidad revolucionaria (1961-1965)
Este proceso se dio en un contexto internacional-latinoamericano y nacional, que estirnulO la formaciOn de organizaciones revolucionarias, alternativas a La politica de la izquierda tradicional. El hecho más trascendental fue el impacto de la RevoluciOn Cubana, la primera revoluciOn socialista triunfante no sOlo de America Latina sino también del Hemisferio Occidental. En esa misma década se consolidO el proceso de transiciOn al socialismo en China, influenciando sobre todo a la juventud latinoamericana con el llamado de Mao-tsé-Tung a que “florezcan cien flores” en la estrategia por la toma del poder, como aaimismo 1a repercusiones de la “revoluciOn cultural”. También ejerciO influencia en nuetra America el avance de la revoluciOn anticolonial en Africa, especialmente en Argelia, y en Asia, sobre por ba primeros éxitos de la lucha guerrillera en Vietnam y otras partes de la peninsula Indochina.
Las movilizaciones de los trabajadores latinoamericanos y las acciones de los primeros movimientos guerrilleroa, bajo el influjo de la RevoluciOn Cubana, impactaron fuertemente a los grupos revolucionarios de Chile tanto por su coraje y deciaiOn como por aua frustradas experienciaa foquistas de lucha armada, con excepciOn del movimiento de Yon Sosa en Guatemala y de Hugo Blanco en Peru que trataron de superar la concepcion del “foco”, combinando las acciones armadas con un trabajo social en profundidad en el campesinado y los pueblos originarios.
El contexto chileno de aacenao popular —influenciado por estoa aucesos de la contemporaneidad, que viviO La anterior generaciOn y la de Miguel- eatimulO una salida revolucionaria de otro tipo en Chile durante el gobierno autoritario del representante de “los gerentes: Jorge Alessandri, y de las expectativasdespertadas en centenares de miles de obreros y campesinos por las promesas del flamante gobierno reformista de la DC y de su presidente Eduardo Frei.

JOvenes chilenos pudieron haberse enmontanado sin base social, como otros hermanos latinoamericanos, abrir un foco guerrillero y morir heroicamente, pero sin incidir en el conjunto de los explotados. La aguda coyuntura de lucha de clases chilena, en brazos del ascenso popular, hizo surgir organizaciones y tendencias revolucionarias, fuera y dentro de los partidos de la izquierda tradicional.
El primer paso hacia la unidad de las fuerzas revolucionarias lo dio el presidente de la CUT, Clotario Blest, al formar el M3N -sigla surgida a raiz del gran Paro general y la ConcentraciOn del 3 de noviembre de 1960 de cerca de 50. 000 personas en Plaza Artesanos. Su manifiesto—saludo a los trabajadores decia: “El M3N es un movimiento revolucionario que tiene por finalidad orientar las lucha hacia la tranforiuaciOn sustancial del sitexna capitalista por un regimen revolucionario dirigido por los trabajadores. Rechaza toda teoria de colaboraciOn de clases que a través de la via pacifica se pueda derrocar a la burguesia. El N3N sOlo confia en La movilizaciOn del pueblo para alcarizar el poder para los trabajadores (…) El M3N no es un nuevo partido politico, ni tampoco es anti-partido; es un Movimiento que tratará de reagrupar a todos los revolucionarios del pais, sin distinción de tendencias (…) Lucha por el fortalecimiento de la CUT y su unidad. 1961 debe ser el afio en que la CUT presente una batalla o Huelga General por los reajustes en que intervengan obreros, campesinos y empleados del sector pblico y privado. Asi, en su 8° aniversario, la CUT podrã quebrarle la mano al gobierno derechista de Alessandri y abrir la perspectiva para cumplir con su postulados señalados en su Congreso Constituyente de 1953: luchar por la transformaciOn revolucionaria del actual regimen capitalista”.
En su programa, el M3N proponia: “Nueva ConstituciOn del Estado, surgida de una Asamblea Constituyente del Pueblo, Reforma Agraria Integral, Ref orxna Urbana, AboliciOn de los monopolios capitalistas y expropiaciOn de las empresas imperialistas, ExpropiaciOn de los Bancos particulares, de las fábricas y gran comercio y administraciOn de las mismas por los trabaadore, DirecciOn y AchninistraciOn de la economia del pais por los Conejos de Obreros y Cainpesinos, Defensa activa de la RevoluciOn Cubana”.D AnOtese que estos puntos programáticos constituyeron la base politica del proceso de unificaciOn revolucionaria que culminO en el MIR cuatro años después.
Clotario organizO el M3N de una manera especial: un sector con apertura piblica y otro clandestino, integrado por socialistas de izquierda de la CUT, de Federaciones y de sindicatos de base, agrupados en grupos concéntricos de a 5 personas, pero secretos, con el fin de que unos socialistas no tuvieran conocimientos de otros de su partido integrados al M3N. De esa manera, Clotario se aseguraba la mayoria en la CUT.
Por ejemplo, en un Consejo de Federaciones que se realizO a fines de diciembre de 1960 -al cual asisti en mi calidad de dirigente nacional de Ia CUTs e aceptO la mociOn Blest de votar no a mano alzada sino en forma secreta la preparaciOn de una Huelga General, con La oposiciOn del PC, el PR y la DC. Contados los votos dieron una leve mayoria a La proposiciOn Blest. Sorpresa, silencio en la sala y luego cuchicheos; sindicalistas del PC salieron a buacar a sua dirigentes politicos, al igual que unos pocos socialistas. Prestos vinieron sus Secretarios Generales. El del PC increpO al del PS, diciéndole que no habia cumplido el acuerdo de ordenar a sus sindicalistas votar contra la Huelga General. El del PS le respondiO tajantemente que si.. . y entonces?. La explicaciOn estaba en que los socialistas de izquierda de La CUT —adherentes secretos del M3N- votaron bajo La orientaciOn de Julio Benitez a favor de la Huelga, desobedeciendo la orden de su partido. El plan orgánico de Clotaria iba funcionando bien, hasta que un dia se le ocurriO invitar a incorporarse al M3N a un dirigente socialista de la CUT, que era hombre de confianza del máximo

 

dirigente del PS, Raül Ampuero, quien pronto llamO al orden a los sindicalistas ms izquierdistas de su partido.
Precisamente, ese afio Miguel y el Bauchi (Bautista van Schouwen) y otros ingresaron a la Juventud Socialista, mientra Luciano Cruz Aguayo preparaba su ruptura con el PC. A su vez, Marco Antonio era elegido vocal de la FEC y poco después levantado por Miguel -que ya habia iniciado su carrera de Medicinac omo Presidente de la Federacián de Estudiantes de la Universidad de ConcepciOn. Marco Antonio se convirtiO entonces no sOlo en el principal maestro politico de Miguel y el Bauchi, sino también en el creador de una tendencia estudiantil revolucionaria que abriO el camino para el ulterior triunfo de Luciano a la presidencia de la FEC. D
Mientras tanto, Miguel y compañeros de ConcepciOn, Santiago, Puerto Montt y otras provincias preparaban la escisiOn de la Juventud Socialists, hecho que se formalizO en el Congreso de 1964. El liderazgo de Miguel se reforzO a raiz de su valiente polémica con Robert Kennedy, de visita en ConcepciOn. Entonces fue contactado por companeros de Santiago que estaban estructurando el ERTE (Ejército Revolucionario de Trabajadores y Estuthantes). El “pelao” Zapata y el Chipo lograron incorporar a Miguel en este proyecto, alentado por una tendencia trotskista, el PRT, que luego se integrO a la VPM (Vanguardia Revolucionaria Marxista), liderada por el Dr. Enrique Sepülveda.
De este modo, Miguel, el Bauchi y Luciano se integraron al proceso de unidad revolucionaria que se etaba dando entre VBN y el PSP desde 1964, proceso que condujo al Congreso de FundaciOn del MIR el 15 de agosto de 1965. Etá probado con documentos de la epoca, y demostrado, en la práctica politica, que el MIR no fue creado por un grupo de estudiantes de ConcepciOn, mito levantado en el exilio por dirigentes miristas de la FEC, después de la muerte de Miguel, quien en vida jams dijo semejante aberraciOn, pues conocia por dentro el largo y madurado proceso de unificaciOn de 8 organizaciones.
Este proceso de unificaciOn se fue gestando, bajo la iniciativa de Clotario Blest, primero a través de la creaciOn del Movimiento de Fuerzas Revolucionarias en 1961, integrado básicamente por obreros sindicalizados; el grupo Libertario liderado por Ernesto Miranda, dirigente Nacional de la CUr y de la FederaciOn del Cuero y Calzado; un sector escindido de la Juventud Radical, encabezado por Julio Stuardo, creador del Movimiento Social Progresista; el Partido Obrero Revolucionario y trabajadores sin partido.
Dos años más tarde, varias organizaciones se reagruparon para constituir el Partido Socialista Popular, en cuyo Congreso de FundaciOn (1963) participaron: el POR, un sector del MIDI (Movimiento de Independientes de Izquierda, allendista, dirigido por el Dr. Enrique Reyes), militantes del movimiento de pobladores orientados por VIctor Toro, jOvenes de Santiago escindidos del PS, la OSI (OrganizaciOn Socialista de Izquierda, nucleada por Gonzalo VillalOn); la revista “Polémic&’, dirigida por Tito Stefoni; la mayorIa del Comité Regional Coquimbo del PS, encabezado por su secretario general, Mario Lobos; gran parte del Comité Regional del PS de Talca y nücleos socialistas de base de la zona sur, de Linares a Puerto Montt. Como secretario general del PSP fue elegido el trotskista Huniberto Valenzuela, thrigente nacional de los Obreros Municipales. Su periOdico oficial: “La Chispa”, cuyo director fue DantOn Chelén, luego de su ruptura con el PS.
Paralelamente se fueron unificando fuerzas en Vanguardia Revolucionaria Marxista, entre ellas la mayorla de la Vanguardia Nacional del Pueblo, liderada por Enrique Sepulveda, sectores disidentes del PC, que años antes habia formado el NRA (Moviiniento de Resistencia Antiimperialista) dirigido por Luis Reinoso, Benjamin Cares, J. Pilowsky, Ernesto Benado y Martin Salas; en 1963 se integrO el PRT (Partido Revolucionario Trotskista), orientado por Jorge Cereceda, y en 1964 el MRC (Movimiento Revolucionario Comunista, escindido de la Juventud Comunista, orientado por Gabriel Smirnow). A la VRM se integraron en 1964 Miguel, el Bauchi, Marco Antonio y otros estuthantes de ConcepciOn.

 

A este proceso de unificaciOn, uno de los pocos investigadores del tema, Carlos Sandoval D, lo denomina “Prehistoria”, tomando este concepto de is clasificaciOn tradicional de los historiadores europeos de is Historia Universal que estimaban que is historia comenzO con is escriturs, colocando
equivocadamente el prefijo “pre”, sin advertir que todo es historia a partir de la apariciOn de los primeros seres humanos y de su contacto con is riaturaleza. Nadie puede negar que nuestros Pueblos Originarios hicieron historia; bastaria con señaiar un solo ejexnplo: is invenciOn del nümero cero por los mayss, siglos antes que los europeos, cuando éstos ys tenian is escritura.
No corresponde caracterizar de “prehistoria” si proceso de uriificaciOn de is izquierda revolucionaria (1961—1965) por varias rszones: a) porque los principales furidadores del MIR fueron los mismos que lideraron los diversas orgarxizaciones que dieron nacimiento al Movimiento de Izquierda Revolucionaria; b) porque el carãcter Socislista de la RevoluciOn, is necesidad de la lucha armada e insurreccional para is toma del poder y el programs del Congreso de FundaciOn del MIR se basO en los programas que tenian el POR, el PRT, VRN y PSP, que muchos años antes hacian uso de is “escritura” y de acciones relevantes en el movimiento obrero; c) porque los principales dirigentes sindicales y del movimiento de Pobladores que asistieron al Congreso de FundaciOn, provenientes de las anteriores organizaciones citadas, fueron los mismos que tuvo el MIR en sus comienzos; d) porque el periOdico “El Rebelde” se editaba por is VRN varios años antes de que el MIR lo adoptara como su Organo oficial, haciendo uso obvismente de is “escritura”. Nos permitimos hacer estas aclaraciones no sOlo pars demostrar que antes del MIR las organizaciones mencionadas ya haclsn historia, sino porque Saridoval sOlo menciona como referencia teOrico-politica a VBM en su libro, páginas 7 a 12.
Todos las orgsnizsciones que confluyeron en el PSP y VRN se autodisoiveron con is decisiOn de constituir un solo partido de is revoluciOn. Con este objetivo central se convocO al Congreso de FundaciOn del MIR. Queda asi demostrado, con documentos de is épocs, que el MIR no fue creado por un grupo de estudiantes de ConcepciOn sino por las numerosas organizaciones citadas, de lsrga trayectoria en el movimiento sindical y poblacional, a través de un proceso de thscusiOn y acciones comunes que durO 4 aflos, de 1961 a 1965. Como pruebs irrefutable podemos decir que el MIR, 15 dlas despues de su fundaciOn, ilevO más de 25 delegados al IV Congreso Nacionai de is CUT, efectusdo el 30 de agosto de 1965. La conclusiOn es obvia: es imposibie que un grupo de estudiantes de ConcepciOn pudiera haber elegido más de 25 deiegados obreros entre el 15 y 30 de agosto, que presentaron un programa de lucha que sOlo pueden elaborado por trabajadores experimentados, como consta en ei documento que obra en nuestro poder.D
Cabe destacar que Andrés Pascal A. fue el ünico en reconocer oficialmente en 1986 en un documento interno del MIR, elaborado en Buenos Aires, que el MIR no fue creado por un grupo de estudiantes de ConcepciOn sino por un proceso previo de unificaciOn de varias organizaciones revolucionariss. D
Por lo demãs bastsria con seflalar que en el Congreso de FundaciOn del MIR fueron elegidos si Comité Central personas como Clotario Blest (9 aflos presidente de is CUT y primer y ünico Psrtido en el que miiitO) y Huxoberto Vaienzuels, candidato obrero a is Presidencia de Chile en 1942, pars demostrar rotundamente que el MIR no fue fundado por un grupo de estudiantes de ConcepciOn. No obstsnte, Ssndoval coloca en su libro, si final del cspituio sobre los fundadores del MIR, solamente las fotos de estudiantes de ConcepciOn, no por azar sino porque sabe que is imagen refuerzs los mitos.

 

Capitulo II
El Congreso de FundaciOn del MIR
Al Congreso de FundaciOn del MIR, efectuado en la calle San Francisco N° 269, local facilitado por el anarquista Ernesto Miranda, asistieron delegados del PSP, de la VRN, el sector sindicalista encabezado por Clotario Blest y un grupo escinthdo del PSR, liderado por Norman Gamboa y Patricio Figueroa.
En dicho Congreso se aprobO una DeclaraciOn de Principios, cuyo borrador fue redactado por Luis Vitale, un prograrna estrategico y coyuntural de lucha, propuesto por Clotario Blest, el PSP y VRN, unas bases de organizaciOn y estructura interna del MIR y una Tesis Insurreccional redactada por Miguel y Marco Antonio Enriquez y leida por Miguel, hecho inédito en la historia de los partidos de la izquierda chilena, pues en ninguno de sus Congresos jamás fue aprobada una tesis insurreccional. Esta tesis fue aprobada con una xnodificaciOn fundamental: que para iniciar la insurreccián armada debia haber un ascenso relevante del movimiento popular y que los grupos armados tenian que asentarse en fuertes bases sociales, para no caer en una desviaciOn foquista, como habla sucedido en varios paises latinoamericanos.
La DeclaraciOn de Principios tuvo aspectos teOricos y programticos tan trascendentes que, después de 34 aiIos, mantienen vigencia, a contracorriente de los “renovados por la derecha” y de los que en un tono triunfalista —efimero, como toda moda— proclaman la obsolencia del marxismo y hasta de la lucha de clases, aparentando ignorar que bajo el “neoliberalismo” las desigualdades sociales son más agudas que en los siglos anteriores.
En su acápite I, p. 1, planteaba la tarea central de “emancipaciôn nacional y social”, hoy más urgente que nunca pues la transnaciorializaciOn del capital y la denominada “globalizaciOn” han significado la perdida de “facto” de la soberania nacional y hasta la propia identidad cultural de nuestros pueblos.
También está vigente el acápite II: “El MIR combate intransigentemente a los explotadores, orientado en los principios de la lucha de clases y rechaza categoricamente toda estrategia tendiente a amortiguar esta lucha”. El acâpite IV definia sin equivocos el carãcter de la revolución: “Las luchas por la liberaciOn nacional y la reforma agraria se han transforinado a través de un proceso de revoluciOn perinanente e ininterrumpida, en revoluciones sociales, demostrándose asi que sin el derrocainiento de la burguesia no hay posibilidades efectivas de liberaciOn nacional y reforma agraria integral, tareas democrãticas que se combinan con tareas socialistas. La revoluciOn en los paises coloniales y semicoloniales no ha resuelto ain los problemas básicos del socialismo. Mientras la revoluciOn no triunfe en los paises altainente industrializados siempre estar abierto el peligro de una guerra nuclear y no se podr& alcanzar la sociedad sin clases”.
Esta conclusiOn es más vigente que nunca en plena era del llamado capitalismo “neoliberal”, que de liberal -en el sentido decimonOnico del concepto— no tiene ni pizca, sino que más bien el modelo es neo—conservador. El ac&pite V planteaba una apreciaciOn dave: “La crisis de la humanidad se concretiza en la crisis de direcciOn mundial del proletariado” (p.2). Si esta conclusiOn era correcta hace 34 años, cuando ann existian importantes corrientes revolucionarias en el murido, hoy cobra mayor relevancia ante la crisis generalizada de la izquierda mundial. 

En el acâpite VI se rechazaba “la teoria de la revoluciOn por etapas, que establece equivocadamente que primero, hay que esperar una revoluciOn democrãtico-burguesa, dirigida por la burguesia industrial” (p.2) Las criticas al reformismo que se formulan en el acápite VII continüan siendo certeras, hoy mâs nunca ante el giro derechista del PS, que por su tranaformismo politico se ha convertido en un partido mãs liberal de centro que socialdemOcrata, para verguenza de Bernstein y Kautsky, que si eran verdaderos teOricos
socialdemOcratas, no estos pragmãticos de la “era neoliberal”.
Los partidos de la izquierda tradicional -decia la DeclaraciOn de Principios del MIR- “enganan a los trabajadores con una danza electoral permanente olvidando la acciOn directa y la trathciOn revolucionaria del proletariado chileno. Incluso sostienen que se puede alcanzar el socialismo por la via pacifica y parlamentaria, como Si alguna vez en la historia las clases dominantes hubieran entregado voluntariamente el poder” (p.2).
Este diagnOstico tuvo un desenlace tragico porque los partidos de la Unidad Popular, diseñaron su estrategia basados en la “via pacifica y parlamentaria”, adobada con “vino tinto y empanadas”. Todos conocemos el resultado: se ganO electoralmente el gobierno con Allende pero no el poder real. Y después de 17 aflos de dictadura militar, aqui estamos todavia con Pinochet y con el “poder fáctico” de las Fuerzas Armadas. En tal sentido, la DeclaraciOn de Principios del MIR fue profetica: “El MIR rechaza la teoria de la via pacIfica( porque desarma politicamente al proletariado y por resultar inaplicable, ya que la propia burguesia es la que resistirá, incluso con la dictadura totalitaria y la guerra civil, antes de entregar pacificamente el poder”. La prognosis del MIR no pudo haber sido más acertada al señalar que “el ünico camino para derrocar el regimen capitalista es la insurrecciOn popular armada” (p. 3).
El ültimo acpite de la DeclaraciOn de Principios sigue vigente: “hemos asumido la responsabilidad de fundar el MIR para unificar, por encilna de todo sectarismo, a los grupos militantes revolucionarios” (p.3). Si esta decisiOn era correcta entonces, hoy es tan necesaria como antes, sobre todo porque han comenzado a surgir fuerzas revolucionarias no muy inferiores a las que dieron lugar a la fundaciOn del MIR, con la ventaja de haber sufrido experiencias que pueden contribuir a una táctica más adecuada a la coyuntura y con la conciencia de que no sOlo el proletariado es la inica fuerza motriz de la revoluciOn, al comprender la importancia de otros Movimientos Sociales.
En tal sentido, cabe recordar que el MIR, como otros partidos de la izquierda de aquel entonces, no consideraron la significaciOn potencialmente revolucionaria del movimiento feminista, de los Pueblos Originarios y menos de aquellos ecologistas suversivos. Bastaria releer la DeclaraciOn de Principios del MIR de 1965 para darse cuenta de que no hay ninguna referencia a la mitad de la poblaciOn, las mujeres, ni tampoco la mãs minima mendiOn a los mapuches y aymaras, omisiones de las cuales soy en cierta medida resporisable por haber sido designado para redactar el borrador, lo que no exime a los delegados que asistieron al Congreso de FuridaciOn.
En la ültima lines de la DeclaraciOn de Principios se sostiene que “el MIR se rige por los principios del centralisino democrático” (p.3), afirinaciOn que amerita una exhaustiva explicaciOn para las nuevas generaciones, reacias a aceptar toda orgnica con estructura verticalista. Pars que el discurso del nuevo referente —que tenemos que forjar— tenga credibilidad hay que comenzar dando el ejemplo en cuanto a democracia partidaria interna.

 

El “centralismo democrático” es una categoria politica dave para la construcciOn de un partido revolucionario, pero ha sido tan manoseada y deformada, que de hecho se ha transformado en un aberrante centralismob urocrático. En nombre del centralismo democrático, Stalin se convirtiO en un dictador y luego los partidos de la izquierda -tanto tradicional coxno revolucionaria- han actuado de manera centralista y antidemocrâtica. Sugerimos, entonces, conservar la esencia de lo que fue esta formulaciOn planteada por los clãsicos del marxismo, pero cambiãndole el nonibre. Al efecto, proponemos el concepto de coordinaciOn-democrática, como una sola categoria, sin escindir coordinaciOn de democracia, que exprese la centralizaciOn de las acciones y politicas resueltas de manera democrãtica por las bases, no de imposiciOn verticalista sino de comunicacián flulda entre las bases y la direcciOn. Se evitaria asi el carâcter federativo, al mismo tiempo que se estiiuularia la relativa autonomia de los organismos regionales y locales.
Otra insuficiencia que tuvimos en el MIR fue no tener una clara ConcepciOn de Partido. Criticá.bamos al stalinismo, pero no profundizamos acerca de que nuestra izquierda era heredera en lo fundamental de esa estructura de partido, con su respectivo secretario general, que por ser elegido en un Congreso goza de especiales poderes hasta que es cainbiado por otro, que repite el mismo esquema de poder. En fin, hay que terminar con la estructura verticalista, que tiende al suatitucionismo tanto de las organizaciones populares como de los propios organismos partidarios de base. Un partido que sea capaz de respetar la autonomia de los Movimientos Sociales, étnicos y de género y que haga polltica no “en representaciOn” de ellos, sino a través de los dirigentes naturales del pueblo oprimido.
El progrania aprobado partla de una clara posiciôn internacional, que diferenciO al MIR de los otros partidos de izquierda, inclusive del maolsta PCR. “Por graves que sean los errores en que suelen incurrir las burocracias pollticas de los Estados en transiciOn al socialismo, el MIR proclaina su apoyo al campo socialista y rechaza categOricamente la idea de una posible neutralidad (…) se pronuncia por la defensa de estos paises en caso de agresion capitalista (…) El MIR proclania su apoyo a la revoluciOn cubana sus metodos de lucha insurreccional, liquidaciOn de la oligarquia, antitud anti-imperialists y forinas de construcciOn del socialismo (…) El MIR luchará por la organizaciOn de las Repüblicas Unidas Socialistas de America Latina, unidad que concebimos no como un solo pals, sino como una unidad federativ&’.
El programa pars Chile planteaba: a) NacionalizaciOn sin indemnizaciOn de las empresas de cobre, salitre, hierro, electricidad, teléfonos, bancos y grandes casas comerciales; b) Ruptura de los pactos que nos atan al imperialismo; c) Desconocimiento de la Deuda externa; d) RevoluciOn Agraria; e) reivindicaciones coyunturales para los explotados y oprimidos y y un disefio de sociedad socialista alternativa. “Este programs solo podrã ser realizado mediante la liquidaciOn del aparato estatal burgues y su reemplazo por is democracia directa y las milicias armadas de obreros y campesinos (…) derrocando a is burguesia e instaurando un gobierno revoiucionario dirigido por los Organos de poder de obreros y campesinos”. 0
Continuando con el relato del Congreso de FundaciOn del MIR, recordamos que Enrique Sepüiveda fue elegido secretario general y que el Comité Central estuvo integrado por Clotario Blest, Humberto Valenzueia, Luis Vitale, Oscar Waiss, Gabriel Smirnow, Dantón Chelén, Miguel Enriquez, Bautista van Schouwen, Edgardo Condeza, Jorge Cereceda, Martin Salas, el “Pelao Zapata, Luciano Cruz, Mario Lobos y Mondiola. El Secretariado Nacional quedO integrado por Sepülveda, Smirnow, Chelén, Waiss y Vaienzuela.

 

Capitulo III
Los avances del MIR entre 1965 y 1967
El accionar del MIR en este periodo sOlo puede ser comprendido a cabalidad si se inserts en el contexto que vivia Chile durante is presidencia de Eduardo Frei Montalva. AccediO sl poder con el spoyo de los Partidos Conservsdor y Liberal en crisis, pero fundamentalmente con los votos de importantes sectores de obreros, campesinos y capas medias que permitieron a la DC obtener 1.409.012 votos contra 977. 902 de Salvador Allende que provinieron básicainente de los sectores populares. Es decir, en las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1964 se expresO un anhelo de cambio de is mayoria de la poblaciOn explotada y oprimida, por encima de los acuerdos de las cüpu.las politicas.
A poco andar, después de que Frei promulgars su mediatizada “chilenizaciOn del cobre” y su menguads Reforms Agraria, los trabajadores del campo y la ciudad
-que se hsbian esperanzsdo en la promesas de la DC- comenzaron a radicalizarse, junto a las bases y el ala izquierda democristiana, promoviendo un proceso de luchas sociales que a continuaciOn sefialaremos, en el cual se insertaron los militantes y is politics concreta del MIR y del ala izquierda socialists que alcanzO scuerdos revolucionarios en el Congreso de Chillãn.
Desde 1965 hasta 1967, el MIR atravesO por un periodo de estructuraciOn organica por la base, de homogeneizaciOn politics y de crecimiento en sectores populares. En la FederaciOn de Estucadores emergio como lider el obrero Juan Ramos, en la ConfederaciOn Nacional de Trabajadores de la Salud fueron elegidos los miristas Norman Gamboa y Hector VillalOn; en una fabrics textil y luego en el Cuero y Cslzsdo ssliO elects Maria Conchs, en is zons del carbOn importsntes militantes miristss, Lucho Conchs en is FederaciOn de Obreros de la ConstrucciOn; además de Humberto Valenzuela, nuevamente elegido dirigente de de la Junta Nscional de los Obreros MunicipalesDei “Textiles”D. En el Frente de Poblsdores, Victor Toro continuO liderando nuevos movimientos, mientras Herminia Conchs tuvo un reconocimiento a sus luchas sl ser elegida dirigenta de la PoblaciOn Santa Adriana el 28 de agosto de 1966.
En el movimiento estudisntil, el MIR experimentO svsnces en is FECH de Santiago, obteniendo is primers mayoris en Sociologis y Psicologis y ganando el Centro de Medicina en slisnza con la JS. Los dirigentes estudiantiles miristas m&s destacados en la FECH de Santiago fueron Alvaro Rodas y DantOn Chelén. Pero donde el MIR tuvo un sscenso impetuoso fue en la Universidad de ConcepciOn, a través de Luciano Cruz A., que pronto se convirtiO en el principal dirigente de mssas del MIR, no sOlo en el movimiento estudiantil sino también en el seno de importsntes sectores de trabajsdores. Tan importante era este liderazgo de

 

Luciano, que Clotario Blest propuso en el Comité Central del MIR una gira nacional de él y Luciano por los principales sindicatos y poblaciones del pals, gira que no alcanzO a concretarse por falta de recursos. En tal sentido, cabe señalar que durante 1o5 primeros aiIo5 el MIR no two apoyo financiero de ningiin Partido internacional y menos de un pals en trarzsiciOn al socialisino, incluido Cuba.
Salieron regularmente al publico el periOdico “El Rebelde” y la revista teOrica “Estrategia”, en cuyo primer nimero, novieinbre 1965, colaboraron Enrique Sepülveda con un articulo sobre “Un año de gobierno DC”; Gabriel Smirnow: “Las elecciones universitarias” donde destacO el crecimiento del Mlii que, encabezado por militantes miristas, obtuvo 810 votos en las elecciones de la FEC en 1965, mientras el PC apenas sobrepasO los 200 votos y la DC sacO la primera mayorla con 1.184, el PR 421 y el PS 162 votos. En Santiago, el fla.mante MIR alcanzO 505 votos, correspondiéndole a la DC la primera mayorIa con 5.049, seguido por el PC con 2.175, el PS 1.590, el PR 857 y el P.Conservador y Liberal 510 votos. Otro articulo sobre “La etapa actual de la RevoluciOn Latinoamericana” fue redactado por Luis Vitale, presentando un balance provisorio del movimiento guerrillero desde 1960 hasta 1965. Oscar Waiss hizo un artlculo sobre la evolución de la izquierda chilena titulado “La metamorfosis”. Un debate sobre el Arte y finalmente un documento del MIR peruano sobre la muerte de Luis de la Puente Uceda.
Respecto de ete ultimo tema, el N° 3 de “Estrategia”, abril 1966, etuvo dedicado a “La RevoluciOn Peruana”, con un largo ensayo escrito por el sociologo peruano Anibal Quijano, que lo suscribió con el seudOnimo de Silvestre Condoruna. El N° 4, junio 1966, también two un tema central: “Cuba, la Tricontinental y la RevoluciOn Latinoamericana”, resolución adoptada por la III SesiOn Plenaria del CC. del MIR verificada el 17 de abril de 1966. Además de reiterar el apoyo a Cuba, anteriormente publicado en el N° 4 de “Estrategia”, el MIR hizo un saludo a la Tricontinental, pero objetO fraternalmente las injustas crIticas a la lucha armada de Yon Sosa en Guatemala y a la conatrucciOn del socialismo en China. En el N° 6, de septiembre 1966, Huiberto Valenzuela hizo un interesante articulo sobre “La Comuna Obrera y las Juntas de Vecinos”, junto a la 1 ediciOn chileria del ensayo del Che Guevara sobre “El socialismo y el honibre”. El N° 9 de “Estrategia”, junio 1967, publicO una de las ültimas cartas del Che y una resoluciOn del movimiento revolucionario brasileño “Politica Operaria”.
El periôdico “El Rebelde” N° 39 de septiembre 1966 informaba que “los dias 23 y 24 de agosto de 1966 se realizO la Primera ConvenciOn Nacional de Estudiantes del MIR con la participaciOn de delegados de Santiago, ConcepciOn, Valparalso, Chillán y Coquizubo, que resolvieron organizar el FER (Frente Estudiantil Revolucionario)”. En ese mismo nümero se comunicaba que en una audiciOn del Canal 9 e regitr6 una importante polémica entre representante estudiantiles del PS, la DC y el MIR, representado por DantOn Chelén.
En el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, comenzó a destacarse el estudiante de Historia, Sergio Perez, militante del MIR, quien el 21 de mayo de 1966 en Pleno Congreso Nacional en momentos que el Presidente Jorge Alessandri iniciaba el tradicional Mensaje, lanzO a voz en cuello las consignas de ;bajo la inano dura contra los obreros! Viva el MIR!, mientras sobre la cabeza de los parlamentarios volaban centenares de volantes. Tras esta valiente acciOn, el “chico” Perez fue detenido.
En ese afio, propuse la apertura de un trabajo politico sobre el naciente grupo de Cristianos por el Socialismo que se estaba radicalizando con la lectura de los ideOlogos de la Teoria de La LiberaciOn, especialmente con el libro del sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez. Recuerdo que esta proposicián fue aceptada con una reticencia que reflejaba la hostilidad a todo lo que “oliera a sotana”, reacciOn propia no sOlo del Partido Radical sino también de la izquierda

 

tradicional, heredera del liberalismo decimonOnico, particularmente del PS nacido al calor de las logias masOnicas.
De todos modos, iniciamos con Edgardo Condeza contactos con varios democristianos, ya desilusionados de la “marcha de la Patria jóven”, entre ellos el Dr. Cannons, instalado en uno de los pueblos más pobres de la zona del carbon: Curanilahue. Junto con el, pronto comenzaron a ingresar al MIR varios compañeros Cristianos por el Socialismo, sobre todo después de la toma de la Catedral y de la huelga de los estudiantes de la Universidad CatOlica en 1967 por una nueva Reforma Universitaria, que liderO Miguel 1ngel Solar, uno de los mejores dirigentes estuthantiles de aquella época de ensueño.
La libre expresiOn de las ideas y la práctica de la democracia interna, garantizada por su primer secretario general, Enrique Sepulveda, permitieron ir decantando las posiciones politicas, aunque nunca en el MIR se constituyeron fracciones con disciplina propia.
El II Congreso Nacional se realizO en agosto de 1966 —ya que por estatutos debian realizarse Congresos todos los años— en un antiguo galpOn de Conchali, donde Manuel Cabieses se incorporO al MIR, poniendo a disposiciOn las páginas de la revista Punto Final. Uno de los puntos centrales de discusiOn de este Congreso fue explicitar la posicion oficial sobre la situación internacional, procurando precisar la politics frente a la construcciOn del socialismo en China, que en esos afios era un punto relevante de debate en la izquierda mundial.
El proyecto de Tesis Internacional: “El carácter de la RevoluciOn y la ContrarrevoluciOn” fue motivo de interesantes debates sobre las experiencias de las revoluciones de los ültiinos 30 silos a nivel mundial. Se analizO el significado y la repercución de la Doctrina de Seguridad Nacional que asignO nuevos papeles de politica interna a las Fuerzas Armedas de los paises latinoamericanos, cuya primera concreciOn fue el golpe militar brasileno contra Joao Goulart en 1964. Ademâs, fue expresamente criticada la politics de “coexistencia pacifica” de la burocracia soviética, que en nada favorecia el proceso revolucionario en Vietnam y Corea del Norte.
El ültimo acãpite del documento aprobado versO acerca de “La agonia mortal del stalinismo”. Los comentarios huelgan acerca de esta profecla, no sOlo de la
IV Internacional sino de la izquierda revolucionaria mundial que seguia atenta la evoluciOn del “socialismo” con comillas, real sin comillas, que se estaba dando en la URRS, aunque no se podia predecir que is restauraciOn del capitalismo se iba a dar por la via pacifica en la década de 1990, hecho inédito en la historia.
Después de aprobar los documentos sobre “La actual coyuntura chilenia” y el programs y la táctica a seguir, el II Congreso procediO a elegir el secretario general del MIR, recayendo la decisiOn unánime en la reelecciOn de Enrique Sepülveda. Junto con este compañero, el Secretariado Nacional quedO integrado por Humberto Valenzuela, Gabriel Smirnow, el Chipo y Luis Vitsle.
Recuerdo que necién en este Congreso comencé a darme cuenta de las dimensiones de la forxnaciOn teOnica de Bautista van Schouwen. Personalmente lo habla conocido en las reuniones previas a la fundaciOn del MIR, pero no habia calado a fondo su densidad de pensamiento. Lo volvi a ver en el Congreso de FundaciOn: alto, p&lido, reflexivo, contento pero en cierta medida angustiado – en el real sentido de is angustia creativa- por la responsabilidad que asumiamos: generar un Movimiento de Izquierda Revolucionaria, inspinado en el marxismo revolucionanio y en el eemplo de la RevoluciOn Cubans, que cortO en dos la historia latinoamericana. El Bauchi comenzó a hablar por la boca de los nuevos tiempos; se levantO de la banca pintada de morado oscuro, desenvainando argumentos en pro del carãcter socialists de la revoluciOn en polemics fraternal con los cinco compañeros que sun postulaban una revoluciOn de tipo nacional— popular. En un descanso del Congreso de FundaciOn, le pregunte a ese Joven que

 

apenas frisaba los 20 años: -<de donde sacas esos planteainientos tan sOlidos. – de Marco Antonio Enriquez, un fib trotskista de ConcepciOn.
En el II Congreso me llamaron la atencián sus intervenciones sobre el pensamiento de Rosa Luxeinburgo: el significado de las huelgas obreras, generadoras de los primeros soviets en la RevoluciOn Rusa de 1905. Luego, en un aparte del Congreso, me dijo que los libros de “la Rosita” siempre estaban en su mesita de luz, junto a los del “barbón” Marx, el “pelao” Lenin y el “pera” Trotsky, en el decir irreverente de aquella juventud de los ‘60. Y prosiguiO:
necesito que tu me ayudes en el estudio de un libro muy dificil de Rosita: “La acumulaciOn del capital”. Terminado el Congreso, bo invite a mi casa a revisar ese libro; como sabla algo de su ancestro, le puse unos discos de misica holandesa. Luego, se puso a conversar con mi companera, especialista en Neuropsiquiatria. A partir de entonces, el estudiante penquista de la carrera de Medicina, se hizo habitué de nuestra casa, cuando viajaba a Santiago a las reuniones del Comité Central. Pronto se recibiO de Neurologo; querla conocerse a sl mismo y conocer el “ser profundo” de los demãs, con esa su gran sensibilidad de cuerda de violin.
Desde mediados de 1966 hasta diciembre de 1967, los nücleos sindicales del MIR, orientados por Cbotario Blest, experimentaron un apreciable avance, al igual que los militantes que activaban en el sector de los pobladores de la zona urbano-periférica pobre, motorizados por VIctor Toro, pnincipalmente en Santiago. Crecla el MIR en el Norte Chico por la influencia desplegada por el Comité Regional Coquimbo, dirigido por Mario Lobos, pero no hablamos podido estructurar nücleos en el Norte Grande, salvo contactos y simpatizantes individuales. Tampoco lográbamos consolidarnos en las capas de trabajadores de Valparaiso y Vifa, aunque teniamos estructura organizativa y activas células. En el centro del pals, el MIR habia logrado una cierta consolidaciOn en Talca, debido a los socialistas que se habian escindido del PS. El Comité Regional ConcepciOn, a través de Edgardo Condeza, Miguel y el Bauchi, trataba de irradiar su influencia surefla hasta Puerto Montt, donde existia desde 1965 un nücleo de socialistas separados de su partido e integrados al MIR. El Comité Regional Santiago se fortaleciO con la elección del “trompeta” Mann, al cual se incorporaron Edgardo Enniquez y un importante militante en ruptura con la Juventud del PS: Winston AlarcOn.
Se ampliO significativamente la influencia del MIR en Trabajadores de la Salud, donde Norman Gainboa y Hector VillalOn se convirtieron en referente politico-sindical de centenares de trabajadores de esa FederaciOn que contaba con mãs de 40.000 afiliados, no obstante el peso especifico de la Directiva Nacional controlada por militantes del ala izquierda del PS. Similar crecimiento se dio en el seno de los Obreros de la ConstrucciOn, donde el MIR ejerciO influencia a través del accioriar consecuente de Juan Ramos, Lucho y Jovino Concha, a pesar del control mayoritario de los mieinbros del PC.
En Obreros Municipales, adems del liderazgo de Valenzuela, comenzaron a destacarse Santis y Angel Canales, mientras se consolidaba la siinpatia al MIR en la FederaciOn del Cuero y Calzado, por intermedio de su vocera más destacada:
Mania Concha, que veia facilitada su acciOn por el proceso de izquierthzaciOn sindical de dinigentes de la FederaciOn, como el anarquista Ernesto Miranda. En el sector de obreros metalurgicos, el MIR tenia algunos militantes jOvenes que se abrian paso con dificultades no sOlo por su escasa expeniencia sino por el aplastante peso de las células del PC, dirigidas por Ellas Mallea. Algo parecido acontecIa en la FederaciOn de Quimica y Farmacia, donde ejercla un control casi total el dinigente reformista Miguel Pradenas. En el seno de los profesores de enseñanza media, el MIR empezO a ganar militantes, aunque todavia no alcanzaba a figurar en las elecciones del Colegio de Profesores.
En el sur, el MIR comenzaba a crecer entre los obreros del Carbon, estimulados desde ConcepciOn por Luciano Cruz, quien conocia cabalmente Lota y Coronel —cuando era militante de las Juventudes Comunistas- y ya connotado

 

mirista viajaba a dar cursos de formaciOn sindical y politica, hecho que pude palpar en las Escuelas de Verano del CarbOn de 1968 al ver a Luciano desplegar su espontánea comunicaciOn con los obreros dando charlas sobre el Manifiesto Comuriista, en un lenguaje tan pedagOgico y en términos tan sencillos que sOlo puede utilizar una persona que sabe bien el tema que est analizando. Recuerdo que en thcha Escuela de Verano empezO a colaborar Fernando Mires, uno de los intelectuales revolucionarios más capaces que han surgido en Chile, hoy brillante profesor de la IJniversidad alemana de Oldenburg y autor de numerosos libros sobre America Latina.
Por su parte, Miguel terminO en 1966 una importante contribuciOn con un trabajo sobre un tema que al año siguiente fue utilizado en la Reforma Universitaria, titulado “La RevoluciOn Universitaria”. Asimismo, le hicieron dos reportajes en “Punto Final”. 0
En el estudiantado universitario, en 1967 el MIR lograba dar un salto cuanti-cualitativo con la elecciOn de Luciano Cruz a la Presidencia de la FederaciOn de Estudiantes de ConcepciOn. Ese fenOmeno contribuyO a proyectar una significativa influencia en el estudiantado no sOlo universitario sino también secundario, atrayendo al MIR a numerosos jOvenes y, al mismo tiempo, radicalizando a la Juventud Socialista. La Brigada Universitaria del MIR en Santiago, liderada por Alvaro Rodas, contribuyO a que se lograra un notable avance en las elecciones de 1967 de la FECH al obtener el MIR en alianza con la JS la primera mayoria con 1.270 votos, desplazando a la DC que sacO 1.060, al PR: 527 y al PC: 257. Durante ese aflo empezO a destacarse el estudiante de la carrera de Medicina, Jorge Sanchez, y se incorporaron importantes militantes de la JJ.CC., entre ellos Sergio Zorrilla, estudiante de Filosofia en el Pedagogic o.
A mediados de 1966, una decena de militantes del MIR, de procedencia trotskista, hicieron la primera expropiaciOn de armas en una armeria de santiaguina. La operaciOn fue limpia, pero cuando el equipo Comando se retiraba con los frutos preciados, el dueño del negocio despertO del “cachuchazo” recibido, alcanzando a ver un hombre bao y gordito, que luego describiO a los agentes de Investigaciones; al salir en la prensa el retrato hablado, “fondeamos” a Mondiola en un hospital durante un mes y medio. Los jefes del aparato militar de entonces, Z. y Ch., reconocieron más tarde que las prime ras armas que tuvo el MIR se debieron a esa expropiaciOn de unos compafieros que provenian del trotskismo.
Manuel Cabieses ha sostenido que Jaime Barrios “aproximadainente a fines de 1966 vino a Chile en misiOn confidencial, que mAs tarde entendimos le habia encargadio el Che. Se reuniO con un grupo de miristas, comunistas y socialistas y los invitO a participar en un proyecto de lucha armada liberadora que abarcaria los paises de la regiOn andina y del Cono Sur. Sin embargo, los resultados de an misiOn en Chile fueron desalentadores. En el MIR se daba una ãspera lucha para desplazar a la direcciOn fundadora de origen trotskista”. 0
En honor a la verdad, Jaime Barrios nunca se entrevistO con la direcciOn del MIR, hecho que puedo asegurar porque en 1966 yo era miembro del Secretariado Nacional. Si hubiera habido algn intento de Barrios de contactar al MIR, por intermedio de alguno de nuestros militantes, seguramente que Miguel, Luciano y el Baucb.i nos hubieran comunicado de inmediato pues eran miembros del Comité Central. Además, Cabieses no podia estar tan bien informado, ya que recién a mediados de 1966 se incorporO al MIR en su II Congreso. Quizá Barrios alcanzO a reunirse con comunistas y socialistas, pero no con dirigentes miristas, y si lo hizo con alguno de base- a espaldas de la direcciOn del MIR, con una intencionalidad fraccional- hablaria muy mal de una persona que viene a Chile “por encargo del Che”.
Por otra parte, es otro error de Cabieses sostener que en 1966 habIa en el MIR “ui-ia âspera lucha para desplazar a la direcciOn fundadora de origen trotskista”. Es sabido que la DirecciOn del MIR nunca fue mayoritariamente

 

trotskista y que en el Congreso Nacional de 1966 no hubo ni la más remota “&spera lucha para desplazar a la direcciOn fundadora de origen trotskista”. Al contrario, hubo acuerdo en reelegir como secretario general a Enrique Sepiilveda, fundador del trotskismo chileno, y a otros miembros que habian militado en el
POR: Valenzuela, Vitale y otros citados anteriormente. El mismo Miguel, el Bauchi y otros jOvenes penquistas se autodenominaban “neo-trotskistas”, compartiendo las ideas de LeOn Trotsky sobre el carãcter socialista de la RevoluciOn y la critica al stalinismo. Por ültimo, podrIamos agregar un dato dave que Cabieses no podia saber: Miguel gozaba de la total confiarxza de Enrique Sepu.lveda, a tal punto que algunos miembros del Comité Central decian en broma que “Miguel era el delfin que habia ya escogido el Secretario General”.
Durante 1966 y 1967, el Secretariado Nacional redoblO su contactos con los movimientos revolucionarios latinoamericanos, especialmente con el MIR de Peru, Bolivia y Venezuela, el grupo trotskista peruano dirigido por Hugo Blanco, lider de los campesinos del Valle de La ConvenciOn; con lo que quedaba de la UR3E del Ecuador, el PRT-ERP de Argentina, liderado por Santucho, miembro de la
IV Internacional, los Tupamaros de Sendic en Uruguay y con “Politica Ceraria” de Brasil, por intermedio de algunos de sus militantes refugiados en Chile, como Evelyn Pape y Theotonio Dos Santos, quien estuvo en varias reuniones de nuestro Secretariado.
Consecuente con esta práctica internacionalista-latinoamerica, el Comité Central, reunido en el sOtano de la casa del senador socialista Alejandro Chelén Rojas, resolviO a mediados de 1967 enviar a Miguel Enriquez a entrevistarse con la direcciOn cubana, con la zuisiOn de que el MIR no aceptaba plazos calendario sino tiempos politicos, resueltos autOnomamente en Chile, basados en el ascenso popular, para unto a los trabajadores iniciar la insurreciOn, porque no queriainos repetir la errOnea experiencia de Luis de la Puente Uceda en Peru, estimulada equivocadamente por los encargados del aparato cubano para America Latina. Gracias esa franqueza, siempre zuantuvimos una transparencia politica con los compañeros cubanos.
Segün Marco Antonio, en el reportae citado, “Miguel entra en relaciones con Fidel el año 67; yo estaba en Toulousse y recibo un telegrama de Miguel diciéndome que vaya a Paris. Cuando liego a la casa donde estaba alojado Miguel, la habia allanado la policia aduanera C…) Luego paseamos por Paris y yo le explicaba el significado de este y otro monumento. Miguel le llegO contando al trotako Vitale que yo le habia ensenado en detalle la Comuna de Paris. De Paris, Miguel fue a Praga”. D
No obstante, estas ffelocuentes acciones en el movimiento sindical, de pobladores y estudiantil, expropiaciOn de armas y envio de compafieros, como Miguel y Luciano, para reforzar lazos con Cuba y adiestrarse en el plano politico—militar, Carlos Sandoval se permite decir que hasta diciezubre de 1967 el I’ilR “no pasaba de ser un grupo de propaganda”. 0 , repitiendo la errada apreciaciOn de Edgardo Enriquez, en un reportaje de julio 1972: durante dos años (1965-67), “el MIR no logrO ir niás allã de un circulo de propaganda y discusión ideolOgica”. 0, riegando su propia historia y la de su hermano. Está demás insistir en que esta sesgada aseveraciOn tuvo por objetivo omitir todas las acciones concretas, realizadas por la anterior direcciOn del MIR entre 1965 y 1967, para poner de manifiesto que recién con la nueva conducciOn surgida en el Congreso de diciembre 1967 el MIR pudo salir del “ideologismo, impuesto por el trotskismo, distintivo de la prehistoria mirista”. 0
Esta rotunda afirmaciOn cae en uria falsedad que, inadvertidamente, niega el pasado de Miguel, el Bauchi, Luciano
y del propio Edgardo, pues ellos serian culpables de perpetuar el grupo de mera propaganda, pues eran miezubros de los Comités Centrales de 1965, 1966 y 1967. Al mismo tiempo, reniega de la simpatia que tenian hacia el trotskisiuo dichos camaradas. Por otra parte, la apreciaciOn es incorrecta, ya que es sabido que

 

nunca los militantes que provenian del trotskismo constituyeron mayorIa los Comités Centrales entre 1965 y dicieibre 1967. Adems, a]. Congreso de FundaciOn del MIR y en su primera direcciOn participaron camaradas no sOlo trotskistas sino muchos con influencias pro-china, filo-castristas, ex-militantes del PS y del PC y numerosos sindicalistas que, como Clotario Blest, nunca hablan militado en ningin partido. Finalmente, los trotskistas que confluyeron en el MIR estaban muy lejos de ser representantes de esa imagen deformada de circulo de propaganda
-atribuida a algiln pequeño grupo “trotsko”- sino que como militantes del POR hicieron permanentes acciones junto a los trabajadores, como su participaciOn activa en la huelga con ocupaciOn del polvorin “Técnica Ltda.” en 1955, de la huelga con ocupaciOn de 160 fábricas del Cuero y Caizado ese mismo añO y de la incorporaciOn a la cuasi-insurrecciOn popular del 2 de abril de 1957, llegando a ser dirigentes de sindicatos, Federaciones, miembros de la CUT nacional y provincial y organizadores de los primeros Comités de Apoyo a la RevoluciOn Cubana.
El propio Miguel -en su afán por justificar la divisiOn que a continuaciOn analizaremos- llegO a decir, posteriormente, que el MIR de 1965 a dicieubre 1967 era “una bolsa de gatos, de grupos, fracciones, sin niveles orgánicos minimos, carente de estrategia y táctica y aislado de las masas”. D Con esta sesgada afirmaciOn, Miguel estaba tainbién negando al MIR que contribuyO a crear, pues fue miembro de esos dos primeros Coxaités Centrales. Y sabia que el MIR se constituyO como una confluencia de organizaciones de diversos origenes politicor evolucionarios, que fueron adquiriendo homogeneidad, pero nunca fue una “bolsa de gatos, de grupos y fracciones”. Al mismo tiempo, durante esos dos primeros afios y medio se fueron consolidando las células, los Comités Regionales, los Comités de RedacciOn del periOdico “El Rebelde” y la revista “Estrategia”, ademãs del aparato politico-militar del cual Miguel era miembro, aunque no su principal encargado.
Respecto a la critica de que el MIR no tuvo estrategia entre 1965 y 1967, bastaria recordar la DeclaraciOn de Principios y el Programs, adexnás de la Tesis Insurreccional propuesta por el propio Miguel. En cuanto a táctica, pudieron en ese periodo haberse cometido errorres, pero el MIR siempre tuvo una politica coyuntural y una forma concreta de penetraciOn en el movimiento sindical y de pobladores, como queda demostrado en las acciones que en este escrito detallamos y en las proposiciones a los Congresos Nacionales de la CUT y de sus Federaciones. Finalmente, a la crItica de que el MIR estuvo “aislado de las masas”, basta leer los nuueros de “El Rebelde”, consultar la prensa de esos aflos y leer las pruebas que proporcionamos en este texto, para comprobar que las tareas prioritarias fueron, no para salir de un supuesto aislamiento —que jamás tuvieron las organizaciones unificadas en el MIR- sino precisamente para consolidar esa intima y perinanente relaciOn con los trabajadores que, con todas sus debilidades, permitieron al MIR ir ganando el respeto y la sixupatla de sectores de explotados y oprimidos.
Capitulo IV
El Tercer Congreso Nacional

 

Se realizO a principios de diciexnbre de 1967 en la Casa de la Cultura de San Miguel, facilitada solidariamente por Mario Palestro. Este Congreso se iniciO con una Informe Politico de Enrique Sepülveda y una Cuenta de actividades preparada por el Secretariado Nacional. A continuaciOn se formaron Comisiones que entregaron sus conclusiones al dia siguiente, en que hizo su apariciOn Miguel entre aplausos de bienvenida de todos los delegados por su regreso después de su viaje a Cuba.
Recuerdo que en el debate sobre la tãctica para aplicar coyunturalmente la tesis insurreccional a la situaciOn politica que vivia nuestro pais, Miguel defendiO el papel revolucionario que podlan eventualmente jugar los pueblos rurales, con el fin de aumentar el nimero de campesinos que podian entrar al proceso insurreccional, basándose en las cifras de INDAP, organismo estimulado por el gobierno de Frei para acelerar la Reforma Agraria. Le contesté que era peligroso confiar en los pueblos rurales como fuerza revolucionaria, pot cuanto mis investigaciones y mi propia experiencia de relegado en Curepto (1963-64) mostraban que en dichos villorrios habitaba una mayorIa de capas medias:
comerciantes, exnpleados publicos, escribanos, abogados y profesores primarios, que neutralizaban las reivindicaciones cainpesinas.
Intervinieron otros delegados pars insistir en la necesidad de reafirmar el criterio de anteriores Congresos en orden a coinbinar la eventual insurrecciOn popular urbana con los campesinos y jornaleros. En uno de sus escritos, Valenzueia recordaba que en ese Congreso “se me encomendO la elaboraciOn de un documento en el que se estableciera la forma de ligar la estrategia insurreccional con el movimiento de masas. Dicho docuinento fue thscutido y aprobado por la ComisiOn más numerosa del Congreso”. 0
ComenzO asi por primers vez a discutirse el papel que podian jugar los mapuches, problema sobre el cual no se tenian informaciones precisas por la falta de inserciOn que tenia el MIR en la comunidad mapuche. Estas sugerencias pusieron de manifiesto la necesidad de agilizar la penetraciOn en el campo, la preparaciOn politico—militar y el entrenamiento de las embrionarias “unidades militares”. Entonces surgieron criticas al Secretariado saliente por su lentitud y retardo en la adopciOn de medidas prãcticas, que suscitO una polémica a raiz de la insatisfactoria respuesta de Sepulveda y Waiss.
Despues de haber aprobado, con modificaciones, el informe sobre Tesis Insurreccional, se pasO a la discusiOn sobre Politica Nacional, aprobándose la apreciaciOn de que el gobierno democristiano de Frei estaba ya en un proceso de desgaste politico, por no haber cumplido lo prometido, después de haber despertado expectativas en amplios sectores del campo y la ciudad. Algunos delegados al Congreso entregaron valiosas experiencias acerca del proceso huelguistico urbano, tanto de trabajadores del sector privado como publico; ademAs de is intensificaciOn de las ocupaciones y “tomas” de terrenos de los pobladores sin casa, puestas de manifiesto por Victor Toro y Herminia Conchs. Proceso de lucha social que ampliaba el radio de influencia del NIR, y hacia más dificultoso el accionar reformista del PC y cads dIa xns dificil el papel de freno de is msyoria del PS, ys jsqueado en el interior por is propia ala izquierda que demandaba is splicaciOn concreta de las resoluciones del Congreso de Chillán, terminar1o con la cotidiana verborrea revolucionaria.
Respecto de la situaciOn nacional, el Congreso pasO a discutir el documento “AdOnde va Chile”, presentado pot Luis Vitale, que analizaba los roces interburgueses, agudizados pot la Reforms Agraria promovida pot el gobierno DC. El P.Nacionai, surgido de is fusiOn de los partidos Conservador y Nacional, preparaba acciones golpistas, que habian obligado al presidente Frei a procesar a uno de sus dirigentes. Con ocasiOn de este proceso, nuestro documento señalaba

 

que “los dirigentes del P. Nacional, en particular el marques Bulnes, han proclamado su derecho al golpe de Estado”. En sintesis, el HIP. pronosticO casi dos afios antes el intento de golpe militar del general Viaux.
La ComisiOn de OrganizaciOn entregO un Balance sobre la estructura y crecimiento del MIR, que ya sobrepasaba los 1.500 militantes, es decir casi tres veces mãs que cuando se fundO. Recomendaba, ademAs, que los Congresos Nacionales se hicieran en lo posible todos los años, como habia sucedido hasta entonces, o a lo sumo cada dos años. Sometido el Informe a thscusiOn de la Plenaria, un delegado planteO que no se eligiera el Secretario General por votaciOn separada, por cuanto se le estaba otorgando un poder que sOlo podia ser cambiado por un Congreso Extraordinario. Otro delegado dijo entonces que era mejor votar en conjunto por el total de los 21 integrantes del Comité Central y que luego éste designara de entre sus miembros al Secretario General, pudiendo reeiuplazarlo si no cumplia bien sus funciones, proposiciOn que no alcanzO a ser votada.
En la sesiOn final del III Congreso, se procediO a la elecciOn del Secretario General y, posteriormente, a la de los miembros del Comité Central.
De inmediato se levantO el experimentado dirigente obrero Hiunberto Valenzuela, quien con su acostumbrada y encendida oratoria, amasada en largos años de militancia politica y sindical, manifestO que era necesario que La nueva generacion revolucionaria chilena asumiera el papel de conducciOn, en homenaje al recién caido lider de la revoluciOn latinoainericana, Ernesto Che Guevara. Y propuso -con el apoyo del resto de los militantes del ex-POR y de la numerosa delegacion de ConcepciOn y de jOvenes de Santiago- a Miguel EnrIquez como Secretario General.
Segundos después, se encaramO en una mesa el encargado del aparato militar, el “pelao Zapata”, para manifestar que era correcto el criterio de que la Tuventud asumiera mayoritariamente is conducciOn del NIP., pero que para Secretario General era necesario elegir en este momento de consolidaciOn del MIR a un militante ms experimentado y zuaduro politicamente. Por eso, sin menoscabar la capacidad de Miguel, se permitla proponer a Vitale como Secretario General. Muchos fueron los que se quedaron atOnitos. Miré a mi “guru” politico, mi viejo Valenzuela, inquiriendo su opinion; de inmediato me enviO un papel con las siguientes palabras: si aceptas, lo más probable es que ganes, pero seria ponerle sello trotskista al MIR; y eso no conviene. Me levanté y dije: agradezco la proposiciOn del compafiero Zapata, pero por razones de un mayor crecimiento del MIR no acepto su mociOn, y por corisiguiente apoyo la candidatura de Miguel a la Secretaria General.
A continuaciOn se procediO a la votaciOn del ünico candidato. Pars sorpresa de todos, Miguel obtuvo 87 votos de un total de 131 delegados. Me miró con una expresiOn de no entender qué habia pasado. En un tenso ambiente, terminO la elecciOn de los 14 miembros al Comité Central, resultando electos Luciano Cruz con 129 votos, el Bauchi con 124 y Vitale con 121; y con menos votos Edgardo Enriquez, Sergio Zorrilla, el “conejo” Grez, Patricio Figueroa, Winston AlarcOn, Nahuel Figueroa, Norman Gambos, Genaro, Sergio Perez, Jarita y Washington Figueroa, ademãs de Miguel en su calidad de Secretario General. No aceptaron ser candidatos Enrique Sepülveda, Gabriel Smirnow y Oscar Waiss. Entonces quedO claro que no votaron por Miguel la mayoria de los delegados que provenian de VRM, algunos del ex-PSP y ciertos jOvenes de Santiago, ConcepciOn y otras provincias.
En el momento que asuiuiO la Secretarla General del MIR, Miguel tenia solainente 23 aflos, con una sOlida formaciOn marxista, incansable activista,

 

conocedor de las demandas de la Juventud y de las tendencias internas del PS y PC, aunque con escaa experiencia de trabajo contante en los sectores obreros, campesinos y de pobladores, por lo cual era muy poco conocido por los trabajadores, falencia que fue superando con lo afkos; con gran poder de convencimiento en el trato “mano a mano”, en la conversaciOn politica con uris persona o con un grupo. Mas no era un gran orador de “masas”, como Luciano Cruz y Huinberto Valenzuela. Y como todo oven de su edad, autoconvencido de que is historia comienza con éi, base de una tendencia al autoritarismo y a la autosuficiencia que todos, con ditintos matices, hemos tenido en nuestra juventud, y que en el caso de Miguel se acentuO con is ciandestinidad forzada y su concepciOn de partido funciorzai a la lucha armada.
Capitulo V
Politica y prãctica del MIR (1968—70)
El Comité Central funcionO durante un ailo y medio en un ainbiente fraterno y sin diferencia5 politicas. Por consiguiente, es falsa la afirmaciôn —hecha a posteriori por algunos- de que el III Congreso significO el desplazamiento total de los antiguos dirigentes y de is politica anterior. Por el contrario, los de más larga militancia tuvimos mayores posibilidades de comunicaciOn diana, entendimiento y comprensiOn respecto de los anhelos de la nueva generacian que asumiO la conduciOn del MIR.
Miguel, que se habia trasladado a Santiago, optO por dejar el trabajo – que, como Medico ya recibido, ejercia en el Hospital de Neurocirujia de Santiago— pars dedicarse “full time” a la Secretaria General. Poco antes, ocurriO la siguiente anécdota: el Director del Hospital, el afamado Dr. Alfonso Asenjo, le pidiO que hiciera una presentaciOn-informe sobre el paciente que estaba atendiendo desde hacia varias semanas. Miguel se preparó a fondo, hizo una exposiciOn brillante y, como es costuxnbre en esas reuniones clinicas, un Doctor experimentado le hizo una pregunta tan dificil que Miguel no supo responder. Segün un medico-testigo que me cont6 este episodio, Miguel se puso rojo, saliO enrabiado y con el amor propio por los suelos.
A principios de 1968, en una de las sesiones del Comité Central, Luciano planteó que el MIR tenia la presidencia y varios vocales de la FederaciOn de Estudiantes de ConcepciOn, pero que no contaba con ningun profesor militante de nuestro partido. Por lo tanto pedia que se le diera permiso al conqaflero Vitale para que se trasladara a ConcepciOn y, pars ser más concreto, al Instituto Central de Sociologia de la Universidad, para lo cual ya se habian hecho 1a5 consultas correspondientes con el Director, Guillermo Briones. Le dije: “mira Luciano, yo me siento re—bien militando en Santiago, aqui estâ mi familia, ml compaftera y mi hija, de sOlo 9 afios.. .y sabis que ma: tengo que revisar el Archivo Nacional porque quiero seguir escribiendo el tomo II de la
InterpretaciOn Marxista de la Hitoria de Chile. Asi que olvidate de tu propoiciOn y busca otro profe o capten uno de ConcepciOn”. No obtante, con el apoyo del Bauchi, insistieron hasta que Luciano pidiO que se votara su mociOn. Y me ganaron… Tres meses después estaba haciendo clases en esa ciudad llena de

 

estudiantes, comerciantes y exapleados, pero me escapaba cuando podia a Talcahuano, Lota y Coronel.
Alli me enteré que Luciano era hio de un militar; poco después de ingresar a las Juventudes Comunistas, Luciano hizo pareja con Gloria, de la cual tuvo una hija: Alejandra. Luego de su separaciOn, conociO a uno de sus mãs grandes amores: Sandra Lidid, companera militante del MIR. En el terreno, vi a Luciano moverse y hablar en las asambleas de la FEC, enfrentar a los “pacos” que querian entrar a la Universidad, a pufiete limpio. Periodistas le sacaron un foto para un periOdico, que nosotros utilizamos para hacer un afiche grande que recorriO muchas paredes de Chile: con la estampa de Luciano, volteando “pacos” con golpes de karate. En abril de 1968, Luciano hizo una emotiva carta dirigida al connotado filósofo Bertrand Russell.
A mediados de 1968, aprobamos en una reuniOn de Comité Central un viaje de Luciano a Cuba con la misiOn de estrechar relaciones con los encargados cubanos de Pmérica Latina y de entrenarse a un nivel m&s alto del que tenian nuestras enthrionarias “unidades militares”. En La Habana two ainores con una cubana, que le dio un hijo ilamado taibién Luciano. Y regresO a fines de 1968, más convencido que nunca de que el camino se hace al andar, dispuesto a entregar mãs tienipo a la organizaciOn partidaria que al movimiento estudiantil, ms horas a la relaciOn con trabajadores y pobladores, más dias para viajar con esos mismos fines al sur del pais, al centro, a Santiago y Valparaiso.
A su regreso de La Habana, Luciano escribiO: “Notas sobre la RevoluciOn Cubana”, donde ademãs de explayarse sobre las experiencias de la primera Revolución Socialista de America Latina y la “creaciOn de valore nuevos” (p.4), hizo notables apreciaciones -para un joven como el- sobre la idiosincracia de los cubanos, contrastándola con la del chileno: “El cubano es rudo, alegre y con frecuencia ingenuo, mucho mãs directo que nosotros. Tal vez de relativamente poca vocaciOn especulativa o de anãlisis, pero si de una gran capacidad práctica. Es un pueblo muy deshinibido y dueño de sI mismo, sin ese asfixiante sentido del ridiculo que nos caracteriza. El cubano le habla al extraño como si lo conociera de toda la vida, lo tutea de inmediato, lo palmotea bien palmoteado (…) Casi la totalidad de las manifestaciones del carcter del cubano son colectivas y al parecer lo han sido siempre. Lo que ocurre es que hoy dIa esta caracteristica est poniéndose al servicio no ya de una manifestaciOn del carácter del cubano sino de una necesidad: la RevoluciOn Socialista”.
Un dia que Miguel paso a visitar a sus companeros penquistas, me invitO a la casa de su padre. El Bauchi comerizO a “picanearme” para que hiciera una comparaciOn entre los Carrera y O’Higgins. Los Enriquez eran todos carrerinos, aunque el Bauchi era menos fanático, pues trataba de entender las limitaciones de aibos que, condicionados por su clase, estaban imposibilitados de tirarse contra los terratenientes y hacer la reforma agraria. Calmados los ánimos de los Enriquez, que seguian lanzando dardos contra O’Higghins, se pasO a otro tema:
las guerrillas de Lautaro. Entonces Marco Antonio desplegO sus conocimientos sobre los mapuches; mientras explicaba la lucha de guerrillas coinbinada con la guerra mOvil, Miguel iba mostrando en un mapa los lugares por donde se desplazaban los mapuches. El Bauchi escuchaba y anotaba, mientras con una ternura infinita acariciaba la mano de Inés, lejos de la mirada de don Edgardo y la señora Raquel.
En esta visita a ConcepciOn, recuerdo que Miguel me planteO la posibilidad de que profesores simpatizantes del MIR de esa Universidad, hicieran una cotizaciOn mensual para contribuir a La profesionalizaciOn de algunos camaradas de direcciOn. Esta justa peticiOn demuestra que el MIR no tenla apoyo financiero de ninguna organizaciOn internacional, ya que debla acudir a sus propios

 

militantes y simpatizantes para poder financiar a un pequeno grupo de companeros del Comité Central. En esa oportunidad, le señalé a Miguel: no es conveniente hacerse asesorar por intelectuales no militantes, como se está haciendo, porque especulan sin estar ligados al movimiento de los trabajadores. Además, algunos se sienten utilizados y sin poder de decisiOn; no es bueno eso. Lo mejor es incorporarlos como militantes de base para que adquieran experiencias y alli, en las células, puedan tener la oportunidad de exponer su.s ideas, de contrastarlas con la realidad y de sentirse bien si sus proposiciones, modificadas, son aprobadas, ejerciendo asi un real poder de decisiOn, que luego las bases entregarãn a nuestra direcciOn regional y nacional.
En octubre de 1968 se hizo un Foro en la Universidad de ConcepciOn, a un año de la despedida del Che Guevara, donde el Bauchi hizo una de sus mejores intervenciones polemizando con el senador Jorge Montes, del PC. A falta de argumentos, Montes se retirO insOlitamente acusando a Bautista van Schouwen de ultraizquierdista y de trotskista. El Bauchi le contestO bien parado en el estrado: soy neo-trotskista y qué, no se vaya, tiene que responder por qué el secretario del PC boliviano, Monje, traicionO al Che; todavia me falta repetirle lo que dijo el Che sobre su teorla etapista: “0 revoluciOn socialista 0 caricatura de revoluciOn”.
Otro dia encontré un grupo de estudiantes en los patios de la Universidad de ConcepciOn, escuchando atentamente pãrrafos del Che sobre “El Hombre nuevo”. Ahi, rodeado de calor humano, estaba el Bauchi leyendo y reflexionando: para llegar a serb no basta con decir soy revolucionario. El Hombre Nuevo -proseguis el Bauchi con su cálida voz- se va haciendo en la lucha y recién comerizarã a madurar cuando desaparezcan las clases y el Estado, no antes, compafieros. Pero desde ahora tenemos que forjarlo, empezando por hacer la revoluciOn dentro de nosotros mismos.
Las apasionadas opiniones sobre el tema continuaron en el Comité Regional del MIR de ConcepciOn, del cual Bautista era su secretario general. Desde ese cargo iinpulsO una audaz politica de respaldo a las luchas del movimiento obrero, especialmente del carbOn, textiles de Tome, metalurgicos de Huachipato, pobladores y campesinos, desde Talca a Puerto Montt. Esa actividad quizá fue la más brillante que cumpliO el Bauchi. Se sentIa tan realizado en ella que nos paraba en las calles para contarnos los avances del MIR en el seno del pueblo. El 2 de mayo de 1969, estaba radiante: un cornando mirista, orientado por él, se habia tornado una radio de ConcepciOn para ernitir una proclama en el dia de los trabajadores. Para ese entonces, Bautista van Schouwen era Director de “El Rebelde”.
Me citO a una reuniOn especial para conversar con Luciano sobre el prOximo Congreso del MIR, en el departamento de la sociOloga brasileña Evelyn Pape, obviamente sin su presencia. Disenamos juntos las bases de un documento sobre la situación coyuntural chilena, poniendo el acento en el ascenso del movimiento popular que se estaba dando en un contexto latinoamericano, caracterizado por “el cordobazo” argentino, las huelgas generales de Uruguay y las cozobativas luchas de los obreros y campesinos bolivianos. Este es el rnomento -dijo el Bauchi- para que el MIR se convierta en un partido con influencia de masas. Pero para eso —manifestO Luciano— necesitamos un reajuste orgánico en que se dé prioridad al trabajo abierto en los sectores explotados del campo y la ciudad, por encirna de la actividad clandestina que puede llevarnos a un comportamiento verticalista. Por eso -continuaron ambos- en el prOxirno Congreso tenemos que proponer al nuevo Cornité Central compafteros que se comprornetan a implementar este criterio de crecimiento de la influencia de nuestro MIR, ya, ahora. Les dije que estaba de acuerdo y que me comprometla a redactar el documento que

 

habiamos discutido para que pasara a la discusiOn que ya se habla abierto para el IV Congreso.
Para hacer ete diagnóstico, nos basãbamos en los progresos del MIR en el movimiento sindical, particularmente en la actuaciOn de nuestros delegados al V Congreso Nacional de La CUT, que se habla efectuado en noviembre de 1968, del 20 al 24, con la asistencia de 2.950 delegados, un sector de los cuales apoyO las proposiciones de los representantes miristas. Asimismo, en los avances del MIR en el movimiento estudiantil, al obtener más de 1.300 votos en las elecciones de 1968 de la FECH de Santiago, mientras el PC sacO 3.177 y el PS 1.687. Paralelamente, el MIR en alianza con la Brigada Universitaria Soocialista, volviO a ganar la Presidencia de la FederaciOn de Estudiantes de ConcepciOn, que recayO en Nelson Gutiérrez, sucesor de Luciano Cruz, ademãs de 3 conaejeros miristas, uno socialista, 3 de la DC y uno del P. Radical, mientras que el PC no sacO ninguno. Este ascenso del MIR en el estudiantado se registraba tainbién en Valparaiso, Ruble, Temuco, Antofasgasta y Coquimbo, adem&s de triurifos en los estudiantes secundarios. Al mismo tiempo crecianios en un sector del campesinado de la zona centro-sur.
La influencia del MIR se consolidaba en el movimiento de pobladores, hecho registrado por Humberto Valenzuela: “Nuestro trabajo se centrO en el campainento que se levantO en San Miguel, en la Gran Avenida. Después fue Santa Adriana y Santa Elena. Posteriormente, en el Canipaniento “26 de enero”, donde se destaca Victor Toro, extendiéndose la influencia del MIR en el seno de los pobladores sin casa”. 0
Mostrando como de costumbre su incansable actividad politica, Miguel hizo en 1968 (enero) una entrevista en “Punto Final” y en Junio un Informe interno sobre “SituaciOn politica nacional y tãctica del Comité Regional Santiago”, al mismo tiempo que daba charlas, entre ellas una dada a las bases estudiantiles de la Universidad de Chile, luego publicada con el nombre: “,,Qué hacer?”. A fines de 1968, publicO en “Punto Final” un articulo titulado “No a las elecciones. Lucha armada inico camino”, que abriO una polémica al interior del MIR, pues muchos militantes sabian que no estábamos preparados para iniciar ese camino de inmediato y menos capacitados como para impedir la realizaciOn de las elecciones presidenciales, coyuntura en la cual se visualizaba la presentaciôn de la candidatura de Salvador Allende, que en anteriores elecciones habia logrado el apoyo de vastos sectores de trabajadores. En todo caso, las bases esperaban dilucidar la posiciOn acerca de las prOximas elecciones presidenciales en el IV Congreso Nacional convocado para Agosto de 1969.
En septiembre de 1968, el C.C. del MIR se pronunciO correctainente sobre la intervenciOn armada de la URSS contra la insurgente primavera de Praga, que anhelaba liberarse del yugo stalinista: “Repudiamos enérgicamente la intervenciOn militar soviética en Checoeslovaquia. Esta intervenciôn no fue en defensa del socialismo, que habria estado bien salvaguardado por obreros y campesinos checos, sino en defensa de los intereses de La burocracia de la URSS, y con un claro contenido contrario a los procesos de democratizaciOri politica (…) Hay también contradicciones en el Partido Comunista chileno: a) Por afIos, Jorge Inzunza y todos los dirigentes comunistas, mostraron a Checoeslovaquia como un ejemplo de cOmo un pais podia liegar al socialismo por la via pacifica. A qué socialismo se ilega, que segn el PC chileno se justifica que a 20 años después sea necesario invadirlo para defender ese socialismo?. b) La URSS ustifica su invasiOn por querer el PC checo impulsar un gobierno
pluripartidista. El PC chileno apoya esta intervenciOn. En qué quedan las afirmaciones comuriistas en la revista Principios de luchar en Chile por un

 

gobierno popular pluripartidista? (…) Es tarea de las izquierdas del mundo demostrar que ese (el de la URSS) no es el socialismo por el cue]. combatimos”.
En ese mismo afio empezO a consolidarse el organismo denominado OLAS (Organismo Latinoamericano de Solidaridad), creado meses antes, donde jugO un papel relevante Salvador Allende. Es preciso aclarar que OLAS nunca fue una orgánica centralizada destiriada a promover la lucha revolucionaria continental – como proclamaban algunos- sino un organismo de solidaridad con la RevoluciOn Cubana y otros movimientos revolucionarios de America Latina. Consecuente con su posiciOn latinoamericanista, el MIR apoyO sin reserves la creaciOn de OLAS, al igual que el ala izquierda del PS, que en el Congreso de Chillân habla resuelto un camino revolucionario para la tome del poder.
Lamentablemente, la orientaciOn de trabajo preferente en los sectores populares se vio afectado por la liamada “operaciOn Osses”, es decir, el secuestro por un comando mirista del periodista del diario penqu.ista “Ultimas Noticias de la Tarde”, Hernn Osses Santa MarIa, en mayo de de 1969. Recuerdo que un mes antes fui invitado a una reuniOn donde se discutia qué hacer frente a las calumnies que lanzaba Osses: “Luciano Cruz es un extremista alocado”, que Bautista van Schouwen “es un maquiavelo” y que el tel Vitale “Se las cia de profesor de la Universidad de ConcepciOn, cuando la verdad es que es un jugador de fütbol, venido de Argentina, cuyo pase se lo disputan Deportes ConcepciOn y el equipo de Talcahuano”. Casi todos los asistentes aprobaron la idea de raptarlo, cortarle los “pendejos” y luego tirarlo desnudo al patio de la Universidad durante la fiesta de “los mechones”.
Les dije que eso era un error porque acusarian al MIR de atentar contra la libertad de prensa; y agregué: “lo mejor es que tü, Luciano, lo empujes a la pileta que hay en la Plaza, donde la gente cia todos los dies “la vuelta al perro” y con el ridiculo que hera el tel Osses chapaleando, baste hermano”. No obstante, hicieron la operaciOn, hecho que utilizO como pretexto el gobierno DC de Frei para desencadenar la represiOn y persecuciOn de militantes conocidos del MIR, que obligO a su direcciOn a pasar a la clandestinidad, entre ellos a Luciano y al Bauchi, que eran los más activos en el trabajo de los “frentes de masas” del golfo de Arauco.
El Secretariado Nacional del MIR sacO un Boletin Interno, donde criticaba la “operaciOn Osses”, seflalando que habla sido hecha a sus espaldas, por lo cuel se acordaba intervenir el Comité Regional Concepción. Entonces, cuatro miembros del Comité Central (con sus seudónimos: Pato, Genaro, Rodolfo y Vasco) presentaron un documento de fecha 2 de julio de 1969 titulado “Una critica al Boletin Interno del Secretariado Nacional”, uno de cuyos parrafos decia: “Una vez mãs, el Secretariado expresa su ye tradicional y conservadora praxis de escapismo politico. Cuando nuestros militantes necesitaban una orientaciOn politica, el Secretariado gesta 5 pâginas de un total de 6 pare comunicar al Partido una serie de informaciones, muchas de ellas coriocidas sobre la operaciOn Osses C…) Nuestro Partido necesitaba un docuznento que senalara con precision cu&l debe ser nuestra politica concreta de agitaciOn y acciOn ante la nacionalizaciOn del cobre. Nosotros presentamos un documento al CC. del 18 de mayo sobre el tema, pero el Secretariado jamás lo ha dado a la publicidad y ni siquiera he editedo otro, ye que si bien aceptaba gran perte de nuestro planteamiento —y reconocie el valor de nuestra predicciOn escrita entes del discurso de Frei del 21 de mayo- tenia algunas reserves que nunca he explicitado
(. .
“Nuestro Partido -proseguia el documento— necesitaba ahora un documento donde se indicara con derided cuál es nuestra politica frente a las actuales movilizaciones del campesinado y un quehecer frente las actuales ocupaciones de fundos. En luger de darle tanta extensiOn a]. caso Osses ,por qué el Secretariado

 

no aciara los motivos por los cuales no ha continuado en Chillán is politics de ocupaciOn de fundos acordada en is reuniOn del CC. de mayo? (…) Por otra parte, en el Boietin del Secretariado se liega a afirmar en forxna irresponsable que se pianteO por minuto is alternativa MIR versus Gobierno(. En todo el documento campea una sobreestimsciOn de nuestras reales fuerzas: en pâgina 2 se afirma que “is situaciOn se tornsba negativa pars el gobierno y csda vez más favorable al MIR”; en pãgina 5 se sostiene que “supimos responder y golpear tanto a las ciases dominantes como al reformisino, porque fuimos capaces de aparecer dando una conferencia de prensa en is clandestinidad” (1!!).
Desde su refugio ciandestino, una noche el Bauchi nos vino a ver al Dep. de Filosofia de is Universidad de ConcepciOn —cuyo Centro de Alumnos era dirigido por Carios Villagrán— ocupada por los estuthantes y profesores en hueiga. RecomendO que msntuviéramos is huelga con ocupaciOn hasta lograr los puntos bãsicos de is nueva Reforms Universitaria. Como medida de seguridad pars mantenernos en contacto, nos pusimos pseudOnimos. Recuerdo que, jugando un poco a los nombres de personajes histOricos, el me puso Santiago Arcos y yo le coloque el apodo de José Miguel Csrrers Fontecilla. Me preguntO por que, y le dije que ése fue ei hijo del héroe de is RevoluciOn por is Independencis, que llegO a ser ei iider de is Comuna de Los Libres de La Serena en is RevoiuciOn de 1851 y de las guerrillas de is zona central en is revoiuciOn de 1859. El Bauchi e fue feliz con u nuevo peudOnimo.
Esa huelga universitsris de 1968 fue un test politico pars is dirigencis de is FEC, pues su presidente, Neison Gutiérrez, y vice, Manuel Rodriguez, socialista, después de estimuiar ei moviiuiento se dejaron tomsr pasivamente presos y desde ia cãrcei iiamaron a suspender la huelgs sin haberse obtenido ninguna de las conquistss pianteadas, comportamiento de tipo reformista que fue desaprobado por una grsn asamblea estudiantil y criticado oportunaluente por muchos militantes del MIR.
La represiOn del gobierno de Frei contra el MIR se focalizO en ConcepciOn y Santiago, donde “fueron detenidos GastOn Salvatore (caiificado por is prenas como lugarteniente de Rudy Deutske), su companera Giseiie Groenewoid, los militantes miristas Patricio Figueroa, Patricio Diaz y Alejandro Dorna (presidente dei Centro de Aiumnos del Instituto PedagOgico)” ; en ConcepciOn fueron detenidos Nelson Gutiérrez (presidente de is FEC), Manuel Rodriguez (vice-presidente FEC), ei periodists y profesor universitario Ricardo Cifuentes Viiiarroel, corrresponssi del diario “El Ciarin”.
El 18 de mayo de 1969 presenté el documento que ie habia prometido al Bauchi y a Luciano sobre “La presente coyuntura politics de Chile”, puesto a is discusiOn de las bases que se estabsn preparando a nombrar delegados si IV Congreso a ceiebrarse 3 meses después. Su primer p&rafo decia: “Es deber de is vanguardis revoiucionsria ariaiizar las potencisiidades que caracterizan is actual coyuritura”. En is página 10 manifestaba que era urgente aprovechar is demagOgica politics del gobierno de Frei de “nacionalizaciOn pactads del cobre” pars levantar “nuestras auténticas banderas antiimperialistas y anticapitaiistas (…) El Partido debe iiamar a los obreros, campesinos, pobiadores y estudiantes a exigir, a trsvés de sus orgsnizsciones, no sOlo is NacionslizaciOn de is Anaconda sino de iss principsies empresas imperisiistas, tanto dei cobre como de Teiéfonos y Eiectricidad (…) Centrsr nuestra poiItica en torno a esta emergencia de eventuales nscionalizaciones en que is agitaciOn sntiimperisiista aparece relevsnte, no significa desligarnos de is iucha por las reivindicaciones transitorias sentidas por los trabajadores, sino integrarlas al proceso dinámico en tomb a is consigns de EL COBRE CHILENO PARP TIERRA, TECHO Y PPN”.

 

Acompané este documento con otro presentado en abril sobre actualización de la “Tesis Insurrecional”, adecundola al “moniento presente de las luchas latinoamericanas”, sobre todo para “coordinar La acciOn de los grupos revolucionarios, medida que en nuestro partido aün no ha pasado del nivel de la mera propaganda. Una de las tareas centrales es buscar los nexos necesarios para proinover una Conferencia Latinoainericana clandestina con movimientos afines que elabore una estrategia y tãctica mAs precisa a nivel continental”.
El documento finalizaba: “Durante los dos ültimos años han cobrado relieve grupos clandestinos que realizan acciones de sabotaje, expropiaciôn de bancos y secuestros de burgueses, como los realizados por los Tupamaros de Uruguay y el grupo brasileño de Marighela. Una cosa es realizar esporãdicamente alguna acción de este tipo, como expropiaciones de bancos, medida con la cual estamos de acuerdo, y otra es concentrar los mej ores recursos militantes en esta tarea, decision t&ctica que realizada antes de que el partido haya logrado una penetraciOn profunda ewn el movimiento obrero y canmpesino, coarta las posibilidades de establecer cordones umbilicales con los oprimidos. Asi se retarda en lugar de acelerar el inicio de la insurrecciOn, porque el grupo clandestino que ha quemado las naves tiene posibilidades muy limitadas para hacer un trabajo de penetraciOn politica. Acosado en las ciudades por la represiOn, el grupo sufre un proceso irreversible hacia una secta conspirativa que en un acto deesperado puede abrir un foco guerrillero desligado de los explotados, cuyo trabajo politico previo no ha podido efectuar, reiterarido los errores y fracasos de otros grupos latinoamericanos. Las acciones directas efectistas pueden ganar cierta influencia difusa de simpatia, pero no cumplen el papel de organizadores de las masas, puesto que dichas acciones no se dan con y junto a la clase trabajadora sino que, conciente o inconcientemente, pretenden sustituirla”. D
Las bases seguian discutiendo el controvertido articulo de Miguel titulado No a las elecciones. Lucha armada ünico camino. No podria afirmar qué cantidad de delegados al IV Congreso Nacional, convocado para agosto de 1969, estaban por esa posiciOn o por la necesidad de participar apoyando criticamente la candidatura popular de Salvador Allende; lo que 51 puedo sostener es que existia un apreciable nthuero de dirigentes de base y de direcciOn que estaban disconformes por la tendencia verticalista abierta en la clandestinidad, a raiz de las consecuencias de la “operaciOn Osses”, impuesta sin discusiOn por el Secretariado Nacional integrado por Miguel, Edgardo, el Tito Sotomayor, el chico Perez y Sergio Zorrilla.
Asimismo estaban en una posiciOn critica a la DirecciOn, militantes miristas que se habian formado en la ex-VBM, jOvenes ex—comunistas y exs ocialistas como Danton Chelen, Winston AlarcOn, ademãs de Alvaro Rodas y Vallespir, otros que seguian al Rafa Ruiz -que a fines de 1969 se separO del MIR, creando el MR2- además de militantes destacados de ConcepciOn como Nahuel, Edgardo Condeza, uno de los “tres chanchitos” y, fundamenta].mente, la mayoria de los lideres sindicales de Santiago. Algunos de los mencionados criticaban el criterio verticalista del Secretariado porque, entre otras cosas, habria trabado el ingreso al MIR de jOvenes comunitas y socialistas, como Cochin y companeros, que precisamente estaban dispuestos a romper con su partido por las Ordenes cupulares de sus dirigentes.
Otros militantes estaban disconformes por las reiteradas declaraciones de boicot ante las prOxinmas elecciones presidenciales, decisiOn que no habia sido puesta a discusiOn ni votada democráticainente por las bases. Un nümero apreciable de células no estaba de acuerdo con la prioridad que se estaba dando a las “unidades militares”, en desmedro del trabajo en los sectores populares. Es probable que los que proveniamos del trotskismo hayamos cometido errores,

 

como los de hacer criticas muy cidas y, a veces, inoportunas, pero nadie, ni siquiera Miguel, nos acusO de haber formado una fracciOn dentro del MIR.
En sintesis, en conocimiento de los delegados ya designados, el Secretariado presentla que podia perder el IV congreso o ganar por un estrecho mar gen.
Capitulo VI
La divisiOn del MIR (27—julio 1969)
Estábamos en plena preparaciOn del IV Congreso, fase en la que ya habian sido elegidos numerosos delegados de base -entre ellos, los de las unidades militares pars cuya supervision fui designado a proposiciOn de Luciano y el Bauchi- cuando en la reuniOn del Comité Central del 27 de Julio de 1969, Miguel anunciO que ese dia se dividla el MIR, argumentando que era más conveniente que nos separâramos porque las diferencias respecto de las elecciones eran muy grandes; que el MIR tenia q’ue continuar las expropiaciones para acelerar la preparaciOn para iniciar la lucha armada.
Seis miembros sobre quince del CC. seflalamos que esos puntos no eran razones de peso como pars dividir un partido en crecimiento que nos habia costado años en formarlo. Y también que estábamos dispuestos a firmar un documento de apoyo a las expropiaciones, en funciOn de utilizar esas recuperaciones de dinero en los frentes de “masas” y en el trabajo en los Comités de Base Independientes de la candidatura popular de Allende. Por lo demãs, recordamos que las primeras expropiaciones las hicimos los que provenlamos del trotskismo, particularmente el asalto a una armerla donde conseguimos las primeras armas para el MIR.
La discusiOn prosiguiO, aunque de una extrana manera:9 miembros se fueron a un segundo piso y 6 nos quedamos abajo. Una hors después, bajO Miguel, y me dijo aparte: nosotros no los echamos, queremos separarnos como amigos, pero queremos que tü, Lucho, te quedes con nosotros. Obviamente, le dije que no aceptaba divisiones a nivel de cüpulas y que el IV Congreso a realizarse en tres semanas m&s era el que tenia que zanjar democr&ticamente el problema.
Afios más tarde, el “conejo Grez”, un dia antes de ser fusilado en el campo de ConcentraciOn en que estábamos, me despertO una noche de mayo 1974 para decirme algo importante: “que en julio 1969 cuando los 9 mienibros del Comité Central, entre ellos el, se fueron a arriba, a otra hsbitaciOn, acordaron la divisiOn pero Miguel decidiO una votaciOn para que Lucho se quedara en el MIR”. Para ml, esa confidencia me produjo alegrla porque era una forma de reconocimiento, pero ese estado de ãnimo derivO en tristeza, cuando a las pocas horas escuchamos las detonaciones que terminaron con la vida del “conejo” Grez en uno de los rincones del Estadio Chile, en el mismo lugar donde vimos fusilar a Victor Jara a mediados de septiembre de 1973.
En fin, asi se nos iba el “conejo Grez”, uno de los militantes mejor preparados politics y militarmente del MIR, sin retacear jamãs su entrega por la

 

RevoiuciOn, especialmente en la zona del goifo de Arauco, de ConcepciOn hasta Puerto Montt; compañero y amigo del alma de Luciano y ei Bauchi, que renunciO al Comité Central del MIR pars acelerar el proceso insurreccional durante el gobierno de Salvador Ailende, sin comprender is nueva coyuntura que se habia abierto con ei triunfo de la UP, error que io condujo a orientar ei atentado a Perez Zujovic en 1971.
Tres afkos después fue torturado en is “casa de las campanas”, en ia calle Londres, frente a is Igiesia San Francisco, donde le hizo is ültixna jugada a los milicos: uno de elba, sabiendo que Grez sabia de armas le ordenô que arregiara un inatrumento de tortura que se habia trabado. El “conejo” io arregiO -con esa su pilleria acostumbrada- de una manera tal que cuando el torturador empezá a usario se ahoga con ei gas que sabiamente el “conejo” habia de:Jado escapar. Me contO riendo este paso temerario en el campo de concentraciOn, porque no arriesgaba riada, pues sabia que los milicos habian decidido fusilarbo; y esa fue su ultima “vendeta”. Asi muriO “el conejo” Grez, como un revolucionario, como siempre bo fue.
Voiviendo al 27 de julio de 1969, es preciso decir, aunque parezca increibie, que sob 9 miembros contra 6 del Comité Central decidieran dar un Paso tan trascentab como fue is divisiOn del MIR, sin esperar is opiniOn de las bases que un mes después estaban convocadas al IV Congreso Nacionai y con sus delegados ya designados; Congreso que por lo demás se realizO 20 años después en el exiiio, que sancionO is divisiOn en por lo menos tres MIR, encabezados respectivamente por el grupo liderado por Pascal, el orientado por Gutiérrez y el dirigido por AguilO.
Cabe entonces preguntarse varias cosas: por qué el Secretariado no esperO un mes la decisiOn democrática del IV Congreso de agosto de 1969?. Era tan urgente dividirse cupularmente un mes antes? Por qué el MIR no reaiizO dicho Congreso durante el gobierno de la UP, cuando eataban todas isa condiciones politicas para efectuarlo con el conocimiento piblico de todos ios movimientos sociaies y de las bases radicalizadas del PS?.
Ei porcentaje de miembros del Comité Central de julio 1969 que se opuso a ia divisiOn (6 de un total de 15 mieinbros) se refiejO luego en ia renuncia de aproximadamente el 30% de sus militantes, que no se fueron a is casa sino que formaron ei MIR (FR), luego Frente Revolucionario, ei MR2, is VOP, otros grupos menores y militantes individualmente descontentos.
A mi juicio, el MIR cometiO uno de los mayores errores poiiticos de su historia al no llamar a votar por la candidatura popuiar de Aliende, insertndose en las bases de sus miles de comités independientes, de los cuales pudo haber eniergido como un partido de cuadros con gran apoyo e infiuencia en los sectores popuiares y en las bases de los partidos de izquierda. Sus 2.500 militantes podrian haberse multiplicado si se hubiera acordado esa posiciOn tactics.
La politics del MIR
frente a las elecciones presidenciales de 1970
Poco antes de las elecciones de septiembre 1970, viendo el fracaso de su politics de boycot, el Secretariado del MIR
llama a no votar por Aiessandri, pero nunca se pronunciO abiertamente y sin ambigUedades por el spoyo, aunque fuera critico, a Salvador Aliende, actuando de hecho a contracorriente de la mayoria popular de obreros, campesinos, pobladores

 

y capas medias asalariadas que deseaban ardientemente un cambio radical hacia un prometido socialismo.
Enfrentado a la victoria de Salvador Allende, recién el 15 de eptiembre de 1970, el MIR emitiO una declaraciOn piblica, reproducida por los diarios y la Revista “Punto Final”, donde -sin hacerse La mAs minima autocritica- llamaba a defender el triunfo popular y a no transar con las exigencias de “Garantias Constitucionales” ixnpuestas por la DC para votar en el Congreso Pleno por el candidato de la UP.
Respondiendo a un articulista de “El Siglo”, la revista “Punto Final”, filo-mirista, manifestO: “Los partidarios de la via pacifica sOlo han demostrado
-con apoyo de quienes discrepan- que uria coaliciOn de izquierda puede ganar una elecciOn planteando como programa iniciar la con.strucciOn del socialismo. Correcto. Tenian razOn en el caso chileno. Sin embargo, esa posibilidad nunca fue puesta en duda por la izquierda revolucionaria. Si lo que se busca es un laurel teOrico, concedido”.D Sin comentarios…
Por su parte, el Frente Revolucionario, integrado por centenares de militantes expulsados por el MIR, acordO dar un apoyo critico a la candidatura popular de Salvador Allende integrãndose a algunos de los 20.000 comités independiente allendistas que existiari; posiciOn similar adoptaron de manera individual o en pequenos grupos 1o militantes que se fueron del MIR.
A su vez, el Partido Comunista Revolucionario (PCR), de orientaciOn pro- china, decidiO abstenerse en las elecciones en base al criterio de que votar por Allende era apoyar a un candidato burgués reformista.
Capltulo X
La praxis del MIR durante el gobierno de Allende
(falta contexto: significado triunfo de la UP
medida de Allende
politica de la oposiciOn
Praxis del MIR bajo el gobierno de la UP
1) orientaciOn general para todo el periodo
2) ActuaciOn del 4 de set. al 4 de nov. (mi doc.entregado aMIR
3) conato golpe y asesinato Schneider
4) trabajo de masas. Critica de Valenzuela
5) ParticipacviOn en elecciones, en alianza con IC., Linares
6) penetraciOn en sectores de FF.APL.

 

7) 1971: muerte de Luciano — ConversaciOn con el Bauchi en velorio
8) 1972: Elecciones CUT: FTR (alianza MIR-FR y otro) que eligen a Alarcán.
8) 1972: Elecciones a Rector – ReuniOn MIR y FR.
9) Ruptura de Clotario Blest con el MIR
10) 1973, campaa de agitaciOn contra el golpe y trbajo de penetraciOn en FF A.: marineros de Valparaiso.
10) posiciOn ante el tanquetazo de Super.
11) PosiciOn MIR: con fracaso del tanquetazo no habrá golpe.
12) Ruptura de AlarcOn (dirigente CUT), Zorrilla(dirigente centro estudiantes
PedagOgico) y Riera (director “El Rebelde”) que forman “Correo Proletario”
Capitulo XI
El MIR durante y después del golpe militar
hasta la muerte de Miguel
1) el dia del golpe: los cuadros del MIR enfrentan en poblaciones y algunas fábricas del cordOn Vicuña Mackenna y otros. ReuniOn en San Miguel con PS:
entierro de armas para desenterrarlas cuando sea oportuno.
2) Dificultades de la clandestinidad. Actitud de Vergarita del Regional
Concepción. Las llamadas Casas de Seguridad. Muerte de militantes, como el chico
Perez y otros. Caida del Bauchi (ver libro sobre su muerte)
3) Error de análisis al senalar que con la huelga de los trabajadores del Metro
puede iniciarse una recomposiciOn sindical.
4) Intento de reorganizaciOn
5) Cerco a Miguel y muerte: testimonio de Carmen Castillo.
Aqui termina la contribuciOn de este investigador-testigo
de época, quien a pesar de las diferencias, apoyO las acciones
comunes con el MIR a través de su integraciOn al FTR, FER y
Movimiento de Pobladores y otras acciones durante el gobierno
de la Unidad Popular. Mi ültimo mensae a Miguel, desde el
campo de concentraciOn del Estadio Chile en junio 1974, por
intermedio de un compafiero preso que salia en libertad, fue:

 

“sigue coinbatiendo, con la valentia de siempre, pero a
sabiendas de que esta no es sOlo la derrota del proyecto de la
UP, sino la derrota de todo un pueblo, que nadie puede
pronosticar cuântos años tardaremos en superarla.
Escrito inmediatamente después de salir del Cainpo de ConcentraciOn de Chacabuco y reelaborado en Caracas, en la publicaciOn citada, Universidad Central de Venezuela, 25 de mayo de 1979.
LUIS VITALE: InterpretaciOn marxists de la Historia de Chile, tomo VI: De Alessandri P. a FREI N., Ed.LOM, Santiago, 1998, p. 344.
Idem., p. 344.
Conultar este Documento en el Archivo del Intituto de InvetigaciOn de Movimientos Sociales “Pedro Vuskovic”, Santiago
Entrevista a Marco Antonio Enriquez E. efectuada el 2-02-1999 en Paris por dos estudiantes de Valparaiso.
CARLOS SANDOVAL A.: M.I.R (una historia), Sociedad Editorial
“Trabajadores”, Santiago, 1990, tomo I, p. 7.
Archivo del Instituto de InvestigaciOn de Movimientos Sociales “Pedro Vuskovic”, Santiago.
Este documento me lo hizo conocer Andrés Pascal a fines de 1986 en Buenos Aires cuando me solicitO una entrevista acerca del contexto politico chileno y, en especial, de la izquierda antes del Congreso de FundaciOn del MIR. La copia de los cassetes de dicha entrevista obran en mi poder.
Declaración de Principios del MIR, Primers EdiciOn, Santiago, septiembre 1965, en Archivo del Instituto de InvestigaciOn de Movimientos Sociales “Pedro Vuskovic”.
MIGUEL ENRIQUEZ: reportajes sobre “La situaciOn politics peruana”, en revista “Punto Final”, Santiago, 1967.
En revista “Punto Final”, N° 394, p. 17, mayo 1997. Dicha afirmaciOn, Cabieses la repite en is nueva ediciOn del “Diario del Che”, publicada por Ed.
LOM—PF, 1997, p.10.
Reportaje a Marco Antonio, ys citado, p. 6.
CARLOS SANDOVAL: obra citada, p. 38.
EDGA.RDO ENRIQUEZ E.: Reportaje del 28 de u1io de 1972, reproducido en Documentos Internos del MIR, p. 183. En ese momento, Edgardo era miembro de is ComisiOn Politics del MIR.
CARLOS SANDOVAL: obra citada, p. 36.
MIGUEL ENRIQUEZ: Antecedentes del MIR, Documentos Internos, p. 173, citado por C. SANDOVAL: op. cit., p. 37.
HUMBERTO VALENZUELA: Historia del movimiento obrero chileno, pãgina 132, publicado por ISP Verlag, Alemanis, 1977, cuyos origirisies fueron escritos en 1972. Este ha sido hasta hoy el primer libro sobre is Historis del movimiento Obrero chileno, escrito por un obrero.
Documento presentado al III Congreso por Luis Vitale: ,AdOnde vs Chile?, p. 6, redactado en septiembre de 1967 y puesto a discusiOn de las bases en ia fase preparatoria al Congreso.
LUCIANO CRUZ: “Notas sobre la RevoluciOn Cubana”, en revista “Polémica Universitaria”, N°3, enero 1969, p. 2, FederaciOn de Estudiantes de ConcepciOn, nimero en Homenaje al 10° aniversario de la RevoiuciOn Cubans.
HUMBERTO VALENZUELA: Historis del movimiento obrero chileno, redactada en 1972 y publicads por ISP Verlag, Frankfurt (Aleinania) en 1978, p. 134.
DeclsraciOn del MIR sobre los sucesos de Checoeslovaquia, en “El Rebeide”, septiembre 1968.

 

Vasco, Genaro, Rodolfo y Pato: “Una critica al Boletin Interno del Secretariado Nacional”, 2 de julio de 1969; puede consultarse en el Archivo del Instituto de Investigacit3n de Movimiento Sociales “Pedro Vuskovic”.
LUIS VITALE: Una praxis verdaderainente reformista. La huelga universitaria de 1968 de la FEC, ConcepciOn, 1968, 18 pginas. Puede consultarse en el Archivo del Instituto de InvestigaciOn de Movimientos Sociales “Pedro Vuskovic”.
CARLOS SANDOVAL: obra citada, p.50.
Documento presentado por Luis Vitale al CC. del MIR para la di5cusiOn del IV Congreso Nacional, abril 1969, en Archivo del Inst. de mv. de Movimientos Socialea “Pedro Vuskiovic”.
Revista “Punto Final”, N° 113, P. 5, 15 de aeptiembre de 1970.

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